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domingo, 22 de diciembre de 2019

Star Wars: El ascenso de Skywalker (2019)



        ATENCIÓN: SPOILERS. ¿Sabéis que me pasa con Star Wars?, pues que creo que se han cargado la saga. No, ahora. No, no ha sido ahora, sino hace ya un tiempo. Y, claro, vienes de tragarte los siete primeros episodios de la primera temporada de The Mandalorian, que son para quitarse el sombrero, y un domingo por la mañana, en sesión matinal, te tragas la insufrible, en mi opinión, y nada seria, “Star Wars: El ascenso de Skywalker” (2019), que hace que, ya más tranquilito, con un café delante, reflexiones que siguen siendo las mejores películas de la saga las primeras, es decir, los episodios IV (Una nueva esperanza, 1977), V (El Imperio contraataca, 1980) y VI (El retorno del Jedi, 1983).


        Quizás mis casi cincuenta años, y que estas películas me las tragaba de pequeño en el cine, me hacen ver las cosas así. Llamadlo nostalgia o vejez, pero incluso prefiero las cintas que vinieron posteriormente, las llamadas ominosas: I (La amenaza fantasma, 1997), II, El ataque de los clones (2002) y III (La venganza de los Sith, 2005), donde al menos hay escenarios barrocos y multitud de razas (ahora casi todos son humanos metidos en causas un tanto raras de explicar) a las últimas mierdas que se han estrenado en los últimos años, con la película de Han Solo a la cabeza (2018, de la que ya os hablé por aquí), y de la que en mi opinión, solo se salva “Rogue One” (2016, de la que cometí el error de no dedicarle una entrada en el blog, y la verdad es que se lo merecía), que tiene un argumento trágico al que no está acostumbrado el público, ni de Star Wars, ni de ninguna otra saga.


        Y es que, con el “episodio VIII: Los últimos Jedi” (2017), aquello ya fue más que lamentable, más de lo que mi mente podía permitirse, al ver como la escasa flota rebelde huía por el espacio pidiendo ayuda mientras se les acababa la gasofa, o ver como Leia era salvada por la Fuerza después de haber volado el cuadro de mando de su nave capitana.


        Aquí, en la última entrega, los despropósitos continúan. Una serie de hechos sin sentido (atención, ahora reviento la película, con los llamados spoilers) como ver el alzamiento del Emperador Palpatine, que no solo está vivo (¿Pero de donde sale este ahora, macho?), sino que tiene guardados en un planeta remoto a cientos de cruceros estelares, con sus respectivas tripulaciones (miles de hombres y mujeres, ningún droide, al contrario que en las primeras películas donde el Imperio los tenía y eran de uso habitual), y te preguntas por qué no los ha utilizado antes (es que eran de los Sith, ahhhm, me callo entonces) y volver a ver a la Resistencia, que oculta en medio de la selva (en otras cintas hubiéramos visto a pequeños seres comerse a otros seres, junto a los X-Wings, con total normalidad y naturalidad), solo les falta ir pidiendo por las puertas de alguna Catedral galáctica, con un halo de victimismo que recuerda a ciertos colectivos que no vienen a cuento. Porque, la verdad, ciertamente, nunca he entendido una Republica dirigida por una Princesa, pero tampoco he sabido nunca que es lo que quieren los de la Resistencia, aparte de cargarse un Imperio que está lleno de nazis HdP. El Imperio cargárselo todo, que para eso son fascistas, genocidas y malvados, pero la Resistencia… ¿Qué es lo que anda buscando? Nunca lo explican bien, o yo no me entero, y creo que no quieren una República comercial como en “La Amenaza Fantasma”.


        Por otro lado, tenemos el rollo Kylo-Rey. Te odio, te amo. Pásate a mi lado, pásate tú al mío. Te llamo telepáticamente, no, espera, ahora estoy medio en pelotas o comprando en el mercadillo de la esquina, (superando en poderes a todos los Jedis y Sith juntos que han salido hasta el momento, porque esto lo hace Kylo cada vez que se aburre y deja de mortificarse con la máscara de su abuelo, todo muy kafkiano). Palpatine es malvado, nos quiere joder a ambos… ¿Sabías que eres su nieta y todo esto viene porque no querías visitarlo de pequeña mientras él invadía mundos? Nada de sentido, es absurdo totalmente.


        Igualmente, tenemos la historia de la daga de los Sith, y de cómo siempre hay un protagonista (Poe Dameron) que cuenta que conoce a un tipo, o a una tipa, de toda la vida, que podría ayudar, pero que tiene cuentas pendientes con él o con ella (esto era muy habitual con Han Solo), pero el resto del equipo, que lo conoce desde hace 34 años nunca ha oído hablar de dicho tipo o tipa, ni de sus habilidades. Total, que van, y se encuentran a un Power Rangers femenino, concretamente el rojo, que quiere matar a Poe Dameron (que es el que ingenia este juego de amistades) por cosas de un pasado que no se explican, ni falta que hace porque el público es idiota y se traga todo, y el personaje se va, pero después aparece… El caso es ir añadiendo tramas secundarias absurdas…


        En fin: No hay química entre los actores. No hay química entre Finn, Rey, Kylo (que parece un nene mimado y llorón) y Poe Dameron. Los diálogos son absurdos y sin peso. Los droides han pasado a ser secundarios sin mucha gracia, y Chewbacca… Ufff, enredos con el guión rarísimos: Ahora está muerto, ahora está vivo. No estaba muerto, que estaba de parranda. Le sobra, por supuesto, media hora laaaarga.


        Las muertes, resurrecciones y apariciones, que en las películas “clásicas” solo vimos en “El retorno del Jedi”, aquí están al orden del día. Me muero, me aparezco fantasmalmente a dar consejos. Me muero, me resucitas con la Fuerza. Me encuentro a una serpiente herida de 80 metros de longitud y 6 de grosor en un pozo desértico, espera que la cure antes de seguir (cuando en anteriores cintas la hubieran frito a tiros de blaster sin miramientos). Me encuentro un droide que es un embudo enganchado a una rueda, ¿Para qué lo queremos?, ni idea, pero tú llévatelo, que ya hará algo…


        Visitamos los restos de la Estrella de la Muerte, que explotó en el espacio, con la daga del WarCraft, y sabemos en qué lugar exacto hay que situarse para que nos chive la ubicación de una brújula espacial de los Sith que está entre los restos de la Estrella. Aseguramos que Luke la estuvo buscando años, y Luke, en las películas anteriores decía que se había metido a Monja Carmelita y había estado veinte años viendo La 2 en una choza… Una vez más nos toman por idiotas.


        Yo qué sé… Es larga, aburrida, con una narrativa atroz, hecha con jirones de historias cortas (un refrito de la hostia de cosas ya vistas), donde en cada sitio que visitan, se van añadiendo personajes que no añaden nada, salvo espacio, y con absurdeces como cargas de caballería encima de un crucero imperial, que ya es para bufar, mientras un personaje derriba Tie´s con arco y flechas, como mi admirado Ojo de Halcón o Flecha Verde, como el que come magdalenas con el desayuno… No hay la cantidad de razas, droides y personajes sanguinarios que hay en las primeras, y solo hay pequeños guiños de dos segundos a los moradores de las arenas, o a los Ewoks… Para que el abuelo, como yo, se sienta complacido (porque estamos viendo una copia del final de El Retorno del Jedi), mientras Rey roba el apellido Skywalker (y de paso, el chalet en el desierto).


         Final absurdo, y contradictorio (Kylo se pasa de bando en un recuerdo de su padre), que cierra la saga, pero que amenaza con algún spin-off, como el de una exsoldado imperial (la arquera) y Lando Carlrissian que quiere saber su origen. Me he dejado algunas cosas en el tintero, a propósito, ya que, sino el raje sería de aquí hasta finales de siglo, pero bueno, aquí lo dejo, ya más relajadito y desahogado… Espero que a vosotros os guste, de verdad, y que disfrutéis de algo, que, para mí, supera más lo comercial que otra cosa. Ale, a vender muñecos, que yo seguiré disfrutando de "The Mandalorian" (2019).

viernes, 31 de julio de 2026

¿Cine o episodio largo? La verdad sobre Mando y Grogu

  

... Os comento... Como fan que soy de "Star Wars" desde hace más de 40 años, prácticamente desde que tengo conocimiento, y muy fan de la serie del Mandaloriano, comentada y reseñada tanto por el blog como por el Canal, (tanto que ahora me estoy haciendo con los cómics), no podía dejar escapar la oportunidad de ver, tarde o temprano (en mi caso, siempre tarde), la película, o más bien el episodio largo, de las aventuras del dúo más dinámico del Universo Star Wars de los últimos años...

  Con un presupuesto de 165 millones de dólares, que para Lucasfilm y Disney es calderilla, y una recaudación de 345 millones, la película no ha logrado, a pesar de las cifras, el éxito que esperaban los gallifantes de la saga, y se convirtió en el largometraje de acción real con menores ingresos en la historia cinematográfica de la marca. 


  Dirigida por Jon Favreau, la película tiene una duración exacta de 2 horas y 12 minutos. La mayor parte del metraje se filmó utilizando la avanzada tecnología de producción virtual en Manhattan Beach, California, combinada con talleres mecánicos especializados en los estudios de Los Ángeles.

  Dentro de la extensa cronología oficial de la saga de George Lucas, este filme ocupa una posición singular. Es la duodécima (12ª) película estrenada en cines, situándose justo después de los nueve episodios de la saga Skywalker y las antologías de Rogue One y Solo. Su estreno mundial en salas tuvo lugar el 22 de mayo de 2026. Y, posteriormente, el largometraje expandió su distribución doméstica muy rápido, casi dos meses después.


Tanto es así, que su lanzamiento en formato digital ocurrió el 21 de julio de 2026. Quedó disponible para alquiler y compra en plataformas globales como Amazon Prime Video (que es donde yo la he visto) o Apple TV. Asimismo, su integración completa en el catálogo oficial de streaming de Disney+ está prevista para la recta final del año. 

En la trama, el Imperio ha caído y la Nueva república se ha hecho con el poder de la Galaxia, y está enfrascada en eliminar los restos de tropas imperiales que quedan por ahí perdidos, entre ellos, los del Borde Exterior, donde la propia República no llega.  Nuestro mandaloriano, y su inseparable Grogu, trabajan capturando estos imperiales perdidos para la Nueva República. No hay imperial que se les resista. Y tienen de jefa a la implacable Coronel Ward de la Nueva República, que es nuestra Sigourney Weaver, que le encomienda al mandaloriano una peligrosa misión diplomática y de rescate. El gobierno galáctico necesita ganarse el favor del sindicato criminal Hutt que sabe dónde se esconde un pollo imperial, digo... Un oficial, al que no le tienen puesta cara


 Para facilitar el viaje, Ward obsequia a Mando una nueva y reluciente nave Razor Crest remodelada. Esta cuenta con los distintivos colores amarillo y plata de su antiguo caza estelar N-1, tapicería de cuero, asientos reclinables, dos motores diésel para contaminar bien el espacio del borde exterior y altavoces surround para poner Los Chichos a todo volumen.

Cuando llega a casa de los Hutt, un palacete grande pero un poco húmedo y con bichos en el sótano, estos le encargan que rescate al nene de la familia, Rotta el Hutt, que se encuentra prisionero en la luna de un planeta que se parece a Nueva York, la luna de Shakari, pero con rollo Blade Runner, desde que le dio por apostar en la Liga española. A cambio de ese rescate, los Hutt facilitarían la información a nuestro mandaloriano para hacerse con el pollo imperial que busca.


  Mando y Grogu son emboscados en la Luna de Shakari, por no saber pasar muy desapercibidos. El cazarrecompensas es capturado y arrojado a un foso de combate clandestino al estilo anfiteatro romano

Trabajando en equipo, Rotta y Mando salen de allí, convirtiendo la velada en una noche en París cualquier día de Champions. El propio Rotta les da la clave de que el pollo imperial que perseguían es en realidad el tipo que lo tenía secuestrado. Así que se descubre que los Hutt trabajan a dos bandas, y más cuando someten a su propio sobrino a torturas inimaginables, como atarlo y hacerle ver todas las tertulias políticas de La Sexta, aunque es rescatado por el pequeño Grogu y su uso de la Fuerza, justo cuando Rotta estaba a punto de perder la cordura.


Ni que decir tiene que tendremos una pequeña batalla entre 6-7 naves de la Nueva República y las Fuerzas de los Hutt, formadas principalmente por sobrantes de la Guerra de los Clones, tostadoras y droides de Segunda. Una paliza en toda regla donde los republicanos ni se despeinan y el Imperio Hutt se hunde, nunca mejor dicho, a pesar de tener más presupuesto que la Otan.

Una vez más, me temo, se hace cierta la famosa frase de Carl Sagan de cuando criticó allá por el 78 a Star wars, y dijo que había "una enorme cantidad de chovinismo humano". A mí me gusta el Universo de Star Wars, pero tenía razón Sagan en este aspecto, y en esta película se aprecia mucho.


Y vamos al apartado de curiosidades curiosas, y secretos ocultos en la galaxia... El rodaje y la concepción de The Mandalorian and Grogu están impregnados de referencias nostálgicas, detalles de producción ocultos y homenajes históricos que los entusiastas de Star Wars celebraron minuciosamente:

El cameo de Martin Scorsese: El afamado director de cine de gánsteres da voz al alienígena ardenniano Hugo Durant. El apellido "Durant" es un guiño directo al personaje Rio Durant que interpretó Jon Favreau en la película Solo: A Star Wars Story.

Homenaje a Carl Weathers: En los suburbios de Shakari, sobre la puerta de entrada a la arena de combate clandestina, se aprecia un letrero escrito en alfabeto galáctico que reza "Weathers Apollo". Es un tributo póstumo al actor Carl Weathers (Greef Karga), haciendo alusión a su legendario papel como Apollo Creed en la franquicia Rocky.

El juego de Dejarik hecho realidad: El foso donde arrojan al mandaloriano está modelado exactamente igual que el tablero del ajedrez holográfico visto a bordo del Halcón Milenario en A New Hope. Las temibles criaturas alienígenas que atacan a Din Djarin en la arena representan las versiones reales y de carne y hueso de las figuras holográficas clásicas.

El personaje de Rotta el Hutt no es una invención nueva. Es el mismo bebé que Anakin Skywalker y Ahsoka Tano rescataron originalmente durante los eventos cinematográficos de la película animada Star Wars: The Clone Wars en el año 2008.El huevo de Mudhorn: En el puesto de comida regentado por Hugo Durant se puede apreciar en el mostrador un huevo de Mudhorn abierto con un cucharón en su interior. Este elemento es un recuerdo del icónico trofeo gastronómico que los Jawas exigieron a Mando durante la primera temporada de la serie de televisión.

Un récord histórico de silencio: La película ostenta un hito singular en la franquicia. Es el primer largometraje de toda la historia de Star Wars donde el nombre real del héroe protagonista (Din Djarin) jamás es pronunciado en voz alta por ningún personaje durante el desarrollo de la trama.

Los naipes de la infamia: Las misiones que la Coronel Ward entrega al mandaloriano están impresas sobre una baraja de cartas del juego Sabacc. Esta metodología de los "más buscados" se inspiró directamente en las barajas de naipes reales que el ejército estadounidense distribuyó en la guerra de Irak para identificar a los objetivos militares de alto valor.

Inspiración urbana retro: Jon Favreau confesó que el diseño estético de los escenarios del submundo de la Luna de Shakari se basó por completo en la arquitectura y la atmósfera criminal de la ciudad de Chicago durante la época de la Prohibición de los años 20. A me ha recordado a Blade Runner y a Nueva York.

El regreso del legendario Y-Wing: El equipo técnico desenterró de los archivos históricos de Lucasfilm el modelo físico original del caza estelar Y-Wing "Red Jammer". Este modelo se construyó originalmente en los años 70 como referencia para la película de 1977. Sin embargo, permaneció guardado y nunca se había usado frente a las cámaras hasta este estreno.

  • Sin escenas post-créditos: A diferencia de las tendencias modernas del cine de entretenimiento contemporáneo, la película rompe el molde comercial y carece por completo de cualquier tipo de escena oculta o avance sorpresa tras los créditos finales.


En definitiva: Al terminar, me he quedado con la sensación de haber visto un episodio largo de la última temporada de la serie. Como fan de la serie, y del Universo Star Wars, que salgan películas de la franquicia es algo que celebro, pero ya hace mucho tiempo que no las disfruto en el cine. La última fue Rogue One, y me encantó, pero ya prefiero verlas en casa... Boomer viejuno que es uno... De nota le doy un 6. No es una película transcendente, pero ahí está, para entretener.