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domingo, 28 de julio de 2019

Aprendiendo de los mejores 2: Tu desarrollo personal es tu destino (Alienta, 2018) Francisco Alcaide Hernández



         Hace un año, me leí “Aprendiendo de los mejores: Tu desarrollo personal es tu destino” (Alienta, 2013), de Francisco Alcaide Hernández, y es un libro, que, desde que lo leí, lo he tenido muy presente en el último año. Me ha servido como guía en los malos momentos (personales, laborales…) y en los buenos también, para encauzar el camino, y no dejar camino para coger vereda.

          Este verano, durante el mes de julio, me he enfrascado con la segunda parte, que, cuando escribo estas líneas, va por su cuarta edición desde hace un mes (yo me he leído la tercera). El libro sigue las mismas premisas que el primero. Pequeña biografía de personas relevantes del mundo del deporte, la empresa o los espectáculos, políticos y pensadores, y una serie de frases dichas por ellos y comentadas por Alcaide. Tenemos desde Coco Chanel, hasta Bruce Lee (un total de 46 personalidades, si no conté mal), todos con cosas interesantes que aportar, y con la diferencia de que en este nuevo libro hay más testimonios femeninos. Ya comenté en la entrada del libro anterior que no me parece un libro de auto-ayuda, aunque está definido así. Yo lo veo como una guía, un camino a seguir, como comentaba anteriormente, con consejos de distintos tipos, que, tú mismo, debes encauzar hacia tu vida. Algunos te pueden servir, otros directamente, puedes adaptarlos a tu vida (yo estoy muy alejado del mundo empresarial, pero puedes adaptar algunas ideas a tu vida laboral). El libro remata, igual que el primero, en 300 frases, a modo de resumen.

         A mí, personalmente, me gusta mucho lo que leo de Alcaide. Lo sigo por algunas redes sociales, y me gusta su manera de pensar, y de definir las cosas. Lo veo práctico, claro y conciso, y suelo volver a él cuando ando un poco perdido. Lo recomiendo. “Aprendiendo de los mejores 2: Tu desarrollo personal es tu destino” (Alienta, 2018), de Francisco Alcaide Hernández.

Saint Seiya (Planeta Cómic, 2019) Masami Kurumada



        En mi última visita a Carrefour, me he encontrado alguna que otra joyita que vuelve a reeditarse, después de unos años, a un precio asequible para todos los bolsillos, y a una calidad muy buena. En las estanterías, estos días (julio de 2019), os podéis encontrar los números unos de “Saint Seiya” (1985), “Detective Conan”, “Naruto”, “One Piece” o “Dr. Slump” entre otros títulos, editados por Planeta Cómic.


          Yo me he hecho con dos: “Saint Seiya” y “Detective Conan”. Primero por el precio, que no tiene parangón, 2,95 leuros (aunque en Amazon encontraréis estos cómics por 2,80 y con la opción Prime, si disponéis de ella). Segundo, porque al primero que le hincado el diente ha sido a “Saint Seiya”, y me ha sorprendido mucho su calidad. Tiene un mini póster al inicio del cómic, páginas en color y 235 páginas que acaban con dos páginas explicativas de las armaduras de Pegaso y del Dragón.

          Es una edición que merece la pena si te gusta el anime, y el manga, y reniegas de la barbaridad que ha hecho últimamente Netflix con los personajes. Dibujo bueno, lectura entretenida, es, desde luego, muy recomendable. Ahora, como buen gancho, supongo que los siguientes volúmenes triplicarán este precio inicial, pero eso, ya lo dejo a vuestra elección.

sábado, 27 de julio de 2019

Taxi a Gibraltar (2019)



        “Taxi a Gibraltar” (2019) es un truño. ¿Y si es un truño, por qué carajo la ves? Porque hay que ver también truños, para distinguirlos, entre la vorágine que me ofrece la parrilla televisiva un sábado por la tarde.

        Lo primero que nos cuenta la película es, que, en las cárceles españolas, te pueden dar una paliza y clavarte un pincho hasta matarte, en las duchas, con el beneplácito de los funcionarios de prisiones. Después, por un lado, tenemos a León, un taxista malcarado, arruinado y amargado. Por otro, a un argentino guapo y embaucador, que acaba de salir de la cárcel, y está arruinado, Manfredi. Y, por último, a Sandra, una chica que huye de su pueblo, de su novio loco que corta una carretera durante horas sin que pase nada, y de los tópicos rurales, que, quizás, sea el personaje más surrealista de los tres, y ya es difícil.

        Manfredi sale de la cárcel, como digo, y mete a los otros dos en una búsqueda disparatada en busca de un supuesto cargamento de oro escondido en Gibraltar (a mi también me han dicho que hay un barco pirata hundido en el Guadiana, con un tesoro español, a la altura de Badajoz) en una “road movie” sin pies ni cabeza que les lleva al peñón. En fin: Mucho topicazo, y poco gancho.

viernes, 26 de julio de 2019

La Educación del Rey (2017)



        Quizás la película argentina “La Educación del Rey” (2017) no sea una historia nueva, a mi me recordó, a grandes rasgos y salvando las distancias, y no os riais, a “Capitanes Intrépidos” (1937), película que vi muchas veces en mi niñez. En el meollo, en lo que quiere contar de fondo. Tanto es así, que, ya, desde el minuto diez de cinta, ya me dije: Ya sé cómo acabará todo esto.

        Aquí tenemos a un joven de dieciséis años, Reynaldo, que es la copia argentina de Gabino Diego con cincuenta años menos. Al joven Rey, se le fastidia su primer trabajo en el mundo de la delincuencia juvenil, siempre tan versátil, y acaba (como un elefante en una cristalería) en el patio trasero de un guardia jubilado, que, desde que no labora, tiene cara de perro. A cambio de que no lo delate, Rey llega a un acuerdo con el viejo, y trabajará para él arreglando los desperfectos.

        Como es de esperar, entre los dos surge una amistad sincera, una relación simbiótica, en la que el viejo quiere ayudar a Rey a salir del mundo que le espera, y Rey se deja ayudar, aunque tiene que arreglar algunas cositas pendientes…

        “La educación del Rey” es una película interesante, sin llegar a ser Cine Social (¿O tal vez si?), tiene algo de drama adolescente que me gustaría que vieran mis alumnos. De Justicia a lo lejano Oeste, de amistad entre viejo sabio y “pescadito”, que, tozudo en un principio, aprende y madura junto a él, y abre los ojos. El final, esperado.

Saint Seiya (Serie, 2019) Netflix



        “Saint Seiya” (Netflix, 2019) es uno de esos ejemplos, en los que, si te lo propones, puedes cargarte una buena historia, una serie clásica, cagándola desde el primer episodio. Y es que la serie original de Masami Kurumada tenía muchos defectos, fallos en su narrativa y situaciones arregladas con cola de contacto, pero, a mi generación nos marcó.

        Aquello de que había una serie de jóvenes huérfanos (en el Anime, en el Manga eran cien hijos del Señor Kido), que, entrenados en distintas partes del mundo, se convertían en Caballeros del Zodiaco, era original y enganchaba. Batallas épicas contra otros caballeros y dioses mitológicos, sangre a cascoporro y muertes por doquier.

         Ahora, nos viene Netflix, con una nueva versión, que poco tiene que ver con todo lo anterior, y mucho menos con la serie clásica. Una versión, tal vez, para un público joven, de entre ocho y doce años, como mucho (la animación de los personajes, así me lo parece). En este “Saint Seiya” la violencia a la que nos tenían acostumbrados los Caballeros, desaparece. Los hechos se precipitan a una velocidad increíble, y hay historias que se pasan por alto, batallas que se resuelven en segundos, o que directamente se dan por hecho que han ocurrido. Al Caballero de Andrómeda, Shun, sin pestañear, lo convierten en una chica, sin más miramientos, cuando siempre ha sido un hombre (guapo, con club de fans en el Anime, y con novia, fallecida, en su lugar de entrenamiento) tranquilo y pacífico, y ese carácter afable ha llegado a transformarlo en chica en esta nueva versión: Inaudito. ¿Acaso no sabían que en un futuro iba a ser la reencarnación del mismísimo Hades? Hyoga, Caballero del Cisne, es un renegado quejica, un asesino mandado por el Santuario para evitar una Profecía que asegura que con la nueva reencarnación de Atenea, llegará el fin del mundo (ya era hora).

        El Torneo Galáctico se resuelve en una especie de Garaje grasiento subterráneo y solitario, donde hay combates que duran dos segundos, y los saltos en el espacio-tiempo son normales, sin mayores explicaciones. Cuando debería haber sido un Torneo retransmitido a nivel mundial, y protagonizado por nenes de quince años. Aparece un nuevo villano, Vander, que sobra, y los Caballeros Negros (Cyborgs modificados genéticamente, Cassius es uno de ellos, cuando en el Anime finalmente se convierte en héroe) parecen haberse escapado de un cómic de “Iron Man”. Hay una escena, donde los Caballeros son nombrados Caballeros, como en el Medievo, al son de unas gaitas escocesas, en el que ya directamente sufrí un síncope.

        No es que la nueva versión se haya remodelado, es que directamente es horrible, una verdadero DESASTRE, una multitud de despropósitos inenarrables, por lo menos para los amantes (entre los que estoy) de la serie original. No es NADA RECOMENDABLE. Pero… Por Atenea, si hay hasta una alcantarilla que habla…

        P.D: Espero que no se les pase por la mollera hacer más cócteles de estos.

El Empecinado (Cascaborra Ediciones, 2019) Miguel Gómez Andrea "Gol", Agustín Garriga.


        Ciertamente, yo no sabía de dónde le venía al guerrillero, Juan Martín Díez, el mote de “El empecinado”. Siempre pensé, que, el sobrenombre, le venía de lo perseverante y determinado que era. Al leer este cómic, “El empecinado” (Cascaborra Ediciones, 2019, dentro de su colección “Historia de España en viñetas”) con guion del maestro Miguel Gómez Andrea “Gol” y dibujo y color de Agustín Garriga, me entero que ese apelativo se lo daban a todos los naturales de Castrillo de Duero (aún se conserva su casa en la localidad), ya que el arroyo (el Botijas) que por allí pasa, va cargado de pecina o barro, de esa fusca verde en descomposición, que tanto habita en mi cercano Guadiana, y, a la larga, ese apodo se convirtió en sinónimo de obstinado.

        El cómic se basa en la vida del más famoso guerrillero de la Guerra de la Independencia española (1808-1814) contra el invasor francés (no, no fue Curro Jiménez). Labrador, desde bien joven, con dieciocho años, se enroló en la llamada Guerra de Convención (1793-1795) contra Francia, luchando en el Rosellón. Vuelto a casa, se casó, y volvió a trabajar la tierra en el pueblo de su mujer, Fuentecén (Burgos), hasta que decidió hacerle la guerra a los franceses cuando se enteró que una muchacha de su pueblo había sido violada por un soldado napoleónico. Pronto organizó un sistema de guerrillas compuesto por familiares y allegados, a los que se les fue uniendo, según sumaba victorias, voluntarios llegados desde diferentes lugares, hasta alcanzar varios miles de hombres.

         Mujeriego, desde el principio defendió la vuelta de Fernando VII, y juró la Constitución de 1812. Cuando durante el Trienio Liberal, Fernando VII incumple su promesa de ser un rey constitucional, y reclama a los Cien Mil Hijos de San Luís para la restitución del Absolutismo, El Empecinado se declara Constitucionalista y lucha contra los realistas. Huido a Portugal, decide volver una vez que Fernando VII le ofrece el indulto, algo que no cumple (claro está). El Empecinado es arrestado en Olmos de Peñafiel, y ejecutado en la horca, sin juicio, en Roa de Duero, aunque previamente fue denigrado e insultado en la cárcel de Nava de Roa.

         El cómic de Gol y de Agustín Garriga es una verdadera pasada. Sigue el estilo de los clásicos cómics de aventuras, basándose en lo más relevante de la historia del guerrillero. Tiene acción, un desarrollo narrativo trepidante, y es pura Historia. De lo más recomendable.

         P.D: El cómic da un dato que yo desconocía. El Empecinado atacó y saqueó Cáceres en 1823 durante su lucha contra Fernando VII.

miércoles, 24 de julio de 2019

Wonder (2017)



        Mira tú por donde, que, de casualidad, he descubierto una de mis futuras películas para mi ciclo de Cine Social en clase: “Wonder” (2017), protagonizada por Julia Roberts, Owen Wilson y Jacob Tremblay (en el papel del protagonista, Auggie).

        En “Wonder”, tenemos la historia de un nene que quiere ser astronauta, tiene una imaginación desbordante, le gusta el espacio, MineCraft y Star Wars. El único problema que tiene Auggie es que ha pasado 27 veces por quirófano, debido a un extraño síndrome con el que nació (Treacher Collins), que se identifica por una extraña deformidad facial.

        Se ha educado, y ha estudiado en casa, debido a sus continuas visitas médicas, disfrazado de astronauta para no mostrar su rostro. Pero, a los diez años, sus padres deciden matricularlo en una típica escuela privada norteamericana, como las de las series, donde su problema no pasará inadvertido… Y Auggie conocerá la amistad, la traición, y, la vida, al fin y al cabo.

        La película es emotiva, y da mucho juego para trabajarla en clase. De hecho, se me ocurren muchas didácticas para usar, desde debates, hasta comentarios y opiniones sobre cómo reaccionan cada uno de los personajes ante el problema de Auggie, búsqueda de información sobre la enfermedad y trabajos para exponer (me tengo que organizar). Creo que es una película un tanto pastelera, pero muy buena para tratar el tema del acoso escolar. La recomiendo.

lunes, 22 de julio de 2019

Cementerio de animales (2019)



        “Cementerio de animales” (2019) no estaba entre mis películas preferentes. Vi la película original, hace mil años, en la que salía Stephen King, y, en la que, además, él mismo hacía el guion cinematográfico de la misma, así que me imaginé que este “reboot” podría ser cualquier cosa.

        La novela nunca me dio por leerla, y con esta nueva versión, tengo que decir, que no todo es malo. Tiene aires de película de Antena 3 al mediodía, pero un desarrollo narrativo rápido, que juega con los sustos a base de multiplicar los decibelios por cuatro mil en tres segundos y medio. Es decir, te asusta el ruido, no el supuesto susto.

        En esta película, tenemos al Dr. Louis Creed, que se ha mudado con su familia, no se dice el motivo, desde Boston hasta una población de Maine, donde antes había muchos indios, pero los echaron de sus tierras cuando no pudieron matarlos a todos (Ups, Leyenda Negra, y no es española). El caso es que, en las tierras de alrededor de la casa, hay un cementerio de animales, y un poco más allá, según se sigue la linde (cuenta el vecino, que es muy majete, que nos recuerda a Don Quijote), unas tierras corruptas, no urbanizables, donde todo lo muerto que plantas, resucita, pero con mucha mala inquina, como si despertaran de unas de esas siestas de dos horas y media, que no sabes si es de día o estás en Saturno.

        El caso, es que Church, el gato familiar, muere en combate singular con un camión de 2900 toneladas. Y allí que va el buen doctor, que tiene la expresividad de un teleñeco, a plantar al gato, a ver que nos sale. Y, como podéis suponer, el gato vuelve, pero como la mala hostia de un seguidor del Celtic ante un pub cerrado… Y, ya puestos, como ha funcionado con el gato, pues podemos enterrar otras cosas… ¿No?

         La película es entretenida, sin llegar a tener que tirar cohetes. El padre no cree en el más allá, la madre tiene traumas de la infancia, y al gato deberían darle un Oscar a Mejor Secundario. Se deja ver.

Informe sobre Auschwitz, Primo Levi. Reverso Ediciones, 2005



        En mi etapa del instituto, leímos, no recuerdo si en filosofía o en literatura, un extracto de “Si esto es un hombre” de Primo Levi, sobre sus experiencias en el campo de concentración nazi de Auschwitz, durante la Segunda Guerra Mundial. Levi había sido un judío italiano, químico, que es arrestado en diciembre de 1943 por su lucha anti-fascista. Entregado al ejército alemán, por judío. Es enviado al campo de concentración de Monowice (en Polonia) que formaba parte del mayor complejo que era el Campo principal de Auschwitz (febrero de 1944).

        El viaje hasta el campo de concentración, junto a otros 650 italianos, duró cinco días, en vagones para el ganado, atestados de personas con maletas y enseres personales. Nada más llegar, los alemanes asesinan a las cuartas quintas partes de los italianos. Levi se identifica, desde el primer día, como químico, y eso le permite sobrevivir al año infernal (diez meses) que va a pasar en el campo hasta que este es liberado por las fuerzas soviéticas en enero del 45.

        Una vez fuera del campo, comenzó a escribir poemas, memorias relacionadas con el campo y sus experiencias personales vividas durante su cautiverio, novelas… Que le granjearon algún premio. “Si esto es un hombre” fue uno de sus textos más conocidos. Yo, esta semana, he tenido la oportunidad de leer “Informe sobre Auschwitz”, pequeño texto que escribió, junto a otro compañero de cautiverio, el médico, Leonardo Debenedetti (fallecido en 1983), en el cual narran las deficiencias médicas del campo de concentración, las enfermedades que sufrían los prisioneros, los malos tratos… Un texto sobrecogedor, desde las primeras páginas.

        En esta edición, (“Informe sobre Auschwitz, Reverso Ediciones, 2005”), que he tenido ocasión de leer, de Philippe Mesnard, hay cuatro partes: Un prólogo de Mesnard de cincuenta y pico de páginas, titulado “Un texto sin importancia”, donde reflexiona sobre la literatura de Primo Levi, excesivo en mi opinión (le sobran 49 páginas, y eso que no tenía “importancia”). El texto en sí, de Levi, que es donde está el meollo, “Informe sobre Auschwitz”. Una tercera parte, firmada nuevamente por Mesnard, que estaba aburrido, que pasaba por allí, titulada “La etiqueta”, en el cual el bueno de Philippe va más al grano, afortunadamente, sobre los hechos y acontecimientos narrados, y la vuelta, por dos veces, de Levi al Campo. Y una entrevista final, de la RAI a Levi, con motivo de su segunda vuelta al campo, en junio de 1982, que es transcrita aquí, y en la que Levi augura la vuelta de ideas que no están muertas (nazismo, fascismo…) en unas pocas generaciones, demostrando la claridad de visión que tenía este señor.

        Levi, no está muy claro, si fue fortuito o un suicidio, murió al caerse por el hueco de las escaleras de su edificio, desde un tercer piso.

domingo, 21 de julio de 2019

El Rey León (2019)



         Fuimos a ver “El Rey León” (2019), en sesión matinal, a sabiendas de lo que íbamos a ver. Y digo bien, porque sabía de antemano que la película digitalizada que hemos visto era, y es, exactamente, casi copiada, de la de 1994. Misma historia, misma situación, mismos personajes y canciones, pero sin el doblaje de Constantino Romero (Q.E.D). Pero, Ojo, está muy bien. Merece la pena, en mi opinión, disfrutar de un chute de ordenador del bueno.

          La película merece la pena irla a ver, como es mi caso, con nenes pequeños. La historia ya la conocemos. Reino de la sabana, gobernado por Mufasa, Rey león bueno, que tiene un hijo, Simba. Scar, su tío, derroca a Mufasa (lo mata, vamos), y Simba, apenas un cachorro, tiene que exiliarse con dos epicúreos (Hakkuna matata resume su filosofía), Pumba y Timón, que lo toman a su cargo, y lo convierten en un estoico al cabo de unos años comiendo bichos y cosas alucinógenas, a las que también es adicto cierto mandril que anda por allí con un “cayao”.


         Con el tiempo, Simba se hace un señor león. Mientras canta los temazos del momento, “Da cera, pule cera”, y eso le fortalece. Una novia de la infancia (cualquiera le dice que no, iba para monje) le convence para que vuelva a su Reino, que está hecho unos zorros (o unas hienas), y que restaure el equilibrio natural de las cosas, ante de que se proclame una República y se acabe la Monarquía para siempre.

         Simba vuelve, con un reducido comando, a dar un golpe de estado a su malvado tío, y de paso, quemar la mitad de la sabana por si hay que edificar, o reurbanizar, algo en un futuro no muy lejano. El mandril loco y drogata les da poderes a todos: Tú la leona, tú el guarro, tú pájaro loco, suricato postrero y tú el carroñero de bichos.

        Hay una batalla final, en la que Scar pasa a la historia, y Simba se proclama nuevo rey, trayendo de nuevo la paz y el equilibrio natural. Meten al Reino en la OTAN, y lo celebran comiéndose al mandril, al pájaro, al guarro y al suricato. Fin.

        Preguntada mi hija qué tal le pareció. Ella entusiasmada contesta que le ha encantado. Ha aprendido una valiosa lección: “Véngate. Tarda lo que tengas que tardar, pero no dejes de vengarte”. Tiene seis años. Lo ha pillado al vuelo. De eso trata, amigos míos, “El Rey León”.