Uno de los mayores batacazos cinematográficos y económicos
de este 2025 que se nos va, ha sido el protagonizado por la producción de
Disney “Tron: Ares”.
Reconozco no haberme visto la de hace quince años, “Tron:
Legacy”, y mis temores iniciales con esta película eran que quizás sería una
segunda parte, una secuela, que no iba a poder comprender, pero después de
haberme tragado su hora y cincuenta minutos de metraje, con escena
post-créditos incluida, os puedo asegurar que la podéis ver sin ningún tipo de
problemas, a pesar de que no conozcáis la clásica del 82, que tantas veces
alquilé en VHS (de hecho, tengo una edición en DVD que compré hace 20 años), y la
del 2010, a la que, posiblemente, le dé una posibilidad en los próximos días…
Más que nada por completar en cuanto a visionados lo que llevo visto de la
franquicia.
Rodada en Vancouver (Canadá) en seis semanas,
durante los meses de enero y febrero de 2024, “Tron: Ares” me ha parecido una
película muy ambiciosa, con unos efectos especiales y visuales muy destacados,
y con una BSO muy buena a cargo de “Nine Inch Nails”, pero que se pierde
bastante en una narrativa que no acaba de enganchar…
Dirigida por el noruego Joachim Rønning y
protagonizada por Jared Leto y Greta Lee,” Tron: Ares” es una película que
tengo que reconocer que me ha entretenido, y que tiene bastantes guiños a lo
que yo recuerdo de la saga, del juego, a esa nostalgia, mezclada ahora con un
paso más allá.
En vez de desarrollarse en la “Grid”, el mundo
digital, ahora una IA, que es el programa Ares (Jared Leto), se plantea cosas,
cruza el umbral al mundo real, y busca un Código de Permanencia que le haga
quedarse en el mundo real sin llegar a desintegrarse después de los 29 minutos
de vida que tiene cada vez que renace.
El código, que es como el Santo Grial para los
programas, fue creado por un desaparecido programador, Kevin Flynn
(interpretado por un Jeff Bridges que sale dos minutos y medio), aunque Ares no
será el único que lo busque, ya que por otro lado tenemos a Eve Kim (Greta
Lee), una investigadora y programadora que cree que el código puede usarse para
traer nuevas curas a enfermedades (perdió a su hermana por una incurable) y
nuevos avances científicos. Lo que es una idealista de toda la vida.
Y por el otro lado tenemos a un tipo, el creador de
Ares y de su rival Athena, curiosamente los dos son nombres de dioses de la
guerra griegos, que quiere el código para crear armas a través de la IA que
puedan usarse en el mundo real.
Ares pronto se comenzará a preguntar cosas, con
cada renacer, igual que en otras miles de películas que hemos visto por el
estilo, desde “Cortocircuito” y su número 5, hasta “Yo Robot”, y otras tantas,
y se revolverá contra su creador, aliándose con la investigadora para usar el
código para el bien de la humanidad y de la propia IA, que se quiere comprar
una Ducati y escuchar a los Depeche Mode.
Todo ello aderezado con buenas escenas de acción,
conflictos y dilemas, reflexiones filosóficas, sobre la creación y los seres
que se vuelven contra su creador, los peligros y responsabilidades de la IA y
mil vainas más que se te pueden venir a la cabeza, y es que como el tema de la
IA va disparado, quizás sean, en parte, reflexiones reales que el personal se
tendrá que hacer en las próximas décadas, aunque yo soy más de los que piensan
que el futuro va camino de parecerse más a “Mad Max”, aunque sin Tina Turner tristemente,
que a lo que expone “Tron”.
Estrenada
el 10 de octubre de 2025: Como os decía al principio, la película ha sido un
gran batacazo económico para Disney. De los 348 millones de presupuesto total,
ha recaudado apenas 142 millones. Estas cifras creo que han sido las que han
claveteado su tumba, ya que no creo que Disney se arriesgue con una nueva
película de la franquicia, y es, en parte, una pena, porque el final lo deja
muy abierto para una continuación.
Dentro de lo positivo, yo
destacaría, (aparte de su BSO que tiene un rollo electrónico que a mi me mola
mucho), todo el rollo visual que se gasta: Los neones, el futurismo cyberpunk,
los guiños a la película clásica, la estética… Y que sale Danna Scully tres
minutos, y le hacen una operación de esternón sin anestesia.
Y, por el contrario, creo que le sobra metraje, no
acabas de conectar con la narrativa y hay demasiados dilemas y reflexiones
encima de la mesa, no siempre bien planteados, o no con la claridad suficiente.
Tiene muchos fuegos artificiales, pero no ha logrado emocionarme.
De nota le voy a dar su 5 de rigor. Ya me diréis
qué os pareció a vosotros.











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