Si
viene con la premisa de “Basado en hechos reales”, como es el caso de “Roofman,
un ladrón en los tejados”, yo suelo caer fácilmente a la hora de elegir una
película.
Con
un presupuesto de 18 millones de dólares, y una recaudación de 35 millones a
nivel mundial, “Roofman” gira en torno a una historia real, con bastantes
puntos de comedia, porque a veces, la realidad supera la ficción, y en este
caso, nuestro protagonista, que se está chupando más cárcel que un ciprés en un
cementerio, llegó a caer en la comedia surrealista en todo lo que hizo, y que
ahora os comentaré. Lo interesante es que nadie dijo, o dice, ni media palabra
mala de un tipo, que, a pesar de atracador, es educado y respetuoso.
Dirigida
por Derek Cianfrance, que es un director que tiene una interesante trayectoria
donde ha coleccionado varias nominaciones y premios por guiones y películas
suyas, la película se adentra en la vida de un delincuente peculiar que, lejos
de encarnar la figura clásica del criminal despiadado, se presenta como un
hombre contradictorio, entrañable y profundamente empático, humano, y
respetuoso.
En
el elenco de actores principales tenemos a Channing Tatum, nuestro Gambito de
los X-Men, que es también productor ejecutivo de la película, junto a Kirsten
Dunst, Peter Dinklage y Ben Mendelsohn, que hacen un buen papel. De hecho,
Tatum le da un aire al protagonista real, aunque sin pasarse.
Roofman
no es simplemente una película sobre robos, o ladrones comunes. Es la historia
real de Jeffrey Manchester, conocido como “Roofman”, un exmilitar convertido en
ladrón de docenas de restaurantes de comida rápida, fundamentalmente de
McDonalds y Burguer Kings, donde se especializó entrando a robar por los huecos
que hacía en los tejados, aunque tampoco les hizo ascos a otros negocios.
Desde
los primeros compases de la película, ya te das cuenta de que el tipo no era un
verdadero criminal. Tras ser capturado de una manera bastante vergonzosa, logra
escapar de prisión y se esconde durante meses en una tienda de juguetes, concretamente
en Toys R Us, en una falsa pared que hay detrás del expositor de bicicletas, de
apenas 10 m2, y que si fuese un piso cualquiera pediría 700 euros por
alquilarla.
Allí,
en ese espacio, del que solo sale de noche cuando los empleados se han ido, crea
una doble vida bajo una identidad falsa. Desde un principio, anula las cámaras
de seguridad para poderse pasear sin miedo, se atraca de MMs hasta conseguir
catorce caries, espía a los empleados, y se enamora de una de las empleadas,
que tiene que soportar a un jefe un tanto despótico. Vive de robar y revender
artículos de la tienda, más que nada videojuegos de consola.
Al
cabo de un tiempo, cuando parece que todo el mundo se ha olvidado de él y ya no
lo buscan, se atreve a salir de allí para ir acercándose a la chica que le
gusta, que suele ir a la Iglesia Presbiteriana, iniciando una relación
sentimental basada en la mentira. Incluso tiene la posibilidad de escapar de la
ciudad, del país, bajo una nueva identidad, pero por amor o por tontuna,
prefiere quedarse siendo finalmente capturado cuando se le ocurre atracar su
propio refugio… Eso sí, por un bien superior, no por maldad ni por codicia.
Le
cayeron más años que horas tiene un reloj, y aunque intentó volver a escaparse
en un par de veces más, no lo consiguió. Aún le quedan diez años para la
condicional.
Interesante es que veáis los créditos
finales, donde se narra la historia verdadera, con entrevistas, cortes televisivos,
y en donde todo el mundo guarda un grato recuerdo de Jeffrey, un tipo que no es
un villano sino más bien alguien demasiado humano.
Como otras curiosidades de este tipo, os
puedo comentar que el número total de restaurantes atracados gira en torno a
40-60 utilizando siempre el mismo método, entrando por el techo, y que, durante
los robos, si pillaba gente dentro, los metía dentro de la cámara frigorífica,
pero los abrigaba y los trataba exquisitamente bien.
En definitiva: Película biográfica interesante, bastante increíble (parece ficción), y que, si hubiese sucedido en España, el tipo ya estaría suelto desde hace años. Creo que merece la pena el visionado. De nota le doy un 6.











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