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miércoles, 1 de mayo de 2024

Bajo el Aire (Dolmen Editorial, 2018) Osamu Tezuka

 

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         Si hay un mangaka al que hayamos dedicado entradas en el blog, y vídeos en el canal, ese es sin duda, el gran maestro sobre los maestros del manga: Osamu Tezuka.

      Yo la verdad es que ya he perdido la cuenta de cuantas de sus obras, cuantos de sus cómics hemos recomendado en los últimos años, pero han sido unos buenos pocos, y de vez en cuando, afortunadamente, te llega material nuevo a las manos… Lo de nuevo entre comillas, material que originalmente tiene más de 50 años, pero que no te haces con él hasta pasados unos años, como es el caso de “Bajo el Aire”.


       “Bajo el aire” fue publicado en 2018 por Dolmen Editorial, y tiene la curiosidad de que esta misma obra va a ser publicada en España, durante este verano, por Planeta Cómic dentro de su colección de tapa dura que tiene dedicada a la Biblioteca de Osamu Tezuka, por lo que me voy a ver con una doble edición, con una doble publicación del mismo cómic en mis estanterías… Pero yo, ojo, estoy encantado de tener las dos ediciones, los dos formatos.

      La edición de Dolmen, de bolsillo y 326 páginas, que fue la publicada en Japón en 2008 si no me equivoco y hasta donde llega mi conocimiento, recoge 16 relatos que Osamu Tezuka publicó en su día en dos tomos, entre 1971y 1972, y que tienen la característica de su brevedad, de ser historias autoconclusivas y con pocos personajes en escena, a ratos inquietantes, a ratos con ciertos fine moralizantes, pero sobre todo, muy Tezukas, con el sello tan peculiar que le ponía el maestro a todo lo que le hacía, y que en mi opinión, le hace único.


       Lo sobrenatural, la Ciencia Ficción, la omnipresente venganza a veces transformada en rencor eterno, las tradiciones y la convulsa década en la que fueron ideados y publicados, se dan cita en “Bajo el Aire”, y son elementos que vamos a ver en otras obras igualmente. Desde las manifestaciones y protestas juveniles, universitarias, el papel que juega Japón en la Guerra Fría, las Bases Americanas en territorio nipón y el innegable alza del propio país en lo económico, se confunden y se misturan con enorme facilidad con dioses y tradiciones japonesas, el amor y el desamor, en ocasiones el incesto, la mujer fatal sugerente y sensual, el hombre siempre como protagonista indiscutible que se enfrenta a lo inevitable, o los guiños del propio mangaka al lector, con referencias así mismo, cuando no es el propio Tezuka el protagonista y testigo, gafas y boina calada, de algunos de sus relatos… En rústica y el riguroso blanco y negro.

       Aunque también hay otros escenarios como la Alemania Nachi, que tan presente estuvo en su obra, solo hay que mencionar y recordar su “Adolf”, todo un manifiesto pacifista… El racismo blanco estadounidense… El lejano Oeste y sus venganzas y tiroteos, o el espacio exterior que ofrecía tantas posibilidades a la imaginación, sobre todo después de la llegada a la Luna y el boom de la Ciencia Ficción que venía fuerte desde los sesenta y que se va a intensificar en todos los sentidos durante la década de los setenta.


       Hoy el bueno de Osamu Tezuka no podría hacer estos cómics sin ser señalado, acusado y posiblemente martirizado por 1500 colectivos que se verían ofendidísimos por esta pequeñas viñetas que marcan un reto a mi presbicia, a la par que hacen las delicias de aquel que las ve como un tipo de cómics, de relatos, que desafortunadamente, hijas de su tiempo, no volverán, pero que quedan publicadas en estas pequeñas joyitas para que nosotros las podamos disfrutar antes de que alguna ideología las prohíba, las censure, por como dibujaba a los afroamericanos, o porque salen muchos pechos por metro cuadrado…

       En fin… Disfrutad de Osamu Tezuka mientras os dejen y podáis. Este cómic es una maravilla que os va a costar nueve euros, pero os aseguro, que vale su peso en oro...

martes, 30 de abril de 2024

Adiós, Tierra (Netflix, 2024)


 

       Una de las últimas novedades en cuanto a series de finales de abril de 2024 ha sido la surcoreana “Adiós, Tierra”, cuya trama gira en torno a la caída inevitable de un asteroide en nuestro planeta, concretamente en la península de Corea, y la consecuente destrucción de prácticamente toda Asia y posiblemente otras grandes partes de la Tierra.

       Esto de caídas de asteroides es un tema recurrente, nada novedoso, y se me viene a la cabeza, a bote pronto, la muy buena “No Mires Arriba”, “Armageddon” o “Impacto Profundo” aunque en narrativas cinematográficas anteriores, que no recuerdo series así de sopetón, nos salvábamos porque los americanos tenían a Bruce Willis, transbordadores espaciales y nucleares. En esta ocasión, aquí los gringos no pintan nada, y todo gira en torno a una serie de personajes coreanos, que, durante doce episodios que rondan entre los 45 minutos y la hora de duración, nos explicarán con sus actos como reaccionan ante la caída inevitable del pedrusco, con la óptica peculiar que tienen los asiáticos, que en los últimos quince años ya nos han enseñado que hacer con zombies, extraterrestres y otros tipos de desastres que han abandonado a los yanquis para centrarse en ellos, los coreanos, que son menos arrogantes y se toman las cosas de diferente manera.


       La narrativa, pues, la trama principal, está más que explicada. Estamos en el año 2025, en 300 días caerá el meteorito, y se impone la Ley Marcial. Desde el primer episodio asistimos a una cuenta atrás de casi un año, que hace que cada uno de plantee sus posibilidades en un mundo, que, si no va a acabar, si que va a ser diferente. En una Comunidad de amigos y vecinos, vemos como cada uno de ellos toma decisiones que afectan de una u otra manera, no ya solo así mismos, sino a la gente de su alrededor. “Adiós, Tierra” en este sentido, multiplica exponencialmente muchas subtramas, y tiene el añadido de múltiples idas y venidas en el tiempo para explicarnos lo que hace cada uno de los personajes, en un intento justificativo de cada una de las decisiones que se toman en los diferentes capítulos… Esto, a la larga, la convierte en parte en un culebrón, en una telenovela en muchas de sus facetas, siendo el asteroide más una excusa que una amenaza real, y en ese aspecto, me ha llegado a recordar a la también coreana “Tren del Apocalipsis” (2023), que cerró de una manera muy fea una muy buena idea e historia…


        Secuestros, desapariciones de niños, extorsiones, los puntos de vista de los militares y la iglesia católica, la aparición de sectas, los problemas del comercio, la emigración, criminalidad, robos y estafas… Son variados enfoques, tramas argumentales muy interesantes, pero inevitablemente llevan a un espectador como yo al más puro aburrimiento durante, al menos, seis o siete de los doce que conforman esta temporada.

      Siempre he tenido un lema, y es que a toda serie le sobran tres episodios de relleno puro y duro. En el caso de “Adiós, Tierra”, solo tres no me han hecho bostezar y me han mantenido pegado a la pantalla, con un final esperable que no me ha pillado por sorpresa tras tres tardes enanchado a la serie…


        En definitiva: Creo que muchos no van a compartir esta opinión, ya que he visto que la serie ha tenido una muy buena aceptación general por parte de los espectadores españoles de Netflix, pero aquí se trata de opinar y compartir experiencias con buena onda, sin enfadarnos. Por mi parte, creo que podría haber salido un muy buen producto con la mitad de líneas narrativas, y a un total de cinco o seis episodios máximo, ya que hay momentos que se han hecho eternos y no conseguía enganchar bien con lo que sucedía, o simplemente no me lo creía, no conectaba con ello… No le doy más de un cinco de nota.

domingo, 28 de abril de 2024

Den. Nuncanada (ECC, 2024) Richard Corben

 

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         Citar a Richard Corben, es citar a uno de las grandes del cómics de los últimos cincuenta años, en mi opinión. Corben, al cual yo conocí por alguna historia de terror de Creepy, publicación donde por cierto, fue rechazado en un principio y posteriormente colaboró con ellos, pronto me llamó la atención por un dibujo característico, voluminoso, difícil de catalogar para mí, pero que lo veías a la milla y decías sin dudar: Eso es de Richard Corben. Y ya hace unos años le dediqué algunas entradas en el blog, fascinado no solo por su dibujo, que no os creáis que gusta a todo el mundo, he conocido a gente a los que el dibujo de Corben les parecía torpe y demasiado voluble, sino también por sus guiones y adaptaciones.

         No en vano, creo que Corben fue un pionero del llamado cómic underground, ya desde finales de los sesenta, y muchos siguieron su estilo durante los setenta y los ochenta, es que su presencia en revistas como 1984, Heavy Metal, Metal Hurlant o Zona 84 entre otras, marcaron a gran parte de las nuevas generaciones de dibujantes e ilustradores, sin olvidar aquella mítica portada de Meat Loaf, “Bat Out of Hell”. Su biografía es extensa, y eso es impepinable.


          En el blog he comentado al menos tres de sus obras en sus últimos años: Los dos tomos de “La Guarida del Horror”, publicados por Marvel y Panini, allá por 2006, dedicados a Edgar Allan Poe y Lovecraft, que ya son dos clasicazos entre los clasicazos, y que tenéis que leer en cuanto tengáis la oportunidad para ver dos clásicos del terror desde el prisma Corben, y “Sombras en la Tumba”, publicado en 2019 por Planeta Cómic, que recopilaba 25 historias de terror, en la que había de todo, pero que no dejaban de ser muy recomendables.

          Ahora, este año 2024, los admirados del arte de Corben estamos de suerte. Por un lado, en este abril se ha publicado esta obra maestra de Corben: “Den. Nuncanada” (ECC), y para este julio, viene otro clásico, que es “Mundo Turbio”.


       En cuanto a “Den. Nuncanada” os tengo que decir que es una edición para quitarse el sombrero. Corben comenzó a realizarla a finales de los sesenta, y de hecho en las páginas finales tenemos una lámina del 68, pero se desarrolló a lo largo de los setenta, durante prácticamente tres-cuatro años de su vida. ECC nos ha recuperado esa obra clásica, y nos la presenta en tapa dura, un trabajo titánico de recuperación, tal como explica José Villarubia en un interesante y didáctico prólogo.

        En cuanto a la narrativa: Den es un chaval que se ve trasladado a un mundo fantástico en el cual un tío suyo desapareció. Monta un aparato con las instrucciones que le dejó su tío para llegar allí, y una vez allí, su alter ego es Den. Un tipo musculoso, calvo, que anda siempre en pelotas aunque a veces se pone alguna capa, luchando contra monstruos de todo tipo, hechiceras y sufriendo mil traiciones por minuto, mientras se encuentra a féminas, algunas de su mundo trasladadas allí, que andan igualmente en pelotas por allá, y con las que mantiene relaciones llegado el caso mientras intenta salvar el pellejo.


      Tal cómo dice Fritz Leiber en el prólogo original, el Corben de esta etapa debía mucho al arte prehistórico, al Paleolítico, a aquel arte rupestre que mostraba bailes, escenas de caza, chamanes y animales. Algo de Venus de Willendorf también hay en mi opinión, en el desarrollo femenino de los personajes, aunque sin llegar al volumen orondo que tiene la estatuilla, y con grandes dosis oníricas y surrealistas en su guion.

       En cuanto al color, pues del dibujo ya os he hablado, a mi me recuerda siempre a los artistas alemanes fauvistas de principios del S.XX, aquellos grupos de “El Puente”, “El Jinete Azul”, que usaban la mezcla de personajes, objetos y colores de una manera muy peculiar, con una paleta cromática muy llamativa y muy personal también, como bien explica Bruce Jones en un epílogo final.


        En definitiva: Es un tomo de tapa dura, 125 páginas, que trae una lámina de la portada de regalo, y que es la recuperación de un cómic de hace 50 años, que ya es parte del imaginario de muchos de los que conocimos la obra y el arte de Richard Corben, un rara avis que personalmente os recomiendo leer, y que hoy sería difícil publicar desde cero sin ofender a mil quinientos colectivos por el camino. De ahí también su importancia, por ser políticamente incorrecto. Su precio ronda los 23-24 euros, y creo que merece mucho la pena, como todo lo que hizo este señor, Richard Corben.

sábado, 27 de abril de 2024

Tras las huellas de Drácula. Vlad el Empalador (Dolmen, 2006) Hermann Huppen, Yves Huppen

 
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      Si hay un personaje al que le hayamos dedicado entradas en el blog, y vídeos en el Canal de Youtube, por encima de otros, ese es sin duda: Drácula.

        Si. Drácula, porque Drácula, desde que lo hiciera mundialmente celebre Bram Stoker en su novela, como padre de todos los vampiros, Señor del Mal, malvado Conde Transilvano, y bebedor compulsivo de sangre de jovencitas, ha despertado siempre la imaginación de los amantes del terror clásico, y ha sido un referente de películas, series, libros, y cómics en los últimos doscientos años.


       Es cierto que Vlad Tepes no está pasando una buena época. A las nuevas generaciones no les da mucho miedo Drácula, y temen más quedarse sin internet como uno de sus máximos horrores, o que se les vaya la cobertura a su teléfono móvil… Pero viejunos como yo, aun disfrutamos del personaje.

       Sin ir más lejos… En el canal hemos hablado del Drácula de Pascal Croci, publicado por Norma en 2018… Del Drácula de Bram Stoker, publicado por Moztros en 2023… O el fantástico, humorístico e irreverente, Don Drácula, de mi admirado maestro del manga, Osamu Tezuka, publicado por Planeta Cómic en 2022… Y si ya os tuviera que citar las entradas que nuestro amigo el colmillos tiene dedicadas en el blog, no terminaría: La película del 2020, toda la colección del Drácula de Marvel comentada, el Drácula patrio de Azpiri y Forges, el Drácula de Mike Mignola y Roy Thomas, la serie Castlevania, el Drácula italiano de Valentino Forlini, el manga japonés de Virginia Nitouhei o las mil referencias en Creepy y en otras publicaciones ya comentadas…


       Así que no os debe extrañar, lo más mínimo, que os hable de un cómic basado en Drácula, otro más para la galería, que ha llegado a mi de casualidad, por un golpe de suerte, y me veo en la necesidad de recomendaros. Por que alguno dirá, ¿Y que tiene este de especial respecto a la docena y media que ya has comentado? Pues que, “Tras las Huellas de Drácula. Vlad el Empalador” (Dolmen Editorial, 2006) es el primero de un dueto de cómics dedicado a nuestro amigo Vlad Tepes desde un punto de vista histórico…

        Es decir, nada de murciélagos, castillos lúgubres, dentelladas ni napa parecido. Los belgas Hermann e Yves Huppen, padre e hijo, que son unos clasicazos del cómic europeo desde hace décadas, se hacen cargo de este tomo de tapa dura, y apenas 64 páginas, que, a todo color, nos traslada a la Rumania del S.XV, que se debate entre invasiones húngaras, polacas y turcas, que amenazan con su creciente poder, y más desde la caída de Constantinopla a media Europa.


       En ese delicado escenario, los Tepes, una dinastía de nobles, se debate entre su propia supervivencia, que bascula entre la lealtad a los turcos, su relación con la Iglesia Ortodoxa y las luchas intestinas con otras facciones de nobles, siempre en liza por los territorios fronterizos que cambian rápidamente de manos y dueños.

       Vlad Tepes, es un joven que pronto debe hacerse con el poder a base de espadazos, a veces coronado, a veces lleno de grilletes, su vida se basará en el miedo que inspira a sus adversarios, ya que saben que de caer en sus manos, el cruel y despiadado Vlad los empalará, y no pestañea a la hora de hacerlo con mujeres, niños o ancianos, manteniéndose siempre en la cuerda floja, y haciéndose un hueco en la historia de Valaquia, de Transilvania, de Rumanía y de gran parte de Europa Oriental…


      Es un cómic bien documentado, lleno de acción, y que explica a la perfección el origen de la leyenda. Tiene, como os digo, una segunda parte que aún no he tenido ocasión de hacerme con ella, pero que sospecho es ya más basado en el personaje que todos conocemos de Bram Stoker, y del que tenemos mil referencias, pero este concreto viene muy bien para conocer al hombre histórico, al noble de carne y hueso, que luchó y murió combatiendo… Y es por ello que os lo recomiendo. Es relativamente fácil encontrarlo por internet y no a mal precio.

       Si sois aficionados a la Historia, y al legendario y cruel personaje, este cómic os va a gustar. Garantizado.

viernes, 26 de abril de 2024

City Hunter (Netflix, 2024)

 

      Los que ya tienen una edad… No sé, 50 tacos como yo, quizás recuerden aquella franquicia de la segunda mitad de los Ochenta, que fue un auténtico éxito en su momento, pero que ya para principios-mediados de los noventa fue cayendo en el olvido, que se llamaba “City Hunter”.

      “City Hunter”, de la cual yo tengo grabada en la mente una escena de la película del 93, que era cutre y surrealista a partes iguales y hoy es considerada de culto, donde el protagonista Ryo Saeba, protagonizado por el actor Jackie Chan, hacía de Chun Li, personaje de Street Fighter, durante unos breves instantes para derrotar a un malvado transformado en Ken… Aquello era tan traumatizante que 30 años después aun lo recuerdo como una auténtica pesadilla radicada en lo más profundo del subconsciente.


     Pero “City Hunter” era más que aquella película de Jackie Chan. Era un manga, creado por Tsukasa Hojo que se publicaba en Japón desde 1985 con enorme éxito, que llegó a tener aparte de las películas, alguna máquina de pinball y videojuegos, algunas series y animes que podías alquilar con un poco de suerte en el videoclub del barrio.

      Resumiendo muchísimo, que no me quiero ir por los Cerros de Úbeda, detrás de ese nombre tan chulo, se escondía el personaje de Ryo Saeba, un detective privado, experto tirador, salido como el pico de una mesa, que se enfrentaba a distintos mafiosos y criminales, a cuál más peligroso, y en ocasiones, estrafalarios, que querían acabar con él a toda costa. Por cierto, en España, tenéis publicados 25 de los 35 que se publicaron en su día, y es relativamente fácil encontrarlos en librerías especializadas, por un precio de entre 350-370 euros aproximadamente...


       Ahora, aquel mítico personaje ha vuelto a la vida gracias a Netflix, que ha estrenado una nueva versión en esta última semana de abril, renovada, pero con aspectos que hace cuarenta años se podían considerar normales, y ahora en pleno 2024, le puede caer absolutamente de todo en muchos aspectos, dado lo irreverente de la trama y el personaje en sí, obsesionado por las chicas, coleccionista de norpo y bastante exhibicionista.

       En la narrativa tenemos al dúo formado por Ryo Saeba, y el ex-policía Makimura. Ambos tienen una pequeña agencia, por decirlo de alguna manera, llamada XYZ. Un día reciben el encargo de encontrar a la hermana desaparecida de una chica. Lo que parece un encargo sencillo se transforma en algo más complejo donde entra en juego una poderosa organización, La Unión, que experimenta con la gente y que tiene como objetivo a una conocida cosplayer, que es la supuesta hermana desaparecida, que adquiere ciertos poderes sobrehumanos bajo los efectos de la droga que hay en las calles, y que permite una fuerza sobrehumana… Makimura es eliminado a las primeras de cambio por uno de estos tipos que ha probado la nueva sustancia. Ryo y Kaori, la hermana del difunto Makimura, tendrán que formar equipo para salvar a la cosplayer, y de paso desmantelar todo el tinglado montado por la organización criminal…


       Resumiendo: “City Hunter” le da una nueva vuelta del tuerca al personaje de hace cuarenta años. En su hora y treinta y cinco minutos el ritmo es ciertamente irregular, teniendo un comienzo muy adictivo, brutal, hasta llegar a los créditos iniciales, que te los vas a encontrar a 20 minutos de metraje recorrido. La música es muy versátil, pasando de un jazz trompetero a tecno, a un poco de metal, aunque es cierto que llega a desaparecer en gran parte de la película. Visualmente, tiene momentos que son la caña, con otros más sosos, y hay que reconocerle buenos momentos de acción, aunque son menos de los que me esperaba. Lo que más me ha gustado es que es políticamente incorrecta, con cierto tufo desenfadado y grotesco a “Super Detective en Hollywood”, y en determinados círculos, le va a caer absolutamente de todo.

        Gustará mucho a cosplayers, y no le va a hacer gracia a la gente que se ofende con facilidad… Personalmente, le doy un 6. Entretenida, fresca a ratos, pero sin ponernos estupendos.

jueves, 25 de abril de 2024

Sin Salida (2006)

 

       Hoy me he metido en la plataforma de Netflix España, y me ha salido de manera aleatoria, la película estadounidense “Sin Salida”, película que va camino de cumplir los veinte años, ya que es del 2006, y de la cual ni había oído hablar, sinceramente.

        Me he atrevido con ella porque me ha parecido una de esas películas ideales para desconectar, y sabía ya desde el minuto uno que no es el tipo de cine que a mi me gusta, pero si que para pasar un rato y dejar el cerebro en blanco, viene muy bien… Un blockbuster de toda la vida, que decíamos hace treinta años.


       “Sin Salida” es deudora, y es otra de las cosas en las que he reparado rápidamente, de los videoclips de raperos de principios de siglo, de aquella MTV que todavía tenía algo que decir y de los primeros videojuegos, de tipo callejero, como San Andreas y todos los de aquel tipo que a mi se me daban tan mal… Yo era más del Mortal Kombat, Street Fighter y juegos por el estilo, sin olvidar los de plataformas.

          En la narrativa estamos en Los Ángeles, California, y hace calor. O2, Oxígeno, un antiguo preso que ha salido de la cárcel y que ahora quiere reformar su vida, e ir por el camino del bien y la rectitud. Conduce con una mano un descapotable y tiene un nene, Junior, que se pega en la escuela con otros chicos. Quiere ser bueno, pero espera que su hijo le haya dado bien al otro chico con el que se ha pegado, ya que una cosa es ser bueno, y otra es ser tonto.


       Un día, tras recoger a Junior, y flirtear con una chica llamada Coco en la calle, le roban el descapotable con el chaval durmiendo la siesta en el asiento trasero, que por cierto, se despierta tras 29 disparos, 9 accidentes de tráfico y 30 derrapes. Eso si que es tener un sueño profundo, envidia me da.

         Al más puro estilo “Street of Rage”, O2 se alía con Coco y Lucky, que es el familiar tonto y traidor del clan, para buscar a Junior que ha caído en manos de Big Meat, un malvadísimo traficante de estupefacientes, experto en cirugías sin anestesia. Así que, van pasando de fase en fase, quiero decir, de barrio en barrio, enfrentando de paso a importantes bandas de traficantes y dando golpes para conseguir el dinero del rescate del chaval, que se eleva a cien mil dólares…


          En definitiva: Película bastante mala, que parece realizada por unos colegas que estaban aburridos durante unas vacaciones. El 99% del elenco es afroamericano, no tengo nada en contra, solo es un dato. Narrativa poco creíble, previsible, como previsible es también su final. Estilo, como os decía, muy videojuego con algo de acción pero sin tirar cohetes, muy videoclip con planos desenfocados, mezclado con unas pizcas de “A todo gas”, o “Rápido y Furioso” como le llaman por Hispanoamérica. La BSO está compuesta por 117 temas de rap, Hip-Hop de la vieja escuela, es decir, de hace 20 años y un poco más… Le sobran 30 minutos de su metraje de hora y media, ya que tiene también sus partes de bostezo, y te cuenta lo mismo.

         Voy a ser bueno, porque me ha ayudado a desconectar, que era lo que quería, y le voy a dar un 4,5 de nota. Esta es la típica película que gustará a fans de la MTV que tengan 50 años, antiguos raperos de la misma edad y que defraudará a gente que no es capaz de ver en la oscuridad y a cirujanos plásticos que operan con anestesia.

lunes, 22 de abril de 2024

Creepy 5 (Planeta, 2010)

 

        Muchas veces he hablado en el blog de cómics de terror, y en menos ocasiones por el Canal de Youtube, pero la verdad es que he sentido, y he creido, que tenía una deuda con los míticos cómics de “Creepy”, y aprovechando que me he leído el quinto integral que salió en 2010… Creo que Planeta sacó catorce tomos en España y yo solo tengo los ocho primeros, y para quitarme esa espinita que tengo clavada, he decidido hablaros un poco, someramente, de este cómic y un poco de los cómics de Creepy en general.

         Los cómics de terror tuvieron su primera época dorada y negra a la vez en Estados Unidos, en la década de los cincuenta, pero pronto la censura característica de la época, estábamos en La Guerra Fría y había mucho fanático de todo tipo, acabaron con este tipo de publicaciones, y se me viene a la cabeza “Cuentos de la Crypta”, que comenzaron a resucitar durante la década de los sesenta en gran parte con los artistas que ya habían participado en el género desde el principio.


        “Creepy” fue una de esas revistas que nace en 1964, de la mano de la editorial Warren Publishing, bajo la batuta del guionista y editor Archie Goodwin que logró rodearse de todo un elenco de grandes dibujantes e ilustradores, que hoy en día son considerados Grandes Maestros y admirados como tales, yo el primero en hacerlo, y abrió una puerta para lo que vendría después, con publicaciones por el estilo que serían bastante famosas en estados Unidos hasta finales de los setenta, y que comenzaron a serlo con mucha fuerza en la España de los ochenta, que es cuando yo conocí este tipo de cómics.

        Este “Creepy” concreto que os presento, el quinto integral de la colección, no es precisamente uno de los mejores, pero para mi es una excusa para que leáis los cómics, que podéis encontrar en tiendas especializadas y en internet, a un precio bastante razonable en mi opinión, y con una calidad bastante buena, teniendo en cuenta como andarán los originales que tienen ya sus sesenta años.


        Este tomo concretamente pertenece a los números del 21 al 25 del verano del 68, y a Archie Goodwin, en los guiones, se unen entre otros Bill Parente, Ron Parker o Roy Krenkel entre otros. Es muy curioso, porque el tomo comienza con una entrevista a un dibujante ya mítico, Angelo Torres, y en este tomo podemos encontrar historia de Steve Ditko, Reed Crandall, Alex Toth, Tom Sutton al que debemos algunas portadas y Eugene Colan, por citar a algunos, y si lees los correos de los lectores de aquellos jóvenes, allá por el 68, se quejaban de que la calidad en el dibujo había caído muchísimo respecto a los primeros cómics publicados desde el 64, sin saber por aquel entonces, que está gente también estaba marcando una época.

         El tío Creepy, que daba pie y final a cada una de estos relatos de terror autoconclusivos, te presentaba Brujas, Monstruos, fantasmas y toda clase de seres horripilantes que eran los protagonistas de unos cómics donde el propio ser humano también solía dar bastante miedo en ocasiones, con historias en riguroso blanco y negro y con unos anuncios de la época, que a mi me encantan, donde lo mismo te vendían películas de terror, que muñecos, anillos y calcomanías, máscaras y guillotinas, hasta hormigas y monos vivos… Si, hasta se anunciaba la venta de monos… Para finalizar, en las páginas finales de este tomo de tapa dura y 225 páginas, tenéis las portadas originales a color. ¿Qué más podemos pedir?


        Independientemente de que número sea, creo que leer “Creepy”, “Eerie” que era otra publicación paralela a esta o cualquier otra, te lleva a experimentar lo que hace sesenta, setenta años, llamaban terror… Y esa sensación, os puedo asegurar, es muy placentera cuando lees uno de estos cómics.

        Me ha parecido leer, que durante el verano de este 2024, Planeta va a volver a publicar “Creepy” y “Eerie”, y quizás, sea el momento de que te enganches al terror clásico, de la mano del tío más horripilante que jamás conocerás...