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martes, 31 de diciembre de 2019

La Jungla (2017)


        Yossi Ghinsberg tiene 21 años, es 1981, es israelita, y pasa de todo el rollo ese de ir al instituto, casarse, tener hijos… Lo cual le trae problemas con su padre, antiguo prisionero de un campo de concentración. Así que ha decidido conocer a “Mami Naturaleza” en uno de los lugares más remotos del planeta, la selva amazónica boliviana. Así comienza “La jungla” (2017), película australiana basada en la historia real del dicho Yossi, que después escribió en unas memorias.


        Estando allí conoce a Karl, un guía pseudo-ecologista que le llena la cabeza de pájaros diciéndole que sabe de la existencia de una tribu de indios que nadie conoce, viviendo en armonía con la naturaleza, y lo convence, a él y a dos colegas más (Kevin y Marcus), para ir a verlos, en plan “Vamos a darnos un voltio por la dehesa extremeña”.

        Pronto, se dan cuenta que el tal Karl es un embustero, mamonazo y charlatán, de los mayores del planeta, que lo mismo te suelta un rollo vegano, que mata salvajemente a un pobre mono, y comienzan los problemas en nuestro alegre y jovial grupo, que de ser amiguetes guays, pasan a tener más roces que un Seat Panda, y es que, a la jungla, a la naturaleza, hay que tomársela en serio, ya que el peligro está en todos lados, y hay que sobrevivir, como sea...

        El grupo se separa, la selva comienza a no ser tan bonita, y parece ser que es bastante mortífera… Los bichos, el hambre, las alucinaciones, los peligros… La supervivencia.

        La película entretenida, a ratos un tanto gore o asquerosa. La fotografía, me ha gustado mucho. La moraleja, no se nos mete nunca en la cabeza. El metraje… Lo habéis adivinado, le sobran treinta minutos. Y mejor la primera parte de la cinta, más trepidante, que la segunda, donde hay muchísimos flash-backs rememorando el pasado de Yossi e idas de pinza por su estancia en la selva.

                                           P.D: Interesante y emotivo epílogo.

Feliz Año Nuevo 2020



        Hola Contadores de Estrellas. Hemos cerrado ya el 2019, y desde “¿Cómo quieres que cuente estrellas?” os queremos dar las Gracias, un año más, por estar aquí, por visitarnos y entrar de vez en cuando a leernos.

        En once años cumplidos, hemos publicado, justamente 1.500 entradas, y tenemos más de trescientas referencias de autores, temas… Recibimos una media de 7.500 visitas al mes, y somos el blog extremeño en activo más longevo, y más visitado, en cuestiones de entretenimiento, opiniones de películas, series, cómics, libros…

        Esperamos, que, durante 2020, sigamos manteniendo el mismo nivel e interés, y que os entretengamos, al menos, que esa es nuestra intención. Feliz Año Nuevo, mucha suerte y prosperidad desde el Patio-Lavadero, rodeado de nuestros gatos...

Nirai Kanai (Norma, 2004) Megumu Okada



         Contaba Megumu Okada (uno de los dibujantes de Saint Seiya, y dibujante de la mítica “Shadow Skill”, que tiene película anime desde 1992), creador de “Nirai” Kanai” (2004), que, en un viaje a Okinawa, se quedó maravillado con su cultura, su idioma (ligeramente diferente del japonés) y su rica mitología.


           Allí, conoció a un venerable viejuno, que le habló de la mitología de las islas, de su historia, y de que él, de joven, también había dibujado Manda, pero sin mucho éxito. También le dijo que él creía en los espíritus ancestrales de las islas, cuando Okada se interesó por algunos de los artículos que el señor vendía en una pequeña tienda con trabajos que realizaba artesanalmente: Dibujos en camisetas, artesanía en madera…

         Entonces, Okada, decidió hacer un manga sobre “Nirai Kanai” (Norma, 2004), el mundo de los dioses, teniendo en cuenta también parte de la historia de las islas durante el pasado y el S.XX, concretamente, durante la Segunda Guerra Mundial, y mezcló la mitología con acontecimientos de la etapa.
                     Errores como este, son los que me suben a mí las dioptrias...

        Comenzando por un incidente en la estación rusa MIR, que sirve de pretexto para contarnos una historia en la que dos chicas adolescentes (Mikami y Ranku), deberán combatir a todo un elenco de monstruos, demonios y divinidades, en busca de su destino, a lo largo de seis volúmenes, y diferentes localizaciones por todo Japón. A veces, con aliados, a veces enfrentándose ellas solas, y con Japón y EEUU detrás, muy interesados en los poderes sobrenaturales que acontecen en Okinawa.

            “Nirai  Kanai” es un manga de poco más de 1.500 páginas. Está francamente entretenido, aunque en su caótico barroquismo, reconozco haberme perdido alguna que otra vez, entre tantos monstruos, demonios, yokais y yureis, divinidades de todo tipo y colores y anillos poderosos que contienen palabras en viñetas un tanto reducidas para mi galopante presbicia. Las dosis de sintoísmo y budismo también son considerables.

           Curiosamente, a mitad del quinto volumen, Megumu Okada (1971) mete un epílogo, porque ha llegado a las 1.200 páginas publicadas, a lo largo de seis años (1997-2003), y está que no se lo cree, y para celebrarlo, mete algunas páginas sin sombreado, dando un cambio a su dibujo. Otra característica de los volúmenes, es que siempre comienzan con un par de páginas a color, antes de tornar al blanco y negro. 

        El final, como os podéis imaginar, es  una batalla épica entre el bien y el mal, donde se reparten hostias como bendiciones, y Megumu da las Gracias a los lectores, de aquí a Roma.

lunes, 30 de diciembre de 2019

The Terror: Infamy (2019)



        La primera temporada de “The Terror” (2018), dejó el listón demasiado alto. Las peripecias de las tripulaciones de los barcos británicos “El Terror” y “Erebus”, que buscaban un paso norte (erróneamente pensando, que, si existe el estrecho de Magallanes, debía existir otro paso norte), atacados y devorados por monstruos, por su propia locura y por el canibalismo, dejaron un buen gusto.

        Posteriormente, se estrena hace un par de meses “The Terror: Infamy” (2019), mini-serie, que, siguiendo la estela de otras, como “Black Mirror” o “American Horror Story”, no tiene nada que ver con lo que hemos visto hasta ahora. En esta ocasión, nos plantean una serie de acontecimientos sobrenaturales, relacionados con un malvado yurei (espíritu de la mitología japonesa, hace unos años ya hablamos de un libro muy interesante sobre el tema de los yokai y los yureis en el blog) que ataca y atosiga a los miembros de la comunidad de origen japonés en los Estados Unidos de la Segunda Guerra Mundial.

        El yurei en cuestión, un cambia-formas, se carga a algunos miembros de la comunidad, vuelve medio locos a otros, y en paralelo, vemos las condiciones de vida a la que los estadounidenses trataron a los estadounidenses de origen japonés, siempre bajo la sospecha de ser traidores al Tío Sam: Campos de concentración, vejaciones, malos tratos… Mientras estos intentan demostrar que son unos buenos yanquis.

        La serie comienza bien, pero, a partir del segundo episodio se va desinflando. La narrativa se mete en el barro, se ralentiza, y comienza a tener más de drama, que de serie de terror. Hasta el último episodio no entendemos de donde sale el yurei, pero te quedas un poco desinflado, ya que esperaba algo más de la serie.

The Mandalorian (2019)



        Seguramente, en los últimos meses, habrás oído decir que “The Mandalorian” (2019) es una serie increíble, una auténtica gozada, de las mejores de los últimos tiempos… ¿Y sabes qué? Que quién dice eso, tiene razón.

        “The Mandalorian” (2019) ha traído algo de aire fresco, y ha puesto sobre la mesa como, con un guion sencillo, y algunos guiños al espectador, se puede conseguir algo tremendo, superando a muchas de las series que se han estrenado en la parrilla en los últimos meses.

         ¿Qué tiene “The Mandalorian”? Pues tiene que es como una continuación de “El Retorno del Jedi”. Los hechos, la acción, se desarrolla unos siete u ocho años de dicha película. Darth Vader ha muerto. Y el Imperio se ha desmoronado en gran parte, pero no está, ni mucho menos derrotado, ya que aún tiene en su poder un gran número de planetas. Intenta recomponerse y hacerle frente a la Nueva República.

        “Mando” o Din Djarin, es un mandaloriano, un miembro de una antigua secta o credo de cazarrecompensas (con pinta del mítico Boba Fett), un antihéroe con un pasado trágico, que sobrevive a base de cazar criminales. Con lo que saca de su trabajo, va mejorando su equipo, su armadura, sus armas. Un día recibe un encargo, que lo vincula con el mismísimo Imperio. Se trata de hacerse con un bebé, de la misma raza que Yoda (la afición lo ha llamado “Baby Yoda”), una misión difícil que Mando lleva a cabo con algo de ayuda. La diferencia con los anteriores trabajos, reside en que, esta vez, hipnotizado por el bebé, no lo entregará a su destinatario (el Imperio), y huirá con él, ya que descubre que el bebé tiene conexión con la Fuerza (aunque él aún no sabe explicarlo), y porque le ha salvado la vida.

         Entonces, todo se vuelve huida y persecución, por parte de otros cazarrecompensas y el Imperio, encontrándose más enemigos que amigos, hasta un final de temporada trepidante, que nos deja huérfanos durante ocho o nueve meses, para seguir disfrutando de esta gran serie.


        Desde el primer episodio, me ha parecido estar viendo una película del oeste, un western, con un pistolero solitario, rápido con el blaster, y enigmático tras un casco que nunca se quita (hasta el último episodio). Las referencias a películas de pistoleros son tangibles (la música es la repera). La aparición de Baby Yoda (que yo creo, estoy convencido, es un sith) ha desbordado la locura del personal, ya que es un enigma verde con orejas grandes, y todo gira en torno a él. Han conseguido rescatar la verdadera esencia de Star Wars, lejos afortunadamente, de los trullos que nos están colando últimamente, como “El ascenso de Skywalker” que no hay quién lo coja por ninguna parte, y que roza (en mi opinión) el disparate.

        La serie es tan buena, tan recomendable, tan llena de guiños y referencias, y con un episodio final de temporada tan bueno, que estoy dispuesto a tragármela nuevamente, en cuanto tenga un rato, y es que sus ocho episodios se disfrutan una barbaridad. Efectivamente amigos, “The Mandalorian” (2019) es de lo mejor que hemos visto en bastante tiempo.

Bienvenidos a mi país (Edicions de Ponent, 2011) Antonia Santolaya



        “Bienvenidos a mi país” (Edicions de Ponent, 2011) de Antonia Santolaya, más que un cómic, es un diario de un viaje de la autora (y un compañero) a través de las tierras de Argelia, completado con dibujos propios y con anotaciones de los viajes, anécdotas personales, curiosidades y algún mapa de los trayectos.

        Es un formato pequeñito, que se lee rápido y bien, con su propia letra impresa. Un viaje íntimo compartido. Un buen viaje.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Juan Sebastián Elcano. La primera vuelta al mundo (Ministerio de Defensa, 2019) Jorge Rodríguez Rivero



        Desde hace unos años, visito a finales de diciembre “Iberocio”, la feria de la infancia y la juventud de Badajoz. En esta edición de 2019, he podido agenciarme algunos ejemplares del cómic “Juan Sebastián Elcano. La primera vuelta al mundo” (Ministerio de Defensa, 2019), con textos e ilustraciones de Jorge Rodríguez Rivero, en el stand que tiene el ejército de tierra en dicha feria.

        El cómic me viene que ni pintado, ya que aparte de que este año se han celebrado los quinientos años de la partida de la expedición de Magallanes (1519), que culminó Elcano (con la susodicha polémica con Portugal, que se quiere colgar la medalla del hecho histórico), este material se explica en Historia de España de 2º de Bachillerato, y aunque yo ya lo he explicado este curso, me viene francamente bien, ya que es muy didáctico. Recordad, que, hace relativamente poco, le dedicamos en el blog una entrada a la película de "Elcano y Magallanes" (2019)

        El cómic está contado con mucha historia, y con mucho humor. Está dirigido a cualquier lector, de cualquier edad, desde los más jóvenes a los adultos que quieran saber algo más sobre la etapa. Es muy ameno, y además de contar las peripecias de Elcano, narra los hechos históricos paralelos que se desarrollan en la época, como la marcha de Carlos I por la corona imperial, la regencia de Adriano de Utrecht, el levantamiento comunero, o las exploraciones españolas en América Central.

        El cómic está editado, como os digo, por el Ministerio de Defensa, y econtraréis este material y otros también interesantes, en la web https://publicacionesoficiales.boe.es/ Ojalá editen en un futuro, más cómics históricos.

The Witcher (2019)



        “The Witcher” (2019) es una serie de Netflix, a la que he llegado tarde, pero que he disfrutado muchísimo durante este mes de diciembre, con los ochos capítulos de su primera temporada. Doy por hecho que ya habéis visto la serie, así que destripo algunas cosas.


Se nota que Netflix ha apostado fuerte, y en mi opinión bien, a la hora de adaptar los libros de “The Witcher”, que son nueve (diez si contamos el primero de ellos, y que no se publicó en España), y que ya han cumplido los treinta años desde que comenzó la saga, y que cuenta las andanzas del brujo, de melena blanca, Geralt de Rivia. Después, vinieron los videojuegos, que también son ya un buen puñado, tanto para las diversas plataformas de consolas, como para PC.


La serie se basa en las aventuras, dentro de un mundo épico medieval de fantasía, que bebe mucho de El Señor de los Anillos y de Las Crónicas de Narnia (en mi opinión), aparte del folklore centro-europeo, de un brujo llamado Geralt, conocido también, como “El lobo blanco”. Junto a él, tenemos a una princesa destronada, Cirila, en busca de su destino. Y Yennefer, una granjera jorobada, apestada por todos, que acaba convirtiéndose en un pibón y en una poderosa hechicera, que imita a Rosalia en algunas de sus poses, y que evoluciona a un ritmo endemoniado.


“The Witcher” ha recibido muchas críticas, sobre todo de algunos idiotas que consideran que se copia mucho en “Juego de Tronos”, sin caer en la cuenta de que estos libros se escribieron unos diez años antes de que se escribiera el primero de George R. R. Martin. De hecho, el episodio cuatro dicen que está copiado de “La boda roja”, cuando no tiene mucho que ver, ya que aquí sale Espinete en persona (y esto, por cierto, está basado en un cuento centro-europeo, adaptado con ciertas licencias, y para ello, véase “El cuentacuentos”, serie mítica de Jim Henson).


A ver si ahora no se va a poder hacer una serie sobre temática medieval, porque todo nos recuerda a “Juego de Tronos” (que, por cierto, también tiene algo de Star wars en la ida de pinza de la Madre de Dragones y su presentación como una Darth Targaryen delante de los soldados de su Imperio, toda vestida de negro con estética nazi, etc etc, y aquí nadie pía…Meto Star Wars en la trifulca, porque también he tenido que leer que tiene cosas de The Mandalorian, hay que ser mermado para decir estas cosas). Dicho cuarto episodio es un punto de inflexión dentro de la serie, que me dejó un poco descolocado cronológicamente hablando, y que creo que hace que la serie comience a caer como un Zero en la batalla de Midway, en picado y sin el rumbo definido. La narrativa comienza a ir hacía el pasado, el futuro… El caos.


“The Witcher” tiene altas dosis, no ya de violencia medio aceptable, sino una manía psicológica por mostrarnos las entrañas de medio elenco de actores con cualquier excusa. Escenarios de cartón-piedra para parar un tren. Seres mitológicos (elfos, dríadas, faunos o silvanos…) que suelen ser bastante inocentes e ingenuos, frente a humanos despiadados, y tetas, bastantes tetas (algo de sexo), que parece que es algo a lo que ya nos hemos habituado en este tipo de fantasías épicas (a Star Wars le faltan tetas, por ser de Disney, y no hablemos del amor homosexual que se habían llegado a plantear entre Finn y Poe Dameron, y que Oscar Isaac, el actor, ha destapado recientemente…Disney aún tiene pasos que dar). Y, por cierto, a “The Witcher” le sobra un personaje secundario, un bardo que se parece a un cantante británico pop de vacaciones en Ibiza, que, al parecer, es el contrapunto cómico a la seriedad y falta de sentimientos del personaje, pero a mí, personalmente, me ha provocado crisis de colon irritable en cada una de sus intervenciones.

¿Es “The Witcher” una mala serie? No es mala, pero tampoco es para tirar cohetes. Es entretenida, casi como un videojuego, donde en cada fase se enfrenta a un monstruo o personaje de turno. ¿Es comparable a “Juego de Tronos” o “The Mandalorian”? Es absurda la comparación. Son distintas, simplemente. ”Juego de Tronos” es una de las mejores series de los últimos años. “The Mandalorian” (2019), a la que debo dedicarle una próxima entrada en el blog, a mí me ha maravillado, me ha encantado, y “The Witcher” me ha entretenido, como os digo, pero poco más. En mi opinión, el mejor episodio, posiblemente, sea el primero, que parece que es una presentación de algo que está por venir, pero que no acaba de cuajar del todo. Ahora, habrá que esperar unos meses, para que ver que nos depara la Segunda Temporada que se estrenará durante 2020.

P.D. Norma ha publicado cuatro cómics, hasta el momento, de “The Witcher”, por si os interesa.

Lujuria (Planeta, 2015) Juan Eslava Galán



        Hace ya un tiempo que perdí la cuenta de los libros que me he leído de Eslava Galán, y de las entradas que les he dedicado a los susodichos en el blog. Es un autor que me gusta, me encanta como cuenta las cosas, y en esta ocasión, me he hecho, y me he bebido en apenas tres días, su libro “Lujuria” (Planeta, 2015), donde hace un breve, pero jugoso repaso, a la vida sexual de los españoles, desde mediados del S.XIX, con una Isabel II que coleccionaba amantes (como yo cómics o libros), hasta el final del Franquismo, y las películas del destape o las fotos en la revista Interviú de Marisol enseñando su desnudo, y que consiguió vender medio millón de revistas en apenas unos días… “Lujuria” es, junto a “Avaricia”, uno de los dos libros publicados dentro de una serie llamada “Los pecados capitales de la historia de España”, y que no sé si se quedó en proyecto o hay alguno más (yo no los he encontrado)
 Un defecto, sin mayores consecuencias, que viene en la edición que he comprado.

        En “Lujuria” … Amadeo de Saboya, algún presidente republicano, Alfonso XII, Alfonso XIII, ninguno se libra de ser desmenuzado por Eslava con su fina ironía, y su humor característico, que siempre se agradece. Costumbres, curiosidades (como los primeros preservativos españoles), el sexo durante la República, la Guerra Civil, el tratamiento a los homosexuales en los últimos ciento cincuenta años, el sexo en el Franquismo, la censura y la represión (¿Cómo no?) por parte de la Iglesia en España, el cine y su papel en la sexualidad de los españoles…

        Estamos ante un libro que contiene algunas curiosidades, anécdotas y hechos que nos suenan a “abuelo cebolleta”, pero que hasta no hace mucho, era el pan nuestro de cada día de este país (que olvida rápido). No deja de ser curioso y ameno. Os lo recomiendo, como todo lo que publica este señor de Jaén.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Proyecto Blue Book (2019)



        “Proyecto Blue Book” (2019) es una serie bastante interesante, basada (levemente) en algunos casos reales que investigó el doctor en astrofísica, investigador y ufólogo Josef Allen Hynek (1910-1986) dentro de un proyecto con el mismo nombre que lleva la serie.

        “Blue Book” (1952-1969) fue el último de los tres proyectos en los que participó. En la serie, junto al capitán de aviación Michael Quinn, se dedica a investigar casos relacionados con la ufología, mientras en paralelo se desarrolla una trama paralela relacionada con el espionaje soviético a sus investigaciones (a través de Mimi, la segunda mujer de Hynek). Las tramas y la narrativa no están mal, me recuerdan algo a la mítica serie “Expediente X”, ya que aquí tenemos incluso a “fumadores” (informantes de dudosa procedencia). Algunos casos son resueltos sin el componente ufológico, y otros dejan la trama abierta a los avistamientos, abducciones… A pesar de que está basada en hechos reales, no todos lo son, y muchos están un tanto tergiversados o modificados para darle un poco de gancho a la serie (lo sé, porque muchos casos son archiconocidos en el mundillo ufológico)

        La serie consta de diez capítulos, y al parecer, durante 2020, se estrenará la nueva temporada. Es muy recomendable si te va el rollo ovni, al fin y al cabo, Allen Hynek fue, y sigue siendo, un referente en la materia.

martes, 24 de diciembre de 2019

Nuevas Hazañas Bélicas (Glénat, 2011) Varios Autores



         Los que nacimos, y vivimos, en los setenta, conocimos en los quioscos, aquellos cuadernillos de historietas bélicas, en blanco y negro, muchas veces atemporales (ya que muchas veces no te especificaban donde luchaban, o en qué año, o en qué hecho concreto…), donde el héroe solía ser un soldado norteamericano que luchaba en la Segunda Guerra Mundial, contra los malvados norcoreanos o en las selvas vietnamitas contra el comunismo del Vietcong, englobadas en el título “Hazañas bélicas”.

        Ya en los setenta, muchas de estas historietas eran un tanto antiguas, ya que el padre de ellas, Guillermo Sánchez “Boixcar” (1917-1960), había muerto prematuramente, después de dejar una semilla muy importante en la historieta nacional. Boixcar había luchado por la República durante la Guerra Civil, había estado en un campo de prisioneros francés al inicio de los años cuarenta, pero pronto consigue buscarse la vida (como dibujante y guionista de sus propias historias), y en 1948 ya estaba enfrascado en “Hazañas bélicas”, a las que dedicará siete años de su vida, mientras mantenía otros proyectos paralelos.

        Glénat recuperó hace unos años, este nuevo proyecto con varios autores, “Nuevas hazañas bélicas (Glénat, 2011), que yo conocía por un integral que puso a la venta Norma Editorial este año (2019), pero poco más. Me he hecho con dos volúmenes, los primeros de la colección, que firman nombres como Hernán Migoya (guionista), Carlos García “Perro”, Miguel Gallardo, Antoni Guiral, Bernardo Muñoz… divididos (como no) en una serie roja “Dos águilas de un tiro”, y una serie azul “Unidos en la División”, donde se cuentan historias desde dos puntos distintos. En “Dos águilas de un tiro”, un minero asturiano, protagonista de la Revolución de 1934, consigue atentar contra Franco en Hendaya. En “Unidos en la División”, una monja se pasa por hombre para alistarse en busca de venganza en la División Azul, donde compartirá filas, armas y camaradería con un tal Berlanga, entre otros.

         Los dos tomitos traían sendos cómics reeditados. No dejan de ser interesantes para comprender el disparate de la guerra, siendo una crítica feroz de la crueldad y deshumanización de los frentes, y del conflicto bélico. Será interesante hacerse, algún día con el integral editado por Norma (aunque, por ahora, no está entre mis preferencias inmediatas).