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miércoles, 3 de abril de 2019

La balada del norte. Alfonso Zapico (Tomo 1, Astiberri, 2015)



        De Alfonso Zapico hemos hablado por aquí, poco a mi parecer, cuando os hacía referencia a su cómic “El otro mar” (Astiberri, 2013). De Zapico, tengo mucho comprado, pero casi nada leído hasta la fecha. Error mío, que espero ir subsanando a lo largo de este presente año. Y, es que, leer a Alfonso Zapico, es directamente una maravilla.

        Zapico tiene un estilo peculiar. Muy característico, que a mi me recuerda, a través de sus personajes, a Tardi y a Hergé. En “La balada del norte” (Tomo 1, Astiberri, 2015), sus personajes, perfectamente definidos, enganchan con el lector desde el primer minuto. Sin aditivos. En un blanco y negro, con todas sus tonalidades de grises (y beiges), riguroso. Y, para colmo, con una historia, la de Tristán e Isolina (¿Tristán e Isolda?) en una Asturias previa a la Revolución del 34, bajo la sombra del bienio cedista.

       Zapico es un puñetero genio. Lo demuestra en este volumen que he devorado, con avidez, y que me ha dejado con un regusto tremendo. A saber, a conocer, a no olvidar unos hechos históricos, hitos dentro de la Historia de España del S. XX. Con un ritmo endemoniado, y un sabio uso de los silencios, que tantas y tantas veces se obvian en los cómics. Dice mucho, con muy poco.

       La vida de los dueños de las minas, los empresarios, los mineros ahogados en vida, las diferencias sociales, los partidos políticos y el peligro de ser periodista en la Segunda República… Todo está magistralmente dibujado, ejemplificado y explicado por Alfonso Zapico.


       Se trata de un cómic, y de un autor, y añadiría también… De una editorial, Astiberri, imprescindibles. Sin duda. No conviene perdérselo bajo ninguna circunstancia. Te va a encantar.


       P.D: Ahora iré a por el segundo tomo. Estoy deseando comenzarlo.

lunes, 1 de abril de 2019

SúperLópez (2018)




          Hoy me han preguntado: “Oye, ¿No fuiste a ver SúperLópez? Es que no he visto que hayas escrito nada en el blog…”. Y sí. Fui a ver “SúperLópez” (2018) hace un par de meses, pero la verdad es que salí del cine un tanto “ploofff”, y no me apeteció escribir nada en ese momento.


         Pero, bueno, por petición personal… Os cuento. De pequeño era fan de todo lo que tuviera la firma “Jan”, en casa tengo cómics (pocos, una veintena) del autor, y años después me sigo descojonando con muchos de ellos. Después te vas acostumbrando a otras cosas, y cuando llega una película como esta, pues te quedas un poco, como os decía por ahí arriba: “Ploofff”. Ya que hacer una película de este personaje, debe ser realmente difícil, pero para el espectador, conocedor del cómic y del personaje, pues se le hace más duro ver un “querer y no poder”.


         Los actores no son malos de por sí. Lo intentan, pero el resultado final, la combinación que te proyectan… Te quedas como diciendo: “Pues bueno, pues vale…”. Le falta el “Gag”, le falta la conexión, el humor (casi inexistente), o una rata entallada mientras fuma... No lo sé. Creo que, esta película la hubiera cogido Fesser (con todos los respetos), y se hubiera acercado más, con su estilo, al Universo original de los cómics. Sobre todo, con secundarios tan buenos.


         La historia es conocida. El personaje es una parodia de “Superman”. El pequeño López, huyendo siendo un bebé del Planeta Chitón, acaba de chiripa en “España”, mientras que su perseguidora, Ágata (Maribel Verdú hace muy bien de malvada) cae con su nave en los Estados Unidos. El desarrollo de los dos niños en la Tierra es diferente. Por un lado, la exitosa USA donde Ágata crea un Imperio, y por otro lado la mediocre “España” (menos mal que no dijeron fascista y opresora) por otro, donde el niño López acaba de administrativo (y dando gracias).


         López pronto descubre, poco a poco sus poderes, y su némesis Ágata, se pondrá, como una mala bastante edulcorada, en su persecución.


         Por verla y pasar el rato, no se pierde nada, pero creo que el personaje se hubiera merecido más. Los minutos finales, “Chupeteros”, anuncian secuela. Y no nos quedará más opción que… Verla.

domingo, 31 de marzo de 2019

Generaciones (Marvel, Panini, 2017)



        Llegué a “Generaciones” (Marvel, 2017) cuando leyendo un cómic de la Ojo de Halcón, Kate Bishop, la heroína lila hacía referencia a un episodio de su vida, en el cual, se había visto teletransportada a una isla, junto al Ojo de Halcón original, Clint Barton, para hacer frente a los mejores “tiradores” villanos del Universo Marvel, capitaneados (¿Cómo no?) por el sádico BullEye.


        La curiosidad por saber más de dicho episodio, que yo desconocía, me llevó a este “tomaco” de la colección “100% Marvel” (editado en España por Panini), y en el cual participan, entre guionistas, dibujantes y entintadores... Más de cincuenta artistas, con diferentes estilos, visiones y puntos de vista sobre el Universo Marvel.


La acción se desarrolla después de “Imperio Secreto”, y nos encontramos que Kobik, la poderosa niña (formada por partes de cubos cósmicos), y miembro (hasta la fecha) de los Thunderbolts, altera la realidad para hacer que los actuales Vengadores, y otros personajes pertenecientes a los X-Men, se reúnan con los héroes que los precedieron, en el pasado, para pasar una experiencia de “Tú a Tú” con sus correspondientes antecesores.


      Así, tenemos los casos de Hulk, Iron Man, Lobezno, Jean Grey, Thor, Capitán América, Ojo de Halcón, Spiderman… Y en el caso de Ms. Marvel, hasta tres generaciones distintas…

Me ha parecido interesante. Son historias cortas, que, en un espectro más amplio, supongo, no aportan mucho o nada al conjunto del Universo Marveliano, en mi opinión, pero no por ello dejan de ser entretenidas. Marvel intenta reinventarse por novena vez en lo que llevamos de siglo, y muchas veces piensas que no hace falta, pero a lo hecho... Pecho. Quiero decir, Ibáñez lleva medio siglo con los mismos personajes, y no ha tenido que tirar de "Los hijos de..." para seguir entreteniendo a varias generaciones, y engancharnos a sus cómics...

P.D: Lo raro es que “Caballero Negro” aparece, junto a su acólito, en la portada del cómic, pero no hay ninguna historia de estos personajes.

jueves, 28 de marzo de 2019

Apocalipsis (EDT, 2012)



         Pocas veces tengo la oportunidad de leer cosas tan interesantes como “Apocalipsis” (EDT, 2012). Interesante por la temática: El Apocalipsis según San Juan, e interesante por la concepción (en la Salita del Cómic de Extremadura, en Cáceres, durante unas cañas con amigos) y por el trabajo realizado, por varios artistas, que aportan cada uno de ellos, su visión particular a los diferentes pasajes que abordan el último de los libros del Nuevo Testamento.


         En el momento en que se realizó, además, mucho más oportuno: Con el calendario maya reivindicando, por octava vez en el siglo, el fin del mundo, o, al menos de una era.


        “Apocalipsis” es la labor de varios artistas gráficos (algunos de los cuales tengo el placer, y la inmensa suerte, de conocer) como Fidel Martínez (que quizás recordéis por fantásticas obras como “Fuga de la muerte” (2016), o “Cuerda de presas” (2016) por citaros algunas de las obras de las que hemos hablado, y comentado, por el Patio-Lavadero), Borja González Hoyos (“La reina Orquídea”)  o Fermín Solís (“El laberinto de las tortugas”) entre otros…

        Lo he disfrutado mucho este “Apocalipsis”, en riguroso blanco y negro (y la consabida ristra de grises), con sus diferentes estilos y visiones. Me ha encantado, y eso que lo que cuenta es para acojonar, ya que parece estar describiendo, desde el primer momento, el plató de un programa de TeleCinco una tarde cualquiera. Os lo recomiendo, nunca hubo un Fin del Mundo tan ameno.

Viaje al centro de la Tierra. Julio Verne (Edición RBA, 2019)



        Una de las cosas que suelo hacer, habitualmente, es comprar el primer tomo o fascículo de la colección de turno, anunciada en televisión o en la portada de los cada vez más extintos quioscos. Es algo, que, desde que tengo recuerdo, he hecho mucho. Números unos huérfanos del resto de la colección, por estar de oferta, a tres noventa y cinco o precio parecido, que me ofrecían una vaga idea de lo que venía después a triple precio.


        Eso no significa que no haya hecho colecciones enteras, que las he hecho y las conservo con mimo. Pero con este “Viaje al centro de la Tierra”, de Julio Verne (editado por RBA en 2019, dentro de la colección Hetzel), me ha ocurrido uno de estos hechos que os narro.


        De Julio Verne recuerdo haberme leído extractos de muy pequeñito en la biblioteca de mi barrio, en libros de texto que acompañaban la aventura con un pequeño dibujo relativo a lo narrado, y poco más. A mi edad, tenía que reconocer que no había leído una obra completa del autor, y ello me llevó a adquirir este primer volumen de una colección que comenzó a publicarse, y a venderse, a principios de año.


        Ciertamente, la historia la he disfrutado mucho, ya que el lenguaje sencillo de Verne ayuda. Es una obra ingenua, fantasiosa, pero no por ello deja de ser entretenida.



        El protagonista de la historia es un joven alemán, Axel, que me ha parecido bastante pedante y pusilánime. Su tío es un prestigioso profesor y científico, experto en mineralogía, Otto Lidenbrock, que está bastante como una cabra. Vive con él, con la sirvienta de la casa (Marta) y con su pareja, Graüben. Un día, Otto, descubre en un libro bastante valioso, un pergamino aún más valioso si cabe, ya que se trata de un manuscrito de un alquimista renacentista medio chiflado llamado Arne Saknussemm, que, al descifrarlo en un rato de asueto, señala la entrada a las entrañas del planeta en un extinto volcán islandés de dos bocas, el Sneffels.


        Una vez en Islandia, contratan a Hans, un nativo islandés con menos sangre que un vampiro, casi imperturbable, que les guiará en su aventura, siendo músculo, y, a veces, sin decirlo, cerebro y sentido común de la descabellada empresa.

        Las aventuras me las ahorro. Para que os leáis el libro, si no lo habéis hecho todavía. Mientras escribo estas líneas, recuerdo que había, hay, más de una docena de películas ambientadas en este libro, pero la verdad sea dicha, ninguna de las que vi se les acerca mínimamente a la historia original.

        Después mi sorpresa ha llegado con dos relatos cortos, añadidos al final de la edición: “Un drama en México” (1851) basado en el hecho real de la deserción de dos barcos españoles en 1825 (de una flotilla de cuatro), que tras abandonar a su capitán a la deriva, ponen rumbo a México para vender los barcos… Y “Diez horas de caza” (1859), que es un alegato contra la caza, los cazadores y los relatos relacionados con la actividad cinegética, de la que Verne no era, por lo que reconoce en el relato, un fan precisamente.

       Resumiendo, me ha gustado la experiencia Verne, aunque sea una lectura que debía haberme bebido hace cuarenta años, y tendré que leer algo más del autor, por supuesto…

domingo, 24 de marzo de 2019

Spiderman: Un nuevo Universo (2018)



        Ciertamente, cuando vi el avance en el cine, pues no me llamó mucho la atención esta “Spiderman: Un nuevo universo” (2018). Pensé que era otra ida de pinza de algunos guionistas aburridos, que, hartos de sacarle pasta al personaje, se sentían con ganas de darle una vuelta más de tuerca. Los reinicios, las revueltas y los comienzos de Spiderman, llevan tantísimos, que yo, personalmente, he perdido la cuenta hace tiempo. Y, eso, de entrada, pues me suele echar para atrás, y en este caso concreto fue algo que no me movió a ir a verla.


        Hoy la he alquilado, y la verdad es que me ha entretenido mucho en sus casi dos horas de metraje.

        Por un lado, tenemos a Miles Morales, un joven admirador de Spider-Man, hijo de una enfermera y un policía, que ha cambiado de instituto, a uno pijo de Brooklyn. Allí conoce a una chica, Wanda, que lo trae loco. Una araña radioactiva, por cierto, le pica mientras hace un graffitti con su tío. Por otro lado, Spider-Man se encuentra luchando contra Kingpin y algunos villanos de alquiler, para evitar que El Colisionador, último invento de la Doctora Octavia “Octopus”, traiga de vuelta a las versiones alternativas, de otra dimensión, de la mujer y el hijo de Kingpin, fallecidos.

        Spiderman falla en la misión, y es asesinado por Kingpin. La aparición de El Duende Verde, combinado con El Merodeador (Prowler) hace que Peter Parker muera en batalla, pero, antes el aparatejo ha traído de otras dimensiones las alternativas a Spiderman: La propia Wanda es una de ellas, un depresivo y abandonado Peter Parker es otra, un Spiderman monocromático de 1933 que se zurra con los nazis (Nicolas Cage en la versión original), una japonesita muy anime que tiene una conexión telepática con una raña que pilota un robot (no preguntéis, de verás, lo sé, lo sé…) y un Spider-Cerdo que remata el elenco.

        Todos juntos deberán colaborar con Miles, que asume la identidad del nuevo Spiderman de su dimensión, para derrotar a Kingpin y a su compañía de villanos, y hacer, de paso, que cada Spider regrese a su Universo, antes de que acaben desapareciendo en la nada absoluta…

        Tenemos pequeña aparición del fallecido Stan Lee, humor, guiños, una estética que cambia continuamente: Digital, clásica, comiquera, anime… Es una cinta que me ha parecido muy entretenida, y muy recomendable, y con una divertida escena post-créditos, que, además sea dicho, tiene algunos premios cinematográficos importantes en su haber, entre otros un Óscar a mejor película de animación… Pero como fan de Spiderman, me sigo quedando con el clásico, con el de toda la vida, con el eterno Peter Parker de los cómics.

sábado, 23 de marzo de 2019

1921: El Rif. Javier Yuste, Antonio Gil, Augusto Ferrer-Dalmau (2019) Cascaborra Ediciones


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       Dentro de la colección de “Historia de España en viñetas”, Cascaborra Ediciones nos vuelve a sorprender con un nuevo álbum, un nuevo cómic que tiene una gran calidad y que merece muchísimo la pena conocer, leer, y aunque sea un episodio triste de nuestra Historia, disfrutar.

        “1921: El Rif” (2019), con guión de Javier Yuste, dibujo de Antonio Gil, y prólogo del magnífico pintor Augusto Ferrer-Dalmau, a la postre, cazador honorifico del Regimiento Alcántara, nos trae la trágica vivencia de los hechos acontecidos en el verano de 1921, pero sobre todo se basa en los días 22 y 23 de julio de dicho año. El ejército español, rodeado y alejado de sus principales bases de avituallamiento, está siendo masacrado por los rifeños, que, conocedores del terreno, atacan en una guerra de guerrillas al inexperto ejército español que huye en desbandada de sus posiciones. Las tropas moras aliadas, los llamados Regulares, hasta la policía indígena, los ha traicionado y la masacre es brutal.

        Soldado que cogen, soldado que acuchillan, degüellan, mutilan y dejan secar al sol. El estado de pánico es total. Los rifeños superan en número a los españoles, están bien pertrechados y son incansables en su cacería.

       El cómic narra la historia del Regimiento de Cazadores de Alcántara Nº 14 de Caballería, que, para cubrir la retirada de los soldados, cargaron en varias ocasiones, sable en mano, contra un nutrido, compacto y despiadado “ejército” rifeño, que, los masacró, pero, a costa de perder también muchos hombres.

       Un acto suicida. Un acto heroico. Un acto reconocido con noventa años de retraso con la Cruz Laureada de San Fernando. Hecho poco conocido, no se os olvidará nunca. Gloria a los hombres del Regimiento Alcántara. Enhorabuena Cascaborra, por tan buenos trabajos, y ratos, que nos das a través del cómic.

lunes, 18 de marzo de 2019

Todo un buen hombre (1998). Tom Wolfe




        La letra, Arial 8 y a un solo espacio. Cuando vi “Todo un hombre” (Ediciones B, 1998) de Tom Wolfe (1930-2018), pensé: “En menudo embrollo te estás metiendo”, pero después, poco a poco, vas conociendo a los cerca de doscientos personajes que conforman el libro, y algunos de ellos llegan a engancharte tanto, que quieres seguir leyendo.

        La narrativa se desarrolla en Atlanta, en torno a Charlie Croker, un antiguo jugador de rugby, metido a empresario, que se ha hecho con el mayor imperio inmobiliario de la ciudad al usar, perfectamente bien, los conflictos sociales que laten, aun, desde la Guerra de Secesión, hasta los noventa en los que se desarrolla el libro. El tipo tiene sesenta años recién cumplidos, una segunda esposa bellísima, un cuadro que adora de Jim Bowie en su lecho de muerte (en El Álamo), varios aviones y coches, varios cientos de empleados y una finca donde caza codornices. Charlie, sin embargo, está en la ruina, y el banco piensa en quitarle todo, absolutamente todo, y desplumarle, dejándolo sin blanca, arruinado y solo.

        Sin embargo, y sin entrar en detalles del resto de personajes. Para mí, el más interesante es Conrad Hensley, un joven trabajador, que es despedido de una de las empresas de Croker, y que acaba en la cárcel por una multa, una confusión, y un mal día. Conrad descubre el estoicismo en la cárcel, y a través de Epicteto, aprende a sobrevivir en un ambiente hostil. Las lecciones filosóficas, los consejos que sigue, les harán ser otra persona, otra versión de si mismo, mejorada y con las ideas más claras…

        El libro se conforma de más de 750 páginas, y es mucho más. Hay historias secundarias, y un lenguaje propio de la zona que al traductor le costaría horrores enfocarlo al castellano. He de reconocer que, hasta la mitad del libro, no sabía adónde quería llegar el autor, Después ya lo vi más claro y realmente me ha enganchado. Me he tirado con él un mes largo, pero ha merecido la pena. El rollo estoico me ha gustado mucho, y el epílogo nos deja una buena moraleja.

domingo, 10 de marzo de 2019

Capitana Marvel (2019)



          De verdad, es que no caigo del burro. Hace unos meses me pasó con “Venom” (2018), y me ha vuelto a pasar con otras películas Marvel, y es que estoy convencido de que debe haber una serie de gilipollas, pagados o no, malintencionados sin duda, que se dedican a poner a parir a todo lo que produce Marvel alegando que esto no estaba en los cómics que ellos se leyeron hace cuarenta y cinco años. Y, que, por ello, las películas son una ñorda pinchada en un palo. Pero, claro, ya llegué a la conclusión de que la culpa es mía, por leer tanta jodiura y payasada de supuestas eminencias que no tocan un cómic ni con un palo, y menos comprado.
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        Pues nada. Hoy ha tocado sesión matinal de “Capitana Marvel” (2019) y, a mí, me ha gustado mucho, y la he disfrutado como un enano, que también había algunos de seis, siete o doce años por allí.


         Nos vamos a Hala, el planeta Kree, donde Vers, una supuesta Kree que tiene mucho de humana, se entrena para luchar contra los malévolos Skrulls, una raza de metamorfos que amenazan con transformarse en Belén Esteban e invadir todas las galaxias a la vista. Por una serie de historias, acaba en C-53, el planeta Tierra, donde tiene que localizar a una científica que está desarrollando un proyecto nuevo, revolucionario, que acabará con todas las guerras… Por el camino, nos encontramos (ya que estamos a mediados de los noventa) a un joven Nick Furia, y a un novato agente Coulson. Vers descubre, de paso, que es una humana llamada Carol Denvers...


        La película tiene un buen sentido narrativo, es divertida, está llena de guiños y referencias a películas, músicas y momentos estelares de los noventa. Yo he visto algunas referencias a “Alien” (ya sé que no es de los noventa), al libro de Stephen King “Sonámbulos” (1992), y otras más claras al tema blockbuster. El cameo de Stan Lee, casi al principio de la película, no podía faltar, con un gag que para mí es de los mejores, ya que aparece con el libreto de “Mallrats” (1995), película donde él mismo hizo un cameo, y que es mítica, en mi opinión, a pesar de que todavía hay mucha peña que la raja sin compasión.

        Resumiendo: A mí, me ha gustado. Aclara muchas dudas sobre lo que fue el Universo Marvel, y en las escenas post-créditos, sobre lo que va a venir. Y, desde aquí, personalmente. La recomiendo.

P.D: A la gata "Goose", espero que le den el Óscar a mejor actriz secundaria.

sábado, 9 de marzo de 2019

Amerrika (2009)



         “Amerrika” (2009) tiene más de diez años, pero yo no la he alquilado hasta hoy. La conocía por referencias y artículos, y me he decidido a verla después de haberla ido dejando para ver otras películas.


          Muna vive con su hijo en Cisjordania. Es administrativa en un banco. Les han plantado un muro los israelitas, y donde antes tardaba quince minutos en llegar a casa, ahora tarda dos horas. Su marido le ha dejado, y el ambiente cada vez es más insoportable. Por ello, cuando les llega una “visa”, un permiso para viajar a los Estados Unidos, no se lo piensan mucho. Allí viven su hermana, su cuñado, y sus hijas.


          Desde el momento en que llegan, en pleno comienzo de la Guerra de Irak, las cosas se ponen cuesta arriba: La integración, la falta de trabajo, el racismo, la xenofobia, la añoranza… Hay pequeños momentos felices, desencuentros… Pero creo que a la historia se le podría haber sacado más jugo, quedándose corta… Tanto es así, que, el final, deja al espectador un tanto confuso, ya que no sabes a ciencia cierta que va a ocurrir con la familia, y que harán en un futuro en el país…



Muy suavecita, como digo, pero recomendable.