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miércoles, 10 de diciembre de 2025

Frankenstein (2025)


El Monstruo de Frankenstein, que no se llamaba Frankenstein (que era el nombre de su creador), es uno de mis monstruos clásicos favoritos junto a Drácula.

Al Moderno Prometeo, nacido de la imaginación de Mary Shelley, le he dedicado alguna que otra reseña tanto por el blog como por el Canal, sobre todo dedicadas a referencias comiqueras, y ahora tengo la oportunidad de dedicarle una reseña cinematográfica, a través de la versión de este 2025 que se nos muere, que ha venido de la mano de Guillermo del Toro.


Con un estreno limitado en cines el pasado 17 de octubre, y un estreno mundial en Netflix el 7 de noviembre (que es de donde vengo yo), “Frankenstein” ha tenido un presupuesto de 120 millones de dólares y ha recaudado 350.000 dólares mientras ha estado en cine, y ha alcanzado más de 66 millones de visualizaciones en Netflix, al parecer, desde su estreno, que eso en dinero, no sé cuánto podrá ser…

Yo, por mi parte, ya os adelanto que me ha gustado, aunque se toma ciertas licencias, en parte comprensibles, sobre la obra original, una terrorífica adaptación…

 

Una de las cosas que más me ha gustado, es el enfoque por partes que le da Guillermo del Toro, y en donde vamos a ver los dos puntos de vista de nuestros protagonistas, en parte antagónicos, en parte cosidos irremediablemente.

Víctor Frankenstein es encontrado moribundo en el ártico por una expedición. Al ser rescatado por los marineros, cuyo barco se haya encallado en el hielo, Víctor narra su historia, prácticamente desde que tenía tres años y medio, mientras que el capitán del barco se bebe un café tras otro para aguantar toda la perolata que nos llevará a dos horas y veinte minutos de metraje…


Aquí hago un inciso para comentar, que, de haber ido al cine a ver esta película, posiblemente me habría salido a mitad de la narrativa para ir al W.C, al menos una vez. Dos, si precisamente me hubiese tomado un café antes de entrar.

 … Así, Víctor Frankenstein nos cuenta la relación con su madre, lo estricto que era su padre, que era barón, y al que le salía el dinero por las orejas (si estos palacetes y lujazos se gasta un barón, no quiero imaginar lo que tendrá un duque), y cómo el fallecimiento de su madre lo marcará para estudiar medicina en la Universidad de Extremadura.


Su madre, por cierto, fallecerá en el parto de su hermano William, que será el ojito derecho de su padre, que le compra la bicicleta BMX y la Play, mientras que Víctor recibe más palos que un cliente del Tío La Vara.

Después lo vemos en 1855, mostrando a un Aula Magna, como a través de una pila de petaca, puede hacer que medio muerto se mueva y coja cosas al vuelo. Con un condensador de fluzo, el muerto “revivio” te presenta en Televisión Española un show nocturno.

Su proyecto es un fracaso, y no le dan beca de la Junta de Extremadura por no tener carnet en ningún partido, pero se le aparece Christoph Waltz, que tiene más tonterías que el ropero de un indio, y le dice que él está muy interesado en su trabajo, y que le va a dar pasta infinita para hacer la noche de los Muertos Vivientes. De hecho, le compra todos los artilugios que necesita, inventados o no, en una web china, y se montan un puzle de trozos de cuerpos, cuyo producto final recuerda al tipo calvo de “Alien: Prometheus”, pero con más fronteras y coseduras que el Mapa de África en la Conferencia de Berlín.

 

Una vez resucitado el ser, Víctor se horroriza y decide abandonar al ser, aunque este en venganza, le hará la vida imposible a Víctor, aprovechando su prácticamente inmortalidad, y una mezcla de frustración, rencor, venganza… De todo un poco, que te podrá recordar a un autónomo después de pagar la trimestral en España.

En la segunda parte, el monstruo de Frankenstein, que ha matado a seis marineros en un intento por abordar el barco donde Víctor, moribundo, no para de darle a la sin hueso, viene de buen rollo, para contarle al Capitán del barco, que se ha ganado el cielo con tanta matraca, su versión de los hechos, poniendo a Víctor de perro malnacido para arriba, y convirtiendo aquel camarote en el estudio de “Caso Cerrado” … De hecho, no debe faltarle la razón, porque ante la falta de argumentos, Víctor decide morirse, y el Monstruo abandona el barco, ante los atónitos marineros, no sin antes sacarles del hielo con un buen empujón.

Ante el desarrollo de los acontecimientos, el capitán toma la decisión más sensata: Volver a casa, dejando al Monstruo a su suerte, por si le da por seguir hablando, o se encuentran algo incluso peor en aquel desierto helado.


    En definitiva: “Frankenstein” es una muy buena película de terror gótico, que como os comento, se toma algunas licencias sobre la obra original, pero que presenta un buen resultado final. Como curiosidades, os puedo comentar que, a Guillermo del Toro, al parecer, se le pasó por la cabeza hacer esta versión en blanco y negro, y que originalmente, el monstruo lo iba a interpretar Andrew Garfield, el olvidado telarañas. El personaje de Christoph Waltz no aparece en la obra original, y en realidad es un personaje metafórico, para Del Toro, sobre Hollywood y las presiones que suelen ejercer sobre sus producciones. Y, para concluir, que el rodaje principal se llevó a cabo entre Toronto (Canadá) y Edimburgo (Escocia) para capturar la atmósfera oscura y nevada de la Europa gótica. Las escenas del Ártico, en particular, usaron una combinación de sets gigantes y efectos visuales para lograr el aislamiento total. Estoy convencido de que a Tim Burton le ha gustado, aunque no llega a ser su estilo del todo, pero seguro que le ha molado esta versión… A mi también, y por eso, le voy a dar un 7 de nota. No sé si me he pasado, pero a pesar de su largo metraje, me ha tenido bien entretenido.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Tron: Legacy (2010)

 

Como hace unos pocos días vi, por recomendación vuestra “Tron: Ares”, me he visto en la obligación de ver la película anterior, que no había visto hasta hoy, “Tron: Legacy”, más que nada porque yo soy muy meticuloso con estas cosas, y no quería dejarla pasar… No la vi hace quince años, la veo ahora y cierro una puerta definitivamente.

Lo primero que os tengo que decir que es que la película me ha gustado, al igual que me gustó “Tron: Ares”, aunque si “Ares” es mucho envoltorio y estética, y una narrativa un tanto confusa (podéis ver la reseña por el Canal o por el blog), aquí “Legacy” se tomó la molestia en 2010 de crear todo un Universo, en su hora y cincuenta minutos de metraje, que no aparece en “Ares” curiosamente, ya que “Ares” se centra más en el desarrollo del mundo real, y aquí nos vamos a encontrar a “The Grid” (La red virtual) como escenario principal de una película que bebe mucho de la de los ochenta clásica, del arcade, y con un desarrollo narrativo predecible, de película de videoclub que sabes que te va a entretener y poco más… Quizás sea por ello, que “Tron: Legacy” no me haya parecido una mala película de Ciencia Ficción.


        Con un presupuesto de 170 millones de dólares, y una recaudación de poco más del doble, 410 millones, una de las primeras cosas que me he planteado es la cuestión de por qué esta película no tuvo una continuidad en su día, aprovechando el tirón mediático, y esperaron quince años para perder una millonada con “Ares”.

        Visualmente es espectacular para un 2010, aunque hoy se quede corta frente a las grandes superproducciones cinematográficas de Ciencia Ficción, que gastan en efectos lo que yo en lotería, aunque quizás el tema va porque en su momento no supieron como estirar el chicle, o ni pensaron en ello, vete a saber.


        En la narrativa nos hacen un breve resumen del contexto por el que nos movemos, partiendo de la película original. Tenemos a un genio de la informática, un creador de mundos virtuales, Kevin Flynn (que es nuestro Jeff Bridges), que desaparece en pleno éxito dejando a su hijo Sam en compañía de sus abuelos, y la compañía millonaria que dirige un poco en el aire, donde solo un accionista y amigo, parece preocuparse por ella, por su futuro y por lo que representa.

        Un mensaje en un Busca (para los que no sepáis que es un Busca es un aparato que solo recibía mensajes previa llamada telefónica a una terminal), pone a un veinteañero Sam, que está como una cabra dando saltos en el Guadiana, tras la pista de su padre nuevamente, al que creía muerto.


        Resulta que no estaba muerto, estaba de parranda en el mundo virtual. Así que Sam va hasta la antigua sala recreativa de su padre, donde descansan grandes clásicos de las recreativas como Pac-Man o el Galaga, entre otros, y justo donde está la máquina de Tron descubre un pasadizo secreto que ríete tú de las abadías del Románico y del Gótico. El pasadizo lo lleva hasta un Olivetti M-24 con sistema MS-DOS, pantalla monocromática, que activa un láser que tiene justo a la espalda y lo manda desintegrado a la Grid, al Mundo Virtual donde escapó su padre.

        Allí descubre que el Mundo Virtual que ideó su viejo, ha sufrido una Revolución a la francesa. Un clon digital de su viejo, de cuando era cabrero y bizco, Clu, le ha dado un golpe de estado y gobierna aquello como si fuese el patio de su casa. Pone a los programas a luchar entre ellos, y con los que tienen el GW-Basic instalado, los convierte en soldados.


        El caso está que Kevin no quiere salir de allí ni a tiros. Lo buscan para eliminarlo, medio mundo virtual está contra él, pero se ha echado de acompañante a Olivia Wilde, que aquí se llama Quorra, y que es un programa soldado con el que juega al ajedrez los ratos libres. Y afuera, en el Mundo Real, hay lo mismo que había antes, pero multiplicado por cuatro, así que prefiere aquello.

        A partir de aquí, te puedes imaginar el resto de la historia: Los tres, padre-hijo y Quorra, unirán fuerzas para derrocar a Clu y su mirada perdida, cuya estética me ha recordado a la de un lolailo de los años ochenta, dispuesto a hacerle un puente a un Seat 127, e intentar restaurar el orden en un mundo virtual que se está preparando militarmente para una guerra contra el Mundo Real, y donde también habitan los “Daft Punk”, el dúo francés de música electrónica que lo petaba hace 25 años, y que hacen un cameo en la película como ellos mismos… Esto es algo en que coincide con “Ares”, la BSO me ha gustado mucho.

        Merece la pena destacar la presencia de un Michael Sheen, un tanto histriónico, mezcla del Joker y el Duende Verde, escapado de una habitación de “El Quinto Elemento”.


        En definitiva: A “Tron: Legacy”, le sobran 20 minutos de diálogos padre-hijo simplones, pero no es un mal blockbuster para pasar la tarde. Tiene sus escenas de acción, un Universo interesante con sus trajes luminosos y sus luces de neón, sus guiños al arcade, a la película clásica y no te va a sorprender con ningún giro argumental de última hora. Y “Tron: Ares”, puedes verla perfectamente, aunque no hayas visto esta antes. Espinita quitada y vamos a otra cosa. ¿De nota? Un 5,5.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Comento el Cuarto Tomo de SAINT SEIYA. THE LOST CANVAS (Ivrea, 2025)

Cuarto tomo de “Saint Seiya. The Lost Canvas. Hades Mythology”, publicación bimensual de doce tomos, que viene de la mano de Shiori Teshirogi, basado en la idea original, el Universo creado por Masami Kurumada, y que se ha publicado en este finiquitado mes de noviembre de 2025 en España por parte de Ivrea en un tomo doble, que recopila dos cómics japoneses en uno, y que viene, aparte de la historia narrada, algunos extras en forma de láminas a color o el diseño de las armaduras de algunos de los personajes en las páginas finales. A pesar de que no suelo comentar los tomos sueltos de las colecciones, sino las colecciones enteras, con “Saint Seiya” hago una excepción desde que se ha comenzado a publicar en España, porque creo que esta edición merece la pena, porque creo que cada tomo da para una reseña, y porque también creo que debe llegar a todos los fans que quedan por ahí de “Saint Seiya”, ya que la colección, como he comentado en reseñas anteriores, creo que merece mucho la pena, por su calidad, por su entretenimiento, y sobre todo por personajes tan interesantes como el que protagoniza este tomo: Manigoldo de Cáncer...

El resto de la reseña... En los vídeos🤣 Por cierto, enlaces de compra en la descripción de los vídeos, al mejor precio posible en España. Garantizado.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Neofausto (Planeta Cómic, 2025) Osamu Tezuka

 
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No sabía mucho de “Neofausto”, aparte de que se la considera una de las últimas obras, junto a la inconclusa “Fénix” (Hi no tori) de Osamu Tezuka. Publicada originalmente en 1988, ha sido publicada en este 2025 que agoniza por Planeta Cómic, dentro de esta fantástica colección dedicada al que se considera “Dios del Manga”.

De tapa dura, y 415 páginas, al leerlo pensaba encontrarme con el “Fausto” de Goethe, y aunque no es precisamente el libro clásico, hay que reconocerle a Tezuka la vuelta de hoja, de tuerca, a un clásico desde lo más profundo, emocional y simbólico que Tezuka podía ser, y más en esa última etapa de su vida, donde se volvió más reflexivo, más pesimista tal vez, y donde repetía algunos temas como la preocupación por el estado del país, por la sociedad japonesa (y en particular por la juventud de los años setenta), por la continua presencia estadounidense en asuntos nipones, y por la esencia del ser humano en una etapa donde el interés por los nuevos avances científicos, como el ADN, están encima de la mesa junto al existencialismo del ser humano, y esa pizca de Ciencia Ficción con la que Tezuka jugueteaba siempre que podía.


    Cuando Tezuka publicó Neofausto, era ya un autor consagrado y conocido, creador, pionero del manga moderno, estaba mejor que nunca y había dejado atrás algunos periodos oscuros dentro de su producción artística, para centrarse en la moralidad humana, entre otras cosas, en este “Neofausto”, que al igual que el de Goethe, pacta con el diablo para obtener conocimiento y poder, a través de una nueva juventud otorgada.

Aquí el diablo, Mephisto, es una diablesa que juega con la vida del anciano profesor de universidad, Ichinoseki. Es 1970, y la Universidad vive momentos tensos, en los que las huelgas y manifestaciones juveniles son sofocadas por palos y represión. Protestan contra la Guerra de Vietnam. Pero nuestro profesor parece vivir ajeno a todo ello. Él, todo un experto en genética, que lleva décadas estudiando para desentrañar los secretos del Universo, ve como su vida parece llegar a su fin y considera que ha fracasado en sus objetivos.

 


Mephisto le ofrece una nueva vida, una segunda juventud, a cambio de su alma, y el profesor Ichinoseki toma un rumbo diferente al que había vivido, teniendo un nuevo enfoque en su vida: Dedicándose a los negocios, enamorándose de una chica universitaria que participa en las protestas (con un hermano policía que pronto sospecha de sus intenciones), y viviendo situaciones comprometidas junto a Mephisto, que anda enamorada de él…

“Neofausto” plantea desde el principio una serie de cuestiones éticas y filosóficas interesantes. La duda del profesor sobre si su vida ha merecido la pena, su trabajo inconcluso… Chocan con las aspiraciones de la juventud japonesa que protesta, y él (todo un científico) recurre a la magia, lo esotérico, en forma de demonio sexy, para lograr sus objetivos por encima de todo. La ambición científica, el conocimiento supremo, por encima de cualquier moralidad.

¿Era el profesor Ichinoseki una proyección de Osamu Tezuka?, ¿Se veía así el Maestro del Manga?, ¿Hubiera elegido vivir otra vida si el diablo se la hubiese ofrecido? Vete a saber.

 


“Neofausto” abre muchas puertas, y cierra pocas, algo muy característico de la obra de Tezuka, creando muchas subtramas. Su primera parte cierra un poco en falso, y añade unas páginas finales, pocas, que conforman la segunda parte, que, en mi opinión, sobraban y no le dan mucho sentido al conjunto final, pero que cierra la historia en negro, o más bien en blanco, difuminándose poco a poco ante los ojos del lector.

En definitiva: Me ha parecido una obra muy interesante, pero que se acaba perdiendo un poco. Interesante el Tezuka que no se anda con remilgos, y que lo mismo muestra pechos y desnudos femeninos, que relaciones, con total naturalidad. La crítica social es contundente, no se anda por las ramas, y procura tocar algunas claves de la sociedad de entonces, como antes os he comentado. Creo que merece la pena por todo ello.

domingo, 30 de noviembre de 2025

Tron: Ares (2025)

 

Uno de los mayores batacazos cinematográficos y económicos de este 2025 que se nos va, ha sido el protagonizado por la producción de Disney “Tron: Ares”.

Reconozco no haberme visto la de hace quince años, “Tron: Legacy”, y mis temores iniciales con esta película eran que quizás sería una segunda parte, una secuela, que no iba a poder comprender, pero después de haberme tragado su hora y cincuenta minutos de metraje, con escena post-créditos incluida, os puedo asegurar que la podéis ver sin ningún tipo de problemas, a pesar de que no conozcáis la clásica del 82, que tantas veces alquilé en VHS (de hecho, tengo una edición en DVD que compré hace 20 años), y la del 2010, a la que, posiblemente, le dé una posibilidad en los próximos días… Más que nada por completar en cuanto a visionados lo que llevo visto de la franquicia.


Rodada en Vancouver (Canadá) en seis semanas, durante los meses de enero y febrero de 2024, “Tron: Ares” me ha parecido una película muy ambiciosa, con unos efectos especiales y visuales muy destacados, y con una BSO muy buena a cargo de “Nine Inch Nails”, pero que se pierde bastante en una narrativa que no acaba de enganchar…

Dirigida por el noruego Joachim Rønning y protagonizada por Jared Leto y Greta Lee,” Tron: Ares” es una película que tengo que reconocer que me ha entretenido, y que tiene bastantes guiños a lo que yo recuerdo de la saga, del juego, a esa nostalgia, mezclada ahora con un paso más allá.


En vez de desarrollarse en la “Grid”, el mundo digital, ahora una IA, que es el programa Ares (Jared Leto), se plantea cosas, cruza el umbral al mundo real, y busca un Código de Permanencia que le haga quedarse en el mundo real sin llegar a desintegrarse después de los 29 minutos de vida que tiene cada vez que renace.

El código, que es como el Santo Grial para los programas, fue creado por un desaparecido programador, Kevin Flynn (interpretado por un Jeff Bridges que sale dos minutos y medio), aunque Ares no será el único que lo busque, ya que por otro lado tenemos a Eve Kim (Greta Lee), una investigadora y programadora que cree que el código puede usarse para traer nuevas curas a enfermedades (perdió a su hermana por una incurable) y nuevos avances científicos. Lo que es una idealista de toda la vida.


Y por el otro lado tenemos a un tipo, el creador de Ares y de su rival Athena, curiosamente los dos son nombres de dioses de la guerra griegos, que quiere el código para crear armas a través de la IA que puedan usarse en el mundo real.

Ares pronto se comenzará a preguntar cosas, con cada renacer, igual que en otras miles de películas que hemos visto por el estilo, desde “Cortocircuito” y su número 5, hasta “Yo Robot”, y otras tantas, y se revolverá contra su creador, aliándose con la investigadora para usar el código para el bien de la humanidad y de la propia IA, que se quiere comprar una Ducati y escuchar a los Depeche Mode.

Todo ello aderezado con buenas escenas de acción, conflictos y dilemas, reflexiones filosóficas, sobre la creación y los seres que se vuelven contra su creador, los peligros y responsabilidades de la IA y mil vainas más que se te pueden venir a la cabeza, y es que como el tema de la IA va disparado, quizás sean, en parte, reflexiones reales que el personal se tendrá que hacer en las próximas décadas, aunque yo soy más de los que piensan que el futuro va camino de parecerse más a “Mad Max”, aunque sin Tina Turner tristemente, que a lo que expone “Tron”.


        Estrenada el 10 de octubre de 2025: Como os decía al principio, la película ha sido un gran batacazo económico para Disney. De los 348 millones de presupuesto total, ha recaudado apenas 142 millones. Estas cifras creo que han sido las que han claveteado su tumba, ya que no creo que Disney se arriesgue con una nueva película de la franquicia, y es, en parte, una pena, porque el final lo deja muy abierto para una continuación.

        Dentro de lo positivo, yo destacaría, (aparte de su BSO que tiene un rollo electrónico que a mi me mola mucho), todo el rollo visual que se gasta: Los neones, el futurismo cyberpunk, los guiños a la película clásica, la estética… Y que sale Danna Scully tres minutos, y le hacen una operación de esternón sin anestesia.


Y, por el contrario, creo que le sobra metraje, no acabas de conectar con la narrativa y hay demasiados dilemas y reflexiones encima de la mesa, no siempre bien planteados, o no con la claridad suficiente. Tiene muchos fuegos artificiales, pero no ha logrado emocionarme.

De nota le voy a dar su 5 de rigor. Ya me diréis qué os pareció a vosotros.

jueves, 27 de noviembre de 2025

Black Phone 2 (2025)

 

La buena, exitosa historia que nos planteaba la película “Black Phone”, y la recaudación millonaria que obtuvo, que eso también tiene mucho que ver, trajeron durante este 2025 una segunda película de una saga que va camino de convertirse en saga como siga así la cosa.

“Black Phone 2”, dirigida nuevamente por Scott Derrickson y coescrita con C. Robert Cargill tiene un metraje ligeramente más largo que la primera parte, cose muy bien con la primera parte (hay muchos guiños a la primera película, tanto en frases como en acontecimientos), y el rollo sobrenatural telefónico se multiplica por tres, pero está muy bien porque profundiza en las secuelas traumáticas de los acontecimientos de la primera película en los dos hermanos que la protagonizaron, Finney y Gwen Blake, a través de un nuevo escenario, cuatro años después, en 1982, y con un campamento en Las Montañas Rocosas como escenario.


Pensábamos que nuestro villano estaba muerto y enterrado, pero no, vuelve del más allá, y lo hace en parte con un rollo que me ha recordado a Freddy Krugger y su manía por aparecer en sueños, o más bien, pesadillas.

    “Black Phone 2”, al igual que su predecesora, lo volvió a petar en cuanto a recaudación. Con un presupuesto de 30 millones de dólares, la recaudación mundial ascendió a los 131 millones de dólares, algo menor que la primera película, que con un presupuesto de 16-18 millones logró 162, pero aún así es una buena cifra, ¿no creéis?


En cuanto a la narrativa, como os digo, se sitúa cuatro años después de la primera película. Finney Blake es el único superviviente del asesino en serie conocido como “The Grabber” (que vuelve a estar interpretado por Ethan Hawke), y que en esta ocasión va a tener un buen puñado de escenas de acción al contrario que en la primera parte, que era más estático. Finney vive marcado por los acontecimientos, y suele ser señalado por ello.

De repente, Gwen, que vivía una vida más o menos tranquila, vuelve a tener visiones y sueños inquietantes que le muestran asesinatos antiguos de chavales jóvenes, enlazados con un campamento de invierno llamado Alpine Lake Camp, donde su madre (que creíamos muerta en circunstancias misteriosas) había trabajado como monitora.

Deciden entonces Finney, Gwen y su amigo Ernesto (hermano de una víctima del Grabber, Robin Arellano) viajar al campamento, con una buena nevada mediante, y al llegar, los sucesos paranormales comienzan a repetirse, y a intensificarse.


Allí descubren que hay una serie de almas en pena que no han encontrado la paz tras la muerte, y los que se les ha juntado el propio Grabber que busca venganza, atacando, sobre todo, e insistentemente en esta ocasión a Gwen, que es la que tiene los poderes de las visiones y los sueños, aunque pronto van a encontrar en las almas telefónicas, una ayuda inesperada y vital para acabar una vez más con Grabber en una batalla épica, singular y sin igual…

 En esta ocasión, pues, el peso protagonista bascula más hacia Gwen que hacia Finney, y aunque él repite el rol de ser el interpelado en las llamadas telefónicas, ella podría decirse que lo adelanta en los quehaceres sobrenaturales. Importantes las apariciones breves y estelares del hermano de Grabber y su clásica hacha embutida en el cráneo, y el papá Blake, que parece haber dejado el alcohol. 


    Entre las curiosidades, os puedo contar que “Black Phone 2” utiliza dos formatos diferentes en su filmación, principalmente para que diferenciemos cuando estamos en un sueño o visión, y cuando estamos viviendo la realidad: Por un lado, filmación en Super 8 con grano grueso para sueños y visiones, muy rollo de tipo “Stranger Things”; Por otro lado, en digital SONY VENICE 2 en 8.6K de alta resolución para la realidad. Por cierto, buscad precios de estas cámaras de alta resolución, lo vais a flipar.

El rodaje principal comenzó en Toronto y alrededores (Ontario, Canadá) en noviembre de 2024, bajo el título y finalizó en enero de 2025. Según algunas webs, se manejó el título de “Mysterium” para esta secuela, pero se desestimó.

El actor Miguel Mora, que en la primera parte interpretaba a Robin Arellano (una de las víctimas del Grabber), en esta secuela retorna como Ernesto (el hermano de Robin). Un giro curioso que incorpora continuidad de personajes en roles distintos. A mi me ha parecido una de las cosas más curiosas de la película, esta reutilización descarada de actores en otros roles. Ojo, no es criticar, es referir. Por cierto, no conozco más películas de este actor.


        Haciendo una breve comparativa con la primera parte: En la primera película, como os decía, el foco era Finney Blake como joven de 13 años capturado por el Grabber, encerrado en un sótano insonorizado, que utiliza un teléfono negro para comunicarse con las víctimas anteriores del asesino, algunos de ellos amigos y conocidos. No era un terror de sustos ni de chillidos, era un terror claustrofóbico, centrado en un solo escenario y un solo eje: Escapar.

        Ahora, en esta segunda parte, se amplía el escenario —pasamos de la casa/sótano al campamento aislado, el lago helado, la nevada— y el conflicto ya no es solo escapar, sino curar heridas, afrontar el trauma, proteger al hermano/hermana y cerrar un ciclo. Aquí se abre más la narrativa en ese aspecto, pero también es más densa.


        En cuanto a tono: la primera apuesta más por el terror clásico y la tensión con pocos elementos sobrenaturales añadidos, las llamadas de teléfono; la segunda entra con más visuales de terror sobrenatural, sueños, visiones, poderes de los espíritus, lo que la hace algo más ambiciosa, más increíble, y busca con más descaro el impacto visual y emocional en el espectador.

    La edad de los protagonistas, que sean más mayores, su evolución, y el giro hacía una Gwen que toma el relevo de su hermano en la lucha contra Grabber, es algo que añade madurez a la película, aunque no estoy seguro que guste en su computo total a los espectadores. El final, por cierto, es bastante emotivo, con una última llamada de teléfono en la que es ella la que atiende a dicha llamada.


De nota, le voy a dar un 5,5. El factor sorpresa de la primera película ha desaparecido, y a pesar de haberme entretenido, he encontrado algunas partes y escenas con un desarrollo predecibles.

Por cierto, en algunas webs españolas se dice que no hay confirmación para una tercera entrega de momento, pero en otras gringas ya se habla de que está más que asegurado. Si la hubiera, os la contaremos desde aquí…

lunes, 24 de noviembre de 2025

The Black Phone (2021)

 

The Black Phone es un thriller sobrenatural dirigido por Scott Derrickson (con guion suyo junto a C. Robert Cargill) y basado en un cuento corto homónimo de Joe Hill publicado en 2004. Estrenada en festivales en 2021 y lanzada comercialmente en junio de 2022, la película combina el terror clásico de secuestro de adolescentes por el típico tipo disfrazado mal de la cabeza con elementos sobrenaturales — voces del más allá que ayudan a la víctima secuestrada por este loco de turno—, consiguiendo algo entre suspense, terror flojito y cierto tufillo a fábula oscura, a rollo ochentero de pandillas de niños secuestrados y asesinados sin llegar a ser un slasher a la usanza. Lo interesante es que el elemento sobrenatural está a favor de la víctima, a través de un teléfono del año de la polka, y no a favor del asesino.

Como zumbado tenemos a Ethan Hawke, que no lo hace mal, aunque tampoco es para tirar cohetes, ya que se pasa toda la película con una máscara, y en su hora y casi cuarenta minutos de metraje vamos a disfrutar de un ambiente, de un escenario, muy bien conseguido, da el aire setentero, principios de los ochenta a la perfección.


The Black Phone se produjo con un presupuesto relativamente contenido, estimado entre 16 y 18 millones de dólares. Frente a ese coste, la película fue un éxito comercial notable: recaudó $162 millones a nivel mundial, demostrando que la historia es más o menos buena y está bien estructurada, y tejida, el público responde

La narrativa sigue a Finney Shaw, un chico tímido de 13 años que vive en los años 70 y sufre el bullying en la escuela, y tiene que aguantar a un padre alcohólico en casa.


En el barrio, algunos compañeros suyos de instituto han sido raptados y la policía da palos de ciego sin encontrarlos. Un día le toca a él. El tipo con una máscara y un sombrero de copa lo encierra en un sótano insonorizado, y no está muy claro qué es lo que quiere hacer con él exactamente más allá de cargárselo.

En el sótano hay un viejo teléfono negro, aparentemente sin funcionamiento, pero pronto comienza a recibir llamadas que resultan ser los espíritus de los chavales asesinados por el zumbado que le ha secuestrado, que comienzan a darle pistas para sobrevivir. Todas las llamadas son a cobro revertido.


También se aparecen en la forma que fueron asesinados, por lo que lo sobrenatural juega a favor de la víctima, y el asesino parece estar más perdido que “el barco del arroz”.

De manera paralela, su hermana pequeña Gwen, que ve visiones en sueños, lo localiza en uno de ellos y pone a la policía a investigar la casa donde está su hermano secuestrado.


Os cuento un par de curiosidades:

  • Como os he comentado, la historia original es un cuento corto de Joe Hill pero se añadió subtramas y profundizando en los personajes— manteniendo el núcleo sobrenatural y la idea del teléfono como vínculo entre víctimas.
  • Aunque la película está ambientada en los años 70, el rodaje cuidó el detalle: vestuario, coches, neones y paleta de color ayudan a situar la época y a potenciar la atmósfera. Y creo que este es uno de sus puntos fuertes desde luego.
  • Está producida por Blumhouse (famosa por producir terror de bajo presupuesto con buen retorno económico), y tuvo un recibimiento bastante destacado en las presentaciones de festivales de terror entre 2021 y 2022.

The Black Phone funciona bastante bien, y me ha entretenido, porque mezcla el terror sobrenatural, con la eficacia del nene para mantener las formas, que parece débil, pero por pura supervivencia evoluciona, y también con ayuda de los entes telefónicos.

Hay guiños muy buenos, como que se nombre alguna película de terror clásico como “La Matanza de Texas”, pero a su vez huye del gore, de los hectolitros de sangre, y creo que se queda corta a la hora de mostrarnos más del asesino, del que apenas vamos a conocer cosas de su pasado, de los objetivos que se plantea, el rollo de la máscara, la presencia de su hermano… Además, me ha gustado mucho el rollo ochentero, y la narrativa a ratos parece una aventura gráfica antigua, o un libro-juego, en la que los espíritus le van dando pistas y claves sobre como actuar para llegar a un buen fin. Lo dicho, me ha gustado. De nota le voy a dar un 6.