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martes, 30 de diciembre de 2025

Coherence (2013)

 

         Desde hacía ya un tiempo tenía pensado en hacer una reseña de esta película de 2013, la película estadounidense de ciencia ficción “Coherence”, y fue cuando le hice la reseña a “El Gran Diluvio”, cuando me acordé de ella, porque en algunos aspectos, y salvando las distancia, me recordó la película surcoreana a esta película de cine independiente, de bajo presupuesto (costó unos 50.000 dólares, y se rodó en casa de su director en apenas cinco días), que logró en su día recaudar los 132.000 dólares de recaudación, por lo que la jugada a James Ward Byrkit, que es su director, le salió redonda.

        “Coherence” trata sobre universos y realidades alternativas, utilizando el paso de un cometa para crear en su casi hora y media de metraje, infinitas posibilidades en torno a una casa donde un grupo de amigos, cuatro parejas, están pasando la noche y lo que se supone que va a ser una tranquila cena, hasta que la cosa se complica, y junto a las realidades paralelas, aparece la paranoia, la desconfianza, el miedo y la fragilidad de una realidad cambiante debido a cualquier acción, palabra o frase, que se diga esa noche en esa casa, que no es una casa, que son muchas… Miles.


        Este tipo de películas me gusta, porque nunca sabrás la infinidad de posibilidades que una vida puede tomar a lo largo de un día, un mes o toda su existencia. En una realidad paralela, mi canal es sobre deportes o sobre ornitorrincos, vete a saber. Así, la narrativa juega con todas esas opciones en un metraje que no se me ha hecho nada largo, aunque en el aspecto técnico el director, el amigo James, las caga con unos planos muchas veces desenfocados, o con una cámara que se mueve más que una mosca en un vaso. La iluminación, natural de la casa, tampoco ayuda.

        En la narrativa, el paso del cometa (Miller creo que se llamaba), hace que se vaya la luz, que los teléfonos no funcionen, y comienzan a aparecer copias de ellos mismos, ligeramente diferentes, que salen de casas cercanas muy parecidas y que se mezclan con ellos, tanto es así, que en cada casa idean planes para contrarrestar a los que ellos consideran copias, creando desconfianzas y tretas que me han llegado a parecer interesantes (pero absurdas), para intentar sobrevivir a la situación. En un momento determinado, la protagonista, Emily, buscará entre varias las alternativas, la que considera mejor, para parasitarla.

        Es decir, para quedarse a vivir en ella, eliminando físicamente a su copia de esa realidad, ¿O quizás esa era la original o ella era una copia? Eso nunca lo sabremos porque la verdad es que el final queda muy abierto.


        La película me ha parecido entretenida, y ejemplo de que con cuatro leuroh se puede hacer algo interesante. El cometa como excusa para poner a prueba a un grupo de amigo, que, a ratos resultan no ser tan amigos, que trae sospecha, incluso, llegado el caso, supervivencia personal por intentar sobrevivir en un escenario totalmente cambiante cada tres minutos.

        Como curiosidades, os puedo comentar, además de lo que os he comentado anteriormente (rodada en cinco días en casa del director), que, en realidad, no había un guion que los actores siguieran, sino que se les fue dando notas sobre lo que se iba a rodar, por lo que la improvisación estuvo al orden del día, y la reacción de los actores en algunas escenas fue de completa espontaneidad.

        Ganadora de algunos premios de cine fantástico, “Coherence” es una película que estoy convencido que gustará al Gato de Schrödinger.


        En definitiva: A pesar de su aparente simpleza, que no lo es, “Coherence” tiene su miga sobre como percibimos la realidad, como nos percibimos a nosotros mismos y cuáles pueden ser las consecuencias de nuestras decisiones, que nos lleven por diversos caminos por la vida.

        A mi me es una película que me gustó en su día, que me ha vuelto a gustar, y con la que tenía una cuenta pendiente que dejo como saldada con esta reseña. De nota, le doy un 6,5, y os recomiendo su visionado.

lunes, 29 de diciembre de 2025

Kimba. El Emperador de la Jungla (Planeta Cómic, 2025) Osamu Tezuka

 
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“Kimba. El emperador de la jungla” es un cómic del gran maestro, Osamu Tezuka, el conocido como Dios del manga, que fue publicado originalmente por entregas entre los números de noviembre de 1950 y abril de 1954 en la revista Manga Shonen.

Es un cómic muy curioso dentro de la trayectoria de Tezuka. Lo comenzó a escribir, dibujar, con apenas 22 años. Hacia apenas cinco años que Japón se había rendido, y había concluido la Segunda Guerra Mundial, y ahora el foco gravitaba a otras localizaciones, países y continentes.


Uno de esos focos era, sin duda, África, la gran desconocida para muchos, que despertaba tímidamente, en muchos de sus territorios, pidiendo la descolonización y la independencia de los países europeos, algo que vamos a ver a lo largo de las tres siguientes décadas, hasta bien entrados los años setenta.

Y algo que se verá reflejado en esta obra, en mayor o menos medida, junto a referencias a nachis huidos de la guerra, la creación de carne sintética, los derechos de los animales, o la crueldad y avaricia extrema, y casi siempre sin sentido, de los seres humanos.


Una curiosidad de este cómic es que se rehizo (se redibujó) prácticamente su mitad, la mitad del cómic, quince años después de su publicación original, para la Colección Obras Completas de manga de Osamu Tezuka.

En años sesenta, concretamente en 1965, Mushi Productions se ocuparía de la versión animada del cómic, que sería el primer anime japonés en color, con un total de 52 episodios, y que resultó un éxito mundial.


Pero, antes de llegar a ello, el equipo de producción pidió a Tezuka los originales de la obra, para practicar el dibujo y familiarizarse con el estilo, llevándose uno de los miembros del equipo los originales de la obra a casa, donde el tipo falleció tras una intoxicación etílica.

Cuando quisieron recuperar los originales, estos habían desaparecido, por lo que Tezuka se vio obligado a redibujar, y en gran parte a reinventar el cómic en su primera parte.

Por cierto, en el tercer volumen, colaboraban en algunas viñetas un famoso dúo de dibujantes, que posteriormente se separarían, Fujiko Fujio, los creadores de Doraemon (Fujiko), y Ninja Hattori (Fujio), entre otros grandes clásicos manga.


 El cómic, originalmente, se tituló “Jungle Taitei”, pero en España se le tituló como Kimba, aunque ese nombre no salga en todo el cómic, y el protagonista se llame, en realidad, Leo. Ha sido reeditado en varias ocasiones en los últimos setenta años, y yo he tenido la suerte de hacerme con la edición publicada por Planeta Cómic en diciembre de 2025 forma parte de la colección “Biblioteca Osamu Tezuka”, que, si me seguís, sabéis que atesoro desde hace unos años.

“Kimba” es un volumen único en tapa dura, de 519 páginas, con sentido de lectura oriental y reproducción fiel al original en blanco y negro.

Como os decía al principio, es un cómic curioso que toca varios palos, desde la aventura más ingenua, hasta la relación de los humanos con los animales, pero también la búsqueda de la Paz, la ecología, la tecnología y la creación de nuevos inventos (como el helicóptero), las relaciones sociales, y el desconocimiento generalizado de África como continente.


La narrativa de “Kimba. El emperador de la jungla” gira en torno a un león blanco, Leo/Kimba, desde su nacimiento hasta su muerte.

Su padre, Panja, es el rey indiscutible de la sabana, pero un día cae ante los cazadores humanos. Su madre capturada y embarazada de él, es enviada a un zoológico, pero en el trayecto en el barco, Leo nace, y, tras una tormenta, es empujado al mar por su madre, que quiere que vuelva a África y reclame el trono de su padre, siendo ayudado por los animales que se cruzan en su camino, que lo reconocen como un rey soberano

Una vez en tierra, es acogido por humanos, concretamente por un chico japonés, y aprende a hablar, la cultura y tecnología humana, a la que teme y admira por igual, para, más tarde, regresar a África decidido a reclamar su trono, rehacer su vida, y usar todo lo aprendido en beneficio de su reino, y de los animales, aunque su aventura no acabará aquí, ya que uno de sus hijos vivirá una aventura parecida a la suya, y los humanos volverán por sus fueros, buscando las preciadas piedras lunares, involucrándose por última vez en una aventura con ellos.


Como curiosidad destacable de este cómic, aparte del debate ecologista y los temas que toca como os he comentado, una de las más conocidas es la supuesta relación entre Kimba y El Rey León de Disney (1994), y que yo mismo he podido comprobar que tiene elementos casi idénticos, como la usurpación al trono de Leo, algunos personajes secundarios, y escenas muy parecidas. En 1994, cinco años después del fallecimiento de Tezuka, más de 1,100 artistas japoneses firmaron una petición solicitando reconocimiento por parte de Disney, pero Disney guardó silencio hasta hoy.

En definitiva: Otra de esas joyitas que nos trae Planeta Cómic en una edición fantástica. Pensad que estáis ante un cómic que está camino de cumplir los ochenta años, y, que, sin embargo, en algunos aspectos sigue siendo de rabiosa actualidad. No solo es una fabula de animales que hablan, es una auténtica aventura de principio a fin. Muy recomendable.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Jules (2023)

 

        He llegado a “Jules”, película de 2023, un tanto de casualidad. Al ver el trailer, pensé que me encontraba con una nueva vuelta de tuerca al género de la Ciencia Ficción, pero tras verla, y mientras lo hacía, he comprobado que iba un poco más allá… Podría decirse que dejando de lado algunos puntos que tiene, (de comedia me ha parecido más bien poco), creo que en el fondo “Jules” es un auténtico dramón… Un drama sobre la soledad del ser humano.

        Más cuando eres un viejuno, vives solo, y la memoria comienza a fallarte. Un drama, que, aun así, parece ofrecer un resquicio de esperanza, en la amistad, en la conexión humana, en la necesidad de hablar, de ser escuchado, o de escuchar, y donde el extraterrestre que mete un batacazo con el platillo volante en el jardín de atrás es un poco excusa, un poco espejo ante la situación de nuestro protagonista, o de nuestros protagonistas, ya que no está solo en la aventura que conlleva encontrarse con un alien que solo come manzanas y necesita cadáveres de gatos para hacer combustible para su Seat panda espacial.


        Con un metraje que está dentro de lo razonable, 87 minutos, no he encontrado el presupuesto oficial de la película por ninguna parte, sé que a nivel mundial recaudó en cines la modesta cifra de dos millones de dólares. Supongo que el salto a plataformas, también habrá sido beneficioso económicamente, aunque ignoro a cuanto está la visualización de Netflix en el mercado cinematográfico.

        En cuanto a la narrativa, la historia sigue a Milton Robinson (Ben Kingsley), un hombre de casi ochenta años, viudo y rutinario hasta aburrir, vive prácticamente aislado en un pequeño pueblo de Pensilvania, donde tiene una propiedad que es del tamaño de un pueblo de Extremadura. Semanalmente, asiste a reuniones del Ayuntamiento, para formular siempre las mismas quejas, que son desentendidas debidamente (en eso, me ha recordado mucho a Extremadura).


Tiene una hija de mediana edad, Denise, que es veterinaria, que procura combinar su vida laboral con el interés hacia su padre, que él percibe, a veces, como una invasión a su vida, ya que ella quiere hacerle pruebas médicas que él rechaza siempre que puede.

Una noche, mientras duerme. Un platillo volante se salta un Stop y mete un batacazo en mitad de su jardín de 400 hectáreas, cargándose las petunias, los geranios y unos brócolis que había plantado de temporada.

Milton intentará explicar a todo el mundo que tiene un extraterrestre calvo, gris, en pelotas y poco hablador en casa. Siendo estadounidense, lo raro es que no le meta tres plomazos nada más verlo, pero se lo queda en casa y le da manzanas para comer. Por supuesto, nadie le cree.


El extraterrestre no representa un peligro. Lo dejas en el sofá, y le puedes dar toda la matraca que quieras: Le cuentas la mili, o las diecisiete veces que te han rechazado por feo y te han dicho que te quieren como amigo, y el tipo ni parpadea. Por lo que se convierte en el compañero ideal de Milton. Eso sí, está obsesionado con conseguir gatos muertos, porque con los gatos y una manta, te hace un diésel que es ideal para los platillos volantes y los tractores extremeños.

Es extraterrestre, pero como dibujante un tanto pésimo, y se deja poner cualquier camiseta que le cueles.


        Pronto, dos vecinas, una más amiga que la otra de Milton, Sandy y Joyce, se enteran de la existencia del extraterrestre. Le ponen nombre y vienen a casa a ponerle la cabeza al bicho como las maracas de Machín con la verborrea, por lo que al extraterrestre le entran prisas por conseguir los gatos que le faltan. De manera paralela, el Gobierno sabe que el ovni metió un batacazo en alguna parte, y andan buscándolo, cerrando el círculo en torno a los tres viejunos cuando Jules, el extraterrestre, le vuela la cabeza de manera remota a un atracador que intentaba desvivir a Sandy.

        Una vez conseguidos los gatos, reparada la nave, in extremis los tres viejunos y Jules huyen en el platillo propulsado por gatos muertos, justo cuando llegan los del Gobierno a cobrarle impuestos al extraterrestre, y seguramente cosas peores. Sin embargo, Jules los deja tirados en Herrera del Duque, y se marcha a vete a saber dónde… El final es un tanto abierto, ambiguo, ya que vemos a un Milton solo en su casa y el platillo volviendo a por más sopa, o a dejar el vecindario sin gatos, y te quedas un poco chof por no saber cómo termina realmente.


        Como curiosidades, os puedo contar que la película no brilla precisamente por sus efectos especiales. El personaje de Jules es una actriz, interpretado a la antigua usanza. Está rodada en localizaciones de Nueva Jersey. Y, a mí me ha recordado en algunos aspectos, y salvando las distancias, a películas como “ET”, en el rollo de volver a casa y la relación con el protagonista, a la mítica “Cocoon”, una película de 1985, casi olvidada, en la que había también una relación viejunos-extraterrestres, pero con el tema del rejuvenecimiento de fondo. Y, aunque no venga a ser lo mismo, recomiendo el episodio once de la Segunda Temporada de la mítica serie, “Búscate la Vida”, titulado “Vomitón y yo”.

        En definitiva: Película de bajo presupuesto, independiente, con grandes actuaciones de los tres actores principales, y del extraterrestre que tiene más paciencia que un Santo. Ben Kingsley lo borda como Milton. Poca comedia, pero es una película reflexiva, interesante, y a mi me ha entretenido. Le doy un 6.

 

jueves, 25 de diciembre de 2025

El Hombre contra el Bebé (2025)

 

         Llegó, y pasó, la Navidad, y Rowan Atkinson aprovechó para recuperar su papel de Trevor Bingley para traernos una miniserie británica, donde, en vez de una abeja, como ya hizo en la miniserie de 2022 “El Hombre contra la abeja”, en esta ocasión el bueno de Trevor se va a enfrentar ni más ni menos que a un bebé. Si hay una nueva versión, será contra una retroexcavadora o una botella de vino.

        “El hombre contra el bebé” trae a un Trevor Bingley que ya conocemos por sus muecas, sus posturas corpóreas, heredero de aquel Mr.Bean de hace cuarenta años que nos hizo desternillarnos de risa, muy gestual, que ha caracterizado, por otro lado, el humor británico durante una buena etapa de su trayectoria.


        Algo tan sencillo, pero a la vez tan complicado, como hacerse cargo de un bebé perdido, se terminará convirtiendo en toda una aventura para nuestro protagonista, Trevor, un señor ya mayor, separado, aunque con buena relación con su exmujer, y con una hija a la que le gustaría ver más, y sobre todo, por Navidades, ya que es una época donde ambos compartían muchos momentos… Aunque es verdad que hay cosas que nunca cambian…

“El Hombre contra el Bebé” es una miniserie, como os decía, que podéis ver en una tarde. Una única temporada. Son solamente cuatro episodios, cuya duración varía entre 24 y 37 minutos, el último es el más largo (de hecho), y si lo sumas, te da un total de unas dos horas, por lo que en una tarde me la he ventilado, y tú también puedes hacerlo si te lo propones.


        No son episodios autoconclusivos, pero también es verdad que están relativamente conectados, ya que cada uno de ellos digamos que tiene un tema principal, y alrededor del mismo, se desarrollan las subtramas, que no suelen tener gran recorrido, aunque están regadas de humor, que, a veces se te puede hacer repetitivo, igual que una trama que se me ha llegado a hacer predecible por momentos.

        De hecho, solo en algunos momentos concretos me ha parecido una serie que tenga dinamismo, porque en otras ocasiones se me ha hecho algún episodio cuesta arriba, y hay escenas, planteamientos, que, a pesar de la crítica social palpable, están un poco metidos con calzador.


        Pero, ¿De qué va la trama de “El Hombre contra el Bebé”? Trevor, antiguo cuidador de casas, lleva siete meses trabajando como bedel en un colegio religioso, privado, que solo tiene veinte alumnos en total. El mismo día de la función de Navidad, le comunican que va a ser despedido, y su mujer e hija, además, le comentan que se van a Barbados a pasar las Navidades, por lo que no las verá.

        De manera paralela, llega a la puerta del colegio un bebé que Trevor cree que es de una madre que lo “ha prestado” para hacer de Niño Jesús. Al acabar la función, todos salen disparados a sus destinos vacacionales, y Trevor descubre que el bebé, en realidad, ha sido abandonado.


        Así que, hasta que los Servicios Sociales se hagan cargo del nene, será él el encargado de cuidarlo. Aquí, ves una crítica social brutal hacía los servicios sociales británicos y su absurda burocracia, aunque imagino que los españoles no serán muy diferentes.

        El dúo Trevor-bebé comenzará a desarrollar situaciones absurdas, espontaneas, con el ambiente navideño de fondo, y un nuevo trabajo para Trevor: Cuidar una casa.


        Pero no es una casa cualquiera, es la casa de unos multimillonarios, en pleno centro de Londres, que pueden aparecer en cualquier momento, algo con lo que juega la trama (y algo que no llega a suceder, y que hubiera estado bien para ver como la señora de turno reacciona a que Trevor haya usado sus caros pañuelos como pañales, entre otras cosas…).

        Los gags y las situaciones absurdas, y casi todas ellas imposibles, se suceden, mientras Trevor va conociendo a vecinos, okupas y nuevas personas que le aportarán algo a su vida: Una Cena de Navidad inolvidable.

        No he encontrado cifras de presupuesto, pero si os puedo contar que el rodaje se llevó a cabo entre noviembre y diciembre de 2024, y que el proyecto reunió nuevamente al equipo creativo de Rowan Atkinson y William Davies, con dirección de David Kerr, colaborador habitual en las producciones de Atkinson tras proyectos como la comedia de espionaje Johnny English Strikes Again, o la propia “El Hombre contra la Abeja”. Estos tres suelen trabajar siempre juntos.

 

        En definitiva: Estamos ante una miniserie que repite muchos esquemas de Rowan Atkinson, con su humor clásico, con la ternura navideña y del crío, que es más malo que un dolor, pero con situaciones imposibles, por un lado, y predecibles por otro. No es una serie que te vaya a marcar, (yo de hecho, había olvidado al personaje, y eso que vi la de “El hombre contra la abeja” en su día), pero puede hacerte pasar un buen rato, un buen par de horas, y a otra cosa…

        Es el típico humor que hace 40 años me encantaba, pero ahora es como volver a ver a “Martes y Trece” en el caso español, repitiendo las mismas fórmulas… Va a ser que no. De nota, un 5 y a otra cosa.

El Gran Diluvio (Netflix, 2025)

 

Con “El Gran Diluvio”, película surcoreana de 2025, que viene bajo la producción de Netflix, he tenido sentimientos encontrados. Vi el tráiler, como suelo hacer antes de enfrentarme a una película, y me gustó lo que vi. Película entre las más vistas y demandadas de la plataforma, pensé que me enfrentaba a una típica película de desastres naturales ubicada en Corea del Sur (recordad que, desde hace una década, casi todos los desastres tipo zombies, extraterrestres y eventos parecidos, han dejado su original escenario estadounidense y se han localizado en Corea del Sur, y Netflix está lleno de ejemplos)

Pero, a los diez minutos de comenzar (su metraje es de una hora y cuarenta y ocho minutos, al cual yo le recortaría encantado unos veinte minutos), nos encontramos conque no hay nada de desastres naturales y su historia, aparte de rocambolesca, gira en torno a otros derroteros, en los que se mezclan simulaciones, inteligencia artificial, un desarrollo que puede recordar a una aventura gráfica o a un libro-juego de hace cuarenta años, y donde vamos a ir viendo distintos finales, o más bien fracasos, hasta que la protagonista acierte el camino después de 20 mil intentos.


“El Gran Diluvio” se estrenó en Netflix el pasado 19 de diciembre de 2025, en cines unos meses antes, el 18 de septiembre, y no he sido capaz de encontrar datos ni de presupuesto ni de recaudación. Lo que si os puedo contar es que ha estado como película más vista durante una semana en 70 países donde opera Netflix, aunque eso quizás tampoco te diga mucho.

Su narrativa no es del todo original, de hecho, ya he visto historias parecidas… Así, a bote pronto, y salvando las distancias, se me viene a la cabeza: “Al filo del Mañana” (2014), “Código Fuente” (2011), “Todo a la vez en todas partes” película-comedía de 2022 a la que le debo una reseña, al igual que la de 2013, “Coherence”.


Escrita y dirigida por Kim Byung-woo, en “El Gran diluvio” nos vamos a encontrar una historia un tanto compleja, al principio difícil de ubicar en la que An-na, una investigadora especializada en inteligencia artificial, despierta una mañana para descubrir que el agua entra a raudales en su apartamento de Seúl. Junto a su hijo de seis años, Ja-in, intenta sobrevivir a olas gigantes, explosiones de gas, ladrones y agentes de seguridad armados.

Según va subiendo hacia la azotea y va tomando ciertas decisiones, le van ocurriendo ciertas cosas. En medio del caos, un agente de seguridad llamado Hee-jo (Park Hae-soo) viene a “rescatar” a An-na por órdenes de una organización que cree que ella es clave para preservar la humanidad debido a su trabajo en un proyecto de emociones a través de la Inteligencia Artificial.


En un primer momento, separada de su hijo, que resulta no ser su hijo, sino un ser robótico, un androide, es enviada junto a unos pocos seres humanos a una estación espacial del tamaño de la provincia de Badajoz, y una vez allí, descubrimos, que, en realidad, toda la narrativa es en realidad una simulación creada por Inteligencia Artificial que estudia a través de las distintas decisiones que toma nuestra protagonista, datos sobre las relaciones madre e hijo, por lo que nuestros personajes se ven condenados una y otra vez a repetir es mismo bucle, que tiene distintos finales, todos malos, por cierto, hasta que An-na, y Hee-jo, se dan cuenta y comienzan a tomar decisiones para romper el bucle y llegar a un final feliz, exitoso, que rompa las repeticiones de una vez por todas

Ni que decir tiene, que, finalmente, lo conseguirá después de miles de intentos que vamos a ir viendo reflejados en la camiseta de ella, donde aparece una especie de marcador con el número de intentos, aparte de un croquis de la planta o plantas de edificios donde sucede la trama.


A mi me ha recordado mucho, como os decía, a una aventura gráfica, o a un libro-juego, ya que según las decisiones que tome la protagonista, la simulación le planteará distintos finales y posibilidades, algo que en un principio, me llevó hacia cierta confusión hasta que pillé el tema. De hecho, llega un momento en que la película nos muestra ya descaradamente como se crea la simulación de paredes, puertas, elementos, todo…

Como curiosidad, os puedo contar que la película se rodó entre julio de 2022 y enero de 2023, con sets reales inundados y efectos visuales por un tubo desde las primeras secuencias, por lo que sospecho que el presupuesto no ha debido ser barato precisamente.


En definitiva: Os tengo que reconocer que he estado a punto de suspender la película. Primero por su complejidad, su narrativa mal explicada, que te deja como espectador con muchas dudas, y más con el final que se gasta, que no sabes si esta gente es real, son androides o una cabra en bicicleta. Y, en segundo lugar, porque el nene es lo más insoportable que he visto en mucho tiempo. Siempre se separa de la madre, hace lo que le sale de las narices, y he llegado a odiarlo profundamente. Que la ropa esté siempre seca, o que la gente dure 3 minutos en inmersión, tampoco ayuda.

Le voy a dar un 5 de nota, pero no me atrevo a recomendarla, así que la dejo a vuestra entera elección.