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sábado, 6 de abril de 2019

Emboscada final (2019)



       Cada vez que hablamos de la pareja, mítica, de Bonnie y Clyde, siempre solemos cometer el triste error de verlos como una especie de Robin Hood del Siglo XX. Las películas, los libros (se llegaron a hacer poemas sobre ellos) y los documentales sobre la armada pareja se han encargado de darles esa aura de grandeza y buen rollo, que, lejos de la realidad, no existió.


       La verdad es que… Los dos eran unos asesinos sanguinarios, no eran Romeo y Julieta ni nada parecido. Se dedicaban a dejar un rastro de muertos por donde iban pasando. En “Emboscada final” (2019), vemos el punto de vista, único hasta el momento, de los dos Rangers de Texas que persiguieron hasta el final a la pareja (1934), que mucha gente llamaba héroes.


      La película no tiene demasiada acción, una narrativa lenta, pero cumple cualquier expectativa de sobra, ya que los dos actores que tenemos en plantel: Kevin Costner y Woody Harrelson brillan como ellos solos. Tienen tablas y el papel les viene al pelo, y si encima le sumas unos buenos secundarios (Kathy Bates, John Carroll Lynch…), el entretenimiento sobre la persecución y muerte de los idolatrados Bonnie y Clyde lo tienes garantizado, aunque no la veracidad de la historia que, al parecer, no fue exactamente como nos cuentan en esta cinta (aunque sobre esto, hoy por hoy, no se ponen de acuerdo y hay cierta polémica, cada uno cuenta una versión).


       Resumiendo… Buena película para pasar el rato, muy recomendable y entretenida. Ya me dirás que te pareció.



El cuento de una rata mala. Bryan Talbot (Astiberri, 2013)




        “El cuento de una rata mala” (Astiberri, 2013) de Bryan Talbot, me lo leí hace (casi) treinta años, prestado por un compañero de facultad que estudiaba filología. Se lo había traído de Londres, junto a un saco de libros, cómics y diferentes publicaciones en inglés (también muchos fanzines, que por mis lares eran casi desconocidos, y que llamaban mucho la atención), tras un par de semanas por allí.


        Con mi inglés macarrónico, y con un diccionario bilingüe en la mano, me lo leí, y releí en un par de tardes. Me pareció una perturbadora maravilla.

        Es la historia de una joven. Helen Potter, que se ve mendigando por las calles de Londres, tras haber huido de su casa. Sola, con la única compañía de una rata domesticada, que escucha sin chistar sus continuas pláticas y la historia de su vida. Una vida con una madre que no la quiere, y con un padre, al cual adoraba, pero que un mal día comienza a abusar sexualmente de ella.

        Una vida rota desde la infancia. Tristemente. Y la búsqueda por encontrarse a sí misma, a enfrentarse a su futuro, y a encontrar la Paz interior que tantísimo necesita, y desea.

        Creo que es un clásico de los cómics. Bryan Talbot supo ver, y reflejar magistralmente, una problemática a la cual la sociedad no está preparada. Fue un cómic valiente hace (casi) treinta años, y lo sigue siendo hoy en día. Es un autor muy interesante, y hace un tiempo le dediqué por aquí una entrada a su cómic “La virgen roja”. Es una de esas lecturas imprescindibles, ganadora Premio Eisner a la mejor novela gráfica de 1995, y con un excelente y revelador prólogo de Neil Gaiman. No puedes perderte “El cuento de una rata mala”.

viernes, 5 de abril de 2019

Ralph rompe Internet (2018)



        Una tarde lluviosa de viernes es ideal para alquilar “Ralph rompe Internet” (2018), la secuela de “Rompe Ralph” (2012), que tuvo, creo, más éxito del esperado, y que, en su día, no divirtió mucho en casa, al ver casi desde el principio referencias estupendas para aquellos que vivimos las salas recreativas de los años ochenta y noventa, finiquitadas tras la llegada de internet a nuestros hogares y a nuestras vidas.


        Si en “Rompe Ralph” se nos presentaban los personajes, protagonizados por un malo de un juego clásico que no quiere ser malo, y por una princesa piloto de un mundo de chuches, que se ve condenada al ostracismo de su juego, aquí la cosa cambia…


        “Sugar Rush”, el juego de la dulce Vanellope, ha sufrido la rotura del volante de la máquina recreativa. Como la empresa que lo creó, quebró hace unos años, la única esperanza que hay ante la inminente desaparición de la máquina del salón de recreativas es hacerse con un volante nuevo (o seminuevo) en el desconocido mundo de Internet.

         La misión de Ralph y Vanellope será hacerse con uno en eBay, pero la cosa no es tan sencilla, como os podréis imaginar…

         Esta película cierra el círculo, ya que no habrá supuestamente más continuaciones de las aventuras de Ralph (O eso creo mientras escribo estas líneas), y es una pena, ya que la película va de guiño en guiño, de gag en gag, y creo que es de las cintas de las que no esperas mucho, pero que finalmente te entretienen de principio a fin. Algunas de sus escenas son, simplemente, geniales, te tienes que reír, sobre todo con el papel de las princesas Disney, que son bastante peculiares. Ideal si tienes más de cuarenta años y eres un amante de aquellas viejas arcade de cinco duros.


         P.D: Hay una pequeña escena post-créditos, tras los veinte minutos de… Créditos.

El fotógrafo de Mauthausen (Norma editorial, 2017) Salva Rubio, Pedro J. Colombo, Aintzane Landa



           Cuando hace un tiempo vi “El fotógrafo de Mauthausen” (2018) de Mario Casas, me quedé con unas ganas tremendas de poder leer el cómic, ya que sabía de su existencia (de hecho lo compré, como os decía cuando comenté la película, y lo tenía aparcado), y para mí era cerrar el circulo en torno a la figura de Francesc Boix, que es interesantísima, y desconocida, aún por desgracia, a grandes rasgos, en muchos de los círculos de historiadores, intelectuales, y personas de a pie de este país.

        Aparte de las diversas vicisitudes que pasé para ver la película, después me quedé con ganas de más. Y estos meses he estado buscando información sobre la persona, los hechos, el campo y los prisioneros, para convencerme (más aún si cabe) de que Boix y sus compañeros de prisión fueron unos auténticos héroes. Héroes sin el justo reconocimiento.

        El cómic “El fotógrafo de Mauthausen” (editado por Norma editorial, 2017) tiene como guionista a Salva Rubio (Ya os hablé de él cuando comenté el cómic de Monet), como dibujante a Pedro J. Colombo y dando color a Aintzane Landa. Al leerlo, ya desde el principio, me di cuenta que no tiene mucho que ver con la película. De hecho, difieren en muchas cosas, pero no en lo básico, que en definitiva es: La brutalidad y la atrocidad, la inhumanidad y la barbarie nazi practicada en los campos de concentración, de exterminio, durante toda la guerra.

         El cómic es una verdadera pasada, desde el principio hasta el fin. Se toma sus licencias narrativas, con algunos personajes ficticios y la modificación de algunos de los hechos acontecidos en el campo, pero.... ¿Modifica eso sustancialmente la historia? Yo creo que no. Aparte de la historia en sí, narrada en viñetas. El dossier histórico y fotográfico que acompaña el tomo es, simplemente, impresionante. Con narraciones exhaustivas de los hechos, acuarelas de las fotografías, y datos adicionales de los personajes, situaciones y hechos narrados. Le saqué algunos defectillos a la película, pero al cómic no se los veo tanto. A mi me ha encantado, y, de hecho, os lo recomiendo. La figura de este hombre, y de tantos y tantos que murieron, y que sufrieron el exilio, no debería ser olvidada.

jueves, 4 de abril de 2019

La balada del norte. Alfonso Zapico (Tomo 2, Astiberri, 2017)



        Era inevitable que, tras leer, el primer tomo de “La balada del norte” (Astiberri, 2015), me metiera de lleno en este segundo tomo. La acción final del primer volumen, me dejo en ascuas y con ganas de saber más sobre nuestros protagonistas, Tristán e Isolina, y su participación en la Revolución de Asturias (1934), que viven de primera mano, desde puntos de vista diferentes, desde prismas antagónicos, aunque ellos no lo quieran.

       Tenemos Asturias, o gran parte de ella, levantada contra las fuerzas de la República: Guardias Civiles, Guardias de Asalto y Carabineros apenas pueden resistir el empuje de los mineros, ferroviarios y demás colectivos unidos a la Revolución Social. Las diferencias existen entre ellos, y en gran parte del tomo se nota, se aprecia, cierto surrealismo en acciones y escenas que se desarrollan entre tiros y bombas.

El marqués de Montecorvo se ha refugiado en casa del Gobernador, junto a Tristán, y son testigos de primera fila del caos que gobierna por todas partes. Muertos en las calles (Oviedo seriamente castigada), ejecuciones, asaltos…

        Isolina quiere participar en la batalla, pero su padre no le deja. E instalados en casa de un abogado, vivirán parte de ese surrealismo fratricida al que antes hacía mención.

          Alfonso Zapico lo vuelve a conseguir con este segundo volumen de “La balada del norte”, pero la tristeza que tengo es, hoy por hoy, no saber como acaba esta fantástica historia, ya que el tercer volumen no ha sido publicado y no tengo noticias de cuando saldrá a la luz. Hasta que llegue, esperaremos impacientes, otra genialidad hecha cómic de este gran artista. Lo dicho, como el anterior: Imprescindible.

miércoles, 3 de abril de 2019

La balada del norte. Alfonso Zapico (Tomo 1, Astiberri, 2015)



        De Alfonso Zapico hemos hablado por aquí, poco a mi parecer, cuando os hacía referencia a su cómic “El otro mar” (Astiberri, 2013). De Zapico, tengo mucho comprado, pero casi nada leído hasta la fecha. Error mío, que espero ir subsanando a lo largo de este presente año. Y, es que, leer a Alfonso Zapico, es directamente una maravilla.

        Zapico tiene un estilo peculiar. Muy característico, que a mi me recuerda, a través de sus personajes, a Tardi y a Hergé. En “La balada del norte” (Tomo 1, Astiberri, 2015), sus personajes, perfectamente definidos, enganchan con el lector desde el primer minuto. Sin aditivos. En un blanco y negro, con todas sus tonalidades de grises (y beiges), riguroso. Y, para colmo, con una historia, la de Tristán e Isolina (¿Tristán e Isolda?) en una Asturias previa a la Revolución del 34, bajo la sombra del bienio cedista.

       Zapico es un puñetero genio. Lo demuestra en este volumen que he devorado, con avidez, y que me ha dejado con un regusto tremendo. A saber, a conocer, a no olvidar unos hechos históricos, hitos dentro de la Historia de España del S. XX. Con un ritmo endemoniado, y un sabio uso de los silencios, que tantas y tantas veces se obvian en los cómics. Dice mucho, con muy poco.

       La vida de los dueños de las minas, los empresarios, los mineros ahogados en vida, las diferencias sociales, los partidos políticos y el peligro de ser periodista en la Segunda República… Todo está magistralmente dibujado, ejemplificado y explicado por Alfonso Zapico.


       Se trata de un cómic, y de un autor, y añadiría también… De una editorial, Astiberri, imprescindibles. Sin duda. No conviene perdérselo bajo ninguna circunstancia. Te va a encantar.


       P.D: Ahora iré a por el segundo tomo. Estoy deseando comenzarlo.

lunes, 1 de abril de 2019

SúperLópez (2018)




          Hoy me han preguntado: “Oye, ¿No fuiste a ver SúperLópez? Es que no he visto que hayas escrito nada en el blog…”. Y sí. Fui a ver “SúperLópez” (2018) hace un par de meses, pero la verdad es que salí del cine un tanto “ploofff”, y no me apeteció escribir nada en ese momento.


         Pero, bueno, por petición personal… Os cuento. De pequeño era fan de todo lo que tuviera la firma “Jan”, en casa tengo cómics (pocos, una veintena) del autor, y años después me sigo descojonando con muchos de ellos. Después te vas acostumbrando a otras cosas, y cuando llega una película como esta, pues te quedas un poco, como os decía por ahí arriba: “Ploofff”. Ya que hacer una película de este personaje, debe ser realmente difícil, pero para el espectador, conocedor del cómic y del personaje, pues se le hace más duro ver un “querer y no poder”.


         Los actores no son malos de por sí. Lo intentan, pero el resultado final, la combinación que te proyectan… Te quedas como diciendo: “Pues bueno, pues vale…”. Le falta el “Gag”, le falta la conexión, el humor (casi inexistente), o una rata entallada mientras fuma... No lo sé. Creo que, esta película la hubiera cogido Fesser (con todos los respetos), y se hubiera acercado más, con su estilo, al Universo original de los cómics. Sobre todo, con secundarios tan buenos.


         La historia es conocida. El personaje es una parodia de “Superman”. El pequeño López, huyendo siendo un bebé del Planeta Chitón, acaba de chiripa en “España”, mientras que su perseguidora, Ágata (Maribel Verdú hace muy bien de malvada) cae con su nave en los Estados Unidos. El desarrollo de los dos niños en la Tierra es diferente. Por un lado, la exitosa USA donde Ágata crea un Imperio, y por otro lado la mediocre “España” (menos mal que no dijeron fascista y opresora) por otro, donde el niño López acaba de administrativo (y dando gracias).


         López pronto descubre, poco a poco sus poderes, y su némesis Ágata, se pondrá, como una mala bastante edulcorada, en su persecución.


         Por verla y pasar el rato, no se pierde nada, pero creo que el personaje se hubiera merecido más. Los minutos finales, “Chupeteros”, anuncian secuela. Y no nos quedará más opción que… Verla.

domingo, 31 de marzo de 2019

Generaciones (Marvel, Panini, 2017)



        Llegué a “Generaciones” (Marvel, 2017) cuando leyendo un cómic de la Ojo de Halcón, Kate Bishop, la heroína lila hacía referencia a un episodio de su vida, en el cual, se había visto teletransportada a una isla, junto al Ojo de Halcón original, Clint Barton, para hacer frente a los mejores “tiradores” villanos del Universo Marvel, capitaneados (¿Cómo no?) por el sádico BullEye.


        La curiosidad por saber más de dicho episodio, que yo desconocía, me llevó a este “tomaco” de la colección “100% Marvel” (editado en España por Panini), y en el cual participan, entre guionistas, dibujantes y entintadores... Más de cincuenta artistas, con diferentes estilos, visiones y puntos de vista sobre el Universo Marvel.


La acción se desarrolla después de “Imperio Secreto”, y nos encontramos que Kobik, la poderosa niña (formada por partes de cubos cósmicos), y miembro (hasta la fecha) de los Thunderbolts, altera la realidad para hacer que los actuales Vengadores, y otros personajes pertenecientes a los X-Men, se reúnan con los héroes que los precedieron, en el pasado, para pasar una experiencia de “Tú a Tú” con sus correspondientes antecesores.


      Así, tenemos los casos de Hulk, Iron Man, Lobezno, Jean Grey, Thor, Capitán América, Ojo de Halcón, Spiderman… Y en el caso de Ms. Marvel, hasta tres generaciones distintas…

Me ha parecido interesante. Son historias cortas, que, en un espectro más amplio, supongo, no aportan mucho o nada al conjunto del Universo Marveliano, en mi opinión, pero no por ello dejan de ser entretenidas. Marvel intenta reinventarse por novena vez en lo que llevamos de siglo, y muchas veces piensas que no hace falta, pero a lo hecho... Pecho. Quiero decir, Ibáñez lleva medio siglo con los mismos personajes, y no ha tenido que tirar de "Los hijos de..." para seguir entreteniendo a varias generaciones, y engancharnos a sus cómics...

P.D: Lo raro es que “Caballero Negro” aparece, junto a su acólito, en la portada del cómic, pero no hay ninguna historia de estos personajes.

jueves, 28 de marzo de 2019

Apocalipsis (EDT, 2012)



         Pocas veces tengo la oportunidad de leer cosas tan interesantes como “Apocalipsis” (EDT, 2012). Interesante por la temática: El Apocalipsis según San Juan, e interesante por la concepción (en la Salita del Cómic de Extremadura, en Cáceres, durante unas cañas con amigos) y por el trabajo realizado, por varios artistas, que aportan cada uno de ellos, su visión particular a los diferentes pasajes que abordan el último de los libros del Nuevo Testamento.


         En el momento en que se realizó, además, mucho más oportuno: Con el calendario maya reivindicando, por octava vez en el siglo, el fin del mundo, o, al menos de una era.


        “Apocalipsis” es la labor de varios artistas gráficos (algunos de los cuales tengo el placer, y la inmensa suerte, de conocer) como Fidel Martínez (que quizás recordéis por fantásticas obras como “Fuga de la muerte” (2016), o “Cuerda de presas” (2016) por citaros algunas de las obras de las que hemos hablado, y comentado, por el Patio-Lavadero), Borja González Hoyos (“La reina Orquídea”)  o Fermín Solís (“El laberinto de las tortugas”) entre otros…

        Lo he disfrutado mucho este “Apocalipsis”, en riguroso blanco y negro (y la consabida ristra de grises), con sus diferentes estilos y visiones. Me ha encantado, y eso que lo que cuenta es para acojonar, ya que parece estar describiendo, desde el primer momento, el plató de un programa de TeleCinco una tarde cualquiera. Os lo recomiendo, nunca hubo un Fin del Mundo tan ameno.

Viaje al centro de la Tierra. Julio Verne (Edición RBA, 2019)



        Una de las cosas que suelo hacer, habitualmente, es comprar el primer tomo o fascículo de la colección de turno, anunciada en televisión o en la portada de los cada vez más extintos quioscos. Es algo, que, desde que tengo recuerdo, he hecho mucho. Números unos huérfanos del resto de la colección, por estar de oferta, a tres noventa y cinco o precio parecido, que me ofrecían una vaga idea de lo que venía después a triple precio.


        Eso no significa que no haya hecho colecciones enteras, que las he hecho y las conservo con mimo. Pero con este “Viaje al centro de la Tierra”, de Julio Verne (editado por RBA en 2019, dentro de la colección Hetzel), me ha ocurrido uno de estos hechos que os narro.


        De Julio Verne recuerdo haberme leído extractos de muy pequeñito en la biblioteca de mi barrio, en libros de texto que acompañaban la aventura con un pequeño dibujo relativo a lo narrado, y poco más. A mi edad, tenía que reconocer que no había leído una obra completa del autor, y ello me llevó a adquirir este primer volumen de una colección que comenzó a publicarse, y a venderse, a principios de año.


        Ciertamente, la historia la he disfrutado mucho, ya que el lenguaje sencillo de Verne ayuda. Es una obra ingenua, fantasiosa, pero no por ello deja de ser entretenida.



        El protagonista de la historia es un joven alemán, Axel, que me ha parecido bastante pedante y pusilánime. Su tío es un prestigioso profesor y científico, experto en mineralogía, Otto Lidenbrock, que está bastante como una cabra. Vive con él, con la sirvienta de la casa (Marta) y con su pareja, Graüben. Un día, Otto, descubre en un libro bastante valioso, un pergamino aún más valioso si cabe, ya que se trata de un manuscrito de un alquimista renacentista medio chiflado llamado Arne Saknussemm, que, al descifrarlo en un rato de asueto, señala la entrada a las entrañas del planeta en un extinto volcán islandés de dos bocas, el Sneffels.


        Una vez en Islandia, contratan a Hans, un nativo islandés con menos sangre que un vampiro, casi imperturbable, que les guiará en su aventura, siendo músculo, y, a veces, sin decirlo, cerebro y sentido común de la descabellada empresa.

        Las aventuras me las ahorro. Para que os leáis el libro, si no lo habéis hecho todavía. Mientras escribo estas líneas, recuerdo que había, hay, más de una docena de películas ambientadas en este libro, pero la verdad sea dicha, ninguna de las que vi se les acerca mínimamente a la historia original.

        Después mi sorpresa ha llegado con dos relatos cortos, añadidos al final de la edición: “Un drama en México” (1851) basado en el hecho real de la deserción de dos barcos españoles en 1825 (de una flotilla de cuatro), que tras abandonar a su capitán a la deriva, ponen rumbo a México para vender los barcos… Y “Diez horas de caza” (1859), que es un alegato contra la caza, los cazadores y los relatos relacionados con la actividad cinegética, de la que Verne no era, por lo que reconoce en el relato, un fan precisamente.

       Resumiendo, me ha gustado la experiencia Verne, aunque sea una lectura que debía haberme bebido hace cuarenta años, y tendré que leer algo más del autor, por supuesto…