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miércoles, 12 de febrero de 2020

Midway (2019)


        Como hace relativamente poco tiempo, vi “La batalla de Midway” (1976), y, a su vez, venía de leer el cómic “Midway” de la colección “Grandes Batallas Navales”, pues no podía perder más el tiempo en alquilar la nueva versión de la gran batalla aérea y naval de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico.


        “Midway” (2019) llama la atención, desde un inicio, porque nos pone en antecedentes de lo que ocurre. Los objetivos que tenían los japoneses en mente, a través de un agregado naval, y las causas y consecuencias del ataque. Posteriormente, vamos saltando de lugar, y de acontecimientos en acontecimiento, presentando a un numeroso elenco de actores como protagonistas (Woody Harrelson, Ed Skrein, Dennis Quaid y sus orejas, Aaron Eckhart, el vikingo Alexander Ludwig…) de lo que podríamos denominar “Historias cortas”, que van siendo el nexo de unión de todo el entramado narrativo.


        Tanto actor hace que la película, en cuanto a interpretación, se merezca un “Pssss”, porque hay de todo, ciertamente, como en botica… Eso sí, se contrarresta con unos grandes efectos especiales, donde no verás mucha sangre, ni cuerpos desmembrados ni huesos rotos, pero si mucha acción, y la sensación de estar metido en un maldito videojuego (algo, que, comienza a ser muy habitual en el cine). Las gallinas que entran, por las que salen.


        La coproducción china es muy interesante, porque se te informa, prácticamente desde el principio, de su papel en la Segunda Guerra Mundial, como otro país más en su lucha contra el Imperio japonés, con su peso y su protagonismo, sobre todo en la Operación Dolittle.


        En fin, entretenida, pero se te hace algo larga… Tiene un epílogo de unos diez minutos, en donde se va presentando a actor y personaje real, y un pequeño videoclip tras los primeros créditos finales.


        P.D. En la película, aparece el USS Nautilus, pero no se sabe que es del submarino, y como escapa de la batalla.

martes, 11 de febrero de 2020

Los caminos del Señor. 1307 El proceso/1492 Edén (Yermo, 2016) Fabrice David, Grégory Lassablière, Jaime Calderón, Romain Lubière


        Entusiasmado, como quedé, con el primer volumen de “Los caminos del Señor”, he decidido hacerme con el segundo volumen, y disfrutarlo igual que el primero, sobre todo, para saber como acaba la interesante ficción sobre el pergamino vikingo, que muestra unas nuevas tierras descubiertas por ellos, y que todos ansían.

El parecido de Cristóbal Colón con el actor Josh Brolin es increíble. 

        En “Los caminos del Señor. 1307 El proceso/1492 Edén” (Yermo, 2016) con guion de Fabrice David & Grégory Lassablière, dibujo de Jaime Calderón y color de Romain Lubière, asistimos a la caída de la orden del Temple, a comienzos del S.XIV, por parte del arruinado rey de Francia, Felipe IV “El Hermoso”, que no puede afrontar las deudas contraídas, y que, envidioso, anhela la caída de la orden militar más poderosa del país.


        Los templarios, cuyo maestre Jacques de Molay, se ha rendido ante las tropas francesas sin levantarse en armas, ven como son acusados de herejía y sodomía, entre otras lindezas, y deciden esconder el gran tesoro templario de las manos del rey francés, usando para ello, el pergamino que les llevará a esas nuevas tierras.

        Cien años después, un marino genovés, intenta hacer todo lo posible para buscar una nueva ruta marítima, hacia occidente, para llegar a Oriente. Tiene información que nadie conoce, o eso cree él. Su proyecto ha sido rechazado por los principales países y monarquía europeas, y solo la Corona de Castilla le hace caso, una vez conquistada Granada.


        Este segundo volumen está igual de entretenido que el primero. En su ficción, nos presentan a los templarios llegando a América, enterrando su tesoro e incluso teniendo hijos allí, que cuatro generaciones después, descubre un Colón sorprendido por la blancura de dichos indígenas. Un Colón que no quiere llegar a Cipango o Catay, sino que sabe muy bien que llega a un Nuevo Mundo, y cuyo enemigo es uno de los hermanos Pinzón…

        Tenemos un mapa explicativo, al comienzo de cada una de las aventuras, y en el final de “El proceso”, un pequeño dossier de personajes, del que el segundo volumen carece, pero que compensa con algunos bocetos. Muy ameno cómic de aventuras, de historia ficción, que hará a más de uno sonreír en algunos momentos…

domingo, 9 de febrero de 2020

Jojo Rabbit (2019)


          Con varios meses de retraso, he visto “Jojo Rabbit” (2019), que está basada en el libro “Caging skies” de Christine Leunens. La historia gira en torno al pequeño de diez años, Jojo Betzle, que tiene de amigo imaginario al mismísimo Adolf Hitler. El nene adora a Hitler, al Partido Nazi, y espera conseguir, llegar a ser algún día, guardia personal del führer.

       Un día en un campamento de las Juventudes Hitlerianas, se niega a matar a un conejo, y de ahí el mote de “Rabbit”. En el mismo campamento, se explota una granada de mano, y aunque sale milagrosamente vivo, acaba con la cara destrozada y las piernas un tanto del revés.


         En casa, descubre que su madre oculta a una niña judía, y se abre un debate mental en el pequeño Jojo respecto a este hecho. Su relación con la niña judía va cambiando poco a poco, mientras ve que su mundo se derrumba inexorablemente por culpa de la guerra.


       La película es una comedia ácida, con el amor y la esperanza muy presentes, y con personajes desternillantes. Había oído que había gente a la que le había molestado, y que no veían el humor ni la gracia por ninguna parte, pero a mí me ha parecido bastante buena. Me imagino que el comedero de tarro de los nazis con los niños, humor aparte, fue algo así, fanatizando a más no poder, como hemos visto en otras películas como “El hundimiento”. Es pura comedia, realizada por un director que se considera judío, y no viene a faltarle al respeto a nadie más que a los nazis. Ya me contarás que te pareció.


               P.D: Tiene un puñado de premios y de nominaciones a los Oscars.

Diamante en bruto (2019)


        La película comienza con el descubrimiento de un diamante en una mina africana, pasamos a la colonoscopia que le están haciendo a Adam Sandler. Y después, se nos presenta este personaje, que regenta una joyería vip, exclusiva, en Nueva York, solo para gente importante. El tipo está hasta las cejas de mierda, y la música a lo “Jean Michel-Jarre” no ayuda mucho. Entenderme, me gusta la música del estilo de Jean Michel-Jarre, pero aquí no ayuda. Aquí es irritante. Le llega un ópalo negro a la tienda, una piedra preciosa única en el mundo, que le es robada nada más llegar prácticamente…


        La cámara se mueve que te mareas, los diálogos son rarísimos, ¿Alguien habla así, realmente?, ¿Alguien que hace tratos con la jet-set norteamericana, habla así? La cosa sigue entre apuestas, matones y comentarios antisemitas, que manía con los judíos. Te angustias, te irritas más, hay actores que entran y salen de plano, gritan y gritan. Tipos raros que aparecen, no se sabe de dónde, esquizofrénicos, estrellas de la NBA listos pero analfabetos, paranoicos, más historias sobre judíos, amenazas, relojes falsos y la jodida música sideral…


        “Diamante en bruto” (2019) brilla por Adam Sandler, que posiblemente ha demostrado que puede hacer algo más que comedia, en un papel que le viene francamente bien. Ahora, dicho esto, no tengo muy claro lo que nos han querido contar en esta frenética historia, o a donde querían llegar, con un final que se veía venir.


        P.D: Le sobra, perfectamente, entre treinta y cuarenta minutos de metraje, para contar lo mismo.

El Gran Duque (Norma, 2015) Yann, Romain Hugault


        Grata sorpresa me he llevado con este cómic, que va por su tercera edición, y ciertamente no me extraña. El buen sabor de boca que me dejó “El último vuelo”, me ha llevado a “El Gran Duque” (Norma, 2015) de Yann (guion) y Romain Hugault (dibujo y color), donde los aviones de la Segunda Guerra Mundial vuelven a ser protagonistas.


        Estamos en el Frente del Este. Por un lado, Wulf, que es el mejor piloto de combate de la Luftwaffe, ostenta el récord de aviones derribados, pero se debate en un conflicto interior, ya que no se considera nazi, no le gusta el partido, ni el führer, y solo lucha por su país. Su avión “El Gran Duque” siembra el terror, a pesar de que los alemanes ya están en inferioridad numérica.


        En el lado soviético, Lilya, es una de las mejores pilotos de las conocidas “Brujas de la Noche”, el grupo de ataque nocturno formado solo por mujeres, a la que los nazis temen muchísimo por sus continuos ataques. Sus aviones son antiguos y caen con facilidad ante las balas enemigas, pero siguen dando la lucha.


        En el aire, son enemigos acérrimos, pero en tierra se libra una lucha diferente, que cambiará la vida de ambos.


        Es un cómic que tiene un dibujo excepcional. Con batallas aéreas épicas, algunos desnudos y giros narrativos un tanto inesperados (en las subtramas sobre todo). La verdad es que lo he disfrutado mucho, y os lo recomiendo. Gran cómic.

Los caminos del Señor. 1066 Hastings/1119 Miles Christi (Yermo 2018) Fabrice David, Grégory Lassablière, Jaime Calderón


         Buscando cómics históricos para leer, he llegado de casualidad, de pura chiripa, a “Los caminos del Señor. 1066 Hastings/1119 Miles Christi” (Yermo, 2018), de Fabrice David/Grégory Lassablière (como guionistas), Jaime Calderón (dibujo) y Romain Lubière (color). El cómic es un integral, y tiene un segundo volumen que prometo leer en breve.


        En este, nos encontramos con un hecho histórico conocido. Europa está cambiando, Europa anda convulsa tras superar la fecha mítica del año mil. Estamos en 1066. El duque, Guillermo de Normandía, prepara un gran ejército con el que reclamar la corona de Inglaterra, en poder de Harold (tras la muerte de Eduardo “El Confesor” sin descendencia), y para ello, tiene la alianza de Harold III de Noruega, Harold Hadrada “El despiadado”, que ha llegado con sus tropas a las costas inglesas, cerca de Escocia, y se dirige al sur. Harold Hadrada, conocido como el último vikingo, tiene un pergamino en su poder, que podría cambiar la historia de la cristiandad, y la de la humanidad. Un mapa realizado por vikingos, sobre unas tierras inhóspitas.


         Cien años después, en 1119, una nueva orden de caballería surge para defender los lugares santos en Tierra Santa, y los caminos que conducen a dichos lugares, de ataques musulmanes. Los caballeros cristianos de la Orden del Temple, soldados de Cristo, deben escoltar tan valioso pergamino hasta Jerusalén, pero sufren una emboscada, y el pergamino se pierde. Los caballeros, deberán hacer todo posible para recuperarlo, incluso recurrir a la ayuda de una extraña secta, guiada por un viejo que vive en una montaña…

        Los cómics utilizan dos hechos históricos destacables, como la batalla de Hastings, y la creación de la Orden del Temple, para contar una historia paralela, la del pergamino, que al final se convierte un tanto en secundaria, porque lo importante de este volumen es el dibujo, magnífico, de Jaime Calderón, que recrea desembarcos y batallas de manera magistral, y la sociedad guerrera, feudal, que vemos en sus páginas. La ambición humana, está, desde luego, muy bien reflejada. Se mezclan personajes reales, con ficticios, y la narrativa no se estanca en ningún momento, sino que mantiene un ritmo constante, a veces, incluso, trepidante.


        El cómic comienza con una breve explicación histórica, añadiendo un mapa, con rutas y fechas de tropas y batallas. En las páginas finales, de la primera y de la segunda historia, se añade más información sobre personajes y hechos, y al final del volumen hay una serie de bocetos de personajes, viñetas y páginas. Como os decía, existe un segundo volumen, no sé aún si es conclusivo, e intentaré leérmelo lo más pronto posible, ya que este cómic de “Los caminos del Señor”, me ha gustado mucho. Os lo recomiendo.


        P.D: Es curioso. Algunos dibujos y personajes, me han recordado a "El Señor de los Anillos", Tanis Semielfo de "Dragonlance" y a escenas de “El nombre de la Rosa”.

viernes, 7 de febrero de 2020

Jugando con fuego (2019)



        “Jugando con fuego” (2019) viene con el sello Nickelodeon, y se supone que va dirigida a chicos, pero eso no la salva de ser una película bastante aburrida e insulsa, a la que le sobra, perfectamente, media hora larga.

         Cuatro bomberos bastante extraños, viven solos en mitad de la nada con un perro ¿¿?? Sin otra familia que ellos mismos. Eran más, pero unos pocos se largan a comienzos de la película. Durante un rescate en una cabaña forestal ardiendo, se “encuentran” a tres hermanos que tienen que irse a vivir con los bomberos hasta que aparezcan sus padres, y de paso con una vecina bióloga que estudia sapos, y que está enamorada del Jefe de Bomberos, el Superintendente Carson (John Cena). Desde el primer momento, los nenes viven gags, malentendidos y encontronazos con los bomberos, pero poco a poco, todos se van queriendo y apreciando.

         La cinta, como digo, a pesar de estar dirigida a un público juvenil, es difícil de tragar, lejos de ser una parodia divertida, en esta comedia familiar llegas a mirar el reloj varias veces…

jueves, 6 de febrero de 2020

El último vuelo (Norma, 2018) Romain Hugault



        De Romain Hugault (dibujante y guionista) no tenía nada. Había visto algunos cómics en Amazon, pero la verdad es que no me decidía a comprar alguno, y eso que la temática que toca (aviación en la Segunda Guerra Mundial, por lo que veo) me encanta. Con el primero que me he atrevido ha sido “El último vuelo” (Norma, 2018), que va por su tercera edición en castellano, y la verdad es que no me extraña.

        No tiene quizás un dibujo para tirar cohetes, no es demasiado dinámico (pero si muy preciosista, muy cuidadoso en los detalles), pero sus historias no están nada mal, y francamente, yo las he disfrutado muchísimo. De hecho, me he leído este cómic en ¿Veinte minutos?, quizás menos, y lo he vuelto a hojear durante un buen rato, fijándome en esos detalles que os comentaba.

        El cómic narra cuatro historias cortas, de cuatro pilotos de la Segunda Guerra Mundial, que, en un giro argumental, están unidas en su narrativa final de manera sorprendente.

        Tenemos, por un lado, las reflexiones de un piloto japonés, que va a sacrificarse, lanzándose de lleno contra un portaaviones norteamericano que está en el Pacífico. Un piloto norteamericano cumpliendo una misión sobre los cielos de la Francia ocupada. El mejor piloto alemán de la Segunda Guerra Mundial, luchando contra fuerzas muy superiores, y un piloto novato soviético, a bordo de su nuevo Yak en una misión de reconocimiento en el frente oriental…

        Las cuatro historias están muy bien urdidas. Hay un epílogo final, que relaciona dos de las historias (aunque las otras también están hiladas), un par de páginas de pin-ups, y una página dossier con las características de los cuatro aviones protagonistas del cómic. Como os digo, yo me lo he bebido en un rato, y me ha dejado un buen gusto.

Modigliani. Príncipe de la bohemia (Norma, 2016) Fabrice Le Henanff, Laurent Seksik



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        Modigliani (1884-1920) es uno de esos increíbles artistas, que, por su peculiar arte, o por lo trágico de su vida, nos gusta recordar y volver a él. Estos días, me he comprado un pequeño álbum biográfico, un cómic, que he devorado con avidez: “Modigliani. Príncipe de la bohemia” (Norma, 2016) de Fabrice Le Henanff (guion) y Laurent Seksik (dibujo).

        El dibujo de Seksik no es de mi completo agrado, porque me parece muy frío, muy estático, pero no por ello el cómic deja de ser bueno e interesante. Modigliani, “Dedo”, nos va enseñando sus miserias, con el alcohol, el fracaso de sus cuadros que no venden nada (la exposición en la galería Berthe Weill fue un sonoro castañazo en todos los sentidos, fue retirada por indecorosa). Su relación no siempre amistosa con otros pintores, como Picasso, y su interés por alistarse en la Primera Guerra Mundial, donde ve caer a muchos amigos y compañeros en el frente.

        Sus desnudos de ojos almendrados, de pequeñas bocas, narices torcidas, no son comprendidos ni admirados. El éxito no llega, por mucho que su marchante, el polaco Zborowski se lo prometa. Él está cansado, enfermo de tuberculosis y su única ilusión es que Jeanne Hébuterne, su pareja, espera un bebé. Viaja al sur, a Niza, a recuperarse de su precaria salud, se entrevista con Renoir, y la guerra, y la vida, llegan a su fin. Tanto para Jeanne, como para él.

        Un artista maldito. El dibujo, como os comento, no me ha llegado a gustar mucho, pero no por ello he dejado de disfrutar de este cómic, y si os gusta Modigliani, es una buena oportunidad para conocerlo un poco mejor.