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domingo, 24 de marzo de 2019

Spiderman: Un nuevo Universo (2018)



        Ciertamente, cuando vi el avance en el cine, pues no me llamó mucho la atención esta “Spiderman: Un nuevo universo” (2018). Pensé que era otra ida de pinza de algunos guionistas aburridos, que, hartos de sacarle pasta al personaje, se sentían con ganas de darle una vuelta más de tuerca. Los reinicios, las revueltas y los comienzos de Spiderman, llevan tantísimos, que yo, personalmente, he perdido la cuenta hace tiempo. Y, eso, de entrada, pues me suele echar para atrás, y en este caso concreto fue algo que no me movió a ir a verla.


        Hoy la he alquilado, y la verdad es que me ha entretenido mucho en sus casi dos horas de metraje.

        Por un lado, tenemos a Miles Morales, un joven admirador de Spider-Man, hijo de una enfermera y un policía, que ha cambiado de instituto, a uno pijo de Brooklyn. Allí conoce a una chica, Wanda, que lo trae loco. Una araña radioactiva, por cierto, le pica mientras hace un graffitti con su tío. Por otro lado, Spider-Man se encuentra luchando contra Kingpin y algunos villanos de alquiler, para evitar que El Colisionador, último invento de la Doctora Octavia “Octopus”, traiga de vuelta a las versiones alternativas, de otra dimensión, de la mujer y el hijo de Kingpin, fallecidos.

        Spiderman falla en la misión, y es asesinado por Kingpin. La aparición de El Duende Verde, combinado con El Merodeador (Prowler) hace que Peter Parker muera en batalla, pero, antes el aparatejo ha traído de otras dimensiones las alternativas a Spiderman: La propia Wanda es una de ellas, un depresivo y abandonado Peter Parker es otra, un Spiderman monocromático de 1933 que se zurra con los nazis (Nicolas Cage en la versión original), una japonesita muy anime que tiene una conexión telepática con una raña que pilota un robot (no preguntéis, de verás, lo sé, lo sé…) y un Spider-Cerdo que remata el elenco.

        Todos juntos deberán colaborar con Miles, que asume la identidad del nuevo Spiderman de su dimensión, para derrotar a Kingpin y a su compañía de villanos, y hacer, de paso, que cada Spider regrese a su Universo, antes de que acaben desapareciendo en la nada absoluta…

        Tenemos pequeña aparición del fallecido Stan Lee, humor, guiños, una estética que cambia continuamente: Digital, clásica, comiquera, anime… Es una cinta que me ha parecido muy entretenida, y muy recomendable, y con una divertida escena post-créditos, que, además sea dicho, tiene algunos premios cinematográficos importantes en su haber, entre otros un Óscar a mejor película de animación… Pero como fan de Spiderman, me sigo quedando con el clásico, con el de toda la vida, con el eterno Peter Parker de los cómics.

sábado, 23 de marzo de 2019

1921: El Rif. Javier Yuste, Antonio Gil, Augusto Ferrer-Dalmau (2019) Cascaborra Ediciones


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       Dentro de la colección de “Historia de España en viñetas”, Cascaborra Ediciones nos vuelve a sorprender con un nuevo álbum, un nuevo cómic que tiene una gran calidad y que merece muchísimo la pena conocer, leer, y aunque sea un episodio triste de nuestra Historia, disfrutar.

        “1921: El Rif” (2019), con guión de Javier Yuste, dibujo de Antonio Gil, y prólogo del magnífico pintor Augusto Ferrer-Dalmau, a la postre, cazador honorifico del Regimiento Alcántara, nos trae la trágica vivencia de los hechos acontecidos en el verano de 1921, pero sobre todo se basa en los días 22 y 23 de julio de dicho año. El ejército español, rodeado y alejado de sus principales bases de avituallamiento, está siendo masacrado por los rifeños, que, conocedores del terreno, atacan en una guerra de guerrillas al inexperto ejército español que huye en desbandada de sus posiciones. Las tropas moras aliadas, los llamados Regulares, hasta la policía indígena, los ha traicionado y la masacre es brutal.

        Soldado que cogen, soldado que acuchillan, degüellan, mutilan y dejan secar al sol. El estado de pánico es total. Los rifeños superan en número a los españoles, están bien pertrechados y son incansables en su cacería.

       El cómic narra la historia del Regimiento de Cazadores de Alcántara Nº 14 de Caballería, que, para cubrir la retirada de los soldados, cargaron en varias ocasiones, sable en mano, contra un nutrido, compacto y despiadado “ejército” rifeño, que, los masacró, pero, a costa de perder también muchos hombres.

       Un acto suicida. Un acto heroico. Un acto reconocido con noventa años de retraso con la Cruz Laureada de San Fernando. Hecho poco conocido, no se os olvidará nunca. Gloria a los hombres del Regimiento Alcántara. Enhorabuena Cascaborra, por tan buenos trabajos, y ratos, que nos das a través del cómic.

lunes, 18 de marzo de 2019

Todo un buen hombre (1998). Tom Wolfe




        La letra, Arial 8 y a un solo espacio. Cuando vi “Todo un hombre” (Ediciones B, 1998) de Tom Wolfe (1930-2018), pensé: “En menudo embrollo te estás metiendo”, pero después, poco a poco, vas conociendo a los cerca de doscientos personajes que conforman el libro, y algunos de ellos llegan a engancharte tanto, que quieres seguir leyendo.

        La narrativa se desarrolla en Atlanta, en torno a Charlie Croker, un antiguo jugador de rugby, metido a empresario, que se ha hecho con el mayor imperio inmobiliario de la ciudad al usar, perfectamente bien, los conflictos sociales que laten, aun, desde la Guerra de Secesión, hasta los noventa en los que se desarrolla el libro. El tipo tiene sesenta años recién cumplidos, una segunda esposa bellísima, un cuadro que adora de Jim Bowie en su lecho de muerte (en El Álamo), varios aviones y coches, varios cientos de empleados y una finca donde caza codornices. Charlie, sin embargo, está en la ruina, y el banco piensa en quitarle todo, absolutamente todo, y desplumarle, dejándolo sin blanca, arruinado y solo.

        Sin embargo, y sin entrar en detalles del resto de personajes. Para mí, el más interesante es Conrad Hensley, un joven trabajador, que es despedido de una de las empresas de Croker, y que acaba en la cárcel por una multa, una confusión, y un mal día. Conrad descubre el estoicismo en la cárcel, y a través de Epicteto, aprende a sobrevivir en un ambiente hostil. Las lecciones filosóficas, los consejos que sigue, les harán ser otra persona, otra versión de si mismo, mejorada y con las ideas más claras…

        El libro se conforma de más de 750 páginas, y es mucho más. Hay historias secundarias, y un lenguaje propio de la zona que al traductor le costaría horrores enfocarlo al castellano. He de reconocer que, hasta la mitad del libro, no sabía adónde quería llegar el autor, Después ya lo vi más claro y realmente me ha enganchado. Me he tirado con él un mes largo, pero ha merecido la pena. El rollo estoico me ha gustado mucho, y el epílogo nos deja una buena moraleja.

domingo, 10 de marzo de 2019

Capitana Marvel (2019)



          De verdad, es que no caigo del burro. Hace unos meses me pasó con “Venom” (2018), y me ha vuelto a pasar con otras películas Marvel, y es que estoy convencido de que debe haber una serie de gilipollas, pagados o no, malintencionados sin duda, que se dedican a poner a parir a todo lo que produce Marvel alegando que esto no estaba en los cómics que ellos se leyeron hace cuarenta y cinco años. Y, que, por ello, las películas son una ñorda pinchada en un palo. Pero, claro, ya llegué a la conclusión de que la culpa es mía, por leer tanta jodiura y payasada de supuestas eminencias que no tocan un cómic ni con un palo, y menos comprado.
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        Pues nada. Hoy ha tocado sesión matinal de “Capitana Marvel” (2019) y, a mí, me ha gustado mucho, y la he disfrutado como un enano, que también había algunos de seis, siete o doce años por allí.


         Nos vamos a Hala, el planeta Kree, donde Vers, una supuesta Kree que tiene mucho de humana, se entrena para luchar contra los malévolos Skrulls, una raza de metamorfos que amenazan con transformarse en Belén Esteban e invadir todas las galaxias a la vista. Por una serie de historias, acaba en C-53, el planeta Tierra, donde tiene que localizar a una científica que está desarrollando un proyecto nuevo, revolucionario, que acabará con todas las guerras… Por el camino, nos encontramos (ya que estamos a mediados de los noventa) a un joven Nick Furia, y a un novato agente Coulson. Vers descubre, de paso, que es una humana llamada Carol Denvers...


        La película tiene un buen sentido narrativo, es divertida, está llena de guiños y referencias a películas, músicas y momentos estelares de los noventa. Yo he visto algunas referencias a “Alien” (ya sé que no es de los noventa), al libro de Stephen King “Sonámbulos” (1992), y otras más claras al tema blockbuster. El cameo de Stan Lee, casi al principio de la película, no podía faltar, con un gag que para mí es de los mejores, ya que aparece con el libreto de “Mallrats” (1995), película donde él mismo hizo un cameo, y que es mítica, en mi opinión, a pesar de que todavía hay mucha peña que la raja sin compasión.

        Resumiendo: A mí, me ha gustado. Aclara muchas dudas sobre lo que fue el Universo Marvel, y en las escenas post-créditos, sobre lo que va a venir. Y, desde aquí, personalmente. La recomiendo.

P.D: A la gata "Goose", espero que le den el Óscar a mejor actriz secundaria.

sábado, 9 de marzo de 2019

Amerrika (2009)



         “Amerrika” (2009) tiene más de diez años, pero yo no la he alquilado hasta hoy. La conocía por referencias y artículos, y me he decidido a verla después de haberla ido dejando para ver otras películas.


          Muna vive con su hijo en Cisjordania. Es administrativa en un banco. Les han plantado un muro los israelitas, y donde antes tardaba quince minutos en llegar a casa, ahora tarda dos horas. Su marido le ha dejado, y el ambiente cada vez es más insoportable. Por ello, cuando les llega una “visa”, un permiso para viajar a los Estados Unidos, no se lo piensan mucho. Allí viven su hermana, su cuñado, y sus hijas.


          Desde el momento en que llegan, en pleno comienzo de la Guerra de Irak, las cosas se ponen cuesta arriba: La integración, la falta de trabajo, el racismo, la xenofobia, la añoranza… Hay pequeños momentos felices, desencuentros… Pero creo que a la historia se le podría haber sacado más jugo, quedándose corta… Tanto es así, que, el final, deja al espectador un tanto confuso, ya que no sabes a ciencia cierta que va a ocurrir con la familia, y que harán en un futuro en el país…



Muy suavecita, como digo, pero recomendable.


domingo, 3 de marzo de 2019

Alex y yo (2018)




         “Alex y yo” (2018) no es una gran película. Ciertamente, tiene mucho de esas películas que emiten en cualquier canal infantil o juvenil, un fin de semana. Caras vagamente conocidas (hay un tipo que salía en la serie “iCarly” hace doce años, cuyo nombre no recuerdo), es una de esas cintas que seguramente rodaron en un par de semanas que tenían libres por ahí. Espero que el presupuesto no fuera muy alto, porque me quedaría alucinado si fuera así.

         Pero… ¿Por qué me molesto en hacerle una crítica? Porque tenemos pocas películas dedicadas al fútbol femenino, y menos al infantil o juvenil. Lejos, muy lejos queda ya “Quiero ser como Beckham” (2002), que es una cinta que le he puesto varias veces a mis alumn@s, por diversos motivos (las chicas juegan al fútbol, si eres de origen indio también puedes jugar al fútbol, hay que romper ciertos estereotipos, etc), y que much@s me preguntan: Pero, ¿Quién carajo era el tal Beckham?... Y eso es un punto a favor de “Alex y yo”, la novedad, que no la originalidad. No es que todo el mundo conozca a Alex Morgan, jugadora de fútbol estadounidense, medallista olímpica, campeona del mundo (2015) y con una Champions femenina con el Olympique de Lyon, pero aquí, al menos, la jugadora participa, como una especie de fantasma, debido a una conmoción tras una caída, en el desarrollo narrativo. Por cierto, es una actriz patética, como jugadora será de lo mejor, pero como actriz… No supera a un palo.

        La historia es la típica. Reagan es una nena de trece años (eclipsada por su hermano, jugador de rugby) que quiere ser como su adorada Alex Morgan, la cual, como os he dicho, la ayudará a conseguir su sueño. La música es apenas relevante (la de este tipo de películas), algunos personajes y gags son típicos heredados de las series juveniles que pululan por las televisiones de pago a patadas, escenarios ideales e idealizados (me encantan los roles de los institutos y las casas unifamiliares con esos jardines y patios eternos, calles por donde nunca pasa un coche), partidos muy resumidos (salvo el último, que es más largo)… 

        El mensaje es trabajar, superarse, y alcanzar el sueño que tenga cada uno. Eso está bien, y por ello se lo pondría a los alumnos de 1º ESO (creo que los de 2º no la aguantarían), pero los gringos vuelven a fallar en que, si no se consigue, si uno cae, se vuelve a levantar. Eso se echa de menos en este tipo de películas, no hacen películas de “Losers” que llaman ellos. De hecho, hay una escena en que el padre dice que podría haber sido bueno en rugby, pero que, tras una lesión, abandonó y que su tiempo ya pasó. Cosas parecidas se ven en la ya comentada en el blog “McFarland” (2015), y por eso, el mensaje de “Campeones” (2018) me gusta más. Sabes desde el principio como acabará (aunque siguen creyendo que el partido acaba cuando el cronómetro llega a cero, no cuando diga el arbitro). Lo dicho, no deja de ser una película para jóvenes (doce, trece años), con cierto mensaje y sin más pretensiones.
 

sábado, 2 de marzo de 2019

Alegría Tristeza (2018)



         He de reconocer que, hasta que no he llegado al minuto 45 de la película, no sabía muy bien adónde quería llegar el director. Después, ya lo he ido viendo más claro.

        Marcos es un bombero que sufre un trauma, desde el inicio de la cinta vemos que es incapaz de reconocer sus emociones, y mucho menos, las emociones de los demás. Es un síntoma postraumático a un duro acontecimiento que le sucedió. Un día era un tipo normal, le ocurrió una tragedia, y cambió. La empatía no forma parte de su personalidad precisamente.

        Durante la baja médica, miente para reincorporarse, lo que complicará aún más su situación, ya que acabará en el psiquiátrico. Una vez allí, dos doctores distintos se disputan el método para tratarle, pero quién realmente le va a ayudar a mejorar, será su pequeña hija, Lola, que le pondrá por el camino de la recuperación.

        A ratos se me ha hecho larga, pero hay que reconocerle al actor principal, Roberto Álamo, y a la joven Claudia Placer, el gran trabajo realizado. También ayuda que tengan algunos secundarios de lujo, como Maggie Civantos o Andrés Gertrúdix.

lunes, 25 de febrero de 2019

La aparición (2018)



      Jacques es un periodista de guerra. Un mal día, recibe un ataque y su compañero es muerto en el atentado. Él queda con un oído chafado. Al regresar, con ciertos traumas, a casa, recibe una llamada que lo cita en El Vaticano.

      El Vaticano quiere investigar un caso de apariciones de La Virgen, por parte de una joven novicia, y han pensado en él para que, junto a un extraño equipo integrado por psicólogos, curas y demás expertos en la materia.

       Aunque Jacques no pertenece a ese mundillo, acepta el trabajo, y va a su Francia natal a investigar el caso…


       Las interpretaciones están francamente bien en general, el actor principal lo borda, en mi opinión. La película no deja de ser interesante, seas creyente o no, a mi me ha entretenido bastante. Se ve la obsesión de algunas personas por estos temas, el mercadeo de las reliquias que surge por doquier, la fe y las dudas de algunos personajes… Y el protagonista hace que todo se vuelva un auténtico thriller, un concienzudo trabajo de investigación sobre todo lo que gira en torno a las apariciones. Lo malo que le veo a la cinta es que le sobra, perfectamente, cuarenta minutos, ya que realmente la historia no da para las dos horas y casi veinte minutos que la conforman, que me parece a todas luces exagerado.


         P.D: Interesante final.

domingo, 24 de febrero de 2019

El fotógrafo de Mauthausen (2018)



          Durante el inicio del este curso 2018-2019, una de mis propuestas era ir a ver esta película al cine Conquistadores de Badajoz. Pretendía llevarme a los Cuartos y a los Primeros de Bachillerato. Pocas veces tienes la oportunidad de llevarte al cine a los alumnos, a ver una película histórica, basada en un hecho real, que tiene publicado libros y cómics (yo tengo el cómic pendiente de su lectura aún) … Pues bien, no hubo narices de hacerse con una copia para ser proyectada en el cine, y no tengo claro si ha llegado a proyectarse en algún cine de Extremadura. Lo cual, es una verdadera pena.


          Hoy he tenido la oportunidad de verla, después de varios meses de haberlo intentado en pantalla grande. La película se presenta con muchas ganas, pero la producción se les queda corta en cuanto a presupuesto. Decorados de cartón-piedra, escenarios muy limpios, malos efectos especiales (hay una escena de un coche en movimiento enfocada desde dentro, ufff), escenas que se repiten y que rozan la teatralidad… Ahora, ¿Eso significa que sea una mala película? Pues no. No me lo ha parecido. Sobre todo, si te tomas lo que estas viendo como un homenaje a aquellos más de 7000 españoles, apátridas gracias a Serrano Suñer, que pasaron por aquel campo infame, donde casi todos encontraron el infierno y la muerte, aparte de los maltratos continuos y la inhumanidad, siempre presente.


         La historia, para mí, es la de unos héroes, la de aquellos españoles que merecen no ser olvidados, ni ellos, ni su terrible historia en su paso por los campos de concentración. Francisco (o Francesc) Boix Campos (1920-1951), era un joven republicano, exiliado en Francia, que pronto pasó por los campos de refugiados, y por la resistencia francesa, para acabar internado en el campo de concentración de Mauthausen. Una vez allí, hijo de un sastre, declara que su profesión es la de fotógrafo, y eso, en parte le salva la vida, ya que se pasó la guerra en un laboratorio fotográfico, ocultando negativos que incriminarán en el futuro Juicio de Núremberg, a los jerarcas nazis que le habían pedido, a la par, que destruyera todos los negativos y pruebas que pudieran, precisamente, incriminarles. ¿Fue real o histórica la insubordinación de Boix y su posterior tortura en el campo?, no he encontrado nada de ello por las redes, pero da igual. La escena en la que sale un pequeño nazi, hijo de unos de los jerarcas, con una pistola en mano, jugando a “cazar patos en una feria” es brutal.


        En fin, una película que emociona, a la que le sobra media hora, perfectamente (doy una de cal y otra de arena, como siempre), y cuyo epílogo, los créditos finales, ponen los pelos de punta.


P.D. Ahora toca leerse el cómic.


sábado, 23 de febrero de 2019

1415 Ceuta: La llave de África. (Cascaborra Editorial, 2019) Manuel Gutiérrez, Kepa de Orbe.



        Una de las mejores decisiones que he tomado este año, ha sido, en mi opinión, suscribirme a la maravillosa colección de cómics “Historia de España en viñetas”, que edita una de mis editoriales preferidas, Cascaborra Ediciones.



        En el mes de febrero, le ha tocado el turno a “1415 Ceuta: La llave de África”, de Manuel Gutiérrez y Kepa de Orbe. Un cómic muy visual, que narra la conquista portuguesa de la ciudad de Ceuta, desde el punto de vista de un ladrón portugués metido a polizón en la flota de más de doscientos barcos que partirá rumbo al estrecho, y desde la visión de una musulmana, una danzarina, que defenderá el estatus de la ciudad.


       No os cuento nada más, porque ciertamente prefiero que lo leáis, pero os adelanto que el cómic es una maravilla, tanto en el guion como en el dibujo, lo he disfrutado desde la primera página. Me ha encantado. Cascaborra vuelve a acertar.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Breve Historia de la Guerra Civil española. Ramón Tamames. (Ediciones B, 2011)



          Hace relativamente poco tiempo, me leí “En defensa de España. Desmontando mitos y leyendas negras” (2017) de Stanley G. Payne, y aquella lectura no me llegó a convencer del todo. Esta semana, ha llegado hasta mis estanterías, “Breve Historia de la Guerra Civil española” (Ediciones B, 2011), de Ramón Tamames, y la narrativa la he disfrutado más, mejor. No se me ha hecho tan cuesta arriba como la de Payne, que, a ratos, me resultaba caótica, y la división en capítulos cortos la he llevado muchísimo mejor. Tamames no es Eslava, que es el que más sigo disfrutando a la hora de contar “Historias”, pero no me ha resultado mal libro.

        Poco añade a lo que el lector ya sepa, alguna curiosidad sobre las armas utilizadas durante el conflicto, o como se ha tratado el tema hasta Zapatero. Algunas pinceladas sobre el papel de la CNT en la Colectivización agraria... Cosas que, aún así, me gusta releer...


         Completa el libro con dos anexos: El primero es una cronología de la Guerra Civil, y el segundo anexo, una serie de testimonios, hasta 38, entre los cuales hay algunos que no son nada despreciables. Lo dicho, me ha gustado.

domingo, 17 de febrero de 2019

Mi rodilla derecha




         El pasado año (julio de 2018) celebraba el fin de mis Oposiciones (las últimas, por suerte, de mi vida) en Matalascañas. Normalmente, desde que llego a la playa, desde el primer día, siempre llevo mis gafas puestas, y no soy amigo de usar lentillas en zonas de mar. Pero, una noche, me dio por ponerme unas para salir después de cenar por Caño Guerrero, y, al día siguiente, tenía uno de los ojos con un picor, un escozor y un lagrimeo que no era normal.
       Sospeché que aquello podía ser una conjuntivitis del santo copón. Y, desde el hotel, me fui a la farmacia más cercana. Era un día de mucho sol, con mucha luz, y aquello me ponía el ojo muchísimo peor. Al subir una cuesta, tropecé con un banco de piedra que no vi. Tal fue el impacto, que el cuerpo se me volteó hacia la izquierda, y caí, con un dolor insoportable, de espaldas sobre la acera.
        La rodilla derecha me sangraba profusamente, y creo que el banco lo desplacé del rodillazo un par de metros. Por allí no pasaba nadie. Eran cerca de la una de la tarde. Con el ojo a la virulé, y la rodilla sin parar de sangrar, llegué hasta la farmacia, donde me compré un colirio, unas gasas, mecromina, tiritas… Llegué a manchar el suelo del local, para consternación de las farmacéuticas, pero ninguna se ofreció a curarme allí mismo, ni a interesarse lo más mínimo por mi estado. Así que, por mi parte, se jodan, y mucho.
        Una vez en el hotel, me curaron, y me recomendaron que, a pesar de lo que se suele decir, no me mojara la herida con agua de mar. Que eso es una puta locura, y que más de uno ha tenido unas infecciones temibles por mojarse con agua de mar las heridas. Alguien me insinuó que necesitaría puntos, incluso que podía tener un hueso roto, pero yo, bruto como una cabra, estuve sangrando tres días, y cojeando una semana. Hasta cerca de diciembre, no me desaparecieron las postillas de aquella herida, y, a fecha de hoy, me ha quedado una cicatriz bien fea.
        Pero, lo curioso de toda esta historia, y por eso la cuento, es que, a raíz de aquel terrible golpe, la maldita rodilla derecha se me ha convertido en una especie de barómetro, y, cada vez que bajan las temperaturas, o va a llover, me comienza a doler como si alguien me la estuviera machacando con un martillo una y otra vez. Es un dolor de la hostia.                  Cuando se lo cuento al personal, no se lo creen, y piensan que me invento el tema, pero… Es así. Un auxiliar de enfermería me ha comentado que ha conocido a gente, que se ha roto huesos, que sienten lo mismo que yo, así que, posiblemente, algo se rompió, realmente, aquel día que me di de bruces en una acera de Matalascañas.



P.D: Esto, a pesar de tener la etiqueta de relato corto, es verídico.