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miércoles, 24 de mayo de 2017

El increíble hombre menguante (1957)


       He aquí una película que me trae muchos recuerdos de la infancia. “El increíble hombre menguante” (1957), la vi por primera vez en el colegio, donde los viernes por la tarde proyectaban película a cinco duro, que hoy llaman de serie B algunos, otros le llaman de culto (yo mismamente).


         Esta cinta, que para mí es una de las grandes maravillas del cine de todos los tiempos, está basada en el relato de Richard Matheson, que se publicó justo un año antes de que lo hiciera la película, y es que el propio Matheson escribió el guion de la película que dirigiría Jack Arnold, director especializado en películas de terror y espaciales, de esas que tanto nos gustan aunque hayan pasado cincuenta o sesenta años. De Matheson mejor hablar, algún día, en un futura entrada, porque este hombre merece también unas líneas, autor de relatos de terror y de Ciencia-Ficción, Matheson es autor de “Soy Leyenda” (aquella película que protagonizó Will Smith hace unos años) o “Más allá de los sueños” (protagonizada por el malogrado Robin Williams en 1998, y que no debéis confundir con otra que hizo Adam Sandler en 2008), entre otras fantásticas historias.


        Pero, ¿De qué va este “El increíble hombre menguante”? Pues va de una transformación. La que sufre Scott Carey, un joven que, durante sus vacaciones, se verá envuelto en una extraña niebla que llega del mar, mientras su mujer, dentro de la lancha motora donde están, no se ve afectada al estar dentro buscando una cerveza. Algun@s pensarán que eso le pasa por machista, debería haber ido él mismo a buscar la cerveza. El caso es que a partir de este hecho, el bueno de Scott comenzará a menguar, hasta tal grado que llegará a vivir en una casa de muñecas, y con la perdida de altura y peso, se verá envuelto en luchas titánicas, primero contra su propio gato (Malditos felinos desagradecidos), y posteriormente, con una araña de su sótano con complejo de panzer alemán.


       El cambio que sufre Scott, que recuerda al de la famosa metamorfosis que sufre Kafka, traerá consigo consecuencias terribles para el protagonista: Matrimonio al garete, pérdida de trabajo, catalogación como “Bicho raro viviente”, la soledad, el miedo a perder la vida… Y la reflexión, voz en off, del propio protagonista y las vicisitudes por las que pasa…



       Esta no es una película recomendable. Esta es una película imprescindible. Una auténtica joya del cine de todos los tiempos, como os digo. No dejéis de visionarla.

Con todos ustedes, los increíbles Lori Meyers.
"El increíble hombre menguante"

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