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sábado, 3 de febrero de 2024

Orión y la Oscuridad (Netflix, 2024)

 

Hacía mucho tiempo que no comentaba una película de animación, ni por el blog, ni por el Canal… Bueno, no tanto, un mes más o menos, pero nos apetecía en casa ver una y mira por dónde este inicio de febrero de 2024 se ha estrenado “Orión y la Oscuridad”, que está basada en un libro del mismo nombre, que no me he leído, de la autora Emma Yarlett.


Como durante este 2024 tenemos un 50% menos de spoilers en narrativas, no os voy a reventar mucho la película ni su desarrollo, pero de entrada comentarios que la hemos disfrutado en familia, y me ha parecido una película que toca varios palos interesantes, y que a ratos, no me preguntéis por qué, me ha recordado a “Monstruos S.A”, y a “Un Monstruo viene a verme”, y lejos de lo que pueda parecer, no es la típica película dirigida a los más pequeños de la casa, y mucho menos, no es una historia predecible… Para nada.


En la narrativa tenemos a Orión: Un nene de Primaria que le tiene miedo a todos, y de una manera bastante divertida, nos va narrando cada uno de esos miedos que apunta en una libreta, siendo dos de los peores: El típico abusón que tiene en clase, y la Oscuridad.


Con una excursión escolar mediante, a la que de momento se niega a ir, atado a todos esos miedos, muchos de ellos irracionales, porque la nena que le gusta, Sally, le ha pedido que se siente a su lado, Orión recibe la visita de la mismísima Oscuridad, que es un ente de dos metros de alto, que se ha propuesto mostrar sus virtudes al niño para que pierda ese miedo, y de paso la inseguridad que le atenaza.


Pero Oscuridad no viene sola, y trae a una serie de compañeros habituales, que hacen el viaje siempre junto a él, entre los que está: Silencio, una pequeña mota de polvo con una vocecita casi imperceptible. Insomnio, un mosquito verde que es capaz de despertar tus inquietudes más profundas. Dulces Sueños, que sería la contrapartida de Insomnio. Duerme, que es capaz de tumbar aun burro con su beso adormecedor, y Ruidos Nocturnos, que es lo que suena a las tres de la mañana en la cocina, cuando crees que ha sido el gato, pero el gato resulta que duerme plácidamente a tu lado.


Realmente no recuerdo si estos eran los nombres de los personajes, porque soy muy malo para los nombres y las caras, y más si son personajes de animación, pero más o menos eran esos, para que os hagáis una idea.


En un principio, Orión cae mal al Equipo, pero Oscuridad les hace ver que el chico es bueno y necesita conocer, comprender y acostumbrarse en definitiva a cada uno de ellos, por lo que durante un tiempo se convierte en uno más.

El personaje contrario es Luz, que, como un dios griego, le faltaría venir montado en un carro de fuego, representa todo lo contario a ellos, trayendo el bienestar a todo el Planeta, la seguridad, todo lo contrario que representa el Equipo Oscuridad.


Orión, sin querer, deja en entredicho a Oscuridad al optar por Luz como mejor elección para él, y para el resto de la humanidad, y eso desembocará en una crisis…

A todo esto, vemos que, en realidad, este es un cuento que narra Orión adulto a su hija Hipatia, y esta a su vez en su adultez, a su hijo Tycho, por lo que es una historia generacional, en la que todos los miembros de la misma familia van a ir participando de una manera o de otra.


Esta crisis, llevará al Equipo Oscuridad a esperar la Luz, y a la propia Oscuridad a desaparecer. Cuando solo hay Luz, la humanidad se resiente y muchos le huyen, por lo que pronto se deberá restablecer el orden por parte del Equipo Oscuridad, rescatando a una Oscuridad que no estaba muerta, que estaba de parranda…


Posiblemente es una de las narrativas más difíciles de as que he tenido que explicar y analizar de los últimos tiempos, pues da muchos saltos, giros narrativos y tiene ciertamente piruetas inesperadas, con un final muy emotivo, que cierra perfectamente todos los círculos.

¿Recomendable? Si. Perfecto metraje de una hora y veinte, que se te pasa volando. Yo le doy un 6, y creo que es una película que vais a disfrutar muchísimo, sobre todo si la veis con nenes y la podéis comentar con ellos. Ya me diréis.

viernes, 2 de febrero de 2024

La Gran Noche del Pop (Netflix, 2024)

 

Tengo 50 años, y si tuviera que decir uno de los hitos musicales de los años ochenta, posiblemente, entre los varios (o más bien muchos) que se me vendrían a la cabeza, estaría “We Are The World”, aquel hit que marcó en los primeros meses de 1985 un antes y un después en la historia de la música, no solo a nivel estadounidense, sino que yo creo que mundial.


Y es que aquella canción, que corrió a mano de Lionel Ritchie y Michael Jackson, logró reunir a 45 artistas, entre los que estaban, aparte de ellos dos: Stevie Wonder, Tina Turner, Diana Ross, Bruce Springsteen, Bob Dylan (que fue el alma de la fiesta), Ray Charles, Billy Joel, Harry Belafonte y otros tantos que tuvieron que dejar en la puerta egos y rivalidades para cantar una canción, que pusieron en pie durante una noche y que creo que será muy difícil que nadie pueda volver a igualar en muchos aspectos.


Hace unas semanas, Netflix ha estrenado en España el documental “La Gran Noche del Pop” (2024), título que creo que no es muy justo con los diferentes estilos que había allí, pues no todo era Pop en aquella reunión de artistas que se unieron para crear un himno que despertara conciencias frente al hambre en África, concretamente pensando en Etiopia, pero casi que me ha dado igual el título cuando me he puesto a ver el documental, y me ha recordado aquel 1985 donde tuvimos este hit hasta en la sopa, copando todas las listas musicales del momento. Parece que estoy oyendo al Gran Joaquín Luqui en los 40 Principales diciendo aquello de “Hola, Hola, Hola… Tú y yo lo sabíamos”, mientras daban entrada al tema en cuestión.


“La Gran Noche del Pop” comienza con una entradilla, una presentación de créditos muy ochentera, donde vemos la creación de las casetes musicales que pasan por cintas transportadoras a toda leche. Esas mismas cintas que mis alumnos hoy en día no saben usar, y que no saben que relación tenían con un bolígrafo Bic, y de las que yo aún atesoro alguna por ahí perdida en algún cajón.


Prácticamente presentado por Lionel Ritchie, vemos desde el principio el origen de la canción, cómo se produjo, con quién se contaba o se quería contar, la creación de la letra en la habitación de Michael Jackson, en la casa familiar que tenían los Jackson en Encino (California), el papel de Quincy Jones, la elección de los Estudios, así como los participantes totales en la grabación de la canción, que entre técnicos y artistas se acercaban a los sesenta y que fueron convocados bien tarde, después de una entrega de premios, donde el propio Lionel Ritchie arrasó y Prince, que no quiso participar en el proyecto, venció con su “When Doves Cry” al “Thriller” de Michael Jackson (hecho para mi desconocido, por cierto, y que me ha sorprendido).


Muchos de los participantes en aquel evento ya han fallecido, pero es verdad que me esperaba una participación más nutrida de artistas en este documental (tenemos por ahí a Cindy Lauper, Bruce Springsteen…), porque creo que el evento da para más de la hora y media de metraje, y del que no me voy a quejar como viene siendo habitual en mí. Eso sí, yo creo que casi todos los que tuvieron algo que ver con el equipo técnico, producción y realización, y que no han fallecido, tienen su hueco.


En el final, hay algunas declaraciones de Harry Belafonte que no se han doblado al español, y no me han salido en subtítulos, pero ello no me ha sido óbice para disfrutar de un buen rato, de un buen documental que me ha traído muchos y buenos recuerdos, y con un final de Lionel Ritchie, hablando desde el estudio en que toda aquella magia sucedió, muy emotivo.


Hoy tiro la casa por la ventana: De nota le doy un 6,5 y os recomiendo verlo. Si tenéis más o menos mi edad, supongo que sabréis de lo que os hablo, y si no conocisteis esta canción y este evento cuando salió, que acabó vendiendo millones de copias y recaudando millones de dólares para Etiopia, merece la pena echarle un vistazo a este pedazo de la Historia de la Música…

miércoles, 31 de enero de 2024

Bárbara (Planeta Cómic, 2023) Osamu Tezuka

 

“Bárbara” del gran maestro mangaka Osamu Tezuka es un cómic publicado por Planeta Cómic hace relativamente poco tiempo, en 2023, y es uno de esos cómics, que me pasa en muchas ocasiones, que compro cuando salen a la venta, justo el primer día, y lo dejo almacenado hasta que tengo un rato, pero cuando lo pillo y me pongo a leerlo, ya no puedo parar, y la prueba de ello han sido las casi dos horas que le he dedicado a sus 431 páginas.


De tapa dura, y con una presentación para quitarse el sombrero, por la que hay que felicitar a Planeta Cómic, estamos ante un cómic que tiene algunas características típicas del estilo de Tezuka, como la mujer fatal, la presencia de la bebida o el alcoholismo directamente de alguno de sus personajes principales, y algo que hoy sería impensable publicar en un cómic, como son las agresiones físicas de un hombre a una mujer, que salen varias veces en el tomo…


“Bárbara” no es un cómic para nenes, ya no solo por los continuos desnudos femeninos, las poses e insinuaciones sexuales, sino porque hace referencia a un mundo bohemio, el de los escritores en busca de musas, el éxito, el fracaso, los abusos sexuales, el ocultismo que tanto tirón tuvo a nivel mundial en los años setenta (me ha extrañado que no meta el tema Ovni por medio) y el de los propios matrimonios de conveniencia, politiqueo mediante, que seguían siendo muy comunes en el Japón de hace 50-60 años, y que Tezuka refleja muy bien en sus viñetas.


De hecho, fue un cómic que Tezuka no consideraba una obra menor, a pesar de que muchos de sus lectores se sintieron completamente desconcertados, sobre todo en la primera parte de las dos en las que se publicó originalmente entre 1973 y 1974, en la revista “Big Cómic”, y que quizás no dejaba clara la naturaleza de su historia, de una narrativa que no se sabía bien a donde podía llegar a parar, y que obligó a Tezuka a meter en la historia elementos paranormales para recalcar el grado de decadencia y locura en a que había caído progresivamente el protagonista…


Y hablando de narrativas, ¿De qué va “Bárbara”? Bárbara es una chica joven, una vagabunda alcohólica que el afamado novelista Yòsuke Mikura, que empieza a despuntar en el mundo literario japonés y ya tiene cierto club de fans, sobre todo entre las mujeres. Su primer impulso, al oírla recitar poesía francesa, es llevársela a casa. Ella le llama sensei, y le birla dinero para alcohol, todo se lo bebe y a todas horas, y pronto comienzan las hostilidades entre ambos. Mikura no puede vivir con ella y la echa repetidamente de casa, pero tampoco sin ella, y se da cuenta que su genio literario, su inspiración es mucho mejor con ella junto a él.


Y es que Bárbara es, en realidad, una de las musas menores, hija de Mnemósine, representada en el cómic como la Venus de Willendorf, que visita a los artistas, que, hechizados por su presencia y muchas veces por su desnudez, se inspiran mientras ella se pilla cogorzas monumentales. Con el escenario montado, las aventuras y desventuras de escritor y musa están servidas en un cómic que roza el surrealismo, lo onírico, y donde la cordura se va perdiendo poco a poco en una historia inspirada en “Los Cuentos de Hoffman” de Jacques Offenbach.


Incomprendida, sí. Pero coincido con Tezuka en que no es una obra menor, y si un cómic muy interesante, aunque quizás, la precipitación por concluirlo le llevó a derroteros paranormales, más allá de las musas y las artes, que representan la primera parte, para mi más interesante, curiosamente, que la segunda y final.


Un cómic muy bueno, y muy recomendable. Para concluir os diré que: “De vez en cuando corren rumores de que Bárbara ha sido vista en la ciudad. Siempre andrajosa, sucia y desarrapada, ebria y agazapada. Puede que cual gata callejera, se instale en la casa de algún escritorucho de tercera o de algún pintor…” 

Si te interesa el cómic, pincha en esta imagen para adquirirlo.


martes, 30 de enero de 2024

60 Minutos (Netflix, 2024)

 

“60 Minutos” (Netflix, 2024), película de acción alemana que ha llegado hace unos días, finales de enero de 2024 a la plataforma Netflix en España, y que no nos trae una historia muy original, más allá quizás del contexto, del escenario de las Artes Marciales Mixtas, pero con una narrativa detrás que ya hemos visto antes, muchas veces diría, en distintos formatos (y se me viene a la cabeza, entre otras, “The Warriors” de 1979 o la más reciente, comentada en el blog y en el canal, la saudí “En el Desierto” de 2023, que también tenéis en Netflix, de momento), y que comparten con esta, desarrollo y resultado.


Hablando de narrativa… En “60 Minutos”, nuestro protagonista, Octavio, es un joven luchador de Artes Marciales Mixtas que tiene un combate preparado el mismo día que debería presentarse en el cumpleaños de su hija, que reside con su exmujer, con un gato que debe recoger de una protectora, el gato Cebolla, y una tarta. El plan es perfecto: Me doy de hostias con un tipo del Campeonato, le gano, y me voy al cumpleaños de mi hija con la cara y el cuerpo hecho trizas. Todo muy normal.


La llamada de su exmujer, justo cuando iba a entrar en el ring, amenazando con quedarse con la custodia de la nena si no se presenta allí en una hora, no solo le perturba, sino que le hace cambiar de planes. Se le cambia el chip y en lo único en que piensa es ir a por el gato, la tarta y presentarse en el cumpleaños de la nena. Desde ese momento, aparece un reloj con la marcha atrás, y un mapa de videojuego, al estilo “Final Fight” o “Street of Rage”, que aparecerán de vez en cuando, cada vez que haya un cambio de escenario: Las Calles, El Gimnasio, El Metro, La Discoteca…


La historia me ha recordado, como ya sospecharéis, a los videojuegos clásicos de “Yo contra el Barrio”, en una historia que mezcla GTA, San Andreas, Street Fighter, Final Fight, Final Vendetta, Street of Rage, Doble Dragón y varios videojuegos más por el estilo.


Octavio comienza a ser perseguido desde el primer minuto por toda una troupe de esbirros, y algunos jefes relacionados con la pelea que iba a disputar, pues su combate resulta que estaba amañado, y hay muchos intereses económicos en juego, y el que haya salido por patas en busca de su hijita, ha desbaratado más de un malvado plan.


Las llamadas y mensajes de teléfono se ven intercaladas con las luchas callejeras según va pasando por zonas, barrios o escenarios, como os digo, muy al estilo arcade, echándose en falta que vaya pillando pizzas o pollos escondidos en barriles callejeros con los que ir recargando las pilas. Según va avanzando, se va enterando de distintas cosas relacionadas con él, con las peleas, con sus compañeros (con traiciones incluidas, luchas cooperativas a ratos) y descubre el entramado que tenía tejido a su alrededor…


En definitiva: Entretenida película de “Yo contra el Barrio”, con todos los topicazos del género de hostias y personajes más planos que la encimera de tu cocina. Tenemos peleas con esbirros, jefecillos de zona, música beat y un reloj que no me cuadra: La hora, los sesenta minutos, se me han hecho una tarde entera y media noche en el lote, pero con el final esperado, a pesar de que el Jefe final es bastante duro para no tener ni media guantà… Si al menos hubiera tenido una ametralladora y lanzara granadas, digo yo, pero ni eso…


Por predecible, le doy un 4,5 de nota, pero si te pilla con la tarde tonta, quizás puedas subirle al 5, más que nada, por el papel que juega el gato en toda esta historia. La dejo a vuestra entera elección.