ATENCIÓN:
SPOILERS. ¿Sabéis que me pasa con Star Wars?, pues que creo que se han
cargado la saga. No, ahora. No, no ha sido ahora, sino hace ya un tiempo. Y,
claro, vienes de tragarte los siete primeros episodios de la primera temporada
de The Mandalorian, que son para quitarse el sombrero, y un domingo por la
mañana, en sesión matinal, te tragas la insufrible, en mi opinión, y nada
seria, “Star Wars: El ascenso de Skywalker” (2019), que hace que, ya más
tranquilito, con un café delante, reflexiones que siguen siendo las mejores
películas de la saga las primeras, es decir, los episodios IV (Una nueva
esperanza, 1977), V (El Imperio contraataca, 1980) y VI (El retorno del Jedi,
1983).

Quizás mis casi cincuenta
años, y que estas películas me las tragaba de pequeño en el cine, me hacen ver
las cosas así. Llamadlo nostalgia o vejez, pero incluso prefiero las cintas que
vinieron posteriormente, las llamadas ominosas: I (La amenaza fantasma, 1997), II,
El ataque de los clones (2002) y III (La venganza de los Sith, 2005), donde al
menos hay escenarios barrocos y multitud de razas (ahora casi todos son humanos
metidos en causas un tanto raras de explicar) a las últimas mierdas que se han estrenado
en los últimos años, con la película de Han
Solo a la cabeza (2018, de la que ya os hablé por aquí), y de la que en mi
opinión, solo se salva “Rogue One” (2016, de la que cometí el error de no
dedicarle una entrada en el blog, y la verdad es que se lo merecía), que tiene
un argumento trágico al que no está acostumbrado el público, ni de Star Wars,
ni de ninguna otra saga.

Y es que, con el “episodio
VIII: Los últimos Jedi” (2017), aquello ya fue más que lamentable, más de lo
que mi mente podía permitirse, al ver como la escasa flota rebelde huía por el
espacio pidiendo ayuda mientras se les acababa la gasofa, o ver como Leia era salvada
por la Fuerza después de haber volado el cuadro de mando de su nave capitana.

Aquí, en la última entrega,
los despropósitos continúan. Una serie de hechos sin sentido (atención, ahora reviento la película, con los llamados
spoilers) como ver el alzamiento del Emperador Palpatine, que no solo
está vivo (¿Pero de donde sale este ahora, macho?), sino que tiene guardados en
un planeta remoto a cientos de cruceros estelares, con sus respectivas
tripulaciones (miles de hombres y mujeres, ningún droide, al contrario que en
las primeras películas donde el Imperio los tenía y eran de uso habitual), y te
preguntas por qué no los ha utilizado antes (es que eran de los Sith, ahhhm, me
callo entonces) y volver a ver a la Resistencia, que oculta en medio de la
selva (en otras cintas hubiéramos visto a pequeños seres comerse a otros seres,
junto a los X-Wings, con total normalidad y naturalidad), solo les falta ir
pidiendo por las puertas de alguna Catedral galáctica, con un halo de
victimismo que recuerda a ciertos colectivos que no vienen a cuento. Porque, la
verdad, ciertamente, nunca he entendido una Republica dirigida por una
Princesa, pero tampoco he sabido nunca que es lo que quieren los de la
Resistencia, aparte de cargarse un Imperio que está lleno de nazis HdP. El
Imperio cargárselo todo, que para eso son fascistas, genocidas y malvados, pero
la Resistencia… ¿Qué es lo que anda buscando? Nunca lo explican bien, o yo no
me entero, y creo que no quieren una República comercial como en “La Amenaza
Fantasma”.

Por otro lado, tenemos el
rollo Kylo-Rey. Te odio, te amo. Pásate a mi lado, pásate tú al mío. Te llamo
telepáticamente, no, espera, ahora estoy medio en pelotas o comprando en el
mercadillo de la esquina, (superando en poderes a todos los Jedis y Sith juntos
que han salido hasta el momento, porque esto lo hace Kylo cada vez que se
aburre y deja de mortificarse con la máscara de su abuelo, todo muy kafkiano).
Palpatine es malvado, nos quiere joder a ambos… ¿Sabías que eres su nieta y
todo esto viene porque no querías visitarlo de pequeña mientras él invadía mundos?
Nada de sentido, es absurdo totalmente.

Igualmente, tenemos la
historia de la daga de los Sith, y de cómo siempre hay un protagonista (Poe
Dameron) que cuenta que conoce a un tipo, o a una tipa, de toda la vida, que
podría ayudar, pero que tiene cuentas pendientes con él o con ella (esto era
muy habitual con Han Solo), pero el resto del equipo, que lo conoce desde hace
34 años nunca ha oído hablar de dicho tipo o tipa, ni de sus habilidades. Total,
que van, y se encuentran a un Power Rangers femenino, concretamente el rojo,
que quiere matar a Poe Dameron (que es el que ingenia este juego de amistades)
por cosas de un pasado que no se explican, ni falta que hace porque el público
es idiota y se traga todo, y el personaje se va, pero después aparece… El caso
es ir añadiendo tramas secundarias absurdas…

En fin: No hay química entre
los actores. No hay química entre Finn, Rey, Kylo (que parece un nene mimado y
llorón) y Poe Dameron. Los diálogos son absurdos y sin peso. Los droides han
pasado a ser secundarios sin mucha gracia, y Chewbacca… Ufff, enredos con el
guión rarísimos: Ahora está muerto, ahora está vivo. No estaba muerto, que
estaba de parranda. Le sobra, por supuesto, media hora laaaarga.
Las muertes, resurrecciones y
apariciones, que en las películas “clásicas” solo vimos en “El retorno del Jedi”,
aquí están al orden del día. Me muero, me aparezco fantasmalmente a dar
consejos. Me muero, me resucitas con la Fuerza. Me encuentro a una serpiente
herida de 80 metros de longitud y 6 de grosor en un pozo desértico, espera que
la cure antes de seguir (cuando en anteriores cintas la hubieran frito a tiros
de blaster sin miramientos). Me encuentro un droide que es un embudo enganchado
a una rueda, ¿Para qué lo queremos?, ni idea, pero tú llévatelo, que ya hará
algo…

Visitamos los restos de la
Estrella de la Muerte, que explotó en el espacio, con la daga del WarCraft, y
sabemos en qué lugar exacto hay que situarse para que nos chive la ubicación de
una brújula espacial de los Sith que está entre los restos de la Estrella.
Aseguramos que Luke la estuvo buscando años, y Luke, en las películas
anteriores decía que se había metido a Monja Carmelita y había estado veinte
años viendo La 2 en una choza… Una vez más nos toman por idiotas.

Yo qué sé… Es larga, aburrida,
con una narrativa atroz, hecha con jirones de historias cortas (un refrito de
la hostia de cosas ya vistas), donde en cada sitio que visitan, se van
añadiendo personajes que no añaden nada, salvo espacio, y con absurdeces como
cargas de caballería encima de un crucero imperial, que ya es para bufar,
mientras un personaje derriba Tie´s con arco y flechas, como mi admirado Ojo de
Halcón o Flecha Verde, como el que come magdalenas con el desayuno… No hay la
cantidad de razas, droides y personajes sanguinarios que hay en las primeras, y
solo hay pequeños guiños de dos segundos a los moradores de las arenas, o a los
Ewoks… Para que el abuelo, como yo, se sienta complacido (porque estamos viendo
una copia del final de El Retorno del Jedi), mientras Rey roba el apellido
Skywalker (y de paso, el chalet en el desierto).

Final absurdo, y contradictorio
(Kylo se pasa de bando en un recuerdo de su padre), que cierra la saga, pero
que amenaza con algún spin-off, como el de una exsoldado imperial (la arquera)
y Lando Carlrissian que quiere saber su origen. Me he dejado algunas cosas en
el tintero, a propósito, ya que, sino el raje sería de aquí hasta finales de
siglo, pero bueno, aquí lo dejo, ya más relajadito y desahogado… Espero que a vosotros
os guste, de verdad, y que disfrutéis de algo, que, para mí, supera más lo
comercial que otra cosa. Ale, a vender muñecos, que yo seguiré disfrutando de "The Mandalorian" (2019).