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domingo, 17 de abril de 2016

El Principito

Me lo leí hace treinta años, en el colegio. Era uno de esos libros del que todo el mundo hablaba, y como era corto, me lo leí en una tarde. He de reconocer que entonces no me llamó mucho la atención, y que sí que recordaba que el libro me había parecido muy triste.



 Este fin de semana, volví a leerlo. Y me volvió a parecer un libro triste. Con una historia bella, sí, pero triste (lo bello no tiene por qué ser alegre, no quiero decir eso). Casi melancólico. La historia de este niño, El Principito, que vive en un reducido planeta, con tres volcanes (uno extinguido que usa como asiento) y con una flor, me resulta tan entrañable (¿Por qué dirán que es un libro para niños?, yo no comparto esa idea) como trágica. Su relación con los diferentes adultos que va conociendo en los planetas, su relación con el zorro, la soledad de Exupery, la amistad, la aventura, la curiosidad… Hacen que, para mí, sea un libro delicioso, e increíblemente triste. Será que ya soy mayor, uno de esos adultos insípidos de El Principito.

viernes, 15 de abril de 2016

Jasón y los argonautas

Mira tú por donde. Una película "Jasón y los argonautas" del mejor peplum clásico. Esta es la típica película que veía siendo un crío, allá a principios de los ochenta, con el pan con chocolate, y que me quedaba embelesado durante el par de horas (anuncios incluidos).
(Jasón y la chica miran al cielo. Superman se aleja en el firmamento, pero a la Hidra eso no le interesa mucho...)

Me he hecho con media docena de estos títulos, y hoy he tenido oportunidad de ver esta joyita. Habrá gente que podrá opinar que la cinta ha envejecido igual, pero yo ciertamente no pienso igual. Los efectos especiales, a base de Stop Motion del maestro Harryhausen (él decía que esta era su película favorita, o al menos, donde mejor se veía su gran trabajo de animación), y la aventura continua de Jasón y sus compañeros en busca del vellocino de oro, hicieron que chicos como yo, ya desde pequeñitos, se interesaran por la mitología griega. estas épicas epopeyas daban alas a la imaginación.

 Daban igual los actores, que en este caso no son conocidos (y llegado el caso, son realmente malos), lo que realmente contaba eran los seres fantásticos, los terribles dioses del Olimpo que jugaban con el destino de los hombres (muchas veces cruelmente) y la valentía de un puñado de hombres para salvar todos los obstáculos hasta llegar al codiciado vellocino.

Un peliculón, oiga, en mi opinión. No le ha sentado mal el paso de los años, y mi intriga es verla, algún día, con algún niño, para poder comprobar que efecto tiene en él, o en ella, esos maravillosos monstruos de plastilina que cobraban vida y luchaban contra los héroes.

martes, 12 de abril de 2016

Micho, y la Finca de las Hespérides.

El tema empezó con un anuncio en el periódico regional: “Se busca personal para trabajar en la Finca Las Hespérides”, y como el tema de la educación está tan regular pagado (Hacienda me retiene el 24% del sueldo mensual), y Micho, aparte de leer la prensa económica, escuchar Jazz, y discutir con la divina Atenea (la de glaucos ojos) sobre política internacional, no suele hacer mucho más por contribuir al erario lar, decidí presentarme al trabajo, a tiempo parcial.


 La dueña de la finca, una tal Hera, parecía una señora simpática. Nos citó a los aspirantes a la Oferta Laboral bien temprano, y se veía que era una señora hogareña, familiar, con una casita dentro de aquel acogedor vergel, y con un gran número de pavos reales. Ya el primer día, nos ofreció unas granadas cultivadas, con mimo, por ella misma.


 El trabajo era sencillo, recoger las manzanas doradas, de la variedad Golden, que crecen en lo que ella llamaba “su jardín” y que tenía varias hectáreas. Tenía un grupo de chicas, en prácticas, desde hace unos años, del Centro de Adultos “Atlas”, que están haciendo el Módulo de Jardinería de FP. Dichas alumnas, que se habían bautizado así mismas como “Las Hespérides” (igual que la Finca, que originales) eran becarias, y apenas trabajaban, se tiraban todo el día cantando y correteando entre los manzanos, dejando los frutos podrirse, irremediablemente, en el suelo. Aun así, optaban a una beca de la Junta de Extremadura y creían que en verano podrían cobrar el PER.

 El caso es que nos eligieron a cincuenta aspirantes para ir recogiendo las manzanas. Un producto de primera, cultivadas sin fertilizantes químicos, y con un color dorado que brillaba bajo el sol. Micho I de Gato me acompañó un par de tardes, pero pronto se aburrió de tanto pavo real, y optó por quedarse en el Patio-Lavadero leyendo. Las condiciones laborables eran buenas, contrato desde el primer día (media jornada) y descansos para comer. Hera solo nos puso una condición, en principio fácil de cumplir: “Si viene un tipo raro, un musculitos disfrazado con una piel de León y con una porra en la mano, no le deis ni los Buenos Días”, nos advirtió. Al parecer, es un indigente, poco de fiar (en palabras de Hera), bruto, y no es bienvenido en “Las Hespérides”.



El jardín estaba poco cuidado, una de las chicas del Módulo de Jardinería nos avisó que tuviéramos cuidado con las serpientes Dagón: “Debe haber más de cien”, bromeó entre risas. Una especie inofensiva, pero invasora. La gente las compra de pequeñitas,  y después las abandona en el campo extremeño, cuando ya no caben en el apartamento o en el piso de Protección Oficial de 40 m2…

domingo, 10 de abril de 2016

Palmeras en la nieve.

   Reconozco no haberme leído el libro. Pero de “Palmeras en la nieve” solo me interesaba ver Guinea Ecuatorial, o al menos la visión que le dan. Recuerdo que, en los ochenta, una vez un profesor de Geografía comentó en clase: Llegará el día en que España se arrepienta de haber perdido Guinea Ecuatorial. En su día, la verdad, no lo entendí. En clase bostezábamos determinadas arengas y Guinea no nos sonaba de nada. Pero hoy creo, más o menos, entender a qué se refería.


(Cartel de la película: Si pusiera "Pearl Harbor", también colaría)

   La película (del libro no hablo hasta que no me lo lea) es, en mi opinión, un pastelazo de mucho cuidado. Me recuerda a aquellas viejas superproducciones americanas. Los escenarios, la fotografía, el paisaje… Impresionante, y quizás poco más. La noche guineana, casi una copia de aquella imagen de La Habana de los 40-50 del S.XX, faltan los coches clásicos, bueno, en realidad, sale alguno también… Bandas de música, trajes impecables, bailes de ensueños, putas… El día, lleno de malvadísimos españoles: No me pegue más Gwana, por favor Massa, ilumíneme con el blanco de su piel. Ese rollo nazi de la superioridad racial, discriminación, pensamientos de emancipación. Plantaciones inhumanas al son de canciones, no preguntes que cantan, cantan para no pensar. Y es que los españoles siempre fueron unos esclavistas, más que los holandeses, portugueses, estadounidenses e ingleses juntos, si no que se lo
pregunten a Spielberg y su inolvidable “Amistad”. Los latigazos, a diario, peores que los belgas en el Congo.



(Estos no salen en toda la película, ya es raro)

   Al chico, Mario Casas, no le entiendo bien cuando habla. Problema mío, no de él. Inexpresivo como una escultura clásica griega, como el Discóbolo, pero sin el plato. Adriana Ugarte, en mi opinión, se salva, con frases cosidas con hilo fino, aunque es difícil salvarse entre tanta cursilería y dialogo realizado a golpe de andamio. Predecible como ella sola, con su buena dosis de serpientes (60 por metro cuadrado), violencia hacia la raza negra gratuita (ya digo, era lo normal en la Guinea española, maltratos y vejaciones diarias, asesinatos, me gusta recalcar esto. Crímenes contra la Humanidad en todo momento), y ese contraste entre los españoles (civilizados y católicos, cultos y repipis como ellos mismos) y guineanos (casi todos paganos, con el pecho al aire, las plumas y el arco, con una buena dosis de hechiceros, brujos y conjuros, todas esas cosas tan normales). El rigor histórico es indudable…
 (Esta foto da un yuyu impresionante, se comenta solita)

    Berta Vázquez, que conozco de la serie Vis a Vis, es imposible no fijarse en ella por su espectacular belleza. Tampoco tira muchos cohetes actuando, pero salva los platos. Pero la culpa no es de ellos, de los actores forzados que parecen maniquíes entre tanta palmera, es del culebrón montado, que en realidad, se sostiene de milagro… No veo que pase nada, en realidad, la película es muy lenta, aderezada con kikis, que para eso la película es española, y tiene que haber trinqui. Kikis en el pasado, kikis en el presente. Todo muy interracial, eso sí, no vaya a ser que nos critiquen.
(Malvados españoles confraternizando con guineanos, antes de que empiecen los latigazos. Nótese el mal rollo)

    En fin, película muy recomendable para que veamos lo malos e hijos de puta que fueron los españoles en las colonias. Otro sentido no le veo. Yo es lo que me llevo a la cama. Es dificl no odiar un país con un pasado tan malo, con tanto malnacido. Con un ametrallamiento final, merecido claro está, que yo personalmente desconocía, de españoles en el puerto, a bocajarro, que llegas hasta celebrar con: Oé, oé, oé... (La verdadera historia, en este enlace: http://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2016/01/12/5693dd5cca4741d7618b4627.html ) 

    Y es que, hay tanto por lo que pedir perdón… Cuanto rigor histórico (insisto).


P.D: Las fotos no son mías, me las he agenciado de Google. Si hay algún problema de Copyright, avisa, la quito y pongo otra de las miles que hay por ahí pululando...


sábado, 9 de abril de 2016

Canal Historia, y otros pensamientos...

(Giorgio Tsoukalos, la cara más conocida de Canal Historia)

La verdad es que, cuando me dio por contratar el Canal Historia, esperaba encontrarme con buenos documentales históricos las 24 horas del día. Mi desilusión fue mayúscula cuando descubrí que un canal de televisión, con el epígrafe de Historia, solo emitía documentales de baja calidad, casi siempre relacionados con una obsesión (bastante compulsiva) de algún oscuro director, o productor, que yo imagino en un despacho mirando por la ventana y tirando bolas de papel a un cubo con el careto de Mickey Mouse…  El tema Ovni, y sin mucho rigor científico, histórico, y ni siquiera documental…


 (Wow!!, esto debe valer una millonada, y estaba en un basurero...)


No seré yo quien diga que el tema Ovni no sea interesante. Hombrecillos grises (cuando yo era crío eran verdes), que vienen, nos observan, nos secuestran, que posiblemente sean nuestros papis biológicos (según Canal Historia) y todo lo demás. Para eso uno es friky, orgulloso friky, de Star Wars y todo lo que lleve una pistola láser como seña de identidad. Pero, cuando empiezas a tener ovnis hasta en la sopa, ya dices: Voy a ver que echan en Jara y Sedal (que también tiene lo suyo). Cuando no son tipos rebuscando basura (ellos dicen que son tesoros) en viejas granjas del medio oeste (con Desdentado Joe en el umbral de la puerta con un Winchester descansando en las rodillas) o Historias de Nazis… Nazis relacionados con Ovnis, por supuesto.
(Humano, somos tus papis. Saluda a tu abuela)

 Después, en Grandes Almacenes, me he encontrado algunos documentales buenos, o al menos pasables, con la firma de Canal Historia, de esos que nunca emiten, no sé por qué motivo, y que incluso he llegado a usar en algunas de mis clases. Documentales de Mitología, de la Revolución Francesa o de la Edad Media… Y lo mejor de todo, a un precio muy asequible.

Que no tengamos, en este país, un buen canal de televisión, dedicado a la Historia, o a la Literatura, o al Arte, es para mí un error imperdonable. La televisión, quizás ya no tenga el peso que tenía hace unos años, en los ochenta, en los noventa, o incluso al comienzo de siglo. Ha ido cediendo espacios audiovisuales enormes, llanuras inmensas al empuje cada vez más fuerte (e impredecible) de Internet TodoPoderoso.
Pero, ¿Eso es una excusa para ofrecer productos de mala calidad? Cuando un canal de pago ofrece basura, y encima le estas pagando, quiere decir dos cosas: Primero, creen que eres idiota (y posiblemente lo seas), y Segundo, vamos de culo, sin frenos, a un analfabetismo crónico, riguroso, de manual.
Critico Canal Historia, como podría criticar cualquier otro. Hay cientos para elegir, pero hoy le ha tocado el Premio Gordo a ellos. La cosa se pone peliaguda cuando a unos tipos, que eligen los paquetes audiovisuales para emitir, les interesa desinformar. Que la gente no piense, que hablen del Madrid-Barça, o de la puta casa de Gran Hermano, pero que no les dé por reflexionar, que eso es lo jodido: Reflexionar. Tanto, que yo muchas veces les digo al alumnado: Cuidado con esta actividad, que hay que reflexionar… Los espacios culturales, acorralados en la guía televisiva, son como esos animales a punto de la extinción, que nos muestra La 2 en momentos de total anarquía.

P.D: Canal Historia firma la maravillosa serie Vikingos, que es en mi opinión de lo mejor que hay, actualmente, en la parrilla, y a la que quiero dedicar una entrada un día de estos. Como veis, no todo es malo. Lo dice, un idiota.

miércoles, 6 de abril de 2016

Tropa de Élite

Tropa de Élite. Otra de esas películas, que me ha costado un leuro, y que suele ser bastante habitual en quioscos que venden DVDs del año "la polka" o en establecimientos de Segunda Mano... Yo la compré en una tiendita donde tenían algunas películas sueltas, y hoy he tenido oportunidad de visionarla. En  mi opinión, es una película que merece mucho la pena.

 Como digo, película brasileira, premiada en la Berlinale (2007), Tropa de Élite, cuenta una historia cruda, tan cruda como real. En Río de Janeiro hay 700 favelas, y por distintas razones (miedo y corrupción fundamentalmente), la policía no entra en esos barrios chabolistas donde las bandas y traficantes de drogas suelen jugar con Ak-47, granadas de mano, pistolas, y, posiblemente, algún anti-aéreo, como aquí algunos nenes juegan a con las peonzas en la calle.

El Capitán Nascimento (voz en Off) va a ser papi, está al mando de un batallón de Operaciones Especiales (BOPE), un cuerpo de élite de la policía de Río, que siempre visten de negro y que son pocos pero bien entrenados (no se andan por las ramas), e igualmente son los únicos capacitados para enfrentarse a las bandas de traficantes, asesinos, y malvados vecinos que pululan por las favelas.

 Nascimento quiere retirarse de todo ese jaleo de balas voladoras, pero antes de ello, quiere dejar el listón alto. Quiere que alguien capacitado, como él, tome el relevo en el noble arte de llevarse un tiro si no lo das tú antes.

Comienza a entrenar a dos aspirantes a oficial. Uno es Neto (un tipo impulsivo, de acción), y el otro es Matías (un estudiante de Derecho, más ingenuo que un botijo, que cree firmemente en la Justicia y en la Ley, y que, pobre desgraciado, quiere ser abogado...)

Con este trasfondo, el Papa Juan Pablo II decide visitar la ciudad por tercera vez (se conoce que le gustó el clima, las balas al atardecer, etc). El BOPE, esta Tropa de Élite, deberá pacificar la zona donde el Pontífice va a dormir (muy cerca de las favelas más chungas). No vaya a ser que se lleve un tiro...

 Basada en un hecho real, Tropa de Élite, es una película más que recomendable. Refleja muy bien el horror, la muerte siempre presente en estas zonas de guerra vecinal, y la corrupción política y policial de las favelas...

domingo, 3 de abril de 2016

El León en Invierno.

El León en Invierno. Clásico del cine, de ese de toda la vida (es de 1968), que me he encontrado por un leuro en Carrefour (junto a Clave: Omega, de Burt Lancaster, que no la había visto y, sin tirar cohetes, me entretuvo un rato…).

¿Qué nos encontramos en El León en Invierno? Una buena ambientación, con un gran repertorio musical, bien planteado, con unas voces y unos coros impresionantes. Y a un Peter O´Toole y a una Katharine Hepburn que se salen en sus papeles. El caso es que Enrique II (O´Toole), convoca en Navidades (estamos en el S.XII), a su esposa Leonor de Aquitania (Katharine Hepburn) a la que tiene encerrada en prisión, y a sus tres hijos (Juan, Geofrey y Ricardo, Anthony Hopkins por cierto) que es cada cual más extravagante, a su amante Alais (una preciosa Jane Merrow, en mi opinión) y a Felipe II de Francia (Timothy Dalton), con el fin de buscar un aspirante al trono inglés. Nos encontramos en Francia, y los roces con el rey continental son palpables.




Desde el comienzo se recalca el barro, el castillo con gallinas y vacas, el frío, la pobreza, la guerra, la falta de higiene, las envidias, los celos, las aversiones, el cinismo, la falsedad y el románico… Me llama la atención lo bien que la reina se toma su excarcelamiento, con un gran humor y química con su marido (que es la que le ha metido allí ¿?) mezclado con una buena dosis de rencor (si es que Katharine Hepburn hace una interpretación impresionante), y la gran relación que tiene con sus hijos (nótese la fina ironía, lo estoy intentando), y la presencia de un árbol de Navidad (que yo siempre he creído tradición anglosajona, desde el S. XIX, y no desde el S.XII).

Los tres hermanos plantean su derecho al trono. Uno, Ricardo (Corazón de León, se debate en su homosexualidad), Juan (Sin Tierra) es un auténtico piltrafa, y Geofrey va de listo por la vida. Es una auténtica carrera, una competitividad por lograr el trono, con sus recelos y sus continuas deslealtades, con unos diálogos amargos y directos, llenos de desconfianza mutua entre los protagonistas. La historia es ficticia (hasta donde yo sé), no existió dicho debate, ni hubo tal reunión familiar en Navidad para discutir la herencia al trono inglés. La película es bien entretenida, recomendable, y es que, merece la pena volver de vez en cuando, a los clásicos.


P.D: Las imágenes no son mías. Las he cogido, directamente, de internet. Que lo sepias.



viernes, 1 de abril de 2016

Fetiches en el café. Reseña de Carlos Reyman

Para mi, que una persona como Carlos Reyman se moleste en hacer una reseña de uno de mis libritos de relatos cortos, es todo un honor. Carlos Reyman, escritor y amigo (de esos de toda la vida) me honra con sus palabras, que sinceras y sencillas, me elevan a la categoría de lectura interesante, de esas que vale la pena pararse y leerla con la mirada limpia, la mente abierta, y con las ganas de disfrutar. 

 Todo un honor, que un Maestro como él, me dedique una entrada. A mi, personalmente, me ha emocionado. Aquí os dejo la reseña que ha escrito para el blog de la Librería Tusitala (del también amigo Agustín). Gracias Carlos.

Fetiches en el café

Reseña de Carlos Reymán para Librería Tusitala
Para algunos la literatura tiene que llevar, forzosamente, a algún sitio, ¿pero adónde? Pues lejos. Sí, pero cómo de lejos. Por eso, en cuanto te devuelven tu libro leído te lo sueltan sin miramientos, con eso no vas a ninguna parte. De acuerdo, pero adónde dices que había que ir… y ya nos quedamos atrapados en el bucle malévolo de la aporía.
A Andrés, este tipo de cosas son las que le encogen de hombros; es, a su manera, un barojiano que ha sacrificado su juventud a la egolatría de hacernos de la vida un cuento, un relato, una rara arqueología de fragmentos azarosos, se entiende que no busca nada, le pasa lo que al otro: encuentra. Debe de ser su natural propensión atlántica a la paradoja la que le predispone al hallazgo continuado de mundos quietos alrededor de la mesa camilla de su casa. Puede pasarle que uno de esos mundos sobreexcitado se salga de la órbita doméstica en la tarde de lecturas y le golpee inopinadamente liberando al inexcusable gato de Schrödinger. Superado un primer instante de aturdimiento se levantará a prepararse un té y ya tenemos cuento.
Me gusta mucho cómo escribe Andrés (esto es algo que la crítica siempre le oculta al lector de reseñas, se explaya en datos, saca músculo con conocimientos muchas veces difícilmente verificables, subraya dos o tres errores sin apenas importancia y se apresta a salvarle al reseñado de turno su carrera literaria con un par de consejos imprescindibles, pero de decir si le ha gustado el libro o no, nada de nada; y, la verdad, yo ya estaba tardando en hacerlo), digo, me gusta mucho cómo escribe Andrés, yo soy uno de esos de los que habla Anabel Rodríguez en el prólogo de este Fetiches en el café: un fan total que se ha leído prácticamente todo lo que ha ido publicando.
En este último, encuentro a Andrés más dueño de su estilo, con más dominio sobre lo que nos cuenta y cómo lo cuenta, como si hubiese hecho del Free Jazz en el que se ha desenvuelto con soltura hasta ahora (por utilizar una comparación, la jazzística, que a él le es especialmente cara), una especie de standard que alude a sus temas de repertorio pero con una hondura distinta, que no tiene que ser, por fuerza, madurez, sino la libre decantación, entre la necesaria narratividad y la justa dosis de poesía, por la poesía.
Me haría una ilusión grande que a alguien se le ocurriera hacer, con los dos últimos libros publicados y una selección de relatos de los cuatro primeros, un solo tomo donde estuviese todo el mejor Trujillo y pudiese ampliar su número de lectores incondicionales. Tiene Andrés, entre sus muchas virtudes, una de la que se suelen olvidar la mayoría de los escritores que encuentran en ello una terrible perdida de tiempo: la amenidad.
Pero tampoco es este el tipo de cosas que a él le quiten el sueño. Él seguirá ahí en su Bubok publicando como bien le ha parecido siempre, descreído de tanta vanidad actualizada en el apartado del postureo y nosotros esperando nuevas entregas de lo suyo con ese humor reconocible, marca de la casa, tan reconocible como que detrás de todo no nos sorprenderá descubrirnos riéndonos de nosotros mismos y de nuestra propia vida, fielmente reflejados. Si se piensa bien, ¿puede llevarte nadie más lejos?

martes, 29 de marzo de 2016

Soy tu príncipe azul pero eres daltónica.

La verdad sea dicha. No soy de los que se ríen fácilmente con una lectura, pero “Soy tu príncipe azul pero eres daltónica”, escrito por Paco Caballero y Miki Esparbé (y dibujado magistralmente por Mar Guixé), lo ha conseguido sobradamente.

José Luis Jimeno está enamorado, desde el colegio de Claudia López. Claudia, con su parche en el ojo, su ojo verde y sus brackets es esa chica inalcanzable, ese amor platónico, que muchos hemos tenido desde nuestra más tierna infancia.

Aprovechando que Lola deja a José Luis (después de ocho años de relación), y que su actual amiga (Mar) no le acaba de hacer tilín del todo (salvo para …), éste, con la ayuda del inclasificable Ricky, cambiará su aspecto físico, su manera de pensar, de vestir, de comer, su nombre (Jota)… Todo (menos los calzoncillos con barquitos) para conquistar a su amor platónico de toda la vida. Hará de todo por llegar a ella.

Con un humor muy inteligente, y con un sinfín de guiños al lector, Paco y Miki presentan la biografía jocosa de más de uno en este país (yo me incluyo, me he visto reflejado mil veces en sus páginas, soy un José Luis Jimeno al 200%).

Un cómic, o una novela gráfica, de las que disfrutas prácticamente desde la primera página: Con sus diálogos, sus “pasa a la página 197” que hasta me han recordado a los Libro-Juegos ochenteros de Timun Mas (jajajaja) para consultar algunas referencias y expresiones, sus nexos con películas (Ricky es la monda, te encantará ese tío, es lo mejor), sus sopas de letras, ukeleles y chándals (el corrector me pide que ponga chándales, me niego), su crítica mordaz muy bien disfrazada, y, por supuesto, sus propios tests de auto-evaluación…




Una lectura de lo más recomendable.  

lunes, 28 de marzo de 2016

Palestina. Joe Sacco.

Palestina, de Joe Sacco, ha sido otra de esas gratas sorpresas, que te encuentras de vez en cuando, para mí. De Joe Sacco había leído algunas cosas relacionadas más bien con la Guerra de Bosnia, pero poco más, su trabajo periodístico acababa en un par de viñetas muy bien trazadas en algunas páginas centrales de ciertos periódicos nacionales (y de hace varios años). Cuando tuve la oportunidad de adquirir “Palestina” lo hice con los ojos cerrados, ya que la base que tenía sobre él era buena.

 Palestina nos sitúa a comienzos de la década de los noventa en Palestina. Sacco decide viajar hasta allí y documentarse sobre la realidad palestina para después hacer una serie de cómics, que salieron como fascículos, y que Planeta editó en un solo tomo, que es el que me he leído, con una serie de extras (cómo la introducción que hizo el profesor Edward Said para la versión anglosajona, en 2001, o la propia de Sacco de hace unos años, 2007). La Intifada, el día a día de los palestinos en las aldeas cercadas por el ejército israelí o La Guerra del Golfo, son temas que están muy presentes en todo el volumen.

 Estos extras, lo reconozco, al principio me hicieron bufar mucho. ¿Por qué? , pues por que el tipo de letra (tuve que usar lupa para leerlo, no es broma) estropea el interesante contenido documental al que hace referencia tanto Said (que cuenta unas anécdotas deliciosas de su niñez) como del propio Sacco.

 Después, el dibujo expresionista de Sacco te hace olvidar cualquier resquicio de temor respecto a la lectura, o al contenido del cómic. En riguroso blanco y negro, Sacco nos da un paseo por las distintas poblaciones palestinas, entrevistando a personas de uno y otro lado de la alambrada, citando hechos, retratando situaciones. Sus viñetas sufren una evolución, desde el exagerado uso de la diagonal, o la viñeta movida, casi balanceada, hasta la clásica presentación de recuadros carcelarios que le dan una cierta atmósfera al dibujo de penitenciaria, buscada y encontrada. A veces, es difícil respirar en Palestina, y eso llega.

El lenguaje que utiliza también ayuda mucho, el uso del “Chacho” a mí me ha parecido una delicia. Me ha encantado esa facilidad para conectar con el lector, sin caer en lo pedante o en lo superfluo. Con una crítica mordaz (a partes casi iguales, también refleja muy bien las contradicciones palestinas en todo el proceso de paz, de ocupación…), con una ironía fina muchas veces, después de la que está cayendo en aquellas tierras.



Y, a pesar de que el cómic va camino de los veinticinco años, el tema sigue siendo de rabiosa actualidad, quizás no con aquella intensidad, opacada por otros conflictos internacionales, pero sin duda, aún latente, y mucho.

domingo, 27 de marzo de 2016

Techo y Comida.

Antes de ver la película había leído un par de críticas negativas sobre la misma. Que si la película es exagerada, que si la película es mala y fácilmente olvidable, que si es tópica y superficial…

En mi opinión, para nada. La película es bastante buena. Es el día a día de muchas personas, desgraciadamente, en este país. Rocío, joven madre soltera, vive con su hijo Adrián, en un piso de alquiler que no puede pagar (en Jerez de la Frontera, para más datos). La chica se busca la vida de lo que puede, con reparto de publicidad, con el top manta de objetos que encuentra por aquí y por allá, rebuscando en la basura, con pequeños robos para sobrevivir (de esos que si te pillan te caen diez años, si eres político nada de nada). La falta de trabajo, y de una buena alimentación, le pasan factura (a ella y al niño).


La angustia de no encontrar trabajo, la enfermedad, el rechazo social, también la amistad y la ayuda de unos pocos, la crisis social y económica, todo eso se refleja muy bien en “Techo y comida”. Es una película emotiva, cruda y real, creo que necesaria pues refleja muy bien, como dije antes, como viven algunas personas en este país y que hay algunos que, como avestruces con la cabeza en el hoyo, lo niegan con total descaro.

Quizás hay cosas que no me quedaron muy claras, aunque eso no desmerece al conjunto: ¿Por qué la madre no quiere que al nene le toquen el pelo?, ¿Dónde está la familia de esta chica? (hasta yo tengo primos terceros debajo de las alcantarillas). Cáritas reparte comida a diario (el Padre Nuestro rezado antes del reparto, ¿Era una crítica a la Iglesia?, no me quedó claro…), y poco más creo…

A lo mejor la película es mala de narices, pero ya sabéis, esta es mi opinión, y yo, como dice Micho I de Gato, no tengo ni puta idea de cine.


P.D: También tiene una serie de premios, merecidos, creo.



sábado, 26 de marzo de 2016

10.000 Km

Una pareja. Viven muy felices. Tan felices que la película empieza con un kiki, y con los posteriores 25 minutos en casa, con Natalia Tena en bragas y David Verdaguer duchándose y poco más…

 Ella encuentra un trabajo, por un año, en Los Ángeles. Él se queda en Barcelona. En la relación, como no podía ser de otra manera, se mete un tercero: El Skype. Ya no son tan felices, ¿Verdad? Ya empieza a parecer todo El Proyecto de la Bruja de Blair, o cualquier Web Movie de esas que tan de moda se pusieron hace unos años. La conversación se vuelve, a partir de entonces, bastante absurda y aburrida (salvo por algún tiro de bragas a la pantalla del ordenador). El chico se vuelve hípster. Dormir con un ordenador en la cama no debe ser muy sano, ya se sabe…

 Los días pasan, y Mmmmm, bueno, no sé… No suele pasar nada interesante, lo normal. Más conversaciones, clases de cocina a distancia, auto-sexo vía cam, no salgo de casa ni atado, sin novedad en la Estación Espacial, lo normal… 

A partir del cuarto mes, como un Castillo de Naipes, la cosa comienza a derrumbarse. “Tú y yo somos muy distintos. No somos complementarios.” y esas cosas tan bonitas que se dicen las parejas cuando el barco hace agua por la línea de flotación, pero nada que un baile (abrazado al portátil) no pueda arreglar, un “Espérame sentada que ya voy…”.


Y en fin, poco más os puedo decir. En mi opinión, y ya sabéis que yo no tengo ni puta idea de cine, la película podría resumirse en cuarenta minutos. Yo cortaría aquí y allí, y un poco más allá. Pero la película se trajo un botijo y un porrón de premios del Festival de Málaga, así que me callo. 

viernes, 25 de marzo de 2016

La Primera Guerra Mundial contada para escépticos. (Juan Eslava Galán)

        Lo reconozco. No me había leído nada de Eslava hasta esta semana. En Facebook me habían recomendado su lectura, pero entre tantos cómics y tantas películas raras que me trago, no había tenido tiempo de acercarme a su manera de escribir.


        Aprovechando que estaba en un Centro Comercial, y que en una misma estantería había (Oh!, Casualidad!), cuatro libros suyos (todos dedicados a escépticos), los metí en la bolsa de la compra. Para mi, ir a comprar libros es como ir a comprar galletas para otros. Me encanta ver la cara de sorpresa de la cajera de turno cuando saco cuatro libros. "Un tipo raro", pensaran. Y claro, no se equivocan.

        Bueno, pues el primero que saqué de la bolsa fue esta "Primera Guerra Mundial contada para escépticos", y he de reconocer que me lo he bebido en unos pocos días (el libro es cortito, 325 páginas, pero es que uno tiene que conversar con el gato Micho, oír Jazz, beber vino barato extremeño... Y no tengo tiempo para todo, lógicamente)

        Me ha gustado mucho la manera de contar la Historia del Sr. Eslava. Muy amena, directa y clara. Tal y como yo intento contársela a mis alumnos (aunque después les digo: Esto, así, no me lo pongáis en el examen, ¿Vale?). Me he enterado de un par de anécdotas que no conocía (casi el 95% ya lo tenía asimilado: Estudios, lecturas, trabajo, ya se sabe...) y la incorporación de fotografías, algunas con algún comentario irónico, me ha parecido genial. En fin, poco más puedo añadir, creo.

        ¿Recomendable?: Si. Tanto si eres un docente, como si eres un carpintero de Huelva. Creo que es un librito muy asequible. Entretenido y que merece la pena leerlo.


miércoles, 23 de marzo de 2016

Micho y el águila de la ventana.

   Micho I de Gato llevaba un buen rato mirando por la ventana. La tarde había transcurrido leyendo la prensa económica nacional, que acabó hecha trizas por parte del gato-frac, mientras que escuchábamos a Charlie Parker.

   Al cabo de un rato, Micho alzó un poco las orejas, y sus ojos de sierpe se dilataron para escudriñar un poco más el cielo de Badayork. Había algo que le había llamado poderosamente la atención. 

   En un primer momento pensé que estaría observando a Perséfone, que de mano de su madre (la venerable Ceres), lleva unos días paseando por la avenida, viendo escaparates, conversando con amigos y conocidos, compartiendo risas, madre e hija.

 Pero no. Micho se estiró todo lo largo que es y preguntó casi en un murmullo:

-          ¿Cómo se llamaba aquel pastor de ovejas que solía ir con su rebaño por las orillas del Guadiana?
-          ¿El joven?, inquirí, mientras me servía un tinto de Almendralejo en la copa de plata, que la divina Atenea, la de glaucos ojos, me había obsequiado hace un par de veranos.
-          El mismo. Siseó Micho.
-         Ganimedes, le contesté brindando por él. ¿Por qué?
-         Porque lo he visto volando en garras de una enorme águila… Maulló Micho volviéndose a la ventana.


    Y, con certeza, pensé que Micho se había equivocado, y que posiblemente su vista le había jugado una mala pasada, o que, en realidad, había visto un F5 de la Base de Talavera la Real…

martes, 22 de marzo de 2016

Loreak (Flores)

Loreak (Flores), es una película donde el tema va de flores... Ane recibe, todas las semanas, un ramo de flores. En un principio piensa que son de su marido, pero él niega insistentemente ser tan detallista. Un día deja de recibirlas, algo que le fastidia bastante...

 Por otro lado, está la historia de Lourdes y su suegra Tere (que no se tragan precisamente), y cuyo nexo de unión es un hijo, un marido, un hombre... Y flores. Este hombre, fallecido en un accidente de tráfico, va a ser un vínculo entre las tres mujeres, con flores mediante, como señal de luto, como recuerdo, como decoración...

 Loreak me ha parecido una película muy emocional, muy sentimental (amor, olvido, soledad, celos... Todo está muy presente). Está rodada completamente en Euskera y el doblaje me ha chirriado un poco, también algunos silencios, huecos, que deja que la música sea como una tormenta de primavera (que va, que viene, pero no se queda). El ritmo es lento, los planos, a veces, lánguidos. Pero, en general, no desmerece, y la hacen ser una buena película. Eso si, no recomendable si estas depresivo o para verla en invierno...

lunes, 21 de marzo de 2016

Magical Girl

Magical Girl. Historia de una chica (Alicia) de sexto de Primaria, que sufre un desmayo mientras baila, en su habitación, el último hit de una serie manga. Tras su paso por el hospital (la chica tiene leucemia), comienza a hacer cosas normales de su edad: Dormir en el sofá, fumar, escribir en su Death Note particular sus deseos, hablar con su padre siempre en el mismo tono de voz.

 La chica tiene un deseo especial, un traje de su personaje manga favorito, Magical Girl, que cuesta un buen pico (poco más de 6.000 leuros, y que probablemente cualquier modista de Badayork DF te lo hace por 300 pavos o poco más, varita incluida). Y el padre, Luis, que es profesor de Literatura en paro, malvende su biblioteca (a kilo oiga, a kiiiilo), para comprar dicho vestido. 

El caso es que, la historia, que lleva cierta lógica atada de la correa, sufre una tormenta eléctrica bajo una conjunción planetaria cuando aparece el personaje de Bárbara. Bárbara (que se viste con lo más cool de la China Comunista) que está como un queso, pero también como la cabra de la Legión en una gasolinera de Extremadura, hará que la historia que, yo creía principal (la de Alicia, ¿te acuerdas?), se diluya en el mundo de este personaje extraño, al que no entiendo mucho cuando habla (tuve que subir el volumen del televisor hasta el 30, el máximo es 25).

 Chantajes, prácticas pseudomasoquistas raras y malas... En mi opinión, la película comienza bien (interesante historia la de Alicia), pero después se va de madre bastante, y el final es de quedarse pasmado, como cuando encuentras un trabajo nuevo.

 Aún así, en 2014 se llevó un carrito de la compra lleno de Goyas, y creo recordar que Almodovar la puso como mejor película del siglo. Con esto quiero decir, que yo, no tengo ni puta idea de cine.

P.D: Sacristán hace de Sacristán en la película (no esperaba menos). Los Extras dan un poquito de luz, pero no mucho...

Todos están muertos.

Todos están muertos, es la historia de una antigua estrella del electro-pop ochentero (Elena Anaya, requeteguapa como siempre, por variar), que tras sufrir un accidente automovilístico trágico (muere su hermano, la mitad del grupo Groenlandia, tras un vuelo de quince metros por no ponerse el cinturón, la otra mitad del grupo es ella), se recluye en casa con una agorafobia del copón (ríete tú de Epi y Blas y aquellos diálogos eternos sobre palomas y arriba o abajo).

 En casa, su hijo adolescente (que necesita un afeitado bigotal desde el minuto uno, canta muy mal y adivina quien es su padre...) y su madre (mexicana, supersticiosa y enganchada a los Mediums y a varios cócteles químicos en formas de pastillas), le acompañan en este trance ojiplático (Elena Anaya se tira media película medio asustada, pero eso no le resta belleza. Esta chica ni poniéndose un saco de patatas sale mal).

 Tipos que se parecen a Águila Roja disfrazados de Kurt Cobain (con barretinas en la cabeza), música nada maleja (sobre todo para días de lluvia, o para días de esos que te cortarías las venas con un peine), conciertos en VHS mal grabados, interiores y exteriores rodados en casa del hermano de un amigo, tipos vestidos en la bañera (que no falten, por favor), habitaciones forradas con posters y carteles de conciertos del Año del Tato (nivel Horror Vacui), tonterías con abrigo... Todos están muertos se trajo un par de bolsas del Carrefour en Premios en el Festival de Málaga del 2014.

 La película se me ha hecho, a ratos lenta, con unos silencios característicos de los bosques nórdicos (apoyados con una fotografía muy grunge, no podía ser de otra manera)... A ratos interesante, con la presencia de un espíritu que vaga por la casa, como un ancla en la conciencia de la pobre protagonista (aunque mejor que se te aparezca este tipo, a que lo haga el Conde-Duque de Olivares...)



P.D: Y hay que agradecer a que es una película, por que si algo parecido ocurriera en la realidad, la chica no podría soportar la incursión en su vida de los Medios de Comunicación, dispuestos a destripar su intimidad y los restos de su vida bacheada y se hubiera acabado haciendo socia de algún equipo de tercera división, o algo peor, de tertuliana vespertina en cierto programa que mejor no nombro...



sábado, 19 de marzo de 2016

Vivir es fácil (con los ojos cerrados)

Ganadora de 6 Premios Goya, y prestada por un compañero de trabajo, esta tarde me he visionado "Vivir es fácil, con los ojos cerrados". Una película de David Trueba que me ha dejado un poco... No sé. Ha habido cosas que me han gustado, ciertamente, y otras que no tanto.

 Cosas que me han gustado: La historia, increíble, como un cuento de hadas casi, que junta en la España franquista (1961?) a un profesor de inglés que quiere conocer a John Lennon que anda rodando por Almeria, una joven embarazada desubicada y un joven melenudo que huye de un padre muy severo. La complicidad de los personajes. La fotografía... Y poco más.

Cosas que no me han gustado: Los perfectos trajes, recién planchados. La chica no repite modelito en toda la película. Esa ropa sin arrugas o ese coche que atraviesa media Almeria sin acumular nada de polvo. El lenguaje: No creo que hace 60 años habláramos igual que hoy (hombre, tampoco gutural, pero todo demasiado perfecto, demasiado medido...). El personaje del profesor, muy imbuido en su obsesión por Lennon, quizás demasiado...

En fin, ahí queda. No soy crítico de cine (Atenea me proteja), pero el calificativo de entretenida no se lo quito (le doy un 5 sobre 10).

jueves, 17 de marzo de 2016

Los Odiosos Ocho.

No había tenido tiempo de ver Los Odiosos Ocho. Pero después de unas Evaluaciones eternas, saqué tiempo, y ganas, para tragarme la última de Tarantino.

 Desde el primer minuto pensé que estaba ante una versión del Cluedo. No parece un Western, o no al menos como yo siempre he visto los Westerns, pero eso no quiere decir que sea mala película... A mi me ha entretenido mucho.

 En una casa (una mercería¿?, la de Minnie...), en medio de la nada, en mitad de una ventisca histórica, acaban bajo un mismo techo ocho personajes, con un pasado a cual más turbio. Una prisionera camino de la horca, conchabada con un desconocido colega, intentará por todos los medios librarse de la soga. Un general y un capitán sudista, la prisionera, un caza-recompensas, un Mayor norteño, un verdugo inglés, un mexicano y un vaquero... 

Puro Tarantino, en estado puro. O te gusta, o no te gusta (a mi Django no me gustó, y no le perdonaré nunca que usara la BSO de "Le Llamaban Trinidad" para dicha película, que sacrilegio...). Tiros, varios hectolitros de sangre, mala leche (no me gusta el café), desconfianza y chistes malos en barriles grandes... "Los Odiosos Ocho" no te dejará indiferente.




P.D: A ratos, me llegué a decir: Me recuerda a Reservoir Dogs...

domingo, 13 de marzo de 2016

Revistas, y más revistas...

Llevaba diez años, desde 2005, suscrito a nueve publicaciones españolas, revistas de Historia concretamente, más el National Geographic. Ya en su día, decidí leerme todas las revistas y publicaciones que pudiera relacionadas con la Historia, por que siempre creí que me iban a ayudar, de manera didáctica en mi trabajo.

 Cuando empecé a trabajar de profesor interino en 2009, me dí cuenta que, aparte de para entretenerme, le sacaba poco rendimiento a las revistas, y en noviembre de 2015, decidí anular todas las suscripciones. Camino ya de abril (2016) sigo recibiendo algunas revistas, seis concretamente, que tengo pagadas hasta mayo de este año. ¿Qué si me daba tiempo a leerlas todas?. Si. Créetelo. Me daba tiempo, si no los días de diario, si los fines de semana dedicados en exclusiva a su lectura.

Ahora, poco a poco, me he dado cuenta que no todo es Historia (o Arte, que también algunas han caído), hay lectura más allá.
 En el último año he regalado, o mal vendido (casi regalado), cerca de 1800 ejemplares de dichas suscripciones (no cabían en casa), y la verdad es que me siento liberado...

Atesorar, guardar por guardar, me parece absurdo. Prefiero leer, disfrutar, y pasar a otra lectura.