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jueves, 24 de julio de 2025

Presence (2024)

 


        La película “Presence” de 2024 se rodó en once días (en septiembre de 2023), en una casa de un barrio suburbano, tranquilo y arbolado, eso sí, de Cranford (Nueva Jersey) y costó 2 millones de dólares, recaudando casi once millones en cines.

        Viene de la mano de Steven Soderbergh, que además de director, es también el director de fotografía, aunque usa el seudónimo de Peter Andrews, y también el tipo encargado de llevar los cafés al set de rodaje, y manejó la cámara en primera persona, entre otras tantas ocupaciones.

        Soderbergh apostó por una película de una hora y veinte minutos de metraje, con cinco actores, con una trama alrededor de una familia que se muda a una casa y en donde, como indica el título de la película, hay una Presencia inquietante, paranormal, y no es Lucy Liu, aunque podría ser, porque es lo que más miedo da en esta producción de fenómenos paranormales.

        Ver a Lucy Liu hablar, sonreír, o darle la mano a otro actor, me causó auténtico pánico, y casi pierdo la chaveta ante este hecho, pero no… La presencia es otra cosa, aunque no tan inquietante como… Lucy Liu.


        “Presence” es una de esas películas de bajo presupuesto, en los que los dos millones de dólares se lo han fulminado en dos semanas los actores, el alquiler de la casa y unos efectos especiales, breves, escuetos, dignos de una película de aficionados, donde puertas se abren o cierran, libros levitan o estanterías se caen, pero que consiguen su efecto, y ahí está la taquilla para demostrarlo.

        En la trama tenemos en primer lugar, la cámara recorriendo una casa de dos plantas vacía. Es la típica casa estadounidense de dos plantas, jardín, barrio arbolado, y una tipa, que resulta ser una agente inmobiliaria, con muchas prisas, abriendo ventanas.

        Por las vueltas y el recorrido absurdo que da la cámara, ya te haces una idea de que la propia cámara es un fantasma que habita el lugar.


        Pronto llega una familia interracial, poco creíble por la diferencia de caracteres, más que nada (no nos vayamos a ofender ni a ponernos estupendos), que son los Payne: Chris, el padre, que parece arrastrar siempre preocupaciones, culpas, y que ve como su matrimonio va a rastras y su hijo pasa de él mucho.

Viene de una familia ultracatólica, pero él parece pasar de todo el tema espiritual y paranormal. Está viendo venir un divorcio en ciernes ya mismo, y se siente más solo que la una. Su esposa, Rebekah, que es una bróker experta en finanzas, fría y calculadora, de la que su marido no se fía, y que anda metida en rollos raros, que es nuestra Lucy Liu, que ya os digo, es la presencia que más me ha perturbado en la película. Tyler, el chico de la familia, que intenta encajar, es competitivo, juega con drogas y alcohol, y pronto se echa un colega rubiales en el barrio. Es el ojito derecho de su madre. Y Chloe, que es la adolescente que viene de perder a su amiga Nadia por culpa de una sobredosis. En realidad, fallecieron dos chicas.


        La familia tiene unos vínculos un tanto frágiles, y pronto, la presencia fantasmal se va a manifestar en la habitación de Chloe, arreglándole el cuarto mientras ella se ducha, y siguiéndola por la casa, por lo que la chica cree que es el fantasma de Nadia que la acompaña, aunque nosotros como espectadores, ya hemos visto que esta presencia ya estaba en la casa con anterioridad a la llegada de la familia.

        Pronto, nuestra Chloe se enrolla con el Rubiales amigo de su hermano, algo que la Presencia no lleva bien, y lo manifiesta a su manera, tirando cosas. Y la llegada de una sensitiva, con la que su marido hace dinero a sus espaldas, empeora un tanto las cosas, ya que percibe la Presencia, pero no el motivo que la ata a la casa, algo que vamos a ver en los diez últimos minutos de metraje…


        En resumidas cuentas: La película, a pesar de tener un metraje corto, se me ha llegado a hacer un tanto larga en algunas de sus escenas, la mezcla de problemas en la familia con lo paranormal está bien concebido, pero se puede decir que a veces no pasa nada. Además, los distintos cortes en negro, que funciona muy bien en las películas de Star Wars, esas cortinillas para marcar hechos o días, aquí te pueden llevar a parecer corta y pegas un tanto así así…

        El fantasma no impacta, y el verdadero terror está en el Rubiales, siendo el final uno de esos que te dejan con el culo torcido, pero que al director le ha valido. Personalmente, le doy un 5,5 de nota. Interesante, reflexiva, pero no es el terror que yo esperaba encontrar, más allá de Lucy Liu hablando.


miércoles, 23 de julio de 2025

Mata-Hari (Isla de Nabumbu, 2019) Marika Vila, Andreu Martín


         Cuando me toca explicar el tema de la Primera Guerra Mundial, tanto en 4ºESO, como en Historia del Mundo Contemporáneo, en 1ºBachillerato, me gusta hacer un alto, al menos un día, para dedicarlo a hechos o personajes que no nos vienen en el temario oficial.

        Así pues, aunque sea brevemente, les hablo de La Tregua de Navidad entre británicos y alemanes, acontecida en las Navidades de 1914, de un piloto que pintaba su aeroplano de rojo y que era tan temido como respetado, de una enfermera valiente llamada Edith Cavell, fusilada por los alemanes, y de una espía holandesa, sensual, exótica y dueña de su destino, llamada Margaretha Geertruida Zelle, a las que todos conocían con el nombre de Mata-Hari.


        El nombre de Mata-Hari, casi en este segundo cuarto del S.XXI, se está perdiendo, como otras muchas cosas, historias y personajes despreciados, mutilados, o directamente olvidados por crueles e incompresibles sistemas educativos, pero yo aún recuerdo aquella película en blanco y negro, de 1931, que vi en casa de un amigo cuando tenía 15-16 años, con Greta Garbo en el papel de la Agente H21, como era conocida, y aún no la he olvidado.

        En mi búsqueda constante, sin prisas, pero sin pausas, de cómics históricos, hace ya un tiempo, llegué a esta pequeña joya llamada “Mata-Hari”, un cómic publicado en 2019 por la Editorial La Isla de Nabumbu, que venía o que viene de la mano de tres históricos de la viñeta española de todos los tiempos.


En la primera historia, que es la que da título al cómic, y cuya historia principal, de tres, es la que nos abrirá camino: Marika Vila, al dibujo (¡Y qué dibujo!, ahora os comentaré alguna cosa), Andreu Martín al guion, y en las dos historias que cierran este tomito de tapa dura, a todo color y 64 páginas, se nos une el tercer histórico, un grande, Felipe Hernández Cava, del que hemos comentado tanto por el blog como por el canal, su cómic “Lubianka. La noche que no conoce el alba”, que es un cómic valiente, necesario, imprescindible, como no puede ser de otra forma.

De la mano de Felipe Hernández Cava, acompañado de la mano, del dibujo de Marika Vila, nos cierran el tomo dos breves historias: “Circe” y “Devil… Idad”, perfectos para concluir un tomo, que, y lo pongo entre comillas, y cuando lo leáis entenderéis, es “mujer en esencia pura y dura”.


        El cómic “Mata-Hari” puede decirse que es un homenaje a aquellas mujeres, valientes en mi opinión, que comenzaron a hacer cómics, historietas, viñetas hace 40-50 años en España, más allá de la propia historia de la espía holandesa, femme fatale, que se volvía loca en presencia de un uniforme.

        Originalmente, se publicó en los números 49 y 54 de la revista “Totem El Comix”, de octubre de 1990 a marzo de 1991, y su narrativa gira en torno a la estancia de la diva en Madrid, nido de espionaje, contraespionaje, donde servicios secretos enfrentados coinciden en el país neutral, hacen negocios, juegan, venden y compran información, material de guerra, y otras cosas.


        Mata-Hari ya es famosa, se codea con militares, los uniformes que la vuelven loca, serán su perdición, y más cuando le da igual tratar con británicos, alemanes, o anarquistas que quieren cambiar el mundo a base de tiros.

        Es apenas una breve escena en su vida, pero una escena crucial, que marcará un antes y un después en su vida, y que la llevará al pelotón de fusilamiento, algo que no veremos aquí.


        Una de las características que tiene el cómic, es el dibujo sublime de Marika Vila, que se mueve como pez en el agua dentro del Modernismo, del Art Nouveau, y que a mi me ha recordado muchísimo a un artista extremeño, pacense para más señas, desconocido prácticamente, que fue Antonio Juez. El dibujo de Marika Vila es amante de la curva, minucioso y detallista, evoca la fuerza del personaje femenino, frente a grotescos pretendientes, y el colorido se mueve entre el fauvista, el art Nouveau, y hasta con alguna pincelada de expresionismo en las viñetas que hacen referencia al horror de la guerra.

        Un cómic muy visual, que contiene textos de los tres autores, incluyendo fotografías, un epílogo de Norman Fernández, y fotografías de Mata-Hari.

        Una breve biografía, sí. Pero disfrutable, y recomendable, en caso contrario, no lo habría traído a colación.

martes, 22 de julio de 2025

Clásicos Marvel de la Literatura. Parte 2 (Marvel, Panini, 2025)

 
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Seis meses después de que me comprara y leyera el primer tomo de los “Clásicos Marvel de la Literatura”, me he atrevido con este segundo tochazo, de tapa dura y 640 páginas incluyendo los extras. Una edición limitada de 1500 ejemplares, yo tengo el 61, que nos devuelve, igual que el primer tomo, a unos tiempos felices del cómic, por lo menos para mí, en los que Marvel se atrevió a meterle mano a la Literatura Clásica en adaptaciones más o menos aceptables, algunas más potentes que otras.

Tristemente, con este tomo se cierra el ciclo de los clásicos de la literatura adaptados al cómic, con 17 historias publicadas originalmente entre 1977 y 1978, y con más de cincuenta artistas detrás de estos cómics que son una maravilla para todos los sentidos… Bueno, cincuenta eran solamente La Tribu Filipina y La Nueva Tribu que se hacían cargo de gran parte de los dibujos y los entintados, y otras tantos Manos Diversas, autores que se han perdido en el espacio-tiempo, tal vez, seguro, sin el debido reconocimiento, y cuyo legado puedes disfrutar en este tochazo, que, como podrás adivinar, es una de esas joyas que siempre os recomiendo…


Pero por poneros algunos ejemplos, de nombres conocidos de la Historia del Cómic, al guion tenemos a Doug Moench, con la adaptación de La Iliada a Elliot Maggin, y a Don McGregor al cargo de otro trio de títulos: “El Pozo y el Péndulo” de Edgar Allan Poe, que son una gozada de historias, y la desconocida, para mí, porque no tenía referencia de esta historia hasta ahora y me ha sorprendido gratamente, “Los Primeros Hombres en la Luna” de H.G. Wells, donde se puede decir que somos los terrestres lo invasores espaciales que llegamos al satélite a liarla parda, si me permitís la broma (y si no, me da igual).

A los lápices, entre viñetas y portadas, pues os sonarán clásicos del cómic de hace 50 años, auténticos artistas: Gil Kane, John Buscema, Ernie Chan, John Romita Jr, Gene Colan, Tom Palmer, Alfredo Alcalá, Rudy Mesina o Yong Montaño, por citaros algunos, que hacen magia a la hora de presentar unas historias que son una maravilla.

Este integral recoge, como os decía, 17 historias, que corresponderían a los números publicados y numerados desde el 25 al 36, con una introducción y un cierre tremendamente didáctico de Eduardo de Salazar.


Pero, ¿Cuáles son los títulos que integra, qué te puedes encontrar en este segundo tochazo de “Clásicos Marvel de la Literatura”? Pues, apunta, que te cuento por orden cronológico, por orden de publicación y de presentación en el cómic: “El Hombre Invisible” de H.G. Wells, “La Ilíada” de Homero, “Secuestrado” de Stevenson, una historia que yo, personalmente, no conocía, y que está llena de aventuras de principio a fin. “El Pozo y el péndulo”, “El corazón delator” y “El barril de amontillado” del inmortal Edgar Allan Poe, estos tres me han entusiasmado, tengo que reconocerlo. “El Prisionero de Zenda” de Anthony Hope, no lo conocía, todos los días aprendo algo. Los clásicos: “Las Mil y una Noches”, “Alí Babá y los Cuarenta Ladrones”, “Aladino y su Lámpara Maravillosa” y “Simbad El Marino”, disfrutados como un crío chico, como lo hacía hace 50 años. La mencionada “Los Primeros Hombres en la Luna” de H.G. Wells, que yo tampoco conocía. El clásico de pan con chocolate, “Colmillo Blanco” de Jack London” que, hasta un amante de los gatos como yo, he sabido disfrutar. “El Príncipe y el Mendigo” de Mark Twain, enfocada desde dos puntos de vista con magistralidad, y hasta donde recuerdo, bastante bien adaptada esta historia.

¿Eso es todo? No, que nos quedan arqueros en mallas en “Robin Hood”, “Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carroll y “Cuento de Navidad” de Charles Dickens.


Cada historia viene precedida de una breve biografía sobre el autor, o el contexto en que se escribieron, para que no te pierdas, y un dibujo al final de la historia relacionado con el autor, o con su contexto o historia, en el caso de “La Ilíada” o “Alicia”, hasta donde yo recuerde.

Los típicos extras finales en forma de originales en blanco y negro, y el cierre de Eduardo de Salazar.

¿Se puede pedir más? Pues lo único que lo disfrutes. Tanto este tomo como el primero te van a garantizar horas, días, semanas de entretenimiento de grandes adaptaciones en cómics de grandes clásicos de la Literatura. Imaginación, acción, buenas historias garantizadas desde el principio hasta el final. Un gran tesoro, por tamaño y contenido, que merece mucho la pena tener y leer.

domingo, 20 de julio de 2025

Mis 84 m2 (2025)

 

       “Mis 84 m2” es uno de esos productos veraniegos que nos ha traído Netflix durante este verano de 2025, un thriller psicológico surcoreano, que como ya adelanto en la miniatura del vídeo, mezcla muchas cosas, y tristemente, porque de la idea principal, parten dos narrativas que se mezclan, pero que de manera independiente hubiera dado para dos películas, igual de interesantes, pero en este caso, la cocción me parece que ha quedado un tanto irregular.

        El título de esta película de una hora y cincuenta y cinco minutos se refiere a los 84 m2 de media que tiene un apartamento surcoreano, y que, por lo que narra la película, conseguir uno, ser propietario de uno de ellos, es casi un milagro, y para pagarlo, necesitas tres vidas y cuatro trabajos.


        Esta idea gira en torno a su primera mitad: Conseguir el piso, préstamos, pagarlo, llegar al edificio, aquí no hay quien viva, ¿Quién hace esos ruidos?, no te trago, creo que lo voy a vender, pero perderé dinero, paso de alquilarlo… Y en ese lago, incluso me he dicho: aquí hay cosas que coinciden con nuestra actual situación inmobiliaria en España, pero después… “Mis 84 m2” cambia radicalmente, y es otra cosa.

        Atentos, que vienen curvas…  Tenemos a Noh Woo‑seong, oficinista de unos treinta años, soltero y de contados amigos, o más bien ninguno, porque no se pueden llamar amigos al compañero de trabajo listillo de turno.

Con muchísimo esfuerzo, logra comprar un apartamento de 84m² tras hipotecarse completamente, invirtiendo todos sus ahorros en una escena muy curiosa donde compra el piso sobre plano, tras leer las características, sin visitarlo antes ni nada parecido. Y en plan, o te decides y firmas aquí o mira los 300 que están pendientes también de ese cuquero.


Prácticamente después de llegar al piso, empieza a escuchar ruidos molestos cada noche de todo tipo que vienen del piso superior, y que no lo dejan dormir en ningún momento. Una vecina con dos hijos adolescentes, le planta continuamente posits en la puerta expresando sus quejas porque dice que no pueden descansar ni estudiar.

Woo‑seong visita al vecino del piso superior, Jin‑ho, un periodista un tanto borde, pero que se ofrece a formar un dúo con él para investigar el origen del ruido que él también sufre.

De manera paralela, nuestro protagonista intenta vender el piso sin que le conlleve muchas perdidas económicas, pero la verdad es que no es así, cualquier decisión que tome le llevará a la ruina, y los ruidos no paran de sonar todos los días, mientras los vecinos se amotinan contra él, y, Eun‑hwa, presidenta de la comunidad, intenta arreglar las cosas entre los vecinos afectados.


Hasta aquí, podrías pensar que estás ante una película que te exagera, o quizás no, una situación que puede darse en cualquier bloque de vecinos. Los roces, las desavenencias, los malos rollos hasta extremos insospechados te los puedes encontrar, pero se va dejando atrás poco a poco el tema de préstamos, inversiones o situación inmobiliaria del país, para entrar en algo más oscuro relacionado con el constante ruido.

Hay toda una mafia montada en el edificio interesada en echar a vecinos, comprar pisos, especular, y quien crees que es amigo es enemigo y viceversa, y pronto la mente de Woo-seong se tiene que enfrentar a demasiadas cosas a la vez, en poco tiempo, y con poca claridad dadas sus emociones y su situación financiera.

        Creo que se pierde el primer mensaje, la primera idea, que resulta más interesante, la de la situación inmobiliaria, los problemas financieros o emocionales que puede conllevar la compra de un piso, sea en Corea o en España, en detrimento de la segunda historia, más oscura y menos contundente. La posible ironía, crítica social, se diluye en el último tercio de la película en escenas bastante oscuras, confusas por momentos, y con un final que deja el culo torcido, y que no sabes si es una metáfora, el sueño de Los Serrano, o vete a saber qué.


        En definitiva: A lo añadido, le quitaría su media hora de rigor sin pestañear. Creo que “Mis 84 m2” es una oportunidad perdida. La realidad supera cualquier thriller de ficción. Y hay material para explorar el tema de la convivencia vecinal, más allá del humorístico que tenemos en España en series como “La que se avecina”, o “Aquí no hay quien viva”, es una faceta que podría haberse explorado y explotado mejor. De nota le voy a dar un frío 5, y espero vuestros comentarios al respecto.

sábado, 19 de julio de 2025

Monolith (2022)

 

        No hay nada como un buen podcast. Yo debería haberme dedicado a hacer podcast, y no a hablar aquí solo. Podcast de misterios, como los que hace nuestra protagonista, en plan: ¿Por qué los trenes no funcionan en Extremadura?, ¿Por qué Cáceres y Badajoz no están conectadas por autovía, o Badajoz con Huelva?, ¿Por qué la gente joven se larga de aquí y seguimos sin tener futuro? o ¿Por qué existe el Badén de Talavera?.

        Estoy convencido de que sería un éxito, un enorme éxito, y la gente estaría siempre esperando un nuevo podcast sobre grandes misterios que solo suceden en Extremadura, mientras en otros lugares con el triple de recursos y oportunidades, con grandes infraestructuras y aeropuertos internacionales se sienten oprimidos, y cosas así…


        Pues de eso va, de un podcast, la película australiana de 2022 titulada “Monolith”, de una hora y media de metraje, rodada en quince días en Adelaida y con un presupuesto de medio millón de dólares, una recaudación ínfima y con una sola actriz en pantalla, Lily Sullivan… Ahm, y un tortugoide también, todo hay que decirlo.

        Lo primero que tengo que decir de “Monolith” es que es una película que me ha gustado, pero que tiene una trama difícil de analizar o de comprender, más en el final, que no me ha quedado muy claro, y tengo dos teorías que compartir con vosotros, y si tenéis la vuestra propia, estaría encantado que me la dijeseis para poder ver otros enfoques y puntos de vista.

        En la narrativa seguimos a una tipa que tiene un podcast de misterio en horas bajas, porque no acaba de levantar el vuelo, es una periodista que debió tener un pasado más fructífero por el tamaño de la casa que se gasta que es como la mitad de mi barrio, pero con más verde y con habitaciones que nunca ha visto.


        La señora está bastante desesperada porque la vaina tiene pinta de no remontar, pero un día recibe cierta información, un correo electrónico anónimo, que la pone en la pista de la existencia de unos bloques o ladrillos negros misteriosos que llevan años apareciendo por medio planeta, y que afectan a sus dueños o portadores, haciéndoles ver visiones inquietantes y alterando las percepciones y sentimientos de sus dueños.

        Este correo le pone en la pista de uno de ellos, en el que una antigua empleada de hogar tuvo una experiencia aterradora con uno de ellos mientras servía en una casa de la que fue despedida de muy malas maneras.

        Aquel ladrillo fue vendido, lo que llevará a la periodista a seguir la pista de un tratante de arte, mientras va manipulando y narrando en su podcast los audios que va tomando en sus entrevistas, que se van haciendo cada vez más interesantes y que hace que su podcast tenga miles y miles de oyentes, transformándose gradualmente en un éxito.


        Según va investigando más, su mente comienza a afectarse, tortugoide, que hace una gran interpretación, deja de comer, y la historia se complica al ser ella parte de la historia de los ladrillos negros, porque averigua que ella era la niña de la familia que botó a la calle a aquella mujer poseedora del primer ladrillo, que fue vendido al tratante de arte por parte de su padre, tratante que también pierde la chaveta completamente, y que todo lo que hemos visto está relacionado al final con ella, su pasado, remordimientos, sentimientos de culpa y un pasado para olvidar.

        ¿Habéis visto alguna vez algún gato echar una bola de pelo? Seguro que sí, es un espectáculo digno de ver. Pues hay una escena en la que nuestra protagonista escupe un ladrillo que tenía ubicado en el esófago de vete a saber cuándo, de ahí la importancia de hacerse de vez en cuando una radiografía, no vaya a ser que en una pierna tengas una moto de 500 CC o en un brazo una réplica de la Estatua de la Libertad.


Le mete un martillazo al ladrillo, y de ahí surge su doble, como cuando Atenea nació de la cabeza de Zeus después de un martillazo de Hefestos, igual. Su doble no está para conversaciones, es muy seria, muy fuerte, y la persigue hasta la orilla de un lago donde la estrangula hasta matarla, después le llena el cuerpo de pedruscos y se supone que la mete en el agua.

El doble llega a casa, tortugoide vuelve a comer y a mi se me queda cara de póker, porque no sé si he visto un rollo extraterrestre o es una complicada metáfora sobre la culpabilidad del pasado, una metáfora sobre el renacer del ser o su abuela en bicicleta. ¿Vosotros que pensáis?

 

        En definitiva: Más allá de este final raro, del que no me he enterado bien, la película no me ha parecido mala. Está bien planteada, con un solo personaje en escena, una casa que se ha tenido que chupar el presupuesto de la película en alquiler, y la sublime interpretación de la tortuga.

        A pesar de que su metraje pueda parecer corto, en algunas partes de su narrativa se te puede hacer cuesta arriba. Da para muchos debates filosóficos, pero ese ladrillo lo pasé hace algunas décadas, así que las reflexiones filosóficas las dejo a vuestro parecer.

        De nota le voy a dar un 5,5. Si la veis, ya me comentaréis que os pareció a vosotros “Monolith”, si os gustó u os pareció un ladrillo.

viernes, 18 de julio de 2025

El Método Knox (2023)

 

         “El Método Knox” nos trae a Michael Keaton como director y actor protagonista en un thriller, en un drama de 2023, que mezcla varios temas que me han parecido muy interesantes, en su contexto y en su planteamiento, con un elenco potente y sin grandes artificios presupuestarios… De hecho, no sé cuanto costó la película, pero si sé que recaudó un millón de dólares en cines, algo corto pensará alguno, pero como no sabemos cuanto costó toda la producción, no nos meteremos más en ese huerto.

        Rodada en apenas 25 días, para intentar cuadrar los calendarios de Al Pacino, que además aceptó cobrar al parecer muy por debajo de su salario habitual por el solo hecho de rodar con Keaton y a sus órdenes, y cuadrar igualmente el propio calendario de Keaton, la película explora el tema de la redención de un quitavidas a sueldo que es diagnosticado de un tipo de demencia que acabará con su memoria en apenas un mes y medio.

        Keaton, que se basó en experiencias de familiares suyos para el papel, se nota que se lo ha tomado en serio, haciendo en mi opinión una gran interpretación en su papel de John Knox…


        ¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “El Método Knox”? Pues nuestra historia se centra en John Knox, un quitavidas a sueldo, que estuvo en la Guerra del Golfo, y cuyo apodo es “Aristóteles” por su afición durante la guerra por leer filosofía. Tiene dos doctorados y pasa muy desapercibido.

        Poco a poco comienza a notar problemas de memoria, y es diagnosticado con un tipo de demencia que no soy capaz de pronunciar, la enfermedad de Creutzfeldt–Jakob.

Este diagnóstico pone en peligro su trabajo, su vida y a todos los que le rodean, y le dan un mes y medio antes de que la enfermedad triunfe definitivamente, por lo que plantea retirarse, vender algunas cosas que tiene (cuadros valiosos y diamantes) y repartirlo entre su exmujer, su hijo que no le habla desde hace años (un James Marsden que aparca a Sonic el Erizo para hacer un gran papel en esta historia) desde hace años, y Annie, una meretriz extranjera, de Cracovia, culta, y que parece preocuparse en un principio por él.

 


        Antes de retirarse del mundo del hampa, decide hacer un último encargo junto a su compañero Thomas Muncie (Ray McKinnon) eliminando a un español. El trabajo se complica, porque John elimina al tipo, pero también a la mujer que lo acompañaba y a su propio compañero, algo que traerá consecuencias pues siempre había sido muy meticuloso y comienza a cometer errores, debido a su deterioro cognitivo que se le comienza a acelerar por días.

        A este hecho, se le une la aparición de su hijo, Miles, que viene de quitar de en medio a un tipo que ha abusado y embarazado a su hija, nieta de John Knox, y que recurre al padre para que le ayude a quitarse el muerto de encima, nunca mejor dicho.


        De manera paralela, recurre a Xavier Crane (Al Pacino), un ladrón con el que ha trabajado durante años para ayudarle a cerrar su vida criminal, y la detective Emily Ikari se pone tras la pista de padre e hijo por el reguero de muertos que comienzan a dejar, con errores que los involucran, primero a Miles y después ya directamente al padre, a John, que es traicionado por Annie cuando esta oye la palabra “diamantes”.

        Igualmente, vamos a ir viendo como la enfermedad se va cebando cada vez más en el quitavidas, con perdida de memoria, paranoia, desubicaciones y episodios raros e incoherentes que le van sucediendo. John parece querer cerrar de manera tranquila y pacífica su ida antes de perderse en el olvido de su propia mente, pero esta le juega malas pasadas.


        En definitiva: Película interesante, con buenas interpretaciones (la de Keaton es magistral, la de Marsden muy buena, y Al Pacino hace de Al Pacino sin pestañear), y que pone encima de la mesa varios puntos para reflexionar más allá de la redención y reconciliación, como es el papel de la familia, de los “amigos”, o el propio protagonista ante su enfermedad. El final me ha parecido muy bueno, el metraje de un hora y cuarenta y cinco minutos, correcto, y de nota le voy a poner un 6. Da para pensar, para reflexionar, y creo que merece la pena su visionado.