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miércoles, 2 de enero de 2019

A ciegas (2018)



       Con el título de “A ciegas” conozco, con esta, tres películas dramáticas, de esas de terror psicológico. Una de 2008, basada en el libro “Ensayo de la ceguera” de Saramago, que la vi en su día, en el estreno, y que creo que merece una revisión para el blog. Otra de 2013, de “miedo”, que ni la recuerdo, no me llenó. Y esta, de Sandra Bullock, con la que me he topado en la parrilla televisiva, y que desconocía.

       Olvidaros de aquellas míticas invasiones marcianas, con platillos volantes de antaño. Ahora, los extraterrestres te invaden y te matan si haces ruido, como en “Un lugar tranquilo” (2018), o directamente hacen que te suicides como en esta película, “A ciegas” (2018), cuando los miras (igual que nos sucede a más de uno cuando vemos la programación vespertina televisiva), y donde Sandra Bullock se dedica a ir hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, para contarnos una angustiosa historia de supervivencia.

        Su embarazo en el pasado, su historia en la primera casa donde se refugia y como van cayendo uno a uno, recordando mucho a “The Walking Dead”, y la presentación de los acólitos de los extraterrestres, que llegamos a conocer por unos artísticos dibujos a carboncillo que hace uno de ellos (una preciosidad). En su futuro, una historia muy parecida a “The Road”, buscando un refugio, una Arcadia nueva y esperanzadora.


       La película no tiene grandes pretensiones. Hay momentos en los que se desinfla un poco, pero no está mal. Sandra Bullock defiende bien su papel, y John Malkovich es… Simple y llanamente, John Malkovich. No está mal para pasar el rato.

Fausto, el manga (2016) Goethe



        De la editorial La otra H os he traído algunos que otros comentarios y opiniones de sus cómics manga hace un tiempo. Tienen más de treinta mangas basados en títulos clásicos, y hoy me he leído “Fausto” (2016) de Goethe.

       La verdad es que el Fausto clásico, decimonónico, pues no me lo he leído nunca. Sé de qué va porque siempre tienes referencias por aquí y por allí, pero poco más. En este, me he encontrado a un Doctor Fausto amargado con su vida, que llega a un trato con un demonio llamado Mefisto, que, a cambio de su alma, le ofrece una nueva oportunidad en la vida con una nueva juventud.

El cómic se basa en dos partes: Por un lado, el Fausto joven que encuentra el amor, algo que por sus estudios le había sido negado en su vida anterior. Y una segunda parte, donde su amor (Margaret) simplemente no está en su vida, y él ayuda al desarrollo de su nación. En ambas partes, la intervención de Mefisto creará futuros en la vida de Fausto, inesperados, inquietantes, y que le llevarán a amargarse y complicarse la vida. Finalmente, el cómic tiene un final feliz, aunque yo creo recordar (sin habérmelo leído) que el fausto literario acababa bastante mal por hacer tratos con un diablo.

¡Mio Cid! (2007) Antonio Orejudo, Luisgé Martín, Rafael Reig



        La colección de libros 451 es una vieja conocida. Tiene ya unos años, pero alguna que otra vez, os he hablado en el blog de sus relatos. Se trata de coger viejos títulos literarios, clásicos de toda la vida, y convertirlos en “Re”.

       Es decir: Remake, reanimado, reeditado… Autores de hoy en día, dando una visión personal, diferente, y a veces, muy divertida, de esos libros de toda la vida. En el caso de este “¡Mio Cid!” (2007), tengo que reconocer que me he reído a carcajadas con los relatos. Son tres relatos breves, pero intensos, de la mano de Antonio Orejudo, Luisgé Martín y Rafael Reig, en torno a la figura del Cid, con mucha sorna, mucho cachondeo y mucha complicidad.

       Un relato futurista en el que El Cid surca las galaxias, luchando contra marcianos y extraterrestres. Un conferenciante que da una charla sobre su figura histórica, aguardiente mediante. Un guion de cine, con los medievales haciendo de las suyas, y narrado con mucha gracia, en plan colegueo… Sin entrar en más detalles, os lo recomiendo. Es breve, como os digo, pero divertido, y te hace pasar un buen rato. A mi me ha gustado una barbaridad.

martes, 1 de enero de 2019

Todos lo saben (2018)



       Con “Todos lo saben” (2018), me ha pasado que me he encontrado con sentimientos dispares respecto a la película. Por un lado, un guion interesante y bien planteado porque los actores lo sostienen, algunos con esfuerzo, otros sin esfuerzo ninguno, porque les sale natural. Pero, por otro lado, unos sucesos que no acaban de sostenerse bien, me han planteado dudas con la cinta.


       Tenemos a Laura, que, viaja desde Argentina a un pequeño pueblo de Castilla, para asistir a la boda de su hermana. Todo es fiesta, familia multicultural, típica de un anuncio de Movistar o de Coca-Cola. Tanto es así, que en un principio me estaban rayando mucho, lo veía tan creíble como un episodio de “Los Serrano”. Gente guapa, con mucho carácter todos, y con algunos secundarios poco definidos.

       Después tenemos el secuestro de Irene, hija de Laura. Guapa y camorrista como el que más capullo de los chicos de su edad. Es secuestrada durante la boda, lo cual ya resulta bastante difícil de creer porque la chica es de armas tomar, y porque está tan bien organizado que ni el Mosad hubiera podido llevarlo a cabo con esa perfección tan alucinante.

       Según avanza la película, nos vamos enterando que la familia perfecta no es tal como nos la habían presentado, hay un rollo de “quítame de ahí esas lindes, que esas tierras son mías” … Vamos, problemas de tierras y propiedades, que llevan a la disputa a la mitad del pueblo con el entrañable abuelo, aficionado al alcohol, a las bravuconadas y a las tonterías. El enredo, sobre todo sentimental, también es de aúpa, y la aparición del personaje de Ricardo Darín viene a enredar mucho más el tema en cuestión (cree que Dios vendrá a rescatar a su hija).

       Resumiendo: No me parece mala película, pero le sobra, perfectamente, más de media hora de metraje. Metraje que no aporta nada, que le resta ritmo, que la hace lenta y hasta aburrida, y que hace que mires el reloj en alguna que otra ocasión. De los actores, nada que decir negativo, todos asumen bien su papel. Ya me dirás que te pareció.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Feliz Año 2019



       Hola amiguetes. Desde el Patio-Lavadero os queremos desear un Feliz Año 2019, que venga cargado de buenas cosas, muchas lecturas, cine, amor y muchos gatos.

       Igualmente, queremos daros a tod@s las Gracias por seguir aquí, visitándonos casi todos los días. Cerramos este 2018 con 48.346 visitas (la media diaria de visitas está en 253), que es una auténtica barbaridad, pero solo con doce comentarios realizados en todo el año (que es una de nuestras asignaturas pendientes). Llevamos escritas 1166 entradas. Este año que se nos va, cumplimos los diez años en activo, afianzándonos como el blog extremeño Número Uno de entretenimiento y temas variados (literatura, cómics, películas…). Los países desde se nos enlaza, y se nos lee más, son Estados Unidos, España y Francia, seguidos de Argentina. Twitter supera, por primera vez, a Facebook en cuanto a visitas externas, seguidos de Google. Nuestra tienda en TodoColección (tenéis el enlace aquí, justo al lado), donde os ofrecemos muchas de nuestras lecturas, va francamente bien (buenos precios, con gastos de envío gratis a toda la península), y, en lo personal, ha sido el año en que he aprobado con Plaza mis Oposiciones, y me va, francamente, fenomenal.

         Por todo ello, por estar ahí, y leernos: Mil Millones de Gracias. Esperamos ofreceros un 2019 lleno de nuevas entradas, críticas, opiniones y entretenimiento, que es de lo que se trata. Un enorme maullido.

Ramalho. Una mina llamada Infierno. (2007)



            Ramalho da Costa, alias El Trini, es el típico detective (de Vallecas) que te encuentras en las novelas policíacas, o de cine negro. Cigarrillo perpetuo. Solitario. Amigo del asfalto, de las calles, de las tascas con bombillas de 25 vatios, y de los personajes que pululan por callejones sin nombre.

         El personaje nació, en 2007, en una novela de Alejandro M. Gallo, titulada “Una mina llamada Infierno”, sobre una serie de crímenes acontecidos en una mina asturiana, y que enlazaba la historia con el final del Franquismo. De esa misma novela, nace el cómic, que es el que he tenido el placer de leerme estos días, bajo el lápiz del dibujante Julio Cangialosi. Un cómic con todos los ingredientes del género. Buenos, malos, sospechosos, auténticos hijos de puta, personas inocentes… Todos enmarañados, y hasta las cejas, de asesinatos y crímenes sin resolver.

          Por si encima, el cómic os supiera a poco, en las páginas finales, Alejandro incorpora un relato corto de Ramalho, titulado “La daga de Moctezuma”, donde la Iglesia se mezcla en una serie de turbios sucesos para recuperar una pieza histórica que perteneció a Hitler, y ahí está Ramalho, muerto mediante, para investigar lo sucedido…

         “Ramalho: Una mina llamada Infierno” (2007, editado por Dolmen). Muy entretenido y recomendable.

domingo, 30 de diciembre de 2018

La Revolución Silenciosa (2018)



         El año es 1956. Un grupo de jóvenes alemanes de la República “Democrática” de Alemania, a punto de graduarse, oyen información relacionada sobre la Revolución que se está desarrollando en Hungría.

         Los húngaros quieren un Gobierno Libre, elecciones democráticas, una Constitución, Libertades... Al fin y al cabo, quitarse de encima el peso, opresor, del Estado Comunista títere de la URSS. En su lucha, hay varios muertos, ellos creen que entre ellos está el futbolista Puskàs (que huiría a la España de Franco, por cierto). Para protestar por las muertes de los caídos, idean un minuto de silencio en la Clase de Historia, que se les acaba yendo de las manos, pues las autoridades educativas y políticas creen que son un grupúsculo anticomunista, una verdadera amenaza para el Socialismo.

       La Revolución de Hungría fracasa (con casi 400 ejecutados, cerca de 13000 encarcelados, y con 200000 húngaros huyendo de su país por la invasión soviética), y los jóvenes son presionados, machacados y perseguidos (por “librepensadores”, como dice un personaje homosexual en la cinta).

       A mi me ha parecido una buena película. Basada en hechos reales. Se ven, perfectamente, los mecanismos del Totalitarismo y su terrible represión. Está bien interpretada, bien narrada, y es una de esas cintas tan necesarias, hoy en día, en la que aún intentan convencer al personal de que aquello fue un sistema político-económico y social envidiable y añorado.

sábado, 29 de diciembre de 2018

El viaje de Nisha (2017)



         Cuando he alquilado “El viaje de Nisha” (2017), no esperaba encontrarme con el horror que he visto en esta cinta. Debe ser por mi mentalidad occidental, corrupta e impura, o debe ser porque la película es bastante dura, y hay cosas que para mí son muy difíciles de aceptar en pleno siglo XXI, en relación a como tratar a las mujeres, por mucho libro sagrado o religión que se meta por medio.

         Nisha es una chica noruega, de origen pakistaní, que vive muy feliz en su entorno occidental, donde las mujeres son libres de obrar y de pensar. Su familia, tradicionalista, es todo lo contrario. Por ello, cuando el padre de Nisha la pilla en su habitación con el chico que le gusta (el típico noruego pelirrojo más blanco que la cal), la paliza que se lleva él es brutal.

          A ella la mandan a Pakistán (con tu tío y con tu tía, te irás a Bel-Air) a reeducarla en los valores familiares, en los buenos valores que se supone que debe tener una chica de su edad. Y a partir de ahí, comienza un infierno: El hiyab, la falta de libertades, la sumisión de la mujer al hombre, la anulación total de la personalidad (el castigo psicológico es indescriptible), la religión por encima de todo… (valores, por cierto, que algunos políticos españoles, ya aprovecho para decirlo, defienden como “Libertad de expresión” o “Son sus costumbres, y hay que respetarlas”). En Pakistán, una jugarreta de la policía la manda de vuelta a casa (deshonrada para su familia, incluso su propio padre la incita al suicidio y su madre la insulta, constantemente, cruelmente) convertida en poco más que un zombie sin voluntad propia.

          Creo que es una película de obligado visionado, para abrir ojos, mentes, y para reflexionar, mucho, sobre ella. Imprescindible.

UFO (2018)



         Con UFO (2018) me he llevado una grata sorpresa. En varios sentidos. Por que vengo de ver algunas de las grandes recomendaciones de los últimos tiempos, y me han resultado mediocres o nefastas, directamente. Pero, con UFO, me he encontrado con un guion interesante, con el gancho de Gillian Anderson (que no se cansa de los extraterrestres cinematográficos ni a la de tres, pero que, en este caso, era innecesario, ya que su papel no abarca más de doce minutos en la cinta), y con un bajo presupuesto que, a pesar de todo, me ha tenido sentadito todo el rato que dura la película.

        En UFO nos encontramos a un estudiante brillante de matemáticas, Derek, que fue testigo presencial de un avistamiento cuando era un crío. Este hecho, lo marcó de por vida. Así que, cuando en el aeropuerto de Cincinnati, ocurre un avistamiento y es intentado ser ocultado por el gobierno. Derek hará todo lo posible por descifrar, e investigar, la veracidad de dicho fenómeno, poniendo en peligro sus amistades, su relación sentimental y su carrera profesional.


        La película es un auténtico galimatías matemático, donde dichas ciencias están muy presentes, en forma de dibujos animados y explicaciones al espectador que, lelo perdido, asiente con la cabeza para no parecer palurdo, pero que no tiene ni pajolera idea de lo que le están contando. El caso es que, la relación matemática-posible encuentro UFO, al parecer, es bastante real, o al menos, de eso nos quiere convencer la película. Si vinieran extraterrestres, sería con ecuaciones bajo el brazo, y no con cuadros renacentistas o dibujos en una pizarra.

        Para mí, una película bastante entretenida, recomendable, y en la que el personaje de Gillian Anderson (secundaria de lujo, pero toca-narices) de haber sido otra actriz, tampoco hubiera pasado nada del otro mundo…

Lucien Freud. Sebastian Smee. Taschen (2012)



         Hasta la fecha, nunca había leído ninguna biografía de Lucien Freud (1922-2011). Lo conozco de referencias, de ver algunos de sus cuadros por aquí y por allí, sobre todo sus desnudos, que son muy característicos, y por el famoso cuadro que hizo de la Reina de Inglaterra, a la que hizo posar un buen rato para hacer una obra minúscula, pero muy clara y sencilla.

         Ahora, con este pequeño librito de Taschen (2012), escrito por Sebastian Smee, he tenido la oportunidad de conocer más de este pintor, que fue nieto de Sigmund Freud. Nacido en Alemania, emigró poco antes de ascenso del nazismo a Inglaterra, y allí, desde finales de los años treinta comenzó a despuntar como pintor. Interesándose, como decía antes, por los desnudos, tanto masculinos como femeninos, de personas muy normales. Grandes desnudos femeninos casi barrocos, y desnudos masculinos inquietantes, de personas en posiciones un tanto extrañas (en ambos sexos), pero siempre huyendo del erotismo.

         Llegó a pintar, incluso, a sus hijas desnudas, con toda naturalidad. Y retrató a gran parte de sus amistades, exponiendo, prácticamente, en todo el mundo. Su madre, con una depresión de caballo en sus últimos días, también fue su inspiración. Huyó del surrealismo como de la peste, porque, al fin y al cabo, no hay nada más surrealista que tener una nariz entre los dos ojos, y su pasión por los caballos llegó a obsesión. Grandes pinceladas y brochazos denotan su estilo, pero sutiles, bien resumidas, y siempre dentro de un estricto realismo.


          Un artista curioso este Lucien Freud. Os recomiendo una visita por su obra, a mi me ha parecido interesante.

jueves, 27 de diciembre de 2018

El hombre que mató a Don Quijote (2018)



Aviso. A partir de aquí, spoilers a tutiplén.


          De verdad. Con esta película, me he quedado alucinado. Creo que el director, Terry Gilliam, no debería haberla realizado nunca, o al menos, no haberla estrenado, por que es una serie de despropósitos constantes que solo se salva en su imagen, en su surrealismo, y, supongo que, en su comicidad, porque al final he decidido que lo mejor es tomárselo a coña bananera. Veinticinco años de rodaje gafado, es lo que tiene.

         Por un lado, tenemos a Toby, un productor-director de cine, que, rueda anuncios en España mientras recuerda sus aventuras de juventud, cámara en mano, por los pueblos de Castilla. Por otro lado, tenemos a un zapatero loco, que habla inglés perfectamente (lo normal en Toledo o Ciudad Real), y que se cree Don Quijote.

         Toby se ve envuelto, de una manera que no sabría explicaros, ni, aunque lo intentara mil veces, en una aventura por los caminos de Castilla (todos de tierra), en el papel de Sancho, reviviendo algunos pasajes del Quijote, sin pies ni cabeza, donde La Guardia Civil coincide con La Inquisición española, procesiones diarias y gitanos mangantes (un tópico, desafortunado, entre los muchos que pueblan la cinta), sueños que se mezclan con realidad… Y cuando más se desarrolla la narrativa, sin demasiada coherencia, más piensas que todo debe ser un mal sueño…

Lo mejor: La estética, el surrealismo, y que aparece un buen elenco de actores españoles.
Lo peor: La narrativa que no llega a enganchar, el final de la película, y que le sobra, perfectamente, más de media hora.

Un lugar tranquilo (2018)



         Hoy he tenido la oportunidad de ver “Un lugar tranquilo” (2018), película de terror (y de amor hacia los hijos, aunque estos sean gilipollas), tan interesante como decepcionante. Con un guion original, dentro de lo que cabe, a ratos bien planteado, con unas actuaciones francamente buenas, sobre todo la de Emily Blunt, y, muchísimos errores y agujeros de la leche en la historia.


          ¿De qué va “Un lugar tranquilo”? (A partir de aquí, spoilers a cascoporro). Unos alienígenas ciegos, pero con un oído de la leche, con forma de mantis (o algo parecido), han invadido el planeta. Odian el ruido, así que van a por todo lo que haga ruido y se lo cargan en décimas de segundos. España ha sido el primer país que han arrasado de arriba abajo.

         Una familia intenta sobrevivir a esta curiosa invasión, sin hacer ningún ruido. No hablan, se comunican con señas, y la hija, además, es sorda. Tienen una cabaña en el campo, y la madre está embarazada. Ya, en el minuto dos de cinta, te das cuenta que la BSO de la película, simplemente sobra. Yo hubiera grabado un CD de completo silencio, y puesto a la venta, hubiera sido un éxito. Incluso, con suerte, se hubiera grabado alguna psicofonía del tipo “Antonio, trae cervezas cabrón”, o algo parecido.

         La familia cultiva maíz (me recordó a “Señales”), el padre fabrica implantes cocleares (de malísima calidad), salen de expedición a pescar a una cascada cercana para poder hablar (¿Por qué no viven en la puñetera cascada?), se pelean y discuten por gilipolleces… Lo típico vamos.

        El caso es que, el espectador, mientras avanza la historia, advierte incongruencias del tipo: Tienen una habitación, un cuarto insonorizado, y simplemente no lo usan, ¿Por qué, puede saberse por qué?, ¿Por qué el bebé no llora?, si debería berrear durante cuatro días. ¿Cómo han llegado estos bichos al planeta?, ¿Por qué el maíz del silo se comporta como arenas movedizas a ratos si, y a ratos no?, ¿Por qué el final es una ñorda de mucho cuidado?

       No sé si recomendarla, o no, la dejo a vuestra elección, y me gustaría saber que os ha parecido.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

La Hermandad (2007) Óscar Martón, Miroslav Dragan.



         No sé desde cuando tenía estos cómics de “La Hermandad”, publicados por Norma hace ya unos años (2007), y que vienen de la mano de Óscar Martín (un dibujante como la copa de un pino) y Miroslav Dragan (guionista). El tema es que anoche reparé en su presencia (la estantería de “Cosas pendientes por leer” alberga cerca de doscientos volúmenes a fecha de hoy), dos tomitos de tapa dura, titulados “Astrabán” y “Lucius”, y me los leí de una tacada.


          La verdad sea dicha, los disfrute más por su increíble dibujo que por su guion en sí, que es bastante caótico. De hecho, llegué a pensar que a los cómics les faltaban páginas, o, que, directamente, estaban mal colocadas, porque no pude seguir la historia desde un principio. Me liaba y tenía que volver a releer alguna página. Aparte de ese mínimo detalle, la historia es francamente chula. Un mundo, entre medieval y renacentista, de seres antropomorfos que se matan entre sí casi por cualquier cosa. Me recordó mucho a los míticos cómics de “Solo” (que también son del mismo dibujante), de aquella rata armada hasta los dientes, y más recientemente a los cómics de “Ekhö. Mundo espejo”, de lo que ya os he hablado alguna que otra vez por aquí.

          El protagonista de este cómic es Astrabán, un joven aprendiz de alquimia, que ve como su mundo se derrumba, y su gente es asesinada, en el momento en que ayuda a una misteriosa joven que huye de unos sicarios. Desde ese momento, Astrabán conocerá lo peor de la vida: Las mafias y sus tejemanejes, el odio, el rechazo, la pobreza, la corrupción, siendo ninguneado por la mitad de la ciudad…

         Los cómics mejoran según los lees. El segundo es más “real” y preciso que el primer tomo. La verdad sea dicha, me he interesado por encontrar las siguientes partes, pero no he encontrado nada al respecto, salvo que estos dos tomos están descatalogados y que se publicaron, originalmente en francés (en Bélgica). Por lo que creo que la serie no paso del segundo tomo, y, a pesar de todo, es una verdadera pena, porque aquí había material…