Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter

jueves, 18 de abril de 2019

El tríptico de los encantados Una pantomima bosquiana) Museo Nacional del Prado, 2016. Max



        La obra de Jheronimus van Aken, conocido por estos lares como El Bosco (1450-1516), ya ha cumplido los quinientos años largos, y parece que es de ayer. De alguna tendencia artística medio loca de principios del S. XX, o de la imaginación de alguien que tiene un “Horror vacui” del copón, pero que vive en Nueva York. Fue, y sigue siendo, transgresora, inquietante y original.

        Quizás por eso, porque se atrevió a pintar al hombre, tal cual es, por dentro, y no por fuera, como hacían los demás (según Fray José de Sigüenza), El Bosco pasó a formar parte de uno de los iconos más fascinantes de la Historia del Arte Universal. Si hubiera hecho lo mismo que se hacía a finales del S. XV, tal vez, hubiera sido, y digo tal vez (¡Ojo!) uno más entre un catálogo de pintores.

        Pero no. No fue ese su camino, y nos legó un extraño mundo de seres fantásticos, inimaginables y extraños para cualquier imaginación media, en situaciones muchas veces incomprensibles, adelantándose a los surrealistas y a su interés por el mundo y las incoherencias de los sueños.

        En “El tríptico de los encantados” (Museo del Prado, 2016), una pantomima bosquiana de Max, nos encontramos con tres temas pictóricos muy conocidos de El Bosco: “La extracción de la piedra de la locura”, “El jardín de las delicias” y “Las tentaciones de San Antonio Abad”, en cómic, y cargados sus personajes de mucho humor, cobrando vitalidad y mostrándose como en un gran teatro de lo absurdo y de lo irreal.

        Es un cómic que se tarda cuatro minutos en leer, pero, como la obra de El Bosco, una eternidad en comprender. A mi me ha gustado mucho.


miércoles, 17 de abril de 2019

Eso no estaba en mi libro de la Guerra Civil (Editorial Almuzara, 2019) Pedro Corral.



        De la colección “Eso no estaba en mi libro de…”, editados por Almuzara, ya he tenido el placer de leerme algunos ejemplares, y, de hecho, aunque no he escrito mucho sobre ellos por aquí, salvo el dedicado a la Historia de España y a la Historia del Arte guardo, al menos, una docena de ellos en mis estanterías, adquiridos en los últimos dos años.

        Este golpe le ha tocado el turno a “Eso no estaba en mi libro de la… Guerra Civil” (Editorial Almuzara, febrero 2019) de Pedro Corral. Al autor no lo conozco mucho, aparte que es concejal del ayuntamiento de Madrid por el PP, pero no me meto en ideologías, ya que me gusta leer de diversos autores, y de diversos pensamientos políticos e ideologías. Así que no me meto en berenjenales de ningún tipo. Mi ideología política, económica y social se resume en el maullido de un gato, como bien sabéis los que me conocéis.

       De este autor me ha gustado como narra. Es uno de esos autores que le hablan al lector casi tuteándole, mientras le cuenta anécdotas personales propias, de tipo: “Yo tuve la oportunidad de…”, “Yo entrevisté a fulanito en…”, que hay lectores que les parece pedante y fuera de tono, pero que, yo, personalmente, disfruto al sentirme confesor de las experiencias históricas vividas por el tipo que escribe. Más, si cabe, cuando añade fotos al guiso. Entonces, ya casi me siento compañero de tertulias y cafés variados.

       En catorce capítulos, algunos más interesante que otros. Pedro Corral desgrana algunas de las anécdotas, o hechos y episodios, menos conocidos del conflicto, como pueden ser: La propia Guerra Civil dentro de la familia Franco (Franco miró para otro lado cuando fusilaron a su primo Ricardo, leal a la República), la historia del abanderado de la República que acabó fusilado por la propia República (Pedro Mohíno Diez), la vida y obra de los toreros repartidos entre los dos bandos en conflicto, la celebración de los sorteos de “El Gordo”, los desertores de las brigadas internacionales (hecho que desconocía que hubiera sido tan controvertido)… Y finaliza el libro con una interesante Bibliografía, de la que me he apuntado algunos títulos para futuras consultas y compras.

      Es ameno, se lee rápido y bien, ya que tiene poco más de doscientas páginas, y por conocer cosas nuevas del conflicto, creo que su lectura es recomendable, dejando aparte que el autor sea de un partido o de otro…

martes, 16 de abril de 2019

Bumblebee (2018)




        Hace un tiempo, en 2017, tras soportar la malísima Transformers 5, os reconocía que, a pesar de que no seguía la saga, me había tragado cada una de las películas que la conforman. Y, deseaba, que, por favor, no hicieran ninguna más, por lo menos dirigida por Michael Bay. Así, que, cuando salió la sexta entrega, “Bumblebee” (2018), aunque con diferente director, ni me molesté en ir al cine al verla.

        Hoy la he alquilado. Y, bueno, no está tan mal, o no es tan mala como las anteriores películas. Lo que más me ha gustado, de entrada, es la banda sonora que es una verdadera pasada, al hacer un gran resumen de grandes éxitos ochenteros. Y, siguiendo con ese hilo, las referencias a los ochenta siguen, lo cual se agradece: Karate Kid, las películas de Herbie (que sé que son anteriores a la época), los tópicos, las series, las camisetas, los walkmans, las cassettes, La Guerra Fría, los hologramas tipo Obi Wan Kenobi…

       ¿Y la historia?, pues la historia es la que tenía que haber sido cuando empezó la saga, en la primera película. Con personajes, por fin, medianamente reconocibles de los dibujos animados, ya míticos, que emitía Hasbro. Cybertron, el planeta origen de los Transformers, es conquistado por los Decepticons (los malos), y los últimos autobots (los güenos) huyen a diversos lugares del espacio. Nuestro protagonista, Bumblebee, huye (¿Cómo no?) a Estados Unidos (no era plan caer en la España de Felipe González, además los Transformers hablan inglés), donde, haciéndose pasar por un “escarabajo” amarillo, intenta sobrevivir de los ataques de los primeros Decepticons que le localizan, y, de paso, de John Cena (más Cena que nunca) que es un militar obsesionado con capturarlo, que no dudará en aliarse con los Decepticons (momentáneamente)…

       En fin. No hay grandes batallas, al menos, no tan exageradas como en las anteriores cintas. No tiene el lenguaje soez que tenía la quinta entrega, que era como estar viendo a un puñado de reguetoneros un día cualquiera de sus vidas. Tiene momentos divertidos y le sobra media hora, perfectamente. Pero… Se puede ver.

lunes, 15 de abril de 2019

Muerte en el Nilo (El Patito Editorial, 2011) François Rivière, Solidor.



        No hace mucho tiempo, (en realidad hace unos pocos días), os hablaba de que había leído “Los cuatro grandes”, novela de Agatha Christie en cómic.  El otro ejemplar que poseo en cómic de las versiones comiqueras de las aventuras del pedante de Poirot, es, “Muerte en el Nilo” (El Patito Editorial, 2011), con guion de François Rivière y dibujos de Solidor.

        Debo reconocer, que, este ejemplar me ha enganchado más que el anterior, pero que tampoco ha sido para tirar muchos cohetes. Al igual que en el anterior cómic de “Los cuatro grandes”, el pecado sigue siendo la incoherencia narrativa, fruto, supongo y justifico, de intentar pasar al cómic una novela tan compleja como esta. Y el tamaño de las viñetas, además, tampoco ayuda demasiado, y eso que el dibujo es bueno.

        “Muerte en el Nilo” narra un asesinato en el trayecto que los protagonistas tienen por el Nilo. En realidad, más de uno. Poirot deberá esclarecer, antes de llegar al destino del barco, quien es el asesino, que lo tiene continuamente en jaque, en una historia de amor, celos, odio acérrimo y muchas mentiras. No os cuento la narrativa, porque prefiero que lo leáis, aunque yo la novela no la conozco. El cómic, como os digo, pasable.

sábado, 13 de abril de 2019

Shazam (2019)



        Hoy me he decidido por ver “Shazam” (2019) antes de que la quiten del cine. Del superhéroe sé poco. Siempre he confesado que soy más de Marvel que de DC Cómics, y en este Universo me pierdo un poco más allá de los héroes clásicos de la editorial. Y, de este personaje, sé más por los “Teen Titans” y sus referencias a él, que por cualquier otra cosa.


        La historia gira alrededor de un joven de catorce años, que va de casa de acogida en casa de acogida en el oeste de Filadelfia (donde no hace mucho caso a la policía), Billy Batson (el actor es la versión masculina de Arya Stark, de Juego de Tronos, y parece que nadie se ha dado cuenta hasta el momento). Un día, en un trayecto del Metro, este se para y aparece en una gruta (lo normal, vamos) donde el último de los magos con saberes arcanos (eran siete, pero las han ido cascando), Shazam, le confía sus poderes, ya que estaba buscando a alguien puro al que transmitirle sus poderes antes de jubilarse.


        Al decir la palabra “Shazam”, Billy se convierte en una parodia de Superman, un tipo musculoso, con traje rojo, rayo amarillo en el pecho y capita blanca. Sus poderes son innumerables, pero no los controla al 100% (como el mítico “El gran héroe americano”). El malvado, al que tiene que hacer frente, es el Doctor Sivana. Un tipo que fue rechazado por el mago Shazam, cuando era un nene, y que ha conseguido soltar a los Siete Pecados Capitales y metérselos en un ojo sin anestesia ninguna, curándole, de paso, la hipermetropía, la presbicia y las miodesopsias. Y, de paso, ha conseguido, igualmente, una gran fuerza y determinados poderes adicionales, que él si es capaz de controlar perfectamente.

        La película tiene unos buenos puntos. El humor es casi constante, y no es una de las películas de superhéroes al uso (“Deadpool” tampoco lo es, eso es cierto). Tiene muchas referencias a Street Fighter (Hadouken!), Power Rangers, y al resto del Universo DC… Es entretenida y amenaza con segunda parte.


Los Cuatro Grandes (El Patito Editorial, 2011) Alain Paillou



      Hace muchos años, en mis días de juventud y búsqueda de lecturas interesantes, me zambullí en las lecturas de Agatha Christie, e incluso compré algunos libros de la autora que aún conservo por ahí, o por allí… Leerla, y tropezar con Hércules Poirot, o con Miss Marple era seguido, claro está. Poirot nunca me llegó a caer bien, no del todo, lo consideraba demasiado pedante y egocéntrico, y a mí me iba más Sherlock Holmes. Después estaban sus versiones cinematográficas, y el cine y las películas confirmaban mi visión sobre el personaje.

       Una de las novelas que me leí hace (casi) cuarenta años, fue “Los Cuatro Grandes”, que para mi era un tochazo en aquella época (¿Alrededor de las trescientas páginas?, puede que sí, creo recordar), en la que Poirot tenía que hacer frente a Cuatro mentes criminales, junto al Capitán Arthur Hastings, que es su “Watson”, y que es, en mi opinión, otro tipo insufrible…

       El caso es que, he tenido la oportunidad, hace relativamente poco, de hacerme con “Los Cuatro Grandes” (Editado por El Patito Editorial, 2011) en versión cómic, obra de Alain Paillou, y es un resumen, a veces muy tosco en su narración, de aquel libro que me leí, y que no lo he dicho, a pesar de todo, disfruté. El cómic está muy resumido, pero te pierdes un poco en los giros argumentales, y es que adaptar esta novela debe ser bastante titánico. No es el único volumen que he adquirido, también me he hecho de “Muerte en el Nilo” de la misma editorial, que espero leer pronto… Para los muy amantes del personaje, o del género.

viernes, 12 de abril de 2019

El viejo Ojo de Halcón (Números 10, 11 y 12). Sacks, Checchetto, Mobili, Mossa



        Pues resulta, que, tras un año, me he conseguido terminar la saga de doce cómics de “El viejo Ojo de Halcón”, que finaliza con un epílogo apoteósico, y que da pie al comienzo de otra nueva serie de cómics de este futuro marveliano.

        Os recuerdo que, todos los superhéroes han caído, en manos de la unión de todos los villanos, capitaneados por Cráneo Rojo. Bueno, todos no… La llegada del viejo Ojo de Halcón, cuarenta y cinco años después, con glaucoma irreversible incluido, pidiendo venganza, contra el Barón Zemo y los traidores Thunderbolts, moverá los cimientos de la anarquía que reina en lo que antes fue Estados Unidos. Muerte y flechazos en Los Baldíos a diestro y siniestro. A nuestro héroe le sigue la pista un viejo enemigo, de él, y de Daredevil, el sanguinario Bulleye, que pretende acabar con el último Vengador vivo; Pero Clint Barton no está solo, ya que su antigua discípula, Kate Bishop, sigue viva, y armada es letal.

        Me ha encantado la serie, aunque ya sabemos como acaba, ya que lo averiguamos hace unos años en la serie “El viejo Logan”. Ahora, mientras escribo esto, en las tiendas especializadas van por la continuación de este futuro distópico, uno más, en la serie “El viejo Quill”, ¿Qué se encontrará StarLord cuando, a la vejez, llegue a la Tierra? Habrá que averiguarlo.

        P.D: En los dos últimos números, han cambiado a Checchetto por Mobili en el dibujo. Este último no es tan meticuloso, y se nota, pero la calidad del cómic no ha perdido un ápice.

Diccionario Escéptico (Evolution Cómics, Panini, 2019) José Fonollosa



        Entre las novedades de este año, una que tenía muchas ganas de leer era este “Diccionario Escéptico” (Evolution cómics, Panini, 2019) de José Fonollosa, que es una delicia en muchos aspectos.

        Fonollosa es casi de mi quinta, nos llevamos un año. Valenciano, amante de los gatos (los gatos son el mal, que diría Bayarri), y testigo de muchas historias, falacias, fake news y leyendas urbanas que se forjaron cuando éramos críos. Así lo comenta en su epilogo, y yo, al leerlo, me he sentido muy identificado.

        En este “Diccionario escéptico”, en cómic, nos encontramos un buen puñado de falacias de andar por casa, historias y movidas paranormales que damos por buenas, por probadas y por reales, a grandes rasgos, y que forman algo así como parte de la cultura generalizada del personal que anda por la calle mirando al cielo. Teorías conspiratorias, pseudociencias, “magufadas” que es el nombre que les dan algunos de mis alumnos, que van desde que la Tierra es hueca o plana, hasta las profecías de Nostradamus que no hay por donde pillarlas, el espiritismo o los códigos secretos que supuestamente hay en la Biblia. 

        Con Fonollosa te vas a reír a carcajadas (me ha pasado), y te vas a encontrar un cómic currado, entretenido a tope y que encima es didáctico, ya que desmiente en clave de humor muchos de estos temas que dan por bueno los del canal Historia, los alienígenas ancestrales o los antiguos astronautas. He echado de menos un capítulo donde Fonollosa explique a Bayarri que los gatos no son el Mal, pero seguro que lo añade en futuras ediciones. Muy recomendable la lectura de este diccionario.

P.D: No os voy a mentir, a mi todo este folklore me entusiasma.

jueves, 11 de abril de 2019

El gabinete chino (Dibbuks, 2005) Nancy Peña



        “El gabinete chino” (Dibbuks, 2005) de Nancy Peña, es un cómic ciertamente extraño. Tiene una mezcla entre La Bella y La Bestia, Alicia en el País de las Maravillas, y cualquier otra historia donde haya un tipo que busque el secreto de la piedra filosofal.

        Magritte y Cornell son una pareja de jóvenes holandeses. Viven en la Holanda del S.XVII, él es un inquieto estudiante, autodidacta. Ella una joven que cree que Cornell puede acabar siendo acusado de hereje cualquier día. Un día reciben una extraña invitación para una casa, “El gabinete chino”, por separado, regida por un personaje con cara de sapo, al que acompaña un embozado y misterioso empleado. Él podrá experimentar e intentar desentrañar los secretos de la naturaleza, en compañía de una joven que se tapa la cara con un velo. Ella, al dueño de la casa le recuerda a cierta joven china que conoció, y cuyo amor no consiguió, y cuya historia puede visionar en las paredes del gabinete.

        La casa está plagada de innumerables habitaciones y pasillos, parece viva, parece mutar con los días, en horas, y parece que es, ciertamente difícil, salir de ella…

Conan. Número único (¿Y si Conan El Bárbaro viajara hasta el mundo actual?) Reedición abril 2019. Roy Thomas, John Buscema, Ernie Chan



        Hace (casi) cuarenta años, este cómic rondaba por mi casa. Tenía, de pequeño, pocos cómics de Conan, el mítico personaje creado por Robert E. Howard, pero, casualmente, este lo tenía. Y, lo interesante de este cómic, no era que Conan viajara en el futuro hasta el Nueva York de 1977, o que Mary Jane y Peter Parker fueran testigo de la llegada de Conan, aunque no interaccionaran con él, el trasfondo de bandas callejeras de aquella etapa, que tantas y tantas películas (y algún videojuego) inspiraron… No… Lo interesante de este cómic, en mi opinión, es que sucede durante un día muy concreto: El 13 de julio de 1977, el día en que Nueva York estuvo sin luz durante 25 horas, siendo objeto de varios cientos de saqueos y pillajes, convirtiendo la ciudad en un verdadero caos donde reinaba la anarquía, y donde la policía y los bomberos se tuvieron que emplear bien a fondo para evitar el colapso de toda la urbe. En el cómic, de hecho, se hace referencia igualmente al gran apagón que sufrió la ciudad unos años antes, en 1965, que fue bastante significativo al dejar sin electricidad a ocho estados.


        El Vigilante, que es muy dado a esto de ¿Y si Iron Man hubiese visitado la Corte del Rey Arturo?, ¿Y si Spiderman no hubiese existido? O realidades alternativas por el estilo, es el causante de enviar al guerrero cimerio a Nueva York, donde Conan, bastante perdido, hará todo lo posible para que no lo maten, y de paso se echará una atractiva joven de novia durante su visita al futuro. El cómic apareció en el número 13 de la colección “What if?” (febrero 1979), y ya ha llovido desde esta reedición.


        Los fans de Conan están ahora de enhorabuena (Abril 2019), porque, aparte de esta reedición de un clásico, ha comenzado desde el número uno la colección “Conan El Bárbaro”, y ha aparecido también por las tiendas especializadas, el tochazo de casi ochocientas páginas “Conan el Bárbaro, Omnibus Volumen 1” (el segundo aparecerá para finales de año), la etapa completa de Roy Thomas y Barry Smith, que es una restauración de los cómics originales con varios extras inéditos incluidos, y que yo aún no he adquirido porque ando sin pasta (cuesta 45 leuros), aparte de “La espada salvaje de Conan”, que aparecerá desde el próximo mes (mayo 2019), y es que, por el cimerio, por Crom, no pasa el tiempo, y se conserva, él y sus aventuras, estupendamente…

miércoles, 10 de abril de 2019

Los fantasmas de Ermo (Ediciones Krake, 2013) Bruno Loth



         “Los fantasmas de Ermo” (Ediciones Kraken, 2013) del dibujante y guionista Bruno Loth (1960), es una trilogía compuesta por los títulos “El fuego” (Tomo 1), “La columna” (Tomo 2) y “La última esperanza” (Tomo 3), que versa sobre la vida de un joven huérfano, Ermo, que se une a un circo ambulante, que se dirige a Barcelona, poco antes de la Guerra Civil.

        Ermo, en realidad, no está completamente solo: Le acompañan dos fantasmas. Los de sus padres. Su padre se aparece como un explorador, tipo “Doctor Livingstone”, y su madre como una folklórica. Dichos fantasmas ayudan al pequeño Ermo a superar dificultades, con sus intervenciones, pero en ningún momento sabemos cuales fueron las causas de su muerte.

        En Barcelona, Ermo se une a los simpatizantes anarquistas de la CNT. Y es testigo, de primera mano, de la desunión entre comunistas y anarquistas, y sus continuas disputas. Lucha contra soldados nacionales, huye de varios líos… Sufre la muerte de varios amigos, y se mueve tanto por Barcelona, como por líneas del frente. Conoce a personajes históricos, o al menos, está cerca de ellos, como Durruti, Companys, Federica Montseny o Lucía Sánchez Saornil…

        El cómic comienza en su primer tomo con cierto interés, pero en los siguientes tomos, en el segundo y el tercero, la narrativa da vueltas y vueltas sin llegar a nada concreto, y el interés del lector comienza a decrecer mucho. Y, de hecho, el final del tercer tomo me ha defraudado mucho, ya que parece que la improvisación del guion ha llegado a un callejón sin salida y Bruno Loth no sabe por donde seguir. Ermo se encuentra, prácticamente solo, tras el entierro de Durruti, y sus padres fantasmas, se han convertido en demonios, al olvidar él, sus caras, en un posible síntoma de madurez, crecimiento personal o perdida de imaginación y de inocencia, por parte de Ermo, que va de desgracia en desgracia prácticamente… Interesante, y merece la pena nombrarlo, que en las páginas finales de los tomos 2 y 3 viene cierta información histórica sobre los personajes reales que aparecen en la Historia. Entretenido, pero algo mediocre, me temo.

La pieza (Evolution cómics, Panini, 2019) Fernando Llor, Rafael Vargas, Jose Expósito



        “La pieza” (Evolution cómics, Panini, 2019), de Fernando Llor, Rafael Vargas y Jose Expósito, es un interesante cómic dentro de lo que denominamos Historia Ficción, que me recuerdan mucho a aquellos viejos cómics de Marvel del tipo “What if…?”, ¿Y si…?... ¿Y si un pequeño comando franquista, bajo las órdenes de Queipo de Llano, hubiera sido enviado a París para acabar con Picasso y con el Guernica?, ¿Y si la República, conocedora de estos hechos, hubiera enviado a su vez un contracomando para contrarrestarlos?

        La verdad es que es el segundo del estilo, salvando las distancias, que leo, teniendo de protagonista, en una historia alternativa, al propio Picasso, el otro fue “Picasso en la Guerra Civil” (2018) de Daniel Torres.

        Este no deja de ser un cómic interesante, lleno de acción, con una gran dibujo y colorido, que se lee rápido y bien, y que, estoy convencido, te gustará.

martes, 9 de abril de 2019

Cisco. Una guerra, un país, un hombre (Evolution cómics, Panini, 2017) Josep Salvía.



        Ciertamente desconocía la vida de Francesc Reig “Cisco”, hasta que me he topado con este cómic tan interesante, “Cisco. Una guerra, un país, un hombre” (Evolution cómics, Panini, 2017), que narra parte de su vida. Desde que es un joven de un pueblo de Lérida, con sus inquietudes republicanas (él fue el primero en poner la bandera republicana en lo alto de la iglesia del pueblo), hasta que se ve envuelto en la Guerra Civil, en el bando republicano, y ve lo atroz que es la guerra, sobre todo en Belchite. Después vendrá la derrota, la cárcel hasta 1945, y los recuerdos.


         Creo que Cisco falleció en 2018 a la edad de 104 años. Tampoco lo tengo muy claro, ya que he encontrado pocas referencias de él, y casi todas están relacionadas con este cómic. Josep Salvía tiene una gran fuerza visual, y narra en riguroso blanco y negro, y con personajes de formas angulosas, toda la angustia de una vida, de una guerra cruel y los recuerdos de un chico, que tuvo que sufrir todo aquello. Interesante testimonio en cómic.

Pájaro Burlón (Integral Marvel, 2016) Chelsea Cain, Kate Niemczyk, Ibrahim Moustafa



        “Pájaro Burlón”, es el alias de Bárbara “Bobbi” Morse, una heroína de Marvel creada allá por 1971, como un personaje secundario y romance de Ka-Zar. Se revela durante los setenta que es, en realidad, una agente de SHIELD (Agente 19), y que posee un doctorado en biología.

        Pronto es enviada a investigar irregularidades en Industrias Cross, donde Ojo de Halcón es Jefe de Seguridad, y este, de paso, se le une para acabar descubriendo que realmente ocurrían cosas raras. Tras aquella misión, se casan, y al volver Ojo de Halcón a la mansión de Los Vengadores, la presenta como esposa, momento en el Visión les sugiere que abran una sucursal de Los Vengadores en La Costa Oeste. En una de esas aventuras, regresan al pasado, al lejano oeste, donde el Jinete Fantasma se enamora perdidamente de ella, y consigue borrarle la mente y mantener una relación con ella (vamos, sexo puro y duro). Y ella, al darse cuenta del engaño, deja caer al Jinete Fantasma por un acantilado (donde se supone que muere). Tras estos sucesos, Ojo de Halcón se divorcia de ella, bajo el pretexto de que ha matado a un hombre a sangre fría, aunque posiblemente lo que más dolió fueron los cuernos.
Esta escena del cómic, me hizo especial gracia, y da una pauta del nivel de la historia...

        Hasta ahí, es lo que sabía de “Pájaro Burlón”, lo que yo recordaba de hace casi cuarenta años. Por casa, tengo un cuadro de mediano tamaño, en que aparecen los dos, Ojo de Halcón y Pájaro Burlón, en actitud de ataque, por los tejados de una ciudad. También sé que el personaje salía en la serie “Agentes de Shield”, que abandoné en la segunda temporada, ya que no podía bostezar más, y que se manejó la posibilidad de que tuviera serie propia, pero el episodio piloto, al parecer, era infumable.

        Después, descubro este integral de Marvel (Colección 100%), del que ya tengo unos buenos pocos, y no me he podido resistir a comprarlo. ¿Será por su contundente portada?

        En este tomo, me encuentro a un “Pájaro Burlón” que no está muerta, que está divorciada de Ojo de Halcón, el cual está pendiente de juicio por haber asesinado a sangre fría a Bruce Banner (Hulk) a petición propia, y que mantiene una relación amorosa con un espía, agente inglés, muy nacionalista, muy británico él, llamado Lance Hunter.

        A Bobbi, le han metido en vena, algo del suero de Super Soldado y la Formula del Infinito. Y en la Seguridad Social de Shield andan investigando si tiene poderes psíquicos, a base de que adivine cartas ocultas y envíe pelotas de ping pong a la Zona Negativa, o donde carajo vayan a parar. En la espera del ambulatorio, tiene una pequeña aventura con zombies, en compañía de Howard el Pato (que vive una crisis existencial) y de Miles Morales (Spiderman), mientras que la sombra del Jinete Fantasma les acecha, incluso, cuando se va de crucero…

        “Pájaro Burlón” (Marvel, 2016) viene de la mano de Chelsea Cain, Kate Niemczyk e Ibrahim Moustafa. De los integrales que me he leído hasta la fecha, es de los más flojos, pero no es malo. Está entretenido, aunque cae (y eso también le pasa al “integral” de Kate Bishop) en narrativas con villanos de tercera categoría, o incluso donde se mezclan frikis o civiles que pasaban por allí. No es una epopeya a lo grande, sino más bien todo lo contrario. No es para tirar cohetes, pero bueno…

         P.D: ¿La portada? El contenido (la historia) no tiene, absolutamente, nada que ver con la portada…