Yo creo que cada
vez que se estrena una película de la marca, de la saga, de la franquicia
“Predator”, hay que celebrarlo, porque hasta la fecha, lo que ha salido en los
últimos años, no me ha defraudado, y 2025 ha sido un año, creo, muy bueno, para
los fans de “Predator”.
Con varios meses de retraso, como suele
ser habitual en mí, he llegado a “Predator: Badlands”, película dirigida por
Dan Trachtenberg, séptimo largometraje principal del universo Yautja y novena
entrega global si contamos spin-offs, secuelas y precuelas, en una nueva vuelta
de tuerca que viene a reinventar, a reimaginar el personaje, a través de un
Yautja, un Predator, supuestamente debilucho, marginado por su padre, su
especie, y con ganas de resarcirse en una aventura llena de acción, algo de
sentimentalismo, y ya es raro mezclar sentimentalismo con la palabra Predator,
y algo de humor, sin llegar a la comedia, con algunos guiños en algunas
escenas.
Estamos ante una película un tanto rara
dentro del canon, pero no por ello me ha parecido mala… Es más, diría, que me
he quedado con ganas de más… Más Predator, por favor.
Ambientada en el llamado Planeta de la
Muerte, el Planeta Genna, “Predator: Badlands” toca muchas teclas, algunas de
ellas, como os decía, un tanto raras dentro de este Universo: El sentimiento de
pertenencia dentro de un clan, en este caso del Predator, su identidad, el
honor de los Yautja, que en parte son elementos también muy humanos, que nos
llevan a un viaje de iniciación que hemos visto en películas un millón de
veces.
El típico/tópico “No damos un duro por
ti”, y va el protagonista y demuestra con creces que todos estaban equivocados
respecto a él, pero con un careto bien feo, y a eso le metes un androide femenino
y charlatán, y una criatura adorable a la que adoptar como animal de compañía,
que puede arrancarte la cabeza en cualquier momento, la ecuación está hecha.
En la narrativa tenemos a Dek, un Yautja
joven, pero que no tiene el físico ni las cualidades que se espera de su
especie ni de su edad, que no cumple los requisitos para ser un cazador como
todos los de su especie. A pesar de su entrenamiento, no llega al nivel
deseado, y su propio padre ordena a su hermano que acabe con él.
Pero su hermano, ve potencial en él, y
muere descuartizado por su padre cuando lo defiende y lo manda a cumplir su
misión cazadora al Planeta Genna, un planeta hostil donde muchos Yautja han
perecido anteriormente.
Genna tiene 400 especies letales por
metro cuadrado, el mismo número de baches que tiene una carretera extremeña por
metro cuadrado. La misión de Dek será acabar con el “Kalisk”, llamado el
depredador supremo, ya que tiene la capacidad de regenerarse y se ha cobrado
muchas victimas hasta el momento. No solo Yautjas, sino también los androides
sintéticos enviados por la legendaria Weyland-Yutani Corporation, que pretenden
capturarlo.
En un campo de cardos borriqueros
letales, Dek se encuentra con Thia (Elle Fanning), una androide que perdió las
piernas en un desafortunado encuentro contra el Kalisk.
Dek cree que Thia es un destornillador
que le puede ser útil, y juntos, inician la caza contra el Kalisk, encontrando
un pequeño y útil aliado por el camino, y evolucionando como guerrero según se
acerca a la batalla final, contra el Kalisk, los androides y finalmente, su
propio clan.
Con una duración aproximada de una hora
y cuarenta y cinco minutos, a la que no tengo ninguna pega que ponerle,
“Predator: Badlands” tuvo un presupuesto de 105 millones, situándola como la
película más cara de la franquicia Predator hasta la fecha, y una recaudación
de 185 millones, situándose como una de las películas más exitosas,
económicamente hablando, de la saga.
Como curiosidades, os puedo contar que Dan
Trachtenberg, el director, es el mismo que nos trajo la película de “Prey” en
2022.
Igualmente,
que en la película no hay aliens, xenomorfos, pero con los androides de Weyland-Yutani,
se refuerza la idea de universo compartido entre las dos franquicias.
Y,
que, con la película, y aprovechando el tirón, se lanzó un cómic precuela que
explora más a fondo el origen de Dek y su primera gran cacería, y contándonos
más sobre quién es nuestro protagonista.
En
la película, al contrario que en otras ocasiones, no hay humanos, y es un
Yautja el protagonista absoluto.
En
definitiva: “Predator: Badlands” me ha gustado bastante. No me esperaba mucho,
pero me ha sorprendido positivamente. La trama está más que vista, mil veces,
estos viajes iniciáticos a los que antes hacía referencia, y donde el
protagonista va creciendo en todos los sentidos, pero al tener a un Yautja como
protagonista, con sus enfoques y sus movidas, parece que le da otra patina
diferente… Entretenida, buenas escenas de acción, predecible también… Le doy un
6,5 de nota.
Por
cierto, en algunos mentideros se habla de una nueva película, dirigida por el
mismo Dan Trachtenberg, para 2027, habrá que estar atentos…











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