Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter

martes, 17 de diciembre de 2019

Jumanji: Siguiente nivel (2019)



        Cuando hace poco más de un año, vi en mi suscripción “Jumanji: Bienvenidos a la Jungla” (2017), no podía imaginarme que no iban a tardar ni dos años en sacar una nueva película: “Jumanji: The next level” (“Jumanji: Siguiente nivel”, 2019), y es que había que aprovechar el tirón de la última, supongo, que no tuvo mala acogida, ni recaudación. Así que, me he decidido, en un viaje relámpago, ir al cine a verla.

        Ahora, volvemos al mítico juego, con los mismos personajes (aunque ahora son intercambiables), más otros añadidos (un caballo, una asiática ladrona), con una nueva misión a resolver, pero con el toque de humor de que dos de los personajes, son dos adorables abuelitos metidos en el videojuego junto al nieto y los amigos de uno de ellos, que son los mismos protagonistas, por cierto, que en la anterior cinta.

        La misión consiste en recuperar una joya robada por unos malvados y sanguinarios ladrones, a través de ciudades exóticas, junglas y desiertos, con nuevas habilidades y nuevas debilidades, más una gran dosis de humor.

        La película me ha tenido entretenido durante dos horas. La saga “Jumanji” sigue la estela del éxito, y la verdad es que me ha dado en pensar que, seguramente, aprovechando el tema, sacarán otra en unos años, aunque también podrían plantearse en hacer una serie, ya puestos… Te la recomiendo para pasar el rato, desenganchar… La han ido a estrenar en buenas fechas, pero este viernes estrenan “Star Wars: El ascenso de Skywalker” y no sé yo si la taquilla conseguirá salvar a “Jumanji”.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Solo los muertos no hablan (Edicions de Ponent, 2015) Ángel Muñoz



        La historia que nos cuenta Ángel Muñoz (ya hablamos de un trabajo suyo aquí, el de Hedy Lamarr), en “Solo los muertos no hablan” (Edicions de Ponent, 2015) es una historia espeluznante, que aún hoy, cuando leo cosas sobre este tema, me pongo nervioso. Y es que, el cómic, está basado en los hechos de una de las historias más negras, más oscuras, de las crónicas criminales de este país.

        El caso de Enriqueta Martí (aquí os dejo un enlace de El País) sacudió a la España de principios de siglo. Aunque Ángel Muñoz sitúa la historia en la Semana Trágica de Barcelona, en 1909, coincidiendo con la guerra hispano-marroquí en la que los reclutas, que no podían pagar las 1.500 pesetas que costaba librarse de que un rifeño te cortara el cuello en medio de la nada, eran metidos prácticamente a la fuerza en los barcos para ir al frente… La verdad es que todo se destapó en 1912 (en 1909, Enriqueta fue detenida, acusada de un caso de prostitución con menores, pero salió de rositas...)
 Aquí he encontrado un error ortográfico, que esperen solucionen en futuras ediciones...

        Estamos en la España del pistolerismo, entre burgueses, sindicatos, patronos y obreros. La España de las desigualdades, de las barricadas y de las protestas. Y Enriqueta, aquí bajo el seudónimo de Marina, se dedica a secuestrar y a prostituir a niños, a los que muchas veces asesina, para extraerles la sangre, el tuétano de los huesos, en su versión de bruja macabra, para hacer pócimas que vendía a una clientela selecta.

        El cómic gira en torno a los hechos relacionados con la llamada “vampira de Barcelona”, pero también con el trasfondo de la lucha sindical, de los obreros que malvivían con dos pesetas diarias, y del contexto internacional en el que estaba sumida España. Es un cómic que me ha encantado, te engancha desde un primer momento, y que no usa más de tres colores por viñeta, dentro de un expresionismo muy particular de Ángel Muñoz. Una obra muy recomendable, relacionada con la Historia de España (por el anarquismo, el pistolerismo, la lucha obrera…) y con la crónica negra de principios de siglo.

domingo, 15 de diciembre de 2019

La sospecha (Edicions de Ponent, 2003) Matz Mainka



        Cuando las tropas soviéticas entraron en Berlín (mayo 1945), lo primero que hicieron fue intentar evitar la huida de los principales dirigentes nazis, y de los SS. La máquina propagandística soviética grababa, casi calle por calle, la toma de la ciudad y el fin del Reich de los mil años.

        En “La sospecha” (Edicions de Ponent, 2003) de Matz Mainka, Ludwig Haase “Lew”, un alemán exiliado a la URSS en los años 30, metido a comisario del departamento de propaganda y cinematografía, revisa, junto a sus ayudantes Wassili y Protow, las imágenes tomadas en la ciudad: Los muertos, los ahorcamientos, las matanzas y las columnas de prisioneros…

        Y, entre las columnas de prisioneros, Lew cree reconocer al mismísimo Martin Bormann, un nazi de primer nivel, muy cercano a Hitler, que se escabulle entre la multitud de prisioneros, como un soldado más, capturado y humillado. Entonces, comienza todo un proceso de investigación para dar con Bormann, en una trepidante aventura, que tiene mucho de los clásicos cómics de Tintín, y mucha dosis del Tardi de Adele Blanc-Sec.

        “La sospecha” es un cómic fantástico. Me ha encantado como está narrado, hilvanado, y tiene al lector en constante tensión hasta el final. El guiño de Matz Mainka a su propio padre, Herbert, que fue prisionero de guerra alemán, es una de las varias ocurrencias del autor a lo largo del cómic. El cuerpo de Bormaan fue encontrado, durante unas obras, en 1972, ya que desapareció en los primeros días de mayo, ¿O quizás no fue así?

viernes, 13 de diciembre de 2019

Sombras en el tiempo (Edicions de Ponent, 2015) Javi Roa



        En “Sombras en el tiempo” (Edicions de Ponent, 2015) de Javi Roa, nos encontramos un compendio de historias con un denominador común: Una zona industrial del País Vasco. Estamos a finales de los sesenta. La sombra de la Guerra Civil, de la represión, es alargada, y se nota mucho en las zonas industriales del País Vasco, donde han llegado muchos castellanos, extremeños, a trabajar en las fábricas.


        Bajo una pertinaz lluvia, un grupo de amigos se relacionan, se enamoran, hacen trastadas, mientras ven a sus padres volver de los trabajos, grises, de las industrias del desarrollismo franquista. La Guardia Civil persigue, y maltrata, a sospechosos políticos. Los abuelos, recuerdan otros tiempos. Se aproxima la Navidad, y se necesita un árbol. Y en los bares, hay algunos que hablan de más…

          “Sombras en el tiempo” es un interesante compendio de historias, como digo, que tiene algo de cine negro, algo de thriller, mucho de expresionismo, a través de su intrigante blanco y negro, de su fuerte trazo, y de sus personajes agobiados bajo el régimen de la dictadura, bajo la sombra de las cárceles. Me ha parecido una lectura entretenida, amena, sobre heridas, y sobre cicatrices, que, a pesar del tiempo, no llegan a desaparecer.

Al nordeste de Arzew (Edicions de Ponent, 2011) Pacosales, Carlos Maiquet, Alain Bonet



        El conflicto, o la Guerra no declarada de Argelia (reconocida así hasta 1999), es uno de los momentos históricos que ocupar gran parte de mediados del S.XX, dentro del proceso descolonizador que se va a desarrollar después de la Segunda Guerra Mundial, y que afectará, en mayor o menor medida, a los países europeos.

        Fue en el mismo mes de mayo de 1945, una vez finalizada la guerra, cuando comienzan los primeros roces entre colonos franceses (que muchos se consideraban argelinos, además de franceses), que llevaban en Argelia establecidos desde principios del S.XIX, junto a judíos de ascendencia española, y los argelinos musulmanes (que no quieren nada de la metrópoli y quieren la independencia total) y los primeros muertos comienzan a aparecer, tanto de un lado como de otro.

        En “Al nordeste de Arzew” (Edicions de Ponent, 2011) de Pacosales (Idea, guión, dibujo y maquetación), Carlos Maiques (Color) y Alain Bonet (Guión), nos encontramos la historia de tres chicos argelinos, que viven felices en su Argelia natal, en los años cincuenta.

        Uno es un musulmán, otro un judío y el último es un cristiano. Por encima de religiones y costumbres, los tres viven una infancia feliz, soñando con aviones, el Tour de Francia, el Olympic… Asistiendo a las mismas clases, enamorándose de chicas, y oyendo hablar de Francia, la madre patria que vela por todos ellos y por la paz. Argelia es una provincia más, de ultramar. Y muchos ni siquiera han pisado Francia, pero el terrorismo de los nacionalistas argelinos (como el FLN) hará que las vidas de los tres, de sus familias y de sus amigos, se quiebren, dejando heridas profundas, que ni el tiempo curará. Huidas precipitadas por parte de los colonos, emboscadas y matanzas por parte del FLN, y masacres incontroladas por parte de los paracaidistas franceses, culminarán con la independencia de una Argelia, que tardó años en volver a conocer la paz.

        Este cómic es la maravillosa historia de un tiempo, en donde tres amigos convivieron, y fueron muy felices y dichosos, en una tierra donde el sol salía y se ponía para todos, por igual. Poético, enternecedor, a veces divertido y a veces brutal, su lectura no te deja indiferente.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

The human race (2013)



        Hoy me ha tocado tragarme “The Human Race” (2013), película estadounidense bastante regular, que parece realizada por un grupo de colegas en un fin de semana, o en un Puente, en el que estaban aburridos. Con una música absurda. Y con una idea que recuerda mucho a la mítica cinta japonesa “Battle Royale” (2000).

         Aquí tenemos a un grupo de ochenta personas de distintas etnias, grupos sociales y pensamientos, jóvenes y viejos, discapacitados incluidos, que aparecen por arte de magia en un lugar desconocido, donde deben seguir unas instrucciones dadas por una inquietante voz, que, en resumidas cuentas, les viene a decir que corran para vivir, aunque por cualquier cosa te pueden matar, en un circuito cerrado donde no te pueden sacar más de dos vueltas.

        En un principio, se basan en la historia de una joven que se cura de un cáncer, de una leucemia concretamente, a la que sucumbieron también su madre y su hermana. Curada milagrosamente, aparece en este juego tipo “Saw” en todas sus vertientes a la hora de hacer estallar al personal, y nada más aparecer, muere al tocar la hierba, con un estallido de cabeza.

        Posteriormente, se va centrando en algunas de las personas que han llegado a este juego macabro, en sus vidas y en sus historias, para verlos morir en el sitio donde se ubica la prueba mortal a las que les han invitado a participar.

        La película parece de las de sobremesa de Antena 3, si no fuera por la cantidad de sangre, hectolitros y hectolitros, que salen. Aparecen musulmanes rezando con zapatos, reflexiones filosóficas, traiciones, pantallas divididas para ver a los participantes, peleas e intentos de violación… El tiempo de metraje no está mal, no llegando a la hora y media, pero regular es un rato, y, como os digo, es una lástima, porque la idea no es del todo estúpida.

        P.D. El final me ha parecido original, revelador, pero me ha recordado a otras películas que no nombro, para no destripar más... (Hoy no me apetece reventaros la cinta, jajajaja)

Historia Hoy (número 4, noviembre de 2019)



          Con un mes de retraso, porque tengo la estantería llena de lecturas pendientes, me he puesto a leer el número de noviembre de “Historia Hoy”, el cuarto. Y, ciertamente, me ha resultado amena su lectura. Aunque, la verdad es que destacaría, como interesantes, los artículos dedicados al cuadro de Goya “La familia de Carlos IV”, donde se desgrana los secretos del cuadro más icónico de la familia real, por parte de Goya, con gran detallismo. Y el papel protagonizado, y poco conocido, por los Rangers estadounidenses en el Desembarco de Normandía, que abrieron el camino, con sus vidas, al resto de las tropas de infantería.

         A ver que nos espera el número de diciembre, habrá que estar pendiente de los kioscos, aunque yo estoy suscrito…

Una historia de España (Edhasa, 2007) José Luis Corral



        Durante este mes de diciembre, me he estado leyendo “Una historia de España”, de José Luis Corral (Edhasa, 2008), al cual conozco por ser el asesor histórico de la película de Ridley Scott “1492: La conquista del paraíso”, y por algunos artículos sueltos que he leído en los últimos años, en revistas y periódicos digitales.
        Pedí ayuda, en algunas redes sociales, para confirmar este dato, que yo desconocía. Y mi amiga Dulce me lo confirmo con información fiable.

         Uno de esos errores de edición a los que hago referencia. Son pocos, pero en futuras ediciones supongo que los solventarán. 

        Como me gusta comprarme, y leerme, todas las “Historias de España” que caen en mis manos, pues esta era una propuesta más a leer. Corral no es Eslava Galán, que es con quién más disfruto estos temas a la hora de leerlos, pero, en sus poco más de setecientas páginas, me ha contado algunos pequeños datos que desconocía, y también he descubierto algunos errores de edición, que, supongo, se corregirían en ediciones posteriores a la primera, que es la que yo he leído.
       El café, ese veneno que te mata leeeeentaaameeeente. Pero con lectura de por medio, se lleva muchísimo mejor...
Otro dato que desconocía. Construcción de Estados feudales: Portugal, Castilla, León, Navarra, Aragón, y... ¿Barcelona?

        El libro se divide en 16 capítulos, desde la prehistoria hasta 2007, y posteriormente, en las páginas finales, sigue un listado de soberanos y gobernantes (donde ha puesto hasta a los reyes de taifas, lo cual me ha parecido destacable e interesante), árboles genealógicos, cronología, una extensa bibliografía (aunque quizás ya un poco antigua, casi en 2020) y un índice onomástico.
No conozco a este rey. Alfonso IX fue rey de León, hasta 1230, año en que falleció, y que coincidió con la llegada de Fernando III El Santo, y la unión definitiva de Castilla y León. Debe ser un error, y tratarse de Alfonso XI.

       ¿Tantas millas eran las pactadas en el Tratado de Tordesillas, entre el reino de Portugal y la corona castellana? 

        Para mí, lo más interesante han sido las treinta o cuarenta últimas páginas, donde Corral enseña el colmillo y comenta su opinión personal, sobre personajes, hechos y sucesos. Ojo, no lo critico, para nada, a mi me gusta que los historiadores se mojen un poco, o mucho, como plazcan, y no pude resistir las ganas de referir algunos de sus párrafos. Es un libro ameno, al que yo añadiría algún capítulo más en nuevas ediciones, y yo, ciertamente, lo he disfrutado bastante.

Coincido, completamente, con Corral en esta reflexión. Sobra el Senado, y sobran otras instituciones, que, en pleno S.XXI, no tienen sentido ninguno. Esta parte me ha encantado.

martes, 10 de diciembre de 2019

Ad Astra (2019)


         Llevo varios meses escuchando que “Ad Astra” (2019) es un peliculón. Una gran película de Ciencia Ficción, protagonizada por Brad Pitt. A mí, después de ver los avances de la película en el cine, no me convenció. Y hoy, por fin, me he decidido a alquilarla, y, efectivamente, amigos, no me convence ni a la de tres. Atención, reviento varias partes de la trama en esta entrada. Bueno, en realidad, toda la película.

        Hay películas que tienen de tras a una serie de críticos, supongo que pagados, para decirte que una u otra película es la hostia. Desgraciadamente, yo no soy uno de ellos (y eso que necesito la plata). Con “Ad Astra”, te encuentras a Roy (Brad Pitt), un astronauta que nunca supera los ochenta latidos, aunque se esté cayendo de una torre de comunicaciones que explosiona (¿¿En el espacio??) de 200 o 2000 km de altura.

        El caso es que, al nene, después de una hostia desde la estratosfera o de la troposfera, sin un rasguño y con un paracaídas de cartón piedra, le encomiendan la malvada misión de ir a buscar a su propio padre a Neptuno, adonde fue a comprar tabaco (él decía que a buscar extraterrestres) hace treinta años, y no ha vuelto. De vez en cuando, él tiene recuerdos de su pasado, durante toda la cinta, tipo “Solaris”, que te hacen creer que aún hay esperanza de ver algo bueno, pero no amigos… No os ilusionéis.

        Primero, hay que ir a la Luna, y desde allí a Marte, para ver si se le manda un “guasap” a Neptuno, para tantear el negocio. Y tú te preguntas si no sería más sencillo mandar un mensaje primero a la Luna o a Marte, y desde allí que se lo manden a los Neptusianos. El caso, ya en la Luna, hay un ataque de piratas lunáticos en los que los militares demuestran que ser unos fantoches que no hacen nada ante un ataque, salvo gritar y decir gilipolleces. Prácticamente, el bueno de Roy salva la situación en una interesante escena.

        Después, se mete en una nave, con destino a Marte, donde la tripulación es completamente inepta, por variar, mientras la voz en off de Roy nos informa, como si estuviera en un bar de Jazz a las dos de la mañana. De camino a Marte, una nave en apuros les manda un mensaje de auxilio. Al no tratarse de la “Nostromo”, sino de una nave noruega, deciden pararse a ver que les pasa. Y, lo que les pasa, es lo más normal del mundo. Unos monos espaciales han tomado el control de la nave, y se cargan a todo el que se acerca a hacer preguntas, incluyendo a Testigos de Jehová y a vendedores de seguros. Por supuesto, Roy vuelve a salvar, una vez más, la situación. Así como el aterrizaje en el planeta rojo, donde la tripulación se lo hace encima a las primeras de cambio.

        Una vez en Marte, llevan a Roy a la radio, a que grabe un mensaje para su padre, invitándole a participar en un “reality” del tipo “Hay una carta para ti” o algo parecido, pero sin Isabel Gemio. Una auténtica estupidez. Va muchas veces a la emisora, para ver si el padre se viene a buenas, y acepta la invitación. Y cuando la aceptan, le dicen que el programa cierra por falta de audiencia. Pero, en realidad, lo que sucede es que han descubierto que el padre de Roy está zumbado, de ver tantos programas de “Alienígenas ancestrales”.

        Roy se cuela en la nave que le ha traído a Marte, la Cefeo, que va a Neptuno a llevar unas pizzas, pero se carga a la tripulación al descubrir que llevan piña. Cuando llega a Neptuno, se encuentra que se han matado todos, pero queda su padre, que le pregunta si el Madrid sigue siendo Campeón de Europa. Ante la respuesta negativa de Roy, su padre decide quitarse la vida, y Roy triste, para resarcirse, explosiona una nuclear que llevaba en el bolsillo antes de volver a casa por Navidad…

        Resumiendo, pues. La película es un coñazo de dimensiones épicas, por mucho que nos intenten vender la moto. Le sobra media hora larga, y aún así bostezarás como un perezoso en un eucalipto. Mal argumentada, bien técnicamente. Habrá escenas, como la de los piratas lunáticos y los monos espaciales, que te quedarán con el culo torcido de lado a lado, pero poco más…