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Maullando desde 2008...
Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.
Se vienen Spoilers... “Buba”
(Netflix, 2022) es una película alemana, de poco presupuesto, una comedia, o
quizás una tragicomedia, que haría las delicias de Guy Ritchie, Santiago Segura
y su “Torrente” y posiblemente, una parte mental de Quentin Tarantino.
En
la narrativa, que podemos decir que comienza por el final, tenemos a un par de
pillos alemanes cutres (pero cutres a rabiar), al cual más guarro y hortera,
que se unen a la mafia local, de la cual solo habían oído hablar, por pura
desesperación, comenzando una historia de chorradas a cual más surrealista con
albaneses (“Buba” es un nombre de la mitología albanesa), antiguos amores de la
infancia e falsas ilusiones de progreso que se hacen con la idea de ir a
California…
Poco
a poco, estos dos pequeños maleantes van haciéndose con una posición, sobre
todo Buba, que es quien se lleva los golpes mientras descubre a un antiguo
amor, una tatuadora, que tiene sus propios problemas y sus caminos se cruzan
inevitablemente.
La
película, en mi opinión, es mala no, malísima. Quizás a un alemán medio le
pueda resultar graciosa, desternillante y digna de ver, pero yo creo que he
perdido dos horas de mi vida y no me ha enganchado en ningún momento. Tostonazo
del copón.
“Sigmund
Freud. Introducción al psicoanálisis. El Manga” (La Otra H, 2017) es un pequeño
manga, tamaño bolsillo, que no llega a las doscientas páginas (concretamente
tiene 195 páginas) y que rememora parte de la vida del famoso médico neurólogo austriaco,
padre del psicoanálisis.
Desde
sus estudios sobre la neurosis y la histeria, pasando por las relaciones con
otros colegas como Carl Gustav Jung y Alfred Adler, y con su propia familia, el
manga hace un repaso muy resumido, pero en mi opinión, muy certero, sobre la
vida de Freud hasta llegar a la invasión de Polonia por parte de la Alemania de
Hitler (1939) que coincide con el año del fallecimiento del protagonista.
En
una primera parte del cómic se muestran casos a los que se enfrentó Freud,
relacionados con la neurosis e histeria que se creían eminentemente femeninos y
sus primeras disidencias con colegas, aparte de nombrar el creciente
antisemitismo que había en Europa, y más en su Austria natal, a partir de los
años treinta.
En
una segunda parte, se desarrolla la interpretación de los sueños, de manera muy
somera, y las dificultades que tuvo con colegas de profesión y alumnos, que prácticamente
lo dejaron solo con sus teorías en sus últimos años, desarrollando estos las
suyas propias, mientras que la hija de Freud, Anna, continuaría con la labor de
su padre como psicoanalista.
Al
final del tomo hay una pequeña biografía sobre Sigmund Freud y su legado, sin
entrar mucho en mayores explicaciones que las mostradas en el propio cómic.
En
definitiva: Es una buena manera de acercarse, como un primer paso, al autor, al
psicoanálisis, sin olvidar que un cómic de estas características no puede ir
mucho más allá que saltar la chispa de la curiosidad por el protagonista.
Ahora, el lector, si está interesado, deberá buscar otras fuentes, más
complejas, para entender el tema en su totalidad.
Décimo
y trepidante tomo con el que concluye La Saga del Santuario de “Saint Seiya”
(Planeta Cómic, 2019) de Masami Kurumada (guion y dibujo), con un espectacular
combate final entre Saga de Géminis e Ikki y Seiya.
Las
primeras páginas carecen de minipóster como en otros números, pero si comienza
con unas viñetas a todo color y un esquema a dos páginas de los diferentes
combates realizados por los Caballeros de Bronce antes de llegar al Santuario.
Hay
una historia final de Hyoga de Cisne, muy al tipo western, en el que se debe
enfrentar a los Guerreros Azules, y que se supone que sucede tras los
acontecimientos del Santuario. En las páginas finales están los extras con el
análisis de algunas de las armaduras de los caballeros.
Decididamente,
la colección merece, y mucho, la pena.
¿Spoilers? Pues claro, desde el primer minuto hay spoilers en esta entrada... Faltaría más...
¿Qué
es lo primero que se te viene a la cabeza cuando te dicen “Corea del Sur”? No
sé a ti, pero a mí se me vienen muchas cosas a la tarra: Zombies, virus, matanzas
a tutti plein, hordas de coreanos sean muertos vivientes o no al ataque,
esbirros que guardan turno para atacar (en España tienen la manía de atacar
todos a la vez, así, democráticamente)… Y sangre, mucha sangre.
Y
es que “Carter” (Netflix, 2022) ya te ofrece 140 muertos en los primeros quince
minutos de metraje, como antesala de lo que se viene. “Carter” es un tipo que
se despierta en una habitación que es abordada por un comando occidental. No
recuerda nada, está en tanga y en la nuca le han implantado un microchip, con
lo caros que están, en los que recibe órdenes. Son voces que le llegan de
manera esquizofrénica al cerebro: Haz esto, haz lo otro, tírate por la ventana,
dale de comer al gato, monta una matanza de las gordas… Lo normal, vamos.
Huyendo
hacia adelante, como en los videojuegos, y con menos recursos que Spiderman en
un descampado, aparece en una sauna de la mafia local, integrada por 190 miembros,
que podría ser perfectamente una comparsa del Carnaval de Badajoz, y allí
comienza su caritativa labor de cortar miembros, repartir cuchilladas y
garantizar muchas transfusiones de sangre. Llegados a este punto, la presión
ocular ya se te ha ido de madre, ya que los movimientos de cámara te marean más
que el “Dragon Khan”, es una auténtica montaña rusa de giros, saltos y
trompicones aderezados con muertes cada pocos segundos…
En
un respiro, se entera que su odontólogo, con las últimas fundas, le aplicó un
detonador en la boca, y tiene que hacerle caso a todas las órdenes que le dé su
voz interior, que es una agente norcoreana que quiere que Carter colabore con
ellos, y con los del Sur, para curar el decimoséptimo virus mortal del mes que
atenaza las dos Coreas, llamado DMZ, y que, por supuesto, transforma a la gente
en terribles zombies con superfuerza.
Carter
es dirigido como el personaje de un videojuego, mientras se carga a los malos,
que son los de la CIA, que tienen en Corea tres millones de agentes
desplegados, que hay que ir eliminando sin pausa y con grandes dosis de virguería,
mientras rescata a la hija de un científico que le sale al paso y le intentan convencer que es,
realmente, agente de los malvados americanos…
La
película, que da giros y giros entre las diversas cuchilladas y tiros, recuerda
mucho a “Memento”, la de aquel tipo que se tatuaba cosas para no olvidarlas, y
algo a las de “Jason Bourne” pero mucho más violenta. La primera media hora es
mucho más entretenida que el resto, ya que pierde ritmo en los últimos
cincuenta minutos como cosa mala. El tema zombie casi es una trama secundaria,
y casi no aporta nada, o no tanto como cabría esperar…
Es
una cinta la que le sobran, perfectamente, entre treinta y cuarenta minutos de
metraje (a ratos se me ha hecho eterna) pero con escenas de acción entretenidas
que a mí me han recordado a algunos arcades de plataformas en los que iban
llegando enemigos que debían eliminar en un vehículo (tren, coche, furgoneta…En
marcha), y que levantará dolor de cabeza a más de uno por las crisis de
identidad del personaje por lo que conviene ver con paracetamol mediante y tener un final no demasiado espectacular…
A
rebufo de leerme “Murena. Primer Ciclo”
(Planeta Cómic, 2022) hace relativamente poco tiempo, y muy enganchado por el
guion de Jean Dufaux y el dibujo de Philippe Delaby, no he tardado mucho en
hacerme con este “Murena. Segundo Ciclo”, que contiene en el integral los
cuatro tomos que salieron en su día por separado: “La Diosa Negra”, “La Sangre
de las Bestias”, “Vidas de los Fuegos” y “La Venganza de Las Cenizas”, y que
completan los ocho primeros tomos de la colección que salió hace trece años
para el mercado francófono y que aún sigue editándose para el mercado español
en números sueltos.
En
la narrativa nos encontramos las intrigas de Lucio Murena y el esclavo Balba, para
vengar la muerte de Británico quitándose de en medio al emperador Nerón, al que
considera el causante de todos sus males. Dichas intrigas no van bien
encaminadas y se encuentran con muchos obstáculos por el camino, finalizando el
integral en los días posteriores al famoso incendio de Roma.
La
historia, muy bien documentada, que mezcla hechos reales con ficticios, como no
podía ser de otra manera si quieres darle “vidilla” al asunto, no solo está
magistralmente narrada, sino que añade muchísima información sobre la vida en
Roma en el S.I D.C: Costumbres, urbanismo, relaciones entre clases sociales, tipos
de trabajos, el papel de la religión en sus vidas diarias, la llegada de los
primeros cristianos, el papel del ejército en Roma y a través del dibujo,
ropas, peinados, incluso hasta grafitis que los romanos hacían en casas y
monumentos…
Al
finalizar cada una de sus cuatro partes, hay un pequeño glosario que explica y
añade información a determinadas viñetas, y en las páginas finales del integral
hay un pequeño contenido extra a base de dibujos, bocetos, portadas y alguna
reflexión por parte de los autores.
A
falta de un tercer integral, que completará, supongo, la colección de “Murena”,
en el lado negativo podríamos destacar su alto precio, no apto para todos los
bolsillos, y es que los dos integrales te salen por unos 65 leuroh, pero
revivir y conocer la vida de Nerón a través de viñetas, creo que merece la pena
y es una lectura amena, entretenida y didáctica.
P.D:
Hay que subrayar que no es una lectura para niños, y a pesar de que el primer
integral tiene más escenas subidas de tono que este concretamente, hay muchas
cosas que se les escaparían de la historia. Ideal para catorce o quince años en
adelante.
“Héroes
de los Baldíos. Retorno a las Tierras Desoladas” (Marvel, Panini, 2022) nos
devuelve al futuro apocalíptico de mayor éxito de Marvel de los últimos
tiempos,aquel que iniciaron hace unos
años “El
viejo Logan” (2009) y “El viejo Ojo de Halcón” y que después han continuado otros
personajes icónicos como StarLord o la Viuda Negra Yelena, que se han ido
sumando con sus pasados, miserias y cabezas llenas de arrugas y canas, a un
universo que va tocando a su fin…
En
la narrativa tenemos que la inmensa mayoría de los superhéroes han sido
eliminados por el Barón Zemo y otros supervillanos, que, unidos, logran lo que
en décadas habían soñado.
Solo
unos pocos han sobrevivido (y cada uno lo hace motivado por algo concreto, que
le hace seguir adelante), y siguen su particular lucha en Los Baldíos, lo que
en su día fue Estados Unidos y que ahora es un erial de muerte, destrucción,
canibalismo y deshumanidad en todos los sentidos.
El
cómic tiene cinco historias cortas, independientes entre sí, protagonizadas por
Logan (Lobezno), Ojo de Halcón, StarLord, Doctor Muerte y la Viuda Negra Yelena.
El planteamiento es atractivo, para lo que suele ser últimamente Marvel, y el
lector no solo se va a enganchar a las historias, sino que va a querer leer y
saber más… Tiene algún extra final en forma de portada alternativa, y
desconozco si será el inicio de algo más grande (esperemos que sí, pero sin
perder la esencia original).
En
definitiva: Cómic muy recomendable, maduro y que gustará a los que busquen un
paso más en el Universo Marvel. No gustará a los vendedores de tintes para el
pelo.
P.D: Os recomiendo que os leáis los cómics anteriores, sobre todo "El Viejo Logan", para enteraros de la historia mejor...
Atención: Se aproximan Spoilers y revelaciones para parar un tren... Quedas avisado, avisada... Ojo...
“RRR”
(Netflix, 2022) es una película india, de tres horas, donde hay mucha tela que
cortar. Lo primero que te preguntas es que significan las tres Rs, y están
relacionadas con tres palabras en inglés que se te van mostrando, relacionadas
cada una con una subtrama, que se unirán en las tres Rs del título. La película
tiene unos efectos especiales brutales, y le echa mucha imaginación a las
escenas de acción, hay que decirlo.
Hay
que decir que la película está rodada en hindi y en inglés (subtitulada en
español). En la narrativa estamos en los años previos a la Independencia de la
India, que dominada por el Imperio Británico, sufre cantidad de abusos de todo
tipo, tanto por parte de la policía como del ejército británico. Muchos de
estos colonizadores no salen bien parados, y supongo que en determinados
círculos no gustará la trama y te dirán que eso lo hacían los malvados
españoles y que los ingleses repartían besitos, muchos besitos, por la India.
Tenemos
a una niña que es prácticamente raptada de su aldea por un alto oficial
británico y su mujer. En dicha aldea, se forma un equipo de rescate, a la par
que en Delhi hay un policía indígena, probritánico, que se ofrece para
neutralizar a dicho equipo.
Por
un hecho fortuito, tanto el policía (Raju), como el jefe del equipo de rescate (Ram)
se hacen muy amigos, mientras que una canción te hace spoiler de todo lo que va
a pasar y prácticamente te enteras que todo va a salir como el Rosario de la
Aurora. Todas las canciones, de hecho, te avanzan lo que viene. La música, por
cierto, me ha gustado mucho.
Tras
esto, la película ya ha derivado en un producto típico Bollywood, donde hay
bailes (Nacho significa “Baila” en hindi, por cierto), música, coches que son
de épocas posteriores y lo que podría ser una gran película, ya tiene tintes de
comedia y de ficción o distopia Marvel.
Ram,
el rescatador de la niña se enamora de una inglesa, y eso le permite acercarse
a su objetivo y llegar hasta la nena, que está en una auténtica fortaleza. Le
cuenta sus diabólicos planes de rescatar a Malli, la niña, a un Raju
convaleciente de la picadura de una serpiente e inicia el asalto que acaba en
fracaso por la intervención de Raju, que poco a poco se da cuenta de quienes
son los malvados y despiadados británicos y se une a la lucha contra ellos
convirtiéndose en Sandokan y derrotándolos, entre los dos, con mucha
imaginación, potra y más sueño que realidad.
El
final, como no podía ser de otra manera, ensalza a los héroes indios de la
independencia, aunque no me he fijado si salía Gandhi, en una performance que
en España se tacharía de fascista y ultraderechista.
Resumiendo:
La película es muy larga, le sobra una hora y media. Está entretenida, y a
pesar de su carácter de cine Bollywood, tiene algún poso histórico interesante
en el fondo que merece la pena. Entretenida, a mí me ha gustado.
Es la primera vez que meto un vídeo mío en el blog, espero que el experimento salga bien y no estalle el Universo...
La siguiente entrada contiene spoilers y revelaciones sobre la
sinopsis, trama y desarrollo de la película… Ojo con eso…
La
verdad sea dicha: Cuando vi “Pipa” (Netflix, 2022), preferí primero expresarme
en el Canal de YouTube(que por cierto, si no
te has suscrito, te ruego que lo hagas, jajajaja) antes que en el blog, porque
la acababa de ver y me salió tal cual lo que pensaba. Para escribir esta
entrada, he dejado que transcurra un día entero, para ver si mi opinión
cambiaba algo… Pero me temo que no…
“Pipa”
es la tercera parte de una trilogía que no he visto, que gira en torno a la
vida y obra de una policía argentina, que acaba expulsada del cuerpo por una
serie de circunstancias que en esta tercera película no se explican bien, pero que
me da que está relacionado con ciertos casos de corrupción…
El
caso es que se va a vivir al norte del país (la fotografía de la película,
espectacular) con su hijo y una tía. El nene está en la edad del pavo, la tía
va soltando reflexiones por ahí.
En
la fiesta de una de las familias más ricas del lugar, y posiblemente del país,
una asistenta indígena es asesinada y aparece su cadáver con un collar
supuestamente robado a la señora de la casa. Pipa y un poli indígena de envidiable
trenza (ya me gustaría a mí tener ese pelazo) rascan aquí y allá, y pronto se
ve que ahí mandanga en el tema.
Pronto
se comienza a derrumbar el castillo alrededor del asesinato, mientras que a la
par vemos casos de injusticia social con los indígenas (malvados españoles),
corrupción y clasicismo para llenar varios barreños de hectolitros.
El
final, tópico y típico, te deja indiferente, pues ya te lo esperabas, y te
quedas un tanto… Pues vale.
En
definitiva: La película repite topicazos de thriller yanqui a la legua, le
sobra perfectamente una media hora de metraje y la música puede llegar a emparanoyarte y mucho, pues si cierras los ojos crees que
estás en “Stranger Things” por momentos. Lo mejor, la fotografía. No es una
película que te vaya a enganchar, y posiblemente la olvides en días, pero si es
verdad que yo le daría un cinco raspado. Las actuaciones no son de tirar
cohetes, correctas, y hasta ahí. La dejo a vuestra entera voluntad, ya me
diréis que os pareció.
Tras
la edición de “17-21” de Tatsuki Fujimoto (guion y dibujo),
y casi a rebufo, nos llega la segunda parte de sus historias cortas, bajo el
título de “22-26” (Norma, 2022), que está conformado por cuatro historias
cortas “La rapsodia de la sirena”, “Metamorfosis transfemenina nocturna”, “Nayuta
de la profecía” que es la que protagoniza la portada del tomo y “Mi hermana
pequeña”.
Lo
primero que me ha llamado la atención respecto al primer tomo de historias
cortas del autor, es que aquí abandona un poco el sentido del humor, más
característico de “17-21”, y se vuelve más reflexivo (quizás por la edad),
aunque sigue manteniendo el universo onírico que crea desde un principio, y va
más allá en el uso de mitologías, como sirenas y demonios apocalípticos, así
como en temas considerados tabú muchas veces en este tipo de cómics manga, como
el desnudo femenino integral en “Mi hermana pequeña”.
No
llega a las doscientas páginas, estando numeradas sus páginas al contrario que
el tomo anterior, lo cual es siempre de agradecer.
En
definitiva: Un manga muy bueno, entretenido, ameno y que te mantiene enganchado
desde el principio hasta el final. Tatsuki Fujimoto se consagra, en mi opinión,
como uno de los mangakas de historias cortas a tener en cuenta, y espero que no
tarde mucho en deleitarnos con un nuevo tomo. Merece, y mucho, la pena.
De
manera paralela a la reedición de “El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister
Hyde”, Santiago García (a la narrativa) y Javier Olivares (a los lápices), han
tenido a bien regalarnos una breve, pero espectacular versión de la famosa obra
“La Guerra de los Mundos” de H.G. Wells.
El
cómic, de tapa dura y de apenas 53 páginas, nos trae una adaptación muy
personal, en la que son los terrícolas los que invaden con una tecnología superior
a los tranquilos marcianos: Tipos verdes, calvos, de orejas puntiagudas y ojos
almendrados, que viven una existencia sosegada hasta la llegada de los trípodes
de la Tierra, que esclaviza a gran parte de la población, tras el ataque
inicial, y que acaban estableciéndose allí, un día antes del “Mercadillo”. La
narrativa sigue los acontecimientos desde el punto de vista de una típica
familia marciana, formada por padre-madre y dos hijos, chico y chica. La
historia es muy curiosa, llena de posibilidades, pero se queda corta y hay
algunas tramas no resueltas dejando el final un tanto abierto…
El
dibujo de Javier Olivares es muy expresionista, de rasgos angulosos y
expresiones que recuerdan a las máscaras africanas picassianas y con el uso de
colores muy chillones en las primeras páginas, como el amarillo, el negro o el
rojo (no en vano, estamos en Marte), para ir cambiando (en colorido) a la par
de la historia que nos van narrando.
En
las páginas finales, tenemos un extra muy especial, en forma de “Parte de
Guerra”, con bocetos, comentarios y análisis por parte de los autores. En
definitiva: “La Guerra de los Mundos” (Astiberri, 2022) es un cómic muy
original, pero que se queda corto en mi opinión en cuanto a planteamiento, y es
que podrían haber estirado muchísimo más el chicle narrativo, lo cual no quiere
decir que sea un mal cómic, todo lo contrario. Personalmente, lo he disfrutado
como un marciano.
El
noveno cómic de “Saint Seiya” (Planeta Cómic, 2019) de Masami Kurumada (guion y
dibujo), viene lleno de acción desde el principio hasta el final.
En
las páginas iniciales vas a encontrar un mini-poster, a todo color, de cuatro
de los Caballeros de Oro, y en la narrativa, la consumación de las batallas
entre los Caballeros de Bronce y los últimos de Oro (todas ellas épicas), antes
de que Seiya llegue hasta el mismísimo Sumo Sacerdote y confirme la identidad
del mismo, que es el Caballero de Oro de Géminis.
Algunas
de las páginas centrales tienen un cambio de color, habitual en el resto de los
tomos, a viñetas bicolores, y en las últimas páginas encontrarás las
características de algunas de las armaduras de los Caballeros.
El
cómic está muy bien, y desde luego, la colección merece, y mucho, la pena.