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domingo, 23 de noviembre de 2025

The Witcher (4ª Temporada) Netflix, 2025

 

          Esta es una de esas reseñas que me da mucha pereza hacerla, porque vi hace casi un par de semanas la Cuarta Temporada de “The Witcher”, y aunque es verdad que no esperaba, en esta ocasión, mucho de la serie, después de dos años de espera, tampoco esperaba que me dejara tan frío. Así que me he ido haciendo un poco el remolón, lo he ido dejando, hasta que he tomado la iniciativa, y me he dicho: Algo que habrá que decir, aunque ya hayan pasado dos semanas desde que la viera…

        Y es que el cambio de actor principal, de Henry Cavill a Liam Hermsworth, que tiene menos chispa que el mechero de un hippie, y el rollo que se ha gastado la narrativa, que está entre una mezcolanza de “Juego de Tronos”, el “Hércules” de Kevin Sorbo, y hasta “Xena, La Princesa Guerrera”, me ha parecido bastante infumable en al menos cinco de sus ocho episodios, aunque al menos, en el último episodio acaban con una pandilla de ratas infumable, que parecían la versión “Dragones y Mazmorras” de la serie “Friends”, y cuyo tanto colorido textil, y verborrea estúpida, me mareaba a cada instante. Y, lo peor es que falta una quinta y última temporada, y tendré que verla, masoca soy.



        A ver… Henry Cavill se creía el personaje, el tipo estaba convencido de que él era Geralt de Rivia, y tú te lo creías con él. Lo malo de Liam Hermsworth es que esos caretos que pone, no sabes si es porque el tipo no se está enterando de nada de lo que sucede a su alrededor, o es que es así como él interpreta un personaje que creo que le ha venido grande.

        Estrenada el pasado 30 de octubre, lo bueno que ha tenido frente a la temporada anterior, es que no se han enredado dividiendo la temporada en partes y nos la han servido en bandeja, por lo que pude ver los ocho episodios en un par de tardes, y según veía uno tras otro, algunos episodios me daban vergüenza ajena, otros tenían un grado de pasable, pero todos en su conjunto parecían haber perdido la magia, o la chispa, que si vi en las temporadas anteriores, a pesar de que también estas eran un poco lío en su narrativa, pero al menos más coherentes y entretenidas en las adaptaciones, en mi opinión, de los libros de Sapkowski. Esta temporada adapta algunas partes de “Bautismo de Fuego” y “La Torre de la Golondrina”, y sé que es difícil adaptar un libro, pero le falta chispa.


        Los ocho capítulos tienen una variación en cuanto a metrajes, que van desde los 48 hasta los 60 minutos, siendo la más corta de todas las temporadas en cuanto a duración.

        Y ahora viene lo bueno, al parecer, y según algunas fuentes, Netflix invirtió alrededor de 221 millones de dólares en la producción de la temporada 4, lo que equivale a aproximadamente 27 millones por episodio, pero desde luego lo invertido ha servido de poco para lograr algo que enganche y que ilusione.


        En total, Netflix lleva gastados 720 millones de dólares en todo el conjunto de la serie, y aún le falta la quinta temporada, que, sin haberse estrenado, ya me está dando miedito. En esta nueva temporada, nuestros protagonistas siguen sin encontrarse. A Geralt cada vez se le junta gente más rara, aparte del bardo infumable al que nadie le da un buen tajo de una maldita vez, se le une una arquera, un par de enanos bocazas, un vampiro (Regis) filósofo, boticario, consejero y médico, prácticamente inmortal al que Cavill hubiera destripado, y un antiguo enemigo del que prefiero no hablar, y del que pensaba que iba a dar más juego.

        Yennefer está envuelta en una guerra entre brujos, hechiceros locos y hechiceras desquiciadas, magos y todo lo que esté relacionado con la magia, y se tira ocho episodios reclutando gente para defender su castillo de “Harry Potter”, o de “Montecalvo”.

        Y Ciri se une a “Las Ratas”, una pandilla multicolor, multicultural, multirracial y menos creíble que un tren extremeño. Descubre su lesbianismo, lo cual no es nada malo, ojo, pero es otra cosa que no me acabo de creer porque me parece forzado, y es que la falta de química entre todos los actores es palpable, pero con estos “ratas” más si cabe. Responden a estereotipos mil veces vistos, y acaban como tienen que acabar, que es lo único bueno.

        Por el lado bueno, destacaría: El uso de animaciones para contar la historia de Regis, por ejemplo, que hace referencia directamente al videojuego “The Witcher 3”, alguna batallita que se la han currado, y poco más.


        En definitiva: Tengo entendido que la Quinta Temporada se rodó junto a la Cuarta, y que la están limando en postproducción. Algunas webs españolas hablan de septiembre de 2026 para su estreno. Mucho tiene que cambiar la cosa para remontar el vuelo, pero yo me barrunto tremendo batacazo. Aparte del cambio de actor principal, creo que el detalle os lo he dado antes: Falta química, falta chispa, puede legar a entretenerte en algún episodio concreto, pero no me la creo como las anteriores temporadas, sobre todo las dos primeras, y veo muchos intentos por tomar referencias de otras franquicias, más allá de las adaptaciones de los libros. No sé, ojalá me equivoque. A esta temporada le voy a dar un 4, y a otra cosa.

viernes, 21 de noviembre de 2025

Las Puertitas del Señor López (Astiberri, 2021) Carlos Trillo, Horacio Altuna

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        El tándem entre el guionista Carlos Trillo y el dibujante Horacio Altuna siempre trajo buenos cómics, buen material que, como los vinos, con el paso del tiempo, han mejorado y que yo disfruto muchísimo. Son cómics, muchos de ellos, que ya tienen varias décadas a las espaldas, y que ya hemos comentado por aquí en alguna ocasión, como “El Último Recreo”, “Charlie Moon” o “New York Blues”, por citaros algunos, que son una auténtica delicia, y cuyo disfrute en la lectura está más que garantizado.

        Siguiendo la senda de este dúo, le ha llegado el turno a otra genial colaboración de los dos autores: “Las Puertitas del Señor López”, un cómic publicado por Astiberri en 2021, de tapa dura y 197 páginas, que recoge en una edición muy cuidada las aventuras y desventuras de López.


        López es un tipo cualquiera, un administrativo, un oficinista que lleva una vida bastante aburrida. Casado con una dominante mujer a la que no quiere, (ella tampoco lo quiere a él), sus días pasan de casa a la oficina, donde tiene que aguantar burlas, abusos laborales y el transcurrir de un trabajo que no le llena, y de la oficina a casa, donde la presencia y comentarios de su mujer también lo frustran.

        Porque López es eso, un personaje frustrado, tímido, cobarde, y con una grandísima imaginación que vuela precisamente por encima de esa frustración, y donde intenta hacer realidad sus deseos más profundos, pero ni por esas.

        En parte, y salvando mucho las distancias, podría recordar a “Alicia en el País de las Maravillas”. Alicia trataba con sombrereros locos, conejos y liebres parlantes y despóticas Reinas.


López comienza en las primeras tiras, en sus primeras historias, moviéndose por el surrealismo de mundos imaginados que se abren ante él cuando abre una puerta, muchas veces la del baño, pero esas puertas, según avanzamos en la narrativa que acompaña a López, se transforman en deseos más palpables, muchos de ellos relacionados con el sexo, las mujeres guapas y bonitas, las jóvenes inalcanzables, que no llega ni a palpar ni en sus sueños, ya que el rechazo siempre está presente, a pesar de parecer otra cosa, y López sale de su sopor entre el ridículo, la vergüenza, y la desidia de su vida.

Hay una evolución fantástica en el personaje, que va ganando en matices según pasan las viñetas, las páginas.


Las tiras cortas, humorísticas, surrealistas y picantes rebosan de guiños para una sociedad como la argentina de los años setenta, que bien podría valer igualmente para la española: Referencias cinematográficas, artísticas, críticas a las dictaduras, o guiños históricos, como a la guerra o a Napoleón.

Las puertitas son todo una sorpresa, en la que López acaba buscando una huida, una evasión de su realidad opresiva, y aún así, ni sus deseos más profundos se cumplen, lo que da lugar al guiño humorístico, aunque también hay mucho de tristeza en la insulsa vida de López.


Publicadas originalmente entre 1979-80, me ha parecido una genial crítica contra la dictadura argentina en forma de relatos cortos, donde muchas veces el personaje comunica mucho sin decir palabra. El personaje se atosiga, se ahoga en la falta de libertades que constituyen su vida a través de 38 relatos recopilados por Astiberri en una edición, como os digo, fantástica.

El increíble dibujo de Altuna va evolucionando a lo largo de las historias, y López se va sin decirnos adiós, y dejándonos una reflexión brutal sobre la vida.


        En definitiva: Un cómic que he disfrutado muchísimo. Me ha hecho soltar alguna carcajada, pero también me ha invitado a la reflexión, todos somos un poco López entre lo que pensamos, lo que deseamos, y lo que finalmente hacemos o decimos.

        Ni Trillo ni Altuna con su dibujo, caen en la burla o en lo grotesco, creo que López es un transmisor de la crítica social del momento, de las carencias que sufría la sociedad argentina en ese momento concreto. Un cómic, desde luego, curioso y muy recomendable, que me ha encantado.

        Por cierto, López tuvo una adaptación cinematográfica en 1988, dirigida por Alberto Fischerman, que está bien entretenida y que tenéis disponible en Youtube. Hubiera sido imposible hacer en el 88 una versión fiel al cómic, pero la presentada, capta en mi opinión, bastante bien la esencia de López, su mensaje.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Bajo la Arena (2015)


 

          “Bajo la Arena” (que debería haberse titulado realmente “Tierra de Minas” es una película bélica danesa de 2015, y aunque no salen batallas ni tiene demasiado acción, aunque si mucha tensión, me ha parecido tremendamente interesante, más aún cuando me ha dado a conocer otro de esos episodios, en este caso de la postguerra, que desconocía totalmente, del que nunca había oído hablar (y eso que suelo presumir erróneamente de saber bastante/mucho sobre la Segunda Guerra Mundial), como fue el uso de prisioneros de guerra alemanes, muchísimos de ellos prácticamente niños, para limpiar de minas las playas de la costa oeste de Dinamarca, donde los alemanes llegaron a pensar que podría producirse un desembarco. Y, por cierto, son varios miles de minas, casi a ras de suelo, cubiertas simplemente por la fina capa de arena de las playas.

        Es mayo de 1945, Alemania se ha rendido, pero las heridas que ha dejado la guerra persisten en una Dinamarca que no olvida todas las penurias que les ha hecho pasar el régimen del III Reich alemán.

 

Hay odio, venganza, revanchismo, humillación, represión, que a la larga llega a convertirse en algo más humanos, cuando los soldados, apenas adolescentes, comienzan a volar por los aires.

“Bajo la Arena” tuvo un presupuesto modesto de unos 4,8 millones de leuroh, y su recaudación a nivel mundial fue prácticamente la misma cifra, y aunque no tenga grandes efectos especiales, su valor reside más en su narración y en su historia más que otra cosa.


        En la narrativa, que ya os he ido adelantando, somos testigos de la retirada de los alemanes. Entre ellos, un pequeño grupo de jóvenes prisioneros es trasladado a un lugar inhóspito de la costa danesa. Serán entrenados para desactivar algunas miles de minas enterradas en las playas a cambio de su libertad una vez conseguido el objetivo.

        Los chavales, que ni tienen formación ni equipo adecuado, estarán a cargo del sargento danés Carl Leopold Rasmussen, un veterano de guerra cuyo odio por los nazis le llevará a maltratarlos de todas las maneras posibles, incluyendo matarlos casi de hambre, tratarlos de manera irrespetuosa e insultarlos diariamente.


        Según pasan los días, las semanas… Según se van desactivando las minas y las bajas comienzan a ser el pan de cada día, el sargento va cambiando la percepción que tiene ante aquellos jóvenes de prisioneros. La tensión se relaja en algunos episodios, la tragedia se acuesta con ellos todos los días, tienen miedo, hambre, se sienten solos y desamparados y los castigos van dando paso al compañerismo y al perdón por parte del sargento, aunque para llegar a ello, caen por su hora y cuarenta minutos de metraje gran parte de los jóvenes, volados por las minas escondidas en las dunas danesas.

        Rodada en seis semanas, y con muchas tomas rodadas con la cámara al hombro, como curiosidades os puedo contar que la película está basada en hechos reales, ya que los daneses efectivamente obligaron a limpiar de minas sus playas a los jóvenes prisioneros alemanes, pasándose por el forro la Convención de Ginebra de 1929, tal y como habían hecho los propios alemanes durante algunos episodios de la guerra. Cuando concluyeron, la mitad había muerto, y una buena parte de ellos acabaron mutilados.

 

        Quizás en la esencia, “Bajo la Arena” no pueda parecerte original, porque ya hemos visto películas en las que el odio y el resentimiento se palpa, se hace presente entre los protagonistas, y la relación a lo largo del metraje cambia esa perspectiva y tratamiento al final de la película, pero en este caso el contexto, los hechos reales y la tensión (tanto emocional, como ética) que soporta la película, la hacen ser una película rabiosamente interesante.

        “Bajo la Arena” no es una película que te vaya a dejar indiferente, impacta, incomoda, y como os digo, me ha enseñado un episodio completamente desconocido de la Segunda Guerra Mundial, de la postguerra danesa. Nominada a los Oscars como Mejor Película Extranjera, es desde luego muy recomendable. Buenas actuaciones, creíbles, bien rodada, poco más puedo añadir. De nota le voy a dar un 7.

lunes, 17 de noviembre de 2025

Una casa llena de dinamita (2025 )

 

       “Una Casa llena de Dinamita” es un thriller político de 2025, enfocado desde diversos puntos de vista, y con tintes apocalípticos, con la fragancia de la Tercera Guerra Mundial en el aire, y que ya os adelanto que no sabemos cómo acaba después de una hora y cuarenta minutos de metraje.

        A mi me ha recordado, salvando las distancias, a la mítica película del 83, “Juegos de Guerra”, donde un Spectrum 128 k (¿O era un Commodore 32?), troleaba a todo un país, a los Estados Unidos, haciéndoles creer que los soviéticos habían soltado todo el arsenal nuclear y resulta que el ordenador en cuestión estaba de broma. Aquí, no vas a tener el placer de saber si es un troleo, quien ataca o por qué, solo vas a ser testigo de lo que ocurre en la cadena de mando desde diversos puntos de vista y como se toma cada escalón que un misil nuclear esté a punto de impactar sobre Chicago después de haber fallado las contramedidas, el misil interceptor, en una película que costó 30 minolles de dólares y una ridícula recaudación de 14 mil dólares en cines, aunque a su favor diremos que solo se estrenó en unas contadas salas, y la millonada habrá venido de Netflix.

 

        Nuestra narrativa arranca con la aparición de un misil de origen desconocido, que puede ser norcoreano o ruso, atravesando el Pacífico, en dirección a los Estados Unidos, en concreto a Chicago.

        Rápidamente, todos los estamentos políticos y militares del país se ponen en alerta, y se enfrentan a una carrera contrarreloj para decidir que hacer, averiguar quién les tira el pepinazo y cuál debería ser la respuesta a que se carguen a diez minolles en personas en un abrir y cerrar de ojos. Y todo transcurre en 18 minutos donde se deben tomar todo tipo de decisiones antes del impacto. ¿Presión? Que va, ninguna, jajajaja.


        Así, vamos a ver como la película se divide en tres partes, cada uno de ellos visto desde una perspectiva: Desde la sala de control o de mandos del Pentágono (que sería el punto de vista de unos militares que se comportan un tanto como niñatos), desde e punto de vista de la propia Casa Blanca, y desde el punto de vista del propio presidente de Estados Unidos, que es el mismísimo Idris Elba, al que no le pilan en Florida leyendo cuentos sobre cabras a nenes de guardería, pero casi casi…

        Estrenada en la Mostra de Venecia el pasado septiembre, “Una Casa llena de Dinamita” me ha parecido una película curiosa, aunque no novedosa, donde más que el impacto del misil, quién lo tira y por qué, resalta por la cantidad de decisiones que se deben tomar en esos 18 minutos que afectarán a minolles de personas, y donde la baraja se mueve entre la ética, el miedo a no saber qué va a pasar, lo apabullante de la situación y todas las cuestiones, muchas de ellas sin resolver, en torno al inicio de una Tercera Guerra Mundial.


Cambiamos de perspectivas ante un mal seguro, que es el pepinazo que se viene, pero la tensión desde luego es la misma, incluso parece crecer según cambiamos de perspectiva, cada cual lleva la procesión de una manera diferente.

Pero también os tengo que reconocer que ver la misma situación repetida, aunque sea desde estos diferentes enfoques, ha llegado a cansarme por momentos, y cuando al final se ha cerrado en negro y no me he enterado si hay o no pepinazo, me he cabreado mucho.

Sé que el objetivo del guionista, la señora directora, es la reflexión, pero esto no se hace…


En fin… Película entretenida para pasar la tarde, bien realizada, bien cosida, con una buena música que acompaña los momentos de tensión y de comerse las uñas. Igualmente, buenas interpretaciones, ahí no tengo nada que objetar, pero aparte de la reflexión ya comentada, no me añade mucho más. Incluso dudo que gran parte del personal reflexionara sobre el tema.

Como dijo alguien alguna vez: No sé cómo será la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta será con palos y con piedras. De nota le voy a dar un 6.

sábado, 15 de noviembre de 2025

Huracán sobre Nuevo México (Norma, 2025) Víctor Barba

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         No es la primera vez, ni espero que sea la última (estoy convencido de que no), que os traigo un cómic en el que los Dragones de Cuera, aquella mítica unidad militar española en lo que hoy son los Estados Unidos, son los protagonistas de una trepidante aventura.

        De ejemplo, tenemos los tres ejemplares que hemos comentado de “Dragones de Frontera” de Harriet Ediciones, y “Tucson. Dragones del Desierto” de la Editorial Cascaborra, que tenéis comentados en el blog, y alguno en el canal (os pondré enlaces), y ahora le ha tocado el turno a “Huracán sobre Nuevo México”, un cómic que ha salido publicado hace un mes, en octubre de 2025, de la mano de Norma Editorial en una edición muy chula de tapa dura, de 216 páginas a todo color, y que viene dibujado (y que dibujo, oiga, me ha gustado mucho), y guionizado por Víctor Barba, autor que ya conocía del cómic “Hasta Nóvgorod. Crónica de un divisionario”, que tenéis comentado igualmente en el blog.

En “Huracán sobre Nuevo México”, Víctor Barba nos lleva hasta el último cuarto del S.XVIII, a vivir una aventura que recuerda a los westerns, pero en la España virreinal.


        A pesar de lo que os pueda parecer, poco se ha horadado en este momento histórico. En el cine no vais a encontrar producciones sobre los Dragones de Cuera, y en el mundillo del cómic, poco a poco comenzamos a ver títulos donde la frontera del Imperio español, un lugar inhóspito habitado por belicosos indios, es escenario de ataques, corruptelas, misiones religiosas en cómics como este que nos ubica en Nuevo México, en el año 1779, en pleno proceso de Independencia de las Trece Colonias contra el Imperio Británico.

        Las tensiones fronterizas existen, no ya por los propios británicos, a los que se enfrenta de forma exitosa Bernardo de Gálvez (aunque esa historia no la vas a encontrar en este cómic), sino a los conflictos que mantienen los españoles contra los comanches, la débil presencia del virreinato español en la zona, y la actitud de una serie de hombres y mujeres, fuertes, que tienen que sobrevivir casi al día, en una verdadera película del Oeste con sabor español, donde aparte de los indios, la inmensidad del desierto, de los paisajes gigantescos que aparecen en algunas viñetas, se convierten en un obstáculo más. Hermoso, eso sí.


        En la narrativa nos vamos a encontrar a los comanches de Cuerno Verde en pie de guerra, atacando continuamente los territorios de la frontera, y prácticamente masacrando a la población de la zona de manera cruel, incluyendo a los misioneros que se arriesgan a transitar entre las misiones.

Las autoridades del Virreinato se organizan para contrarrestar a los comanches organizando una pequeña partida que incluirá a civiles y militares, y que es escasa frente a los comanches, pero que puede llegar a ser efectiva.


Nuestro protagonista será un excapitán, Rodrigo de Castro, que se hará cargo de un pequeño grupo cuya misión será rescatar a un grupo de mujeres capturada por los indios, mientras que, de manera paralela, asistimos a los tejemanejes de ciertos rufianes con tratos con los indios, los ingleses, y el ojo echado en el comercio de esclavas, prohibido por la Corona.

Los personajes ficticios se mezclan perfectamente con hechos históricos reales que Víctor Barba nos recuerda en algunas viñetas, encajando a la perfección la narrativa del cómic en estos hechos.


Una de las cosas que más disfruto de este tipo de cómics, es que “Huracán  sobre Nuevo México” cierra la historia, cierra el cómic con un amplísimo dossier final que contiene cronologías, mapas, contexto histórico, breves artículos sobre la etapa histórica, sobre los Dragones de Cuera, la Leyenda Negra, referencias, bibliografía, y como no, bocetos de los personajes que hemos visto y disfrutado en el cómic, por lo que el componente didáctico está fuera de toda duda.

Víctor Barba demuestra haberse documentado extensamente, y bien, creando un cómic que conjuga la aventura clásica del “Far West”, del tebeo, como él mismo dice, de domingo por la tarde, con pura Historia de España que desconoce la inmensa mayoría de los mortales.

Así que, por todo ello, te encuentras con una de esas joyas que me gusta recomendar, un cómic imprescindible para disfrutar, aprender y atesorar.

jueves, 13 de noviembre de 2025

Terrifier 3 (2024)

 

         Dicen que no hay dos sin tres, y le ha tocado ahora el turno, a la última, de momento, entrega de la franquicia “Terrifier”, que nos trae una nueva y trepidante aventura gore de nuestro querido icono del terror, Art the Clown, en una película, que, os tengo que confesar de entrada, me ha parecido entretenida, pero posiblemente la menos interesante de las tres, a pesar del presupuesto de dos minolles de dólares, sus dos horas de metraje, y volver a tener al volante a Damien Leone como director, guionista y mil cosas más, y a Phil Falcone también nuevamente, como productor ejecutivo.

        Con “Terrifier 3” dieron la campanada definitiva. Recaudaron 90 minolles a nivel mundial, y consolidaron la franquicia como una de las más exitosas dentro del género de terror de la última década, llegando a usar en esta ocasión efectos especiales de lo mejorcito del mercado, y catapultando a la saga a una nueva versión, que, previsiblemente, se estrenará en unos meses, durante el casi inminente 2026, y que, al parecer, concluirá la saga definitivamente explicándonos el origen de nuestro payaso inmortal y su afición por las cosas punzantes y afiladas.


        Si anteriormente Halloween era la fiesta que desataba la locura criminal de Art, en esta ocasión nos trasladamos a las Navidades como telón de fondo de nuestro slasher, donde Art añadirá, por primera vez, aparte de los adolescentes típicos y comunes del slasher, nenes muy jóvenes a su lista de víctimas brutales.

        En la narrativa, Sienna Shaw intenta rehacer su vida después de la batalla final contra Art, su capacidad mental está al límite, ve apariciones y se ha separado de su hermano, yéndose a vivir con la familia de una tia suya donde parece no llegar a encajar.


Por su parte, tal como vimos en las imágenes finales, post-créditos, de la película anterior, Art ha renacido, parido por la horrenda Vicky, que le va a acompañar en esta ocasión en sus crímenes. Olvidaros de la nena payaso terrorífica de la segunda película, porque no vuelve a aparecer.

        Así que empezamos donde lo dejamos, algo que me gusta mucho de las tres películas, su capacidad para la continuación y el nexo narrativo que se gasta.

A las primeras de cambio, vemos caer en combate a Chris Jerico, y a Art recuperar su cuerpo decapitado y comenzar a hacer de las suyas.

Una de las curiosidades narrativas es que Art parece querer interpelar con algunas de sus futuras víctimas, como sucede con los clientes de un bar, aunque siguiendo su riguroso silencio como marca personal de la casa.


        Mientras que Sienna debe luchar contra su propia mente, y con la nueva aparición de Art. La historia parece seguir un patrón parecido a la segunda película en este aspecto. Art comete sus crímenes random aquí y allí, pero el destino siempre le lleva a un enfrentamiento contra Sienna, que en esta ocasión no llega a la épica de aquella vez, aunque siga poseyendo su espada mágica anti-payasos asesinos.

        En lo demás cumple con su ración de cortes, puñaladas, tiros (que es el estilo rápido de Art para acabar con determinadas situaciones que se alargan), desmembramientos, vísceras por doquier y hectolitros de sangre, con la participación estelar de una motosierra que le encantaría a Milei por su eficacia.


        Y aún así, no me ha llegado a convencer del todo. Dándome la sensación por momentos, de estar viendo una sucesión de secuencias unidas sin demasiado tino en ocasiones. Es cierto que es cruda, pero rizar el rizo no le sale del todo bien en esta ocasión a Leone, en mi opinión, y a pesar de tener un gran número de guiños, (entre ellos, por ejemplo, que una mujer en un bus, en los minutos finales, esté leyendo un libro titulado “El Noveno Círculo”, que casualmente es el corto de 2008, donde hace su aparición por primera vez Art, y donde inicia su carrera como payaso asesino), y referencias a las películas anteriores… No la veo despegando al 100%.

        No tiene mala banda sonora, incluso tiene alguna canción interpretada por la Filarmónica de Praga, al igual que no tenía mala BSO la segunda película, algo que se me pasó citar en su momento. Interpretaciones aceptables, aunque creo que disfrute más y me gustaron más la primera y la segunda película, pero por entretenida, a “Terrifier 3” le daré un 5 raspado, y habrá que esperar a ver como concluye la franquicia.