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miércoles, 24 de abril de 2019

Meditaciones. Marco Aurelio (Taurus, 2018)



        Llegué a este librito, “Meditaciones de Marco Aurelio” (Taurus, 2018), de casualidad al leer algunas referencias a Epicteto y a los estoicos. Marco Aurelio es conocido como el emperador filósofo. Vivió en la segunda mitad del S.II, y también es conocido por ser el padre de uno de los emperadores más locos, despiadados y neuróticos de la Historia de Roma: Cómodo.

        Sus “Meditaciones” están recogidas en doce libros. En los doce, Aurelio habla como si fuesen notas o consejos personales, que él mismo se apuntaba para recordar. Son citas filosóficas, algunas, ciertamente, en el camino de los estoicos. Algunas de estas citas, apenas son de una o dos líneas. Frases escuetas. Y las hay, igualmente más reflexivas. Sus pensamientos van desde como vivir, la muerte, los dioses, el destino, la existencia del alma… Posiblemente, Marco Aurelio escribió estas Meditaciones al final de su vida, cuando ya había visto morir a muchos amigos, hijos… Había conocido la guerra, y, posiblemente sospechaba, que su sucesor Cómodo no era el más indicado para continuar con su legado.

        Se lee rápido y bien. Es un pequeño libro de bolsillo que no llega a las doscientas páginas, y que contiene, como digo, pensamientos de hace casi dos mil años, que hoy en día, cualquiera, también se los plantea. Lo veo una lectura amena y muy recomendable.

domingo, 21 de abril de 2019

Durante la tormenta (2018)



        De entrada, tengo que reconocer que, películas como “Durante la tormenta” (2018) me gustan, y siempre me han gustado. Debe ser por la influencia a los juegos de rol de mi infancia, y fundamentalmente a los libros de Timun Mas, “Dragones y Mazmorras”, donde podías llegar, según las decisiones que tomaras en la historia, a distintos finales, unos buenos, otros no, y a conocer a personajes (o no) siguiendo los distintos caminos que eligieras. No había un destino, el destino te lo hacías tú.

       “Durante la tormenta” no es exactamente eso. Sigue el paso de otras películas anteriores, como “Frequency” (2000) donde Dennis Quaid , radioaficionado, y con aurora polar mediante, se comunicaba con su padre fallecido treinta años antes… “Family man” (2000) donde más bien tenemos dos realidades alternativas, del tipo “¿Qué hubiera pasado si…?” (What if…?) de los que ya os he hablado en varias ocasiones (sobre el tema de los cómics) en el blog, con un Nicolas Cage … O “Dos vidas en un instante” (1998), que va de un estilo similar, y alguna más que me dejo en el tintero… (¿Efecto Mariposa?, por ejemplo) …

        Aquí tenemos a una enfermera, Vera, que vive feliz en su marido y con su hija. En su casa, donde 25 años antes vivía un chaval, hay una cámara vieja, unas cintas y un televisor del paleolítico superior. Es nueve de noviembre y hay una tormenta eléctrica del copón, igualita que la que hubo otro nueve de noviembre del 89. El televisor se enciende a las tantas de la mañana, y ella puede conectarse con el pasado con aquel chaval, y evitar que muera esa misma noche. Al cambiar el pasado, cambia el futuro, su presente. Un presente muy diferente al que ella ha vivido, donde el Badajoz juega en Primera División, hay trabajo en Extremadura y la telebasura y los políticos corruptos no existen…

        Más perdida que una perdiz, deberá atar cabos si quiere deshacer el entuerto en que se ha metido, y ya nos comienza a recordar en algunas cosas a “Regreso a futuro” en cualquiera de sus partes… Entretenida, mezcla intriga y suspense, no se te hace excesivamente aburrida, los actores están fantásticos (sobre todo Javier Gutiérrez y Álvaro Morte) se puede ver...

Ben-Hur (Integral, Ponent Mon, 2014) Jean-Yves Mitton



        Cada vez que pienso en “Ben-Hur”, me viene a la mente la mítica carrera de cuadrigas en el circo romano, trepidante, peligrosa, de esas que, cuando eras un crío, te comías las uñas viéndola y después comentabas la jugada en la calle en con tus amigos del entorno. La película de Charlton Heston, solían echarla en Navidades o Semana Santa. Estas películas, tan amenas para mí, ya no las emiten, por la correción político social que vivimos desde hace unos años. Y no es interesante por su componente religioso, que hay no me meto, (yo soy de Atenea y su lechuza, acólito, como bien sabéis), sino cultural, por lo que puede aportar al intelecto algunas claves que da la cinta. Y, sé que películas hay unas pocas (al menos cuatro, hasta donde yo sé), pero no las he visto, me refiero a la del 59.

         La película, o películas, están basadas en una novela (no leída ni disfrutada por mí desgraciadamente) del norteamericano Lewis Wallace (1880). Y esta semana he tenido la suerte de leerme el cómic, “Ben-Hur” (La versión integral, editada por Ponent Mon, 2014) de Jean-Yves Mitton, que hace de guionista y dibujante, en este, para mí, trabajo titánico, y muy bien logrado por otra parte.

        Con un dibujo preciosista, muy colorido y no escaso en detalles, en “Ben-Hur” se nos narra la historia del príncipe Judá Ben Hur, un rico comerciante judío, al que todo le va bastante bien. Ben Hur es amigo desde la infancia, de un romano llamado Messala, que pertenece a la élite. Se han criado prácticamente juntos, y la hermana de Ben Hur, incluso, se siente atraída por el romano.


        Tras unos años separados. Messala vuelve bastante cambiado, muy consciente de su papel de conquistador. Algo que choca con el nacionalismo y la religiosidad de Ben Hur, que sueña con una patria libre de romanos. Por ello, tienen una disputa y rompen su relación. Ese será el punto de inflexión de la vida de Ben Hur, ya que, a partir de ahí, las cosas se empiezan a torcer en su vida. Tanto, que, al poco, es acusado de atentar contra el gobernador romano, tras un incidente con una teja caída, y es mandado a galeras, mientras su familia cae en desgracia… De camino a su destierro, un tipo con barbas, Jesús de Nazaret, le da de beber.

        El cómic es interesante. La historia, en mi opinión, también, ya que ocurre en paralelo a la de Cristo, y en alguna ocasión, sus vidas casi se cruzan, aunque no del todo. Ben Hur quiere que el Mesías sea un guerrero, un rey armado con un poderoso ejército, pero le choca que proclamen rey de reyes a un tipo en un borrico. Hay reflexiones interesantes, aventuras y conflictos para repartir, y me gustaría leer el libro, y revisar la película en cuanto pueda.

       P.D: Hay una cosa que me ha llamado poderosamente la atención. Hay un personaje, un jeque, que jura por Alá, en el S.I D.C. Eso me ha chirriado mucho, ya que cuando Mahoma aparece en la Historia, Alá era una de muchas otras divinidades que se adoraban en la península arábiga, pero no sé si ya era conocido en estas fechas…

sábado, 20 de abril de 2019

Ocho días que marcaron la Historia de Roma (2018)



       Estos días de asueto, he tenido la oportunidad de ver la serie documental “Ocho días que marcaron la Historia de Roma” (2018), presentado por una versión más joven de Mary Beard, Bettany Hughes, una historiadora y autora inglesa, especializada, como su compañera Beard, en la antigüedad clásica.

      La serie no está mal, está bastante entretenida, del estilo de las que hace Mary Beard. Hay episodios dedicados a Aníbal, Espartaco, Julio César, Nerón, la inauguración del Coliseo… Aunque, para mí, el más polémico (o incluso innecesario) es el dedicado a Boudica. Me parece exagerado que se le dedique un episodio a Boudica (o Boadicea), reina de la tribu britana de los icenos, como uno de los días que marcaron la Historia de Roma, mientras que Viriato sí que tuvo en jaque a los romanos y ni se le nombre. La serie es anglosajona, eso nos da una pista, claro está.

      Hay cosas que me han chocado bastante en la serie. Por poner un ejemplo, se dice que el Ara Pacis fue realizado para conmemorar la Paz Romana tras la desaparición de Marco Antonio y Cleopatra, cuando en realidad se hizo para celebrar las conquistas finales en la península ibérica, frente a las tribus cántabras y astures.

     El último episodio está dedicado al primer emperador romano cristiano (se bautizó diez horas antes de morir, por si acaso), Constantino, y, que no se dedique un episodio propio a los últimos días de Roma, como imperio, o su división en dos (se pasa muy por encima este hecho clave), me da la impresión de que vendrán nuevos episodios, porque no quiero creerme que hayan cometido el error de no contar con ello… No sé, faltan cosas… Pero, lo dicho, entretenida es.

viernes, 19 de abril de 2019

Creepy (Primer integral, Planeta, 2009) Varios Autores



       Era demasiado pequeño, a finales de los setenta, principios de los ochenta, y “Creepy” o “Zona 84” no eran los típicos cómics que me dejaran comprar, aunque si que los leía con avidez cada vez que uno de ellos caía en mis manos.

       Hace relativamente poco, compré el primero de los integrales que circulan ya por librerías especializadas. No es lo mismo que aquel formato de “Creepy”, pero es, al menos, la oportunidad que nos queda de volver a leer, y a disfrutar, las viejas historias del tío Creepy y aquellos fantásticos dibujos de la etapa dorada del cómic de terror, encabezada por un tipo, como James Warren, que tenía olfato para estas publicaciones, y que consiguió que la flor y nata de guionistas y dibujantes trabajaran con él en un formato de historias que no pasaban de cuatro páginas dobles, habitualmente, por cada historia de terror.

       Era, igualmente, la etapa dorada de terror en el cine, y “Creepy” (1964-1983) se subía, hábilmente, a ese carro, abriendo un correo de lectores y con un pequeño, pero incipiente “mercadeo” de productos relacionados, con una tirada, que, en sus buenos tiempos, llegó a los tres millones de ejemplares.

       Artistas como Joe Orlando, Al Williamson, Roy Krenkel, Frank Frazetta, Gray Morrow, Angelo Torres… Por citar a algunos, hicieron las delicias de la publicación, que, posteriormente decayó bastante hasta su desaparición, y que, hoy en día, tiene varios miles de fans aún (vivos de momento) hipnotizados por las viejas historias de vampiros, zombies y hombres-lobo.

       De momento, solo tengo el primer integral (“Creepy”, Planeta, 2009), aunque sé que hay al menos dos o tres más, pero merece la pena hacerse con ellos, aunque ya no sean aquellos viejos “Creepy” para disfrutar de sus terroríficas historias.

jueves, 18 de abril de 2019

One Punch Man 2



        Hace un par de años, os hablaba de la serie “One Punch Man” (2009), que a mí me encantó en su primera temporada. La historia de un superhéroe japonés: Calvo, con traje amarillo, capa blanca y mucha humildad, que vive en una ciudad que es atacada, habitualmente, por monstruos de diferentes raleas. Los cómics van por el número 20, cuando escribo estas líneas, y para ser sinceros, no los he tocado.

        Pero, la segunda temporada del anime, ha comenzado este mes de abril, y, aunque ha perdido calidad en su dibujo, debo reconocer que me sigo riendo, a carcajada limpia, con cada uno de los episodios. La crítica, como es habitual en estos casos, la pone a parir de un burro. Pero, es lo normal, ya que si no hubieran sacado la segunda temporada también estarían protestando, y, de hecho, llega con varios años de retraso. Así que mejor callar y ver la serie hasta el final.

        En esta nueva temporada, Saitama y Genos deben enfrentarse, ya no solo a la aparición de monstruos a los que derrotar, sino incluso a algunos héroes de alto nivel que se pierden en su prepotencia. Además, de una nueva amenaza de Nivel Dios (Garou) que parece que les va a dar mucho trabajo.

        Si no conoces “One Punch Man”, es un buen momento para engancharse a la serie. Por cierto, no te pierdas las escenas post-créditos, añaden más información al episodio.


El tríptico de los encantados Una pantomima bosquiana) Museo Nacional del Prado, 2016. Max



        La obra de Jheronimus van Aken, conocido por estos lares como El Bosco (1450-1516), ya ha cumplido los quinientos años largos, y parece que es de ayer. De alguna tendencia artística medio loca de principios del S. XX, o de la imaginación de alguien que tiene un “Horror vacui” del copón, pero que vive en Nueva York. Fue, y sigue siendo, transgresora, inquietante y original.

        Quizás por eso, porque se atrevió a pintar al hombre, tal cual es, por dentro, y no por fuera, como hacían los demás (según Fray José de Sigüenza), El Bosco pasó a formar parte de uno de los iconos más fascinantes de la Historia del Arte Universal. Si hubiera hecho lo mismo que se hacía a finales del S. XV, tal vez, hubiera sido, y digo tal vez (¡Ojo!) uno más entre un catálogo de pintores.

        Pero no. No fue ese su camino, y nos legó un extraño mundo de seres fantásticos, inimaginables y extraños para cualquier imaginación media, en situaciones muchas veces incomprensibles, adelantándose a los surrealistas y a su interés por el mundo y las incoherencias de los sueños.

        En “El tríptico de los encantados” (Museo del Prado, 2016), una pantomima bosquiana de Max, nos encontramos con tres temas pictóricos muy conocidos de El Bosco: “La extracción de la piedra de la locura”, “El jardín de las delicias” y “Las tentaciones de San Antonio Abad”, en cómic, y cargados sus personajes de mucho humor, cobrando vitalidad y mostrándose como en un gran teatro de lo absurdo y de lo irreal.

        Es un cómic que se tarda cuatro minutos en leer, pero, como la obra de El Bosco, una eternidad en comprender. A mi me ha gustado mucho.


miércoles, 17 de abril de 2019

Eso no estaba en mi libro de la Guerra Civil (Editorial Almuzara, 2019) Pedro Corral.



        De la colección “Eso no estaba en mi libro de…”, editados por Almuzara, ya he tenido el placer de leerme algunos ejemplares, y, de hecho, aunque no he escrito mucho sobre ellos por aquí, salvo el dedicado a la Historia de España y a la Historia del Arte guardo, al menos, una docena de ellos en mis estanterías, adquiridos en los últimos dos años.

        Este golpe le ha tocado el turno a “Eso no estaba en mi libro de la… Guerra Civil” (Editorial Almuzara, febrero 2019) de Pedro Corral. Al autor no lo conozco mucho, aparte que es concejal del ayuntamiento de Madrid por el PP, pero no me meto en ideologías, ya que me gusta leer de diversos autores, y de diversos pensamientos políticos e ideologías. Así que no me meto en berenjenales de ningún tipo. Mi ideología política, económica y social se resume en el maullido de un gato, como bien sabéis los que me conocéis.

       De este autor me ha gustado como narra. Es uno de esos autores que le hablan al lector casi tuteándole, mientras le cuenta anécdotas personales propias, de tipo: “Yo tuve la oportunidad de…”, “Yo entrevisté a fulanito en…”, que hay lectores que les parece pedante y fuera de tono, pero que, yo, personalmente, disfruto al sentirme confesor de las experiencias históricas vividas por el tipo que escribe. Más, si cabe, cuando añade fotos al guiso. Entonces, ya casi me siento compañero de tertulias y cafés variados.

       En catorce capítulos, algunos más interesante que otros. Pedro Corral desgrana algunas de las anécdotas, o hechos y episodios, menos conocidos del conflicto, como pueden ser: La propia Guerra Civil dentro de la familia Franco (Franco miró para otro lado cuando fusilaron a su primo Ricardo, leal a la República), la historia del abanderado de la República que acabó fusilado por la propia República (Pedro Mohíno Diez), la vida y obra de los toreros repartidos entre los dos bandos en conflicto, la celebración de los sorteos de “El Gordo”, los desertores de las brigadas internacionales (hecho que desconocía que hubiera sido tan controvertido)… Y finaliza el libro con una interesante Bibliografía, de la que me he apuntado algunos títulos para futuras consultas y compras.

      Es ameno, se lee rápido y bien, ya que tiene poco más de doscientas páginas, y por conocer cosas nuevas del conflicto, creo que su lectura es recomendable, dejando aparte que el autor sea de un partido o de otro…

martes, 16 de abril de 2019

Bumblebee (2018)




        Hace un tiempo, en 2017, tras soportar la malísima Transformers 5, os reconocía que, a pesar de que no seguía la saga, me había tragado cada una de las películas que la conforman. Y, deseaba, que, por favor, no hicieran ninguna más, por lo menos dirigida por Michael Bay. Así, que, cuando salió la sexta entrega, “Bumblebee” (2018), aunque con diferente director, ni me molesté en ir al cine al verla.

        Hoy la he alquilado. Y, bueno, no está tan mal, o no es tan mala como las anteriores películas. Lo que más me ha gustado, de entrada, es la banda sonora que es una verdadera pasada, al hacer un gran resumen de grandes éxitos ochenteros. Y, siguiendo con ese hilo, las referencias a los ochenta siguen, lo cual se agradece: Karate Kid, las películas de Herbie (que sé que son anteriores a la época), los tópicos, las series, las camisetas, los walkmans, las cassettes, La Guerra Fría, los hologramas tipo Obi Wan Kenobi…

       ¿Y la historia?, pues la historia es la que tenía que haber sido cuando empezó la saga, en la primera película. Con personajes, por fin, medianamente reconocibles de los dibujos animados, ya míticos, que emitía Hasbro. Cybertron, el planeta origen de los Transformers, es conquistado por los Decepticons (los malos), y los últimos autobots (los güenos) huyen a diversos lugares del espacio. Nuestro protagonista, Bumblebee, huye (¿Cómo no?) a Estados Unidos (no era plan caer en la España de Felipe González, además los Transformers hablan inglés), donde, haciéndose pasar por un “escarabajo” amarillo, intenta sobrevivir de los ataques de los primeros Decepticons que le localizan, y, de paso, de John Cena (más Cena que nunca) que es un militar obsesionado con capturarlo, que no dudará en aliarse con los Decepticons (momentáneamente)…

       En fin. No hay grandes batallas, al menos, no tan exageradas como en las anteriores cintas. No tiene el lenguaje soez que tenía la quinta entrega, que era como estar viendo a un puñado de reguetoneros un día cualquiera de sus vidas. Tiene momentos divertidos y le sobra media hora, perfectamente. Pero… Se puede ver.

lunes, 15 de abril de 2019

Muerte en el Nilo (El Patito Editorial, 2011) François Rivière, Solidor.



        No hace mucho tiempo, (en realidad hace unos pocos días), os hablaba de que había leído “Los cuatro grandes”, novela de Agatha Christie en cómic.  El otro ejemplar que poseo en cómic de las versiones comiqueras de las aventuras del pedante de Poirot, es, “Muerte en el Nilo” (El Patito Editorial, 2011), con guion de François Rivière y dibujos de Solidor.

        Debo reconocer, que, este ejemplar me ha enganchado más que el anterior, pero que tampoco ha sido para tirar muchos cohetes. Al igual que en el anterior cómic de “Los cuatro grandes”, el pecado sigue siendo la incoherencia narrativa, fruto, supongo y justifico, de intentar pasar al cómic una novela tan compleja como esta. Y el tamaño de las viñetas, además, tampoco ayuda demasiado, y eso que el dibujo es bueno.

        “Muerte en el Nilo” narra un asesinato en el trayecto que los protagonistas tienen por el Nilo. En realidad, más de uno. Poirot deberá esclarecer, antes de llegar al destino del barco, quien es el asesino, que lo tiene continuamente en jaque, en una historia de amor, celos, odio acérrimo y muchas mentiras. No os cuento la narrativa, porque prefiero que lo leáis, aunque yo la novela no la conozco. El cómic, como os digo, pasable.

sábado, 13 de abril de 2019

Shazam (2019)



        Hoy me he decidido por ver “Shazam” (2019) antes de que la quiten del cine. Del superhéroe sé poco. Siempre he confesado que soy más de Marvel que de DC Cómics, y en este Universo me pierdo un poco más allá de los héroes clásicos de la editorial. Y, de este personaje, sé más por los “Teen Titans” y sus referencias a él, que por cualquier otra cosa.


        La historia gira alrededor de un joven de catorce años, que va de casa de acogida en casa de acogida en el oeste de Filadelfia (donde no hace mucho caso a la policía), Billy Batson (el actor es la versión masculina de Arya Stark, de Juego de Tronos, y parece que nadie se ha dado cuenta hasta el momento). Un día, en un trayecto del Metro, este se para y aparece en una gruta (lo normal, vamos) donde el último de los magos con saberes arcanos (eran siete, pero las han ido cascando), Shazam, le confía sus poderes, ya que estaba buscando a alguien puro al que transmitirle sus poderes antes de jubilarse.


        Al decir la palabra “Shazam”, Billy se convierte en una parodia de Superman, un tipo musculoso, con traje rojo, rayo amarillo en el pecho y capita blanca. Sus poderes son innumerables, pero no los controla al 100% (como el mítico “El gran héroe americano”). El malvado, al que tiene que hacer frente, es el Doctor Sivana. Un tipo que fue rechazado por el mago Shazam, cuando era un nene, y que ha conseguido soltar a los Siete Pecados Capitales y metérselos en un ojo sin anestesia ninguna, curándole, de paso, la hipermetropía, la presbicia y las miodesopsias. Y, de paso, ha conseguido, igualmente, una gran fuerza y determinados poderes adicionales, que él si es capaz de controlar perfectamente.

        La película tiene unos buenos puntos. El humor es casi constante, y no es una de las películas de superhéroes al uso (“Deadpool” tampoco lo es, eso es cierto). Tiene muchas referencias a Street Fighter (Hadouken!), Power Rangers, y al resto del Universo DC… Es entretenida y amenaza con segunda parte.


Los Cuatro Grandes (El Patito Editorial, 2011) Alain Paillou



      Hace muchos años, en mis días de juventud y búsqueda de lecturas interesantes, me zambullí en las lecturas de Agatha Christie, e incluso compré algunos libros de la autora que aún conservo por ahí, o por allí… Leerla, y tropezar con Hércules Poirot, o con Miss Marple era seguido, claro está. Poirot nunca me llegó a caer bien, no del todo, lo consideraba demasiado pedante y egocéntrico, y a mí me iba más Sherlock Holmes. Después estaban sus versiones cinematográficas, y el cine y las películas confirmaban mi visión sobre el personaje.

       Una de las novelas que me leí hace (casi) cuarenta años, fue “Los Cuatro Grandes”, que para mi era un tochazo en aquella época (¿Alrededor de las trescientas páginas?, puede que sí, creo recordar), en la que Poirot tenía que hacer frente a Cuatro mentes criminales, junto al Capitán Arthur Hastings, que es su “Watson”, y que es, en mi opinión, otro tipo insufrible…

       El caso es que, he tenido la oportunidad, hace relativamente poco, de hacerme con “Los Cuatro Grandes” (Editado por El Patito Editorial, 2011) en versión cómic, obra de Alain Paillou, y es un resumen, a veces muy tosco en su narración, de aquel libro que me leí, y que no lo he dicho, a pesar de todo, disfruté. El cómic está muy resumido, pero te pierdes un poco en los giros argumentales, y es que adaptar esta novela debe ser bastante titánico. No es el único volumen que he adquirido, también me he hecho de “Muerte en el Nilo” de la misma editorial, que espero leer pronto… Para los muy amantes del personaje, o del género.

viernes, 12 de abril de 2019

El viejo Ojo de Halcón (Números 10, 11 y 12). Sacks, Checchetto, Mobili, Mossa



        Pues resulta, que, tras un año, me he conseguido terminar la saga de doce cómics de “El viejo Ojo de Halcón”, que finaliza con un epílogo apoteósico, y que da pie al comienzo de otra nueva serie de cómics de este futuro marveliano.

        Os recuerdo que, todos los superhéroes han caído, en manos de la unión de todos los villanos, capitaneados por Cráneo Rojo. Bueno, todos no… La llegada del viejo Ojo de Halcón, cuarenta y cinco años después, con glaucoma irreversible incluido, pidiendo venganza, contra el Barón Zemo y los traidores Thunderbolts, moverá los cimientos de la anarquía que reina en lo que antes fue Estados Unidos. Muerte y flechazos en Los Baldíos a diestro y siniestro. A nuestro héroe le sigue la pista un viejo enemigo, de él, y de Daredevil, el sanguinario Bulleye, que pretende acabar con el último Vengador vivo; Pero Clint Barton no está solo, ya que su antigua discípula, Kate Bishop, sigue viva, y armada es letal.

        Me ha encantado la serie, aunque ya sabemos como acaba, ya que lo averiguamos hace unos años en la serie “El viejo Logan”. Ahora, mientras escribo esto, en las tiendas especializadas van por la continuación de este futuro distópico, uno más, en la serie “El viejo Quill”, ¿Qué se encontrará StarLord cuando, a la vejez, llegue a la Tierra? Habrá que averiguarlo.

        P.D: En los dos últimos números, han cambiado a Checchetto por Mobili en el dibujo. Este último no es tan meticuloso, y se nota, pero la calidad del cómic no ha perdido un ápice.