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sábado, 15 de junio de 2019

Chernobyl (2019)




        Tanto en las redes sociales, como después en diversos medios de comunicación, se ha ido haciendo eco, en los últimos meses, de lo buena que es la miniserie “Chernobyl” (2019), de cinco episodios, sobre el desastre nuclear de Chernobyl, en la URSS (concretamente en Ucrania), que abrió la veda de distintos problemas con la energía nuclear, el último de ellos, hasta la fecha, en Fukushima en 2011.

        La serie está francamente bien. Se basa en los hechos acontecidos durante la explosión, y posteriormente a ella. Contando los recovecos políticos ante un desastre que no pueden controlar, las rápidas y suicidas actuaciones de funcionarios y bomberos, así como las mentiras iniciales para ocultar un desastre que fue peor de lo que contaban. Los primeros episodios se centran en el sacrificio de la gente para parar la explosión del reactor IV, que fue el que explotó, en los efectos: La actuación de los liquidadores, la evacuación de la cercana ciudad de Prípiat, la preocupación por parar la fundición del núcleo que se derretía y contaminaba aguas cercanas, el arrasamiento de cultivos y la matanza de animales de la zona (hay un capítulo entero sobre cómo mataron a las mascotas), así como las primeras muertes y consecuencias en los humanos… Los efectos fueron, y siguen siendo, actualmente, desastrosos.

        “Chernobyl” forma parte de nuestra cultura popular. Todos sabemos que significa esa palabra. Hay libros, documentales y artículos sobre el tema. Yo les suelo hablar todos los años a mis alumnos de Geografía sobre el tema, cuando hablamos del eterno debate de las energías renovables o no renovables, lo nuclear Sí o No, ya que, no en vano, vivimos en una Comunidad Autónoma, Extremadura, que tiene una Central Nuclear, Almaraz (1983), que, en teoría ya debería estar cerrada, pero que tiene una ampliación de vida hasta 2027, 0 2028, según diversos medios (Periódico Extremadura), y que tiene un informe de 2016 en el que se indica que “no hay suficientes garantías” en caso de accidente (según datos de Wikipedia), para parar un posible desastre nuclear… Pero, claro, hay 3.300 trabajadores que dependen, directa o indirectamente, de dicha central, y ningún político en sus cabales firmaría un cierre, así que solo nos queda cruzar los dedos, para que no pase nada en los próximos diez años.

        Volviendo a la serie. Tenían razón todos aquellos que me la recomendaron. Ciertamente, creo que la serie merece la pena. Resume muy bien aquellos azarosos días, y esperemos, como decía antes, que no vuelva a suceder nada parecido, y menos en la península…

        P.D: El último episodio, el del Juicio de Chernóbil, es revelador, aunque, tristemente, no fue tal como se dice en la serie.

jueves, 13 de junio de 2019

El cuento de la criada (Segunda Temporada)


Atención. No leas si estás interesad@ en ver la serie, ya que revelo y reviento algunos de los acontecimientos que suceden en esta temporada concreta.

        Si la Primera Temporada de “El cuento de la criada” me consiguió enganchar lo suficiente, con su futuro distópico, y su sociedad teocrática fundamentalista, en la Segunda Temporada no lo he disfrutado tanto. Mi interés versa mucho en las relaciones de este país, Gilead, nacido de los despojos de parte de los Estados Unidos, con los demás países que sobreviven alrededor. Sabemos que en México llevan seis años sin que nazcan niños, y que comercian con las criadas para tenerlos. Sabemos que británicos y canadienses planean una invasión, que nunca acaba de llegar… Pero, poco más. Ya que en esta Segunda Temporada pasan muchas cosas, pero en realidad, la historia no avanza. June, la protagonista, es capturada cuando tiene la libertad a tiro de piedra, y vuelve a convertirse en “Defred”. Está embarazada, debido a las continuas violaciones bíblicas a las que le someten sus “amos”, sigue con el tonteo con el “Ojo” (Nick) aunque la química de estos dos actores es inexistente, y mucho más de sus personajes (Al “Ojo” lo casan con una quinceañera a la que no toca ni con un palo, y que no acaba muy bien), y comienza a haber una resistencia en Gilead que se representa a través de un acto suicida, criada-bomba, en un acto de los comandantes fundamentalistas. Por un breve espacio de tiempo, June ve a su hija, arrebatada al comienzo de la serie, que la trata como a un palo lleno de $%&!?¿ (fue un momento snif!), aparte de tener otra hija más para la locura fascista que es Gilead, la pequeña Nicole (o Holy, como la llama su madre)… El último episodio es el más movido, como era de esperar, y no os revelo nada más… En fin, mucho… Pero… No tanto.
 En esta temporada vemos una ejecución. Gilead no se anda con tonterías a la hora de ejecutar a sus ciudadanos.

 Aparecen las cacareadas colonias, donde solo falta un coro de gospel para animar el cotarro.


        Tanto es así, que, al esperanzado espectador, hay episodios que se le hacen eternos, repetitivos, y en los últimos capítulos llegas a pensar, que, si la Tercera Temporada, que cuando escribo esto va por su episodio cuarto o quinto, sea como lo anteriormente visualizado, apaga y vámonos. La lógica natural me lleva a pensar que, el futuro de Gilead será la derrota definitiva por parte de los países libres que le rodean, algo así como le ocurrió al efímero, y sangriento Estado Islámico, que tanto nos recuerda a Gilead, con su obsesión por convertir a las mujeres en cosas, tener muchos vástagos, y sustituir los Derechos Humanos, y los principios básicos de cualquier ser humano por un libro religioso escrito hace mil quinientos años.
El personaje de Serena cada vez es más interesante, deberían dedicarle un par de episodios más para explicar cómo una tipa con estudios, se pone a sí misma las cadenas al cuello...  

        Vamos a por la Tercera Temporada, que esperemos avance más en la historia, y abandone estos bucles espacio-temporales, donde, June, que no se acaba de aclarar bien qué es lo que quiere, de seguir así, resultará que mató a Kennedy y no lo sabíamos…

Sabemos que June sabe coger una "ascopeta", también sabemos que sabe hacer poses, y poco más...

martes, 11 de junio de 2019

I am mother (2019)



        “I am mother” (2019) ha sido para mí una de esas películas que dejan un buen sabor de boca, y de las que te dices, que, no te importaría volver a ver una vez más, por si hay cosas que se te han escapado.

        Y es que tiene mucho de la también requetebuena “Ex Machina” (2014), de la que os hablé muy por encima hace unos años en el blog, junto a otras cosas. En esta película, coproducción austro-estadounidense, tenemos un futuro apocalíptico, un bunker y un robot llamado “Madre” que cuida de poco más de sesenta mil embriones humanos. Un buen día, Madre elige un embrión y lo pone a la cazuela nueve meses, naciendo una nena muy guapa a la que cría ella misma, ¿Puede un robot criar y educar a un humano? Desde el principio, Madre le cuenta que la humanidad se ha ido al garete fuera del búnker, y que fuera solo hay radioactividad y ondas negativas, en conjunción, de Mediaset y Atresmedia en el ambiente irrespirable.

        Pero un buen día, una mujer herida se presenta a las puertas del bunker pidiendo ayuda. En un principio no la dejan entrar, porque creen que es una Testigo de Jehová que viene a dar el tostonazo con el Atalaya y el Despertad, pero “Hija”, curiosa, la deja entrar, y la visitante viene contando una historia muy, pero que muy diferente a la que “Madre” cacarea desde hace años…

        Entretenida, filosófica, inquietante, no te puedes perder “I am mother”, porque creo que la película merece no uno, sino hasta dos visionados. Las casi dos horas de la cinta se te pasan volando, y la protagonista hace un buen papel, no así tanto la visitante (Hillary Swank) que parece un tanto kinki…

lunes, 10 de junio de 2019

Desvelando a Bin Laden (12 Bis, 2010) Mohamed Sifaoui, Philipphe Bercovici



        La verdad es que pocos algunos me saben explicar, a ciencia cierta, quién fue Bin Laden (1957-2011). Les queda, en pleno 2019, un poco lejos, y solo unos pocos te dicen que fue “un terrorista o algo así”, pero poco más. Por eso, cómics como “Desvelando a Bin Laden” (12 Bis, 2010), de Mohamed Sifaoui (guión) y Philipphe Bercovici (dibujo) son muy necesarios, hoy en día, para no olvidar cómo acabó, geopolíticamente hablando el S.XX, y cómo empezó el S.XXI. Yo no podré olvidarlo, porque lo viví en el Instituto, en la Carrera, y posteriormente, en mi fase de “Parado en Busca de Empleo”, y fue, a parte de lo sangriento y brutal, una etapa muy interesante para estudiar y comprender.

          Puede parece que esto fue hace mil años, pero no es así. Al-Qaeda, y el posterior Estado Islámico que lo sustituyó en la ristra de atentados contra Occidente, a fecha de hoy, parecen derrotados, pero que los medios oficiales no nos hagan llegar informaciones diarias, no quiere decir que así lo sea.

        En el cómic de Sifaoui y Bercovici, se usa el humor, la parodia, para contar la historia de Bin Laden, desde su padre, hasta su hijo Saad (muerto en 2009 en un ataque de drones estadounidenses), que tomó el relevo en esto de matar infieles, narrando los diversos acontecimientos en los que participó el susodicho, y los pensamientos fundamentalistas que lo impulsaban. Aliado y protegido por gente poderosa dentro del islam, Bin Laden fue considerado un héroe, un mártir. Y aquí nos cuenta sus andanzas dentro de un sueño premonitorio que tiene. En el cómic es capturado e interrogado (al menos en su sueño), pero sabemos que el final fue otro distinto.

        El cómic añade, en sus páginas finales, una serie de comentarios de distintas viñetas, aclarando las más relevantes, y aportando datos extra. Tiene una Bibliografía, tal vez ya un tanto antigua, y está dedicado a todas las víctimas del terrorismo islámico.

        Hay algo que me ha tenido un tanto confundido en su lectura, y es que utilizan 2016 como año ficticio de la captura de Bin Laden, y no he entendido bien a cuenta de qué ese año concreto. Aparte de ello, me ha aportado información que desconocía, la más interesante, en mi opinión, es la del exagente del FBI, John O´Neill, que advirtió de un posible ataque en suelo estadounidense y que fue desprestigiado, abandonó el FBI, y se puso a trabajar como Jefe de Seguridad en las Torres Gemelas en agosto de 2001, falleciendo en el ataque a la Torre Sur el 11 de septiembre del mismo año.

         P.D: La idiotez y el "buenismo" occidental está perfectamente reflejado. 

domingo, 9 de junio de 2019

Young. Túnez 1911-Auschwitz 1945 (Ninth Ediciones, 2013) Eddy Vaccaro, Aurélien Ducoudray



        La vida del boxeador tunecino Víctor “Young” Pérez (1911-1945) fue, sin duda, la historia triste y truncada, de un joven que pudo volar mucho más alto si no hubiera sido por la Segunda Guerra Mundial.

        Desde muy pequeño, Víctor se interesó por el boxeo, vivía en el barrio judío de Túnez, donde tuvo que soportar varios ataques, por su religión, por parte de los musulmanes. Posteriormente, saltó a Francia, cosechando un currículo impresionante de victorias, mientras se enamoraba de una actriz de cine (MIreille Balin, que le salió bastante rana). Allí fue detenido en 1943, ya que siguió luchando a pesar de que París había sido ocupada en 1940, y a pesar del creciente anti-semitismo que se respiraba en la capital francesa, y enviado al campo de concentración de Auschwitz, donde llegó a pelear contra boxeadores nazis a cambio de comida, que, después, repartía entre sus amigos.

        “Young. Túnez 1911-Auschwitz 1945” (Ninth Ediciones, 2013) de Eddy Vaccaro (dibujo) y Aurélien Ducoudray (guión, del que ya hablamos por su sublime "Cumpleaños de Kim Jong-il") es un cómic apasionante, sobre la lucha, el afán de superación, y las ganas de vivir de un joven, que, aunque solo fuera por unos años, consiguió su sueño de ser boxeador, un gran boxeador. Hay un momento en que parece el nuevo “David” del pueblo judío que se levanta contra la opresión nazi, a través de sus puños, a través del boxeo. Fue una vida emocionante, y llena de lucha y pasión la de “Young”. Hoy, un estadio en Túnez lleva su nombre.

        El cómic es de lo más recomendable. En 2013 se hizo una película sobre su vida, pero tengo que reconocer que yo no la he visto nunca para alquilar, o para verla on-line.

Moving pictures (Dolmen, 2010) Kathryn Immonen, Stuart Immonen



        “Moving Pictures” (Dolmen, 2010) del matrimonio Kathryn y Stuart Immonen (a él lo conozco de haber trabajado en Marvel un tiempo) es un cómic oscuro, asfixiante, sobre uno de los episodios menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial, aunque ya tenga una película sobre el tema, donde, como siempre, los americanos les salvan la papeleta a los europeos…

        Y es que, una de las cosas que hicieron los nazis en los países invadidos, o conquistados, fue quitarles, arrebatarles, robar directamente, parte de su patrimonio nacional, de los cuadros de sus museos y demás obras de arte.

        En este cómic, Ila Gardner, una conservadora canadiense, que trabaja para el gobierno francés, hace todo lo posible para que el oscuro oficial alemán, Rolf Hauptmann, se salga con la suya, que no es otra que llevarse los cuadros a Alemania. Tendrán encontronazos, hasta una relación (no sentimental), cualquier cosa para salirse con la suya.



        No deja de ser entretenido y se lee muy rápido. Está dibujado en un riguroso blanco y negro (con formas angulosas, presumo que el dibujo es de Kathryn) y hace mucho uso de un acertado silencio en muchas de sus viñetas, aparte de ser una pequeña parte (casi siempre olvidada, como digo) de una guerra atroz, que conviene no olvidar.

sábado, 8 de junio de 2019

Arquitectura para principiantes (Dolmen editorial, 2008) Àlex Xöul, Josep Busquet



        “Arquitectura para principiantes” (Dolmen, 2008) de Àlex Xöul (Dibujo) y Josep Busquet (Guión) es un compendio de historias cortas, basadas todas en la arquitectura, utópica, decimonónica, incluso steampunk, que domina el cómic desde principio a fin.

        Con un dibujo en riguroso blanco y negro (Alexandre Cañas Ochoa, AKA Àlex Xöul tiene un dibujo para mí muy reconocible, y con color, el cómic hubiera sido la leche), de formas angulosas, y con unas historias fantásticas, imaginativas y originales, es difícil no disfrutar con los relatos cortos de “Arquitectura para principiantes” que no dejan, en ningún momento, de ser ingeniosas, y que tienen incluso un hilo que las une, hasta una historia final que sirve de final, espectacular y explosivo.

        El pique entre dos grandes arquitectos desde que prácticamente nacen, el proyecto de un gran templo que queda, por falta de presupuesto, en una casucha, la historia de un arquitecto que solo hacía edificios para tener sexo, o la sorprendente espeleología urbana, son algunos de los temas que se tratan en este tomito. La verdad es que yo lo he disfrutado mucho, me he reído con muchas de sus historias, y con sus guiños.

Crímenes Oscuros (2016)



        Tengo que reconocer que, conocía “Crímenes Oscuros” (2016), coproducción estadounidense-polaca, de referencias no muy buenas, pero que, hasta ahora, no había sentido interés por verla, aunque el protagonista, Jim Carrey, aparece dándole un giro a su vida artística en esta cinta. De comediante a actor serio de película policíaca, thriller, como es esta película de elevado contenido sexual.

        Y es que a Jim Carrey, desde hace unos años, se le está yendo la pinza, como dicen mis alumnos, desde que su expareja se suicidó tomando un cóctel de medicamentos… Pero, a lo que vamos… En “Crímenes Oscuros” lo tenemos como un detective polaco (aunque está rodada en inglés, y todo está en inglés), llamado Tadek, que investiga un caso de asesinato, que, curiosamente, guarda un gran paralelismo con lo que ha escrito un escritor mediocre en uno de sus libros. Los hechos reales, y los ficticios del libro, son tan parecidos, que al detective no le queda otra que investigar esa línea mientras se le va la cosa de las manos…

        La narrativa se te hace larga y aburrida, a la película le sobra, perfectamente, media hora (voy a tener que patentar esta frase). En mi opinión, Jim Carrey lo hace muy bien, lejos de su papel habitual de actor de comedias, pero aquí falla algo, no sé bien qué: la Dirección, los actores que lo acompañan, la música o la ambientación, o todo junto creo yo. No faltan las escenas de desnudo y sexuales, de violencia sexual, relacionadas con fetichistas o prácticas de “maso ligero”… No sé, a mi no me ha llegado a convencer, pero la dejo a vuestra elección.

viernes, 7 de junio de 2019

Aida en el confín (Dolmen editorial, 2008) Vanna Vinci



        En “Aida en el confín” (Dolmen editorial, 2008) de Vanna Vinci (ilustradora italiana, 1964), nos encontramos a una chica joven, Aida, que deja su Bolonia natal tras pasar una crisis sentimental.

        Aida es una chica elegante, con una relación envidiable. Pero, un buen día, lo deja todo, cambia su estética por algo más gótico, y se va a Triestre, la ciudad de sus abuelos, a la casa donde ellos vivían, a comenzar de cero, a reubicarse.

        Nada más llegar descubre que su prima ha salido del armario, y que los fantasmas de sus familiares muertos se le aparecen: Sus abuelos, sus tíos abuelos muertos siendo niños de escarlatina, y Nino, otro tío abuelo suyo, apuesto y melancólico, que no recuerda nada, y del que Aida se siente muy atraída.

        “Se dice que los fantasmas aparecen cuando les queda algo pendiente… Señor, si siempre queda algo pendiente que hacer…”, dice uno de los fantasmas… Y es que Aida llega hasta los confines de la vida, y la muerte, con cosas pendientes, asoma a su mente, volviéndola un tanto loca, y con ganas de resolver esos casos por cerrar.

        Interesante cómic, que aporta, además, un dossier final de la autora con información sobre la realización del cómic y sobre la historia en la que se basa: Los judíos, La Segunda Guerra Mundial, el abandono de la ciudad y los misterios que alberga…

El cuento de la criada (2017) Primera Temporada




          A la serie “El cuento de la criada” (2017) he llegado bastante tarde, como con otras muchas cosas. Está basada en un libro de Margaret Artwood de 1985, sobre un futuro distópico, donde unos terroristas, conocidos como “Los hijos de Jacob”, perpetran tres ataques simultáneos contra los poderes orgánicos de los Estados Unidos: Presidente, Congreso y Senado, cargándose de paso la Constitución, a la que anulan. Viven en un planeta donde la especie humana cada vez es más infértil, y son pocos los que pueden procrear, aparte de que los desastres ecológicos se suceden junto a las guerras.

         Desde ese momento, decretan una especie de teocracia machista absolutista, basada en el Antiguo Testamento, con una estructura neofeudal, por la que las mujeres salen bastante perjudicadas, ya que pierden propiedades, derechos (entre otros, leer y escribir), independencia… Y se convierten en esclavas de un patriarcado feroz regido por comandantes. Las fértiles tienen el papel de procrear hijos por el bien de la sociedad, y el resto, a servir. Los Estados Unidos se descomponen, y la acción narrativa transcurre en uno de los pequeños países creados: Gilead, que tiene unas colonias chungas de las que nadie sale vivo, aunque no sé bien por donde quedan geográficamente. Los disidentes, traidores y homosexuales, son castigados con la horca y expuestos en lugares públicos (todo muy medieval). Hay países, como Canadá y México, que se mantienen democráticos, por las referencias que se dan en la serie.

         Hay distintos estamentos sociales. Las criadas, con una estética neocolonial (Parecen peregrinas de Harlem, o puritanas del MayFlower), ocupan el más bajo, ya que están en régimen de esclavitud, adscritas a una casa (como siervas) y a un señor (neofeudal), cambiando su nombre de pila por uno que empiece por “De”: DeSmith, DeWarren… Los privilegiados viven a tutti plein, y practican todo lo contrario que predican con su fundamentalismo religioso. Son dueños y señores de todo el cotarro, malvados y sanguinarios.

         La serie está muy bien, pero hay capítulos en los que me he puesto a bufar, ya que no sucedía nada relevante. Para mí, lo interesante de la historia, de la narrativa, es ver como funciona esta sociedad cruel e inhumana. Lo demás casi que lo considero secundario, ya que los derroteros que toma la protagonista varían según el viento. Me gustaría saber cómo evolucionará esta sociedad teocrática en la Segunda Temporada, si habrá revoluciones, guerras o tratados comerciales. Sociedad teocrática, por cierto, que elige el cristianismo del Antiguo Testamento, si hubieran elegido otra fe para la distopía hubieran tenido serios problemas, pero creo que le hubiera pegado mucho más que el cristianismo, que, al fin y al cabo, está en clara remisión desde hace años y no es una amenaza fundamentalista… Así que no me queda otra que verla, claro está. Aparte de mi reflexión, creo que la serie hay que verla, para evitar que sucedan estas distopías, que no son exageradas, para los tiempos que corren.

Tokyoland (12 Bis, 2009) Benjamin Reiss



        De Benjamin Reiss no me había leído nada. Desconozco al autor y su trabajo, pero hace unos días me ha llegado “TokyoLand” (12 Bis, 2009) a casa, comprado por muy poquito dinero, casi regalado, y que me llamó la atención por el título. Solamente por eso.

        Porque… ¿A quién no le gusta Japón, su cultura, sus tradiciones, su cine, sus cómics…? Todo lo que esté relacionado con Japón es, para mí, fascinante. Y, claro, me imaginaba que el título estaría basado en alguna experiencia vital del autor en el país asiático, como así ha sucedido.

        Aunque tiene un seudónimo, Benjamin Reiss narra en primera persona su primera experiencia en el país asiático: Idioma, ligues (pocos), experiencias y trabajos, desde el punto de vista de un dibujante de cómics francés. Está dibujado en un estricto bitono, y es rápido de leer, aportando algunas experiencias y vivencias curiosas, contadas desde un futuro, en el que su alter ego ya vive en Francia y es un anciano melancólico. Un cómic entretenido.

jueves, 6 de junio de 2019

Sara Lone 4. Arlington Day. (Norma, 2019) Erik Arnoux, David Morancho.



         En “Sara Lone 4. Arlington Day” (Norma, 2019) de Erik Arnoux y David Morancho, nos despedimos, por todo lo alto, de un personaje, que, a lo largo de cuatro números, ha hecho las delicias de este modesto lector. A través de los finales años cincuenta, principios de los sesenta, mostrando los tejemanejes del Ku Klux Klan, los servicios secretos americanos, las desigualdades sociales, y con una Sara Lone que evoluciona de simple bailarina, a empresaria pesquera, y, posteriormente, a francotiradora de élite.
 En este último número, venía de regalo, este fantástico dibujo de David Morancho.

        En este último número Sara debe evitar el asesinato de JFK. Misión que no logra completar al ser atacada en el momento en que ella y su rifle de precisión iban a evitarlo. Sara descubre, por unas cartas de su madre, que Santa, en realidad, no era su padre, y llega a sospechar que su reclutador, Rip Vandoorne, lo sea.

        El final, abierto, deja una esperanza de que Sara vuelva algún día. El dossier final vuelve a ser esclarecedor. Un cómic, y una historia, trabajada y documentada. Hasta pronto Sara.