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lunes, 18 de agosto de 2025

La Noche Siempre Llega (2025)

 


           Basada en uno de esos libros, en esta ocasión firmado por Willy Vlautin (2021), que, como suelo decir, no me he leído ni me pienso leer, “La Noche Siempre Llega”, coproducción britano-yanqui de 2025 de 1 hora y 45 m, es uno de esos estrenos veraniegos de Netflix (se ha puesto a rodar el pasado 15 de agosto), que ha logrado despertar algo mi interés sobre el resto de propuestas, bastante irregulares, por cierto, durante este tórrido veranito.

        La cinta viene dirigida por Benjamin Caron (que me suena de haber dirigido “Andor”), y protagonizada por Vanessa Kirby, que también es productora de la película, así que todo queda en casa.

        Rodada íntegramente en Portland (Oregón), “La Noche Siempre Llega” es una de esas películas en la que la narrativa sucede en una noche, y se nos va estructurando, de manera lineal, por horas concretas.

No sé si este tipo de películas tiene un género concreto dentro del mundo del cine, lo desconozco totalmente. Pero una característica que suelen tener es que la fauna humana nocturna, y la propia ciudad, se convierten en un protagonista más en una selva curiosa, y peligrosa.


        ¿De qué va la película? La narrativa se centra en Lynette (Vanessa Kirby), una mujer que vive en Portland junto a su madre Doreen (Jennifer Jason Leigh) y su hermano Kenny (Zack Gottsagen), quien tiene síndrome de Down y que es un DJ requetebueno.

La familia, que fue abandonada por el padre hace un tiempo, se enfrenta a la amenaza inminente de perder su casa, que un agente inmobiliario ha sacado a la venta.

Para evitarlo, Lynette, que trabaja de camarera y se gana la vida también como cariñosa, debe conseguir 25 000 dólares en el transcurso de una sola noche, ya que el dinero que tenían para la casa, se lo ha gastado la madre en un Mazda en un arrepio que le ha dado, y que parece pasar de la casa y de todo en general.


 Este punto de partida, inicia una carrera contrarreloj, donde Lynette no dudará en hacer lo que sea para conseguir el dinero y poder llegar al día para entregar la pasta y evitar la venta de la casa y el desahucio de la familia, y para ello hará todo lo que sea, sea moral o no, en una ciudad que parece una partida del “Fatal Fury” o algo parecido, y no hay nadie normal de la cabeza.

        Así, comienza primero por tantear a su amante, Scott (Randall Park), a quien le roba un coche y le saca algunos cuartos.

Posteriormente, visita a una amiga escort, que le debe 3000 cucas, y que le da acceso a una caja fuerte que es de su novio, un político que le da a los polvos blancos, pero no es capaz de abrir la caja sin ayuda. Así que recurre a un compañero de trabajo, del bar, Cody (Stephan James), quien en un principio parece ayudarla, pero que nos ale rana e intenta largarse con la pasta conseguida hasta el momento, obligándola a atropellarlo para recuperar el dinero que ya se llevaba.


Finalmente, Lynette se ve obligada a reencontrarse con un tipo que había abusado de ella en su adolescencia, una puerta que había cerrado hace mucho tiempo, y al que recurre para vender los polvos de talco que consiguió en la caja, y que, a pesar de acabar con el dinero en la transición, termina bastante lastimada en el proceso. La verdad es que la película parece un poco aventura gráfica, y vas saltando de pantalla en pantalla y de sorpresa en sorpresa, y es que, en la noche de Portland, no hay nadie medio normal.

        Lo curioso es que, después de conseguir los 25 mil, y llegar a casa destrozada, su madre (Doreen), le dice que pasa de la casa y que se va a largar con Kenny, dejándola a ella más sola que la una.

        Lynnete se ha vendido en una noche, ha mentido, ha sufrido violencia, humillaciones, persecuciones, peleas, en una noche chunga, y la madre le sale con esto, así que ella misma también decide reinventarse y largarse… Y no sé por qué, creo que el final ya me lo esperaba, y de hecho, lo trágico hubiera sido quedarse con la casa con media ciudad detrás de tu cabeza.


        En definitiva: Una de las cosas que más me ha gustado de la película es presentar la ciudad, en este caso Portland, como un producto resultado de la pobreza, el fin del sueño americano, la marginalidad y las diferencias sociales cada vez más marcadas que tiene el país. Tiene una parte muy marcada de thriller, otra de realismo social y después está esa carrera, para mi nada creíble pero entretenida, por hacerse con una cantidad increíble de dinero en pocas horas.

Está bien interpretada, y también destacaría que aquí no hay personajes buenos ni malos, todos tienen sus matices, sus grises, menos Kenny, que le da el punto inocente a todo el asunto.

Más allá de lo fantasioso de la misión, me quedo con la reflexión que propone sobre lo que os decía de la ciudad, sus habitantes, los problemas que arrastran, que es una espiral de cuidado, y la incapacidad de salir de esa situación… No tengo casa, pero me he comprado un Mazda. Es lo que hay.

De nota, le doy un 5,5. No está mal, a pesar de que ya habrás visto temáticas y narrativas parecidas, pero la reflexión queda.

domingo, 17 de agosto de 2025

28 años después (2025)

 

        Han pasado 23 años desde que se estrenara “28 días después” y 18 desde “28 semanas después”, y volvemos a una nueva entrega, la tercera, que por lo visto no la última, de esta saga de zombis británicos post-apocalípticos nudistas, de la mano de Danny Boyle a la batuta y Alex Garland a los bolígrafos y la tecla, que en esta ocasión se ha titulado “28 años después”.

        Estrenada el pasado 20 de junio de 2025, la película retoma aquella sociedad británica, que había sufrido un bote de rabia mutante, como el que puede causar una pandilla de cianobacterias del Guadiana, que los ha transformado a todos en zombis, y que ahora nos presentan una isla que es una enorme prisión en cuarentena donde los europeos se salvaron de la crisis, y mantienen bajo vigilancia tanto a zombis como a la gente que se salvó en pequeñas comunidades fortificadas, como la que protagoniza la película, donde todos se conocen, son felices con su nueva sociedad y la bandera inglesa ondea.


        Avanzo que la película es mala, irregular y bastante infumable por momentos, pero me ha entretenido a pesar de que he llegado a bufar más que un gato mojado.

        Algunas cosas me han llamado la atención de “28 años después” y su hora y cincuenta minutos de metraje. Una de ellas es la reivindicación del arco, del tiro con arco como deporte nacional.


A mí me encanta, de hecho, lo he practicado durante más de veinte años, con carnet de la Federación, y mi vista ya no me deja disfrutarlo, pero aún tengo un arco olímpico de hace con 35 años a las espaldas y un long-bow inglés precisamente. Y conozco bien lo que representó el tiro con arco en Inglaterra, y como los ingleses arrasaron con la caballería francesa en la Guerra de los Cien Años, en batallas decisivas como Agincourt o Crecy, gracias a sus arqueros, e hicieron el mismo tanto contra los castellanos en la Batalla de Aljubarrota, donde mis amigos portugueses minimizan el papel del arco largo inglés cuando hablo con ellos.

La importancia del tiro con arco, su práctica, hacerte tus flechas, practicar, acertar, es algo muy presente en el primer tercio de la película, donde se mezclan imágenes de ese ideario inglés alrededor del arco, algo bastante nacionalista si se hiciera en España.


        Después, afortunadamente, estos simbolismos, guiños continuos, van desapareciendo poco a poco, afortunadamente, pero durante ese primer tercio te vienen hasta referencias de los elfos de Tolkien dando flechazos por los espesos bosques de Inglaterra a orcos y trolls, digo, a zombis, casi inevitablemente. Lo tribal, lo pagano, se mezcla con esa esencia inglesa, medieval, antigua, o eso me ha parecido, y el paisaje de Northumberland contribuye a ello.

        ¿De qué va en esta ocasión “28 años después”? La película comienza en 2002, en las Tierras Altas de Escocia, donde unos zombis atacan a la familia del joven Jimmy, acabando con todos, incluso con su padre, un pastor protestante que cree que aquello es el apocalipsis. Antes de caer, el pastor le entrega a Jimmy un crucifijo, y aquí acaba el arco argumental de este personaje, Jimmy, que no vamos a ver hasta los últimos cinco minutos de narrativa.


Como os decía anteriormente, veintiocho años después del brote zombi, Europa continental ha erradicado el virus y las Islas Británicas permanecen en cuarentena indefinida, fragmentadas en pequeñas comunidades que sobreviven alegres, felices, expectantes y sospecho que con un alto grado de incestos, endogamia y poligamia.

Una de estas comunidades habita Lindisfarne, isla unida al continente por un istmo que desaparece con la marea, y que tiene una puerta de entrada continuamente vigilada. Allí viven Jamie (Aaron Taylor-Johnson) un tipo que está liado con la maestra, su esposa Isla (Jodie Comer) que sufre una enfermedad mental degenerativa y su hijo Spike (Alfie Williams), de doce años.

Jamie y Spike cruzan al continente en lo que se presenta como ritual de iniciación. En su salida, al principio todo va bien, hasta que se encuentran con un Alfa, un infectado inteligente muy fuerte físicamente, y con un intelecto a tener en cuenta, que se las hace pasar canutas y que persigue a padre e hijo hasta las mismas puertas de casa. Una vez de vuelta, Spike descubre la infidelidad de su padre y oye hablar de un doctor-milagro que lo cura todo.


Así que apaña a su madre y se escapa con ella en busca de ese doctor, llamado Ian Kelson (Ralph Fiennes) que pueda curar de sus males a su madre.

Por el camino se encuentran con Erik, soldado sueco, el único superviviente de una patrulla que los va a acompañar en su búsqueda del doctor, hasta que pierde la cabeza literalmente cuando lo pilla un zombi alfa…


Aún así, madre e hijo llegan a localizar al Doctor, llevando consigo a un bebé (de una infectada), y el buen doctor, que vive en un Templo de Huesos, le confirma a Isla, la madre, su enfermedad sin cura, por lo que ella decide acabar con su vida antes de que lo haga la enfermedad y que su cráneo decore parte de aquel templo, donde hay varios miles de calaveras, mientras Spike se decide ir a lo Mad Max por la vida…

En los últimos compases de la película, atacado y desbordado por una docena de zombis, recibe la ayuda de una banda de tipos que visten chándales de colores vistosos y horteras, bisnietos de los tipos de la Naranja Mecánica y los Power Rangers, y uno de ellos resulta ser, nuestro pequeño Jimmy. Si “28 días después” se rodó con una Canon XL-1, aquí se han usado iPhones 15 Pro para tal fin, concretamente de 8 a 20 según escenas y tomas, y el resultado es bastante aceptable, todo hay que decirlo.


        En definitiva: Con un presupuesto de 60 millones y una recaudación de 150, la narrativa quiere tocar muchos palos: Los viajes iniciáticos, la vuelta a lo antiguo, la ausencia de tecnologías, la supervivencia, la filosofía del Memento Mori, el amor de un hijo por su madre, y el aislacionismo y un nacionalismo muy subrayado, entre otras cosas, y termina perdiéndose completamente en un despropósito.

        El final de “28 años después” nos abre el paso a una segunda parte, pues en realidad esta es la primera parte de un proyecto de dos, que vendrá en unos pocos meses, bajo el título de “El Templo de los Huesos”, y no sé por qué, pero sospecho que el Malo lleva chándal y una cruz invertida colgada del cuello.

        Sin embargo: Su ritmo irregular, algunos tramos narrativos lentos, el nene me ha llegado a caer pedante la mayor parte del tiempo, y las numerosas subtramas me lastran a ponerle un 5 raspado. He estado a punto de suspenderla, pero me ha entretenido. No es aquella película de hace 23 años, desde luego.

        Da para analizar más concienzudamente, pero creo que la voy a dejar por aquí. ¿De nota? Un 5 raspadete.

viernes, 15 de agosto de 2025

Una vida honrada (2025)

 

        Hacía tiempo que no veía una película sueca, y he tenido la oportunidad de ver esta producción que viene bajo el paraguas de Netflix, “Una Vida Honrada”, se le ha llamado en España, “Una Vida Honesta” en algunos países de Hispano-América.

        Basada en una novela del mismo título que no me he leído ni pienso, la película estrenada el 31 de julio de 2025, viene de la mano del director sueco Mikael Marcimain, un tipo que ha hecho más series que largometrajes en su carrera cinematográfica, y que no es muy conocido por estos lares, hasta donde yo sé y recuerde.


        “La Vida Honrada” tiene un metraje de una hora y cincuenta y cinco minutos, con una narrativa que juraría haber visto ya en otras producciones, que mezcla temáticas interesantes, como el anarquismo (por definirlo de alguna manera), la búsqueda de uno mismo, los comienzos, y, en parte, el sentido de la vida, o el encontrarse/ubicarse en una sociedad en la que puede ser que no encajes. El ritmo es lento, a ratos irregular, y lo más interesante, que contiene un leve giro que ya no te sorprende, lo puedes encontrar en los quince últimos minutos de la película.

        ¿De qué va “Una Vida Honrada”? La historia gira en torno a Simon (Simon Lööf), un chico “de provincias”, donde era el número uno de su promoción, que se muda a Lund, en el sur de Suecia, ciudad universitaria, a estudiar Derecho.


        Simon tiene encima menos dinero que uno que está en la ducha, pero ya desde el principio tiene claro que no quiere irse a una residencia universitaria, y se busca una habitación alquilada en una casa superpija de nenes de papá, donde lo van a tratar como una ñorda desde el primer minuto que cruza la puerta. El tema de las clases sociales, la exclusión social, la marginalidad social, aparece muy reflejado a lo largo de toda la película, y es algo en lo que se va a insistir mucho. Los de arriba pisan a los de abajo, y encima el ambiente universitario, flexible como una barra de hierro, tampoco ayuda mucho en el desarrollo de algunas personas, como es el caso del propio Simon.

        Nada más llegar a la ciudad, Simon se ve metido en una manifestación violenta que coincide con un robo por parte de un grupo de jóvenes anarquistas. Ahí conoce a Max (Nora Ríos) que le ayuda a quitarse de encima a un policía que la toma con él pensando que es uno de los manifestantes.


        Los dos se encaprichan mutuamente. Simon, por supuesto, mucho más por ella que ella por él. Y Max lo introduce en un mundo que va en contra de todo lo que Simon había creído, o que creía creer, porque no tiene las ideas muy claras o es más débil mentalmente de lo que te puedes imaginar.

        Pronto se ve metido en un grupo llamado “Los Bandidos”, que es un grupo anarquista, con ciertos aires a lo “Robin Hood”, que da golpes a clases altas, y que sale siempre indemne de ellos.


        Viven con un antiguo profesor universitario en una gran casa, donde beben, comen, filosofan y Simon comienza a encontrar su sitio, ilegal en todos los sentidos y contrario a lo que estudia, pero donde ve que puede encajar, más allá de idearios y actos vandálicos, siente la adrenalina y los deliciosos que se monta con Max le ayudan a ir convenciéndose de que ese es realmente su lugar mientras se agranda la brecha social con sus compañeros de alquiler, los nenes pijos, que lo ven prácticamente como un mayordomo al que trolear, sacarle los cuartos y mofarse de él.

        Por otro lado, el nivel de atracos y actos por parte del grupo, que no usa sus nombres reales, y que mienten más que corren, comienza a subir y Simon se ve envuelto en una espiral en la que le va a resultar difícil salir. El grupo le exige el 100% de compromiso, pero Simon es reticente al uso de la violencia, más de las pistolas, y las dudas le asaltan…


        En definitiva: Película para pasar el rato, a la que le sobra perfectamente media hora de metraje para ganar ritmo y superar esa lentitud que lleva en su ecuador, que es como ver al Guadiana a su paso por Badajoz. El debate social, la reflexión que plantea en su conjunto es interesante, aunque no me ha parecido novedoso, y en su último tercio se convierte en un thriller más del montón. Las interpretaciones aceptables, y la ciudad de Lund participa igualmente con toda su vida universitaria, sus clases, sus fiestas y discotecas. La BSO también me ha parecido muy buena, y más si suena en un tocadiscos, y merece destacar la aparición de un gato que hace un papel digno de algún premio cinematográfico internacional. De nota, le voy a dar un 5 raspadete.

jueves, 14 de agosto de 2025

La Chica de la Aguja (2024)


        Hacía mucho tiempo que no veía una película en blanco y negro, y me apetecía mucho. A mi me encantan porque creo que son ideales para transmitir ciertas cosas, ciertos sentimientos, pero la inmensa mayoría de mis alumnos, es muy curioso, se ponen con las tripas revueltas cada vez que les pongo una película de estas características.

        Así, buscando alguna reciente, he llegado a la producción danesa “La Chica de la Aguja”, película de 2024, rodada como os digo en un bellísimo blanco y negro, con una fotografía de las que quitan el hipo, que recuerdan mucho al expresionismo alemán de los años veinte, con bastante gótico, y una narrativa detrás que mezcla de todo un poco, tiene una pizca de horror, una pizca de drama psicológico del copón, porque a la protagonista le pasa de todo, y una base que se asienta en un hecho real, concretamente en una asesina en serie danesa llamada Dagmar Overbye que hizo de las suyas entre 1913-1920, finiquitando, según fuentes, entre 9-25 menores de edad (nueve probados), y que, aunque no es la protagonista (la asesina en serie, digo), se toma un cara a cara en interpretación con nuestra protagonista de diez. Las dos actrices principales están de diez, lo bordan.


        Estamos en Dinamarca, concretamente en Copenhague, es 1918 y la Primera Guerra Mundial vive sus últimos compases. Aunque el país no participa en el conflicto, se aprovecha de la situación (al igual por cierto que hizo España) para vender uniformes y otros útiles.

        El marido de nuestra protagonista, Karoline (Vic Carmen Sonne), está en el frente y hace muchísimo tiempo que ella no sabe de él, ya que no contesta a sus cartas. La verdad es que no me ha quedado claro, porque no te lo dicen más que otra cosa, que hace este hombre en la Guerra perteneciendo a un país neutral.

Ella trabaja en una fábrica textil que suministra estos mencionados uniformes de guerra. En un encuentro sexual, queda embarazada de su jefe, un joven burgués que vive bajo la sombra de su madre, la cual echa sin contemplaciones a Karoline desentendiéndose de ella y del bebé que trae.


Cuando cree que su esposo había muerto, este regresa con una máscara, con el rostro desfigurado, y a pesar de que el tipo parece no tomarse mal el embarazo de su esposa, esta lo echa de su vida.

Angustiada ante la situación, viéndose sola, se autolesiona con una aguja del tamaño de un florete en unos baños públicos, allí conoce a Dagmar Overbye (Trine Dyrholm), que le dice que ella puede buscarle una vida mejor a su bebé, aunque en realidad, se los carga de las maneras más terribles.

Karoline entra a trabajar para Dagmar como nodriza, que está enganchada al éter, y que mantiene a una niña (Erena), ya de cierta edad, a la que Karoline empieza a darle el pecho. Todo muy raruno, sí. Una vez descubre el final de los bebés, que no es precisamente la adopción, Karoline se enfrenta a Dagmar, y en el forcejeo, se cargan a otro bebé más. Karoline escapa tirándose por la ventana, que mete un buen porrazo, por cierto, y Dagmar es arrestada.


Al final, Karoline, vuelve con su esposo, que trabaja en un circo, y adoptan a Erena, que se ha quedado sola.

Y todo en una hora y cincuenta minutos de metraje al que no le vamos a quitar nada, ya que lo he visto bien distribuido y me ha enganchado desde el principio hasta el final sin casi pestañear.

 

        Resumiendo: “la Chica de la Aguja” no es una película para todos los públicos, no es una película para menores, pero es una película que, si te gusta el cine, el cine independiente y con una buena historia detrás, el real (en el que ves a gente haciendo sus cositas), seguro que te va a gustar. Es un drama auténtico que toca muchísimos palos, desde la maternidad, el aborto, las condiciones de vida de la población tras La Gran Guerra, de las mujeres en especial, las clases sociales, burguesía-proletariado, pobreza… Y el blanco y negro funciona a la perfección. Vuelvo a repetir que la fotografía es increíble, la música también es muy buena, sobre todo cuando se asocia al consumo del éter, y el expresionismo, y hasta el surrealismo, lo vas a ver en escenas como el primer plano de los ojos, guiños al propio cine con la salida de las obreras de la fábrica filmada en un plano calcado a la de los hermanos Lumière de 1896, que dura 46 segundos exactos, y me atrevería a decir que hay algo hasta de “Nosferatu” en el tema. Esto es cine de autor.

        Mi nota: Un 7, y no exagero.

martes, 12 de agosto de 2025

Jurassic World: El Renacer (2025)

 

        Se nota que han pasado poco más de 30 años, y ya los dinosaurios no me entusiasman como antes. El estreno de “Parque Jurásico” en el 93 dio el pistoletazo de salida a una saga que dura hasta hoy, aunque como se reconoce en la propia película de manera sutil, “el interés por los dinosaurios ha ido cayendo y hoy a casi nadie le importan”.

        Y es que tanto dinosaurio, es lo que tiene, que al final te cansas de ellos, aunque los hagas mutantes, o en vías de extinción por causas naturales, o los encierres en una isla ecuatorial al que no va nadie que no sea un buscavidas, o alguien con ganas de morir de la manera más original y horripilante posible.

Hoy, el público adolescente no es el de hace treinta años, y aunque la película britano-estadounidense “Jurassic World: El Renacer”, la séptima de la franquicia, y cuarta de la saga “Jurassic World”, ha recaudado 800 minolles de dólares, frente a los 225 gastados en su producción, yo no he sentido aquel interés de antaño por los bichejos, ni el bombo y platillo que se les dio en su día… Será que ya pertenezco al jurásico… Chiste malo, lo sé.


        “Jurassic World: El Renacer” dura poco más de dos horas, y si eres un poco avispado, y ya has visto este tipo de películas, ya sabes que personajes las van a cascar al largo de su metraje.

        Yo los he adivinado todos, menos uno, que pensaba que estaba fallecido, y después resultó que estaba de parranda, pero he tenido una buena ratio de aciertos y sé que tú también lo adivinarías.

        Dirigida por Gareth Edwards, que es el director de una de mis películas favoritas de Star Wars, “Rogue One”, la película se estrenó el 2 de julio de 2025, y al parecer, sería la primera película de una nueva trilogía que se viene cociendo a fuego lento, bajo la producción de Steven Spielberg (al cual todos conocéis de sobra) y Frank Marshall, que aunque no tan icónico como Spielberg, es un tipo que ha estado detrás de producciones como ET, Los Gremlins, la trilogía de Indiana Jones, Regreso al Futuro… Por citaros algunas de ellas. Así que no es un cualquiera.

        Y de guionista, David Koepp, guionista de la primera película que nos regala algunos guiños en esta nueva entrega, y que notarás si eres observador.


        En la narrativa estamos en un mundo donde los dinosaurios han empezado a desaparecer por causas naturales. El cambio climático producido por los coches diésel de los curritos de turno, pero no por los aviones privados presidenciales ni por los yates de grandes mandatarios, ha hecho que los dinos comiencen a desaparecer junto al interés humano por ellos.

        Solo sobreviven en inhóspitas áreas ecuatoriales, donde algunos han mutado y ahora escuchan reguetón. Sin embargo, este ostracismo pronto se va a acabar. Se ha descubierto que algunos de ellos tienen en su adn, material genético que podría curar a millones de humanos.

        Así que el advenedizo de turno, Martin Krebs (Rupert Friend), ve una oportunidad para ganar billones de dólares con este adn, y monta un equipo para conseguir ese adn y venderlo al mejor postor en el Mercadillo de Badajoz. Este viene a ser el malvado de la película, al que le falta ensayar la risa diabólica y cuyo interés es el mismo que el del Sr. Cangrejo, de ahí lo de Krebs, el dinero.


        El equipo estaría formado por Zora Bennett (Scarlett Johansson): Una exmilitar que parece moverse primero por pasta, y después cree que el adn debería ser ofrecido a todo hijo de vecino, muy altruista, muy profesional.

        El Dr. Henry Loomis (Jonathan Bailey): Que es el flipado de los dinos, que sabe mucho, es muy friki, y por momentos parece ser el interés amoroso de la exmilitar Zora, pero solo es un espejismo. Ella cree que es un bicho raro, interesante, pero raro, y por lo tanto descartable como posible amante.

        Duncan Kincaid (Mahershala Ali): Que es uno de los cuatro mercenarios contratados para llevar a cabo la misión, y que sabes que esta gente es carne de cañón desde el minuto uno.

        Y una familia de cuatro miembros (padre, hijas y novio de la mayor), los Delgado, cuyo bote es hundido por unos krakens mutantes del tamaño del Teatro Romano de Mérida el más pequeño, y acaban en el barco del este peculiar comando una vez que son rescatados por estos, que debaten si rescatarlos o no y tal. Estos ya sabes, que, al ser familia, tendrán aventuras, pero sobrevivirán todos. Muy Spielberg este concepto.


        Así que antes de llegar a la isla de los dinos, ya han sido atacados, y ya han caído un par de secundarios, que ni recuerdo el nombre. La familia intacta, atacada, pero intacta.

        Una vez en la isla, tienen un día para conseguir el objetivo, y salir. Pero, claro, hay 200 dinosaurios carnívoros, agresivos, criminales y maleantes por metro cuadrado y las bajas comienzan a darse en paralelo a los dilemas morales, como el egoísmo humano, la fuerza de la familia unida y vainas por el estilo.


        En definitiva: Película entretenida, con buenos efectos digitales, y predecible como ella sola, que no te va a sorprender en ningún momento, con su acción y su tensión (como no puede ser de otra manera), cumple en lo narrativo, pero sin llegar a entusiasmar. Tiene la curiosidad de estar rodada en 35 mm que es algo ya viejuno, porque la mayoría del personal se ha pasado a lo digital a la hora de rodar, pero no es una película que vaya a recordar en una semana. De nota le doy su riguroso 5, y habrá que esperar a ver que nos trae la franquicia en los próximos años. ¿Se pondrán de nuevo los dinos de moda? Lo dudo.