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viernes, 20 de febrero de 2026

La Invasión de los Hongos del Espacio (Diábolo Ediciones, 2025) Marina Shirakawa

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         Cuando vi la portada del cómic que os traigo hoy, “La Invasión de los Hongos del Espacio”, me llamaron de entrada dos cosas: Esa estética a manga de hace 50 años, y el nombre de Marina Shirakawa, que no conocía, y que yo imaginé que sería de una tipa perdida en un mar de mangakas setenteros, abriéndose paso en un mundillo lleno de dibujantes varones…

        Solo acerté en la estética setentera, porque Marina Shirakawa resultó ser un japonés medio, con más patillas que Curro Jiménez, que había adoptado ese nombre artístico por las sondas Mariner de la Nasa.


        Después, una vez adquirido, mis sorpresas han ido en aumento, siempre para bien, porque aparte de descubrir a un autor clásico manga (aún aprendo, a mi edad, que importante es no dejar de aprender), me he encontrado con un cómic que mezcla el terror, la ciencia ficción (tan en boga el tema ovni, a nivel mundial, en los sesenta, en los setenta, que ocupaba hasta páginas en los llamados periódicos y medios serios), y folklore japonés, a través de breves cuentos e historias, en viñetas. Un todo en uno, que quita el hipo en su lectura, prácticamente desde el principio.

        Originalmente publicada en Japón en 1976, “La Invasión de los Hongos del espacio”, este manga de 200 páginas (en riguroso blanco y negro), de Marina Shirakawa llega por primera vez al público español en una edición de Diábolo Ediciones, que me ha gustado mucho por la presentación, y por sus extras finales, que son reveladores, siendo además el primer manga publicado por Diábolo, editorial especializada en clásicos del cómic y géneros como el terror y la ciencia ficción, algunos de ellos comentados por nuestro blog y por el Canal de Youtube.


        En términos formales, es un manga que se inscribe dentro del género seinen, dirigido originalmente a un público adulto, donde, además de la historia principal, Shirakawa intercala fragmentos que funcionan casi como notas o interludios culturales: textos que narran leyendas tradicionales japonesas relacionadas con hongos o relatos sobre avistamientos de ovnis documentados, estando muy presente el famoso ovni de Adamsky. Estas interrupciones breves aumentan el contexto de la historia, enriquecen la lectura con elementos folclóricos y mitológicas, curiosos, relacionados con el mundo de los yokais.

        La narrativa del cómic arranca de forma relativamente tranquila. Tenemos una breve introducción sobre el tema ovni, y nuestro protagonista, Aoki, un estudiante, y su profesor el señor Sada, quedan varados juntos en una remota zona montañosa de Japón debido a un esguince que sufre el chaval. Este suceso les permitirá ser testigos del castañazo que mete un platillo volante a una distancia relativamente cercana a ellos.

        Ellos enseguida dan aviso del accidente, y como testigos del suceso, son recluidos por el gobierno y el típico científico que quiere tapar todo el suceso.


        Pero pronto Aoki y el profesor Sada consiguen averiguar la verdad. El platillo, en realidad, era una especie de laboratorio alienígena, en cuyo interior, había unas esporas espaciales, unos hongos parasitarios, que acabaron con la vida de sus ocupantes, y que ahora andan sueltos, transformando a todos los seres vivos en grotescos hongos, completamente imparables, con lo que el final del planeta es transformarse tarde o temprano en un vergel donde la naturaleza hará olvidar a los seres humanos y su existencia, gracias a la invasión de los hongos del espacio.

        La verdad es que la reflexión que deja el cómic al final es bastante buena. ¿Tiene la extinción humana un lado positivo, el planeta estaría mejor sin nosotros?

        Se nota que el manga es hijo de su tiempo: Shirakawa no solo era un fanático de los fenómenos extraterrestres, sino que incluso llegó a fotografiar un posible OVNI en 1974, imagen que figura en el prólogo de este cómic como prueba de su obsesión personal por el tema. De hecho, la narrativa tiene mucho de La Guerra de los Mundos y de Invasores de Marte, mezclado, como os decía con el folclore japonés en torno a las setas y los hongos.


El cómic tiene una parte final, extras, que se leen a la occidental, y que consta, por un lado, de un ensayo del experto en fenómenos paranormales Takeo Udagawa, que contextualiza la obra de Shirakawa dentro del movimiento ufológico japonés, fenómeno mundial en los 60-70; por otro, un texto de Ryan Holmberg, historiador del manga clásico, que repasa la carrera del autor y sitúa este título dentro de la historia del cómic nipón, presentando otros cómics del autor, obsesionado con todo lo paranormal. En definitiva: Un curioso e interesante cómic.

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