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martes, 28 de junio de 2022

Diego García de Paredes. El Sansón Extremeño (Cascaborra, 2022) Gol, Pedro Camello, Lola Aragón


        Si en la portada de un cómic lees: Gol (guion), Pedro Camello (dibujo) y Lola Aragón (color)… Solo puedes esperar que el cómic en cuestión sea una joyita. Un ejemplo es “Viriato”, otro es “Berenguela”, y como no hay dos sin tres, tenemos la inmensa fortuna de disfrutar, como cuadragésimo-sexto tomo de la serie “Historia de España en viñetas” de la Editorial Cascaborra, del épico “Diego García de Paredes. El Sansón Extremeño” (Cascaborra, 2022) de la mano de este fantástico trío.


        Con una gran labor de documentación, en la narrativa tenemos a Diego García de Paredes, cuya similitud con Conan El Bárbaro en el prólogo de Pedro Camello viene al dedo, un hombre de armas trujillano criado entre esa línea tumultuosa que separa el S.XV y el S.XVI, entre el final de la Edad Media y el principio de la Edad Moderna, con todos los cambios políticos y territoriales, amén de económicos, que sacuden la vieja Europa.


         Su fortaleza física, y sus hazañas al servicio de varios señores (y hasta su etapa como pirata), le hacen ganarse el sobrenombre del “Sansón extremeño” (o español) y su sola presencia le garantiza temor y respeto a partes iguales.


        Con un Diego García de Paredes ya anciano (para la época lo era), rememorando algunas de sus hazañas en casa de un pariente (miembro del clero), asistimos a algunos de sus viajes, batallas y experiencias personales, que hicieron de él una celebridad en sus tiempos, aunque hoy si memoria y figura han sido tristemente olvidadas.

        En las páginas finales, tenemos la suerte de contar con un interesante contenido extra de la mano de Manuel Jesús Ruíz Moreno, y de Alex de la Fuente que nos presenta una maravillosa y loable iniciativa desde Montijo (relacionada con el cómic y personas con discapacidad), Inclusion Man, que merece mucho la pena conocer.

        No lo dudéis, con este cómic tenéis la oportunidad de conocer a un personaje con una biografía fascinante, que vivió y luchó en una etapa de grandes cambios, y cuya figura no debemos olvidar.

        P.D: De Pedro camello, dentro de la misma colección, os recomiendo igualmente “Martín Álvarez. El camino de un héroe” (Cascaborra, 2022), basado en la vida de otro ilustre extremeño olvidado, que de haber nacido en otro país, ya tendría película y serie de televisión.

Hamlet. William Shakespeare (Norma, 2022) Clásicos Manga. Julien Choy, Crystal Chan

 

        No es la primera vez que me encuentro con la versión manga de un clasicazo como “Hamlet” (hay otro manga de Ediciones La Otra H), de William Shakespeare, pero si es cierto que este manga es la mejor adaptación que me he encontrado hasta la fecha.


        “Hamlet” (Norma, 2022) viene dentro de la colección “Clásicos Manga”, de la mano de Julien Choy (que ya ha dibujado algunos mangas dentro de esta misma serie de cómics), y la batuta en la adaptación de Crystal Silvermoon Chan, que al igual que Choy, es una habitual dentro de este tipo de cómics, y cuyo trabajo de documentación se ve y se nota ostensiblemente en las páginas finales cuando narra todo lo que han tenido que hacer el tándem Choy-Chan para lograr un cómic como este.


        La narrativa, por otra parte, es conocida. El espectro del antiguo rey de Dinamarca se le aparece a su hijo, Hamlet, revelándole que fue asesinado por su hermano (el tío de Hamlet) para ocupar su trono, y ya de paso, casarse con su viuda.


        Hamlet, ante esta verdad, comenzará a tramar un plan que le llevará a la locura, a asesinar, y a enfrentarse a diversas situaciones donde su propia integridad se verá amenazada…


          Con 475 páginas, que incluyen comentarios finales y bocetos, este cómic es una impresionante adaptación de la clásica obra de teatro, con algunas licencias aceptables, que hacen más dinámica la acción y el desarrollo de la historia. Un tomo imprescindible, si conoces y aprecias “Hamlet”.

domingo, 26 de junio de 2022

Obi Wan Kenobi (Disney, 2022)

 

        Una cosa te quiero comentar, que no es mentira… Esta entrada está llena de revelaciones y spoilers, tantos como una carretera extremeña. Si sigues leyendo, es tu problema.


         Uuuuffffff, madre mía, que perrería me entra solo de pensar que tengo que dedicarle unas líneas, aunque solo sean unas pocas, a la serie de “Obi Wan Kenobi” (Disney, 2022)… Y es que, a pesar de un inicio interesante, la serie pronto me ha resultado un tostonazo de una categoría superior… Pero en fin, comentemos algunas cosas, sin entrar a analizar sus seis capítulos.


        Han pasado diez años desde que los Sith, con la famosa Orden 66, que elimina a casi todos los Jedis que hay en el Universo, triunfaran. Los Sith ganaron Las Guerras Clon (o clones), y ahora han instaurado su maléfico régimen, donde la república ha dejado de existir como tal.


        Obi Wan, que es uno de los supervivientes de la Orden 66, está escondido en un apartamento con vistas al desierto en Tatooine, mientras acosa a la familia adoptiva del joven Luke Skywalker. Le suda un pie que maten delante de sus narices a otros supervivientes como él, y echa la bonoloto los miércoles.


        Un día, viendo un partido de Segunda División, le llega el mensaje de que la joven Leia ha sido raptada por el Imperio, y ahí va al rescate a pesar de que la Santa Inquisición española, con sede en el Planeta Toletum, va tras sus pasos, por hereje y por pagar el impuesto de rodaje de sus droides.

        En su camino, se va encontrando a una serie de hippies que lo están pasando fatal con el régimen fascista y opresor de Anakin AKA Padrecito Vader, y le van ayudando en su misión mientras Obi Wan va dejando un reguero de cadáveres. La serie nos enseña que si ayudas a este tipo, tarde o temprano, te matan: Te balean, te descuartizan, te sablean con láser o te derriban.

       Obi Wan llega a rescatar a Leia, que habla con un dorayaki metálico de Doraemon que vuela y es mitad linterna mitad pisapapeles. El carácter antropocéntrico de la serie es brutal, llegados al caso.

        De paso, visita un penal del Imperio, donde deja doscientas cincuenta plazas de funcionario libres para las próximas oposiciones, a cambio de una galleta voladora derribada de un tipo harto de marihuana del Planeta Mustafar.

        Llegados a este punto, hay que destacar la mala puntería, organización y gestión del Imperio, que pasan por ser españoles en muchos aspectos perfectamente, y que arrastran una Leyenda Negra desde el comienzo de los créditos iniciales.

        Obi Wan y su expadawan Anakin se enfrentan en una lucha poco épica, donde se tiran los trastos (nunca mejor dicho), y acaban definitivamente su relación con una bandada de recuerdos de otros tiempos donde el joven Anakin exhalaba mala inquina por todos los poros del cuerpo, que no se iba ni con jabón verde.

        Llegado el momento, hay una escena para encuadrar, en la que Obi Wan con Leia y los cuatro hippies que no han caído aun dando Vivas a la República, huyen en un seiscientos, mientras que un Crucero Imperial falla todos y cada uno de los 9500 disparos que efectúa contra el trasto volador… Ya lo vimos con el Halcón Milenario en su momento, pero aquí resulta completamente… Desazonador y poco creíble, como mínimo y siendo benignos.

        Finalmente, Leia regresa con sus padres adoptivos, dejando las funerarias llenas hasta el Planeta de los Ewoks, y Obi Wan se vuelve a Tatooine a seguir con su campaña de acoso que atrae a toda la gente rara que hay por la zona. Fin.

        Seis capítulos, seis, que plantean más dudas que respuestas. Insípida y aburrida a grandes ratos, y con un Obi Wan que no es el que conocemos de otras películas, más bien un nenaza cagueta de mucho cuidado a ratos, cenizo y dubitativo, que llega hasta donde llega de chiripa en chiripa. Espero que no haya Segunda Temporada, por el bien de todos. Y que la olvidemos rápido.

domingo, 19 de junio de 2022

Spiderhead (Netflix, 2022)

 

        Una vez más, os recuerdo que todas mis entradas contienen spoilers, revelaciones de la trama, cuando no la trama entera, y que si sigues leyendo es porque tú quieres… Ojo.


        “Spiderhead” (Netflix, 2022), es otra de esas cagadas de Netflix de “Quiero pero no llego, ni puedo”, que podemos disfrutar estos días. Tiene un arranque, una premisa interesante, un buen planteamiento, pero pincha a la hora de narrarte la historia, y pronto se me ha hecho repetitiva y se ha ido a la papelera de las oportunidades perdidas…


        En la narrativa, tenemos una distopia futurística, en la que Thor es un científico loco blanco, heterosexual y posiblemente fascista, que está al cargo de una cárcel-laboratorio que podría ser la segunda residencia de los ThunderCats si les diera por buscar un nuevo alquiler.

        En “Spiderhead” se experimenta con personas. Sus presos son cobayas humanas que han optado por dejarse inyectar todas las mierdas posibles, en vez de cumplir condena. Así que no dudan en firmar el contrato por el que cambian cárcel por científico loco. Eso nos lleva a pensar, ya desde un primer momento, en que la acción no se desarrolla en España, porque en ese caso Thor cierra el chiringuito a los dos minutos de comenzar la cinta, y no es plan.

        El caso es que las vainas que inyectan pueden hacerte odiar, amar, tenerle miedo a una grapadora (pueden dar auténtico terror si van cargadas) o a Telecinco (para eso no hace falta inyectarse nada chungo), y Thor disfruta como un enano en bicicleta apuntándolo todo en un cuaderno asqueroso con manchas de café, y en tarjetas de bingo. Porque tienen una tecnología de la leche, que permite implantarte una petaca en la espalda y meterte en vena todo el puto arco iris, pero en cuadernos no han evolucionado mucho y lo apuntan todo en unos que venden en el LIDL a 4,95 leuroh.

        Llega un momento en que Jeff, la cobaya favorita de Thor, se comienza a dar cuenta de cosas mientras en recuerdos esporádicos nos van contando su crimen y cómo llegó a “Spiderhead”. Siento insistir, pero en España, con la ley en la mano, el tipo hubiera salido de la trena en cinco años y posiblemente con pareja. Thor cada vez se vuelve más HP (como las impresoras), y cuando a Jeff le comienzan a tocar a Lizzy, su novieta de presidio (que está allí por cargarse a su hija), ya se le enciende el aura y planea una revolución del santo copón que no tarda en llegar y que pone al descubierto a Thor y sus malvadísimos planes…

        Resumiendo: Como digo, buen planteamiento, mal desarrollo de una idea atractiva. La película, con media hora o cuarenta minutos menos, te contaría lo mismo. La dejo a vuestra elección, pero yo no pienso volver a verla ni en pintura…

miércoles, 15 de junio de 2022

Interceptor (Netflix, 2022)

 

         A continuación, hago una reseña con spoilers incluidos del tostonazo de película “Interceptor” (Netflix, 2022). Si no quieres que te la reviente, no leas…


         Uffff, “Interceptor” (Netflix, 2022) es una de esas películas tan malas, que al final acaban entreteniéndote a la fuerza. Y es que, además de su poca originalidad, hay que sumar un malo muy del tipo “La Jungla de Cristal” (tienen hasta a un chino karateka), una amenaza nuclear y unos discursitos que pondrían a temblar a todo el movimiento del “MeToo” de puro gozo…


        Pero vayamos por partes… En la narrativa, tenemos a Elsa Pataky, una capitana del ejército estadounidense, que tras una serie de escándalos sexuales con un general de tres estrellas, acaba estrellada en mitad del Pacífico, en una Base con misiles interceptores de armas intercontinentales.


        Esta base, y otra que hay en Alaska, que ya ha caído en el minuto uno, son las únicas que pueden para una posible oleada de misiles balísticos rusos en caso de ataque. Nunca pensaron en poner algo parecido en alguno de los Estados del país, ¿Para qué?, mejor poner una en el quinto pino, y la otra en mitad de la nada.


         Un tal Kessel, que es el hijo de un multimillonario estadounidense superconocido, pero que los altos mandos estadounidenses buscan en Google cuando escuchan su nombre porque no saben quién es (en España, estaría todo el día en “Sálvame”), ha planeado lo típico: Secuestro misiles rusos, dieciséis en total, lo cual está tirado, porque los rusos están concentrados en Ucrania… Elimino las dos bases interceptoras gringas, y les lanzo los dieciséis misiles nucleares a Yankilandia. Una vez arrasado todo, hago una recalificación del terreno que ríete tú de los hijos de putas que queman bosques en Galicia para lo mismo, y a renacer como un país heteropatriarcal, blanco, libre de inmigrantes (en el ataque solo morirán hindúes, hispanos, negros…) y que será la envidia mundial chachi-piruli…

        Pero… Perooooo… Ahí está la Pataky para impedirlo, que nada más llegar, a los quince minutos, sin ni siquiera haber meado tras bajarse del helicóptero, se encuentra que todos los de mantenimiento, que están todos cuadrados y hacen sentadillas como el que come pan, pues son todos malvados terroristas, sin la ESO, pero con las ideas muy claras de lo que debe ser el futuro.

        Así que, entre esclarecedoras hostias, se nos va narrando lo injusta que ha sido la vida para ella, mientras que un Gabinete de crisis, con la señora presidenta a la cabeza, se asoma a la pantalla, como si tratara de un anuncio de Ariel en blanco y negro, para ir viendo cómo se desarrolla todo. De hecho, hay un general que parece que se quiere meter dentro de la pantalla cada vez que sale.

        A la par, desde Los Ángeles, un Chris Hemsworth metido al Gran Lebowski, comenta las jugadas con pésima gracia desde el establecimiento de electrodomésticos donde trabaja. Lo cual, al estar hablando solo supuestamente, añade inquietud al espectador que llega a preguntarse si realmente no es el que peor está de todos ellos.

        El caso está en que la película es un baile por hacerse con el control de la sala de operaciones. Ahora maneja en cotarro la Pataky, ahora el malvado heteropatriarcado fascista, con escenas que harían palidecer a los del “Street Fighter”, ya que la Pataky con su metro y medio, va pasando los distintos rounds que se le presentan sin lanzar hadoukens ni nada parecido…

         Resumiendo… Película mala de narices, con tintes noventeros, que ya está muy vista y con subtramas secundarias de tipo tostonazo nivel diez que te hará preguntarte: ¿Por qué no me he dado aún de baja de Netflix?

martes, 14 de junio de 2022

Ovni. Mitología de una emergencia (Guante Blanco, 2020) Pablo Vergel, Félix Ruiz Herrera

 

        Lo primero que me llamó de este libro, y que me invitó a comprarlo, y posteriormente leérmelo con cierta avidez, fue ver el nombre de Pablo Vergel en la portada como uno de los coautores.


        Más allá de la foto, más allá del título enigmático: “Ovni. Mitología de una emergencia” (Guante Blanco, 2020), había leído hace relativamente poco más de un año, su libro (de pequeño formato y precio más que asequible) “Más allá de la incógnita ovni” (Guante Blanco, 2018), y me había encantado, por su seriedad, por su documentación y opiniones sobre el campo de la ufología, y por su análisis reflexivo.

        Así pues, este debía ser parecido, me dije. Y efectivamente, estamos ante un libro donde se vuelven a ver las tablas de Pablo Vergel (a Félix Ruiz Herrera no lo he conocido hasta esta publicación), con una extensa y acertada documentación y bibliografía (personalmente, he echado de menos fotografías, ¿A quién no les gustan las fotos?), y con una estructuración en dos contextos (y estos, a su vez, se dividen en varios capítulos), en los que se analizan algunos de los casos más recurrentes de la ufología de los últimos tiempos, haciendo una parada muy especial en la figura de John Keel (ya desaparecido) y en Las Profecías del Mothman, que ya es un clásico para los interesados por la temática (de Strieber, me niego a comentar nada).

        Huid de este libro, si lo que buscáis es mera narración de casos, y leedlo si os queréis acercar a los casos desde el punto de vista sociológico, a través de la cultura pop, los medios de comunicación, el auge y la caída del fenómeno a nivel global… O los móviles (he echado en falta “Los ovnis en las redes sociales”, que daría para otro libro).

        Libro completito, con extensa e interesante bibliografía (aunque no toda está disponible, o yo no he sido capaz de hacerme de ella), con lucidas reflexiones finales (acompañadas de gráficos en los últimos capítulos) y con poco más de doscientas páginas que engancharán, sin duda, a los más exigentes de estas cuestiones. Ahí queda. Más, por favor.

domingo, 12 de junio de 2022

The Boys presenta: Diabolical. (Amazon, 2022)

 

        La siguiente reseña-entrada del blog tiene revelaciones y spoilers a cascoporro sobre la serie animada “The Boys presenta: Diabolical”. Estamos advertidos/as…

Esta imagen corresponde a un anuncio que se hizo en Estados Unidos para promocionar la serie. No aparece en ningún episodio concreto.

        Los fans de “The Boys” andamos estos días de enhorabuena. En primer lugar porque estamos disfrutando de una nueva temporada, la tercera, durante estos calurosos días preveraniegos, y la segunda es que, de manera paralela, Amazon ha estrenado una serie de dibujos animados bajo el título de “The Boys presenta: Diabolical” (Amazon, 2022).


        “Diabolical” consta de ocho episodios en su primera temporada, cada uno de ellos de relativo interés y estilo. Todos vienen a durar poco más de diez minutos, y hay diversos estilos, desde el manga clásico al Cartoon de Warner Bros, “Rick y Morty” o incluso hay uno que recuerda a los de los míticos Estudios Ghili.

"Soy tu Camello", tercer episodio de la Primera Temporada, nos trae a los verdaderos Carnicero y Hughie. Hubiera estado bien una serie animada con los personajes originales que tenemos en los cómics... Pero quizás eso es mucho pedir...

        En la narrativa, estamos en el Universo “The Boys”, donde una serie de héroes secundarios protagonizan historias cortas y no vemos al elenco principal, salvo en los episodios tres (“Soy tu camello”, para mí el mejor porque es el más cercano a los personajes originales de los cómics), donde veremos a Carnicero y Hughie presenciando una venganza perpetrada por Carnicero frente a los Siete… En el episodio cinco, donde Profundo deberá enfrentarse a una niña cuyo poder es controlar y dar vida a las heces humanas. Tal cual, si, tal cual, has leído bien… Y el episodio octavo, último de la Temporada, donde tenemos a Patriota y a Negro Oscuro haciendo de las suyas, es decir, cagándolas en una misión dejando un reguero de cadáveres y mentiras… Este último y el tercero, en mi opinión, son los mejores.


        La serie en general está bien, aunque hay capítulos un tanto de relleno, y sinceramente solo los tres citados me han llamado la atención realmente. No sé por qué, a ratos me venía a la mente el formato o la moraleja típica de “Black Mirror”, pero en versión animada y reducida… Otro punto bueno es el uso de las voces de los actores originales de la serie, como por otro lado, no podía ser de otra manera, además de otra docena de actores conocidos (como Don Cheadle). Espero pronto una segunda temporada, pero más basada en los personajes canon de la serie y del cómic. Recomendable.

Vinland Saga 24 (Planeta Cómic, 2022) Makoto Yukimura

 

        Vigesimocuarto tomo de la saga “Vinland Saga” (Planeta Cómic, 2022) de Makoto Yukimura (guion y dibujo), que empieza a oler a final de la saga, y por tanto, de la colección, si no me equivoco mucho.


        En la narrativa, tenemos a Thorfinn organizando el viaje de colonización hacia el oeste, hacia Vinland. Para ello, aclara a los posibles colonos que no quiere viajar con espadas, lo cual levanta recelos porque no todos creen en la sociedad ideal y utópica que quiere crear Thorfinn en las nuevas tierras, y creen que las espadas son necesarias.


        Yukimura resume en dos viñetas los viajes de mercader de Thorfinn por Kiev y más allá, ahorrando la plata necesaria para organizar el viaje. Es decir, hay un corte de varios meses en la narración, que nos cuentan pero que no vemos en el cómic después de la batalla de Jomsborg.

        Parece que hay prisas por cerrar el círculo de la historia, es la sensación que da este tomo. Aun así, sigue siendo interesante la colección, y os la recomiendo.

sábado, 11 de junio de 2022

Red Sonja. Volumen Uno: Tierra Quemada (Planeta Cómic, 2022) Varios Autores

            

        Bajo el título de “Red Sonja. Volumen Uno: Tierra Quemada” (Planeta Cómic, 2022) vuelve nuestra guerrera hyrkania favorita (gracias a Robert E. Howard por su creación), de mortífera espada y escaso atuendo, Red Sonja, en un integral de tapa dura.


        En la narrativa: Tenemos a Red Sonja, melena pelirroja al viento, volviendo a su tierra natal, Hyrkania. El rey de Zamora, Dragan, ya convertido en emperador, está conquistando todas las tierras vecinas y de allende, ya que le ha sido profetizado que el día que deje de hacerlo, morirá.


        Red Sonja es elegida reina de su pueblo, para dirigir la resistencia contra el invasor, y de paso conoce a un primo suyo que creía muerto años atrás. Pronto se da cuenta que resistir es difícil, ya que los hyrkanios son pobres, traicioneros, ladrones y no son rival para las tropas de Dragan. Mientras busca estrategias, recuerda hechos de su pasado en Khitai, que le pueden ayudar en su misión de salvar su reino…


         Este tomo, que salió originalmente en 2019 en seis grapas, tiene la particularidad de que bajo la batuta de Mark Russell como guionista (aquí no se ha lucido mucho), se juntan cinco dibujantes para hacerse cargo de la historia, de relativo interés cada uno de ellos, para mi gusto: Mirko Colak, Bob Q, Robert Carey y Katie O´Meara. De hecho, no se nos informa quien dibuja cada una de las historias, más allá de la contraportada del cómic, y el producto final deja algo que desear por los cambios estilísticos de cada cual.


          Otra característica que tiene el volumen es que entre historia e historia, nos encontramos una colección de portadas de Amanda Conner y Paul Mounts cuya aportación no va más allá, y que a pesar de ser interesante, sirve para diferenciar capítulos. Y punto.

         En las páginas finales, dentro del apartado de extras, más portadas alternativas y originales de los autores, acompañadas de fotos de cosplayers, que nunca están de más. Entre todas, cuarenta y tres y algunas láminas extras a lo largo del cómic, realizadas en un rojo intenso.

         Resumiendo: No es de lo mejor que he visto ni leído de Red Sonja, pero como soy fan del personaje, adquiero automáticamente todo lo que me encuentro de ella. No es una gran historia, no es la Red Sonja a la que estoy acostumbrado (en esta ocasión es muy reflexiva) y de hecho hay capítulos en los que no ocurre prácticamente nada (acción escasa y muy contada, el personaje no se luce), y puede llegar a defraudar o decepcionar a los muy sibaritas. Lo dejo a vuestra elección.                               

    

viernes, 10 de junio de 2022

Garra (Netflix, 2022)

 

        Atención, atención… En la siguiente reseña-entrada, rajo de la película, hago revelaciones y spoilers y puedo llegar a fastidiártela con mi modesta y humilde opinión…


        En “Garra” (Netflix, 2022) tenemos a Stanley (Adam Sandler), que es un observador de promesas del baloncesto de los Sixers de Filadelfia, dando vueltas por medio mundo en busca de una nueva revelación.


        El jefazo-presidente del club no lo traga, y no ve la manera de quitárselo de encima. En un viaje a una supuesta España, que debe ser un país de otra realidad paralela, descubre en una cancha callejera a un chico prometedor, Bo Cruz (un nombre muy extremeño), que habla de puta madre inglés, al igual que su madre, a pesar de la mierda de sistemas educativos que hemos tenido en España en los últimos 25 años…


        El caso es que se trae a Bo a Estados Unidos, que se comporta como si fuese un tanto idiota, ya que no ha visto un avión en su vida y tiene más tonterías que el bolsillo de Doraemon.


        En su primera exhibición, no gusta, ya que no demuestra absolutamente nada de lo que se supone que era (un crack), y sale apalizado por goleada. A raíz de eso, la película se transforma en “Rocky” o en cualquiera de esas cintas de superación (con entrenamientos raros a todas las horas del día), música épica (es decir, rap) y muy buen rollo estadounidense.

        Con el objetivo de llegar a la Draft Combine resuelto, el bueno de Bo Cruz la caga por sus calentones, pero finalmente es rescatado y tanto él como el bueno de Stanley consiguen sus sueños. El españolito acaba en los Celtics (no de Glasgow) y Stanley como entrenador (uno de ellos) de los Sixers.

        La película es muy típica, muy tópica, y no guarda sorpresa ninguna. Es muy previsible, y gustará si te va el rollo baloncesto. Adam Sandler está como pez en el agua en el papel, lo cual no es difícil para él en este tipo de cintas.

        P.D: Como curiosidad, en los créditos salen más de cincuenta jugadores y entrenadores de baloncesto. Algunos han participado activamente en la película, y otros no.

jueves, 9 de junio de 2022

Soledad. El Objetivo (Cascaborra, 2022) Tito

 

        Tras “Soledad. La última alegría” (Cascaborra, 2022), Tito (guion y dibujo), nos lleva de la mano a visitar de nuevo ese pueblo castellano-manchego, cercano a Talavera de la Reina (Toledo), llamado Soledad.


        En “Soledad. El Objetivo” (Cascaborra, 2022) nos encontramos con un episodio de la crónica negra, un triángulo amoroso entre Pedro y la mujer del médico de Soledad, que lo convertirán en el objetivo a abatir por parte del pueblo al estallar el escándalo.


        Tito tiene un dibujo excepcional, y nos hace un retrato costumbrista increíble de la España de hace unas décadas, con sus rencillas de pueblo, sus envidias y manías, las misas para enlutadas y las huidas al monte, donde aún los pastores reinan el campo castellano.


        Con una serie de extras finales (donde hay un error imperdonable, donde pone “obejas” en vez de “ovejas”) que consta de los bocetos realizados para el cómic, tanto de personajes como de decorados o lugares, “Soledad. El Objetivo” es un cómic ameno, que posiblemente no nos sea ajeno a algunos ya entrados en edad, ya que su narrativa era muy recurrente en telediarios y crónicas de periódicos de hace unas décadas, y nadie como Tito para recoger y mostrar una realidad que formó parte de nuestro país hace ya algún tiempo.

Estas cosas son las que hacen daño a la vista..."Obejas", no, por Atenea...

Beethoven (La Otra H, 2021) Jun Matsuura


         “Beethoven” (La Otra H, 2021) de Jun Matsuura (guion y dibujo), ha resultado ser una pequeña joya, de 252 páginas, dentro de esta colección de la Editorial La Otra H, que suele venir precedida por el subtítulo “El manga”.


        En esta ocasión, no se nos especifica que sea un manga, y ciertamente, quizás estéticamente no lo sea, sino un cómic biográfico más, pero con unas características muy reseñables que lo hacen destacar por encima de los del resto de la colección.


        En primer lugar, tenemos al autor, Jun Matsuura, que tiene dentro de esta más que recomendable serie de tomos de pequeño formato, el muy destacable “La Muerte de Sócrates. El manga” (La Otra H, 2017), que se presenta como el único autor conocido dentro de la colección, ya que el resto de autores son anónimos, y que se hace cargo tanto del dibujo (riguroso blanco y negro y con un estilo muy al carboncillo) como del guion.


         Y en segundo lugar, tenemos una magnífica documentación, en este caso del genio de la música al que va dirigido el cómic, que abarca desde 1798 hasta 1824 con la presentación de la Novena Sinfonía.

         No aparece la infancia y juventud de Beethoven (ni su vejez y fallecimiento), aunque si su relación con un anciano Mozart, su admiración inicial por el corso que gobernaba Francia en Europa y sus problemas con la sordera, el alcohol y los amigos, además de otros músicos.

        Es un cómic con muchísima información sobre esos 26 años en la vida de Beethoven, algo que no suele ser habitual en este tipo de cómics, y menos con este formato, y por ello se convierte en una pequeña joya cuya lectura se me antoja muy recomendable. Es entretenido, didáctico y desde luego, no se lo vas a leer en un simple rato…