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domingo, 21 de julio de 2019

El Rey León (2019)



         Fuimos a ver “El Rey León” (2019), en sesión matinal, a sabiendas de lo que íbamos a ver. Y digo bien, porque sabía de antemano que la película digitalizada que hemos visto era, y es, exactamente, casi copiada, de la de 1994. Misma historia, misma situación, mismos personajes y canciones, pero sin el doblaje de Constantino Romero (Q.E.D). Pero, Ojo, está muy bien. Merece la pena, en mi opinión, disfrutar de un chute de ordenador del bueno.

          La película merece la pena irla a ver, como es mi caso, con nenes pequeños. La historia ya la conocemos. Reino de la sabana, gobernado por Mufasa, Rey león bueno, que tiene un hijo, Simba. Scar, su tío, derroca a Mufasa (lo mata, vamos), y Simba, apenas un cachorro, tiene que exiliarse con dos epicúreos (Hakkuna matata resume su filosofía), Pumba y Timón, que lo toman a su cargo, y lo convierten en un estoico al cabo de unos años comiendo bichos y cosas alucinógenas, a las que también es adicto cierto mandril que anda por allí con un “cayao”.


         Con el tiempo, Simba se hace un señor león. Mientras canta los temazos del momento, “Da cera, pule cera”, y eso le fortalece. Una novia de la infancia (cualquiera le dice que no, iba para monje) le convence para que vuelva a su Reino, que está hecho unos zorros (o unas hienas), y que restaure el equilibrio natural de las cosas, ante de que se proclame una República y se acabe la Monarquía para siempre.

         Simba vuelve, con un reducido comando, a dar un golpe de estado a su malvado tío, y de paso, quemar la mitad de la sabana por si hay que edificar, o reurbanizar, algo en un futuro no muy lejano. El mandril loco y drogata les da poderes a todos: Tú la leona, tú el guarro, tú pájaro loco, suricato postrero y tú el carroñero de bichos.

        Hay una batalla final, en la que Scar pasa a la historia, y Simba se proclama nuevo rey, trayendo de nuevo la paz y el equilibrio natural. Meten al Reino en la OTAN, y lo celebran comiéndose al mandril, al pájaro, al guarro y al suricato. Fin.

        Preguntada mi hija qué tal le pareció. Ella entusiasmada contesta que le ha encantado. Ha aprendido una valiosa lección: “Véngate. Tarda lo que tengas que tardar, pero no dejes de vengarte”. Tiene seis años. Lo ha pillado al vuelo. De eso trata, amigos míos, “El Rey León”.

1 comentario:

Carlos dijo...

Desde que vuelve al reino la cosa se pone espectacular. Seguro que le dedican dos documentales de la 2 y un especial de la Sexta.