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sábado, 1 de agosto de 2020

Ghosts of war (2020)



        “Ghosts of war” es una película que aúna dos de mis temas favoritos: El terror y la Segunda Guerra Mundial.  Parte de una idea original, que es precisamente esa, unir fenómenos paranormales a un pequeño grupo de soldados que se mueven por la Francia ocupada de 1944, aunque al final se va de madre, y mucho (aunque eso no lo voy a contar).

        Sin embargo, pronto comienza a fallar en algunos planteamientos, y esto pasa por no tener un asesor histórico, como por ejemplo (y no los voy a poner todos): Los soldados estadounidenses demuestran una brutalidad un tanto inusitada cuando se encuentran con un pequeño grupo de oficiales nazis (comandados por el “malo de Titanic”), a los cuales asesinan cruelmente a pesar de estar heridos y despojan de todo lo que llevan de valor (muelas incluidas). Esas acciones comenzaron a ser algo generalizadas tras la Batalla de las Ardenas (por Malmedy), pero antes, no se les ocurriría matar a un Mayor a sangre fría, por lo que yo sé (y algo, os aseguro, que sé).

        Posteriormente, se encuentran a unos judíos huyendo con el característico pijama de rayas por la mitad de la campiña francesa, algo bastante inaudito, cuando el único campo de referencia fue Struthof-Natzweiler (en Drancy eran agrupados y deportados, y el resto no llegó a ser liberados hasta prácticamente diciembre del 44 o final de la guerra), y el francotirador del grupo que se les acerca) viste una casaca alemana, algo también impensable, pues te montaban un Consejo de Guerra o un Juicio Militar por vestir el uniforme del bando contrario (que se lo digan a Skorzeny, que fue juzgado por ello en Nuremberg). Una cosa es que le robaras calcetines o botas a un muerto, pero de ahí a ponerse casacas, uniformes o chaquetas militares del bando contrario… Hay un paso.

        Más tarde, nos enteramos que la misión de los soldados es llegar a una vieja mansión, que fue Cuartel General Nazi hasta que la 82º Aerotransportada los echó de allí. Curiosamente, los soldados que relevan no les dicen que la Mansión está encantada (los fantasmas se comunican en morse y en inglés), y no solo eso, los nazis (cuyas insignias están mal presentadas) no se llevaron ni una sola obra de arte del S.XIX, no cuela.

        Después de todo esto, ya se les va la pinza a los guionistas en los últimos veinte minutos, y todas tus sesudas reflexiones se van por el retrete al ver por dónde van los tiros. No os quiero explicar por qué ni como, ya que mi intención es que veáis la película, aunque a mí, su final me dejó un tanto chooooffff, y creo que esta película podría haber dado más de sí, perfectamente.

viernes, 31 de julio de 2020

El pájaro pintado (2019)



        “El pájaro pintado” (2019) me ha parecido una película bastante brutal, basada, al parecer, en una novela de idéntico nombre (Jerzy Kosinski, 1965), pero más fuerte aún si cabe.

        Rodada en integro blanco y negro, la acción se desarrolla en algún lugar de Europa del Este que no he conseguido identificar durante la Segunda Guerra Mundial. Un niño judío (posiblemente también de etnia gitana, aunque eso no se llega a aclarar) de nombre desconocido (se aclara al final de la película) inicia una “road movie” en busca de sus padres (o eso es lo que creemos, porque el nene no pía nunca) tras un primer palo. Todo en su viaje, son desgracias y deshumanización por doquier. Como una especie de “Lazarillo de Tormes” mudo y algo agorero, el niño va encontrándose con una serie de personas en su periplo, a cual más loco o extraño, siendo la cinta en sí una crítica a la violencia física y mental, al abuso, al sinsentido de la guerra, a la intolerancia étnica y religiosa y a la hipocresía de la Iglesia, entre otras muchísimas cosas, dejando a las “Pinturas Negras” de Goya como anecdóticas, pues el cuadro que nos plantea es brutal, con asesinatos por parte de nazis o sus acólitos, palizas por parte de parroquianos y xenofobia y odio en su máximo apogeo. Solo alguna vez, se ve algo de humanidad (y curiosamente, en un viejo soldado alemán y en un viejo cura enfermo), pero la crueldad campa a sus anchas en sus casi tres horas de metraje, que, por otro lado, nos regala muchos silencios y una fotografía increíble, que recuerda a algunas fotografías de la Guerra Civil española (sobre todo, las de ámbito rural).

        Llama la atención el papel, bastante visible, que juega la superstición, la brujería, el paganismo y la superchería, que nos lleva a pensar que estamos en el medievo o en una Europa del tiempo de los vikingos en esta zona oriental europea. El sexo, también está muy presente, incluso relacionado con esa superstición campera, de brujas o endemoniados.

        La película es, desde luego, de las que no te dejan indiferente, Refleja muy bien las atrocidades de la guerra, la incultura de la gente, y la perdida de razón por parte de casi todos los personajes. El niño es un mero hilo por este laberinto organizado por partes, con el nombre de cada personaje que se cruza con el niño, que acaba siendo parte del engranaje, un superviviente nato, con un hijo de puta (posiblemente) dentro. Os la recomiendo.

jueves, 30 de julio de 2020

Lo mejor está por llegar (2019)



        “Lo mejor está por llegar” (2019) es una película francesa en la que vamos a ver una mezcla de comedia, enredo, y drama de los gordos (sobre todo en los últimos treinta minutos).

        Tenemos a dos amigos de la infancia que estuvieron en el mismo internado y que han vivido mil cosas juntos. Uno es un vividor (César), el otro un médico e investigador (Dreyfuss). A pesar de ser tan diferentes, tienen una estrecha amistad desde niños, que ha pasado por altibajos, pero que siempre ha sido fuerte.

        Un día, tras ir a la consulta del médico juntos para una radiografía, uno de ellos descubre que el otro tiene un cáncer de pulmón terminal. Hay un lío y el que realmente está enfermo, cree a pies juntillas, que es su amigo el enfermo. Tanto por un lado como por el otro, intentarán hacer más cosas juntos (viajar, cenar, e intentar cerrar puertas del pasado), y ello lleva a escenas un tanto disparatadas (no en vano es una comedia, como digo), pero la realidad dará la cara, y la comedia se transforma en un auténtico drama al final de la película, de esos que se te quedan en la garganta.

                  Es una bonita historia de amistad, y de aprovechar el tiempo y la vida. La dejo a vuestra elección.

El hundimiento de Japón (2020)



        Con la serie “El hundimiento de Japón” (Netflix, 2020) me he quedado un tanto choffff. Tras un interesante primer episodio, en el que una serie de sismos impresionantes comienzan a cargarse a todo el archipiélago japonés, el caos y la anarquía reinan en el país. La trama gira en torno a una familia, Mutó, que intenta sobrevivir.

        Lo malo es que ya desde el segundo episodio comienzan a cargarse a los personajes más interesantes (y a la familia le da un poco igual, como el que oye llover), y a partir del tercero, la locura y el surrealismo puro se desata. Comienzan a aparecer personajes raros, algunos armados y locos: Un tipo que cae en paracaídas, un viejo arquero, un inglés saltimbanqui, una secta rematadamente grillada, un tipo capaz de predecir los terremotos… Mientras aparece el gore, la adición a las drogas, el sexo, y los asesinatos a mansalva, y se recorren medio país en una semana.

        La falta de humanidad se acrecienta episodio tras episodio. Hay muchas referencias a videojuegos, y a la influencia anglosajona en Japón (uno de los protagonistas, un nene repelente, habla continuamente en un inglés macarrónico), y tiene algunos episodios de “transición” que apenas aportan nada mientras mi falta de interés iba hacia arriba, como la espuma de un tsunami.

        Saramago soñó en “La balsa de piedra” (2003) con una Península Ibérica, desgajada, y a la deriva, tras una situación similar. Los japoneses son más de catástrofes, y aquí no sale Godzilla por el pelo de una gamba. No es una serie que recomendaría, pero supongo que me arriesgaré con la Segunda Temporada cuando salga (si sale).

miércoles, 29 de julio de 2020

SWAT (2019)



         “S.W.A.T” (2019), es una película china de acción, basada en un grupo de policías, de las fuerzas especiales de dicho país, que se enfrentan en una misión especial a un grupo de delincuentes, la inmensa mayoría extranjeros (afroamericanos y estadounidenses) dedicados al lucrativo negocio de las drogas. Un guion de lo más simple, y ya visto infinidad de veces.

        Es una película propagandística, aunque con una buena música (todo hay que decirlo), al más puro estilo americano de cintas de acción de toda la vida. Para pasar una tarde entretenida, pero sin tirar cohetes. Como os podéis imaginar, le sobra media hora larga, y la narrativa va de escena de acción en escena de acción siguiendo diversos simulacros (secuestros de aviones, guerrilla urbana, tiroteos por un tubo…), hasta llegar a la misión real en sí.

        En los minutos finales. El director saca músculo, y salen imágenes reales de lo que es el SWAT chino, con entrenamientos, “apatrullando” la ciudad y con ejercicios con perros. La dejo a vuestra entera elección.

El Puente Pegasus. El primer combate del Día D (Inédita, 2007) Stephen E. Ambrose



        “El puente Pegasus. El primer combate del Día D” (Inédita, 2007) de Stephen Ambrose, es otro de esos pequeños, y antiguos, libros de bolsillo, que un buen día cae en mis manos. Y la verdad es que termino devorando en tres días, por su interés y curiosidad sobre uno de los temas más recurrentes, y más fascinantes para mí, como es la Segunda Guerra Mundial.

        La edición original es de 1985, pero esta edición en castellano, tiene un anexo final, con anotaciones y comentarios de soldados que participaron en esta operación, la famosa Compañía D británica, que aún estaban vivos en 1994.

        Está dividido en once capítulos, en los que partimos de un prefacio que nos cuenta los antecedentes y cómo fue la operación. De hecho, hay un capítulo dedicado a dos años antes, un año antes, un mes antes… Relatando, con muchos detalles, la puesta en práctica por parte de los paracaidistas británicos, la toma de un puente crucial para el avance de las tropas aliadas aquel Día D. Posteriormente, tenemos la Operación, vista desde el lado británico, pero también alemán, como algunos testimonios de soldados de la Wehrmacht, acompañado de un mapa de la situación de tropas y el aterrizaje de los planeadores británicos que tomaron el puente.

        Las referencias a la película “El día más largo” también son notables (la vi de crío, pero prometo volver a verla pronto), ya que el comandante John Howard fue uno de los asesores de dicha cinta (se quejaba de que el director se tomó algunas licencias, como que el puente no estaba lleno de explosivos, entre otras cosas), y hace un seguimiento de lo que fue el resto de la guerra para la Compañía D (quedó prácticamente diezmada en misiones suicidas a posteriori), los soldados alemanes participantes (y supervivientes), y algunos civiles franceses, para finalizar con una reflexión sobre lo que hubiera ocurrido si la misión hubiera fracasado.

        El libro acaba con el parte de órdenes que tenía Howard para la misión, que abarcaba diferentes escenarios posibles para los cuales la Compañía D se había entrenado, en previsión de lo que pudiera ocurrir. Es un buen libro, aunque supongo que difícil de encontrar hoy en día, y quizás un tanto desfasado después de cuarenta años largos de su publicación original (se echa de menos que hay fotos a cascoporro), pero no por ello desmerece su lectura, y como os decía, su interés.

The Outpost (2020)



        Hoy en día es muy difícil ver una buena película de cine bélico, y por ello quizás, no sea un género que se prodigue mucho en el blog. Por eso, cuando he visto “The Outpost” (2020), me he quedado bastante helado por un par de motivos.

        El primero de ellos, es que la película está basada en un hecho real, concretamente en “La batalla de Kamesh” que se desarrolló dentro de la Guerra de Afganistán. Un grupo de entre 300-400 insurgentes talibanes atacó un puesto avanzado estadounidense, colocado en mitad de un pequeño valle rodeado de montañas. El puesto estaba defendido por un grupo de 53 soldados estadounidenses y un puñado de soldados afganos de apoyo, que hacían equilibrios sociales para llevarse bien con una población civil que era claramente pro-talibán.

        El segundo de ellos, es que uno de los protagonistas de aquella batalla, hace de él mismo durante la película, y han sido parte de los supervivientes los que han ayudado a explicar de primera mano lo que fue aquel infierno del puesto de Keating.

        Con una duración de dos horas, la primera se basa más en explicarnos quienes eran los soldados ubicados en dicha base. Para ello, en la película salen subtítulos con el nombre y rango de ellos, aparte de que se va dividiendo en capítulos con el nombre de un oficial de la base. Durante esta primera hora, las escenas nocturnas son bastante abundantes y hay momentos en que no te enteras bien de la acción. Pero, el punto de inflexión, lo causa el amanecer del día de la batalla en sí. La narración se vuelve trepidante, veloz, brutal, y hay miles de disparos y explosiones realizados por un enemigo que les acosa desde las alturas, desde una posición ventajosa, y que es casi invisible. La locura se desata en esta segunda parte.

        Lo que no hay que perderse son los créditos finales. El primer lugar, aparece el actor y el personaje real. Y posteriormente, después de unos minutos, aparecen los propios soldados contando sus experiencias. Basada en un libro titulado “Pelotón Rojo” (Jack Tapper), desde luego, como os decía al principio, merece la pena.

domingo, 26 de julio de 2020

La batalla de las Ardenas (Inédita, 2007) Michel Herubel



        “La batalla de las Ardenas” (Inédita Ediciones, 2007) de Michel Herubel, es un librito bastante antiguo, cuya primera impresión salió en francés en 1979.  Me ha resultado un ameno libro de bolsillo que me he leído en tres o cuatro días, pero que ya ha sido superado en investigaciones desde hace tiempo. Aun así no desmerece su lectura, ya que cómo curiosidad, prácticamente el 90% del libro está visto desde el punto de vista de los alemanes, y contiene muchos diálogos y reflexiones personales de los protagonistas (aunque se echa de menos que no haya fotografías).

       Tras un pequeño prólogo del autor, se los ofrece una serie de mapas, con los movimientos de los ejércitos aliados y del otrora poderoso ejército alemán en su último canto del cisne antes de que todo el frente occidental se hundiera.

        Posteriormente, se nos cuenta ese mes que duró la batalla de las Ardenas, en 26 capítulos cortos, partiendo de cómo estaba la situación previa a la batalla, y todos los personajes que tuvieron algo que ver. A mí me ha parecido especialmente interesante la actuación de los comandos alemanes de Skorzeny (que a ratos fue, igualmente, surrealista), y la absurda matanza de Malmédy llevada a cabo por las SS, contra un centenar de prisioneros estadounidenses que habían sido capturados como conejos.

       En las páginas finales del libro, hay unos capítulos dedicados a los roces que tuvieron Montgomery y Eisenhower a cuento del mando único aliado, y del propio Eisenhower y De Gaulle, a raíz del abandono, o no, de Estrasburgo.

        Igualmente, hay tres anexos, los dos primeros relacionados con los ejércitos participantes en cada bando, con sus numeraciones y respectivos mandos, y un tercero que intenta arrojar un poco de luz (treinta años después, eso me ha hecho gracia) sobre el proceso de Malmédy, incluyendo pinceladas sobre el juicio y los interrogatorios (con palizas y abusos incluidos) por parte de los estadounidenses, a los prisioneros relacionados con dicha matanza.

        La bibliografía que aporta, está desfasada desde hace cuarenta años, pero no deja de ser curiosa, junto a algunas anotaciones finales del autor, recogidas como curiosidades o para aportar un poco más de información. Es un libro, creo, difícil de encontrar, pero no está mal.

sábado, 25 de julio de 2020

Burt Munro: Un sueño, una leyenda (2005)



        No conocía la historia de Burt Munro, y me la he encontrado en internet mientras buscaba otra cosa que no tenía nada que ver, pero que me ha ido llevando a distintos enlaces hasta llegar a la vida de este neozelandés.

        Después he visto que había una película de 2005 con Anthony Hopkins de protagonista, titulada “Burt Munro: Un sueño, una leyenda”, y me he decidido verla. Tras el visionado, me he dado cuenta que la película no tiene nada que ver con las biografías que había leído del verdadero Munro, pero eso no quiere decir que la película sea mala o entretenida (en caso contrario, posiblemente, no le habría dedicado más de cuatro líneas).

        En la narrativa, tenemos a un viejo Burt Munro (con problemas cardiacos, algo que nunca tuvo) que vive en Nueva Zelanda, con una pensión y una pequeña propiedad de hierba alta. No es conocido por su higiene, y tiene una sordera galopante. Su mayor sueño es viajar a Estados Unidos con su vieja moto Indian de 1920 y batir un record de velocidad en mitad del desierto.

        Para ello, todos sus vecinos y amigos le ayudan a reunir el dinero y mandarlo a cumplir su sueño, donde, una vez allí (en los Estados Unidos), conocerá a toda una serie de personajes (y personajillos) en su travesía hacia el desierto (y su sueño). La brecha cultural es palpable, y él se comporta como una especie de Paco Martínez Soria (le faltan las gallinas), lo cual busca la sonrisa del espectador.

        La película no está mal, aunque me ha parecido realizada a base de retazos, y un tanto “El Mago de Oz”, por la manera en la que Munro se va encontrando a cada uno de los personajes, y que muchos de ellos compartan con él sus experiencias, vidas, amistad (o cama). Quizás le sobre media hora, como os habréis podido imaginar (hay subtramas que no vienen a cuento y que no aportan nada a la historia principal), pero no deja de ser una buena película.

viernes, 24 de julio de 2020

La amabilidad de los extraños (2019)



        “La amabilidad de los extraños” (2019) es una serie de historias que se van cruzando, con Nueva York de fondo, todas con grandes dilemas, vacíos sentimentales, soledades y melancolías o directamente dramas, aparte de mil problemas, como punto de unión.

        Por un lado, tenemos a Clara, que huye de su marido maltratador (un policía), junto a sus dos hijos (el abuelo, también es telita). Su idea es convencer a los niños de que están de vacaciones perpetuas, pero pronto se queda sin coche y sin más mantenimiento que ir a comedores de beneficencia y a fiestas multitudinarias a robar comida.

        Después está Alice, que es todo terreno: Enfermera, guía de un grupo de terapia y trabajadora en un comedor social. Un auténtico ángel de la guarda que solo vive para los demás.

        Marc y Peter, un camarero y su abogado, que tienen una relación muy estrecha de amistad desde que el abogado sacó al camarero de la cárcel por culpa de un hermano enganchado a las drogas. El abogado es ahora quién lo pasa mal, y ambos se apoyan, mientras las historias se cruzan (y las desgracias se comparten).

        La película parece un cuento, pero se pasa en la descripción, demasiado amable, del personal. La gente no es realmente como sale en la película, ni aquí, ni en Nueva York, pero no deja de ser una película bienintencionada, con ganas de contar una historia bonita. No está mal, pero cómo ya habréis adivinado, le sobra media hora larga, para contar exactamente lo mismo. Dos horas (casi) es demasiado metraje.