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viernes, 13 de mayo de 2016

Há piores!.

 "Há piores!" es una compilación de historias cortas, de esas de tres viñetas, cuatro a lo sumo, con una gran dosis de buen humor. Se trata de una recopilación de Geral y Derradé, conocidos en Portugal por ser parte del origen de unos de los fanzines portugueses más corrosivos y humorísticos de lo que se han editado en el país vecino, "The Badsummerboys Fanzine". En sus viñetas no dejan títere con cabeza, hay criticas mordaces a la vida universitaria, a los amigos, a la Tuna, al sexo y a la paternidad. Un buen rato de humor garantizado.
(Há piores!)

 El cómic portugués sigue en la lucha por hacerse un hueco en el mercado. Y, en mi opinión, lo están logrando, poquito a poco.

miércoles, 11 de mayo de 2016

El hijo de Saúl.

“El hijo de Saúl”, película húngara sobre los Sonderkommandos de los campos de concentración nazis en la Segunda Guerra Mundial. Pero, antes de seguir con el tema. ¿Quiénes eran los SonderKommandos?, pues eran aquellos presos judíos que tenían, como principal misión, quemar los cuerpos de los recién gaseados (con el tristemente famoso Zyklon B) y limpiar las duchas del horror para recibir la siguiente hornada. Una infame tarea en un infierno deshumanizado y brutal.

 La película se basa en uno de estos SondeKommando, cuyo fin (por cierto) solía ser un tiro en la cabeza garantizado, después de un tiempo realizando tal atroz tarea. Con un buen puñado de premios a las espaldas en 2015 (Oscar: Mejor película de habla no inglesa, Cannes: Gran Premio del Jurado, Globos de Oro: Mejor película de habla no inglesa, Premios David di Donatello: Mejor film de la Unión Europea, Independent Spirit Awards: Mejor película extranjera… Y alguno más que seguro que me dejo en el tintero), no es, desde luego, la típica película sobre El Holocausto Judío (El niño del pijama de rayas, tampoco me lo pareció).


Con mucho primer plano, una atmósfera agobiante, a veces claustrofóbica por el gran número de cámaras y habitaciones atestadas de personas que se mueven, que vienen y que van, y con un gran peso basado en las imágenes (más que en los diálogos), este es un film de los que (en mi opinión, y ya sabéis que yo no tengo ni pajolera idea de cine) no te deja indiferente. Es emocional, es brutal, es asistir a un matadero frío e irracional. Mareante por la oscilación de la cámara, que cualquiera diría que la han llevado todo el tiempo al hombro. Espiritual, en la búsqueda de una Paz que no llega entre tanto exterminio. No quiero destripar más de la trama, porque prefiero que la veas, y que la vayas descubriendo por ti mismo… ¿Recomendable?: Yo diría que sí.

domingo, 8 de mayo de 2016

El jovencito Frankenstein

Quizás sea un poco exagerado asegurar que es la mejor comedia de todos los tiempos, pero si es cierto que, posiblemente, sea o fue, en su día, una de las mejores, y que la he visto cerca de doscientas veces. En los ochenta, primero con mi viejo Beta, y después en VHS la vi incontables veces, y nunca llegó a aburrirme, todo lo contrario, la disfruté muchísimo.


(Portada en color, película en Blanco y Negro, no te la pierdas)

 “El jovencito Frankenstein” tiene un poco de todo: Tiene un humor socarrón muy característico, tiene mucha sorna, tiene guiños impresionantes para aquellos que (igualmente de pequeños) vimos la clásica película basada en el monstruo, y genialmente interpretada por Boris Karloff, y tiene la originalidad de unos gags que, en mi opinión, son historia del cine. Gene Wilder, en su papel de nieto de Frankenstein (llámeme Fronkenstoin) y Marty Feldman como Igor (Aigor) firman un tándem requetebueno, en el que el nieto volverá a emular a su abuelo en su obsesión por resucitar a un muerto muy peculiar, cometiendo los mismo errores que aquel. Creo que es de visionado obligatorio, y que la risa está asegurada, garantizada, con esta delirante comedia que, aunque rodada en blanco y negro, es de los años setenta, y por la que no pasa el tiempo.

(Aiiiigor)

martes, 3 de mayo de 2016

Bunny, la cosa asesina.

Hay películas absurdas, y películas más absurdas aún. Bueno, pues esta es una película, completamente absurda, de esas que no puedes dejar de ver porque sabes que, primero te hará reír, y segundo, ya puesto a ver absurdeces, quieres ver como acaba tanta tontería.


 “Bunny, la cosa asesina”, película finlandesa que rebosa nieve y caspa por igual, tiene algo de Porky´s, algo de American Pie, algo de Scary Movie… Y mucho humor bizarro, algo de gore artesanal (de esos efectos especiales de toda la vida), y topicazos para exportar de serie B, de película mala para adolescentes en VHS. Y lo malo es que todo en ella me hace reír, lo cual me va a traer problemas con mi psicoanalista (ahora que lo estaba dejando).


(Aquí Bunny, en su mejor pose)

 Un grupo de jóvenes finlandeses y británicos se van, como siempre, al medio de la nada, a hartarse de alcohol, y a intentar hablarles a las chicas sobre “La caída de Roma” y sus consecuencias. Lo que no saben es que Bunny, un tipo mitad conejo, mitad humano, con un pene kilométrico (de hecho, yo creo que el pene es otro protagonista más que va a su rollo), resultado de un fallido experimento que no viene a cuento, les ronda desde el minuto uno. 

De terror no tiene nada de nada, más bien lo contrario. Bunny es un conejo más salido que el pico de una mesa, su única frase en toda la película es “chooooochooooss” (lo dice unas noventa veces en poco más de una hora) mientras va saltando por la nieve. Desde luego, no me explico cómo encima tiene algunos premios internacionales. Es la típica para ver con unos amigos y unas pizzas mediante. Película mala de narices, frikismo del gordo.

sábado, 30 de abril de 2016

Groucho y yo.

Después de haber leído “Camas”, me quedé con ganas de leer un poco más de Groucho Marx. No en vano, tengo algunas películas originales de los hermanos Marx (Sopa de ganso, un día en las carreras, Copacabana…), algunas de ellas con un doblaje peor que pésimo.
 (Me he reído una barbaridad)

Me decidí estas Navidades pasadas por “Groucho y yo”, que me costó unos cinco leuros, y ahora he tenido la oportunidad, y el tiempo, de leerme esta desternillante autobiografía del más loco y genial de los Marx.

Por sus páginas, en capítulos de 9-10 páginas (el libro tiene 299 páginas), Groucho desgrana su vida, y la de sus hermanos (Harpo, Chico, Gummo y Zeppo), desde que recuerda (asegura que nació a una temprana edad) hasta que escribe el libro (1959). No es una autobiografía al uso, primero por la forma en la que narra los acontecimientos, con un humor impresionante que me ha hecho soltar más de una carcajada (como describe a su padre, y a su trabajo, es para desternillarse), y segundo, porque no sigue un hilo histórico rígido, sino que da botes en su vida, de aquí para allá. Con un sinfín de divertidos monólogos y opiniones (sobre el mundo del espectáculo, las mujeres, el trabajo, el dinero o la televisión). El libro se hace muy ameno, increíblemente fácil de leer, casi adictivo, con unas comparaciones con la actualidad (la suya de aquellos finales de los cincuenta) ya superadas, pero que podrían pasar por la tabla rasa del S.XXI sin muchas dificultades. Al fin y al cabo, hay cosas que no cambian nunca.

Si la autobiografía es real, o no, la verdad es que importa muy poco. Solo leer a este hombre, y todo el humor que destilaba, ya de por sí, merece la pena. En mi caso, la carcajada ha estado garantizada. La sonrisa, presente. Es una lectura muy recomendable. Al 100%. (Nota: Prometo leer algo más, en un futuro, sobre los Marx)



P.D: Hablando de tantos por ciento. El 98% de mis alumnos de la ESO, unos ciento veintitantos, no tenían ni idea de quien era Groucho Marx (y tampoco les interesa). El 2% restante no acudió ese día a clase. La encuesta es real. El dato, abrumador.

lunes, 25 de abril de 2016

Ha vuelto.

“Ha vuelto”, película alemana de 2015, basada en el libro de Timur Vermes de título similar, que se ha vendido en Alemania en los dos últimos años como rosquillas. De momento, lleva varios cientos de miles más libros vendidos en dos años que yo en diez.
(¿Qué ha pachao?)


 Imagina que, en un parque de Berlín, aparece Hitler, así, espontáneamente. Hay gente a la que le salen setas, tréboles u hormigueros en el jardín, pero en este caso que nos atañe, es el mismísimo Hitler quien se aparece entre la hojarasca. Con una gran dosis de humor, Hitler hará una reinterpretación (a su manera) de lo que es la Alemania actual. Se encontrará con un tipo, recién despedido de su trabajo (un canal televisivo), que creerá que está delante de un comediante nato, y a través de una serie de vídeos en YouTube le dará a conocer. Retomará sus dotes artísticas en la calle, pintando caricaturas. Escribirá otro libro que es la propia película. Llegarán a participar en un propio Show televisivo, que es la propia película, este falso documental donde Hitler te hará reír a base de unos gags muy buenos (yo personalmente he disfrutado con la crítica a Merkel y a la cúpula política alemana, cada vez más alejada del pueblo… ¡¡Y que lo tenga que decir Hitler!! y como se mete con los Nacional-Demócratas, los deja como tontos).
 (¿Qué no me ha tocado La Primitiva?)

Es una sátira política sagaz, desenfadada, una comedia llena de puntos realmente buenos, una crítica feroz a la extrema derecha alemana que está cogiendo un poderío impresionante los últimos años (se queda dormido oyendo a los neonazis, se ríe de ellos llamándoles negratas en su cara), una auténtica visión social de la realidad alemana, un film que me ha recordado mucho a Sacha Baron en “El Dictador” y en “Borat”, y que haya sido un éxito en Alemania, en mi opinión, viene a demostrar que los propios alemanes no son tontos…
 Tengo un gorrión en el puño, ¿Lo suelto?

P.D: Hay una escena que es delirante, una escena copiada enterita de “El Hundimiento”. No cuento más. Delirante!!



P.D.D: Efectivamente, las imágenes las he encontrado allí, aquí, y un poco más allá.

No me cae mal este Duncan, aunque él a mí no me puede ni ver...



viernes, 22 de abril de 2016

Demagogias, de Carlos Reyman

Carlos Reyman Güera juega en otra liga. En una de esas ligas en las que, para lectores humildes como el que suscribe, todo puede ser magia, canción y tiempo celebrado, continente encontrado. Su libro, “Demagogias” es un rincón de realismo mágico (empezarán a desaparecer las calles y lo llamarán realismo mágico), un bazar lleno de colores y cosas maravillosas. Leo, releo, vuelvo atrás. Todo es un Ohhh, Ahhhh, continuo. La sorpresa, a la vuelta de la hoja. Impresionante manera de escribir, de sentir, de comunicar. La palabra, certera, no tiene mejor arquero que Carlos. El sentido te lleva a la emoción, a la poesía (Juan Ramón y Pessoa, presentes), a una prosa lírica, a una casa con la puerta y las ventanas abiertas, a una conversación sincera con el autor, que tiene mucho de puñetazo en la mesa, y de mirada concisa, de denuncia social (necesaria como respirar).

(Demagogias)

Es directo, es mordaz, empático, personalísimo, es el maldito Panta Rei, y a ratos es metáfora juguetona, verso cómplice, greguería sublime, aquí entre tú y yo... Todo fluye en este libro, sus frases, como afluentes de algo grande y palpable. Sus historias, donde es fácil verse, como en un espejo claro. Y lo mejor de todo, en mi modesta opinión, es que el libro te lo podrás leer una, dos, catorce veces (en el momento en que escribo estas líneas, ya me lo he leído dos veces, con una voracidad que asusta, con una avidez inaudita), y siempre tendrás la sensación de que el libro ha mutado, ha cambiado, en un giro inesperado sobre sí mismo, y te está contando algo en lo que no habías reparado la última vez. Es una galaxia que gira y gira, plagada de millones de estrellas, y no sabes dónde mirar, y relees para saborear, y aun así… No consigues abarcar todo lo que quisieras. “¡Que tío!”, he llegado a exclamar más de una vez en voz alta.

(Café mediante...)

Uno de mis camareros favoritos, (café con leche, corto de café, por favor) me comentó hace un par de horas, esta misma tarde: “Llevas una semana con el mismo libro, y eso ya es raro en ti”. Y le contesté, ufano: “No es el mismo, cada vez que lo comienzo es diferente”. Y es así, coño. Es así. Es pura literatura, viva, oxígeno para la mente, es un guiño eterno, una luz firme y segura en la oscuridad a la que nos tiene acostumbrado el panorama literario actual. No dejes pasar estas “Demagogias” de Carlos Reyman, por nada del mundo.


(El amigo Carlos. Escritor Mayúsculo)


Bukowski pensaba que John Fante "era Dios", así lo aseguraba en el prólogo de "Pregúntale al polvo", yo pienso lo mismo de Carlos Reymán Güera, pero sin Dios mediante, que al fin y al cabo, aquí no pinta nada.

jueves, 21 de abril de 2016

Miss Hokusai

(Como una ola...)

Miss Hokusai es la historia de E-Oi, una de las hijas de Tetsuzo, aquel pintor japonés, de principios del S.XIX que embelesó tantísimo a los impresionistas por sus sencillas pinturas, mundanas muchas veces, del Japón Tokugawa. E-Oi, ha heredado el talento de su padre para la pintura, y cada vez que puede (y la dejan) aporta su granito de arena al trabajo de su padre. Un melancólico artista, rodeado de papeles, con algún discípulo ocasional, que aspira a ser lo más en el arte de su época. Tetsuzo murió con noventa años, convencido de que si hubiera vivido cinco o diez años más, hubiera alcanzado el cenit pictórico. Se equivocó. Su arte pronto fue admirado en Europa, justo después del comienzo de la Era Meiji, la Etapa de las Luces, de la apertura y occidentalización de Japón. Aquellos bohemios, hartos de absenta, que pululaban el Paris de finales del XIX conocían y estimaban mucho las láminas de Tetsuzo. No era un desconocido.


(¿Te gusta como está quedando?)

La película, basada en el Manga de Sugiura Hinako, se presenta con dos premios, el del mejor largometraje de animación de Sitges (2015) y con el Premio del Jurado en el de Annecy (2015). Es un film emocional, con una banda sonora preciosa (quizás sobra un guitarreo rockero al principio y al final del largometraje), y que no tiene un desarrollo narrativo con demasiados altibajos, algún episodio mágico, da alas a los protagonistas, la superstición japonesa tan interesante siempre está, igualmente, muy presente. El Kabuki (el teatro clásico), los burdeles, el travestismo, la épica, la película termina como comienza, y como espectador te quedas con ganas de más, porque has visto una bella historia, con una gran fantasía, pero crees que te has perdido algo, en algún momento.
(Habrá que ordenar todo este caos, un día de estos...)

P.D: Las imágenes, por variar, las he pillado de aquí y allí.


martes, 19 de abril de 2016

El Renacido

De “El Renacido”, que le valió a Leonardo DiCaprio el único Oscar que tiene (de momento), puedo decir, sin temor a equivocarme, que es una gran película. El director (Iñarritu) ha sabido captar, desde el principio, la trama, la narrativa de este tipo, un auténtico superviviente (ríete tú de los Seals o de esos tipos que comen bichos en mitad de una selva peruana mientras miran a la cámara). Una historia fuerte, realista y fría, con mucha dosis de angustia y emoción servidas en tacitas muy equilibradas.

 (Aquí el amigo Glass, es la mejor cara que tenía)


El inicio de esta película es brutal. La verdad es que no recuerdo un comienzo así, en ningún film, salvando las distancias quizás, “Salvar al Soldado Ryan” con todos esos tiros, ese caos de muerte y destrucción terrible en el Desembarco de Normandía. Nos encontramos con un grupo de colonos, en busca de pieles, en pleno territorio indio, un choque de intereses y de civilizaciones, donde la muerte y la supervivencia acampan a sus anchas. Sin embargo, ya desde el principio notamos que no es el típico Western de camisas blancas y revólveres plateados. Los paisajes, la fotografía, simplemente impresionante: Los bosques helados, la nieve por doquier, el río salvaje, los propios animales y la caracterización de los indios y los colonos. Un gran trabajo. La película ya te comunica, casi desde el principio, con la puesta en escena de la propia Naturaleza, que en mi opinión, es una protagonista más.
 (Sospecho que, aquí, en 200 años, habrá un Starbucks)

El amigo Leo es un explorador que, junto a su hijo mestizo, trabaja para los colonos americanos. Después de un ataque indio, del que salen bastante mal parados los colonos, se inicia una huida en la que Glass (el personaje de Leonardo DiCaprio) tiene un encuentro poco amistoso con un oso del tamaño de una Catedral Románica. Después la película decae un poco en su ritmo, pero no por ello va a dejar de ser buena. Se relaja. Vemos a Glass pasarlas canutas, acompañado de una música que pasa bastante desapercibida (tal vez sea lo mejor, tal vez es lo que buscaban), mientras que el papel de “el malo de turno” (Tom Hardy) es, igualmente, admirable. Por cierto, la historia está basada en un hecho real.
 (Corre, que nos perdemos la Final de la Champions)

En fin, prefiero que la veas, antes de seguir destripándola más. Creo que, solo por los planos y por el paisaje, por su fotografía que es una maravilla, merece la pena verla. Ya me comentas.

P.D: Las imágenes no son mías, las he pillado de aquí y allí...



domingo, 17 de abril de 2016

Gatos. Charles Bukowski

Fue una sorpresa mayúscula encontrar este libro en el estante de una librería de Badajoz. La verdad es que iba buscando otra cosa, pero me lo encontré allí, apoyado en otros volúmenes, y en un rápido vistazo, mi mente analizó dos palabras mágicas “Gatos” y “Bukowski”.

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 No tenía ni idea de la afición de Bukowski por los gatos, aunque alguien que ha llevado su vida (deduje), bien podría contar muchas anécdotas de gatos. Bukowski me tiene acostumbrado a contarme historias de putas, de callejones meados, de vagabundos y de borracheras de vino barato, cigarros mediante… Pero… Gatos… Ciertamente no recordaba nada sobre el tema.


(Estar rodeado de gatos es un regalo...)

Esta edición, perteneciente a la Colección Visor de Poesía, está dirigida por Abel DeBritto, que se ha molestado en buscar y rebuscar entre todos los legajos de Bukowski (murió en 1994), todas las referencias gatunas posibles. E, increíblemente, ha encontrado más de lo que uno podría imaginarse. A pesar de que Bukowski comenzó a dedicarle poemillas a algún que otro perruno, poco a poco, su interés y admiración por los gatos fue creciendo. Tanto que llegó a tener más de media docena de gatos en casa. Unos se pegaban, otros se le orinaban encima, otros mendigaban… Y, él, fue queriéndolos cada vez más, hasta desear ser un gato en su próxima vida (¿Quién sabe?, a lo mejor tu gato puede ser Bukowski…)

 Librito, pues, muy recomendable. Con una serie de poemas y relatos cortos para disfrutar, desde el principio, mientras oyes un suave ronroneo, todo aderezado con una buena colección de fotos del propio Bukowski, su hija, y sus gatos.


 
 (Aquí Bukowski, con uno de sus dueños)


“Es bueno tener un montón de gatos alrededor. Si uno se siente mal, mira a los gatos y se siente mejor, porque ellos saben que las cosas son como son. No hay por qué entusiasmarse y ellos lo saben. Por eso son salvadores. Cuantos más gatos uno tenga, más tiempo vivirá. Si tienes cien gatos, vivirás diez veces más que si tienes diez. Algún día esto será descubierto: la gente tendrá mil gatos y vivirá para siempre. Realmente es ridículo”. Charles Bukowski



P.D: La foto de Bukowski con el gato, no es mía (ya quisiera). Si vulnera alguna ley federal, o galáctica, solo tienes que decírmelo (sobre todo si eres uno de esos gringos que ve indemnizaciones hasta debajo de las piedras).

El Principito

Me lo leí hace treinta años, en el colegio. Era uno de esos libros del que todo el mundo hablaba, y como era corto, me lo leí en una tarde. He de reconocer que entonces no me llamó mucho la atención, y que sí que recordaba que el libro me había parecido muy triste.



 Este fin de semana, volví a leerlo. Y me volvió a parecer un libro triste. Con una historia bella, sí, pero triste (lo bello no tiene por qué ser alegre, no quiero decir eso). Casi melancólico. La historia de este niño, El Principito, que vive en un reducido planeta, con tres volcanes (uno extinguido que usa como asiento) y con una flor, me resulta tan entrañable (¿Por qué dirán que es un libro para niños?, yo no comparto esa idea) como trágica. Su relación con los diferentes adultos que va conociendo en los planetas, su relación con el zorro, la soledad de Exupery, la amistad, la aventura, la curiosidad… Hacen que, para mí, sea un libro delicioso, e increíblemente triste. Será que ya soy mayor, uno de esos adultos insípidos de El Principito.

viernes, 15 de abril de 2016

Jasón y los argonautas

Mira tú por donde. Una película "Jasón y los argonautas" del mejor peplum clásico. Esta es la típica película que veía siendo un crío, allá a principios de los ochenta, con el pan con chocolate, y que me quedaba embelesado durante el par de horas (anuncios incluidos).
(Jasón y la chica miran al cielo. Superman se aleja en el firmamento, pero a la Hidra eso no le interesa mucho...)

Me he hecho con media docena de estos títulos, y hoy he tenido oportunidad de ver esta joyita. Habrá gente que podrá opinar que la cinta ha envejecido igual, pero yo ciertamente no pienso igual. Los efectos especiales, a base de Stop Motion del maestro Harryhausen (él decía que esta era su película favorita, o al menos, donde mejor se veía su gran trabajo de animación), y la aventura continua de Jasón y sus compañeros en busca del vellocino de oro, hicieron que chicos como yo, ya desde pequeñitos, se interesaran por la mitología griega. estas épicas epopeyas daban alas a la imaginación.

 Daban igual los actores, que en este caso no son conocidos (y llegado el caso, son realmente malos), lo que realmente contaba eran los seres fantásticos, los terribles dioses del Olimpo que jugaban con el destino de los hombres (muchas veces cruelmente) y la valentía de un puñado de hombres para salvar todos los obstáculos hasta llegar al codiciado vellocino.

Un peliculón, oiga, en mi opinión. No le ha sentado mal el paso de los años, y mi intriga es verla, algún día, con algún niño, para poder comprobar que efecto tiene en él, o en ella, esos maravillosos monstruos de plastilina que cobraban vida y luchaban contra los héroes.

martes, 12 de abril de 2016

Micho, y la Finca de las Hespérides.

El tema empezó con un anuncio en el periódico regional: “Se busca personal para trabajar en la Finca Las Hespérides”, y como el tema de la educación está tan regular pagado (Hacienda me retiene el 24% del sueldo mensual), y Micho, aparte de leer la prensa económica, escuchar Jazz, y discutir con la divina Atenea (la de glaucos ojos) sobre política internacional, no suele hacer mucho más por contribuir al erario lar, decidí presentarme al trabajo, a tiempo parcial.


 La dueña de la finca, una tal Hera, parecía una señora simpática. Nos citó a los aspirantes a la Oferta Laboral bien temprano, y se veía que era una señora hogareña, familiar, con una casita dentro de aquel acogedor vergel, y con un gran número de pavos reales. Ya el primer día, nos ofreció unas granadas cultivadas, con mimo, por ella misma.


 El trabajo era sencillo, recoger las manzanas doradas, de la variedad Golden, que crecen en lo que ella llamaba “su jardín” y que tenía varias hectáreas. Tenía un grupo de chicas, en prácticas, desde hace unos años, del Centro de Adultos “Atlas”, que están haciendo el Módulo de Jardinería de FP. Dichas alumnas, que se habían bautizado así mismas como “Las Hespérides” (igual que la Finca, que originales) eran becarias, y apenas trabajaban, se tiraban todo el día cantando y correteando entre los manzanos, dejando los frutos podrirse, irremediablemente, en el suelo. Aun así, optaban a una beca de la Junta de Extremadura y creían que en verano podrían cobrar el PER.

 El caso es que nos eligieron a cincuenta aspirantes para ir recogiendo las manzanas. Un producto de primera, cultivadas sin fertilizantes químicos, y con un color dorado que brillaba bajo el sol. Micho I de Gato me acompañó un par de tardes, pero pronto se aburrió de tanto pavo real, y optó por quedarse en el Patio-Lavadero leyendo. Las condiciones laborables eran buenas, contrato desde el primer día (media jornada) y descansos para comer. Hera solo nos puso una condición, en principio fácil de cumplir: “Si viene un tipo raro, un musculitos disfrazado con una piel de León y con una porra en la mano, no le deis ni los Buenos Días”, nos advirtió. Al parecer, es un indigente, poco de fiar (en palabras de Hera), bruto, y no es bienvenido en “Las Hespérides”.



El jardín estaba poco cuidado, una de las chicas del Módulo de Jardinería nos avisó que tuviéramos cuidado con las serpientes Dagón: “Debe haber más de cien”, bromeó entre risas. Una especie inofensiva, pero invasora. La gente las compra de pequeñitas,  y después las abandona en el campo extremeño, cuando ya no caben en el apartamento o en el piso de Protección Oficial de 40 m2…

domingo, 10 de abril de 2016

Palmeras en la nieve.

   Reconozco no haberme leído el libro. Pero de “Palmeras en la nieve” solo me interesaba ver Guinea Ecuatorial, o al menos la visión que le dan. Recuerdo que, en los ochenta, una vez un profesor de Geografía comentó en clase: Llegará el día en que España se arrepienta de haber perdido Guinea Ecuatorial. En su día, la verdad, no lo entendí. En clase bostezábamos determinadas arengas y Guinea no nos sonaba de nada. Pero hoy creo, más o menos, entender a qué se refería.


(Cartel de la película: Si pusiera "Pearl Harbor", también colaría)

   La película (del libro no hablo hasta que no me lo lea) es, en mi opinión, un pastelazo de mucho cuidado. Me recuerda a aquellas viejas superproducciones americanas. Los escenarios, la fotografía, el paisaje… Impresionante, y quizás poco más. La noche guineana, casi una copia de aquella imagen de La Habana de los 40-50 del S.XX, faltan los coches clásicos, bueno, en realidad, sale alguno también… Bandas de música, trajes impecables, bailes de ensueños, putas… El día, lleno de malvadísimos españoles: No me pegue más Gwana, por favor Massa, ilumíneme con el blanco de su piel. Ese rollo nazi de la superioridad racial, discriminación, pensamientos de emancipación. Plantaciones inhumanas al son de canciones, no preguntes que cantan, cantan para no pensar. Y es que los españoles siempre fueron unos esclavistas, más que los holandeses, portugueses, estadounidenses e ingleses juntos, si no que se lo
pregunten a Spielberg y su inolvidable “Amistad”. Los latigazos, a diario, peores que los belgas en el Congo.



(Estos no salen en toda la película, ya es raro)

   Al chico, Mario Casas, no le entiendo bien cuando habla. Problema mío, no de él. Inexpresivo como una escultura clásica griega, como el Discóbolo, pero sin el plato. Adriana Ugarte, en mi opinión, se salva, con frases cosidas con hilo fino, aunque es difícil salvarse entre tanta cursilería y dialogo realizado a golpe de andamio. Predecible como ella sola, con su buena dosis de serpientes (60 por metro cuadrado), violencia hacia la raza negra gratuita (ya digo, era lo normal en la Guinea española, maltratos y vejaciones diarias, asesinatos, me gusta recalcar esto. Crímenes contra la Humanidad en todo momento), y ese contraste entre los españoles (civilizados y católicos, cultos y repipis como ellos mismos) y guineanos (casi todos paganos, con el pecho al aire, las plumas y el arco, con una buena dosis de hechiceros, brujos y conjuros, todas esas cosas tan normales). El rigor histórico es indudable…
 (Esta foto da un yuyu impresionante, se comenta solita)

    Berta Vázquez, que conozco de la serie Vis a Vis, es imposible no fijarse en ella por su espectacular belleza. Tampoco tira muchos cohetes actuando, pero salva los platos. Pero la culpa no es de ellos, de los actores forzados que parecen maniquíes entre tanta palmera, es del culebrón montado, que en realidad, se sostiene de milagro… No veo que pase nada, en realidad, la película es muy lenta, aderezada con kikis, que para eso la película es española, y tiene que haber trinqui. Kikis en el pasado, kikis en el presente. Todo muy interracial, eso sí, no vaya a ser que nos critiquen.
(Malvados españoles confraternizando con guineanos, antes de que empiecen los latigazos. Nótese el mal rollo)

    En fin, película muy recomendable para que veamos lo malos e hijos de puta que fueron los españoles en las colonias. Otro sentido no le veo. Yo es lo que me llevo a la cama. Es dificl no odiar un país con un pasado tan malo, con tanto malnacido. Con un ametrallamiento final, merecido claro está, que yo personalmente desconocía, de españoles en el puerto, a bocajarro, que llegas hasta celebrar con: Oé, oé, oé... (La verdadera historia, en este enlace: http://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2016/01/12/5693dd5cca4741d7618b4627.html ) 

    Y es que, hay tanto por lo que pedir perdón… Cuanto rigor histórico (insisto).


P.D: Las fotos no son mías, me las he agenciado de Google. Si hay algún problema de Copyright, avisa, la quito y pongo otra de las miles que hay por ahí pululando...


sábado, 9 de abril de 2016

Canal Historia, y otros pensamientos...

(Giorgio Tsoukalos, la cara más conocida de Canal Historia)

La verdad es que, cuando me dio por contratar el Canal Historia, esperaba encontrarme con buenos documentales históricos las 24 horas del día. Mi desilusión fue mayúscula cuando descubrí que un canal de televisión, con el epígrafe de Historia, solo emitía documentales de baja calidad, casi siempre relacionados con una obsesión (bastante compulsiva) de algún oscuro director, o productor, que yo imagino en un despacho mirando por la ventana y tirando bolas de papel a un cubo con el careto de Mickey Mouse…  El tema Ovni, y sin mucho rigor científico, histórico, y ni siquiera documental…


 (Wow!!, esto debe valer una millonada, y estaba en un basurero...)


No seré yo quien diga que el tema Ovni no sea interesante. Hombrecillos grises (cuando yo era crío eran verdes), que vienen, nos observan, nos secuestran, que posiblemente sean nuestros papis biológicos (según Canal Historia) y todo lo demás. Para eso uno es friky, orgulloso friky, de Star Wars y todo lo que lleve una pistola láser como seña de identidad. Pero, cuando empiezas a tener ovnis hasta en la sopa, ya dices: Voy a ver que echan en Jara y Sedal (que también tiene lo suyo). Cuando no son tipos rebuscando basura (ellos dicen que son tesoros) en viejas granjas del medio oeste (con Desdentado Joe en el umbral de la puerta con un Winchester descansando en las rodillas) o Historias de Nazis… Nazis relacionados con Ovnis, por supuesto.
(Humano, somos tus papis. Saluda a tu abuela)

 Después, en Grandes Almacenes, me he encontrado algunos documentales buenos, o al menos pasables, con la firma de Canal Historia, de esos que nunca emiten, no sé por qué motivo, y que incluso he llegado a usar en algunas de mis clases. Documentales de Mitología, de la Revolución Francesa o de la Edad Media… Y lo mejor de todo, a un precio muy asequible.

Que no tengamos, en este país, un buen canal de televisión, dedicado a la Historia, o a la Literatura, o al Arte, es para mí un error imperdonable. La televisión, quizás ya no tenga el peso que tenía hace unos años, en los ochenta, en los noventa, o incluso al comienzo de siglo. Ha ido cediendo espacios audiovisuales enormes, llanuras inmensas al empuje cada vez más fuerte (e impredecible) de Internet TodoPoderoso.
Pero, ¿Eso es una excusa para ofrecer productos de mala calidad? Cuando un canal de pago ofrece basura, y encima le estas pagando, quiere decir dos cosas: Primero, creen que eres idiota (y posiblemente lo seas), y Segundo, vamos de culo, sin frenos, a un analfabetismo crónico, riguroso, de manual.
Critico Canal Historia, como podría criticar cualquier otro. Hay cientos para elegir, pero hoy le ha tocado el Premio Gordo a ellos. La cosa se pone peliaguda cuando a unos tipos, que eligen los paquetes audiovisuales para emitir, les interesa desinformar. Que la gente no piense, que hablen del Madrid-Barça, o de la puta casa de Gran Hermano, pero que no les dé por reflexionar, que eso es lo jodido: Reflexionar. Tanto, que yo muchas veces les digo al alumnado: Cuidado con esta actividad, que hay que reflexionar… Los espacios culturales, acorralados en la guía televisiva, son como esos animales a punto de la extinción, que nos muestra La 2 en momentos de total anarquía.

P.D: Canal Historia firma la maravillosa serie Vikingos, que es en mi opinión de lo mejor que hay, actualmente, en la parrilla, y a la que quiero dedicar una entrada un día de estos. Como veis, no todo es malo. Lo dice, un idiota.