Sobre gustos hay mucho escrito, pero poco editado.
Maullando desde 2008...
Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.
Leer, disfrutar y comentar sobre
los libros de Juan Eslava Galán, está convirtiéndose en mí en cierta rutina. Y
es que, los dos o tres incondicionales que normalmente os pasáis por aquí, por
el Patio-Lavadero, a leernos, sabéis que desde hace un par de años, Eslava
Galán es uno de los autores de los que más comento.
Esta vez os traigo “Una historia
de la guerra civil que no va a gustar a nadie” (Tercera edición de Planeta,
2015). Como en las anteriores obras de Eslava, este hombre no se mete en dar
datos y cifras aburridas, todo lo contrario: Te lo cuenta todo con una
sencillez inaudita, a la que el lector poco está acostumbrado. Si meterse en
quienes eran los buenos, y quienes eran los malos, y señalando dentro de la
vorágine general de la Historia, algunas perlas curiosas, anecdóticas, que
hacen que el libro no se lea, sino que se beba directamente, poquito a poco,
como un café bien servido.
¿Es otro libro sobre la Guerra
Civil? Me gusta creer que no. Eslava es distinto, te cuenta – como digo – las cosas
de una manera amena, didáctica y divertida. Es un libro, desde luego, de lo más
recomendable.
Ya sé que “Death Note”
(2006-2007) es una serie japonesa de animación antigua. Un anime que causó
revuelo hace muchos años, y que colea con una serie japonesa de personajes
reales de hace unos años (2015), y que Neflix está preparando la versión
yanqui, que se estrenará, presumiblemente, en agosto de 2017. Pero…
Pero… Hasta este 2017, no me había puesto con
ella. La serie trata sobre Light, un joven ambicioso, número uno, un triunfador
nato, que encuentra una “Death Note”. Un diabólico cuaderno, perteneciente a un
Shinigami, un demonio o semidios de la Muerte. Una parca, como lo llamaríamos
en el occidente grecolatino.
La característica principal que
tiene este cuaderno es que, si escribes el nombre de una persona en sus páginas
(debes conocer igualmente su cara), el susodicho sujeto muere: O de un infarto
(si no pones la causa de la muerte) o de lo que pongas junto a su nombre
(accidente, suicidio, etc)
El cuaderno, además, te permite
ver al Shinigami, dueño originario del cuaderno, y tiene más leyes que un
Juzgado de Guardia. Pronto, Light idea el plan de un mundo mejor, gobernado por
él bajo el seudónimo de “Kira”, un nuevo Dios para un nuevo mundo. Pero,
igualmente, una mente prodigiosa, “L”, intentará desenmascarar a “Kira” y sus
malvados planes. La lucha de intelectos se desata.
A lo largo de 37 episodios, he de
reconocer que me quedaría con los trece o catorce primeros y con los dos
últimos. La serie tiene sus altibajos, como es, por otro lado, normal. Sin
embargo, la considero cerca de la perfección, casi una obra maestra, que
debería haberla visto hace ya sus diez años. Y ahora comprendo la expectación y
revuelo que tuvo en su día, y la legión de fans que sigue teniendo.
Si no has visto “Death Note”:
Deberías. Y si la has visto: Dale manzanas al Shinigami…
Con “Cars 3” (2017) me ha pasado
algo parecido que con “Gru 3”. Son películas que no están dirigidas a niños, o
por lo menos, no es una película dirigida para nenes menores de trece o catorce
años… Más bien me parecen películas para adultos, y ya de cierta edad, por
cierto…
En “Cars 3” vemos a Rayo McQueen a lo suyo,
participar en carreras. Pero llega una nueva generación de coches de carreras jóvenes,
orgullosos y ambiciosos, con muchas ganas de triunfar, que van a hacer (sobre
todo uno de ellos), que Rayo se replantee su situación.
Su mentor, Hudson Hornet, ha
fallecido (la voz original era Paul Newman), y Rayo buscará la ayuda del maestro de Hornet, el viejo Smokey y su
grupo de compañeros, que junto a una joven entrenadora, Cruz Ramírez,
intentarán que Rayo ocupe el primer lugar de la parrilla y del Campeonato de la
Copa Pistón…
Es una película sobre segundas
oportunidades, sobre cómo pasa el tiempo (“Tu Tiempo”), sobre como ceder el
lugar a otros, el final de tu carrera… Muy reflexiva, poco dinámica, poco
humorística y más filosófica que las anteriores… Siguiendo la línea de la
primera entrega (de la segunda, mejor nos olvidamos), con un breve cameo en voz
del mismísimo Fernando Alonso, que quizás se aplique a sí mismo la moraleja de
esta nueva entrega (¿Final?) de “Cars”.
Es una cinta lejos del buen rollo
al que nos tiene acostumbrados Pixar, tal vez en la línea de la última de “Toy
Story”… Debes aprender a madurar, todo tiene su principio y su final, algunos
sueños no se cumplen en tu vida… Mensajes lejos de lo que el público infantil
espera, al fin y al cabo, ellos están empezando a vivir ahora. Quizás los
guionistas de la firma tengan últimamente una crisis existencial-filosófica
temporal. Una película para ver… Sin niños…
Reconozco que “Un gato callejero
llamado Bob” (2016) es una de las películas que más me gustó del año pasado, y
sin embargo, no hice ninguna entrada sobre dicha película, por falta de tiempo
fundamentalmente.
La historia de un adicto a las
drogas, James Bowen, que sale del hoyo gracias a la ayuda de un gato
anaranjado, que un buen día se encuentra en la calle, Bob, me dejó patidifuso.
Los amantes de los gatos no estamos acostumbrados a que se publique mucho sobre
ellos. Estamos acostumbrados a verlos hacer cosas graciosas en vídeos en
YouTube, en Facebook… Pero no a este tipo de historias que te llegan.
Así que para resarcir el error.
Mi entrada será doble. Por un lado, no me voy a meter en la película, pero si
os la voy a recomendar. Ya que merece la pena para ver al propio protagonista
de esta fascinante historia, Bob, que hace de sí mismo en la cinta, y en la que
James Bowen hace un propio cameo. Es una película que hemos visto en clase a lo
largo del pasado curso, junto a “Siempre a tu lado, Hachiko” (2009), porque me gusta
utilizar como un tema transversal en mis aulas el tema del amor por los
animales (aunque no sea oficial). Dentro del Cine Social al que los tengo acostumbrados, vemos diversos
temas: Crisis, conflictos familiares, sociales, políticos, racismo… Procuro
tocar todas las cuerdas aunque es difícil. Este año me apoyé en un perro
(Hachiko) y en un gato (Bob) para intentar llegar a los alumnos.
Alguno no os lo vais a creer,
pero no todos los chicos tienen ese amor por los animales como uno ya presupone
que traen de fábrica. Muchos creen que perros y gatos, por poneros un ejemplo,
son meras mascotas que se chupan una pata de vez en cuando. Obras como esta,
escasas, ayudan en algo a ir cambiando percepciones y puntos de vista.
El libro “Un gato callejero
llamado Bob” (2013, edición en castellano) publicado por James Bowen tiene poco
que ver con la película. Las dos historias, la de la película y la del libro,
son francamente admirables, pero “el gato al agua”, como no, se lo lleva el
libro, una vez más.
James Bowen, es un joven
drogadicto, que se ha malcriado entre Australia e Inglaterra, sin prácticamente
ningún referente parental. Viviendo en las calles de Londres, intenta salir de
su enganche a la metadona, y se gana la vida tocando la guitarra por el Centro
de la ciudad y vendiendo revistas. Un día, Bob, un gato naranja, malherido, aparece en su vida, y
aunque James es receloso de entablar cualquier tipo de vínculo con él, la magia
del gato le atrapará, y hará que James cambie su vida…
(Un video de YouTube, de hace unos meses, de James y Bob)
Lo dicho, recomiendo tanto la
película como el libro (en la página final del libro, Bowen reconoce "ayuda" para escribirlo, lo cual le honra por su sinceridad), las dos me parecen auténticas, pequeñas joyitas. A mí,
francamente, me han gustado, y me ha llegado mucho esta historia de James y
Bob, que espero estén muchos años juntos.
No es la primera vez que hablo de
cómics portugueses, y de cómics en portugués (que no es lo mismo). Tampoco es
la primera vez que os traigo una obra de este tándem de autores portugueses:
André Oliveira & João Sequeira. De hecho, os hablé ya de ellos y de su obra
"Tormenta"
y de Oliveira en su colaboración, junto a otros autores, en "Milagreiro".
“Lugar maldito” (2017) es lo
último de este dúo que funciona tan, pero tan bien. Oliveira vuelve a los
pinceles, con un dibujo suyo muy característico, muy expresionista, en blanco y
negro, y que a mi tantísimo me recuerda al belga James Ensor (1860-1949) y a
sus enigmáticas máscaras, sin dejar de lado las máscaras africanas, o las
xilografías propias del grupo alemán “El puente” (1905), sobre todo las de
Nolde. Sequeira, a su vez, nos trae una historia de terror portuguesa, ubicada
en el Alto Duero, en una casa inhóspita, en un bosque, rodeada de muñecos
extraños, y máscaras, y donde desde hace muchos años, circula la leyenda del “rapaz
de carvão”. Una historia de locura, sangre, delirios y pesadillas, donde el
diablo deambula entre los mortales y nada, al parecer, puede pararlo. Casi
podríamos decir que es la historia de “El resplandor”, a la portuguesa. A mí,
personalmente, me ha fascinado.
El cómic portugués es un gran
desconocido a este lado de la raya. Y es una pena, porque “Lugar maldito” viene
a recordarnos que calidad no le falta. Ojalá puedan, poco a poco, hacerse un
hueco en el panorama actual. Os lo recomiendo, sin duda.
En “Ejemplo
Perfecto” (Editado en castellano por Ponent Mon en 2008), de John Porcellino
(1968) no vas a encontrar un dibujo magistral, pero si vas a poder leer una
historia impresionante, encantadora, con la magia que tienen las cosas
sencillas, bien narradas, bien contadas.
John
Porcellino es un caricaturista estadounidense, poeta (creo que lleva tres
libros publicados), con una particularidad. Padece un trastorno obsesivo
compulsivo, prácticamente desde la adolescencia. Ya en su etapa de estudiante,
interesado por el Rock y el Punk, sufre una gran depresión y tendencias
suicidas. Escribe compulsivamente, muchas veces sin sentido, lee cómics, no
consigue publicar.
“Ejemplo
perfecto” es parte de la adolescencia de Porcellino, de su cara amable, de sus
ganas de vivir. Nos narra la relación con sus amigos, los conciertos, los interminables viajes
en coche por el Estado, sus desengaños amorosos, su afición por la música (la
guitarra española y la hawaiana), todo con un dibujo austero y sencillo, pero
con un texto profundo y lleno de sentimientos, quizás también de cierta
melancolía que Porcellino remata con sus decididas ganas de vivir, y de
disfrutar de la vida.
Es una
gran novela gráfica, y un gran autor. Os lo recomiendo.
“Barsowia
en llamas” (2006) es una de mis adquisiciones más recientes, concretamente
comprado en un puesto de libros y cómics de Matalascañas (Huelva), al que suelo
comprar cada vez que me dejo caer por allí.
Publicado por Dolmen Editorial ya hace un
porrón de años (2006), la revista Barsowia era una revista que comenzó a
publicarse en 2003, originalmente en gallego, y que reunía no solo a lo más
selecto del panorama galego del momento, sino también a autores internacionales
independientes.
Con un estilo rompedor, reivindicativo, la
revista tocaba temas como el cambio climático, la lucha de clases, la
injusticia social, todo mezclado con una buena dosis de surrealismo, robots,
ovnis y con un fuerte poderío de la imagen. Algunas de sus viñetas eran, y son,
puñetazos directos al ojo del lector.
“Barsowia
en llamas” fue la recopilación, en castellano, de algunas de estas historias,
algunas de ellas inéditas en su día. Se echan en falta más revistas o fanzines
de este tipo. Muy recomendable.
La ciudad de Columbia iba
camino de convertirse en una ciudad ideal. Una ciudad del futuro. Un futuro
donde los robots estuvieran a disposición de los humanos, de sus trabajos y
placeres. Todo eso iba a ser Columbia, de mano del Sr. Foyle y su encantadora esposa
Theresa. Tucker, su pequeño hijo, sería la próxima generación de esta nueva
ciudad renacida, robotizada.
Pero, con los años, el sueño
se va al carajo. Los robots desobedecen a sus amos humanos, adquieren
raciocinio otorgado por un grupo de hackers. Los limpiadores, carteros y policías
se convierten en gánsteres, prostitutas y criminales de todos los rangos.
Aquel niño, Tucker, ya adulto,
exsoldado profesional, ha vuelto a Columbia para arreglar el desaguisado, pero
entre tiro y tiro, novias y cuerpazos robóticos, descubre verdades como puños,
relacionadas con él y su familia… Nada que un balazo a tiempo no pueda
solucionar.
Howard Chaykin dibuja y protagoniza una
historia que me ha recordado mucho a la serie “WestWorld”, con robots y
androides que superan a sus creadores humanos. Algunos se convierten en
verdaderas máquinas de matar, otros de follar, y otros de hacer dinero a
mansalva. “City of Tomorrow” (2006) tiene de todo un poco, es un cómic
colorido, con un toque de picardía y arrogancia. Es el mundo del futuro.
“Gru 3. Mi villano favorito”
(2017) te ofrece lo mismo que las dos anteriores partes, aunque quizás bajando
un poquito el nivel (aunque no mucho, ¿Eh?). Es decir: Gags graciosos, Minions,
las hijastras, la mujer espía-agente secreto, misiones peligrosas y aparatos
complejos… Pero, ¿Qué cambia? Pues que Gru tiene un hermano. Un hermano
aspirante a villano llamado Dru, y del que Gru no tenía ni idea de su existencia...
Y un nuevo villano, malo malísimo, con el cual
yo, personalmente, me he reído mucho por sus referencias ochenteras: Balthazar
Pratt. Chicles, música de los ochenta, casetes, referencias televisivas…
En esta entrega Gru se deberá
enfrentar al doble reto de conocer a su hermano y enfrentarse a un nuevo
enemigo. Los Minions, por variar, a su bola, haciendo su propia historia, más
independientes que nunca. No os cuento más. Os gustará.
P.D: Ya sé… Es una entrada
pequeña, os cuento poco… Pero prefiero que la veáis. En serio.
“El Clavo” (2005) es un
luchador de Wrestling. Sus días de gloria ya han pasado, o tal vez no. En este
cómic se tendrá que enfrentar a la batalla de su vida.
“El Clavo”, su mujer, su
pequeña hija y unos amigos viajan en su autocaravana para pasar unos días que
pensaban que iban a ser de relax. La cosa se complica cuando deciden parar en “Las
colinas del diablo”, un antiguo asentamiento colonial maldito…
Estamos ante un cómic de
acción, de mucha acción, con el rockero Rob Zombie y Steve Niles ("The Lukers",
entre otras historias de terror, con dibujo de Héctor Casanova, y ya comentado en este blog) al frente de
esta trepidante historia, con tantísima sangre y gore. Y con el dibujo de Nat
Jones (con las tablas de “Spawn), que es ideal para este tipo de historias. Se
lee rápido, se disfruta a tope, y es muy recomendable.
“Stardust. Lluvia de estrellas”
(2000), de Neil Gaiman y Charles Vess, es otra de esas rara avis con la que de
vez en cuando me encuentro. No es un cómic. Es un compendio de poemas, relatos
cortos (dos), y dibujos de más de una docena de dibujantes relacionados con la temática
fantástica.
Originalmente, fueron cuatro
pequeños álbumes, y este que os presento, un especial de remate. Charles Vess y
su mujer tuvieron un accidente de tráfico, del cual su mujer, en un principio,
no quedó bien. Para pagar la rehabilitación de su mujer (recordad que en EEUU
no hay Seguridad Social), a Vess se le ocurrió esta pequeña obrita, de carácter
benéfico podría decirse, basada en una novela que había escrito Gaiman unos
años antes, a principios de los noventa.
Es interesante, es raro, no es
un cómic (repito) y creo que anda descatalogado, pero quizás os lo encontréis algún
día, en un mercadillo. A tener en cuenta.
Si os digo la verdad, este “Soledades
e ilusiones. Historias cortas (1977-97) de P.Craig Russell” (2005), el defecto
que tiene es que es, tan bueno, que se te queda corto.
Publicado por Norma en 2005,
Craig Russell (1951) es uno de los dibujantes de cómics americanos más
conocidos del S.XX, y de lo que llevamos del XXI, con más de cien títulos y
trabajo de nivel internacional a sus espaldas: Doctor Extraño, Sandman,
HellBoy, Batman… Y así un porrón de trabajos a sus espaldas para distintas
editoriales.
Este “Soledades e ilusiones”
vendrían a ser sus trabajos menores. Historias cortas, algunas propias, y otras
adaptaciones de otros autores, en el que nos demuestra que es un crack del
dibujo, de la composición y del entretenimiento: Es una de esas pequeñas
joyitas que si ves en un mercadillo, harías mal no comprándola.
P.D: No os equivoqueis con el otro Craig Russell, el escritor escoces.
Annie no tiene diez años, pero ya
ha provocado tres muertes. Las de sus tres mascotas: Un lagarto, una rata, y un
bicho. Annie vive con su abuelo, que es dibujante y pintor, y con su hermana
Melissa, de trece años, a la que no soporta. Ambas, han perdido a su madre
recientemente. Su padre fue a por tabaco, y aún no ha vuelto.
Un día, Annie se encuentra a “Ojo”,
en una enorme tubería de desagüe, en mitad de la nada. “Ojo” es un pequeño
bichito carnívoro, con tentáculos, que adora la humedad y la oscuridad… Pero “Ojo”
no vive solo, tiene a su mamá, de varias docenas de dientes afilados,
esperándolo en la tubería…
“Ojo” (2005) viene de la mano de
Sam Kieth, guionista de la aclamada “Sandman”, que también colabora en el
dibujo. Tiene un punto Tim Burton, un punto de surrealismo, un punto de oscuro terror,
y la enorme soledad de una cría que ha perdido a su madre demasiado pronto. Es
una historia deliciosa, tremenda, quizás para hacer algo más grande. Lo
negativo del cómic es que, en mi opinión, tiene algunas viñetas demasiado
pequeñas, y mi presbicia me traiciona en estos casos. Aun así, es un cómic muy
interesante y entretenido.
¿Os acordáis de aquel mítico
episodio de Los Simpson “Campamento Krusty”? Pues eso es “ColdWater” (2013).
Una versión de Campamento Krusty, de muy bajo presupuesto.
En plena noche, en la habitación
de Brad entran unos tipos que lo sacan a rastras de casa. Parece un secuestro,
pero no lo es. Su madre no para de pedirle perdón, en la calle, mientras a Brad
se lo llevan a un destino desconocido.
Sin muchas preguntas (y
respuestas) de por medio. Aparece en ColdWater, un campamento para adolescentes
problemáticos (No llegan a veinte), en mitad de la nada, dirigido por un excoronel
de la Guerra de Irak. Tras semanas de trabajo duro, marchas y abusos, los
chicos (que aparentemente no son tan chungos, al menos, en un principio),
comienzan a cambiar (a peor) y la cosa se pone, finalmente, chunga, bastante
fea. La historia se nos va mostrando a través de múltiples flashbacks, que hace
que el espectador se pierda un poco, ya que hay que componer el puzzle, o al
menos, imaginárselo.
La cinta lo intenta, pero, en mi
opinión, no llega. Los actores no son muy creíbles en sus papeles, no
enganchan, y hay escenas muy tópicas y típicas de este tipo de cine
norteamericano. La idea me parece buena, quiero decir, que si el guion lo
pillan para una serie (u otro director la película), quizás hubiera salido algo
interesante… Aun así, le dedico esta entrada en el blog porque, puestos,
ColdWater puede entretenerte, eso sí, sin tirar muchos cohetes.
P.D: El parecido del protagonista
con Ryan Gosling es digno de destacar.