Pues... No me dio la gana de ir a ver la nueva, la última de Torrente, al cine, cuando se estrenó el pasado marzo de 2026. Fue medio vaguería, fue que el cine cuesta una pasta (y no fue falta de interés). Y, ojo, me parecen películas entretenidas dentro de lo que cabe, pero he preferido esperar a que se estrenase en Netflix, para poder verla y opinar.
“Torrente presidente” es la sexta entrega de la ya icónica, de la ya mítica (para bien y para mal) saga, dirigida, escrita y protagonizada por Santiago Segura, que ha supuesto el mayor terremoto comercial, y en esta ocasión, político, del cine español de nuestros días.
El impresentable y corrupto ex-policía ha regresado tras más de una década guardado en el cajón, encendiendo debates, ya apagados tres meses después de su estreno. Con un presupuesto de casi seis millones de euros, y una recaudación en taquilla de treinta millones, convirtiéndose en la cuarta película más exitosa de la Historia de España (detrás de Ocho apellidos vascos, Lo imposible y Ocho apellidos catalanes), y todo con cero promociones, cero tráiler y cero carteles oficiales.
Santiago Segura dijo durante diez años que Torrente era imposible de estrenar hoy en día. Que la cultura de la cancelación lo destruiría en dos minutos. Pero el tipo ha cogido todas las ñordas de nuestro día a día político, las ha metido en un guion, y ha parido algo que se parece trágicamente, y tristemente, a lo que sufrimos en este país, eso es: Torrente Presidente.
Yo no voy a entrar en debates si es cine o no es cine, porque os habla alguien que piensa que las películas de Ed Wood son Historia del Cine, o las hongkonesas de los años ochenta, así que podéis adivinar lo que pienso más o menos al respecto, pero lo que si es verdad es que la película es una bofetada a toda la clase política. Necesaria, quirúrgica, y precisa, y al que no le guste o no quiera verlo, ajo y agua.
Rodada en Anchuelo (Madrid), municipio de la Comunidad de Madrid utilizado para exteriores y en un bar auténtico de Madrid capital, la historia nos presenta a un José Luis Torrente un tanto envejecido, arruinado como siempre, viviendo a salto de mata junto al Cuco y la pandilla de fracasados y arrimados habituales.
Sus comentarios fuera de tono, van a atraer el interés por él de un nuevo partido de extrema derecha que se está haciendo fuerte en la política española, NOX, liderado por un tal Carrascal. En un principio, Torrente, está entre un mono de feria y alguien que les puede dar ideas para la gente de NOX, pero él por su parte, una nueva oportunidad para medrar y robar legalmente, y no duda en prometer sobres con chistorras y cargos a la pandilla que le rodea.
Al ver que los de NOX quieren quitárselo de encima, pronto se alía con el sobrino de Carrascal para hacer una campaña paralela, y logra el apoyo internacional de Javier Milei y Donald Trump, aunque la cosa se pone fea cuando se lo intentan cargar, y finalmente aparece un viejo conocido, como Spinelli, que es en realidad un subordinado de un cerebro en las sombras, el mismísimo Kevin Spacey, algo totalmente hilarante.
Como buen corrupto, y como parte del sistema, por supuesto Torrente y su séquito de ladrones y picaros, llegan a la Presidencia, y el final son ellos jurando sus cargos ante los Reyes
Como os decía antes, Santiago Segura ha estrenado la película sin un solo tráiler oficial previo, sin cartel definitivo y sin pases de prensa. Quería que los espectadores descubrieran los cameos y los chistes directamente en la sala, logrando una preventa histórica de 150.000 entradas basándose puramente en el misterio.
Aunque el partido que lo acoge, NOX, satiriza a la derecha populista de VOX, el guion no deja títere con cabeza y destruye con ferocidad las contradicciones de la izquierda, que no son pocas, y el gobierno actual representado por un Presidente narcisista, Pedro Vilches, que parece no darse cuenta de lo que se le viene encima. El propio Segura afirmó que quería "dar hostias a todos lados por igual", y yo creo que no ha mentido en este aspecto. Quizás algunos se lleven más que otros, pero no está mal repartido.
Hay un Desfile de Cameos Brutal: La película cuenta con más de sesenta apariciones breves de famosos. Destacan Pablo Motos, Carlos Herrera, Ana Rosa Quintana, Carlos Latre haciendo de Milei, y los platos fuertes: Donald Trump (Alec Baldwin) y Kevin Spacey haciendo de Cerebro en las Sombras o Doctor Maligno sin gato.
Y, tras una hora y cuarenta minutos de metraje, con un ritmo desigual, nos encontramos con una escena post-créditos donde Torrente rompe la cuarta pared para haceros una pregunta...
Esta escena, la post-créditos, prefiero que la analicéis vosotros mismos. Pero es un clásico de la saga.
En definitiva: No me parece la mejor de la saga, pero creo que acierta en el análisis político. La recaudación de la taquilla y lo que se lleve de las plataformas, y sin subvenciones estatales ni gubernamentales, hasta donde yo sé, demuestra que en este país se pueden hacer películas sin poner el cacito. Te gustará más o menos, o directamente no te gustará, pero yo he disfrutado mucho con el repaso que le ha dado al personal. Raro que no haya hecho referencia al gran Tony Leblanc, y me ha parecido curioso que en los créditos se hable de los puestos directos e indirectos que ha conseguido la película durante su realización, fijaros si podéis, en ese detalle. ¿Qué más? Poco más, la verdad es que en los cuatro últimos meses se ha dicho tanto que lo que yo os añada, ya estará dicho... De nota: Un 5, y a seguir sufriendo a la clase política y sus corruptelas diarias.












