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domingo, 2 de diciembre de 2018

SPQR: Una historia de la antigua Roma (2017) Mary Beard





Hasta hace unos tres años, no tenía ni idea de quien era Mary Beard (1955).  Fue cuando le dieron el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales de 2016 cuando comencé a oír, y a interesarme, por lo que decía y por lo que escribía esta profesora de Clásicas de la Universidad de Cambridge, que colecciona menciones, premios y reconocimientos internacionales (y no me extraña).

          Después, me tragué todos los documentales que la televisión por cable me ha podido ofrecer de ella: “Pompeya: Vida y muerte en una ciudad romana”, “Conocer a los romanos”, y “Pompeya: Nuevos secretos revelados”. Un par de artículos por aquí, y por allí, al ser nombrada Doctora Honoris Causa, por la Universidad Carlos III de Madrid, y, finalmente, algo de chismorreo, cuando me enteré que había sido amenazada hace unos años (con supuesta bomba incluida), por defender la presencia de la inmigrantes en su barrio, por firmar un manifiesto en contra de la independencia de Escocia (por esto no fue amenazada, más bien todo lo contrario), y un video, cortito, de Juan Carlos Monedero que encontré en mi búsqueda de sus obras, en la que hablaba de un manifiesto suyo (de Mary Beard, no de Monedero), titulado: “Mujeres y poder”.

         Entonces, me di cuenta de que, realmente, no había leído nada de esta señora, que ya se ha convertido en un rostro familiar en casa. Ya que, como digo, nos hemos tragado, con mucho interés, todo el material audiovisual que posee, y que es ya casi como una vieja amiga que nos cuenta apasionantes temas relacionados con los romanos.

         Durante veinte días, me he leído “SPQR: Una historia de la antigua Roma”, publicado por Planeta (Crítica, 2016), y cuya tercera edición es la que yo he disfrutado.
         Es cierto, diréis algunos de los que me siguen por las redes sociales, que he llegado a quejarme de cierto tedio en algunos de los doce capítulos (más prólogo, epilogo, una serie de interesantes y destacadas láminas e ilustraciones, mapas de la época, una increíble bibliografía que quita el hipo, aunque casi toda esté en inglés…) que componen el libro, pero, afortunadamente, ha sido algo efímero. “Sería que tenía el día tonto o malo”, he reflexionado posteriormente, a toro pasado.

         El libro se basa en el primer milenio romano. Es decir, desde los inicios míticos de la Roma antigua, de la primera Roma, aquella de Rómulo y Remo, y la loba capitolina, que enmascararía, en realidad, una Roma de unos pocos pastores y ganaderos, habitantes de toscas y rudimentarias cabañas, pronto rivales de sus vecinos más directos. Con una monarquía, igualmente, casi legendaria, hasta pasara a la Republica a finales del S.VI A.C y el Imperio en el S.I. A.C, para llegar a terminar cuando el emperador Caracalla (212 D.C) concede la “nacionalidad” romana a casi treinta millones de provincianos que vivían dentro del limes romano.

          Mary Beard se apasiona cuando describe la vida y obra de Cicerón, de Catilina, de los diversos senadores que pululan la convulsa República, las guerras civiles intestinas o la vida de los esclavos, muchos de ellos liberados, que llegaron a alcanzar fama y gloria, la llegada del culto a Roma de La Gran Madre, Plinio y sus viajes y cartas al emperador…

          Con su peculiar estilo, nada intrincado ni demasiado académico, he podido comprobar que muchos de los datos del libro, los había ofrecido, igualmente, en su serie de documentales (se le nota a la legua que Cicerón es su ojito derecho) y me ha apenado llegar al final del libro (su epilogo es una delicia, me he reído a carcajadas cuando ha hablado de los oportunistas que se disfrazan de gladiadores en el Coliseo, a fecha de hoy). Por ello, os recomiendo su lectura, que os resultara a la par amena y didáctica, y como todo lo que nos viene, nos llega de Roma, muy fascinante.

domingo, 25 de noviembre de 2018

La casa de papel (2017)



        Lo sé. Llego tarde a “La casa de papel” (2017), un año y medio largo, la serie de la que todos hablan, y que es la admiración de grandes y pequeños: Críticos, comentaristas de YouTube, periodistas, los tipos que toman café en la misma tasca que tú, etc etc. Ha conseguido un saco de premios, y ciertamente, no me extraña ni un pelo.


        Ahora, que he tenido algo de tiempo libre, entre gatos y lecturas varias, he podido tragarme la Primera Temporada en cuatro días. Y la verdad sea dicha, me ha gustado mucho. Me ha enganchado desde el primer episodio.


        Supongo que ya la habrás visto. Pero si aún no lo has hecho, en cuanto tengas un rato, te la recomiendo. El argumento es muy bueno, es original, es algo intrincado, pero tiene gancho: El atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, por un grupo de atracadores (con monos rojos y caretas de Dalí), cuyos nombres corresponden a diferentes ciudades. Cada uno de ellos tiene una “habilidad”, y están comandados por un auténtico genio, “El profesor”, que lleva media vida planeando este atraco que traspasará fronteras. El golpe se desarrolla en once días, con sesenta y siete rehenes mediante, y varias subtramas que hacen que la serie sea más interesante a cada episodio…


        … Voy a por la Segunda Temporada, aprovechando que es domingo…


viernes, 23 de noviembre de 2018

Ha nacido una estrella (2018)



         La verdad es que no suelo ver este tipo de películas. La verdad es que tenía una idea muy definida de Lady Gaga (no muy buena), hasta esta semana, y no me llamaba por esa razón ir a verla. Pero… Esta semana hemos tenido excursión, o salida, cinematográfica, y “Ha nacido una estrella” (2018) era la película elegida para ir a ver con los chavales del Instituto…

        … Y ciertamente, me he llevado una sorpresa, una gran sorpresa con esta película. Si es cierto que había visto el tráiler, pero en ningún momento me llamó la atención, tal vez porque, cuando dices “Ha nacido una estrella”, todavía me viene a la cabeza la película del 76, con Barbra Streisand (la versión del 37 la vi siendo un crío y no la recuerdo fielmente). Lo primero que me chocó fue ver a Lady Gaga sin maquillaje, eso fue casi un choque cultural en todos los aspectos y sentidos. Lo segundo, escucharla cantar algo bueno, puro, y no comercial, algo alejado a los típicos clichés que nos tiene acostumbrados desde hace años, ¿décadas quizás?

        Después de diez minutos, me di cuenta que Bradley Cooper me había conseguido enganchar a la historia, como director y como actor. Lady Gaga se mueve por la pantalla como una chica normal, convence, y Cooper llegas a pensar que es, francamente, el papel de su vida. Cooper hace de estrella del country, conocida y reconocida por doquier, con un grave problema de alcoholismo. Lady Gaga es la chica que canta en francés en un club de Drags Queens. Ambos se conocen, ambos tienen su amor por la música en común.


        Es la historia de un ascenso y de una caída estrepitosa. Una historia de música, de amor, amistad… A mí, me ha gustado a rabiar, y reconozco que cuando entré en la sala, no daba un leuro por ella. La recomiendo, y mucho.

        P.D: Sam Elliot es la leche.

martes, 13 de noviembre de 2018

Tragedias griegas (2007) Varios autores



        Hace ya algunos años que compré varios libros de la colección 451, de 451editores, que me parecen bastante interesantes ya que intentan emular, siguiendo el título, y con autores actuales, un tema muy concreto, como los artículos de Larra, o El lazarillo de Tormes, de los cuales ya os hablé por aquí hace unos pocos años…

       Esta vez me he leído “Tragedias griegas” (2007), un nuevo remake de aquellas tragedias inevitables, dirigidas por varios autores, seis en total, adaptadas a nuestro tiempo. Desde un Prometeo que aparece en un ala de psiquiatría, hasta una Tebas futurista habitada por androides revolucionarios.

      Son relatos de pocas páginas, simpáticos muchos de ellos, escritos con inteligencia e ingenio… Y no están nada mal.

sábado, 10 de noviembre de 2018

El otro mar (Astiberri, 2013) Alfonso Zapico



       La historia del conquistador extremeño Vasco Núñez de Balboa (Jerez de los Caballeros 1475-1519) es de las más interesantes de las de aquellos hombres que cruzaron el Atlántico buscando fama, honor, gloria, tierras y oro… Sobre todo, oro.

      Hace unos años (2013), se editó un álbum de cromos, que a fecha de hoy es muy cotizado entre los coleccionistas, pero este, que yo sepa, es el único cómic dedicado a su vida que yo conozca.

        En “El otro mar” (Astiberri, 2013), de Alfonso Zapico, nos encontramos a Vasco Núñez de Balboa contando su propia vida. Primero como soldado de la expedición de Rodrigo de Bastidas, después como polizón en un barco, donde llegó a destituir en Darién al propio mando de la expedición (Enciso), y más tarde al Gobernador de Veragua (Nicuesa), para, posteriormente, adentrarse en la selva panameña, en busca del Mar. De un nuevo mar del que le hablaban todos los indios…
Jerez de los Caballeros

        Detenido por Pizarro, Balboa fue ejecutado (tempranamente) en Acla (Panamá), dando fin a una vida que podría haberle llevado a nuevas aventuras. Este cómic es un gran tributo a una hazaña, y a un personaje, poco conocido.

Sueños de Bunker Hill (edición en castellano 2002, Anagrama)



        Para mí, John Fante, y su alter ego, Arturo Bandini, son unos viejos conocidos. “Sueños de Bunker Hill” (Anagrama, 2002) no es el primer libro que me leo de él, aunque si es verdad que no le he dedicado el tiempo y la atención que se merece, en el blog. Hace un tiempo, escribí sobre “Espera a la primavera, Bandini”, pero no le dediqué unas líneas a “Llenos de vida” o a “La hermandad de la uva”, que son, en mi opinión, unas auténticas obras maestras del realismo norteamericano.

       Cuando leo a Fante, me siento más identificado con él, ya a estas edades, que con el escritor que me llevó hasta Bandini (Fante), Charles Bukowsky. A Bukowsky lo leía con catorce años, y quería ser como él, como Henry Chinaski. Cuando llevaba devorada la mitad de la bibliografía, publicada en castellano, de Bukowsky, poemas incluidos, descubría a Fante. Una literatura sencilla, directa, libre de adornos barrocos y real como una hostia. Sin florituras.

       En “Sueños de Bunker Hill”, nos encontramos a Bandini, medio arruinado, en busca de su sueño de convertirse en un gran escritor en Los Ángeles. Ha dejado atrás la provinciana Colorado, y sus sueños comienzan a chocarse con la realidad de puertas que se cierran, gente falsa, trabajos que no cuajan y desamores a raudales.


      Es un libro cortito, pero esclarecedor. Lo soltó, ciego, a su mujer, que fue copiando palabra por palabra, un año antes de que Fante falleciera. Otra de sus maravillas. Refleja muy bien la hipócrita sociedad norteamericana de la postguerra, el mundo de Hollywood y los guionistas y productores. Os lo recomiendo.

-         Quizá. ¿En qué está pensando?
-         Necesito un corrector de estilo.
Los gatos olían a rayos.
-         No creo que pueda aceptarlo.
-         ¿Lo dice por los gatos? Me encargaré de eso.


viernes, 9 de noviembre de 2018

La vuelta al mundo de un forro polar rojo (Siruela, 2008) Wolfgang Korn



           Este librito no lo conocía, hasta que este año se lo mandamos como libro de lectura obligatoria a los Terceros (el año pasado también lo leyeron). Y, he de reconocer, que me ha encantado. Me ha enganchado mucho la pequeña historia de la gran globalización en la que se ha convertido el planeta entero. Como todo está conectado y vivimos sin apenas darnos cuenta de ello.


          Wolfgang Korn ve por televisión a un inmigrante llegar en patera a una costa de las Islas Canarias. Viste un forro polar rojo, y cree, al verlo, que ese forro polar una vez le perteneció.

           Entonces, teje toda la trayectoria de aquella prenda, desde su fabricación, hasta el final de sus días. Pasando por las vidas de los que fabrican el forro, los que comercian con él, pasando por el transporte, y, finalmente, el consumidor.

         “La vuelta al mundo de un forro polar rojo” (Siruela, 2008) es un libro para jóvenes, pero… Pero es imprescindible leerlo. La mar de interesante: Ameno, didáctico y educativo.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Castlevania (2017-2018)



         La de veces que jugué al Castlevania (de Konami), en los salones recreativos (hace treinta años), y la de horas muertas que comentamos lo difícil que era el puñetero juego. Se nos pasaban las tardes viendo las demos de “Insert coin”, entre zombies, vampiros, murciélagos y seres de ultratumba en escenarios horripilantes, donde íbamos armados con un látigo, fustigando a todo bicho que se movía.


        ¿Cómo no iba a engancharme a la serie de Netflix? Era cuestión de tiempo. Tanto ha sido así, que, la primera temporada, y la mitad de la segunda, me la he tragado en una tarde y estoy deseando ver lo que me queda.

        ¿De qué va Castlevania? De un país imaginario, Wallachia, de una Europa del este que nunca existió, en pleno S. XV. Donde la magia, el cristianismo y los seres de ultratumba conviven como si tal cosa. Un buen día, la esposa del mítico Drácula es quemada por bruja (en realidad, ella se consideraba médico) por unos simpáticos sacerdotes comandados por el Obispo. Drácula jura venganza. Al año de su muerte, regresará con un ejército diabólico y acabará con el país entero.

        Al año, cumple lo prometido y comienza a arrasar con todo. Solo un pequeño grupo de héroes, comandados por el ultimo integrante de la Casa Belmont (Trevor Belmont, cazador de monstruos), puede hacerles frente. Pronto, a Trevor, se le une Sypha (una maga) y Adrian (el mismísimo hijo de Drácula), en su lucha contra el Mal.


        La serie engancha desde el principio. A mi me ha gustado, y espero que haya una tercera temporada. Ya me diréis que os ha parecido.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Oso Polar (2017)



        En “Oso Polar” (2017) tenemos a Heriberto. Un exseminarista, apocopado, enganchado al teléfono móvil, serio y homosexual, que busca reunirse con sus antiguos compañeros de Primaria, que celebran, de vez en cuando, fiestas y reuniones, a las que él nunca ha asistido. Antes de ir, debe recoger, en un destartalado Ford del 82 herencia de su madre, a dos antiguos compañeros: Trujillo, eterno inmaduro, un capullo de manual. Y, Flor, madre soltera, adicta al alcohol y atractiva a rabiar.

          En el viaje, deben atravesar México D.F, de lado a lado, que yo me la imagino, más o menos, como toda la provincia de Badajoz, pues al parecer, tal misión les llevará algunas horas. Por lo que la cinta se convierte en un “Road Movie” interesante, donde a Heriberto le recuerdan todas las vejaciones, insultos y malos modos que tuvo que aguantar siendo niño, y que muchas de ellas, él, mismamente, ya había olvidado.

         Lo que prometía ser una buena oportunidad para reunirse con “amigos” y compañeros, hará que Heriberto vaya cambiando, poco a poco, en este trayecto, recordando cosas de su pasado, y viéndose envuelto en situaciones en las que no va a querer estar.

         “Oso Polar” es una película que, ciertamente, me ha gustado mucho. Me ha enganchado bastante. Estudia muy bien las relaciones entre unos personajes bien definidos, con una base creíble, y que llevan a un final sorprendente, o quizás no tanto. Y toda esa narración se apoya, por lo visto, en la utilización de un teléfono móvil. Interesante, la recomiendo.

Los Vengadores: El viejo orden cambió (Tomo integral, 2017)



         Hay mucha gente que cree que el primer equipo de héroes Marvel (Timely) fue el de “Los Vengadores”, pero yo, creo recordar que fue el de los “Cuatro Fantásticos”.


        El equipo original de Los Vengadores se retrasó algún tiempo, a pesar de que, en DC Cómics, la competencia directa, ya había nacido La Liga de la Justicia, hasta por lo menos 1964, por la razón de que, cada personaje que integraría a Los vengadores, ya tenía su propia línea de cómics independiente.

       El primer equipo, conformado por Iron Man, Thor, La Avispa, Hulk y El Hombre Hormiga, pronto dejaría paso a un extraño cuarteto, no del todo bien avenido, conformado por el Capitán América, y tres exvillanos, de los que la sociedad desconfiaba: Ojo de Halcón (creado por Don Heck en 1964, casualmente) que comenzó siendo, por error, un villano a las órdenes de La Viuda Negra, y que se enfrentó a Iron Man en un principio (yo debo tener por ahí, en algún lugar, un cómic de John Romita, donde también se enfrenta a Spiderman después de cometer un robo para La Viuda Negra), y los hermanos Maximoff, Mercurio y La Bruja Escarlata, antiguos integrantes (peones, según ellos), de la Hermandad de Mutantes Diabólicos, que fue fácilmente derrotada por El Extraño (que, por cierto, secuestró durante un tiempo a Magneto y al Sapo).

       Corría el año 1965, y los enfrentamientos entre Ojo de Halcón (cuyo ego intenta contrarrestar su falta de poderes y ser el miembro más débil del grupo) con el Capi, y el rechazo de la sociedad y de los Medios a los hijos de Magneto hacen que el grupo no esté demasiado unido. Pronto, se enfrentan a Los Cuatro Terribles (Mago, Trampero, Medusa y El Hombre de Arena), que vienen de derrotar a los 4F, y al propio El Extraño, en su intento de secuestrar a un personaje, Créssida, en Tailandia, que no es lo que aparenta…

       Un cómic para recordar viejos tiempos. A mi me ha encantado disfrutarlo otra vez en este tomo integral.

Las guardianas (2017)



         Con “Las guardianas” (2017), después de casi dos horas y cuarto de visionado, me he quedado un tanto defraudado. La sinopsis de la película me pareció interesante desde el primer minuto: Primera Guerra Mundial (1915), una granja francesa, que, a falta de hombres, deben llevar las mujeres. Cosechar, organizar, recoger… Un trabajo titánico al que, una familia cuyos hijos están en el frente, debe hacer frente contratando a una chica todoterreno, ya que la hija del matrimonio (de los dueños de la granja) no colabora.

        Fotografía espectacular (la música no me ha convencido del todo), la chica encuentra un sitio en la vida, el cuadro de la granja con sus mujeres trabajando de sol a sol, un punto de inflexión en sus vidas, en la Historia de Francia… Sí, pero… No me ha aportado más, y, sinceramente, creo que le sobran cuarenta minutos de metraje sin pestañear. La dejo a vuestra elección.

Heroínas secretas de la Historia de España (Penguin Random House, 2018) Juan de Aragón



         Maravillado con mi primera experiencia lectora con Juan de Aragón, conocido como “El Fisgón Histórico”, a través del cómic “Alonso de Contreras. Soldado de los Tercios” (editado por Desperta Ferro, 2018), y atraído por el sugerente título, me he agenciado esta nueva maravilla: “Heroínas secretas de la Historia de España” (editado por Penguin Random House, 2018), que lleva tres ediciones en cinco meses.


       Y, la verdad sea dicha. No me extraña que lleve tres ediciones en cinco meses, y las que vendrán. En primer lugar, porque es un título que se venía echando de menos en las estanterías. En segundo lugar, por su carácter didáctico, que hace además de la fascinante Historia de estas grandes mujeres, una lectura amena, y, diría imprescindible.

        Como dice el autor, no están todas las que fueron, o las que son, pero ha escogido sabiamente, haciendo una breve catalogación en “Mujeres en la conquista de América”, “Mujeres guerreras y aventureras”, “Mujeres intelectuales e ilustradas”, “Mujeres artistas” y “Mujeres poderosas”. La presentación, fantástica. Bien narrado, resumido, con gran número de viñetas, aquí tenemos un libro para todos los públicos. Me ha encantado, y espero leer algo más de “El Fisgón Histórico”.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Retrotopía (Paidós, 2017) Zygmunt Bauman



         Hace poco más de un año, me leí (estando en la piscina), “Extraños llamando a la puerta” (2016), en la que el fallecido filosofo polaco reflexionaba (en un librito que se lee muy bien, con celeridad y claridad) sobre las migraciones en una etapa convulsa, en Europa, en la que el autor pedía meditación y reflexión. Bauman, por suerte, se ha perdido la caravana hondureña que se dirige hacia los Estados Unidos, y que, seguramente, le hubiera valido otra nueva reflexión, con disgusto mediante. Ya entonces, aunque no estaba de acuerdo con muchas de las ideas, y pensamientos, de Bauman, vaticiné que leería algo más de él.

        La oportunidad me ha llegado esta semana, con “Retrotopía” (Paidós, 2017), su obra póstuma, cortita igualmente, donde la reflexión gira en torno al hombre actual. Retrotopía es, según el autor, “mundos ideales ubicados en un pasado perdido/robado/abandonado que, aún así, se ha resistido a morir…” He de reconocer que, la definición, me encantó cuando la encaré. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Nos inclinamos, cada vez más a menudo, a afirmarlo. Yo mismo, en mis clases de Geografía, me enfrento a preguntas y reflexiones, por parte de mi alumnado, que asiste impávido (no se lo creen, hasta que no lo ven) a las cifras y augurios, a los datos, de un planeta que se muere, y que les va a tocar a ellos ser los protagonistas de un par de grados más de temperatura, de asistir al final del Ártico y del Antártico, y posiblemente, de la emisión de varios Gran Hermanos más en TeleCinco, que es lo más preocupante quizás. Ya que es la prueba, fehaciente, de que alguien, les toma por tontos.

       Así, pues, Bauman reflexiona, recapacita, sobre la tendencia a la vuelta de algunos pasados por parte de una sociedad globalizada, que tiene los medios tecnológicos a su alcance para lograr grandes cosas, pero que se está encasillando en pasados un tanto oscuros. Reflexiona sobre la vuelta a Hobbes (1588-1679) y a su idea del Leviatán. ¿Está la sociedad sojuzgándose a un poder superior, llamado Estado o Empresa o Economía mientras revisa su cuenta de Twitter?, ¿Vuelve un neoconservadurismo?, ¿Echamos de menos las tribus?, ¿Triunfan los nacionalismos periféricos? (aquí cita los movimientos secesionistas de Padania en Italia, pero el catalán, el vasco o el escocés también, supongo, estarían en la mente de Bauman, que tampoco vivió para conocer el 1 de octubre de 2017), ¿Somos la sociedad más desigual de todos los tiempos?

        Me gusta el planteamiento de las diferentes cuestiones que se presentan en el libro. El mundo gira muy rápido, y es una lástima, como os digo, que Bauman se haya perdido algunos de los acontecimientos ocurridos en los dos últimos años. Supongo que ellos le hubieran hecho ser más pesimista, ya que aboga (junto al Papa Francisco), por el “dialogo”, y creo que, en los tiempos que corre, ese dialogo no existe hasta la fecha. No coincido con él, personalmente, en la demonización del individualismo. La gente tiende a estar sola en una sociedad cada vez más fría y visceral, pero no creo que el carácter individual de algunas personas sea la competitividad a la que hace mención, y producto de una sociedad desmembrada a pasos agigantados. Hay personas que son felices, estando solas. Curiosa la reflexión sobre el Amor, antes se decía “mi amor, o mi esposo… Ahora, mi compañero”, lo cual demuestra lo poco que ya se van a aguantando las nuevas generaciones, muy apoyadas en el sexo, en lo fugaz, más que en relaciones estables … Sigue habiendo de todo, como en botica, y más en los ámbitos rurales en los que yo me muevo.

       En fin. Resumiendo, me ha gustado leer, nuevamente a Bauman, aunque no comparta todas sus ideas, pero ahí radica la gracia… En mantener un dialogo fluido, sincero y cordial.

           P.D. Pienso incorporar "Retrotopía" a mi vocabulario.