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domingo, 3 de agosto de 2025

Iron Heart (1º Temporada, 2025)


 

       Con “Iron Heart”, miniserie de seis capítulos, se cierra la Fase 5 del Universo Cinematográfico Marvel, a la par que en cine lo hacemos con “Los Cuatro Fantásticos” que cuando os hablo, está recibiendo críticas dispares y de la que hablaremos en un mes, o mes y medio, cuando las aguas se calmen un poco.

        La serie se estrenó en dos tandas de episodios: Los tres primeros los estrenó Disney el 24 de junio de 2025, (estaba yo en la Feria de San Juan de Badajoz, viendo los “cobetes”), y los tres siguientes que cierran la serie, el 1 de julio.

        Curiosamente, la serie se rodó en distintas localizaciones (como Atlanta, y Chicago, que es donde se supone que sucede nuestra historia), durante el verano y otoño de 2022, concluyendo su rodaje en noviembre de ese año, y hasta casi tres años después no la hemos visto estrenarse.

        Con un presupuesto no reconocido, pero que determinados mentideros estiman entre 200-225 millones de dólares, la serie se sitúa en cuanto a dinerito gastado a la altura de “She-Hulk” (Hulka), o “Invasión Secreta”.


        Si habéis seguido el Universo Cinematográfico Marvel, os sonará nuestra protagonista, la joven estudiante Riri Williams, que aparecía en “Black Panther: Wakanda Forever”, de la que no me molesté en su día en hacerle una reseña siquiera.

        Ahora, nos la encontramos siendo expulsada de la beca de investigación que disfrutaba en la Universidad, por mil movidas, que incluye un accidente de laboratorio mientras se construye una versión de la armadura de “Iron Man” con historias que ha comprado en Temu, Shein y Alixpress, y volviendo a casa de su madre en Chicago, que no se sabe bien en qué trabaja y cómo se gana la vida, pero siempre va muy bien puesta y conoce a auténticas brujas, aunque un poco de Segunda División B.

Es muy curioso, pero el 90% de las veces que esta chica, Riri, aparece enredando con algún aparato, aunque sea la batidora o la cafetera exprés, esta sale chisporroteando o ardiendo tras pasar por sus manos. También le sucede con cuadernos, tenedores o con cualquier utensilio que toque.  


        En casa, intenta reparar la armadura que se ha traído, aunque no tiene perras ni recursos, no es Tony Stark que se hizo una armadura en una cueva con el motor de un Seat Panda, dos latas de aceite Cepsa del 83, un delco y una cadena de bicicleta.

        Entre montar un crowfunding, buscarse un trabajo o unirse a un grupo criminal para hacerse la nueva armadura por fascículos coleccionables, (con el número uno te damos el ojo izquierdo por uno cincuenta), elige esto último, unirse a un cutre grupo criminal, con un rollo woke y de luchadores de lo malo y a favor de lo güeno (aunque ellos son el realidad los malos que están arruinando proyectos interesantes, y miles de puestos de trabajo), que es tan creíble como que Portugal tenga submarinos en el Guadiana.

        Este grupo está dirigido por Parker Robbins (El Encapuchado), un Robin Hood al que las capas le quedan como el pedo, nada que ver con Ramón García y sus capas españolas, que tiene un pacto diabólico con Mefisto (que es el gran Sacha Baron Cohen, que está completamente desaprovechado y que no vas a ver más de diez minutos de metraje en el último episodio).


        A ello, le tenéis que añadir que Riri está traumatizada por las muertes de su padrastro, que era mecánico, y la de su amiga Natalie, asesinados a tiros en el taller mecánico familiar. Nunca vi un taller más limpio que ese. En Extremadura tenemos talleres mecánicos con manchas que duran desde hace 50 años, estudiadas hasta por la Nasa, y de ñorda ya no hablemos.

        Para superar la perdida de la amiga, al padrastro que le den, se crea una IA una tarde que estaba aburrida, que es la imagen, pensamiento y fiel reflejo de su amiga, con la que comparte momentos y cabreos. La IA suele dejarla tirada cuando más lo necesita.

        Así, los que eran colegas se acaban convirtiendo en enemigos porque Riri deja morir a uno de ellos en un atraco frustrado (la gente se enfada por tonterías), y a la ecuación añadimos a otro enemigo tecnológico, Ezekiel “Zeke” Stane, hijo del villano Iron Monguer.

 


Por lo que Riri debe enfrentarse a sus fantasmas, a un tipo con amplios conocimientos tecnológicos, otro con una capa que le drena el sentido y lo convierte en demonio, Mefisto que le propone un trato interesante, una IA que la ata a un pasado trágico y una panda de frikis disfrazados de villanos.

El último episodio deja más dudas que respuestas, y parece ser que habrá una Segunda Temporada, según algunos mentideros españoles para 2027, aunque como hagan lo mismo que con la Primera Temporada, lo llevan claro.

En definitiva: A mi “Iron Heart” no me ha gustado (de hecho, le doy un 4 de nota). Es un subproducto de los que Marvel/Disney nos ha dedicado en los últimos años, y que les ha resultado catastróficos en todos los sentidos, y parece que no aprenden. Tiene un ritmo bastante irregular, y hay partes que literalmente te duermes, sobre todo en los episodios 4 y 5. La banda de criminales son un puro cliché, al igual que las poses y diálogos, no tiene consistencia. Los villanos están poco explotados y explorados, el rollo alrededor de la capa y ella es poco creíble en su papel…

viernes, 1 de agosto de 2025

Reality (2023)

 

        Una polémica con la actriz, y productora estadounidense, Sydney Sweeney, a raíz de un anuncio de vaqueros, me ha recordado que hace unos meses, cuando vimos y comentamos la película “Winner”, os prometí una reseña sobre la película “Reality” (2023), que está protagonizada por la mencionada Sydney Sweeney en el papel de Reality Winner, aquella funcionaria de las Fuerzas Aéreas estadounidenses metida a la Agencia Nacional de Seguridad, que hablaba árabe, pastún y algún idioma más, y que en 2017 filtró información calificada como secreta sobre las injerencias rusas de Putin en las elecciones estadounidenses, que se negaron, después se confirmaron, pero que a ella le costó unos pocos años de cárcel por espionaje.

        Cuando vi “Winner” comenté que mi intención era ver esta “Reality” para hacer una reseña complementaria, pero se me fue el santo al cielo y lo he ido dejando pasar bastante tiempo, hasta hoy.


        El caso de Reality Winner ya está olvidado, pero dio mucho juego en su día, con artículos, obras teatrales, un documental y un par de películas. Lo primero que os tengo que decir es que, si ves “Reality”, así a bocajarro, no te vas a enterar de la misa la media, y que, una vez vistas las dos versiones, yo recomendaría ver primero “Winner” y después “Reality”, que parece más bien un spin-off de la primera, siendo esta más antigua, y basándose solamente en el interrogatorio que le hicieron a Reality en su casa por parte del FBI, algo que en “Winner” está narrado en tres minutos y de una manera bastante… Muy distinta.

        Aquí, para la realización de la película, se han usado las transcripciones de las grabaciones que realizó el FBI durante el interrogatorio a Reality.


        Con un metraje de una hora y cuarto, si no has oído hablar nunca del caso, vas a estar más perdido que el barco del arroz (como decimos por Extremadura), y hasta el minuto 50 no vas a hilar de que va el tema, que es cuando los dos agentes del FBI después de estar hablando de jodiuras, van a poner las cartas encima de la mesa. En caso contrario, vas a ver a tres actores en plan muy teatral.

        “Reality”, dirigida por Tina Satter, tiene agentes del FBI desde el minuto uno en escena, pero no te vas a encontrar persecuciones, ni tiros, ni explosiones, es simplemente, palabra por palabra, la transcripción del interrogatorio del FBI a la excontratista de inteligencia Reality Winner.

Una conversación de tres personas, de vez en cuando aparece un cuarto que no se lleva más de dos minutos de gloria, que convierte una conversación aparentemente pacífica y tranquila, superflua, en una lucha mental donde la protagonista, que, a veces, parece estar como una cabra en bicicleta, juega sus cartas en una partida que sospecha acabará mal, para ella, como finalmente ocurrió.


En la trama, pues, es el 3 de junio de 2017. Reality Winner, una joven traductora de idiomas que trabaja para un contratista de la Agencia Nacional de Seguridad, llega a su casa en Augusta, Georgia, y se encuentra con dos agentes del FBI en su jardín.

La vaina comienza como un diálogo sobre perros, gatos y crossfit mientras le revuelven la casa en busca de armas de destrucción masiva, plutonio, o cuerpos alienígenas escapados del Área 51.

Hasta que, después de 50 minutos dando vueltas alrededor de la más absolutamente nada, los agentes revelan que están allí porque Reality ha filtrado a la prensa un documento clasificado sobre la injerencia rusa en las elecciones estadounidenses.


Los tres actores, de pie todo el tiempo, tienen a la cámara encima todo el tiempo, en planos muy cercanos, muy cerrados, pero aquí no hay malos rollos, solo preguntas amigables, triviales, algunos cortes que evocan censuras, tachaduras en ese registro que se transcribe en la película, “Verbatim Cinema” que le llaman a este tipo de transcripciones sin añadidos al guion, sin colorantes ni edulcorantes, tal cual fue. En realidad, repito, “Reality”, es un complemento para el que conoce o ha seguido el caso.

Con la colaboración de la propia Reality Winner, que ya salió de la trena, la película se rodó en 16 días, entre mayo y junio de 2022, en Staten Island y Yonkers (Nueva York), haciéndose una recreación minuciosa de la casa de Reality Winner tal cual era, absolutamente todo, copiando hasta la matrícula del coche que tenía. ¿Cuánto costó y recaudó? Ni idea, pero tampoco creo que tenían eso en mente.


En definitiva: Creo que la enteréis mejor, repito, si veis antes “Winner”. “Reality” solo se basa en el hecho concreto del interrogatorio y “Winner” en prácticamente la vida de la protagonista desde que era una cría, sus padres, su hermana, su afición por los idiomas raros, y el proceso…

Buenas interpretaciones, con regusto teatral, música inexistente. De nota le doy un 6. Está bastante bien para reflexionar, porque de lo que se llamó bulo surgió algo que era verdad como una catedral, y que le costó a la chica sus cinco años en el talego. Algo que se oye mucho en otros países que no son Estados Unidos, que aquello es bulo y mentiras, y después resulta que era verdad y se quedaban cortos. Ya me diréis.

jueves, 31 de julio de 2025

Wild Bill Hickok (Norma, 2024)

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       “Wild Bill Hickok” es el segundo cómic que os traigo de la colección, “La Verdadera Historia del Far West”, publicado por Norma en 2024, y que, de momento, y hasta donde yo sé, está compuesto por cuatro tomos, independientes y autoconclusivos.

        En teoría, creo que este es el primer tomo de la colección, aunque no están numerados. En una reseña anterior, ya os hablé de “Little Big Horn”, al que le tenía muchísimas ganas, protagonizado por el mítico General Custer.


        Este cómic, al igual que el anterior, se presenta como un cómic de tapa dura, 56 páginas a todo color, y que viene de la mano de Dobbs en cuanto al guion, un tipo que ha adaptado cómics requetebuenos, y que hemos comentado alguna vez por el blog, como “El Álamo”, o los dedicados a H.G. Wells como “la Máquina del Tiempo”, “La Isla del Dr. Moreau”, “El Hombre Invisible” o “La Guerra de los Mundos” (este último junto a Vicente Cifuentes), el italiano Ennio Bufi a los lápices, y el especialista en la Historia del Lejano Oeste y de los Estados Unidos del S.XIX, Farid Ameur, que presenta un didáctico dossier histórico al final del tomo.

        Aunque es una auténtica leyenda para los que somos aficionados a la Historia del Lejano Oeste, curiosamente, hay poca filmografía de un tipo interesante, y a la par problemático y contradictorio, como fue James Butler, “El Salvaje Bill”.


        El cómic resume mucho, muchísimo, la vida del protagonista, daros cuenta de que hablamos de 56 páginas, y los autores han optado por mostrarnos los hitos más importantes de Will Bill en una narrativa que da continuos botes entre el pasado y el presente, en flashbacks, y nos muestra ya a un viejo pistolero, sheriff, jugador y explorador, un tanto cansado de la intensidad de la vida que ha elegido vivir. No vamos a ver al joven Bill. Así que olvidaros de una cronología lineal clásica, porque no lo vas a ver, sino algo mucho más cosido por hechos y consecuencias a través de recuerdos, en una frontera difusa entre el mito, la leyenda, y la realidad, a través de un dibujo fantástico, de un autor que no conocía como Ennio Bufi, que creo que ha sabido captar perfectamente la esencia del personaje de principio a fin, y que juega muy bien con las viñetas, algunas de ellas con un estilo muy cinematográfico.

        Nuestro Bill nació en 1837 en una granja de Illinois, concretamente en un pueblucho llamado Homer, que hoy se conoce como Troy Grove, y que sigue siendo un lugar bastante inhóspito hasta donde sé, con un municipio de apenas mil habitantes y bastante rural aún.


        Hijo de un abolicionista, creyente y temeroso de Dios, y con cinco hermanos y hermanas de los que pronto se desentiende. El joven Bill pasaba bastante de la escuela, y solo aprendió lo básico antes de salir en busca de aventuras, peleas y broncas, borracheras y conquistas amorosas. Ligón, al parecer, era un rato.

        Antes de los 18, ya estaba claro que no iba a trabajar en la granja familiar, trabajo que despreciaba. Era hábil con el gatillo, muy bueno jugando al póquer y montando a caballo. Y su habilidad para meterse en jaleo pronto hará que ponga pies en polvorosa, dirección a Kansas, después de una disputa por una partida de cartas, que él creía que había acabado con su oponente fallecido.

        Una vez en Kansas, trabajando como conductor de diligencias y enfrentándose a esclavistas, indios y todo lo que se mueva,comenzando a ser temido y admirado a la par.

        Aquí conoce al futuro Buffalo Bill, William F. Cody, que era nueve años menor que él, y durante este trabajo, es atacado por un oso, que es por donde comienza nuestro cómic. Se carga al oso a cuchilladas, pero el oso lo dejó gravemente herido.


Pronto comienzan a escribirse artículos sobre su habilidad con el revolver, sus hazañas, muchas de ellas exageradas e inventadas, y publicadas en novelas de bolsillo, teniendo su primer hito en el duelo de Rock Creek de 1861, donde acabó con varios hombres a tiros, el terrateniente David McCanles y dos de sus hombres concretamente, unos dicen que por un pago no realizado (en otras versiones líos con mujeres), alegando defensa propia. Los testigos así lo afirman. Y el Jurado Popular lo declara inocente de todos los cargos, haciendo las delicias de la prensa que lo perseguía y veía en él a un auténtico filón de vender periódicos.

Aquí ya todos los tabloides del momento ya lo conocen como “Wild Bill”, el tipo que derrota a ejércitos enteros de hombres armado solo con sus dos colts que lleva del revés, con la empuñadura hacia adelante.


        Ese mismo año, que comienza la Guerra de Secesión Americana, por los valores dados por su padre, abolicionista convencido, se enrola en el ejército yanqui, donde destaca como explorador, con alguna hazaña a destacar como espía e infiltrado en líneas enemigas, que lo llevará a final de la guerra a ser contratado como alguacil, como marshal en algunas ciudades de Kansas, donde lo mismo se ponía serio y profesional como la Ley que representaba, que se metía en líos, borracheras, partidas de póker y tiros.

        De hecho, en el cómic, vamos a ver el duelo que mantiene con un tipo llamado Davis Tutt, por un reloj que aseguraba que era de su madre y que había perdido en el juego, y que acabó en un nuevo juicio y una nueva absolución al alegar defensa propia.

        Enrolado nuevamente en el ejército como explorador, conocerá al General Sherman y al malogrado Custer, se sigue metiendo en disputas (mata a tres tramperos borrachos en Nebraska), y consigue huir de una emboscada cheyene salvando a su asediado destacamento al lograr traspasar las filas indias con un lanzazo en un muslo.

 

        Entre 1870-71, mito viviente, vuelve a hacer labores de sheriff, aunque va dejando un reguero de muertos por donde pasa y llega a matar, por error, a su ayudante, Mike Williams. Este hecho le marcará, deja el trabajo y vaga nuevamente metiéndose en jaleos (peleas, mujeres, alcohol), hasta que en agosto del 72 participa en un show en las cataratas del Niágara, y en 1873 participa en una gira teatral con Buffalo Bill y Texas Jack de ocho meses por los Estados del Este.

        Mal actor, metido en peleas, se sale del espectáculo y vuelve hacía el Oeste. En 1876 se casa con una actriz de circo, llegando a Deadwood, ciudad minera en la Colinas Negras, en Dakota, ciudad sin ley a la que llega en compañía de la también célebre Juanita Calamidad. Sigue con las peleas, borracheras y en la tarde del 2 de agosto, jugando al póker, sentado de espaldas a la entrada principal del Saloon Nº10, algo que nunca había hecho hasta entonces, un tipo llamado Jack McCall se le acerca por detrás y lo mata de un disparo a bocajarro en la nuca. Wild Bill cae fulminado, y muestra sus cartas: Pareja de ases, pareja de ochos, y un nueve: la conocida como “Mano del Muerto”.


        La verdad es que, a pesar de haberme parecido un cómic muy corto, muy resumido, lo he disfrutado muchísimo. Es uno de esos cómics didácticos que me han contado cosas que sabía, que no sabía, que he buscado en internet después de haberlo leído para querer saber más, y con un magnífico final en forma de dossier con fotografías, grabados y láminas de la época que compensa bastante la escasez de un cómic que podría haber tenido perfectamente el doble de páginas sobre este gran icono del “Far West”, como fue “Will Bill”.

        Aun así, como el de “Little Big Horn”, creo que es de lo más recomendable, un tesoro didáctico a tener en cuenta, y mucho más si te gustan las viejas Historias del Oeste como es mi caso. Su precio, por cierto, ronda los 19 euros.



sábado, 26 de julio de 2025

Comento los 2 primeros tomos de "The Lost Canvas" (Ivrea, 2025)

 

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           Normalmente no hago una reseña de una serie o de una colección de cómics sin haber leído todos los tomos, o haber visto todos los capítulos que componen la serie, pero… En esta ocasión, no puedo esperar más para haceros una reseña, porque creo que los dos primeros tomos de “Saint Seiya. The Lost canvas. Hades Mythology” valen, y mucho la pena.

        Los Caballeros del Zodiaco han vuelto a España en una nueva edición en tomos dobles, “The Lost Canvas”, que los más fans de la franquicia conocemos por el anime no concluido, entre otras cosas, y porque ya hace unos años, Panini publicó los ocho primeros tomos.

        ¿Merece la pena leer esta nueva historia, y vieja a la vez, y conocer la Guerra Santa que enfrentó a los Caballeros de Atenea contra el Hades del S.XVIII? Creedme que sí.

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        Esto es: ¿Cómo Quieres que cuente estrellas? Enciende tu cosmos, que vamos a hablar de los dos primeros tomos publicados en España de “Saint Seiya. The Lost Canvas. Hades Mythology”, basada en la mítica y trepidante saga del Maestro Masami Kurumada, y que viene, en esta ocasión, de la mano de Shiori Teshirogi.

        Os cuento: En mayo de 2025, la Editorial Ivrea lanzó una nueva edición de “The Lost Canvas”, reuniendo los 25 tomos originales que comenzaron a publicarse en Japón en 2007 en una docena de volúmenes dobles.

        Cada uno de estos tomos, tienen una edición muy visual y bien cuidada, tiene alrededor de 400 páginas, en blanco y negro con alguna lámina a color, vienen en un tamaño B6 y se están publicando bimestralmente, por lo que hasta 2026 no concluirá, y yo no puedo esperar más para hablaros de ella por los dos primeros tomos me han entusiasmado.


        La historia ya la conozco, y como procuro hacerme con todo lo que se publica en España relacionado con Saint Seiya, no podía dejarla pasar. Para un veterano como yo, que aún me estoy haciendo con los cómics de la edición de Next Dimension (tengo 16 de estos), y la francesa “Time Odyssey”, que también estamos comentando tanto por el blog como por el Canal de Youtube, es desde luego, una joyita que atesorar, y tened en cuenta que esta serie de “The Lost Canvas” es una de las mejores historias alternativas de la saga, con más de 6,7 millones de copias vendidas solo en Japón, que son muchos cómics vendidos.

        Pero, ¿De qué va “The Lost Canvas”? Pues nuestra historia nos traslada al S.XVIII europeo, doscientos años antes de los acontecimientos del primer “Saint Seiya”.


        Como explican las primeras páginas del primer tomo, que incluye los tomos 1 y 2 originales: “Desde la Era Mitológica, cada 200 años aproximadamente, se repite una batalla entre la Diosa Atenea y el Rey del Inframundo, Hades, por el dominio de la Tierra: La Guerra Santa. Se dice que, siempre que el Mal amenace el Mundo, los Guerreros de la Esperanza aparecerán, ellos son… Los Santos de Atenea. Para proteger la Paz en la Tierra, ellos visten sus cloths, armaduras que representan sus constelaciones guardianas, y arriesgan su vida en la batalla. Sus puños desgarran el cielo, y abren grietas en la Tierra”.

        ¿A qué pone los pelos de punta? Hoooombreee. En esta Guerra Santa seguimos en un principio a tres huérfanos:

Tenma, el protagonista, que se convertirá en el Caballero de Pegaso, que es un chaval impulsivo, un tanto alocado, que pronto despierta el Cosmos, su Fuerza Interior, y es discípulo de Dohko, el Caballero de Oro de Libra.

Y, que curiosamente, va a ser una de las primeras víctimas de Hades en estos tomos, Tenma.

Sasha: Reencarnación de Atenea, callada y juiciosa.

Y Alone: Un joven pintor, puro de corazón, que será elegido por Hades como su nueva encarnación en la Tierra.


        En el primer tomo se nos presentan los personajes, los vínculos que hay entre los tres, y su separación para cumplir sus destinos, donde a diferencia de Seiya, Tenma logra la armadura de Pegaso sin demasiadas dificultades.

        Sasha es llevada al santuario, donde pronto acepta su destino como Diosa, y Alone es rodeado por la Oscuridad derivada de no encontrar un tono de rojo que él busca con ansía viva, y no lo hay ni en papelerías especializadas.

        Los espectros comienzan a hacer de las suyas, y vemos a los Santos de Oro, siendo los más representativos de momento, Shion de Aries y Dohko de Libra. El Santuario comienza a tener sus primeras perdidas y derrotas.

 


En el segundo tomo, que serían los tomos 3 y 4 del original, Tenma ya es Caballero de Pegaso y comienza su primera misión de manera un tanto desastrosa, y la historia principal se desarrolla alrededor de Albafica de Piscis y Asmita de Virgo, que van a tener unos arcos argumentales interesantes y llenos de acción.

Se incorporan otros personajes como Yuzuriha, que es una chica que no porta armadura, pero es tan poderosa como un Caballero de Plata, y Yato de Unicornio, y gran parte de este tomo ya se desarrolla en el mismo Hades.

En cuanto al dibujo, Shiori Teshirogi hace un buen trabajo: Tiene un trazo fino, muy clásico y detallista. Y lo bueno e ilusionante de los cómics es que, si viste el manga inconcluso, el cómic te va a aportar el final que te falta.

Y de precio, vienen rondando los 15 euros cada uno.


En definitiva: Muy recomendable, gustará a los fans, llena de acción, recupera personajes conocidos e incorpora otros nuevos, con arcos argumentales que no defraudan y que te enganchan de principio a fin. Estoy deseando que llegue septiembre para hacerme con el tercer tomo.