Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter

domingo, 3 de noviembre de 2019

Yo soy Dolemite (2019)


      Rudy (Eddie Murphy) es un artista fracasado, que trabaja en una tienda de discos en Los Ángeles de los setenta. Se niega a creer que su tren ya haya pasado, e intenta hacer cualquier cosa: Música, bailarín, adivino, espectáculos de chistes, que le ayude a dar el salto que él tanto se merece. El tipo se cae, y se vuelve a levantar tantas veces como haga falta.

     Un día descubre que los mejores chistes los cuentan los mendigos, así que comienza a grabarlos, a pulir un poco los chistes y a contarlos como propios. El éxito es fulgurante.

      Después, la película da un giro, a lo Ed Wood, desternillante. Y te das cuenta de que, sin ser una obra maestra, “Yo soy Dolemite” (Netflix, 2019) es una buena película, y que Eddie Murphy sigue teniendo aquella estrella cómica, mezclada con un poco de dramatismo, y que brilla cuando se lo propone.

      Os la recomiendo. Dolemite fue un personaje de lo más surrealista. Un auténtico perseverante, y creador, sin saberlo, del rap.

La Guerra de los Mundos (2019)



        Hoy me he tragado la miniserie de la BBC, “La Guerra de los Mundos” (2019), que consta de tres episodios, que se han hecho cortos, por lo trepidante de la narrativa.

        Acostumbrado a la película del 53 (la tengo en la estantería, la de 2005 me pareció Pssss...), que he visto en varias ocasiones, y que mis alumnos piensan que es un tostonazo (y a mi que me encanta), tengo que reconocer que esta nueva versión me ha gustado mucho. Se enfoca en una Gran Bretaña orgullosa y soberbia, de principios del S.XX, imperialista y acostumbrada a ganar en todos los frentes. Llegan los marcianos, en forma de meteorito, y, ya desde un principio, comienzan a bajarle los humos a unos británicos que tienen que tragarse los bemoles y correr de un lado a otro.

        La historia se cuenta desde un futuro postapocalíptico, por medio de una joven que va recordando los hechos acontecidos. Dicha joven, que mantiene en la historia, una relación con un hombre casado cuya mujer no quiere divorciarse de él (menudo culebrón, oiga), es el personaje clave donde confluyen las diversas tramas, que ve como una Gran Bretaña solitaria, apenas puede hacer frente al ataque de los arácnidos marcianos de tres patas, hasta que comienzan a usar la guerra microbiológica contra ellos.

        Ya os digo. Entretenida, interesante y bien ambientada. La tenéis ahora mismo en Movistar, que es donde la he podido disfrutar. A H.G. Wells le gustaría.

Adolf (Edición integral en cofre, Planeta, 2013)



        Resumir en apenas quince o veinte líneas, que es lo que acostumbro por estos lares, una obra como “Adolf” (Edición integral en cofre, Planeta, 2013) de Osamu Tezuka, es, cuando menos, arriesgado, y casi inútil.


        Arriesgado e inútil porque el manga, de casi mil cuatrocientas páginas (en dos volúmenes), es una verdadera obra maestra dentro de la Historia del Cómic, y es muy difícil escribir, o haceros llegar por este medio, todo lo que supone “Adolf”, con sus tramas, sus historias principales y su docena de personajes, que entran y salen de la narrativa con pasmosa facilidad, dejando al lector alelado, en muchas ocasiones, por lo titánico de la historia que narra.

        Aún así, me veo en la obligación de daros algunas pinceladas. En “Adolf” nos vamos a encontrar con la historia de tres hombres, quizás cuatro. Tres de ellos se llaman Adolf, y sus vidas están conectadas por el destino. Uno es Adolf Hitler, cuya biografía ya conocemos bien. Y los otros dos, son dos jóvenes alemanes residentes en Japón.

        Adolf Kauffman es el joven hijo de un diplomático alemán, Wolfgang, nazi convencido, que vive en Japón, casado con una japonesa, que, enamorada de él, llega a renunciar a su pasado, a su nacionalidad, por amor.

        El otro Adolf, Kamil de apellido, es un joven alemán, judío, que vive en Japón junto a sus padres, que regentan una pastelería. Se siente japonés.

        El cuarto hombre, pieza clave de la historia, y que protagoniza gran parte del primer volumen, es Sohei Toge, un atleta metido a periodista, que, estando cubriendo las Olimpiadas de Berlín, descubre que los nazis han asesinado a su hermano (comunista), por proteger unos importantes documentos que pondrían fin a Adolf Hitler, y posiblemente, al Partido Nazi.

        Con estos ingredientes, se cuece “Adolf”, una trepidante historia que transcurre entre la Alemania Nazi de los años treinta y cuarenta, y el Japón Imperial, donde los amores y odios que despiertan sus protagonistas están a flor de piel. Es la historia, como os digo, de cuatro hombres, unidos cada uno de ellos, por una misión en la vida. La narrativa comienza en las Olimpiadas de Berlín, y el punto final se pone en Israel, a comienzos de los ochenta. Cincuenta años en la vida de unos hombres, que, pudieron haber cambiado la Historia del S.XX.

       La edición integral está presentada a la occidental, cambiando el orden de la publicación original, que comenzaría por atrás, lo cual ha hecho que los nazis aparezcan saludando con el brazo izquierdo. En el epílogo final, hay un interesante texto sobre el papel de España (minoritario) en esta historia, a través del embajador español en Japón y el intento de Franco de declarar la guerra al país del Sol Naciente, tras la ejecución de ciudadanos españoles en Filipinas.

        “Adolf” es una de esas obras que no podéis dejar atrás. Buscaros tres o cuatro tardes, pero, de verdad, no dejéis de oportunidad de disfrutar de lo mejor de Osamu Tezuka.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Los hermanos Sisters (2018)



        Oregon, 1850. Estamos en plena época de la Fiebre del Oro. Miles de personas van al Oeste en busca del metal dorado, que los hará ricos, si es que lo encuentran.

         Dos hermanos, los Sisters, dos cazarrecompensas, viven de cumplir diversas misiones, matan a criminales, a gente inocente, el caso es tirar p´adelante.

        El Comodoro les manda una misión: Capturar a un químico (Hermann Warm) que tiene una fórmula relacionada con el oro y la manera de encontrarlo en los ríos, acusado de robar dinero al Comodoro. Para ello, ha mandado, de momento, a un explorador en pos de él (John Morris), para tenerlo localizado, pero los Sisters deben ponerse en camino y acabar con él. El problema comienza cuando el explorador se hace colega del químico, y lo que iba a ser un trabajo sencillo, se convierte en una persecución demencial por los estados occidentales del país, y en un interesante giro de tuerca...

        La película bien podría haberse llamado “Cuatro hombres y un destino” en vez de “Los hermanos Sisters” (2018). Los cuatro tienen caracteres y motivos para vivir diferentes. No suelo ver películas del Oeste, por lo menos desde hace un tiempo, pero esta me ha entretenido bastante, aunque, como bien adivináis, le sobra metraje, y es que la cinta se mete en rollos de realismo mágico que me recuerdan a “Blueberry” (salvando las distancias). Aún así, está bien caracterizada, con pistoleros guarros y borrachos, lejos de los arquetípicos “camisas bien planchadas John Wayne”, y con disparos bastante realistas, lo cual se agradece.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Hurricane (2018)



        “Hurricane” (2018) es una película bélica, sobre los 145 pilotos polacos (Escuadrón 303), que, desde Inglaterra, lucharon con viejos aviones “Hurricane” y uniforme británico, contra la Lutfwaffe alemana en la Batalla de Inglaterra.

        La película está basada en un hecho real, y me ha recordado mucho a la película checa “Un mundo azul casi oscuro” (2001), la cual tengo guardada en algún cajón, pero esta es una cinta que roza la teatralidad en su narrativa, con unas actuaciones regulares (tirando, en algunos casos, a malas) y con unos efectos especiales en los combates, de videojuego, nivel PlayStation 2 (aunque sale alguna imagen verdadera, eso hay que decirlo).

        A los treinta minutos comienzas a aburrirte una barbaridad, y resistes las casi dos horas a base de mucha moral. Hay una escena en la que el protagonista traduce del inglés al polaco lo que le sale de la mollera, imitando la famosa escena de “La vida es bella”. Mala, la dejo a vuestra elección. Le sobra una hora larga de metraje, y hubiera contado lo mismo, pero mejor.

Acuarela (2017)



        Emma perdió la vista hace unos años, pero recuerda aún como eran los colores. Es atractiva, y trabaja de osteópata. Teo es publicista, es muy distinto a ella. Se cuida poco, vive a tope, y está un poco hecho una mierda, aunque tiene cierta pinta de hipster, y va de flor en flor con las mujeres.

        Los dos coinciden, en una terapia en grupo, a oscuras. Semanas después, él la vuelve a ver mientras compra en un centro comercial, y se engancha a ella, mucho… Muchísimo. Son de dos mundos diferentes, pero… El amor es lo que tiene…

        Película romanticona esta “Acuarela” (2017), aunque es una historia que se hubiera podido explicar en poco menos de una hora. La historia principal no da más de sí, pero se rellena con subtramas e historias secundarias, para llegar a las casi dos horas de metraje. Hubiera quedado una estupenda historia en una hora, como os digo... Para pasar la tarde.

jueves, 31 de octubre de 2019

La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz. (Planeta, edición revisada, 2017) Francisco Espinosa, prólogo de Josep Fontana.


         Algo que no me ha gustado del libro, es que, en la portada, aparezca una foto correspondiente (según leo), a "Talavera del Tajo", conocida como Talavera de la Reina. Ya se podían haber currado un poco más esto, y poner una foto de algo relacionado con la guerra en Extremadura... Será por fotos. Después, en el interior, opino que hay pocas, deberían haber rebuscado algunas más, y menos conocidas (¡Carajo!)



        Siempre es interesante conocer acontecimientos que han ocurrido en tu región o Comunidad Autónoma. En el caso de la Guerra Civil, hay miles y miles de libros de como acontecieron determinados hechos, gestos o barbaridades (directamente) en el País Vasco, Cataluña o Madrid, por poneros algún ejemplo.
        Esta foto, la traigo a colación, porque la publiqué en Facebook. Me hizo gracia, que, en la Venta del Culebrín, lugar paradisiaco de la sierra de Monesterio, donde paro a tomar café, cada vez que voy a Matalascañas, hubiera tiros...

        Pero, en el caso extremeño, aún hay poco investigado, o esa es la sensación que uno tiene cuando ve, cuando lee, trabajos y libros, que hay nombres que se repiten desde hace décadas.
                Foto del autor, que me he encontrado por Google...

        Tenía este libro comprado desde hace mucho tiempo, pero hasta hoy no he tenido la oportunidad de leerlo: “La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz” (Planeta, edición revisada de 2017) de Francisco Espinosa, con prólogo de Josep Fontana.

          Ciertamente es un libro currado, trabajado (o así me lo ha parecido), que aporta detalles que no conocía sobre el avance de las tropas de Asensio, Castejón y Yagüe por el sur de la provincia de Badajoz, y el recorrido que hace en las tomas de cada una de las localidades, pueblos, que se van encontrando en su avance hacia Mérida, con la toma brutal de Llerena, Almendralejo, la propia Mérida, y el Badajoz defendido por el coronel Puigdengolas, del que ya hemos hablado en el blog en su día cuando comenté el libro “El coronel Puigdengolas y la batalla de Badajoz (agosto, 1936)”, de Héctor Alonso García (Universitat de Valencia, 2014), libro que, por cierto, aprovecho para volver a comentar.

          En este libro, Espinosa da muchos datos, sobre vecinos, represaliados, hasta con edades y oficios, y también se hace eco de los represaliados por parte de milicianos exacerbados. La actuación de las aviaciones, el papel de Portugal, la huida de Badajoz, la represión y los fusilamientos posteriores… A mi me ha aportado algunos datos que desconocía, y me ha parecido una lectura amena, didáctica, y recomendable, tanto en cuanto que aporta más luz sobre la Guerra Civil en Extremadura.

martes, 29 de octubre de 2019

Zombieland: Mata y remata. (2019)



        Hace diez años se estrenaba “Bienvenidos a Zombieland” (2009), película sobre zombies, (como puedes imaginar por el título), que reventó la taquilla, a nivel mundial, y que sacó una buena tajada de rentabilidad a pesar de que la gente está ya un tanto saturada.

        En esta película, se nos contaba la historia de un Estados Unidos post-apocalíptico, donde un estudiante, Columbus, viajaba a su Ohio natal a buscar a sus padres. El país estaba a petar de zombies, debido a una variante de la enfermedad de las “vacas locas”. En el camino, se encuentra a un cazador de zombies, Tallahassee, que está como una cabra, que se le une en su road movie particular, junto a dos hermanas posteriormente, con las que no comienzan muy bien, Wichita y Little Rock. La película era entretenida, y Columbus iba dando pistas, más bien una lista de supervivencia, en una serie de gags, hablando con el espectador, y la aparición de Bill Murray, como él mismo, fue delirante.

        Pues bien, diez años después, a alguien se le ha ocurrido en Hollywood, volver a rescatar esta historia, y nos encontramos con “Zombieland: Mata y remata” (2019), que hemos tenido la oportunidad de ver hoy. La película comienza bien, con el logo de Columbia defendiéndose de zombies, antes de comenzar el metraje, y con un zombie que se parece sospechosamente al viejo Logan.

        Después comienzan los mismos gags y reglas irónicas, sarcásticas, que nos encontramos hace diez años. Los zombies han evolucionado, ahora son más rápidos y mortíferos (en plan “Guerra Mundial Z”), y el grupo, está vez en La Casa Blanca, deberán aprender a sobrevivir a los zombies, y a ellos mismos, ya sea dicho de paso, pues la aparición de nuevos personajes, hace que el grupo se tambalee, y una nueva road movie surrealista se inicie.

        A ratos divertida, a ratos delirante, sigue las directrices de la primera. Se deja ver, pero sin grandes pretensiones. Y tiene dos escenas post-créditos, protagonizadas por Bill Murray. La primera de ellas, a los dos minutos de que salgan los créditos, y la última, de apenas quince segundos, unos veinte minutos después.

domingo, 27 de octubre de 2019

Abominable (2019)



        Hoy hemos ido, en sesión matinal (como casi siempre), a ver la coproducción chino-estadounidense, “Abominable” (2019), y nos ha parecido, ciertamente, entretenida.
  
        La historia gira en torno a una chica (Yi), que acaba de perder a su padre, y que vive en un apartamento minúsculo, con su madre y su abuela. Su padre y ella tenían planeado conocer el país, pero la muerte del mismo, trunca ese deseo.

        Mientras, de un laboratorio secreto, se escapa un joven yeti, que se refugia en la azotea de Yi. Desde el primer momento, surge una conexión entre ambos, y Yi se propone devolver a su amigo blanco, y mágico (hace magia, de verdad), a su hogar natal: El territorio ocupado del Tíbet, Himalaya, y concretamente el Everest (nombre que le ponen al simpático ser). Con ayuda de dos de sus vecinos, Peng (un obseso del baloncesto), y Jin (un guaperas, adicto al móvil y a las cosas caras), se verán envueltos en una “road movie” por los principales destinos turísticos chinos, mientras que lo “malos malotes” les siguen con todo tipo de tecnología, con la intención de enjaular al Yeti y cortarlo en trozos, ¿O era al revés?

        La cinta debía haberse llamado “Adorable”, en vez de “Abominable”, ya que el bichejo se hace querer. Banda sonora pasa casi desapercibida, salvo por algunos solos de violín que se echa Yi encima. Toca la fibra, aunque no tanto como “Coco” (2017), y es una buena película de animación, con el metraje justo, por los pelos. La recomiendo.Coco