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lunes, 22 de marzo de 2021

El Oro y la Sangre. Tomo 1 (Spaceman Books, 2014) Maurin Defrance, Fabien Nury, Fabien Bedouel, Merwan

 

        En las trincheras de la Primera Guerra Mundial, un aristócrata francés y un corso, juran que si salen vivos del hoyo donde se encuentran refugiados, en compañía de un rifeño, se convertirán en piratas dejando atrás sus respectivas vidas.


        Lo consiguen, y en 1921 están vendiéndole armas a los rifeños que luchan contra los españoles, ayudándoles a derrotarlos en la batalla de Annual, en la que cae el general español Silvestre.


        “El Oro y la Sangre” (Spaceman Books, 2014), con guion de Maurin Defrance y Fabien Nury ("Erase una vez en Francia"), y dibujo de Fabien Bedouel ("Kersten. Médico de Himmler") y Merwan, está conformado por dos números. En este primero, la historia gira en torno a la pareja de aventureros franceses, con cierto aire romántico, que se enfrentan a los malvados españoles colonialistas (no como los franceses, que llevaban la Paz y la Civilización allá donde iban, y eran magnánimos en sus colonias y protectorados).


        Es un cómic con ciertos errores históricos, dejando de lado la licencia que pueda tener la aventura, como puede ser la presencia del escudo constitucional en las banderas españolas que aparecen, que en Annual (1921) no hubo columnas de blindados españoles (se usaron a partir de 1923 los Renault FT-17), o que Abd-El-Krim y sus cabilas hicieron un gran número de prisioneros por los que pidieron un rescate (más bien, los pasaron a todos a cuchillo después de negociar la rendición), o que el General Silvestre fuera un tipo con una doble barba partida de chivo infernal (bigotazos si tenía el tipo), por citar algunos y no destriparos más el cómic.


        Aparte de los patentes embustes históricos, se deja leer como cómic de Historia Ficción…

La Tumba de Drácula ¡La muerte de Drácula! Tomo 6 (Panini, 2021) Varios Autores

 

        El sexto tomo de la colección “La Tumba de Drácula”, trae como título, muy sugerente, “¡La muerte de Drácula!” (Panini, 2021), y viene de la mano de un elenco memorable: Marv Wolfman y Steve Englehart como guionistas, el mítico Gene Colan a los lápices, y un gran Tony Palmer con el entintado y el color.


        En este volumen, hay algunas cosas que llaman la atención, y otras en las que nos perderemos (fundamentalmente, debido a los muchísimos crossovers o cruzamientos narrativos con otras colecciones que había ya en las fechas en las que se publicó originalmente estos cómics, entre 1975-76).


        Entre las primeras, llama la atención la vuelta de un viejo enemigo de Drácula, el Doctor Sol (un cerebro viviente chino conectado a unas enormes computadoras), y la aparición de un par de personajes humorísticos, uno de ellos (Harold) inspirado claramente en el Woody Allen de principios de los años setenta, que, en mi opinión, lejos de dar un toque de humor, creo que sobran directamente.


        Siguiendo la tradición de cómics anteriores, donde en la colección hubo cameos de la Antorcha Humana, o del mismísimo Peter Parker, aquí le toca el turno al Doctor Extraño que entablará una batalla singular, y sin igual, con el Rey de los Vampiros, que viene de su lucha periódica con Blade y con el trio dirigido por Harker (Drake y Van Helsing).


        Entre las segundas, debido a esos cruzamientos a los que hacía referencia, no sabremos de qué habla Blade cuando acusa a Drácula del ataque del grupo de vampiros, conocidos como Legion, por poner un ejemplo. Ello no será óbice para entender la historia general que se desarrolla en el tomo, que por el “humor” y presencia de Harold, se convierte en uno de los más extraños de la colección hasta el momento, dejando para el final unas ganas enormes de leer lo que depara el séptimo…

sábado, 20 de marzo de 2021

Battlefields 2: Querido Billy (Aleta, 2015) Garth Ennis, Peter Snejberg

 

        Pocos cómics creo que habrá, o por lo menos yo no los conozco, sobre las atrocidades (que no fueron pocas) que cometieron los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).


        En China las conocen bien, y no en vano, el cine chino bélico las suele tratar con determinada frecuencia, pero el resto de países involucrados en la Guerra del Pacífico no suelen dedicarle muchas cintas (la más famosa es la de un icónico puente sobre el río Kwai, y ya tiene algunas décadas), y en cómic, como digo, lo primero que me he encontrado al respecto es este interesante “Battlefields 2: Querido Billy” (Aleta, 2015) con guion de Garth Ennis (“The Boys”, “Dreaming Eagles”, “Sara”) y dibujo de Peter Snejberg (“The Boys”), que es el segundo número de la colección “Battlefields”, que, mientras escribo estas líneas, va por su sexto número.


        En este tomo, nos encontramos la historia de Carrie, una enfermera británica, ametrallada junto a otras compañeras en una playa desértica de un punto indeterminado del Pacífico. Atrapadas cuando huían en un yate de la toma de Singapur, a ella la dan por muerta y es rescatada horas después por un hidroavión.


        A raíz de tan brutal acontecimiento, Carrie solo piensa en la venganza contra los japoneses, y de regreso a su trabajo como enfermera, una vez recuperada, conoce a Billy, un piloto que también vivió una terrible experiencia al rendirse a los japoneses.


        Con epilogo del propio Garth Ennis, que se hace eco de estas y más atrocidades de los japoneses durante el conflicto,  el cómic es una historia de supervivencia, venganza y muestra la cara más deshumanizada de la guerra a través de la mirada de una mujer, que, desgarrada, vive para odiar a los japoneses.

        En definitiva, estamos ante un cómic interesante por su trama, donde el amor tiene su propio hueco, y que creo que te gustará. A mí, por lo menos, me ha hecho buscar información tras haberlo leído, sobre los distintos hechos a los que alude Ennis.

viernes, 19 de marzo de 2021

Autasasinofilia. ¡Quiero ser asesinado por una colegiala! (Ponent Mon, 2017) Usamaru Furuya

 

        El título de este manga, conformado por dos números, puede echarte para atrás en un primer momento. Puedes pensar, y yo de hecho, lo hice: “Menuda ida de pinza que debe ser”, pero te aseguro que es una buena historia, bastante original y entretenida, sobre algunos trastornos mentales, que resulta que existen, que no son invención de Usamaru Furuya, el autor (guionista y dibujante), sino que están catalogados en manuales de psicología y psiquiatría. 


        “Autasasinofilia. ¡Quiero ser asesinado por una colegiala!” (Ponent Mon, 2017) nos trae la historia de Haruto Higashiyama, un profesor de secundaria, de 34 años, que sufre una curiosa parafilia, la autasasinofilia, que como bien dice el título, es un placer relacionado con la idea de ser asesinado por una colegiala, y que está vinculado a fantasías sexuales.

 

        El tipo, que está prácticamente todo el tiempo meditando en su plan de ser asesinado, lleva años pensando en hacer realidad este desvarío, y tiene claro que quiere ser asesinado por una alumna suya en especial, de su club de arqueología, que está formado solo por tres alumnos.

 

        En el primer tomo, hay una presentación de personajes, viendo los diferentes puntos de vista de cada uno de ellos, menos de uno muy concreto, Aoi, que es una chica asperger, de la que llegas a pensar que tiene poderes sobrenaturales, ya que aparte de su increíble inteligencia, tiene un sexto sentido para captar terremotos antes de que sucedan y otras habilidades que el cómic no acaba de explicar bien el origen de las mismas.

        La trama, que en el primer volumen me pareció sencilla, se complica hasta límites insospechados, llegando a una enrevesada trama en el segundo, en el que el profesor intentará poner en práctica su plan, y en el que nos encontramos con un final bastante digno.

        En definitiva, es un manga curioso, bastante novedoso en su trama, en su desarrollo y en la naturaleza que expone (un trastorno mental, cuanto menos, curioso), y que creo que le gustará a casi todos los lectores. Por lo menos, a mí me ha tenido enganchado, y lo he disfrutado mucho, que es, al fin y al cabo, de lo que se trata.

jueves, 18 de marzo de 2021

Titans (Segunda Temporada, 2019) Netflix


         Ilusionado, o al menos esperanzado, con la Primera Temporada de “Titans” (Netflix, 2018), y con un último episodio espectacular, más una escena post-créditos muy buena… Inicié con ganas la Segunda Temporada (Netflix, 2019), que (posibles spoilers a partir de aquí), la verdad sea dicha: No me ha llegado a entusiasmar hasta el último episodio de la serie, que, como en la Primera temporada, es el mejor con diferencia.


        La Segunda Temporada se tira prácticamente doce episodios con un grupo desunido, con muchísimo relleno, que no aporta absolutamente nada a la narrativa, y con un Robin (Dick Grayson) al que se le ha ido la pinza y que discute continuamente con una visión de Bruce Wayne, de manera esquizofrénica, y que de verdad que lleva a aburrir a mares, tras meterse en el lado oscuro, visitar la cárcel y hacerse amigo de pandilleros hispanos, y de la que saldrá renacido con un nuevo alter-ego.


        La ausencia de acción es una de las causas principales de la falta de interés de esta temporada, y las pocas escenas movidas que hay, apenas duran un par de parpadeos, y no son demasiado espectaculares al no ser, digamos, grandes secuencias de todos contra todos, o todos contra uno chungo (hasta el episodio final). Los dos súper-villanos presentes, Doctor Luz (patético) y Deathstroke, no llegan a rellenar una trama ya de por sí rara y estirada hasta la saciedad.


        Bastante más aburrida esta Segunda temporada que la Primera, y con una extraña muerte final (difícil de creer, sinceramente), el avance de la Tercera Temporada, que creo que se estrenará en este 2021 en HBO, trae a un viejo enemigo (y familiar) de Starfire, y cruzo los dedos para que no se repitan las mismas historias de desuniones y podamos ver, por fin, acción, efectos y menos peleas infantiles, que es, al fin y al cabo, lo que nos deberían ofrecer en más cantidad.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Grand Dolls (Planeta Cómic, 2021) Osamu Tezuka

 

        Osamu Tezuka (Adolf, Oda a Kirihito), considerado el “Dios del Manga” prácticamente desde que tenía veinte años, publicó “Gran Dolls” (Planeta Cómic, 2021) en 1968, en plena Guerra Fría, mientras había guerra en Vietnam, revueltas en China y los estadounidenses aún ocupaban la isla de Okinawa (un gran pesar para los japoneses).


        En un mundo convulso, donde las invasiones alienígenas ocupaban películas televisivas, y en la gran pantalla, es normal que naciera este manga.  En el mismo, tenemos a Tetsuo Utsuki, un estudiante de secundaria que guarda un increíble parecido con “Astro Boy” (quizás la creación más conocida durante muchos años de Tezuka). Un día, se encuentra por la calle el cuerpo inerte de una niña. Al dar aviso a la policía, dicho cuerpo ha sido sustituido por un simple muñeco. Su padre, paralelamente, había encontrado un muñeco parecido en su viaje a China, donde fue como periodista, y de donde es deportado de muy malas maneras.


        Pronto, Tetsuo descubre que estos muñecos guardan un misterio terrible, sobrecogedor, que puede poner el peligro la existencia misma de la humanidad, y deberá iniciar una batalla para salvar a Japón, y de paso al planeta, de una posible invasión alienígena…


        Con personajes a veces caricaturescos, grotescos, que son propios de Osamu Tezuka, y con guiños al lector (en ocasiones rompe la cuarta pared, cincuenta años antes de que lo hiciera “Deadpool”), “Grand Dolls” puede presentarse como un manga un tanto ingenuo a un lector de 2021, pero no deja de ser un clasicazo dentro del mundo manga, donde las connotaciones históricas, que rodean a la sociedad de la época, están muy presentes. Es un cómic interesante, dividido en cuatro capítulos y un epílogo, que se lee rápidamente, a pesar de sus 236 páginas, y una buena oportunidad para leer algo de Osamu Tezuka, que siempre es, en mi opinión, un placer.

martes, 16 de marzo de 2021

Una guerrita de nada. Saigón 1961-63 (Spaceman Books, 2015) Marcelino Truong

 

        “Una guerrita de nada. Saigón 1961-63” (Spaceman Books, 2015) de Marcelino Truong, es un cómic autobiográfico, de una parte muy concreta de la vida del autor (tres años), en los que la familia de Truong vivió en Saigón por el trabajo de su padre, interprete del presidente survietnamita Ngô Dihn Diêm.


        De madre francesa, y con varios hermanos (eran cuatro en total), la familia de Marcelino era una familia afortunada, aburguesada, que había vivido en Estados Unidos y Francia, y que manejaba varios idiomas, aparte de tener cierto estatus económico (sin tirar cohetes), que permitió a la familia ser unos espectadores de lujo ante el conflicto que debatió el país.


        Con un dibujo muy anguloso, y con grandes dosis de información, “Una guerrita de nada” es un cómic muy atractivo, que, visto desde el punto de vista de un crío y combinado con la información que sabemos hoy en día, lo hacen una autobiografía gráfica muy recomendable.

domingo, 14 de marzo de 2021

Una primavera en Chernóbil (Spaceman Books, 2014) Emmanuel Lepage

 

        “Una primavera en Chernóbil” (Spaceman Books, 2014) es un cómic basado en el viaje que realiza el dibujante francés Emmanuel Lepage en 2008 a la zona contaminada de Chernóbil, veintidós años después de aquel desastre nuclear que hizo estremecer a Europa, y que marcaría el principio del fin del régimen soviético, que terminaría cayendo apenas cinco años después.


        El cómic tiene tres partes diferenciadas, por estilo que no por capítulos. La primera nos narra el desastre nuclear y sus consecuencias. La segunda parte gira en torno al viaje que realizan a la zona el grupo de franceses, artistas y reporteros, que se desplazan a la zona, y sus problemas personales respecto a una dolencia que le impide dibujar durante varios meses. La tercera parte es un viaje, del propio Emmanuel Lepage, hacia su interior, a través de sus pensamientos respecto al desastre, a lo que hoy es aquello y a la vida que se desarrolla allí.


        Cambia de estilo en un par de ocasiones, pero en general es un dibujo en blanco y negro bastante expresionista, que evoluciona a viñetas de color en las páginas finales, que acaban convirtiéndose en un símbolo de vida, o de esperanza.


        Más allá de sus propios pensamientos, o de la experiencia de la expedición francesa a la zona, me quedo con la narración de aquellos hechos, de abril de 1986, que fueron un punto de inflexión en la historia de Europa, y posiblemente de la humanidad.

Ciudad de Yotsuya. Barrio de Hanazono (Ponent Mon, 2017) Kan Takahama

 

        “Ciudad de Yotsuya. Barrio de Hanazono” (Ponent Mon, 2017) de Kan Takahama, tiene uno de esos brillos de historia costumbrista basada en hechos reales, que le hacen tener su cierto atractivo desde las primeras páginas del cómic, y que lees con avidez, en parte por el contexto erótico-festivo (todo hay que decirlo) que se manifiesta en la narrativa.


        En el Japón de los años veinte, el Japón que vive con cierta tranquilidad, Ishin es un joven dibujante, el tercero de su familia, que se gana bastante bien la vida dibujando en una revista erótica.


        Es 1926, y él y su editor, Aoki, van buscando experiencias sexuales para después narrarlas en sus revistas, que se venden muchísimo. Pero, un día, Ishin conoce a una joven mestiza hispano-japonesa, Aki, a la que ve más como una compañera, una pareja, que como una pareja sexual más… Y eso, en el Japón de las férreas tradiciones, tiene un precio.


        Narrada desde el epilogo de la obra, “Ciudad de Yotsuya. Barrio de Hanazono” cumple como cómic entretenido, sin tirar cohetes, con una bonita historia que acaba con la Segunda Guerra Mundial. La moraleja la sacará cada cual de su lectura, pero es cierto que es un cómic, que, en su sencillez, llega a ser reflexivo, con un final muy “japonés” en mi opinión.

Fracasología. España y sus élites: de los afrancesados a nuestros días (Planeta, 2019) María Elvira Roca Barea

 

        Me leí hace casi cuatro años, cuando salió, “Imperiofobia y Leyenda Negra” de María Elvira Roca Barea, y es un libro que ciertamente me gustó. Un libro que consideré en su día, hasta necesario. La consecuencia lógica de ello, ha sido leerme, años después este “Fracasología. España y sus élites: de los afrancesados a nuestros días”, que va por su tercera edición (Planeta, 2019) cuando escribo estas líneas, y que, personalmente, no me ha defraudado nada.


        En primer lugar, en cuanto al trabajo anterior, que se basaba en tres imperios (español, estadounidense y ruso), me parece más acertado que se defina mejor en su planteamiento que afecta a un país concreto, España, como objeto de su ensayo. En el anterior, quizás, Estados Unidos y Rusia deberían haber sido parte de otro volumen, porque ya con lo que tenemos de Leyenda Negra, España da por si sola para todos los libros y ensayos que le caigan.


         En segundo lugar, a mí me ha ofrecido otro punto de vista histórico, distinto al que yo tengo, ni mejor ni peor, distinto, que a mí como profesor de Historia me parece enriquecedor, siempre que venga con datos y bibliografía, como es el caso. Huyendo de la repetición de mantras atávicos y vetustos, que por otra parte, la autora demuestra como erróneos, y esclareciendo algunos hechos que muchas veces damos por sentado.

        Dividido en tres partes, con sus correspondientes capítulos en cada una de esas partes, la autora desgrana la Historia de España desde su afrancesamiento del S.XVIII, hasta los últimos acontecimientos que vivimos actualmente en España, tanto en lo político como en lo social, que incluye, por supuesto, lo económico.

        A mí me ha tenido muy enganchado, y ciertamente lo recomiendo, a pesar de que algunos de sus críticos la acusen infantilmente de no ser profesora de Historia, o licenciada. Tampoco lo es Eslava Galán, y eso no es óbice para disfrutar de su punto de vista histórico, que es una maravilla se mire por donde se mire. Es un ensayo valiente e interesante, y creo que viene a tapar como un grano de arena, un hueco grande que hay en la Historia de este país.


        P.D: Hay un capítulo, dedicado a Max Weber, que es el que se me ha hecho más plomizo (y plomazo). No es criticar, es referir.