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domingo, 16 de octubre de 2016

Robinson Crusoe en Marte


        “Robinson Crusoe en Marte” (1964), aunque en la portada pone “De Marte”, es una película norteamericana de Byron Haskin, más mala que un dolor de muelas. Pero resulta que, de tan mala que es, está considerada por muchos una película de culto, ya veis.  Y yo soy uno de esos personajes raros que la disfruto como un “niño chico”.
 (Aquí una bucólica escena familiar)

       Está basada, como adivinareis, en la novela de Daniel Dafoe. Solo tienen en común el nombre de Robinson Crusoe, porque después la cosa se pone intergaláctica y cambia mucho, cambiamos islas desiertas por un Marte hostil, de cartón piedra, con algo de desierto de Almería y con algo de cordillera apalachense completamente desforestada, donde el protagonista, el mítico actor televisivo (y escritor) de los sesenta, Paul Mantee (si hombre, salía en Seinfield), tiene que sobrevivir en condiciones penosas, y efectos especiales aún peores. Bueno, son buenos para ser de la época, seamos justos, al fin y al cabo, Byron Haskin, que es quien firma la cinta, también se encargó de “La Guerra de los Mundos” (1953) que es un clásico que suelo ver, por norma, un par de veces al año.
 (La tecnología, insuperable)

       La película fue una de las que más me impactó de crío, posiblemente, junto a la mencionada “La Guerra de los Mundos”, “Invasores de Marte”, “Crónicas Marcianas” (que no me he vuelto a hacer de ella, por cierto, un trabajo mítico de Rock Hudson) o “Planeta Prohibido”, por citar algunas… Y es que los Jesuitas, por cinco duros, te ponían estos títulos todos los viernes por la tarde. El Salón de Actos de la escuela, convertido en Sala de Cine, se llenaba.

       En esta película, te tienes que reír, Si o Si, con algunas cosas. Los volcanes marcianos, la gravedad normal o inexistente, los equipos utilizados por los actores, la presencia de oxígeno en Marte, las referencias a Dios o a Colón, los alienígenas, las cruces, o la presencia de Viernes (que tarda una hora en aparecer en escena, y eso que la película dura una hora cuarenta y cinco minutos, y que tiene una pinta de indio espacial impresionante)…

      Lo dicho, de culto. Mala para los gustos actuales, pero entretenida, que es de lo que se trata.







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