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miércoles, 5 de junio de 2019

Sara Lone 3. Sniper Lady (Norma, 2018) Erik Arnoux, David Morancho



        Tercer cómic que me leo de Sara Lone, y la cosa se va poniendo cada vez más interesante. En “Sara Lone 3. Sniper Lady” (Norma, 2018) de Erik Arnoux y David Morancho, nos encontramos a nuestra protagonista metida en un jaleo internacional de mucha relevancia.

        Han pasado dos meses, y el fisco le ha confiscado el tesoro español que encontró, gracias a las coordenadas de su padre, en el tomo anterior “Carcano Girl”. Reclutada por Rip Vandoorne, su ángel de la guarda en “Pinky Princess”, como francotiradora, Sara tendrá que aceptar una misión encubierta, en la costa cubana, para ayudar a extraer a un disidente cubano y su familia, que tienen información sobre unos misiles nucleares soviéticos que se están instalando en la isla caribeña, apuntando a Florida. Esta operación será un punto de inflexión en la vida de Sara, por muchos motivos, y no precisamente buenos.

        Hay que reconocerles a estos chicos, que, para hacer el cómic, se han ilustrado y documentado mucho. En el dossier que hay al final del cómic, hay datos e información sobre el proyecto “Northwoods” (1962), por el cual el radical general anti-comunista, Lyman Lemnitzer, proponía un ataque de falsa bandera (como el Maine, en 1898, que tan buenos frutos dio), para involucrar a Cuba en un conflicto contra Estados Unidos, algo a lo que Kennedy se negó. Una cosa que me parece muy curiosa, y que se repite en los cómics anteriores es, que algunas expresiones en inglés no se han traducido al castellano, y que se mezclan ambos idiomas. Son palabras o frases cortas, pero me resulta curioso, y no lo había mencionado hasta ahora. Estoy deseando leerme el último tomo de la colección, y ver cómo acaba la historia de Sara Lone, que me va a dar pena, incluso, despedirme de tan interesante personaje.

martes, 4 de junio de 2019

Sara Lone 2. Carcano girl (Norma, 2015) Erik Arnoux, David Morancho




        Sara Lone sigue, en “Sara Lone 2. Carcano Girl” (Norma, 2015) de Erik Arnoux y David Morancho, en esta segunda parte de las cuatro que componen su historia, con su triste vida tras la muerte de su padre.

        Se ha hecho cargo del barco de su padre, el “Pinky Princess”, ha contratado a dos marineros negros, y hace como que busca gambas por los diferentes caladeros, aunque la verdad es que busca un galeón español hundido. Pronto, el sindicato de pescadores, que casualmente también forma parte del Ku Klux Klan, le buscará las cosquillas para quitarla de en medio. Pero Sara es testaruda, y no dará su brazo a torcer tan fácilmente…

        La historia sigue más o menos la misma estética y narrativa que en “Pinky Princess”, con un gran dibujo lleno de detalles y con un fondo histórico, comienzos de los sesenta, interesante. Las diferencias sociales están muy bien reflejadas en este sur racista y asfixiante por el que se mueve Sara, y descubrimos que Sara es una francotiradora de primera, dato que, hasta ahora, desconocíamos.

        Buen tomo, buen cómic. El dossier final tampoco falta, para dar un poco de luz extra a algunas escenas y viñetas. Ahora, a por la tercera parte, “Sara Lone 3. Sniper Lady”.

Dark (2017)




        Mis alumnos de Cuarto me recomendaron esta serie. Se sentían huérfanos tras la finalización de “Juego de Tronos”, y se habían enganchado a la serie alemana “Dark” (2017), que tiene una Primera Temporada de diez episodios, y que estrena a finales de este mes su Segunda Temporada (junio 2019) gracias a la aceptación de la Primera.

         “Dark” es un interesante galimatías, muy parecida, a ratos a la Primera Temporada de “Stranger Things” en sus planteamientos. Tenemos un pueblito alemán con su Central Nuclear, Winden, que es la desidia de aburrido y soso, y donde llueve cada quince minutos a raudales, que ríete tú de la selva camboyana. En dicho pueblo, hubo una desaparición, en 1986 de un chico, hermano pequeño del actual Jefe de Policía. En la actualidad, 2019, desaparece uno de los hijos del propio policía. Y, este acontecimiento marcará el inicio de una narrativa enrevesada, en la cual, cuatro familias del pueblo están más relacionadas entre sí de lo que creían, o lo que podría parecer. Y es que en Winden hay una cueva un tanto especial… ¿Una cueva o un agujero de gusano?

        La serie está bastante bien. Entretenida, aunque a ratos se me ha hecho larga. Tiene los típicos episodios donde apenas pasa nada, y los hay que te quedan esperando más. Los alemanes, todo hay que decirlo, tienen la expresividad de un palo quemado, pero ciertamente, mis alumnos tenían razón, es muy recomendable. A mi no solo me ha gustado, sino que pienso ver la Segunda Temporada en unas semanas…

Sara Lone 1. Pinky Princess (Norma, 2014) Erik Arnoux, David Morancho

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        Hace unos pocos años me compré este álbum, primero de una colección de cuatro, de Sara Lone, titulado “Sara Lone 1. Pinky Princess” (Norma, 2014) de Erik Arnoux (guión) y David Morancho (dibujo). Después, tengo que reconocer, que ni lo toqué, porque se perdió en la vorágine que es la estantería de los libros y cómics pendientes de leer, que supera los cien ejemplares, actualmente, mientras escribo estas líneas.

        Hace un mes, lo descubrí, o lo redescubrí, y busqué si tenía alguna parte más, antes de comenzarlo a leer. Así fue como averigüé que forma parte de una colección de cuatro números. Adquirí los restantes, y me he puesto a leerlos.

        La historia de Sara Lone nos sitúa en la bahía de Texas, años 50. Sara es el nombre artístico de Joy Carruthers, una actriz, cabaretera, cuya vida cambia cuando encuentran el cadáver decapitado de su padre, patrón del “Pinky Princess” (pequeño barco pesquero especializado en la captura de gambas), y con el que apenas tenía relación, en una playa.

        Sara vive explotada por su jefe, y tras una discusión, decide irse. La historia se complica, cuando su jefe aparece muerto, asesinado por otra chica, y ella se convierte en objetivo de una banda de explotadores, gánsteres peligrosos, que quieren recuperar una caja de puros habanos desaparecida, y que creen que, Sara, podría tenerla. Mientras, Sara se pregunta: ¿Quién habrá matado a “Santa” (su padre) y por qué?

El cómic tiene mucho de thriller policiaco. El dibujo es una pasada, y peca de algunas viñetas relativamente pequeñas, que hace que lectores ya de cierta edad, como yo, con una presbicia galopante, tengamos que poner ojos asiáticos (más de los que ya tengo) para enfocar bien. Es, francamente, ameno y entretenido. Al final del cómic, hay un dossier con opiniones, reflexiones y dibujos extras de la edición. Tiene su toque de misterio y de suspense, y estoy deseando leer la segunda entrega.


domingo, 2 de junio de 2019

Extremadura Misteriosa. Guía Secreta (Almuzara, 2009) , José Manuel Frías



        Siguiendo la estela de Israel J. Espino, y su “Extremadura Secreta. Brujas, Sabias y Hechiceras“ (Almuzara, 2019), me he decidido leer “Extremadura Misteriosa. Guía Secreta” (Almuzara, 2009) de José Manuel Frías, que va por la segunda edición, y que me encanta por traer a colación muchos de los misterios que rodean la atávica Extremadura, siempre tan desconocida, y tan llena, no ya sólo de bellos parajes, sino de cantidad de misterios y leyendas. Desde lugares encantados, hasta apariciones, milagros de Santos y Ovnis, por poner algunos de los ejemplos.

        Muchos los conocía, como el caso del humanoide de la Base de Talavera La Real, o las apariciones de la Virgen en Chandavila, junto a La Codosera… Así como los misterios de la Casa-Museo Árabe de Cáceres (no en vano viví en la ciudad cuatro años), La Pantaruja de Albuquerque, o la leyenda de la Serrana de la Vera, conocida más allá de nuestras fronteras regionales.

        Pero hay otros casos de apariciones que no me sonaban, y leerlos y descubrirlos en este pequeño librito, ha sido, para mí un placer. Hay cosas que me han “rallado” (está bien escrito, “rayarse” con Y sería obsesionarse) un poco, sin llegar a “rayarme”, como por ejemplo, al hablar del Sagrado Mantel de Coria, referirse a que un caballero de la Corte de Carlomagno, Guido de Borgoña, que llega a conquistar el Castillo de Alconétar (Cáceres) regido por un tal Fierabrás (como el del bálsamo del Quijote), y celebrar la victoria con dicho mantel, que obra el milagro de que allí comenzaron a salir viandas por doquier para los asistentes. Carlomagno no bajo más al sur de Cataluña, la llamada Marca Hispánica, así que Guido de Borgoña (caballero o noble del S.XI, no del S.IX), no solo es que no viniera por tierras extremeñas, sino que vivió doscientos años después del emperador. También me llamó mucho la atención, al referirse a un estudio que hace Chicho Ibáñez Serrador en la Casa-Museo árabe cacereña, junto a una docena de investigadores de lo paranormal, la frase “Fue hace apenas un par de años”, cuando yo ya hubiera puesto “Fue en 2006, 2007…”, al menos en esta segunda edición, ya que el hecho aconteció al poco de salir a la venta la Primera Edición del libro. Igualmente, al tratarse de una segunda edición (2014), creo que deberían haber corregido más algunas faltas ortográficas que se han colado (una decena).

       Aún así, que yo soy muy criticón, y veo la paja en el ojo ajena, pero no la viga en el propio: ¿Merece la pena la lectura de “Extremadura Misteriosa”? Por supuesto que sí. Conocer estos datos, estos hechos, aunque solamente sea desde una visión antropológica o curiosa, siempre merece la pena. De ahí, mi admiración por personas como Israel J. Espino o José Manuel Frías, que han dedicado tiempo y estudio a que estos temas no se pierdan en la desmemoria de los años. A mi el libro, a pesar de ese par de críticas que le hago, me ha encantado, como os decía al principio de la entrada.

sábado, 1 de junio de 2019

El odio que das (2018)




        Starr es una chica afroamericana, que vive en un barrio chungo. Tiene dos caras. Estudia en un barrio pijo blanco, donde sus compañeros blancos, de familias ricas, imitan el lenguaje de los negros, y creen que ella es uno de ellos (aparte que tiene un novio blanco). Y, en su barrio, donde una banda tiene el control de las drogas, tiene sus amigos, sus fiestas y sus movidas.

        Un día, tras una fiesta con tiroteo incluido. Un agente blanco para el coche donde va Starr con su amigo de la infancia, Khalim, y le dispara a bocajarro tres tiros, al confundir un cepillo para el pelo, por un AK-47. Desde ese momento, el mundo bipolar de Starr sufre una conmoción, y comienza a resquebrajarse. Comienza a sufrir presiones, como testigo, de un lado y de otro, mientras comprueba cómo el “mundo blanco” les ataca, por defender una Justicia que siempre se inclina hacia el mismo lado de la balanza...

        La película, “El odio que das” (2018) es una más, que evoca el “Black lives matter”, movimiento que intenta luchar por los derechos afroamericanos. Es entretenida, curiosa, pero peca de excesivamente larga (le sobra, perfectamente, media hora), y de un final en Off que se carga el movimiento de la misma, la ralentiza y la resume, cerrándola un poco en un final un tanto Disney. Hay muchos temas sobre los que reflexionar en esta producción, y todos se tocan por encima, pero creo que no es del todo mala. Que un agente blanco se cargue a un chico negro para x tiempo, se ha convertido, desgraciadamente, en algo muy normalizado. Y esa situación, aunque nos cae un tanto lejos, no puede ser olvidada, ni ajena. Está basada en un libro, del mismo título, pero… No me lo he leído.

Las Grandes Batallas Navales: Lepanto (Norma, 2019) Jean-Yves Delitte, Federico Nardo



        Si leéis la entrada anterior, no salía muy contento de la lectura de “Las Grandes Batallas Navales: Chesapeake” (Norma, 2018) de Jean-Yves Delitte. Pero, como comencé esta colección, que me encanta más por su dibujo que por su guión, el siguiente título que tenía en la recámara era este “Lepanto” (Norma, marzo 2019), que ha salido hace pocos meses.

        Miedo me daba porque Delitte es bastante hispanófobo, y al tratarse la batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571), como, posiblemente, el mayor acontecimiento (y victoria) naval en la que ha participado España. Pensé, antes de leer, que Delitte nos pondría a parir. No en vano, Cervantes, participante como todos sabemos, de dicha batalla, la calificó como «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros». Y, como no podía ser de otra manera, el escritor es uno de los protagonistas del cómic, junto a un timonel vestido como un caballero andante, y un arcabucero gordo y simplón, que recuerdan mucho a ciertos personajes de ficción, de cuyos nombres no quiero acordarme.

        El cómic comienza por la toma de Chipre por parte de las fuerzas otomanas, que no tienen piedad con los vencidos. Las fuerzas cristianas operativas en el Mediterráneo (Génova, Venecia, España, Santa Sede y algunos caballeros de órdenes de caballería) se organizan en la Santa Liga para contrarrestar la posición turca en el Mediterráneo. Vemos las duras condiciones de los galeotes, en las galeras otomanas, casi sin esperanzas. La Santa Inquisición (más leyenda negra española, como no podía ser de otra manera) torturando espías turcos hasta la muerte. La no participación de Francia (que, de hecho, llegó a firmar un Pacto de Alianza con los otomanos). Y la batalla final.


        Esta vez, Federico Nardo realiza el dibujo, que es increíble, y que alguna vez ya he comentado que es lo que más me gusta de la colección. Delitte se encarga del guión, cuya hispanofobia se palpa en el citado tema de la Inquisición y en las ganas de rapiñar las Américas (deseo al que también se suma el Papa). Y el lector pone el disfrute y la imaginación.

jueves, 30 de mayo de 2019

Las Grandes Batallas Navales: Chesapeake (Norma, 2018) Jean-Yves Delitte



         He llegado a la conclusión, definitiva, que Jean-Yves Delitte, autor de la colección “Las Grandes Batallas Navales”, o debe estar muy mal informado, o tiene una hispanofobia digna de manual. Delitte es pintor oficial de la marina francesa. En el blog, ya os hablé en su día de dos títulos anteriores de la colección, de la cual él es dibujante y guionista, “Trafalgar”, donde el autor sostiene la extraña teoría de que los españoles pasaban información al enemigo, que es completamente absurdo, ya que Inglaterra era nuestra enemiga, y “Jutlandia”, de la que no tengo nada que comentar.
 Lo mejor de la colección es el dibujo, que es espectacular, una maravilla.

        En esta ocasión, me he leído “Las Grandes Batallas Navales: Chesapeake” (Norma Editorial, 2018), que es otro homenaje a “mirarse el ombligo” por parte del autor y pintor francés. Ya que, una vez más, omite el importante papel que jugó España, con Bernardo de Gálvez a la cabeza, y se atribuye a Francia todo el merito de la ayuda ofrecida a los colonos americanos en busca de su independencia. Incluso hay algún error en los soldados de infantería coloniales, que visten el azul celeste en sus uniformes (que, en realidad, era el francés) en vez del azul oscuro. Chesapeake significó el fin de la presencia británica en los Estados Unidos. Estamos de acuerdo. Pero, hasta que no te lees el dossier histórico final, no aparece una breve mención a los españoles como meros saqueadores de colonias, que aprovecharon la confusión para quedarse con territorios británicos. Las miras de Delitte son estrechas, obtusas, o mal informadas.
 O sea, que España no participó con tropas y material a la independencia de los EEUU, sino que se aprovechó el desorden para ocupar posesiones inglesas. Delitte, tienes que leer más, majete.

        En breve, me leeré “Lepanto”, por seguir con la colección, ya tengo que avanzar que tengo miedo a lo que haya imaginado este señor en el tomo. Pavor, incluso, ya que su capacidad de inventiva no parece tener límites. Lo mejor de esta colección es, sin duda, el dibujo. Magistral, bellísimo. Lo peor, como os digo, el sesgo histórico, o la falta de información veraz. El ombliguismo es muy malo.

La divertida Historia de la Historia: La Prehistoria. (Parramón, 2019) Jordi Bayarri



        Alguna vez he comentado por aquí, en el blog, la herramienta didáctica tan poderosa que es el cómic. A mi me encanta usarlo, ya que creo que se le puede sacar mucho más jugo a una viñeta que a un texto, por lo menos en algunos niveles educativos. El valenciano Jordi Bayarri lleva algunos años publicando una colección de cómics la mar de interesantes, bajo el título “Colección Científicos”, dirigidos a todos los públicos, pero sobre todo a los más jóvenes, con un gran carácter educativo y divulgativo, y que ya han sido editados en varios idiomas. Entre ellos, hay tomos dedicados a Newton, Hipatia de Alejandría, Darwin y Galileo…

        Ahora, anda enfrascado en esta nueva colección: “La divertida Historia de la Historia”, cuyo primer título este que os presento por aquí, “La prehistoria” (Editado por Parramón, 2019), que cuenta con la característica de que, además de la historia y los personajes, que son muy amenos en sus planteamientos, explicado de una manera clara y entendible (para los más jóvenes), el descubrimiento del fuego, la rueda, o el uso de las primeras pinturas rupestres, tienen igualmente la posibilidad de ver algunos de estos personajes con una aplicación gratuita, para móviles, de Realidad Aumentada, que eso si que los vuelve locos (por lo menos a mi hija, que la ha maravillado).
 La Realidad Aumentada, con una app del móvil gratuita, hace ver a los personajes a través de la pantalla, moviéndose y gesticulando. Eso les encanta a los críos.

        La colección continuará con nuevos títulos como Egipto, Grecia, Roma y Mesopotamia. Yo la veo muy útil, y de hecho, pienso usarla, para explicar de manera didáctica y clarita, mis clases de 1º ESO. Sé que a los chavales les va a encantar.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Barcelona, 1714. El once de septiembre. (Cascaborra, 2019) Oriol Garcia Quera



         Pocas veces me encuentro con cómics que distorsionen tanto la Historia como este “Barcelona, 1714. El Once de Septiembre” (Editado en Castellano por Cascaborra Ediciones, 2019) dentro de su colección “Historia de España en viñetas”. Distorsión que viene de manipular la Historia, de inventarse cosas que no fueron, directamente, y de intentar crear un Estado catalán que nunca fue, que quizás llegue a ser, pero que, desde luego, no fue. 
 Con todos los respetos, ¿De qué Estado habla este buen hombre?

          Los hechos que refleja el cómic: Batallas, defensas de baluartes, los miles de muertos, los Decretos de Nueva Planta, la barbarie de los atacantes y la feroz defensa de los barceloneses, son indiscutibles. Los diferentes territorios que conformaban el Reino de Aragón, la corona catalano-aragonesa NO EXISTIÓ (salvo en manipulaciones posteriores), sufrieron el haber apoyado al bando austricista o austriaco del Archiduque Carlos con la prohibición de sus leyes, fueros, lengua, etc etc. Una verdadera barbaridad, eso no lo discuto. Ahora, hacer creer al lector que Cataluña tenía un Estado propio, y que fue invadido, conquistado y sometido, por los malvados españoles… Es hilar muy fino, y echarle mucho morro al tema. La Guerra de Sucesión fue una "Guerra Civil" entre dos facciones, Felipistas y Austricistas, dentro de la Monarquía Hispánica, a la que los catalanes no eran ajenos, ¿Qué aquello tenía algo de Estado Federal? Pudiera ser. Pero cuando un austriaco, un portugués o un inglés, de la época, hablaban de un “español” se referían lo mismo a un extremeño que a un vecino de Gerona.
 Yo no hablaría de "Batallones españoles", sino "Felipistas". Ya que, españoles, les guste o no admitirlo, eran todos. Unos, y otros.

        En fin, es el cómic que menos me ha gustado de Cascaborra, que no oscurece lo publicado hasta ahora. Solo os quería comentar este tema, como profesor de Historia, y como lector y apasionado de la Historia de España.

Yo, loco (Norma editorial, 2018) Antonio Altarriba, Keko



        En una entrada anterior, “El perdón y la Furia” (2017) de Antonio Altarriba y Keko, os comentaba, que, junto al cómic, me había comprado “Yo, loco” (Norma Editorial, 2018) de los mismos autores, y, en teoría, segundo volumen de la ”Trilogía egoísta”, que acabará con la próxima publicación de “Yo, mentiroso”. Lo de “en teoría” lo comentaba porque “El perdón y la Furia” se cuela por ahí, como un spin-off de la trilogía, entre los dos primeros volúmenes.

        En “Yo, loco”, tenemos a Ángel Molinos, un dramaturgo fallido, metido a Doctor en Psicología, que sufrió abusos sexuales por parte de su padre siendo un crío, causándole una aversión total a cualquier tipo de relación. Trabaja en Otrament, un observatorio de trastornos mentales, que pertenece a la farmacéutica Pfizin, conocida por usar a humanos en sus experimentos y en inventar enfermedades, y los medicamentos para las mismas, para seguir vendiendo. Ángel no está pasando un buen momento, ya que tiene pesadillas que posteriormente describe en un diario, sus padres se han quedado en la calle, y un compañero de trabajo le ha confesado que va a denunciar a la empresa por las malas prácticas que allí se desarrollan, para poco después, desaparecer.

        La relación con “Yo, asesino” es palpable, las dos historias están entrelazadas, y en esta vemos que la narrativa mete unos giros y hace unas volteretas tan inquietantes, como inesperadas, dejando al lector maravillado, ya que no tiene nada que envidiar el cómic a las mejores novelas negras policiacas. La evolución del personaje es magistral. Los hechos y circunstancias que le rodean, los tejemanejes de las farmacéuticas, todo… Está tan bien narrado que te quedas con ganas de saber cómo acaba la trilogía. El mal casi se puede tocar, junto a la locura. Ahora esperaremos a “Yo, mentiroso”. Grandes, magníficos, Altarriba y Keko.

martes, 28 de mayo de 2019

El perdón y la Furia (Museo Nacional del Prado, 2017) Antonio Altarriba, Keko



          Hace unos años, me leí “Yo, asesino” (Norma, 2014) de Antonio Altarriba (“El ala rota”) y Keko, aunque no llegué a escribir nada sobre el tema en el blog. El cómic me encantó, como todo lo que he leído de Altarriba, cuyo “El arte de volar” me dejó anonadado de lo requetebueno que es.

        En “Yo, asesino”, Enrique Rodríguez, un tipo de 53 años, profesor de Historia del Arte en la Universidad del País Vasco, que se encuentra en la cima de su carrera, aunque con bastantes piques profesionales, se dedica a hacer del asesinato un verdadero arte, dejando un camino de cadáveres allá por donde va.

          Ahora, me he hecho de “El perdón y la Furia” (Editado por el Museo Nacional del Prado, 2017), con guión de Altarriba, con el dibujo expresionista de Keko a cargo. Blanco, negro y rojo marcan este peculiar cómic, donde, otro profesor de Historia del Arte, Osvaldo de la Universidad de Salamanca, ha perdido la chaveta completamente, y busca emular, ser, el propio José de Ribera “El españoleto” en la senda de encontrar lo místico, lo cruel, el tormento en su obra… Estudiando su vida, su pasado y su arte, completamente en pelotas, y no parando ante nada…

         El cómic es muy entretenido, en la línea de “Yo, asesino”, incluso en una de las viñetas, he reconocido a Enrique Rodríguez, por lo que hay cierta vinculación entre ambas historias. Con este, me he comprado, igualmente “Yo, loco” (Norma Editorial, 2018), que es la segunda parte de lo que los autores han dado en llamar “La trilogía egoísta”, que acabará con la aparición de “Yo, mentiroso” (“El perdón y la furia” sería una especie de spin-off en este entramado). Con “Yo, loco” me pondré en breve, pero, desde luego, el tándem Altarriba-Keko es de lo mejor que os vais a encontrar. Arte, sangre, asesinatos, crueldad, locura… Y todo en cómic. No se puede pedir mucho más. Lectura imprescindible, no lo dudes.

Egon Schiele. Vivir y Morir (Norma Editorial, 2014)



        Lo de este cómic ha sido un flechazo a primera vista. Tengo que reconocerlo. Nombrar a Egon Schiele (1890-1918), produce en mí, algo parecido a cuando digo “Modigliani”. Los dos, salvando las distancias, y diferencias, tuvieron unas vidas trágicas, pasionales, demasiado cortas, y los dos eran unos artistas, y unos dandis de los pies a la cabeza. Les gustaban las mujeres, el buen gusto, y eran unos incomprendidos.

        De Xavier Coste (1989), autor francés, no había visto, ni leído nada. Pero me dio igual al ver la portada del cómic. “Egon Schiele. Vivir y Morir” (Norma editorial, 2014), con el nombre enmarcado en ese rectángulo tan característico. Desde el principio del cómic, una currada biografía, te das cuenta de que el autor ha sabido captar, perfectamente, la personalidad de Egon Schiele, desde su relación mala con los académicos, hasta su amistad ambigua con Gustav Klimt, maestro al que quiere superar. Sus problemas con las mujeres, Wally y Edith, sus dos amores. La Guerra Mundial, la búsqueda de un estilo y su interés por los desnudos femeninos que no se vendían en la Viena recatada de la década de los diez, del S. XX. Igualmente, la denuncia por pintar niñas desnudas (llegó a pintar a su hermana desnuda, aunque esto no aparece en el cómic, en varias ocasiones), y, finalmente, la búsqueda de una estabilidad económica y emocional, truncada por la llegada de la terrible Gripe Española que tantos millones de vidas sesgó.

        El cómic, como ya habréis adivinado, me ha encantado. Me ha gustado mucho el dibujo (su trazo es fantástico), la narrativa, los silencios de algunas de sus viñetas, y un acertado uso del color, que va cambiando según avanza la historia. Egon fue un genio, a mi parecer, uno de los grandes artistas del S.XX, quizás no lo suficientemente reconocido y valorado, con un expresionismo único, y el cómic es una buena dedicatoria a su vida, y a su obra.