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miércoles, 18 de marzo de 2020

Piratas (Ponent Mon, 2015) Jacques Terpant, Philippe Bonifay, Anne Boinet



        No hay nada como una buena historia de piratas para disfrutar de un cómic. “Piratas” (Ponent Mon, 2015) de Jacques Terpant (dibujante) y Philippe Bonifay (guionista, junto a Anne Boinet) es una gran historia de piratas, clásica, en la que la aventura y el oro dominan la vida de unos hombres y unas mujeres, por el Caribe dominado por ingleses y españoles.

        El cómic parece un poco el chiste aquel de, “Van un inglés, un francés y un español…”, pero así es. En la historia, tenemos a un militar de la guardiamarina inglesa, renegado, que se entrega a la piratería. El médico de un barco francés, que sigue por el mismo camino. Y un noble español, aventurero, espadachín y aventurero, emparentado con el Rey de España, que se mete a pirata buscando emociones fuertes, y que recuerda muchísimo a “Iñigo Montoya” de “La Princesa Prometida”.

        Los tres logran hacerse con una tripulación, más o menos fiel, aunque tienen sus altibajos, propios de la piratería, por otro lado, y se enfrascan en la búsqueda de tesoros hundidos, abordajes, cuando no están huyendo de la horca.

        Es un cómic entretenido, de más de doscientas páginas, que me ha tenido enganchado tres días. Ahora bien, tiene un dibujo fantástico, pero la narrativa me ha perdido en un par de ocasiones. Como cuando estás viendo una película y le das al avance en el botón del mando… 8X, 16X… Y tienes que cerciorarte que no es que te hayas pasado alguna página en tu lectura, sino que la historia da botes considerables en algunas partes de la narración. Aun con todo, es un cómic muy ameno. Con todos los tintes clásicos de estas aventuras, y con un barril de ron.

martes, 17 de marzo de 2020

Sordo (2018)



        Hoy he visto “Sordo” (2018), película de Netflix, que bien podría haber firmado Quentin Tarantino, porque el estilo lo tiene, con aires de western, y con mucha ficción. Basada en un cómic de Rayco Pulido, del mismo nombre, que tengo en la estantería de lecturas pendientes desde hace mucho tiempo.

        Estamos en 1944, en plena posguerra, y un millar de republicanos inicia la “Operación Reconquista”, infiltrándose por los Pirineos, con el fin de conseguir la desestabilización del régimen franquista. Pronto comienzan los tiros con los soldados nacionales, y el pequeño grupo en el que se fija la narración, es diezmado, en gran parte, por un error propio a la hora de volar un puente. De dicha explosión, un guerrillero republicano, Anselmo, queda sordo completamente, y parece adquirir los poderes de Daredevil (pero en versión sorda), ya que sobrevive en su huida, cargándose de paso a medio regimiento, a una francotiradora, y un cuarto y mitad de pueblo.

        La película comienza muy bien, la primera media hora me ha tenido enganchado sin pestañear, pero después comienza a abrir tramas, subtramas e historias que no vienen muy bien a cuento, y ya me he comenzado a perder y a mirar el reloj, mientras pensaba que el protagonista es, sin duda, un mutante. En mi opinión, con una media hora menos, estaría mejor. Después hay historias recurrentes que recuerdan a “Enemigo ante las puertas” (2001), espejos y francotiradores no se llevan bien.

        Hay cosas de “Sordo” que me han dejado descolocado, como historiador mediocre que soy. Primero, las barbas no estaban permitidas en el ejército franquista desde 1943, y la película se desarrolla durante la operación “Reconquista” de 1944. Además, en la película los maquis iban armados con subfusiles sterns británicos y alguno de tambor (¿Un suomi?), algo que dudo que llegaran a tener en su lucha. Igualmente, ver a un capitán español (requetemalvado, por cierto) con un wínchester de repetición, telita. Y gente, muy, pero que muy bien vestida, para ser una época en la que no había para comer, imagina para vestir. Tipas tuertas mercenarias francotiradoras, en la URSS si, aquí... Gññññññ. Pero buen, después he pensado… Es una distopia, o una historia ficción, y me he ido a comerme un bocata de nocilla.

lunes, 16 de marzo de 2020

La hija de la tormenta (Aleta, 2016) Víctor Santos, Sergio Córdoba



        “La hija de la tormenta” (Aleta, 2016) es un pequeño cómic que me he agenciado, de Víctor Santos (guionista de “Ragnarok”) y Sergio Córdoba (autor del fantástico “Año mil”), dentro del universo “Reyes Elfos” (del cual, desgraciadamente, no tengo nada), y que cuenta la historia de una pequeña niña elfa, que debe huir del asediado reino de su abuelo, el rey Vördar, con la protección de un guerrero, antaño servidor de los dioses nórdicos, llamado Jurgen Ulf.

        Jurgen llega a través de pasadizos justo cuando el castillo está a punto de sucumbir, con el justo tiempo para acompañar a la niña a su exilio, huyendo de los elfos Daeva, que son los que han atacado su reino, y de la Manticora que ha usado su magia para ayudar a los Daeva en sus planes de conquista. Su misión no es fácil, poner a la niña en manos de unos parientes lejanos, comerciantes, pero antes de llegar a completar su misión, el guerrero deberá hacerle frente a varios peligros.

        Interesante cómic que mezcla la mitología nórdica con los libros de “The Witcher”. De hecho, la historia me ha recordado mucho a la huida de Ciri de su reino, de igual manera. El cómic está realizado en un tricolor habitual en Sergio Córdoba (en azul, en rojo, combinado con trazos blancos, negros y grises) que le da a la historia un aspecto interesante. A mi me ha entretenido mucho, y al ser autoconclusiva, te deja con buen sabor de boca.

domingo, 15 de marzo de 2020

Litus (2019)



        Litus se monta en una furgoneta y se suicida chocándose contra un muro a toda hostia. Después, varios meses después, sus amigos, su exnovia y su hermano (que está ahora con la ex de su hermano Litus, el fallecido), quedan para reencontrarse.

        A raíz de ese reencuentro sale de todo, en el microuniverso claustrofóbico de la casa (que es una pasada de casa, por cierto), donde la gente reflexiona sobre el enganche que tienen algunos a Instagram, la música, anécdotas de sus vidas y la de Litus, la vida de los demás y amores de cada uno, los errores y roces que tienen unos con otros… Salen a flote, todo tipo de mentiras y verdades, y cada uno reacciona de una manera ante ellas…

        “Litus” (2019) no está mal, le sobran treinta minutos, pero no está mal. Tiene partes interesantes, aunque creo que este guión funciona mejor como obra de teatro. A ratos me ha recordado a otras películas del mismo estilo, “Home movies” las llamo yo. Y el final está bastante bien.

Luz (2018)



        Película alemana rara de narices, “Luz” (2018), en la que una joven taxista colombiana es víctima de una posesión demoníaca y llega a una comisaria alemana diciendo gilipolleces, en un mundo donde todo el mundo debe tener 40 de fiebre, desde el camarero que sale, hasta el último de los secundarios. Nora, una chica poseída, cuenta su historia a un psiquiatra que se ha encontrado en un bareto estrambótico de narices, y este a su vez es poseído…

        Con reminiscencias a “El Resplandor”, y otras películas de los setenta (por la estética) y con una música parecida a la producida por un fuerte golpe en la cabeza, y con unas poses de androides, teatrales y con diálogos que más bien son monólogos sin mucho sentido. Hay muchas referencias al español y al catolicismo, y todo se cuenta como una historia febril. A mi me ha costado horrores seguirla, y he dado gracias al Todopoderoso de que solo dure poco más de una hora…

        P.D: Llamarla película de Terror es muy arriesgado, pero la catalogaré ahí.

El abrazo de Neptuno (Viaje a Bizancio, 2011) Calo



        En “El abrazo de Neptuno” (Viaje a Bizancio, 2011) de Calo, tenemos a un joven que sufre amnesia y es sonámbulo. Un día, unos jóvenes lo rescatan de morir ahogado en una playa. Dos chicas y un chico, que viven en una furgoneta, y que recorren la costa mediterránea como hippies. Pronto, el chico, Rusti, se une a ellos, y comienzan a surgir celos, amor, amistad, con el mar como escenario.

        El chico, más misterioso de lo que aparentaba, tiene una conexión con la antigüedad clásica, y su viaje por Italia, de camino a Grecia, se convierte en una aventura donde los dioses campan a sus anchas, y los mitos cobran vida.

        Es un cómic muy ameno, que me recuerda mucho a mis propias historias mitológicas, que contaba en este mismo blog, hace ya doce largos años, con Michel IV y Micho I de Gato como protagonistas. A mi me ha gustado mucho el rollo que se trae de fondo, que no es otro que vivir a tope, sanamente, la vida, con amistades y con la naturaleza de fondo: El mar, el ecologismo, la amistad, están muy presentes en este cómic.

Voy tirando (Viaje a Bizancio Ediciones, 2011) Daniel Diosdado


        Con “Voy tirando” (Viaje a Bizancio Ediciones, 2011) de Daniel Diosdado, Premio Desencaja 2010, tengo que reconocer que me he sentido identificado. Con un trazo sencillo, Daniel cuenta cosas, en pocas páginas, que las he vivido, sino igual, de manera muy parecida, ya que el protagonista estudió Bellas Artes, y yo, Historia del Arte. Y las experiencias que cuenta Daniel en este sencillo cómic, me han ocurrido igualmente a mí.

        Una escueta viñeta, de un amigo, te pregunta: ¿Cómo estás?, y en el final, otra idéntica, responde: “Voy tirando”. Es tal cual. Es un retrato de algunas carreras, que, una vez finalizadas, te encuentras que no hay un espacio laboral para ti. Eso mismo me ocurrió durante ocho años. Miguel, el protagonista, no encuentra trabajo, no le dan una oportunidad para demostrar lo que vale, su chica lo deja, él piensa que es, a veces, el superhéroe con el que soñaba en su niñez. Los silencios son cada vez más normales. Su padre solo piensa en el fútbol, no le entiende, y valora más a su hermano. Su casero le sube el alquiler, ya no cree en el arte… Y cumple treinta años solo.

        Va tirando, y es mucho. Me ha gustado, como digo, y me he sentido muy afín y cercano al personaje. Es un retrato demoledor de nuestra sociedad.

Medusas y Ballenas (Viaje a Bizancio Ediciones, 2010) Cristina Vela



        Me ha encantado “Medusas y Ballenas” (Viaje a Bizancio Ediciones, 2010) de Cristina Vela, que es una autora, historietista e ilustradora que tiene un buen puñado de premios, merecidos en mi opinión.

        Es un cómic que se lee en cinco minutos, y te hace reflexionar media semana. Con un fantástico dibujo, de líneas precisas, y con el azul como gran protagonista. Un cómic muy poético, que nos cuenta la historia de una joven cuya juventud no fue fácil, con una neurosis psicótica tratada por un siniestro Doctor Koller, que la entendía, perfectamente (dice: Desde la vagina, nos podemos imaginar, hasta su cerebro). Una infancia donde faltaba una madre fallecida, y un padre eternamente ausente.

        Posteriormente, los fracasos en el amor, el descubrimiento del cuerpo, del erotismo, de la soledad, del sexo, del fetichismo… Y de la violencia. Y la vuelta a los recuerdos como refugio ante todo lo que le acontece…

        Cómic reflexivo, cortito, pero profundo. A mí, como os digo, me ha gustado mucho, tanto por el dibujo, como en lo poético, aunque rezuma tristeza a raudales. Como curiosidad, comentaros que ganó el Premio Desencaja en 2009.

sábado, 14 de marzo de 2020

Doctor Doom, mi cuarto funko.


        Lo recibí hace casi una semana, pero no he podido aguantarme, y dejar pasar la oportunidad de no hacerme con Doctor Doom (me ha costado nueve leuros, con gastos de envío incluidos). Y la verdad es que el funko, está bastante bien, aunque no me siguen gustando nada esos ojos redondos, blancos en este caso, que, en mi opinión, fastidian el muñeco. Por lo demás: La capa, la armadura, la pose, está muy bien conseguida.

        Doctor Doom viene dentro de la serie de Los Cuatro Fantásticos, por lo que veo en la caja. A este no lo he sacado de la caja. De hecho, al único que tengo fuera de la caja es a The Mandalorian, que me sigue pareciendo el mejor de todos los que tengo. ¿Será Doctor Doom el último funko?, posiblemente, de momento, puedo afirmar con rotundidad que sí… Al menos que se me cruce otro a tan buen precio… Claro está.

Wild Rose (2018)



        Rose acaba de salir de la cárcel para mujeres de Glasgow, después de doce meses, por tirar una bolsa de heroína por encima de la alambrada de la propia cárcel. Tiene 23 años, es escocesa, y su vida es el country, la música country.

        Cuando sale, se encuentra que la vida ha cambiado en ese año, ha perdido su trabajo, y está a punto de perder a sus dos hijos, que no la aceptan, y que viven con su abuela. Marion, la abuela, quiere que su hija Rose acepte su realidad y que aterrice, dejando atrás su sueño de ser una cantante country. Pero ella, tiene otros planes. Pronto entra a trabajar como asistenta del hogar de una familia acomodada, que la va a apoyar en su sueño en todos los aspectos, y Rose tendrá que elegir, entre su propia familia, o lanzarse de cabeza al estrellato…

        Rose no se comporta con mucha madurez durante toda la película, y supongo que está en una fase en la que hay que elegir y no está preparada para ello. La película es un tanto tópica, hay muchas como esta cinta (sin ir muy lejos, “Ha nacido una estrella” es el referente más claro) pero no está mal. Tiene algunas canciones muy buenas, y sabe mezclar muy bien el drama con ciertas dosis de humor. Me ha llamado mucho la atención que toman botellines de cerveza a todas horas, incluso, en ocasiones, los llevan encima. En fin… Se deja ver, y está bastante entretenida.

U47. 2. El superviviente (Coeditum, 2017) Mark Jennison, Gerardo Balsa, Nicolas Caniaux



         Yo sabía que no pasaría mucho tiempo, después de haberme leído “El toro de Scapa Flow” (Coeditum, 2017), que no tardaría mucho en leerme “El superviviente” (Coeditum, 2017) de Mark Jennison (guión), Gerardo Balsa (dibujos) y Nicolas Caniaux (color), que es el segundo volumen, con las historias ficticias, o libremente interpretadas, del famoso submarino alemán, de la Kriegsmarine, U47.

        En esta ocasión, nos encontramos con el submarino muy dañado después de la última misión, en la que el Almirantazgo inglés, estaba convencido de que lo había hundido. Con el submarino dañado, y con Prien gravemente herido (y criando gusanos en sus heridas), el U47 se dirige a la base de Lorient. Base que los alemanes le han arrebatado a los franceses, y que es un punto estratégico vital para los U-Boote que parten a hacer sus razzias por el Atlántico.

        Las SS siguen con su labor de contraespionaje, ya que los ingleses están interesados en los planos de la nueva base, y, además, saben la nueva misión del U47, que será a las aguas canadienses, en un intento de rescatar a un grupo de prisioneros fugados alemanes. Lo que no saben las SS, es que la máquina enigma del U110, ha caído en manos de los aliados, y ahora siempre van un paso por delante… Por lo que el U47 va directo a una trampa mortal.

        Como me ocurrió con el anterior cómic, la historia está muy bien, es muy entretenida, pero me sigue llamando mucho la atención que el cómic en sí, tenga 48 páginas, y el dossier histórico posterior, 85 páginas. Casi el cómic debería ser un complemento del dossier. Bajo el título “U-Boote: Lorient, la base de los ases”, Luc Braeuer, nos lleva desde la ocupación de la Base de Lorient por parte de la Marina alemana (Kriegsmarine), hasta la hecatombe de los U-Boote en las costas americanas, sin olvidar los “años felices”, los esfuerzos británicos por mantener en raya a las manadas de lobos y las misiones más difíciles, que coinciden con la entrada en la guerra de los Estados Unidos. El dossier es requetebueno, con casi cien fotografías comentadas, y una relación final de comandantes condecorados, así como ingenieros y marinos (que solo fueron cuatro) por su labor con los U-Boote.

jueves, 12 de marzo de 2020

Sangre Negra (Ponent Mon, 2014) Bernard Vrancken, Stephen Desberg



        ¡Ay!, nada como una buena historia de piratas, para cambiar de tercio… “Sangre Negra” (Ponent Mon, 2014) de Bernard Vrancken (dibujo) y Stephen Desberg (guión) nos lleva a una isla francesa de las Antillas.

        En la isla, los colonos franceses se enriquecen en sus plantaciones llevadas por esclavos. En una de ellas, en la de la familia Pérolles, se crían juntos un mestizo (de sangre negra), Tristán, y el típico rubiales, blanco como la cal, e hijo de ricos propietarios, Marc-Antoine.

        Todo es amistad sincera en la alegre infancia, interrumpida ocasionalmente por alguna presencia pirata o de cazadores de esclavos fugados de mala ralea. Los nenes crecen, se convierten en hombres, y Tristán se enamora perdidamente de Madeleine, la hermana de Marc-Antoine… Pero ese amor es imposible, ¡Oh!, por su sangre, por las estrictas normas sociales imperantes en la época.


        Cuando Marc-Antoine regresa de un viaje de dos años en Francia, la vida en la plantación se tuerce por su violencia y sus exigencias, y la amistad con Tristán se rompe con un duelo incluido… Entonces, a Tristán solo le quedará la vida de proscrito, la de pirata.

        “Sangre Negra” es un cómic clásico de aventuras que se disfruta mucho. Tiene amistad, historias de amor, algo de sexo, racismo para parar un galeón (era normal en aquella época, por supuesto), abordajes, venganzas y duelos de espadas. Engancha, como la mejor de las historias. Si acaso hay algo que objetas, es que Vrancken pinta muchas veces los personajes con los mismos caretos: Caras cuadradas, bocas como líneas, ojos achinados… Que me han llegado a recordar a Milo Manara en algunas viñetas, pero eso no es óbice para disfrutar de un buen cómic, y una buena historia.