Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter

domingo, 14 de julio de 2019

The Leftovers (2014-2017)

Resultado de imagen de the leftovers


  



        Tanto Eva, como Candi, dos buenas amigas que saben de lo que hablan, cuando hablan de series (y de otras cosas), me habían insistido mucho, muchísimo, en que tenía que ver “The Leftovers” (2014-2017), ya que la serie les parecía “la leche”. Tengo que reconocer que, cuando vi el primer episodio de la Primera Temporada, me dije en voz alta: “Coño, este es el Chasquido de Thanos”. Un buen día, un día normal (un 14 de octubre), desaparece un 2% de la población normal, así, sin más, y nadie sabe dónde carajo han ido a parar… ¿Están muertos, están en otra dimensión, dónde están?
Resultado de imagen de the leftovers

        La historia, entonces, empieza a centrarse, episodio tras episodio, en cada uno de los personajes principales que vive en la ficticia ciudad de Mapleton (Nueva York). Como llevan, cada uno de ellos, la desaparición de sus conocidos y de sus seres queridos, haciendo hincapié en el Jefe de Policía, Kevin Garvey Jr, que, como su padre, el antiguo Jefe de Policía, se está volviendo “medio tarumba”, ya que tiene sueños muy reales, visiones, apariciones y cosas parecidas. Su mujer, se ha metido en una curiosa secta, llamada “Remanente Culpable”, que son unos tipos que visten de blanco, no hablan, fuman compulsivamente, y espían a los vecinos. Su hija, Jill, que está muy perdida en la vida, típica adolescente. Matt, un reverendo, que quiere intentar entender cómo es posible que él no fuera “ascendido” (es uno de mis personajes favoritos). La hermana de Matt, Nora, una mujer (otro de mis personajes favoritos) que ha perdido a su familia entera y que acabará siendo pareja de Kevin …
Resultado de imagen de the leftovers

        Poco a poco, me fui enganchando a la serie, tanto que, la seguí en la Segunda Temporada, donde dan un salto de localización a Miracle (Texas), pueblo donde nadie desapareció en día de la “Ascensión o desaparición” (14 de octubre), y donde entran en juego nuevos personajes, y persisten, en mi opinión, los más interesantes de la Primera Temporada.
Resultado de imagen de the leftovers

        La serie da muchos saltos en el tiempo (más, quizás, en la Segunda Temporada, donde se centran en un personaje concreto, y todo transcurre alrededor, y en la Primera la narrativa era más lineal), pero no, desde luego, como la alemana “Dark”, (de la que ya hablamos hace un tiempo por aquí de ella, y cuya Segunda Temporada ya ha finalizado, pero aún no he tenido tiempo de ver). Me gusta porque tiene muchos guiños, relaciones entre hechos y personajes, y está muy bien hilvanada, a pesar de que hay situaciones y acontecimientos que no llegan a ser totalmente aclarados. El final de la Segunda Temporada es de los que quitan el hipo (y te dejan con el culete torcioh). La música es otro acierto de la serie: Metallica, entre otros, me sorprendió en la Primera Temporada, pero es bastante ecléctica (desde country hasta clásica).
Resultado de imagen de the leftovers

        Con la Tercera Temporada, la narrativa vuelve a dar un giro, más radical. “Remanente Culpable” ha desaparecido después de que les cayera una bomba de un dron, que los fulminó a todos. Han pasado tres años (siete de la desaparición), y nuestros protagonistas son amos y señores del cotarro en Miracle (Jarden, Texas), pero pronto comienzan a complicarse la vida, y gran parte de la historia se desarrolla en Australia, mientras se dan vueltas y más vueltas sobre teorías nuevas y viejas… Y, con un final, en el que te dices: Oh, sí todo era… Amor.
Resultado de imagen de the leftovers

        En fin. Una serie, que, o la odias, o te encanta. Es rara de narices, con cambios de parejas extraños, idas de pinzas, visiones, varios fines del Mundo, nuevos Mesías con sus locos discípulos… Yo que sé, de todo. A mí me ha gustado, por aquí lo dejo…

Resultado de imagen de the leftovers

Lo mejor de Future Shocks (Kraken, 2010) Varios Autores



        “Lo mejor de Future Shocks” o “Tharg´s Future Shocks” (2010), es una compilación de relatos cortos, en cómic, editados como un integral por Ediciones Kraken.

        En este tomo, os encontraréis lo mejorcito de una publicación semanal, “2000 AD”, que, comenzó en 1977, siguiendo la estela de otras similares, sobre todo, “Creepy”, que es la más recurrente (aunque tenía pocas historias futuristas o espaciales, su especialidad era el terror clásico), aunque hasta los noventa hubo otras miles, con desigual futuro y aceptación.

        La diferencia de “Future Shocks”, respecto a otras publicaciones, es que, en esta, un alienígena llamado Tharg, daba paso o entrada a unas historias futuristas, basadas en futuros lejanos, utópicos, distópicos, imaginados, recreados, con o sin extraterrestres, donde muchas de ellas, relatos cortos, ocupaban de una a cinco páginas, como mucho, siguiendo la premisa del maestro Alan Moore, que había dicho que “si no puedes contar una historia en cinco páginas, es que no eres escritor” (idea en la que yo coincido plenamente, ya que vivimos en una sociedad en la que si no te ven publicar una novela de 567 páginas, no eres nadie…)

        Las historias de “Future Shocks” son divertidas, filosóficas, irónicas, dramáticas, ecologistas… Todas tienen un comienzo y un final. No se continúan unas con otras, salvo en algunas de Grant Morrison, que se inventó un personaje, Ulysses Sweet, amante de las bombas atómicas, que tuvo algunas historias seguidas, pero sin llegar mucho más allá…

        Lo curioso, para mí, de este tipo de publicaciones, (y “AD 2000”, se mantuvo, creo recordar, hasta los noventa), es como se imaginaban el futuro estos guionistas y dibujantes de los setenta y ochenta (John Smith, Peter Milligan, Grant Morrison, Neil Gaiman, entre otros, con grandes teléfonos, ordenadores vaporosos y televisores tridimensionales, con personajes con la estética de los setenta y ochenta. No son pocas las historias donde se imaginan un 1998, o un 2008, con naves espaciales y robots por doquier.

        Hoy en día, este tipo de publicaciones ha desaparecido, desgraciadamente. Pero estos integrales, y algunos cómics sueltos que uno encuentra por aquí y por allá, nos recuerdan que hubo un tiempo donde se imaginó un futuro, y, en algunos casos, fueron unos visionarios, ya que, en algunas tecnologías acertaron…

En las Montañas de la Locura. H.P. Lovecraft (Ediciones t&t, 2019) Jesús Cañadas, Daniel Puerta




        El pasado verano, tuve la oportunidad de releer al gran Lovecraft. Autor de género fantástico que siempre me ha gustado, y que tanto ha influido en los relatos de terror, fantasía y ciencia ficción desde que empezó a publicar.

        Este verano, he tenido la suerte de agenciarme una edición, que, aparte de ser una preciosidad en su presentación, y en sus ilustraciones, es de lo mejor que me haya encontrado jamás dedicado a Lovecraft.

        Se trata de “En las Montañas de la Locura” (Ediciones t&t, 2019), que está traducido por Jesús Cañadas, e ilustrado por Daniel Puerta, y que guarda, escrupulosamente, el texto original del autor, que en otras ediciones ha sido, en varias ocasiones, desmenuzado y adaptado.

        Además, tiene dos apéndices finales, que son muy interesantes: “Hacia las Montañas de la Locura”, de Luis A. Madorrán (que habla sobre el texto, la historia del mismo y el autor), y “Más allá de las Montañas de la Locura”, de Carlos Gurpegui (que hace un interesante resumen sobre cómo la novela de Lovecraft ha influido en la cultura popular, en el cine, otros escritores, juegos de rol, cómics, etc)

        En “En las Montañas de la Locura” (escrito en 1931, pero publicado en tres partes en 1936), Lovecraft narra, a través del profesor de Geología, Dyer, los hechos acontecidos en la Antártida (continente que fascinaba a Lovecraft), donde la Universidad ficticia de Miskatonic de Arkham (¡¡Santos murciélagos, Batman!!) envía a una expedición que desaparece misteriosamente en el área que se va a explorar. Dyer y el estudiante Danforth, descubren los restos de los expedicionarios desaparecidos: Trineos, perros muertos, latas de conservas destrozadas… y, en su investigación por los compañeros perdidos, va saliendo a la luz la arquitectura de una atávica civilización extraterrestre, la de los Antiguos, que narran en los murales de sus edificios y palacios, su llegada, auge y decadencia, mientras comprueban que unos horripilantes seres de aquella etapa primigenia siguen vivos en aquel antro de nieve y frío…

        El relato comparte el género entre el terror y la ciencia ficción. Es, sin duda, una de las grandes obras maestras de los relatos de fantasía. Uno de los hitos de la literatura de Lovecraft, y si aún no lo conocéis, hacedlo, leed a Lovecraft, y descubriréis a un gran escritor, con referencias a Poe, y muy entretenido y recomendable.

        Esta, por cierto, es la mejor edición que encontraréis… Sin duda.

De vuelta al Patio-Lavadero.







             Un año más nos hemos ido, en primer lugar, de vacaciones a Matalascañas, donde ya somos más conocidos que “El Tato”. En el Hotel “Dunas de Doñana”, hotel familiar y muy bien avenido, nos hemos quedado a pasar unos días. Tranquilito, limpio, cerca de la playa, con cafetería, piscina, una pequeña tienda y actividades para los niños… La verdad es que te hacen sentir como en casa, y yo disfruto mucho cuando estoy allí. Está cerca de “Caño Guerrero” que es la zona donde pasean las familias con los nenes por la noche: Tenderete de libros, El tren de la bruja, Castillos inflables, casetas con artesanía… Yo me entretengo mucho. Eso sí, presumen de Campo de Golf, pero a mí no acaba de convencerme dicho Campo de Golf, lo veo un tanto… Zarrapastroso… Pero el Hotel, muy recomendable.

           La playa, limpia, tranquilita como digo, con muchas algas en el agua, pero sin medusas. Una de mis actividades diarias ha sido hacerme seis kilómetros andando playa arriba y abajo. El agua caliente y el tiempo, más o menos, ha acompañado.

De vuelta, nos hemos pasado por “Mundo Park”, que está entre Las Pajanosas y Guillena (Sevilla), y que es un Centro de Recuperación de animales. Para llegar al lugar, tienes que pasar por Las Pajanosas (no hay tráfico ninguno y se llega bien), viniendo por la Autovía de la Plata (está a pocos kilómetros de Sevilla). El lugar está dirigido por Juan Luís Malpartida, y su equipo, que, en mi opinión, hacen una gran labor cuidando de animales que han sido abandonados, atropellados, requisados … O que, simplemente, merecen otra oportunidad en la vida, porque, muchos de ellos, han tenido una muy mala suerte en la vida.

            En mi estancia allí, pude comprobar, aparte del cariño con el que cuidan a los animales, que “Mundo Park” sobrevive gracias a la venta de entradas y las donaciones de los socios, y que no tiene ninguna ayuda administrativa. A mi me han ganado: Tienen restaurante, aula de naturaleza, veterinario, áreas de descanso (un poco descuidadas) y W.C… Ahora, dentro de lo “malo”: Destacar que llegar hasta allí, sino tienes un buen navegador, no es fácil. Solo hay un cartel descolorido en la autovía, cuando vas de Sevilla a Mérida, y en Las Pajanosas no hay carteles informativos para llegar. Me llamó mucho la atención de que haya 1.200 gallos (sueltos) viviendo allí, pero después llegué a la conclusión de que no hay insectos que molesten a los visitantes, y, posiblemente, sea gracias a los gallos y pavos reales, que también hay unos 500 más o menos, así que esto no lo considero “malo”. Hay zonas en el Parque que parecen abandonadas, como si hubieran vivido hace muchos años, mejores tiempos, pero eso no desmerece, para nada, la visita. Y, vi alguna rata merodeando por allí en busca de comida, pero es normal, si estás en medio de una dehesa, aparte de que las ratas no se acercan a los humanos, y, en ningún momento me sentí intimidado o molesto (y siempre puedes pensar que están allí recuperándose de algún trauma). La entrada es: 15 leuros adultos, 10 leuros los nenes. Yo los he pagado gustoso, ya que he visto que se invierten en el bienestar de los animales.

           De vuelta a casa: Parada obligatoria en “La Leo”, en Monesterio (Badajoz): Comida barata en su self-service, aparcamiento por un tubo, tiendas… Y, ya en casa, planeando nuevas salidas.

sábado, 29 de junio de 2019

Nos vamos unos días de vacaciones...



        Hola “Contadores de Estrellas”: Desde hace una semana, en el “Patio-Lavadero estamos de vacaciones. Se acabó el curso, un curso lectivo maravilloso, donde hemos conocido a nuevos amigos (alumnos, padres, profesores...), recogimos nuestras pertenencias (los mapas, los libros, los esquemas y las tizas…), y por unos días nos vamos a ir a la playa, a relajarnos, a sentir el mar, y a desconectar un poco de la calurosa (y querida) Extremadura. Nos vamos hasta el 15 de julio. A partir del 15, si Atenea quiere, volveremos con nuevas críticas y opiniones, de series, películas, cómics, libros, y lo que se tercie.

        Os deseamos, igualmente, un Feliz Verano, y unas vacaciones estupendas y merecidas. Leed mucho. Salid y vivid, disfrutad todo lo que podáis, y más. Lo dicho, cerramos unos días, pero volvemos prontito. Não fiquem com saudade. Un enorme maullido de parte de nuestros gatos: Micho, Wally y Lili.

lunes, 24 de junio de 2019

Sinfonía Heavy Metal. Jürg, el retorno (Editorial Club Universitario, 2003) Jürg



         “Sinfonía Heavy Metal. Jürg, el retorno” (Editorial Club Universitario, 2003) es un cómic independiente, realizado en blanco y negro, por un tal Jürg (que creo que es el dibujante Jürgen Hermont, que lo conocen mucho en su casa), amante de lo bizarro y lo grotesco. Son historias cortas, algunas de una o dos páginas. Es un cómic que se lee en poco más de cinco minutos, deudor del mundo del fanzine. En un par de ellos no se dice ni una sola palabra, pero ni hace falta, y no encontraréis, aparte de esta entrada, mucha más información sobre él. Yo me he reído con él, pero te quedas “Plof” por la brevedad de la obrita en cuestión. Por aquí lo dejo. 

Wadatsumi (Norma, 2000) Yumisuke Kotoyoshi



         Hacía mucho, pero que mucho tiempo, que no leía nada Manga. Tengo en mis estanterías muchísimo Marvel, cómics independientes (lo que más), autores nacionales y extranjeros, muy poco de DC Cómics, editoriales casi desconocidas a porrillo… Pero, de lo que menos tengo, es Manga. No llegaré a la treintena de cómics manga a fecha de hoy, y si os dais cuenta, es de lo que menos suelo escribir.

        Empeñado en enmendar dicha situación, he comenzado a comprar la colección de “One Punch Man”, pero creo que no me meteré en ese berenjenal hasta las próximas Navidades, ya que llevan 16 o 17 volúmenes (no lo tengo claro), y prefiero hacerme con todos. Y, para comenzar, he adquirido esta aventura futurista “Wadatsumi” (Norma, 2000) de Yumisuke Kotoyoshi, donde nos encontramos con un planeta Tierra prácticamente inundado, en el que un clan de guerreras intenta hacerse con el poder, hasta que se encuentran con Wadatsumi, que, con ayuda de cuatro viejales, y enemigas que se pasan a su bando, repartirá  hostias en unas páginas llenas de pechos grandes, y espadas y armas de todo tipo, a cual más terrible.

        La historia solo consta de dos volúmenes, y, tristemente, quiere contar muchas cosas en muy pocas páginas, por lo que la narrativa es un tanto caótica. Lo ideal hubiera sido que esta acción se desarrollara en cinco o seis cómics, como mínimo. Aún así, me ha hecho pasar un rato entretenido, aunque no me gusten las ubres de las protagonistas, que llegan a ser obsesivas de psicólogo para arriba…

Ya no te necesito (Tusquets, 2003) Arthur Miller



        Cuando hace casi treinta años comencé a leer autores norteamericanos de la segunda mitad del S. XX (sobre todo a Bukowski, y por ende, a John Fante, que me maravilló) en mi época de estudiante mediocre de Secundaria, uno de los autores que cayó en mis manos fue Arthur Miller (1915-2005).

        Miller no me llenó tanto como otros autores, de hecho, me llegó a aburrir sobre manera, a pesar de que había algún que otro profesor que lo veneraba. Durante la carrera, lo volví a intentar con él, pero no lo acabo de tragar. Y, hace unos días vi este libro de cuentos y relatos, “Ya no te necesito” (Tusquets, 2003), en el que viene el cuento “Los inadaptados” (título que, creo, se le puso en Argentina, ya que este relato fue inédito en España hasta 2003 precisamente), que, posteriormente, se convertiría en la película dirigida por John Huston, “Vidas rebeldes” (1961), que protagonizaron Marilyn Monroe (que estuvo casada con Miller durante cinco años, y por el cual se convirtió al judaísmo) y Clark Gable.

        El cuento “Los inadaptados”, a mi parecer, es de lo poco que se salva del libro (y aquí es donde los eruditos se estarán haciendo cruces, por lo que acaban de leer): En el cual, un grupo de hombres persiguen y capturan a caballos salvajes, para venderlos, como carne de perro, centrándose mucho en una yegua y su potro, y en lo poco que sacarán dichos vaqueros por un trabajo tan arduo. Y es que Miller, en mi opinión, brillaba mucho más en los relatos cortos, que en los cuentos que publicaba en revistas, en fascículos coleccionables (mediados de los cincuenta) y que no solían llegar muy lejos en cuanto a interés: Decía menos, cuantas más páginas le dedicara. El Miller interesante es el Miller dramaturgo, el Miller crítico que vivió la caza de brujas anti-comunista de un loco como el senador McCarthy (un auténtico obsesionado), el Miller de “Muerte de un viajante” (1949) …

        Aparte de “Los inadaptados” , me quedo con los relatos cortos “Monte Sant´Angelo”, donde un judío y su amigo buscan los orígenes de uno de ellos en un pueblo perdido en las montañas de Italia (el judaísmo, siempre tan presente en la obra de Miller), “No mates nada, por favor”, que es un interesante relato casi ecologista, en el que una mujer trata de devolver al mar los peces, recién sacados del mar, que nadie se comerá, y se encuentra sola en su lucha de titanes por salvar a los peces. O, “La profecía”, donde Miller se ríe bastante de veedoras y cosas parecidas. El propio “Ya no te necesito”, protagonizado por un nene de cinco años, judío, llamado Martín, es un tanto pesado, sobre la sensación de soledad que puede tener un crío al que no dejan de momento entrar en la sinagoga ni participar en los oficios religiosos y que tiene una difícil relación con su madre…

        En fin, lo dejo para los que se atrevan con él. Yo le daré un tiempo antes de volver a intentarlo. Miller era un crack, si, de acuerdo, pero a mi no me acaba de llegar del todo…

viernes, 21 de junio de 2019

La dimensión desconocida (2019)




        “La dimensión desconocida” o “En los límites de la realidad” (este segundo título fue una de las primeras películas que yo vi en un vídeo Beta), era una serie de finales de los cincuenta, que estuvo en emisión cinco años (hasta 1964), con un total de cinco temporadas y 156 episodios. Sus historias cortas, relacionadas con lo mágico, la ciencia ficción, el suspense y el terror, enganchaban a cualquiera a la pantalla.

        Ahora, la serie ha vuelto (2019) con nuevos episodios que no desmerecen (en mi opinión) de los antiguos, y, que, algunos de ellos conectan entre sí, haciendo, dicho sea de paso, mis más secretas delicias. En realidad, “La dimensión desconocida” abrió la puerta a otras series por el mismo estilo: Yo recuerdo (a bote pronto) “Cuentos de la cripta”, la canadiense “Misterio para tres” (tristemente olvidada y era una gran serie), “Cuentos asombrosos” de Spielberg, o en suelo patrio, pero sin llegar a ser lo mismo, las “Historias para no dormir” de recientemente fallecido Chicho Ibáñez Serrador, que conectaba más con el terror de Egdar Allan Poe, con el terror más clásico sin llegar a las ficciones de las series estadounidenses, y, de paso, enlazaba con aquellas maravillosas historias que nos contaba Alfred Hitchcock.
      El caso es que... Esta escena me suena muchísimo... ¿A ti no?, seguro que si. 

        Los episodios abren con un prólogo, y finalizan con un epílogo (Jordan Peele), y tienen cierto toque moralizante, cuando no directamente de crítica social: Comediantes que se hacen famosos a base de hacer desaparecer a gente, aviones que se estrellan misteriosamente o cámaras que cambian el tiempo, invasiones extraterrestres, niños prodigios… Los finales no son, precisamente, felices. Pero, los episodios siempre te sorprenden. A mí, como la antigua serie, me ha gustado mucho, y, de hecho, ha debido de ser generalizado, ya que prometen nueva temporada…

jueves, 20 de junio de 2019

La noche de siempre. Fin de semana (EDT, 2012) Ramón de España, Montesol.

 


        Ramón de España (1956) y Montesol (1952) solo colaboraron dos veces, en su juventud, en la Barcelona de los años Ochenta. Ramón con el guión y Montesol con los lápices, en “La noche de siempre” y “Fin de semana”, que se presenta en un solo volumen (EDT, 2012), con prólogo de Isabel Coixet, y con epilogo del propio Ramón de España, y que originariamente se publicaron en las revistas “Bésame mucho” y “Cairo”.

        El subtítulo del volumen, reza en pequeñas letras blancas mayúsculas: “Los dos clásicos sobre la Barcelona de los 80, por fin en un solo volumen”, y Ramón de España medita, transcendental, con los años, que aquella Barcelona ya no existe… Claro. En estas dos historias se narra, ya se evoca diría, una realidad que ya nos es ajena y distante. La de una sociedad de jóvenes, veinteañeros, que vivió el post-franquismo, la transición, el terrorismo de ETA, del Grapo… El ascenso de los nacionalismos periféricos… Y da igual que el escenario sea Barcelona Madrid o la propia Badajoz (a pesar de ser minúscula y provinciana, me temo) … En mayor o menor medida, estas historias, con alguna que otra diferencia sucedían en las ciudades pobladas de punks, culturetas, borracheras y drogas, pubs y locales, literatos y artistas mediocres, locos y locas, hippies desmadrados y demás fauna que (exageradamente) el primer Almodóvar refleja en sus primeras cintas.

        Umbral escribió mucho sobre ello, y lo vivió. En Madrid le llamaron “La movida”, y aquí tenemos un reflejo en este tomito, a través de la historia de un escritor mediocre que espera escribir su obra maestra, Alfredo, y un profesor desesperado porque a sus alumnos no les interesa la literatura, Eduardo. Es parte de lo que conocimos como “Underground”, y había cientos de fanzines (en blanco y negro, o sepia) y cómics que reflejaban aquella realidad, algunos no llegaban al tercer número, y otros son, a fecha de hoy, cómics y revistas cotizadas por los coleccionistas en los mercadillos de fin de semana (me acuerdo de “El víbora” y “Makoki” a nivel nacional, sin pensar mucho).

        Todo es ir de un lugar a otro, beber, conocer gente, vomitar, drogarse, intentar trincar (follar, vamos) y vivir como se ya estuvieras de vuelta de todo, con Barcelona y sus habitantes de fondo. Si lo viviste, reconocerás muchas cosas, historias y situaciones, personajes, en la lectura de este cómic, y si por el contrario eres demasiado joven, creo que bostezarás… Y no te culparé por ello.