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martes, 8 de septiembre de 2020

División Azul (2020)



        Los seguidores de la Editorial Cascaborra estamos de enhorabuena. Cascaborra, que es la editorial a la que más entradas le hemos dedicado en este blog, es la única del país que ha apostado por contarnos, valientemente, la Historia de España a través del cómic desde hace poco más de dos años, desde la antigüedad hasta (de momento) la primera mitad del S. XX. Si no conoces su colección “Historia de España en viñetas”, te aseguro que es de lo mejor que tenemos actualmente en el mercado.

        Cascaborra, a lo tonto, nos está enseñando a través de la viñeta. Su labor didáctica creo que está fuera de toda duda. Y nos enseña con el cómic en la mano, nuestras victorias, derrotas, y vergüenzas, apostando por autores nacionales, de todas las edades, que están dejando el listón muy alto.

        Siguiendo en esa línea, de manera paralela, ha nacido una segunda colección en la editorial, cuyo primer volumen ha salido durante este mes de septiembre de 2020, “División Azul” (con guion y dibujo de Fran Jaraba), con un contenido más literario, más libre de la Historia, pero son abandonar del todo ese trasfondo, y dándole más alas a la imaginación del lector.

        “División Azul” nos sitúa en plena Segunda Guerra Mundial. El contexto histórico inicial, por parte del autor, nos confirma que el cómic está bien documentado, lo cual no es baladí. La Alemania nazi de Hitler ha atacado sorpresivamente a la URSS, y al grito de “¡Rusia es culpable!”, miles de jóvenes españoles se alistan para luchar en el frente oriental. Algunos son falangistas exaltados, otros excombatientes, y también los hay que quieren ir al Frente para interceder por un familiar encarcelado demostrando su simpatía por el naciente régimen franquista.

        El caso de Santi, un gallego de Santiago de Compostela, es distinto. Comunista convencido, que ha perdido todo durante la Guerra Civil, se ofrece a ir como agente infiltrado en la “División Azul” para hacer llegar los planos fotografiados (en negativo) de los avances alemanes en cuestión nuclear, que podrían inclinar la balanza.

        En la URSS, Santi coincidirá con una antigua amiga, una enfermera enrolada en la División Azul, y que tiene sus mismas inquietudes. Igualmente, conocerá el horror de la guerra, los muertos y heridos, y que la URSS no es ningún paraíso social, tal como había imaginado.

        Las ochenta páginas de “División Azul” están divididas en nueve episodios, que nos van centrando en las vivencias de Santi durante su trayecto, con un dibujo sencillo, la narrativa se complica a la par que se hace más inquietante, según va desarrollándose su periplo en la URSS. Es un cómic autoconclusivo, que, como digo, a pesar de ser pura ficción, tiene su trasfondo histórico y te engancha con facilidad.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Mulan (2020)



        Precedida con la polémica de que si la película vale o no vale los 22 leuros que te cobran por verla… Hoy hemos visto “Mulan” (2020), película de Disney, que te viene a narrar una historia ya conocida, ya contada en animación hace un tiempo, pero que retoma una vez más dentro de un mundillo cada vez más falto de ideas originales.

        Mulan es una nena que vive en la China del S.VI. Se comporta como un chico (es lo que dan a entender, no lo digo yo), correteando detrás de gallinas y por los tejados de su hogar. Un día, unos malvados guerreros que visten de negro (por eso son doblemente malos), acompañados de una poderosa hechicera, comienzan a atacar y a diezmar el país.

        El emperador recluta a un hijo varón de cada familia para hacerle frente a la invasión, pero en el caso de la familia de Mulan, es ella la que se disfraza de zagal para ir a la batalla, con resultados desiguales.

        Finalmente, se descubre la verdadera identidad de Mulan, y eso hará que nos planteemos el machismo que había en la China del S.VI donde una mujer no podía ir a la guerra a que se la cargaran en una batalla, y sin embargo, muchos jóvenes tenían que ir a ver como los ensartaban, decapitaban o machacaban a espadazos o flechazos.

        La película no vale los 22 leuros. Pero tampoco es mala. Como habréis adivinado, le sobran treinta minutos de metraje para no bostezar, y la música pasa completamente desapercibida. Posiblemente la olvidaré pasado mañana. La dejo a vuestra elección.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Historia Hoy (Septiembre 2020, número 9)



        Con una semana de retraso, me he leído la revista de divulgación histórica “Historia Hoy”, que va por su noveno número. Estas revistas me entretienen bastante, y me permiten leer otras cosas, de Historia, pero de más variados temas, porque últimamente solo suelo leer libros y cómics relacionados con la Segunda Guerra Mundial, que no deja de ser uno de mis temas favoritos.

        De los diversos temas que podéis leer en la portada, me han gustado dos especialmente: La narración de los últimos días de la fortaleza cruzada de Acre, que en 1291 cayó valientemente frente a fuerzas mucho más superiores a ellos, y como no, el hundimiento del Yamato, el mayor acorazado jamás construido, que necesitó casi 300 aviones estadounidenses para ser hundido.

        Entretenida, relajante y evasiva. Hay muchas revistas de este tipo en el kiosko, pero esta es una de las que más me entretiene.

Future Man (Primera Temporada, 2017)



        La primera temporada de “Future Man” (2017) me ha dejado un buen sabor de boca. Hasta hace una semana, no conocía esta serie, pero tengo que decir que me he tragado los trece episodios que conforman su primera temporada en siete días, y es que me ha enganchado bastante, por ser una serie sencilla, interesante, y sin grandes pretensiones, lo cual evita que se meta el castañazo según avanza.

        Josh Futturman se gana la vida trabajando como limpiador en una multinacional farmacéutica, aunque también es un jugador de videojuegos, obsesionado con un juego bastante antiguo que nadie ha logrado completar, “Las guerras biónicas”. En la fase final hay un truco, y hasta que Josh no lo descubre, no culmina el juego.

        En el mismo momento en que lo consigue, dos personajes del juego se presentan en su habitación y le dicen que el juego es real, y que las Guerras Biónicas suceden en su futuro, en el cual, la raza humana ha sido modificada genéticamente por el actual jefe de Josh, el director de la farmacéutica, relegando a las cloacas a la raza humana original no modificada.

         Como en Terminator, los viajeros del tiempo deben evitar que ese futuro exista matando al jefe de Josh, Kronish, y para ello, lo reclutan pensando que es un ágil guerrero, el mejor de todos los tiempos. El error a tal afirmación, y las “diferencias culturales” crearán una serie de situaciones, a cual más surrealista, mientras se abren distintas líneas temporales, en donde suceden distintas cosas según las decisiones tomadas, mayoritariamente, por Josh.

        La serie tiene ya un tiempo, pero a mí me ha gustado mucho por su humor y su manera de narrar algunas décadas como los ochenta o los cuarenta (en blanco y negro en gran parte). Os la recomiendo si os gustan los videojuegos antiguos, las comedias futuristas, las chicas de pelo morado y los viajes espacio-tiempo.

         P.D: Hay un episodio que ocurre en la casa de James Cameron que es desternillante.

sábado, 5 de septiembre de 2020

La decisión de Alice (2019)



        Alice es una joven esposa. Vive feliz con su marido y con su nene. Un día, en la farmacia, le rechazan la tarjeta de crédito. Bueno, todas las tarjetas de crédito en realidad. Su marido no le coge el teléfono. Y en el banco le dicen que su propio marido lleva un año sacando enormes sumas de dinero del mismo, y que de hecho, ella le debe al banco casi ochenta mil leuros.

        Así que, de la noche a la mañana, se encuentra sola y arruinada. Y lógicamente, comienza a barajar sus posibilidades, para intentar salvar la situación, que es bastante grave, y entre ellas, está la prostitución.

        Cuando aparece el marido (que es un bisho malo), la cosa se vuelve aún más extraña, dentro de lo que cabe, ya que su vuelta no hace nada bien a Alice y a su hijo. Pero Alice ya ha tomado un camino en su vida, que la diferencia de la mujer que era antes de la crisis matrimonial, y ahora, cada vez, es más libre…

        La película no me ha acabado de convencer del todo, porque la protagonista está que parece que no se cree lo que está viviendo. Tarda en reaccionar, aunque cuando lo hace, la cosa parece rozar (en vez del dramatismo) lo cómico, y no me parece una situación que se pueda ver desde esa situación precisamente. Se deja ver, y afortunadamente, no le sobra demasiado metraje (solo un cuarto de hora).

Memorias de un amante sarnoso (Edhasa, 6º edición, 2020) Groucho Marx



        Desde bien pequeño me han gustado, y me siguen gustando, los Hermanos Marx. Aquí en el blog, le he dedicado algunas entradas a libros de Groucho, como “Groucho y yo” o “Camas”, entre otros (que yo recuerde), y siempre es bueno leer, o releer, algo de ellos, o sobre ellos.

        En esta ocasión, le ha tocado el turno a “Memorias de un amante sarnoso” (Edhasa, 6º edición, 2020) de Groucho Marx. Un pequeño libro de 1964, de 232 páginas, que, ha envejecido regular. Groucho, cuando escribió este libro, ya estaba en horas bajas, y ese sentimiento, cada vez más incipiente de soledad, y de ser olvidado, se nota en este libro mucho.

        Está dividido en cinco partes, en las que a través de relatos cortos, con mucho humor e ironía, nos habla del amor, las mujeres, la sociedad o el dinero. Es curioso leer cada vez que cita a Fred Astaire, Tony Curtis o Rock Hudson como habituales, pero es que el libro tiene sus casi sesenta años.

        El humor, y la manera de contar las cosas de Groucho, hacen que el libro sea muy divertido. Yo me he desternillado de risa con una anécdota que cuenta de los hermanos alojados en una pensión mexicana, y sus problemas con las comidas. Es realmente bueno. Viejuno, eso no se lo quita nadie, pero muy bueno. Al fin y al cabo, Groucho era un verdadero genio. Te lo recomiendo si eres fan de sus películas, aquí hay escenas contadas, dignas de aquellas viejas cintas en blanco y negro.

martes, 1 de septiembre de 2020

Cobra Kai (Segunda Temporada, Netflix, 2019)



        Como la Primera Temporada me ha gustado tanto. No me he podido resistir a ver la segunda, en una tarde. Y es que “Cobra Kai” (Netflix, 2019), es en mi opinión, una de las series más interesantes de este año 2020.

        Y es que el episodio final dejaba un gran interrogante abierto. En esta segunda temporada os vais a encontrar nuevos personajes, y la definición de dos grupos de karatecas muy definidos, por su filosofía y su manera de ver las cosas. Esa diferencia los va a enfrentar. El protagonismo que disfrutaban Miguel y Lawrence en la primera temporada, se diluye un tanto, se comparte… Pero el interés sigue siendo el mismo.

        Diez episodios llenos de tensión, llaves y patadas a doquier. La música es venerable, y a pesar de que hay fallos en el guion, los aciertos son más, y la serie gana según la vas viendo. La verdad es que os la recomiendo, y mucho, y os digo lo mismo que os dije en la entrada anterior dedicada a la Primera Parte. Tenéis que ver “Karate Kid” (1984), tanto la primera, como la segunda parte, para poder desentrañar los aspectos más destacables de la narrativa. ¡¡No lo dejéis!!

La francotiradora de Stalin (Planeta, 2019) Liudmila Pavlichenko



        Después de haber leído hace relativamente poco las memorias de Záitsev, y ver la película ruso-ucraniana (por segunda vez, pues la dediqué una primera entrada hace unos años) “Batalla por Sebastopol” , no podía dejar de pasar la oportunidad este verano que se acaba, de leer las memorias de la archifamosa francotiradora Liudmila Pavlichenko, que entre Odessa y Sebastopol, se cargó a 309 oficiales y soldados nazis, en su cargo de francotiradora, superando a Záitsev por unas cuantas docenas.
         Esta parte me pareció curiosa, porque la autora obvia que la URSS y la Alemania nazi, eran aliados a través del Tratado Ribbentrop-Molotov, y que los dos países invadieron Polonia para repartírsela alegremente. De hecho, Polonia estuvo en la órbita soviética casi cincuenta años.

        “La francotiradora de Stalin” (Planeta, 2019) es la autobiografía de la protagonista, escritas entre Moscú y Sebastopol, entre 1967 y 1972 (poco antes de fallecer en 1974), y en las que narra su experiencia en la guerra, cómo comenzó a disparar y a interesarse por las armas, sus tácticas de combate y la experiencia en el frente, donde fue herida varias veces, y donde murió su segundo marido, Alekséi Kitsenko (y posiblemente también el primero, al que apenas le dedica pocas palabras). El libro es muy interesante, ya que Pavlichenko no se ahorra las curiosidades, sus opiniones y los trofeos de guerra que consiguió y cómo, aunque las cien últimas páginas se vuelven algo más aburridas, al ser retirada del frente y enviada en una misión diplomática por Estados Unidos, Canadá y Reino Unido. En esta última parte habla más de lo que le pareció la familia Roosvelt, Charlie Chaplin o Churchill, y es evidente el choque cultural en sus escritos. Es curioso que narra la venida con muchos detalles, pero no el viaje que la llevó de la URSS a los Estados Unidos.
          En las memorias de Záitsev, tanto el prologuista, como el propio Záitsev, niegan que esto fuera real (el que un soldado cogiera el fusil de un compañero caído), y de hecho, se dice que fue una mención del director de "Enemigo ante las puertas". Sin embargo, Pavlichenko lo da por hecho.

        El libro, dividido en diecinueve capítulos, se acompaña de una veintena de fotos y un anexo final explicativo de algunas de las notas que hay a lo largo del libro, que ofrece una información adicional a la historia de Liudmila.
        Pavlichenko odia a los rumanos, y los tacha de "gitanos" en varias ocasiones de manera despectiva. Los nazis, eso sí, eran harina de otro costal.

        Es, desde luego, más denso que el de Záitsev (al cual nombra en sus páginas finales en un par de ocasiones), que al fin y al cabo, no tenía los estudios universitarios de Pavlichenko, que acabó siendo Doctora en Historia por la Universidad de Kiev, pero igual de fascinante. Es muy curioso, como igual que Záitsev, repite casi las mismas consignas y chacras que aquel respecto al estalinismo del país, lo cual no deja de ser curioso. Te gustará, seguro, si te va la Segunda Guerra Mundial.

        Pavlichenko, al igual que Záitsev, tuvo su pez gordo. Esta es, para mí, una de las mejores partes del libro.

lunes, 31 de agosto de 2020

Cobra Kai (Primera Temporada, Netflix, 2018)



        A pesar de que la serie “Cobra Kai” (Netflix, 2018) tiene sus dos añitos, y ha estado en YouTube desde que salió, no me ha dado por ver su Primera Temporada hasta hace un par de días. Y ciertamente, tenían razón todos los que me recomendaron su visionado, porque es una serie muy bien pensada, estructurada, con algunos fallos, pero que son compensados con su originalidad y su acierto narrativo.

        Si estás entre los cuarenta y cincuenta años, recordarás la mítica película ochentera “Karate Kid” (1984), que fue un auténtico exitazo, y que trajo como consecuencia, la sucesión de películas con relativo éxito e interés (la primera fue la mejor) que llegaron después (hasta los noventa). En esta película, un joven, Daniel LaRusso, recién llegado a un suburbio de  Los Ángeles recibía lecciones de karate, por parte de un anciano japonés (El Sr. Miyagi) para poder hacer frente a un abusón del barrio, Johnny Lawrence, que entrena en un gimnasio conocido como Cobra Kai. LaRusso tiene que vérselas casi a diario con Lawrence y sus amiguetes, hasta que en el combate para menores de dieciocho años de su distrito, logra vencer a Lawrence, lo que hará caer a los Cobra Kai en desgracia, y en el olvido.

         Pues la serie arranca en 2018, y sigue la vida de aquellos protagonistas de “Karate Kid”, pero desde la perspectiva de Lawrence, el gran perdedor de la película, que casi cuarenta años después de aquel campeonato, se dedica a hacer arreglos en domicilios, amargado por su pasado, con un matrimonio fallido y un hijo delincuente, y con la misma actitud que entonces.

        Lawrence decide recobrar el espíritu de su sensei, al que cree muerto, y retomar el gimnasio “Cobra Kai”, preparando a un nuevo discípulo en la disciplina de los Cobra Kai, al que pronto se unirán otros. ¿Quién es el bueno, quién es el malo, hay una sola Verdad como decía Sócrates o todo es según del color del cristal con el que se mire?

         A mí me ha gustado mucho la Primera Temporada, y espero que la Segunda no me defraude. Si quieres verla, es fundamental que primero veas “Karate Kid” si no lo has hecho ya… Os gustará.

viernes, 28 de agosto de 2020

Orígenes Secretos (2019)



        Hacía mucho tiempo que no veía una película con un nivel tan alto, altísimo de frikismo. “Orígenes secretos” (Netflix, 2019) tiene todo lo que un amante de los cómics puede desear: Referencias continuas a cómics clásicos de súper-héroes, humor, guiños y algo de acción.

        Estamos en Madrid. Un asesino en serie comienza a actuar, y pronto, la policía (Antonio Resines hace de padre de tendero friki, nivel paladín) relaciona los asesinatos cometidos con apariciones de héroes de Marvel y DC Cómics clásicos (Spiderman, Hulk, Iron Man, o el propio Batman).  Cosme, el policía que está a punto de jubilarse y ser sustituido por David (el nuevo) pondrá a su hijo friki a disposición del cuerpo policial, con Norma (la comisaria, otra friki de cuidado) a la cabeza.

        Pronto, los asesinatos se complicarán, pero al fin y al cabo, todo está en los cómics… La película es una versión de “El Protegido” a la española. Tiene buenos puntos y es bastante entretenida. Eso sí, solo se la recomiendo a los muy amantes de los super-héroes, porque si no, te perderás muchas referencias, desde situaciones, hasta comentarios o nombres de editoriales (Bruguera, Forum, Norma…)

jueves, 27 de agosto de 2020

Saint Frances (2019)



        En “Saint Frances” (2019) tenemos a Bridget, una joven de 34 años que tenía una prometedora carrera como poeta y escritora, y que se ve metida a canguro para ganarse la vida. Por un rollete, se queda embarazada, y tiene claro que quiere abortar.

        A la par, el primer trabajo que le sale es cuidar a una pequeña niña, Frances, que es hija de una pareja de lesbianas. Bridget, que está más perdida que un caracol en un espejo, irá encontrando poco a poco su camino en la vida, gracias a Frances y a sus madres, superando poco a poco todos los obstáculos (o dudas) que se le cruzan por el camino.

        Entretenida película costumbrista, sobre la amistad, el amor familiar y las segundas oportunidades, con pequeñas reflexiones sobre la religión y su importancia en la vida, aunque le sobra media hora larga para contarte lo mismo.