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viernes, 24 de julio de 2020

El cruce de la metralla y otras crónicas escritas en Primera Línea (1940-1944) (Hécate, 2018) Tom Treanor



        Estos diez últimos días se los he dedicado a un libro muy interesante: “El cruce de la metralla y otras crónicas escritas en Primera Línea (1940-1944)”, del periodista de “Los Ángeles Times”, Tom Treanor, y editado por Hécate (2018).

        Son casi cuatrocientas páginas, divididas en nueve capítulos, aparte del prólogo “La guerra en mil palabras” y un “Prefacio”, y un anexo final dedicado a gran parte de los periodistas estadounidenses que cayeron en la Segunda Guerra Mundial. La cifra oficial es 54, pero se sabe que fueron más por circunstancias que explica el propio libro: Algunos eran militares y periodistas, otros eran antiguos periodistas metidos a militares…

        Este libro recoge gran parte de las crónicas de uno de aquellos periodistas , Tom Treanor, quizás uno de los más famosos, ya que era objeto de interés de algunos compañeros (más bien compañeras) que escribían crónicas del corazón (cómo suele llamarse al chismorreo y cotilleo). Treanor tenía un estilo muy peculiar de escribir, que parecía el de un diario con grandes dosis de propaganda, (algo por cierto, que he notado hoy en día cuando leo artículos del National Geographic de articulistas estadounidenses), aparte de mandar sus crónicas por correo, no por telégrafo, lo cual provocaba la publicación de crónicas retrasadas en el tiempo, pero más extensas e interesantes para el lector.

        Treanor visitó Europa antes de la guerra, durante la guerra antes de que Estados Unidos entrase en el conflicto, y hace sus artículos desde Rumanía, el norte de África, Malta, Egipto y Birmania, antes de volver a Europa para presenciar el desembarco de Normandía (en la Playa Utah) y acompañar a las tropas aliadas en su avance por suelo francés.

        Desgraciadamente, falleció a consecuencia de un accidente de tráfico, antes de la toma de París, con la que premonitoriamente llegó a soñar, y a escribir su último artículo sobre ello. El libro está lleno de anécdotas, y tiene un estilo claro y directo, sin barroquismos, un estilo sencillo que seguramente hacía la delicia de sus lectores, pues parece que la guerra te la esté contando un amigo, con un guiño de complicidad. Os lo recomiendo, si como a mí, os interesa la Segunda Guerra Mundial. Os aseguro que os va a entretener mucho y vais acabar queriendo saber más sobre Tom Treanor.

jueves, 23 de julio de 2020

Taxi Teherán (2015)



        “Taxi Teherán” (2015) la vi hace cinco años, en su estreno. Pero, incomprensiblemente, no le dediqué una entrada en el blog, y pensaba que sí. La he estado buscando en el blog, y no he dado con ella, así que he decidido volverla a ver y dedicarle cuatro líneas, aunque la película se merece más de lo que yo habitualmente suelo escribir por aquí.

        Me gustó mucho en su día, y me ha vuelto a gustar verla otra vez. Al director Jafar Panahi le prohibieron volver a rodar películas en su país, porque la nueva ola de cine que él representaba (y que representa aún, aunque en cinco años solo ha sacado una película), no estaba muy en la línea del régimen iraní. Así que, se inventa un documental, un falso documental, una especie de road movie, en la que él hace de taxista y va recogiendo a gente por las calles de Teherán (apenas vemos nada fuera del vehículo), actores no profesionales que pudieron meterse en un buen lío. Cada uno con sus ideas y pensamientos, con lo que se monta una película con un par de cámaras, y de paso, consigue darle en los morros al gobierno.

        Con esta película, de paso, muestra el interés de los iraníes por el cine internacional, pirateado a base de bien, y mostrando una mezcolanza de opiniones, y de lo que vendrá en futuras generaciones de iraníes, que tarde o temprano, se supone, acabarán imponiendo la cultura a la religión imperante.

        Se llevó el Oso de Oro de la Berlinale el mismo año que se estrenó, pero no le dejaron recoger el premio, por lo que su sobrina, que también sale en la película, fue la que recogió el premio. Tenía una duda con esta película, y creo que la he zanjado. Os la recomiendo.

miércoles, 22 de julio de 2020

Father Soldier Son (2020)



        En Netflix me encuentro este documental, “Father Soldier Son” (2020), que ha sido rodado durante diez años, en torno a la vida del sargento de los Estados Unidos, Brian Eisch, y sus dos hijos Isaac y Joey.

        Brian es un padre divorciado, que tiene la custodia de sus dos hijos, ya que su madre no quiere saber nada de ellos. Vuelve de una misión en Afganistán con una pierna chafada después de una emboscada por parte de los talibanes, y la vida de la familia cambia completamente. Brian encuentra a una nueva pareja, María, que junto a su hijo menor, se va a vivir con él y con Isaac y Joey. La amputación final de la pierna de Brian, hará que la familia pase por una crisis familiar, unida a la perdida de uno de los chicos Eisch, concretamente Joey, en un accidente.

        Es un documental duro, y lo interesante es ver cómo crecen los chicos, como Brian pasa de ser un tipo atlético y de carácter alegre, a un señor obeso con muchos traumas y dudas en su vida. Lo recomiendo.

martes, 21 de julio de 2020

El príncipe olvidado (2020)



        “El príncipe olvidado” (2020) ha recibido algunos palos por parte de la crítica, pero la verdad es que a mí me ha parecido una entretenida película. Ideal para verla con críos (de entre siete a nueve años, supongo), sobre crecer y hacer cosas que antes no hacías, pasando páginas y abriendo nuevas puertas en la vida de cada uno.

        Djibi (Omar Sy, que hace un buen papel en mi opinión) es viudo, y su única obsesión es estar con su hija, Sofia, de ocho años. Ha creado todo un mundo de cuentos con seres fantásticos que recrea antes de irse a la cama. Es un ritual diario, pero la niña comienza a crecer y a no querer que le cuenten cuentos, en el momento en que entra en el Instituto y conoce a Max, un chico de su clase. Igualmente, a la vez, la vecina de ambos empieza a interesarse por Djibi, y eso también será un cambio en su vida.

        Paralelamente a la realidad, en el mundo de los cuentos creado por Djibi, comienza a haber una crisis por la falta de fe de Sofia en los cuentos de su padre, y los personajes intentarán todo lo posible por salvar su mundo y su existencia, sobre todo el Príncipe y el Villano, que son los dos actores principales del mundo de los cuentos.

        La película no está mal. Es una original manera de explicar los cambios que pueden acontecer en la vida de una niña que se aproxima a la adolescencia y que comienza a interesarse por otras cosas. Igualmente, creo que intenta explicar que los propios adultos tienen que buscar sus propios cambios, y que nunca es tarde, y que no hay que cerrar puertas (esto se explica literalmente en la película). Ya me diréis que os pareció.

lunes, 20 de julio de 2020

María Pita (Cascaborra, 2020) César Herce, Meik, Angie Suárez



        Los que sois habituales del blog, sabéis que una vez al mes, durante once meses al año (salvo en agosto que descansan), le dedico unas líneas al cómic mensual que edita Cascaborra, dentro de su colección “Historia de España en viñetas”, desde hace poco más de dos años. Cascaborra es la editorial a la que más entradas le hemos dedicado en el blog. Hacen, en nuestra opinión, una labor loable por hacernos llegar la Historia de España a través del mundo del cómic, una labor didáctica muy importante en estos días que corren, y que nosotros siempre intentamos agradecer a través de estas entradas referidas.

        El vigesimoquinto cómic, titulado “María Pita” (julio, 2020) viene de la mano de César Herce (guion y dossier final del cómic sobre la vida de nuestra protagonista), Meik (dibujo, la recordamos de cómics como “Nôrdumani” del que hablamos por aquí hace unos meses) y Angie Suárez (color). Con un prólogo del escritor y divulgador histórico, Javier Santamarta del Pozo (cuyas lecturas también os recomiendo, porque tiene este señor libros pero que muy interesantes alrededor de la Historia de España), nos adentramos en el reinado de Felipe II.

        El rey ha recibido la mala noticia que su Felicísima Armada se ha ido al garete (1588) frente a las costas inglesas, debido a las inclemencia meteorológicas, y en menor medida, por mucho que nos quieran contar, a los brulotes ingleses. El hecho es recordado mundialmente, en parte porque ya son siglos de propaganda inglesa al respecto.

        Pero, un año después, una Contra-Armada, enviada por la Reina Isabel de Inglaterra y comandada por Francis Drake y John Norreys, se dispone a atacar los puertos más vulnerables de España, a la par que Lisboa para intentar un levantamiento portugués contra Felipe II.

        El primer objetivo, La Coruña, comienza exitosamente para los ingleses, que desembarcan cientos de hombres a sus puertas, lo cual hace que a la soldadesca, se le tenga que unir todo hijo de vecino, hombre o mujer, niño o anciano, para defender la ciudad frente a la invasión.

        Lo que iba a ser una segura victoria inglesa, se transforma en una derrota a manos de los coruñeses, destacando, con una ferocidad indómita, la carnicera María Pita, que logra abatir a un alférez abanderado inglés, lo cual recobra los ánimos de la tropa española que estaba bastante por los suelos tras el derrumbe de parte del lienzo amurallado de la ciudad.

        Como bien dice César Herce en su artículo final, no sabemos a ciencia cierta si aquel hecho fue realmente así, o si pronunció la famosa frase con la que pasó a la historia: “Quién tenga honra que me siga”, pero lo que sí es cierto es que María Pita se convirtió en una leyenda, tanto en Galicia, como en el resto de España, aunque tristemente esté un poco olvidada en los libros de Historia.

        Repleto de acción a raudales, el cómic de María Pita es puro nervio desde las primeras páginas. Bien narrado, y establecido cronológicamente por fechas, para que el lector perciba la evolución de los hechos que acontecieron, es desde luego, de los más recomendables de este verano. Lectura, como os digo, entretenida, amena y didáctica, que no defrauda… Por cierto, aquella Contra-Armada fue un fracaso más estrepitoso que la del año anterior protagonizada por los españoles, pero eso tampoco lo leeréis en casi ningún libro de Historia.

domingo, 19 de julio de 2020

Intemperie (2019)



        Hace unos años, cuando leí “Intemperie” de Jesús Carrasco, no le dediqué una entrada en el blog, aunque si mencioné su lectura cuando leí “La tierra que pisamos”. Ambos libros me gustaron, a pesar de que su narrativa era bastante ambigua, opaca y mísera en datos, y creo que me gustó más “la tierra que pisamos” (quizás porque se desarrolla en Extremadura) que “Intemperie” que la noté algo más oscura.

        Hoy he tenido la oportunidad de ver la versión cinematográfica de “Intemperie” (2019), y tengo que decir que no tiene absolutamente nada que ver con lo que recuerdo de la novela, pero eso no ha sido óbice para que haya disfrutado de una gran película, que ciertamente, me ha recordado mucho a un western, pero en el solato andaluz granadino (que también bien podría haber sido Extremadura, porque tenemos los mismos rigurosos paisajes por estas lindes) en los años de la postguerra, concretamente en 1946.

        En la narrativa, tenemos a un niño que huye del “pueblo” (más bien aldea de cuatro casuchas dominada por el señorito de turno) donde vive junto a su familia. Le ha robado al capataz un reloj de oro y algo de dinero, y su objetivo es llegar a la ciudad. Pronto se monta una búsqueda del chaval, amenazas mediante (como debe ser), para localizarlo y darle unas esclarecedoras hostias al respecto. Pero el niño tiene la suerte de cruzarse con un cabrero (Luis Tosar), antiguo soldado en Marruecos (aunque es más bien un Maestro Jedi), que le ayudará a huir, y de paso, enfrentarse a sus perseguidores.

        La verdad es que me ha gustado mucho, es una gran película del Oeste en el sur español, casi en la mitad del S.XX, pero tiene una buena historia, que está bien narrada, y que mantiene hasta el final los motivos de la huida del nene de aquel miserable paraje. Os la recomiendo.

Sarajevo Pain (Norma, 2020) Fidel Martínez



        Los que conocemos a Fidel Martínez, llevamos este horrendo 2020 esperando que sacara “Sarajevo Pain” (Norma, 2020). Desde enero, sabía que su nuevo cómic iba a salir en marzo, que iba a tratar sobre un tema necesario y no tratado en los cómics, ni siquiera en nuestros manuales de Historia contemporáneos, con la suficiente claridad y precisión, como es la Guerra de Yugoslavia, que nos pilló a contrapié, como algo lejano y ajeno, y que resulta que estaba a nuestras puertas, y que fue, posiblemente, una de las mayores vergüenzas europeas de los últimos años.


        Después llegó el maldito covid19, coronavirus, plaga que aun sufrimos en nuestro día a día, y aquel cómic se retrasó hasta este presente mes de julio, que ha sido cuando he tenido el placer de tenerlo en mis manos, y de poder disfrutarlo. Y tanto ha sido así, que he hecho algo que no suelo hacer: Leérmelo dos veces. El motivo me ha parecido obvio. Es un cómic que engloba tanto, tantísimos puntos de vista: Étnicos, religiosos, históricos, hasta artísticos, que no quería dejarme atrás nada. Y, a pesar de ello, creo que algo se me ha podido escapar. Algo merece ser rescatado del tintero.


       Fidel nos lleva a aquella Yugoslavia que se desmorona a principios de los noventas en guerras y barbaridades abominables, a través de los ojos, del punto de mira de un francotirador serbio, que relata su historia. También vemos los puntos de vista de dos niños, concretamente de uno, Amir, a través de los cómics que lee y que extrapola a la situación que vive, entre fuego de mortero, tiros y bombas, y en la que hay un hueco para la amistad con una chica, a cuyo padre mataron de un certero tiro en la plaza en la que no quiere jugar con Amir.

        El arte hace su aparición y se pone al servicio de los más necesitados, para narrar el horror. Tal como hizo Goya. También la historia que intenta explicar el porqué de ese conflicto intestinal y nacionalista, que durante tantos años supo afrontar el mariscal Tito, pero cuya desaparición hizo estallar aquel avispero religioso y étnico, por los cuatro costados.

        La esperanza de sus protagonistas reside en la esperanza de que todo acabe, de que regrese el ser amado, de que todo sea ya un pasado sin odio ni rencor, mientras los europeos y sus soldados del unprofor miran para otro lado.

         Con una técnica muy personal, que a mí me recuerda poderosamente a los expresionistas alemanes, y a sus xilografías de la República de Weimar. Fidel nos lleva a través de un riguroso blanco y negro, de personajes angulosos, a mostrarnos lo que fue una vergüenza de diez largos años de odios, muertes, venganzas y francotiradores, de sitios y guerras intestinas, donde no se esperaba a Dios en un Sarajevo moribundo y humeante. Ni que decir tiene, que tenéis que leerlo. Es una verdadera maravilla.

         P.D: No os dejéis atrás “Fuga de la Muerte” y “Cuerda de presas”, que ya comentamos aquí hace unos años. No os defraudarán.

sábado, 18 de julio de 2020

Los halcones del III Reich. La guerra nazi en el aire (Torres de Papel, 2014) Ana Piano.


        Yo no me dí cuenta, fue mi amigo Eduardo quién lo hizo. La foto del libro corresponde a aviones posteriores a la Segunda Guerra Mundial, los Hispano Buchón concretamente, que protagonizaron muchas escenas de cine, ya que no se tenían aviones originales de la época para hacer las películas...

         Extraño librito este “Los halcones del III Reich. La guerra nazi en el aire” (Reedición de Torres de Papel, 2014) de Ana Piano, porque parece un libro de autoedición, con copyright de 1970, y porque no adjunta una bibliografía o datos sobre la autora (no he logrado encontrar nada de esta escritora).

       Extraño, sí. Pero también entretenido, basándose sobre todo en diarios, memorias y libros publicados por protagonistas que vivieron los hechos y por otros expertos. Es un texto general, sin entrar en muchos detalles, no en vano tiene poco más de ciento cuarenta páginas, y se echa en falta, aparte de la citada bibliografía y los datos de la autora, una serie de fotografías o referencias a los textos nombrados. La autora se basa, sobre todo, en las vivencias y puntos de vista del piloto alemán Galland, durante casi todo el libro.

        Hay libros mejores sobre la temática, pero para ser un texto de 1970, no está mal, y no deja de ser una curiosidad la falta de datos relativos al mismo.

viernes, 17 de julio de 2020

Greyhound: Enemigos bajo el mar (2020)



         “Greyhound: Enemigos bajo el mar” (2020) trata de un tema visto muy poco en las películas bélicas dedicadas a la Segunda Guerra Mundial: La batalla del Atlántico (1941-1942), en la que los diversos convoyes estadounidenses y británicos, se la jugaban en el Atlántico norte, trayendo suministros, mientras manadas de U-Boot alemanes los esquilmaban sin piedad, a pesar de llevar escoltas.

        Creo que esta cinta no está basada en un hecho concreto (pero si en una novela), ni siquiera me he molestado en comprobarlo, pero podría haber sido la historia de cualquiera de aquellos convoyes que sufrieron los embates de los terribles U-Boot. Hay partes que están muy bien hechas, cómo que no hay diálogos absurdos o heroicidades más allá de la narrativa que nos quieren contar, y hay cosas que me han rayado un poco, o que directamente me parece que sobran.

        Primero, hay una historia de amor, al comienzo, con los créditos aún, que dura dos minutos con rechazo incluido, que no viene a cuento. Segundo, la aparición de un submarino, trae consigo que en la música suene un sonido parecido al de una ballena herida en celo. Esto es continúo. Aparece un submarino, y suena ese espantoso ruido que bien podrían habérselo ahorrado. Tercero, la extremada religiosidad del protagonista no aporta mucho, salvo unos supuestos conflictos morales-religiosos que el capitán tiene a la hora de rescatar o atacar. Cuarto, hay un bordeo continuo por radio por parte de los alemanes, nada más alejado de la realidad. Incluso llegan a atacar a los destructores con toda la cara del mundo, emergiendo a pocos metros de ellos, y sabemos que muchos barcos de guerra aliados cayeron en manos de los U-Boot, pero no era la tónica generalizada, y en un combate de superficie, el comandante alemán sabía que era un suicidio para él y su tripulación. En la película eso parece darles igual (la manera de esquivar torpedos por parte de los cruceros y destructores, también se las trae).

        A favor, tiene su escasa hora y veinte minutos de metraje, y sus créditos finales con imágenes de la aquella etapa de la guerra. No deja de ser una película entretenida, a pesar de los puntos que os he comentado.

        P.D: Ya sabéis que os recomiendo la serie de cómics “U-47”, de la que por aquí hemos hablado de todos los volúmenes publicados en castellano, y que tienen en sus páginas finales, unos magníficos dossieres con fotos e información sobre la época.

jueves, 16 de julio de 2020

El reflejo de Sybil (2019)



        “El reflejo de Sybil” (2019) es un drama psicológico, que, a pesar de partir de una interesante premisa, a mí no me ha llegado a enganchar, no me ha llegado a gustar y he llegado a bostezar en un par de ocasiones.

        Tenemos a Sybil, que es una psicóloga bien establecida, que, un buen día, decide dejarlo todo para dedicarse con pasión a lo que siempre ha querido ser: Escritora. Poco a poco va dejando a sus pacientes, pero hay una, Margot, una arrolladora actriz, que la llama desesperada, para contarle una historia, la de su vida, y Sybil cae enredada en los hilos de Margot y su atormentada vida, en la que ella misma se ve reflejada en insufribles (para el espectador) recuerdos…

        La película, lo malo que tiene, además de sobrarle la consabida media hora larga, es que está realizada en planos temporales, cortos de tiempo, tipo gags. Esto hace que debas estar muy pendiente, para no perderte en la vorágine de saltos que da la narrativa, además que la historia se va complicando, y es más simple que lo que nos intenta explicar.

        P.D: Referir que hay una escena sexual que dura como una hora y media larga, sin venir demasiado a cuento.