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viernes, 5 de junio de 2020

Come to daddy (2019)



        “Come to daddy” (2019) es una película rara de narices. Norval es un chaval que ha pasado problemas con el alcohol. No ve a su padre desde que tenía cinco años. Un buen día recibe una carta en la que le insta a que se reúna con él, en una cabaña en el bosque. Norval, para intentar aclararse, y de paso estar con su padre, acepta la invitación. Llega al lugar tras atravesar medio bosque, para descubrir que su padre es un tipo irascible, alcohólico y violento. Un día, al padre le da un buen yuyu, y cae fulminado por un paro cardíaco.

        Entonces, comienza el surrealismo en lata, con un policía afroamericano que se comporta de manera extraña, una forense aún más rara y situaciones y diálogos absurdos. La película se vuelve lenta, aburrida y empieza a perder ritmo, y para mí, bastante interés, ya que cambia de género repentinamente, con una casa que hace ruidos en todo momento (por un motivo concreto), y con el descubrimiento, por parte de Norval, de que su padre no era, en realidad, su padre…

        Al final, el disparate se acrecienta, con unos giros de guion increíbles, y llegando a la absurdez en muchas escenas. Esos cambios de género dentro de una misma cinta, mientras no nos crece el pelo ni nos sale barba durante días y días, no los digiero bien. Como decía al principio, es rara de narices. Quizás en otra época, me hubiera atraído más. Hoy, no. La dejo a vuestra elección.

jueves, 4 de junio de 2020

Los consejos de Alice (2019)



        En “Los consejos de Alice” (2019) nos vamos a encontrar una idea muy interesante, en mi opinión, como es la unión de la política y la filosofía. No es una idea nueva, ya que, desde la época de los antiguos griegos, dichos conceptos estaban más unidos de lo que, desgraciadamente, lo están hoy en día.

        De entrada, tengo que avisar que esta película te gustará si te interesan esos dos hechos, precisamente: La política y la filosofía. En caso contrario, la película te puede parecer un auténtico galimatías, y seguramente, acabarás quitándola.

        Estamos en Lyon, donde un alcalde socialista, ve como sus ideas empiezan a escasear, y se siente bastante vacío. Alice, una profesora que ha dado clases en el extranjero y que ha estudiado Filosofía, es llamada para asesorar al alcalde. La chica, al principio, no tiene ni idea de cómo asumir tan titánica tarea, pero, poco a poco va haciéndose con la situación, lo que provocará recelos en algunos sectores del ayuntamiento, que no están acostumbrados a esta bocanada de aire fresco, y que harán todo lo posible por eclipsarla, más cuando el alcalde se decida a presentarse a una posible presidencia.

        No es, como os digo, una película para todos los públicos (y Ojo, que no estoy llamando tonto a nadie), comparte partes y diálogos interesantes, con otros venidos a menos, y quizás, con media hora menos, contaría lo mismo, así que la dejo a vuestra entera elección.

Pacific Alamo. La batalla de la isla de Wake (Inédita Editores, 2006) John Wukovits



        Antes de leer “Pacific Alamo. La batalla de la isla de Wake” De John Wukovits (Inédita Editores, 2006), tengo que decir que, pese a leer muchísimo sobre la Segunda Guerra Mundial, durante muchísimos años… Este episodio no lo conocía. Y, que, después de leer el libro, me ha dado hasta cierta vergüenza que no supiera nada de estos hechos.

        Posteriormente a mi lectura, he podido comprobar, que, uno de los principales motivos es que no hay nada editado en castellano sobre La Batalla de la isla de Wake, más allá que este libro. No hay artículo de revistas especializadas, que yo haya podido encontrar, ni entrevistas, y la información que me ha ofrecido internet ha sido más bien escasa. Y en inglés, no hay mucho más. Ya que he encontrado una media docena de libros autobiográficos de algunos de los supervivientes de dicha batalla, pero llevan descatalogados muchos años, así como una película de 1942, en la que los supervivientes no solo no se vieron reflejados, sino que dijeron que tenía poco de verdad (no está en castellano, y en inglés está descatalogada)

        La isla de Wake es un minúsculo atolón en el Océano Pacífico. Inicialmente fue descubierto por los españoles en el S.XVI, pero no lo colonizaron por falta de agua potable. En 1898, durante la Guerra Hispano- estadounidense, los yanquis se reivindican el atolón y comienzan a fortificarlo, creando un pequeño aeródromo, y contratando a civiles para labores de construcción.

        Cuando los japoneses atacan Pearl Harbor, unos 1.500 hombres, entre militares y civiles organizaron la resistencia del atolón, rechazando durante un par de semanas, heroicamente, a los japoneses con un par de WildCats operativos y algunas ametralladoras con las que consiguieron hundir algún barco japonés. En una segunda oleada, los japoneses tomaron la isla, dividendo a los supervivientes en dos grupos: Unos se quedaron en la isla, los civiles, esclavizados y haciendo trabajos forzosos, siendo asesinados ya en septiembre de 1945 por el jefe militar del atolón, ante la presencia norteamericana en la zona. Los militares y algunos civiles, pasaron un cautiverio brutal por campos chinos y japoneses, donde las torturas y las privaciones eran diarias, mientras que los japoneses los mermaban, decapitaban y mataban a palos. 

        El lanzamiento de las dos bombas atómicas acabaría con el sufrimiento de los prisioneros de guerra, que, al volver, se encontraron con la incomprensión (muchos de ellos) de su Gobierno, el reclutamiento para la Guerra de Corea, y problemas físicos y mentales no reconocidos por el Gobierno de los Estados Unidos.

        El libro, en un principio, me pareció cierto tostonazo, ya que Wukovits comienza dando datos biográficos de muchos de los protagonistas, desde donde nacieron, hasta cual era su helado favorito. Pero, afortunadamente, poco a poco, va cobrando interés, y nos lleva a la batalla con todo lujo de detalles, siguiendo a los protagonistas americanos y a algunos japoneses (aunque de estos últimos se deja de informar justo después de concluida la batalla, desaparecen de la historia sin saberse como acabaron), y al sufrimiento que vino después, hasta el año 2002, donde aún tiene la oportunidad de entrevistarse con la poco más de media docena de supervivientes que quedaban vivos. Se echa de menos que la edición no traiga, aunque sea, una docena de fotos, aunque si tiene una bibliografía final (descatalogada, por supuesto)

        Una lástima que no se haya escrito más sobre ellos. El hecho merece la película, sin duda. Y es posible, que, a pesar del esfuerzo y de las victorias iniciales, que Wake acabara en derrota, sea motivo de la falta de más información, o de películas al respecto. Os recomiendo el libro, no vais a encontrar mucho más sobre este hecho histórico que lo que se resume en sus páginas.

miércoles, 3 de junio de 2020

Adiós (2019)



        Con “Adiós” (2019) me he llevado una grata sorpresa. Es una película a la que le puedes poner algunos “peros” (como la oscuridad de algunas escenas, en las que no se ve absolutamente nada, o que la cámara a veces se mueva más que un pulpo en un vaso), pero el resultado final me ha gustado.

        Estamos en Sevilla. Juan (un Mario Casas que lo hace muy bien) acaba de salir de la cárcel, y solo quiere reunirse con su chica (Natalia de Molina) y con su hija que va a hacer la Comunión. Al regresar de la fiesta, unos tipos embisten el coche de Juan y la nena muere en el accidente. Entonces, Juan, con ayuda de su familia, comienza a investigar quienes fueron los que embistieron su coche, para vengarse de la muerte de su hija.

        Paralelamente, Eli, una oficial de policía (Ruth Díaz, que también hace un buen papel) investiga el mismo caso, pero descubre que sus propios compañeros de comisaría, corruptos hasta la médula, están metidos en algo gordo, algo relacionado con la droga, los asesinatos y el caso que Juan intenta vengar.

        Interesante y entretenida. Los actores, todos, hacen una gran actuación. Tiene un par de cosas que chirrían, pero a mí, como os comento arriba, me ha gustado el resultado final, no me ha dejado mal sabor de boca.

martes, 2 de junio de 2020

La hora del miedo (2019)



        “La hora del miedo” (2019) tiene, ciertamente, todos los ingredientes para ser una buena película… Nueva York, Bronx Sur. Verano de 1977. Un verano chungo, muy caluroso, con un asesino en serie suelto, y las 25 famosas horas de apagón que acabaron en anarquía, tiros, robos y saqueos (es curioso, yo tengo un cómic de Conan El Bárbaro en el que viaja en el tiempo a ese verano precisamente, lo comenté en el blog hace un tiempo).

        Una escritora de fama, bloqueada, y con agorafobia, sufre en casa un bloqueo de la leche. Toda su vida son cuatro paredes, el piso de su abuela, lleno de libros, folios a medio escribir, cigarros y alguien que le quema el portero, o telefonillo, cada vez que le viene en gana pulsándolo continuamente. Apenas tiene contacto con el exterior, ya que salir le provoca ansiedad.

        ¿Y qué más?, pues ya está. No sucede poco más. Una serie de personajes van apareciendo por el piso, mientras ella busca la inspiración y la ciudad cae en el caos. Podría haber sido otra cosa, porque por eso comento que tiene todos los ingredientes para ser una buena película, pero no los aprovecha. Eso sí, Naomi Watts, se salva, interpretando un papel bastante asfixiante dentro de ese pequeño apartamento, aunque los que hemos pasado estos meses de confinamiento en 60m2 ya estamos curados de espanto.

          A ratos se vuelve aburrida, y lenta. Y de miedo… Nada, por supuesto. La dejo a vuestra elección.

Batalla por Sebastopol (2015)



        En “Batalla por Sebastopol” (2015) coproducción rusa-ucraniana (ya es raro) tenemos la historia de la mayor francotiradora de la Segunda Guerra Mundial, (no digo de la historia porque no sé si ha sido superada), Lyudmila Pavlichenko.

        La tenemos desde que, jovencita, disfrutaba de los placeres de la URSS, donde todo era armonía, buen rollo, buenos vestidos y amistad en abundancia, vida en colores y mucha camadería. En un concurso improvisado con unos colegas, con catorce años, se da cuenta de que es una tiradora nata. Las idas y venidas por el espacio-tiempo, junto a Eleanor Roosvelt, que se hizo amiga suya, son habituales. Posteriormente, la vemos como estudiante aplicada de Historia en la Universidad, pero pronto ingresa en un curso de tiradores donde destaca entre los demás.

        La declaración de guerra de los nazis, hace que se incorpore al Frente, con todos sus conocidos, (no se cita que los soviéticos habían sigo amiguitos previamente de los nazis, y que entre ambos se habían repartido Polonia, el Pacto Ribbentrop-Mólotov que suele olvidarse muy fácilmente). Allí vuelve locos a los enemigos, que caen por cientos: “Yo no mato hombres, mato nazis” suelta delante de Eleanor, a sus 25 años, y con 309 tantos en su cuenta particular, mientras se enfada con los periodistas yanquis, que están muy interesados sobre cuestiones como su maquillaje o su ropa interior (que los gringos imaginaban de seda).

        En 1942, los soviéticos tienen que huir de Sebastopol, mientras los cazas alemanes les acribillan en su huida, y allí Pavlichenko se pone la botas a matar nazis, que aquello es un no parar. Eliminando no solo a soldados y a oficiales, sino también a francotiradores enemigos, algunos con tretas como un muñeco cabezón para que el alemán saliera de su escondite. Por cierto, que el último que se carga en la película es bastante patético, con un bigotito hitleriano…

        La película… Está bastante bien, y de hecho, os la recomiendo. Quizás se echa de menos un poco más de acción, y menos rollo amoroso (y menos exaltación de lo bonita que era la URSS). Igualmente, no sé que se pretende explotando tanto la imagen de Eleanor, más allá de la admiración que pudiera tener la norteamericana por la soviética, ya que Pavlichenko tenía la simpatía de un palo, y solo se debía a su patria y al Amado Líder. Es interesante para conocer un poco de esta francotiradora ensombrecida por el archiconocido Zaitsev, que provocó menos bajas entre los alemanes que ella.

          Si os interesa saber más del tema, hay un libro publicado con sus memorias, “La francotiradora de Stalin”.

domingo, 31 de mayo de 2020

Duelo bajo las estrellas. Testimonio de un piloto alemán de Caza Nocturna. (1941-1945) (Editorial Hécate, 2019), Wilhelm Johnen



        Pocas veces vamos a tener la oportunidad de poder leer testimonios desde el punto de vista de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial (o por falta de ediciones, o por falta ya de testigos), en cuanto a los cazas nocturnos se refiere. “Duelo bajo las estrellas. Testimonio de un piloto alemán de Caza Nocturna. (1941-1945) de Wilhelm Johnen (1921-2002) (Editorial Hécate, 2019) es el único que conozco hasta la fecha. No dudo que haya más, pero mi conocimiento solo llega, de momento, hasta este libro.

        Tengo que decir que el libro me ha parecido una maravilla. Con una narrativa sencilla, y realizado en capítulos cortos, te consigue enganchar desde la primera página. Siendo interesante, como, cada vez que habla de un personaje, Johnen, si falleció, nos pone la nota “Necrológica”, y nos narra cómo cayó en combate o cómo falleció.

        También se nota cuando hay un editor, y un traductor, que se molestan en hacer las cosas bien. Informando al lector, a través de los pies de página, con comentarios sobre ciertas traducciones o datos relativos sobre a lo que se refiere el autor. Tiene un glosario inicial que se agradece, así como, al finalizar el libro: Un post-scriptum donde se narra uno de los hechos acontecidos y narrados por Johnen, pero desde el punto de vista de los pilotos Aliados, que lo tuvieron que sufrir. Así como la Hoja de Servicios del autor, y una Galería de Personalidades.

        Me han llamado la atención muchas cosas. Pero, destacaría cuatro concretas. Ya desde el prólogo, que se nos informe que este libro es censurado, manipulado y cortado a destajo en las ediciones inglesas, desde hace más de sesenta años, porque hay cosas que los lectores ingleses no quieren oír, o leer. La tradicional costumbre inglesa de no hablar de sus derrotas, que suelo encontrarme cuando no han oído hablar de Blas de Lezo o de la estrepitosa Contra-Armada (que fue la respuesta a la Felicísima Armada de Felipe II) que acabó con peores resultados que la española.

        Otra cuestión es que, al menos en dos ocasiones, habla de bolas incandescentes que rodeaban su Me-110, y que él llama “Fuegos de San Telmo”, que supongo que serían aquellos “Foo Fighters” referidos por pilotos Aliados.

        La tercera, y no menos interesante, es cuando aterriza en territorio suizo después de una misión. Y el mismísimo Himmler, envía a la Gestapo a interrogar y amedrentar a sus padres y familiares (a los de los tres miembros de la tripulación), pensando que había desertado, mientras que él hace todo lo posible por volver a Alemania a combatir. Llegaron a mandar a dos tipos a Suiza, uno para matarlo, y otro para destruir su avión, que tenía lo más nuevo en tecnología de radares.
Lancaster derribado en el lago Constanza por Johnen. Fue recuperado a mediados de los cincuenta.

        Y finalmente, el estudio final que hace el propio Johnen sobre las ciudades destruidas en Alemania, con datos de patrimonio destruido, con cifras de fallecidos, fruto de un estudio posterior que hizo el autor. En ningún momento habla de política, y solo dice que luchaba por Alemania. De hecho, en una ocasión se refiere a la Dictadura Nacionalsocialista, pero no habla con remordimientos de los Aliados, al contrario, intentaba que los tripulantes de los bombarderos saltaran, dañando lo imprescindible el aparato enemigo para que cayera, y visitando alguna vez a los caídos, como le pasó con un coronel ruso.

        Hay más cosas destacables en el libro, pero prefiero que lo leáis. Si sois fanáticos de la Segunda Guerra Mundial, como es mi caso, el libro no os va a defraudar, lo vais a disfrutar mucho. Lo recomiendo, sin duda.

sábado, 30 de mayo de 2020

Dangerous Lies (2020)



        “Dangerous Lies” (2020) es una película de Netflix que cualquier tarde vais a ver en la sobremesa de Antena 3. Tiene todos los ingredientes de esas películas que se hacen en una semana y media, pero eso no significa que no sea entretenida, a pesar de algunos errores graves de guion.

        En la trama, tenemos a Katie, una chica que cuida desde hace cuatro meses a un anciano millonario, Leonard. Cuando Leonard fallece, resulta que le deja toda la herencia a Katie, que pasa de andar con su marido casi sin un chavo, a heredar absolutamente todo de Leonard, casa incluida.

        Desde ese momento, dos personas se le van a pegar al culo. Por un lado, una detective que sospecha que la muerte de Leonard no ha sido natural. Por otro lado, un malvado que es requetemalo, que anda buscando ciertas cosas en la casa de Leonard, y que solo le falta reírse así: “Juuuaa, jaaa jaaaa”. La historia se le complica poco a poco a Katie, mientras su marido, Adam, hace auténticas gilipolleces durante todo el metraje, y ella ya no sabe de quién fiarse…

        Lo dicho: Película entretenida, pero sin tirar cohetes, es el telefilme típico al que no se le puede pedir mucho más…