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domingo, 21 de octubre de 2018

1808 Madrid (2017) Julián Olivares, Juan Aguilera. Cascaborra Ediciones.




         Desde hace relativamente poco tiempo, me he declarado fan incondicional de la Editorial Cascaborra. Tanto es así, que me he comprado los seis primeros cómics editados por dicha editorial, porque considero que han apostado bien, y fuerte, por un tema tabú, casi prohibido, en el mundo del cómic nacional, como es la Historia de España.

        España no puede estar orgullosa de su Historia, porque la Leyenda Negra nos la ha llenado de genocidas, asesinos y fascistas para repartir y no parar. Esa cantinela, es nuestro pan de cada día. Pero, en la Historia de España no todo fueron sombras, también hubo un buen puñado de luces, y creo que Cascaborra ha sabido, y sabe, pues no paran de editar, aprovechar ese filón hasta ahora inexplorado con unos resultados más que satisfactorios.

        Si es la primera vez que oyes hablar de la Editorial, aquí tienes los enlaces comentados, en este mismo blog, de los cómics dedicados a Bernardo de Gálvez, La Conquista (referida a la conquista de México), y a Trafalgar.

        En esta ocasión, os presento “1808 Madrid”, de Julián Olivares y Juan Aguilera (“Espadas del fin del mundo”, también comentado en este blog hace un tiempo), que nos lleva, con magistral narrativa, a los tiempos en los que el país, invadido por las tropas napoleónicas, tras el Tratado de Fontainebleau, se muestra resignado a su destino.

        El cómic se centra en el levantamiento popular contra el invasor, la defensa del Cuartel de Monteleón por parte de los capitanes Luis Daoíz y Pedro Velarde, que les costó la vida, y a los presos de la Cárcel Real de Madrid que solicitaron (unos cincuenta de ellos) salir para luchar contra los franceses.

        Es Historia, es parte de nuestra historia, es un cómic muy movidito, con mucha acción y mucha pasión, y es, en definitiva, un cómic que merece la pena leer.

sábado, 20 de octubre de 2018

El hombre en busca de sentido (1945) Viktor Frankl



        Hace unos años, casi diez, mi amiga Lupe me regaló una edición antigua, que tenía en casa, de “El hombre en busca de sentido”, antes de trasladarse a vivir y a trabajar a Madrid. Aún conservo su edición, pero reconozco que nunca me la llegué a leer.


       Posteriormente, con el paso de los años, leí alguna referencia a Viktor Frankl y el calvario que pasó este señor, psicólogo vienés, en diversos campos de concentración prácticamente desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Su mujer, embarazada, y sus padres, no sobrevivieron al horror de aquellos campos. Y Viktor Frankl escribió, poco después de su liberación por el ejercito estadounidense, este librito, cortito pero brutal: “El hombre en busca de sentido” (1945), donde narra la inhumana condición que le tocó vivir, junto a otros miles, en aquella barbarie nazi. Locura total, que fueron los campos de trabajo y exterminio. A pesar de tener la edición antigua, opté por adquirir la nueva. Revisada y modificada en gran parte, pero no en su esencia.

        Una época en la que, según él, si perdías la esperanza, estabas condenado. Donde la muerte rondaba a diario, la gente cambiaba cigarros por caldo de dudosa sopa, y los piojos se comían a las personas. Caminatas con pies descalzos en la nieve, vientos mortecinos, guardias crueles y despiadados.


          El libro se divide en dos partes. En una primera parte Frankl cuenta su experiencia como persona, como psicólogo. En la segunda parte ofrece los conceptos básicos de su logoterapia, concepto en que se basa en su búsqueda de sentido como motivación primaria para el ser humano. Esta parte es un tanto densa, o por lo menos para mí, que no tengo ni idea de psicología.


       Este librito se lo hemos mandado, como lectura obligatoria, este curso, a los Cuartos de la ESO, pero dudo que lleguen a entenderlo, asimilarlo o alcanzarlo en su totalidad. Creo que es una lectura más enfocada a los Bachilleratos. Independientemente, yo os lo recomiendo.

JoJo's Bizarre Adventure: Diamond Is Unbreakable Chapter I (2017)



        “Jojo´s bizarre adventure” (2017) es una película, de estas que algunos denominan Live Action, que, en resumidas cuentas, está basada en un exitoso Manga japonés, y cuya imagen real en el cine resulta, como es el caso, bastante desalentadora.

          De entrada, confesar, una vez más, que no me he leído los cómics, aunque he visto cosas por internet y he visto que parece una buena serie, debe merecer la pena hacerse de algún cómic un día de estos y echarle un vistazo. Al parecer, las primeras entregas de Jojo´s comenzaron en los ochenta, es decir, que tiene sus añitos y ciento trece tomos publicados, aparte que una serie de anime y un puñado de videojuegos.

       En esta historia nos encontramos con una ficticia ciudad japonesa, Morioh, que en realidad creo que es Sitges en el rodaje, (el abuelo policía con la placa de la Policía Nacional española, es de lo más relevante), donde todo parece tranquilo, hasta que un buen día, Josuke (un joven con un curioso tupé y poseedor de un Stand: Una especie de avatar), descubre que hay otros tipos como él (incluso en el peinado), con ideas más siniestras, rondando por su pueblo…

        Difícil de resumir, es una cinta de dos horas a la que le sobra, perfectamente, media hora. Significativo el esfuerzo por transformar un paraje catalán en una población japonesa, e interesante batalla contra un ejército de miniatura. El resto, por lo intrincado, me ha hecho bostezar mucho. Y, parece que amenaza lluvia… Digo, segunda parte. Lo dejo a vuestra elección.

viernes, 19 de octubre de 2018

Como ganar amigos e influir sobre las personas (1936) Dale Carnegie (1888-1955)



         Recuerdo que, cuando apenas era un crío, este libro estuvo rondando por casa un tiempo. No sé quién lo trajo, o como apareció por casa, pero si lo recuerdo perfectamente porque a mí, con diez o doce años, me llamaba mucho la atención su título.


        “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” (1936) de Dale Carnegie (1888-1955) era la frase que rezaba en la portada. Cuando escribo esto, hubiera jurado que era una edición en castellano de los años setenta, pero después he descubierto que era una edición del año 81. Es decir, que era más reciente de lo que recordaba.

         Por supuesto, el libro no me lo leí. Pero recuerdo haber leído, muchas veces, en voz alta, las recomendaciones que daba Dale Carnegie al final de cada capítulo, que eran en mayúsculas, y que sonaban como verdades inapelables: NO CRITIQUE, NI CONDENE, NI SE QUEJE… SONRÍA…SEA UN BUEN OYENTE…


        A mí, todo aquello, personalmente, me daba mucha risa, y curiosidad, a partes iguales. ¿Quién quería tener más amigos de los que ya tenía?, ¿Quién quería influir en la gente y porque motivos? Yo tenía una cincuentena de “amigos” en el colegio. Creo que era bastante popular, a pesar de no hablar mucho, y estar más interesado en los cómics y en los libros, que en el fútbol y el baloncesto. Pero prestaba mis cosas. No dudaba en regalar un lápiz, compartir una fantasía empezando por un “¿Te imaginas que…?”, o acompañar a un “castigado” durante el recreo bajo el árbol del patio. Tenía “amigos”, y aquel libro me parecía, completamente, absurdo.


         Posteriormente, pasó el tiempo. Un antiguo compañero de trabajo, un buen día, café mediante, me confesó haberse leído el libro con fines didácticos. Es decir, Carnegie te da las claves para “hacer amigos” (algo que yo siempre he puesto en duda, ya que creo que los amigos son “otra cosa”), pero en realidad, son unas buenas claves para que un profesor novato trate con el respetable alumnado, dejando a un lado miedos e incertidumbres, y me recomendó su lectura. Él creía que el libro era, ciertamente, la clave para desarrollar bien una clase, a lo largo de un curso lectivo, y conseguir un buen rollo dentro del aula. Le comenté que había tenido el libro en casa durante una temporada y que “desapareció” sin habérmelo llegado a leer.


          Pasé de su consejo, y, hace relativamente poco tiempo, llegó hasta mi estantería, “Aprendiendo de los mejores” (2013), el libro de Francisco Alcaide que ya os he comentado en este mismo blog. En él se volvía a citar, entre otros muchos, a Dale Carnegie, y decidí comprarme la edición de bolsillo del mismo, que es de junio de 2018 (Elipse Editorial), para tratar de entender el éxito de las teorías de Dale Carnegie.

         Mi intención no es influir sobre las personas, pero debo reconocer que, ahora entiendo perfectamente, que aquel antiguo compañero de trabajo leyera y usara este libro. Ni tampoco “ganar amigos”, ya que creo, desde mi experiencia personal, que los buenos amigos, los tres o cuatro que tengo y que me acompañan, los haces entre los ocho y los dieciocho años. O, por lo menos, la inmensa mayoría de ellos. Después, pienso, hay mucho “añadido, conocido o arrimado”, que, rara vez, he podido calificar de “amigo”. Y, acercándome a los cincuenta, estoy más interesado en conservar a los amigos que tengo, que hacer nuevas amistades. Sinceramente, así lo pienso a fecha de hoy.

          El libro, escrito en 1936, te da unas claves muy empáticas para hacer amigos e influir en las personas. Yo, personalmente, no coincido con algunas de ellas, pero eso lo dejo al gusto del consumidor. Cada capítulo comienza con una serie de experiencias de diversas personas y situaciones. Casi todas ellas, a pesar de la actualización de la edición, enmarcadas en la vida estadounidense de finales del S.XIX, comienzos del S. XX. Las personas tampoco han cambiado mucho, y prácticamente las mismas técnicas que Carnegie utilizó hace ochenta años, pueden seguir usándose hoy en día. Carnegie, hay que reconocerlo, llenaba salas y pabellones enteros en sus conferencias, algo de razón llevaría (o la gente estaba muy desesperada por encontrar respuestas a sus problemas sociales).

        No deja de ser interesante, pero hoy en día, me aporta más saciar mi curiosidad que una utilización practica del libro. Aún así, os recomiendo su lectura. Os pongo aquí el enlace del artículo de la Wikipedia dedicado al mismo, por si os interesa. Y ya me diréis.

domingo, 14 de octubre de 2018

Venom (2018)



        Después de quince días leyendo que, “Venom” (2018) es una mala película, y una mala adaptación al cómic. Hoy he ido a verla, y, ¡Oh, Sorpresa!, en mi opinión… No es tan mala. (Spoilers a partir de aquí, ojo)

       Pero, vamos a ver… ¿Qué no es una adaptación al cómic?, ¿Cómo carajo queréis que lo sea?, para serlo, debería contarse toooooodita la historia de las “Secret Wars” previamente, y narrar como Peter Parker es quien encuentra al Simbionte Venom. Por esa regla de tres, absolutamente todo lo que ha hecho hasta la fecha Marvel Productions en Cine podrías tirarlo, perfectamente, a la basura sin pestañear. ¿Os gustó “Logan”?, ¿Sí?, pues no tenía nada que ver, absolutamente nada que ver, con el cómic. No hay que cogérsela con papel de fumar todo el rato.

       ¿Es una mala película? No. No lo es. O, al menos, no tan mala como salirte del cine. Se carga, como digo, la historia original de los cómics de uno de los villanos más icónicos de Spiderman, que llegó a tener serie propia (yo no la leí, no os voy a mentir), y podría haberse sacado mucho más jugo a la historia, pero, no es de las peores películas de Marvel. Lo mismo leí de “El Hombre Hormiga y la Avispa” (2018), y la disfruté como un enano.

       Aquí tenemos como principio, la llegada de los simbiontes al Planeta Tierra. En el cómic lo trae Spiderman en forma de traje, como ya os he comentado. En la película de Spiderman 3 de Sam Raimi vienen montados en un meteorito comiendo palomitas. Y, aquí, los trae una nave espacial de la Fundación Vida, (cuyo astronauta es un tal Jameson, guiño total al eterno cascarrabias editor del Daily Bugle, el bueno de Johan Jameson), y cuyo director es Carlton Drake, que será el huésped del simbionte Riot, y, por lo tanto, el enemigo a batir por Venom. Cambiamos Spiderman por este tipo como enemigo principal de Venom. Los eruditos aquí se mesaban las barbas y musitaban: “Se están cargando la historia, no puede ser, eso es inconcebible, bochornoso…”, y demás chorradas frikis. Callaros coño, que no dejáis ver la p.película. No aceptan esto, pero aceptan que cada héroe Marvel haya muerto y resucitado una media de quince veces en la última década y media. Vamos, iros a cagar a la vía.

        Por caprichos del destino, Venom, acaba en el cuerpo de Eddie Brock, un periodista que tuvo algunos dimes y diretes con Peter Parker en el pasado, y que se ha cambiado a la misma calle donde vive “El Hombre Hormiga”, pero aún no han coincidido por el barrio. Mientras tanto, Riot (en una cagada de guion) acaba en Malasia, y su mayor objetivo es llegar a Estados Unidos. Toda buena invasión comienza por los Estados Unidos, si no, no vale la pena invadir nada. Ni siquiera Malasia. Se supone que Riot se va alimentando de gente, y cambiando de huésped, hasta llegar a los Estados Unidos, donde tiene previsto pillar el próximo cohete de la Fundación Vida para ir al cometa, planeta más bien (otro error cojonudo de guion), del que proviene y llenarlo de simbiontes, para regresar e invadir Estados Unidos. Un plan magnífico.

       Pero ahí entra Venom, que reconoce ser un pringado en su tierra natal (¿Qué se habría fumado el guionista aquel día, Venom un pringado? Ni de coña) y que no quiere que YankeeLandia se nos llene de simbiontes. Allí era un pringado, y aquí soy Reina Madre. Ocurre mucho. El percasol se cree tiburón en el Guadiana.

       Por el medio hay una aparición estelar de los Mayans, que nos indican donde aparcar la moto. La chica, guapísima, metida durante quince segundos a She-Venom. Stan Lee paseando al perro. Y Tom Hardy, el prota, con cara de haberse retirado como boxeador de tercera división. Lo que más me gusta de este tipo es que tiene la misma dentadura que yo… Hecha una mierda, y ahí está, haciendo películas.

       Resumiendo… Se nota que a la cinta le han recortado, y a base de bien, metraje a cascoporro. Venom no sale, ni está ni se le espera, en la primera hora de película. Hay una escena en la que Eddie se come unas langostas vivas, porque Venom tiene hambre, que sobra perfectamente. Tampoco tiene demasiado sentido el vecino guitarrista. Las escenas de persecución y lucha, me han gustado. Intentan darnos una idea de que Venom “es bueno”, y por ahí no paso, es un vil hijo de puta. El simbionte llega a despedirse de Eddie (fue bonito mientras duró), y seis meses después, resulta que no solo lo tiene en el páncreas, sino que son colegas con contrato mediante…

       … Y aún así, me ha gustado. De verdad. Tiene agujeros aquí y allá. Algunas partes que hacen Ñeeecckk, pero, no está tan mal, tan mal… Como había leído. A mi se me ha pasado volando.

        P.D: La primera escena post-créditos, me encantó. La segunda, me fui. Me estaba orinando.

viernes, 12 de octubre de 2018

Castaway on the Moon (2009)



        En mi búsqueda de cine surcoreano, que me tiene últimamente muy enganchado, me he encontrado con esta delicia de película: “Castaway on the Moon” (2009), “Naufrago en la Luna”, como creo que se tradujo en algunos países de habla hispana.

        Yo no la he encontrado en Castellano. Así que, gustoso, me la he tragado en su idioma original con subtítulos en español de Argentina (lo sé por los continuos “vos”).

        Como os decía, la cinta me ha parecido una maravilla. Me ha gustado una barbaridad por su originalidad, por su narrativa y por su música, que pasas muy desapercibida, pero que no deja de estar ahí.

         En la historia nos encontramos con un joven ejecutivo, arruinado, que está dispuesto a tirarse de un puente para acabar con todo. De hecho, se tira y acaba en una isla del río Han, debajo del puente. Desde la isla, puede ver la civilización, que está muy cerca, pero nadie se fija en él… Salvo una chica, una hikikomori, que vive encerrada en su habitación, desde la cual hace fotos a la luna y a lo que ve desde la ventana… Y, claro, una vez, ve a Kim, y comienza una extraña relación entre los dos.

         Kim aprende a sobrevivir en la isla, y se comunica con la chica a través de mensajes en inglés en la orilla de la isla. Ella le envía mensajes en botellas que tira desde el puente…

         Original, fresca, con mucha crítica social… Creo que es de lo mejor que he visto en mucho tiempo, y, por supuesto, la recomiendo.

martes, 9 de octubre de 2018

Imperio Secreto (2016-2017)



        Cuando comencé a leer la saga de Marvel “Imperio Secreto” (2016-2017), la verdad es que no me hacía muchas ilusiones. Sabía que “Vengadores Indignados” (2016) merecía su catastrófica trayectoria, y final, a que los editores y guionistas de Marvel, querían recuperar a Ojo de Halcón para liderar a los Vengadores Clandestinos de esta saga, y que de ahí que la colección acabara tan rápidamente, y en mi opinión, fatal.

        Mi (mala) opinión de “Imperio Secreto”, tras rumiarlo mucho y tranquilamente, viene, quizás, en que no he pillado la esencia de la historia en su totalidad. La historia que yo he seguido es la de la línea principal, pero no he seguido las líneas secundarias de “Imposibles Vengadores”, “Guardianes de la Galaxia” o “Campeones”, por citar algunas de las veinte que completaban la Historia total. Me hubiera costado, según mis cálculos, unos setecientos euros solo en cómics de grapa, y dos años de lectura, si hubiera seguido la línea temporal mientras se editaban.


       Al grano. En esta saga marveliana, nos encontramos con un cubo cósmico pensante, con una poderosa conciencia: Kobik, representado por una niña. Este mismo cubo, convierte al Capitán América en agente del grupo terrorista y fascista: Hydra.

      Hydra, con la ayuda del Capitán América, pronto da un golpe de estado y se hace con el poder de Estados Unidos. Los héroes están divididos, unos apoyan al Capitán América y a su Dictadura, y otros, los llamados Clandestinos, con Ojo de Halcón a la cabeza, luchan desde la Resistencia contra su gobierno.

      El cubo cósmico, que está roto y disperso por el planeta, como la conciencia del propio Capitán, es la clave para restaurar el orden mundial. Se inicia una búsqueda contrarreloj de los trozos mientras que algunos héroes, como La Viuda Negra, caen en combate.

        Finalmente, hay una batalla final, y Sam Wilson y Bucky “El soldado de invierno”, logran restaurar el cubo y poner fin al Capi Hydra. En un cómic epilogo, titulado “Omega”, nos enteramos que ahora tenemos, pues, dos capitanes. Uno, el Steve Rogers de siempre. Y otro, malvado, encerrado y esperando juicio. Algunos héroes que apoyaron a Hydra, como “El Castigador” se sienten engañados y manipulados. Y, otros, sospechan que la Viuda Negra aún está viva y se está tomando la justicia por su cuenta, lo que nos llega al cómic comentado ya por aquí de “Dietario Rojo” (2018)…

       En fin, es mi opinión después de la lectura de los cómics, y por aquí lo dejo. Si sale el Integral, lo compraré, para ver y leer, aspectos que se me han escapado…

domingo, 7 de octubre de 2018

1805 Trafalgar (2017) Julián Olivares, Daniel Torrado. Cascaborra Ediciones



       Hace unos meses me leí un cómic sobre Trafalgar, que me gustó solo en parte, porque estaba visto desde el punto de vista de los franceses, y aparte de que el protagonismo era eminentemente galo, se acusaba a los españoles de traidores en esta destacada batalla de inicios del S.XIX.
Este es uno de los errores que he detectado. Espero que lo corrijan en futuras ediciones. Esto no empaña la calidad del cómic. Ojo, yo estoy encantado con él.

       Después, cuando descubrí la Editorial Cascaborra, leí “La Conquista” (2018), que versa sobre la conquista del Imperio Azteca por parte de los primeros conquistadores, y decidí comprarme los seis volúmenes que lleva la editorial publicados sobre la Historia de España (en cómic) a través de sus batallitas. “La Conquista” era el número 4. Y, hace relativamente poco, me leí (y disfruté una barbaridad), el primer cómic de la colección: “Bernardo de Gálvez. Pensacola 1791” (2015-2016), de Daniel Torrado.

       El número 2 de la colección es “1805 Trafalgar” (2017). Un cómic que sus autores, Julián Olivares y Daniel Torrado, han estado gestando durante ocho largos años. El resultado es, en mi opinión, bueno. Ya que nos presenta personajes históricos como Nelson o Churruca, con otros que representan el pueblo llano, ajeno al enfrentamiento entre países.


       Nos ponemos en precedentes, brevemente, en las primeras páginas (sobre todo para ver las levas forzadas de hombres), y entramos en la carnicería que fue Trafalgar de lleno, entre humo, cañonazos, metralla y disparos. Parece oírse el lamento de los heridos y el caer de los cuerpos entre gritos de lucha y desesperación. Hay un dato sobre los prisioneros españoles en Gibraltar que desconocía y que he descubierto a través de las páginas de este cómic.


       Como todo lo que hace Cascaborra Ediciones, este es un cómic que te hace disfrutar desde las primeras páginas. Cómic e Historia son una combinación perfecta. Solo tengo un “pero” que ponerle, y es que he detectado hasta tres errores ortográficos que espero los subsanen en futuras ediciones. Por lo demás: Genial.