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sábado, 24 de agosto de 2019

Pokémon: Detective Pikachu (2019)



        Muchos han sido los que han intentado, en los últimos cuarenta años, hacer adaptaciones más o menos fidedignas, de dibujos animados, series de animación o videojuegos, buscando dar el pelotazo en la pantalla grande: Pac-Man, Street Fighter, Mortal Kombat… Yo qué sé, varios cientos de ejemplos (ejem, sin exagerar).

        Pero, debo reconocer, que, de los que más se acercan a la esencia original, han sido los creadores de este “Pokémon: Detective Pikachu” (2019), que, si conoces a los simpáticos seres, creados en 1996, verás reflejados muchas de sus habilidades, apariencias y poderes. Y es que, cada Pokémon tiene una apariencia y un poder distintos. Existiendo de agua, tierra, fuego, psíquicos…

        En esta película, lejos de la serie de dibujos animados, basada en un videojuego de la compañía Pokémon (que no conozco, no voy a mentir), Tim deberá investigar la desaparición de su padre, Harry, un detective que estaba a punto de aclarar un importante caso relacionado con los Pokémons. Con ayuda de un pikachu (una especie de tierno mapache amarillo que da calambrazos, competencia de Endesa e Iberdrola), Tim descubrirá que la aparición de un poderoso Pokémon, que se creía extinto, está detrás de la desaparición de su padre, y le pondrá en camino de resolver el caso.

        Película entretenida, muy visual, poco humorística a pesar de la presencia de Ryan Reynolds en el elenco, al que ya no podemos ver de otra manera que no sea de “Deadpool”. Para pasar la tarde, tanto si conoces el Universo Pokémon como si no.

Un corazón extraordinario (2017)



        La sombra de “Intocable” (2011) es alargada, muy alargada. Tanto es así, que, aparte de la versión francesa, existe otra argentina, y una estadounidense, que yo sepa. La película alemana “Un corazón extraordinario” (2017) navega por las mismas aguas, basada en una historia real, que igualmente tiene un libro, y que, al menos en Alemania, ha sido una historia bastante conocida.

         En ella, tenemos a Lenny (Elyas M´Barek, “El turco” de la película “La Ola”), un treinteañero que no tiene trabajo, pero como su padre es cirujano, está forrado, y vive la vida (discotecas, chicas, drogas, cochazos, tarjetas de crédito inagotables…). Su padre, harto de sus correrías y de su inmadurez, lo manda a cuidar a uno de sus pacientes, un joven quinceañero con problemas cardiacos. Y entre los dos surge un vínculo muy fuerte, haciendo que Lenny se plantee muchos aspectos de su vida, mientras los diferentes gags y situaciones, más o menos cómicas, se desarrollan…

          La película, como decía, navega las mismas aguas que “Intocable”, incluso tiene escenas bastante parecidas, así como la actitud de sus dos protagonistas principales (el cuidador borde y vividor, y el enfermo y sus problemas, pero sin caer en el llanto, ni tocar la fibra). Hay mucho buen rollo, la música es cañera, y la historia no da para mucho más…

El último libro de Sergi Pàmies (Anagrama, 2007) Sergi Pàmies



        Desde hace unos días, me he puesto a releer libros de la editorial Anagrama, que ya me leí hace unos años, al voleo. Esta vez, le ha tocado el turno a un pequeño librito de relatos cortos: “El último libro de Sergi Pàmies” (Anagrama, 2007) de, precisamente, Sergi Pàmies (1960). Pàmies es, para mí, junto a Quim Monzo, dos de los mejores escritores de relatos cortos, o por lo menos, los que más me gusta leer. Pàmies escribe en catalán, y tengo algunos libritos suyos que me encantan.

        En este, concretamente, tiene nueve relatos cortos, que apenas llegan a las ciento treinta páginas. Es un libro que te lees en media hora, con narrativas muy interesantes. En “La bestia”, un cazador se encuentra con su propio cadáver en el bosque, abriéndose para él mil posibilidades a raíz de dicho encuentro. En “La fama”, un señor que no se parece a nadie en el mundo, sufre depresión por ello. O en “La popularidad” nos resume, en pocas páginas, el daño que puede llegar a provocar un chisme, que pasa de simple ola a huracán en breve tiempo.

        Todos sus relatos tienen un punto de magia, de surrealismo, de misterio. Se leen, como os comento arriba, muy rápido y bien. Y, a mí, personalmente, me suele arrancar más de una sonrisa.

viernes, 23 de agosto de 2019

Érase una vez en... Hollywood (2019)



        Llevaba un tiempo esperando el estreno de “Érase una vez en… Hollywood” (2019), y como no suelo ir el día, ni los días posteriores del estreno, lo he postergado al día de ayer, que vas mucho más tranquilo, sin apenas nadie en la sala.

        La película es otra nueva ida de pinza de Tarantino. Una deliciosa ida de pinza, una distopía, o una realidad paralela, según se mire, donde nos meten una fantástica banda sonora de 240 temas de todo tipo, y se mezclan leyendas urbanas, ficciones, con rumores y con medias verdades, sobre el tiempo dorado de Hollywood (años 60), sus películas, sus dobles, productores, actores y actrices.

         Aquí tenemos a una vieja gloria de las películas del Lejano Oeste (DiCaprio) y su doble (Pitt), que intentan amoldarse a los cambios que les vienen en la vida, la bajada de la montaña rusa es dura, y vienen los Espagueti-Western, las producciones hispano-italianas, y los cambios de gusto del personal, aderezados con algunas que otras fiestas, chicas, depresiones y viajes.

        El personaje de DiCaprio es vecino de Sharon Tate, recién casada con Polanski, y por eso digo lo de las realidades paralelas, algo a lo que nos tiene acostumbrados Tarantino en algunas de sus producciones, no en vano, recordemos, que, en una de ellas, se llega a cargar a Hitler en un teatro (“Malditos Bastardos” y su revisión histórica, que no gustó a muchos). El tema de matar nazis siempre es recurrente en Tarantino (y Ojo, a mi no me parece mal). Me recuerda mucho a los “What if?” marvelianos en este aspecto.

          La presencia y el trato que se le da a Bruce Lee, pues no me hizo mucha gracia. Pero, no por ello deja de ser un a escena interesante la que se muestra, aunque no me creo que nadie, en esa etapa, pudiera tocarle un pelo a Bruce Lee. Y el final de la película no os lo reviento, pero salí 4 minutos al WC, y al volver, creí, o certifique más bien, la distopía que había visto con Charles Manson incluido. Ahí lo dejo, ya me comentarás que te pareció. A mi me ha gustado, pero sus dos horas y treinta siete minutos no son recomendables para mi pequeña vejiga.

jueves, 22 de agosto de 2019

Las invisibles (2018)



        En “Las invisibles” (2018) nos encontramos a un centro de acogida de mujeres con problemas sociales: Sin estudios, que han estado en la cárcel, abandonadas y solas, mujeres que lo han perdido todo, incluso las ganas de luchar y seguir en el tajo…

        Un día, el ayuntamiento les dice que van a cerrarles el Centro, y las mujeres, como una piña, harán todo lo posible por buscarles, a cada una de ellas, un futuro mejor.

        La película está muy bien, con ligeros toques de drama, pero sobre todo con mucho humor. Son mujeres invisibles para la sociedad, sin oportunidades de ningún tipo, que aún tienen mucho que hacer, que contar y qué decir. Es una cinta entretenida, pero le sobra, como ya os podéis imaginar, media hora larga, para llegar igualmente, ya que hay metraje que no me ha añadido nada a lo que se quería expresar y transmitir, y me refiero a una subtrama amorosa, que, en mi opinión, sobra. Entretenida, y muy correcta, a mi me ha gustado. El final tiene una despedida original.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Zonas húmedas (Anagrama, 2009) Charlotte Roche



        Hace unos años me dio por coleccionar todo lo que publicaba Anagrama en su Colección Compactos. En una estantería tengo una treintena de libros, de los que me he leído casi todos, menos cuatro o cinco.

        Esta semana he decidido volver a leerlos, ya que hay algunos que merecen la pena, y otros son para bostezar. “Zonas húmeda” (Anagrama, 2009) de la escritora y actriz alemana (aunque nacida británica) Charlotte Roche (1978) es uno de los libros que no me había leído.

        El libro en sí es transgresor, provocador, al parecer, muy autobiográfico y bastante guarro. Si, has leído bien, bastante no, muy guarro. En “Zonas húmedas” se nos cuenta la historia de una chica de dieciocho años, que tiene que ser operada de unas hemorroides en el ano, tras infectarse una herida mientras se depilaba el trasero. En el hospital, narra todas sus fantasías sexuales, problemas con sus heces, la regla, con el vello púbico, y hasta con los mocos, mientras fantasea con Robin, un enfermero que la atiende en su convalecencia, y de paso, hace todo lo posible por rejuntar a sus padres separados.

        Son doscientas páginas llenas de idas de pinza, que, tengo que reconocer, me he leído en un par de tardes. No apto para estómagos delicados, aviso.

Wu Assassins (2019)



        “Wu assassins” (2019) o “Los asesinos del Wu”, es una serie bastante entretenida que me he estado tragando durante las últimas semanas. En ella, Kai (el luchador y actor indonesio Iko Uwais), es un chef que trabaja en el barrio chino de San Francisco, se ha criado a la sombra de un poderoso mafioso chino, un tal Tío Seis. 

        Un buen día, una tipa vestida de blanco le otorga los poderes del Wu, que son ni más ni menos que unos poderes sobrenaturales, resumen de los conocimientos de mil monjes guerreros, por lo que Kai cambiará de cara o de personaje cada vez que los usa (no salen ni cuatro, casi siempre sale Mark Dacascos, que es un clásico, con sus casi setenta años, de este tipo de películas).

        A Kai se le encomienda una misión. Derrotar a los Asesinos del Wu, cinco jefazos que controlan los poderes elementales de la naturaleza (fuego, agua, tierra, metal y ¿madera el más poderoso?). Él, al principio se niega, quiere seguir haciendo comida oriental en su restaurante, pero poco a poco se convence de su misión, sobre todo cuando en su vida se atraviesa la mismísima Lagertha (Katheryn Winnick, que nos tiene enamorados), policía experta en artes marciales.

         La serie es entretenida. Tiene unos efectos especiales regulares, pero ello no le quita interés. Es una narrativa muy parecida a la de videojuegos clásicos, como Street Fighter (con sus hadoukens clásicos) o Doble Dragón (y curiosamente, aparecen algunos actores que participaron en ambas cintas), y tiene unas subtramas poco convincentes (como la del Jefe de Policía, que te crees que va a tener un papel destacado y…¿¿??), para rellenar un poco de hueco, pero sus escenas de lucha y acción están curradas… Se deja ver como digo, pero espero que no tenga segunda temporada, no tendría mucho sentido, a pesar de lo que aparenta el último episodio.



Roncesvalles (Ikusager, 1979) Antonio Hernández Palacios



        Antonio Hernández Palacios (1921-2000) es un mítico historietista, pintor e ilustrador español, que ha pasado a la historia del cómic del S.XX en nuestro país por dejarnos algunas obras maestras del noveno arte.

        He tenido la suerte de hacerme con una de ellas, “Roncesvalles” (Ikusager, 1979), que gira en torno a la derrota que sufrieron las tropas de Carlomagno en las montañas navarras, tras volver de un infructuoso asedio a la ciudad de Zaragoza (778). El gobernador de la ciudad se la ofrece, como muestra de vasallaje, a Carlomagno, para contrarrestar el poder de Abd-Al-Rahman, pero este, enterado de la traición de su gobernador, lo depone primero, y manda hacer frente al posterior asedio. Carlomagno, resignado, con las tropas cansadas y hambrientas, vuelve a sus reinos con un rescate exiguo, y alertado de un conato de rebelión por parte de uno de sus condes.

        La columna es de varios kilómetros, y vascos, navarros y sarracenos, atacan la retaguardia franca, donde caerá lo más granado de la caballería y nobleza, pasando a la Historia en cantares y poemas aquella derrota, o aquella victoria, según el punto de vista de cada cual.

        El dibujo, fantástico, el color una pasada, y la historia ya la conocía, pero la he vuelto a disfrutar como si me hubiera comprado el cómic en aquel 79 en que se publicó… Es una gran obra maestra.

martes, 20 de agosto de 2019

Sic Transit o La Muerte de Olivares (Arrebato Editorial, 1984) Javier de Juan



        De vez en cuando, me encuentro con alguna pequeña joya. “Sic Transit o La Muerte de Olivares” de Javier de Juan (1958, pintor y dibujante, que destacó en la revista Madriz en los ochenta) es una de ellas. Un cómic editado en plena movida madrileña (Arrebato Editorial, 1984), muy en la línea de aquellos maravillosos fanzines que se editaban por doquier, y que hoy en día, son tan buscados y apreciados en los mercadillos.

        En “Sic Transit” nos encontramos a un torero, Olivares, que ha sufrido una grave cogida en la Plaza de Toros de Sevilla. Promete no volver a los ruedos, pero se enamora de la mismísima Muerte, y ella, enamorada a su vez de su valentía, le ruega que salga una vez más al ruedo, una última vez…

       Es un cómic que se lee en diez minutos, pero tiene fuerza, detrás están, si quieres verlo así, los mitos clásicos de evitar lo inevitable. Orfeo y Eurídice, la propia Tauromaquia y Caronte como Chanquete con La Dorada II a los mandos. Era la época de Paquirri.

         La editorial Cordelia lo reeditó hace unos pocos años, en el 30 aniversario de su primera edición, pero yo he tenido la suerte de hacerme (o eso creo) con uno de los originales de 1984. Si lo veis en algún mercadillo, no lo dudéis, es una pequeña joya de coleccionista…

Caravaggio. 1 El pincel y la espada 2. La Gracia (Norma, 2015-2019) Milo Manara



       Hace unos pocos años, me compré y leí, con mi acostumbrada avidez, un cómic del italiano Milo Manara (1945), que, como casi todo el mundo sabe, es uno de los maestros vivos del noveno arte que todavía tenemos la suerte de disfrutar.

        El cómic en cuestión, y yo tengo pocos de Manara, tengo que reconocerlo, es “Caravaggio. 1 El pincel y la espada” (Norma, 2015), basado en la vida del genial pintor barroco Michaelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610), que tuvo una vida de lo más movidita.

        Y fue, hace pocos días, que me volví a acordar de este volumen, cuando, al leerme ¡Matad a Caravaggio! (Panini, 2019), me acordé del volumen de Manara, y descubrí, que, en marzo del presente año (2019) había sacado el segundo volumen, “Caravaggio. 2 La Gracia” (Norma, 2019) que cierra la historia, trágica, del genial artista. Así que, volando fui a adquirirlo, y juntando los dos volúmenes, me he metido un animoso tute de Caravaggio, que me ha dejado admirado.

        Y, es que, Manara ha sabido captar, en mi opinión, perfectamente, el ambiente en que se movía Merisi, con sus vagabundos, prostitutas y niños huérfanos como modelos, las tabernas pendencieras y los duelos a espada, donde, en uno de ellos, llegará a matar a un hombre y tendrá que huir para no dar con sus huesos en la cárcel, lugar, por otro lado, que visitó en muchísimas ocasiones.

       Estos volúmenes son más serios que el de ¡Matad a Caravaggio!, que está más en la línea de aventuras ficticias protagonizadas por el pintor, pero igual de entretenidas. Con Manara, el desnudo y el erotismo están más que garantizados (es muy difícil no disfrutar con su dibujo), y la narrativa, trepidante como ninguna, como la vida misma de Merisi, te engancharán de principio a fin. Estos dos volúmenes son imprescindibles.