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jueves, 17 de abril de 2025

The Alto Knights (2025)

 

        Robert de Niro es un actor que me ha dado muchos buenos momentos en el cine. Debe ser por eso que me he atrevido a ver una película,” The Alto Knights”, que se estrenó la tercera semana de marzo, concretamente el 21 de marzo en España, y que hasta ahora es famosa por su tremendo batacazo económico. Costó 45 millones de dólares y apenas ha recaudado nueve millones y medio, a pesar de ser una película de mafiosos, que siempre fue algo que atrajo al público, o al menos antes, y de que Robert de Niro curiosamente hace dos papeles distintos en la película y nadie de su entorno se había dado cuenta del parecido.

        Por un lado, hace de Frank Costello, e igualmente de Vito Genovese, ambos mafiosos de origen italiano, amigos y enemigos a ratos, que hicieron de las suyas durante una veintena de años en la ciudad de Nueva York, siendo su periodo más fructífero las décadas de los cincuenta y de los sesenta.


        La película de una hora y cincuenta minutos puede llegar a parecerte un falso documental presentado por el personaje de Frank Costello, que cuenta la vida y relación de ambos mafiosos…

Y lo curioso es que parece seguir esa premisa como si le diera igual desde el principio. Así que, si esperas una película con tiros, guerras de mafiosos matándose en restaurantes italianos, lo llevas claro, porque solo te vas a encontrar una voz en off narrando algunas escenas y hechos, fotografías de la época, otras montadas descaradamente y una narrativa tediosa, aburrida, que no acaba de arrancar.


En la narrativa, nos vamos al Nueva York de los años 50, donde dos amigos de la infancia, Frank Costello y Vito Genovese se han repartido la ciudad y trafican con sus sustancias y hacen sus negocios clandestinos en clubes nocturnos. Costello, que ni siquiera va armado, y que es nuestro narrador, recibe un tiro al estilo Trump, de esos en los que la bala te pasa de refilón, y decide retirarse para plantar geranios, no sin antes darnos la matraca de su vida.

De Niro interpreta dos personajes, dos maneras de ver las cosas, claramente distintas, donde cada uno se mueve por la misma sociedad de manera distinta, y con las ansías de poder llegar hasta lo más alto en una ciudad que solo permitirá que uno de los dos reine.


        Desde el principio, la película me ha parecido muy visual, recrea muy bien la ciudad, los coches, el modo de vida, la ambientación general de los mafiosos, periodistas, policías y jueces, pero todo, en realidad, es un envoltorio bonito son nada dentro. A veces le va bien a uno, a veces al otro, vamos viendo sus puntos de vista ante determinadas cosas, la violencia que existe y que no vemos, los tejemanejes, y la lentitud de la narrativa va poniendo los clavos a un ataúd que no salva las actuaciones de Robert de Niro, que se nos presenta como un tipo que es capaz de actuar como el tranquilo y melancólico Costello, y como el colérico Genovese.

        Parece romantizar una época, creo que no la mafia en sí, pero si ser la crónica de una época de la ciudad con sus fiestas nocturnas y sus derroches, en ese aspecto es hasta contemplativa, y hay diálogos de auténticos besugos que no te llevan a nada, al igual que reuniones, discusiones filosóficas o tirada de trastos entre los protagonistas y sus mujeres, pero, como os digo, no llega a ocurrir nada que haga que te inquietes mientras la ves, y ese tedio le pasa factura, poco a poco, hasta el bostezo.


        ¿Qué más podemos destacar de la narrativa?: Basada en hechos reales: Es la relación entre los dos mafiosos a lo largo de la vida, sus broncas, sus desavenencias, sus arreglos, sus reuniones y sus altercados, mientras los vemos en relación con otros mafiosos, sus esposas, sus estilos de vida, sus juicios y condenas y poco más, donde lo más destacable es el esfuerzo de Genovese por quitarse de encima a Costello después de un fallido atentado, que sabe ver las cosas a tiempo, por eso es él el narrador, pero le falta chicha, le sobran anécdotas y quizás es una película que hace treinta años me hubiera quedado enganchadísimo a la butaca del cine, pero que hoy por hoy, esto ya lo he visto antes, por mucho que se disfrace de esa especie de falso documental.

        No tiene alma, es fácilmente olvidable, y la verdad es que no veo manera de comentar mucho más de ella. Llegué al final prácticamente bostezando. Puede llevarte a que piques en la curiosidad de querer saber más sobre estos dos y buscar información sobre ellos, pero poco más…

 


        En definitiva: Robert de Niro tiene 81 años, tira de un carro doble, y eso es loable en cuanto a interpretación. La ambientación, requetebuena… Lo demás, es aire. De nota le doy un 4, y entiendo su fracaso en cines, llega treinta años tarde, por un lado, y es más aire que otra cosa.

miércoles, 16 de abril de 2025

Mickey 17 (2025)

 

        Una de las películas de Ciencia-Ficción a la que más bombo y platillo se le dio a principio de 2025 ha sido “Mickey 17”, coproducción britano-estadounidense, que está escrita, dirigida y producida por el surcoreano Bong Joon-ho, que también se ha hecho cargo de los cafés y de barrer el plató todos los días antes de irse a casa.

Una apuesta arriesgada “Mickey 17” que está basada en una novela de 2022 titulada “Mickey 7” … En la película le han añadido Mickeys por un tubo.


        Bong Joon-ho lleva una docena de películas realizadas, documentales y programas de televisión, pero su nombre comenzó a sonar más en 2019, cuando se llevó un saco de Oscars por la película “Parásitos”.

        En esta ocasión, con “Mickey 17” ha conseguido salvar los trastos casi “in extremis”, ya que ha partido de un presupuesto de 115 millones de dólares y ha recaudado apenas 128 millones en el mes que ha estado en los cines de todo el mundo, recibiendo una crítica un tanto tibia, y a pesar de tener actores como el Hulk Mark Ruffalo, el vampiro Robert Pattinson y otras caras conocidas como Toni Collette o Steven Yeun, entre otros…


        A ver, “Mickey 17” comienza muy bien, parte de una premisa interesante en la que una nave va a colonizar un planeta dejando atrás una Tierra corrupta en todos los sentidos que se muere. Estamos en 2054 y los humanos llevan en esa nave parte de esa corrupción, egoísmo, y naturaleza humana que nos hace tan característicos y tan capullos.

        Mickey Barnes, que es nuestro vampiro Robert Pattinson, no tiene muchas luces y firma un contrato por el que se convierte en un “Prescindible” para poder embarcar en esa nave huyendo de gente que no lo quiere muy bien que digamos.


        Le hacen una copia de su mente, y con una impresora 3D que os podéis comprar en cualquier negocio chino de venta por internet, se le puede sacar cada vez que muera en alguna misión, accidente o en cualquier circunstancia. Solo hay que meterle nuevamente la memoria y hecho. Pero nunca puede haber dos clones a la vez, se saca un clon cuando se pierde o muere el anterior. Así que morir de diferentes maneras forma parte de la nueva vida y del contrato de Mickey Barnes.

        El primer cuarto y mitad de la película va de ver como los Mickeys mueren, nos cuentan de qué va el rollo y los vuelven a imprimir una y otra vez cada vez que muere, manteniendo, eso sí, los recuerdos de su vida anterior, con muerte incluida.


        Pero la historia sufre un punto de inflexión cuando Mickey 17, que dan por muerto tras caer en una cueva helada habitada por unos bichos alienígenas parecidos a las cochinillas, esos bichos que se hacen una bola ante el peligro, sobrevive milagrosamente, gracias a esos propios bichos que no se lo comen como se esperaba si no que lo salvan y le ayudan a que regrese a su base, donde descubre que ya está operativo Mickey 18, lo cual va a provocar un dilema moral, filosófico y un problema legal ya que no puede haber dos, y ambos, curiosamente, van a tener personalidades y mentalidades diferentes, que van a llevarlos primero a un enfrentamiento directo, y posteriormente a colaborar entre ellos si quieren sobrevivir.

        Así que pasamos de tener dos vampiros Pattinson en vez de uno, algo que plantea situaciones un tanto histriónicas, aunque curiosamente a mi me ha llegado a aburrir, o, mejor dicho, ya llevaba un rato aburrido, a pesar de los debates que se montan en torno a quién se queda con la chica (ella tiene claro que se queda a los dos) o todos los dilemas morales relacionados con tener dos Yos físicos y vainas parecidas.


De paso, “Mickey 17” aprovecha para tirar con bala al tema del Imperialismo, el capitalismo y las dictaduras encubiertas, y eso se ve muy bien desde que llegar al planeta objetivo, que podría ser perfectamente Hoth de Star Wars, un planeta helado con recursos minerales, donde los humanos se organizan como si fuesen meros empleados a los que se les controla desde la vida sexual hasta el número de calorías que toman o gastan, y dirigida por un narcisista, un político fracasado, un tipo mediantico llamado Kenneth Marshall, el Hulk Mark Ruffalo, que junto a su esposa, se comportan como dos reyezuelos absolutistas que pueden llegar a recordarte a la Reina de Corazones, y donde el absurdo campa a sus anchas.

        La crítica social, pues, está muy presente en “Mickey 17”: Productividad de empresa, logro de objetivos, cero empatía, la prescindibilidad de cualquier hijo de vecino ante el sistema, pero la sensación es que a la media hora de visualización, la narrativa se está yendo al carajo y se pierde, y yo he llegado ya a bufar y a mirar el reloj repetidamente.


        ¿Le sobra metraje? Por supuesto, perfectamente media hora, y te cuenta exactamente lo mismo. ¿Nota? Un 5 por todo lo que cuestiona, por un lado, por eso la apruebo, pero ese 5 también es porque es fácilmente olvidable… De hecho, ¿De qué os estaba hablando?

lunes, 14 de abril de 2025

The Bondsman (Amazon Prime, 2025) 1ª Temporada

 

         Dos tardes me he gastado en ver los ocho capítulos de la Primera Temporada de “The Bondsman”, serie producida por Amazon Prime Video, con Kevin Bacon, cazador de demonios, como protagonista y que nos lleva hasta la América Profunda, hasta el Sur de camionetas, tipos armados hasta los dientes y gente que viste chándal con sombrero vaquero, para mostrarnos una historia de redención, segundas oportunidades y demonios relacionados con los elementos (aire, agua, tierra, fuego) escapados con bastante facilidad del Infierno, a los que hay que volver a capturar, o más bien eliminar de certeros tiros en la tarra, y todo condensado en episodios de unos 25 minutos… Se escapan más demonios del Infierno que presos de la Cárcel de Badajoz, y a todos les da por ir a escuchar country al mismo pueblo perdido de la mano de Dios.

La serie se ha estrenado durante este abril de 2025, y aunque no es demasiado original en mi opinión, cazadores de demonios y familiares, hemos tenido siempre (de hecho, actualmente tenemos la exitosa “Demon Slayer” en anime y manga), destaca quizás por su humor, su acción y una trama bien cosida, aunque predecible y a ratos previsible…


Uno de mis dichos de toda la vida, si sigues el canal desde sus inicios, es que a todas las series le sobran tres episodios de media, de relleno puto, y “The Bondsman” no es una excepción. La serie tira de flashbacks para cerrar un par de subtramas a mitad de la temporada, bien colocados, y tiene una narrativa que me ha parecido curiosa, ya que nuestro protagonista muchas veces acaba con los demonios que tiene que cazar, con sus misiones, a mitad de capítulo y sin embargo, este continua, algo a lo que no suelo estar acostumbrado, pero que le da un toque muy curioso como os digo, mientras mezcla a fuego lento un terror suavecito, algo de gore, acción con motosierras incluidas (le encantaría a Milei y a Bruce Campbell), y de fondo el pueblo de Laudry, que en realidad es un hibrido de hasta cuatro poblaciones: Senoia (famosa por haberse rodado allí parte de “The Walking Dead”), Atlanta, Grantville y Sharpsburg, en el norte de la bucólica Georgia, con las típicas casitas de madera, los pubs donde con la cerveza te garantizan una buena pelea y barbudos cortos de mente, pero bien armados de cualquier cosa que dispare.

En la narrativa tenemos a Hub Halloran (Kevin Bacon), un cazarrecompensas de segunda división que, ya en los primeros compases del primer episodio vemos como cae en una burda trampa perpetrada por Lucky Callahan, un tipo venido desde el Norte, urbanita reconvertido en el amante de su exesposa (es un mafioso de cuidado, chivato y manipulador como él solo). Maryanne es la exesposa de Hub, cantante local de country, y con un hijo adolescente en común, Cade.


A Hub lo degollan y lo meten como aislante en las paredes de unos viejos apartamentos a los que van a prender fuego, pero resucita gracias a una organización de funcionarios infernales llamada Pot O’ Gold, cuya representante es una tipa que vendió su alma por salvar la vida de su hijo, y que se da de miedo la repostería.

La nueva misión de Hub, que estará vivo se supone mientras se dedique a ella, después irá al infierno, será la de capturar demonios que han escapado del Infierno y han llegado a su pueblo para poseer a parroquianos y hacer maldades, aunque suelen durar dos telediarios, y no solemos verlos en acción durante mucho tiempo.

Hub, desde un primer momento contará con la ayuda de su madre, a la que le cuenta lo ocurrido, y posteriormente reclutará a su propio hijo y exmujer en los últimos episodios en su lucha contra los demonios, siendo el más chungo el último, un demonio bíblico y femenino llamado Lilith, que odia a los hombres, adora la música y que le va a ofrecer al propio Hub un pacto bien curioso.


 Cada episodio está dedicado a un demonio que Hub tiene que eliminar mientras se enfrenta a Lucky, el del chándal, que está empeñado en acabar con él y quedarse con Maryanne, y es que Lucky puede llegar a dar más miedo y ser más peligroso que la mayoría de los demonios que aparecen en escena.

Según vamos avanzando, además, iremos viendo que Hub está condenado al Infierno por haber asesinado accidentalmente a una chica. Es un tipo que ha cometido errores graves en su vida, y a su manera intenta arreglarlos. Va de tipo duro, pero se lleva porrazos hasta en el DNI, por lo que es muy creíble, y Kevin Bacon en ese aspecto lo borda.


Los efectos especiales son un tanto burdos para los tiempos que corren y las coreografías de acción no te van a abrumar, pero dentro de los que cabe “The Bondsman” ofrece un producto entretenido, para pasar el rato. Una historia como os decía anteriormente sobre redenciones, segundas oportunidades y fuera del rollo sobrenatural, explora muy bien la naturaleza humana, donde un cazarrecompensas también tenía su muerto en el armario, en este caso una muerta mal enterrada en mitad de un bosque.

En definitiva: Se puede ver, te va a entretener y su final deja abierta claramente la puerta a una segunda temporada, pero, por otro lado, su número de episodios a pesar de la corta duración de los mismos, puede llegar a parecerte excesivos o incluso un tanto pesados por las vueltas que le dan al drama familiar. De nota le voy a dar un 5,5, y espero vuestros comentarios al respecto.

sábado, 12 de abril de 2025

Dust 8 (Planeta Cómic, 2020) Osamu Tezuka

 
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         A pesar de que mi admirado Osamu Tezuka, conocido como el Rey del Manga tuvo mucho éxito en vida, y reconocimiento internacional, también es verdad que tuvo algunos mangas que no destacaron especialmente, como es el caso de “Dust 8”, un cómic que originalmente iba a titularse “Dust 18”, pero que el propio Tezuka ante el escaso éxito que estaba teniendo el cómic, tuvo que recortar, provocando, digámoslo así, algunos fallos de guion y de narrativa que posteriormente, en ediciones integrales posteriores, como esta de tapa dura y 407 páginas publicada por Planeta Cómic en una edición fantástica dentro de su colección dedicada a Osamu Tezuka presenta.

        El propio autor reconoce en un prólogo, que se escribió hace cuarenta años, que “Dust 8” sufrió muchos cambios en su reedición, algo a lo que Tezuka modificando escenas y hasta capítulos enteros, como el quinto, de los ocho que lo componen, convirtiendo a “Dust 8”, en mi opinión, en una joyita por descubrir, casi sesenta años después de su publicación, allá por 1969, a pesar de que no goza de la popularidad de otros cómics suyos como Astro Boy o Jack Black…


La trama gira en torno a un grupo de ocho personas que mueren en un accidente de avión en una isla remota, chocando el avión contra la montaña de la vida. Allá donde iban a morir todos, resucitan o sobreviven milagrosamente diez personas al caerles encima unas piedras milagrosas de la propia montaña. Este hecho, la supervivencia milagrosa, hace que la propia Montaña de la Vida, que es la naturaleza misma, se permita corregir el error.

Dos de los supervivientes han quedado atrapados en la isla, y el resto fue rescatado en alta mar, siendo la isla imperceptible para los ojos humanos, esos dos humanos atrapados, chico y chica serán poseídos por Kikimoras, seres mitológicos con apariencia de nutrias blancas, y cuya misión será la de recuperar las ocho piedras restantes, de las diez que se desprendieron la de la montaña y restablecer, con la muerte de los supervivientes, el orden natural de las cosas.


A partir de aquí se presenta una premisa filosófica interesante sobre el poder humano de desequilibrar la naturaleza y las posibles consecuencias que pueda tener.

Las ocho personas que tienen que devolver las piedras a la pareja de kikimoras son de muy diversa índole. En un principio, la pareja se muestra como un amoroso matrimonio con una misión difícil, que es arrebatar las piedras a estos humanos, y al quitárselas morirán. De hecho, los humanos son conscientes del poder de las piedras, quizás no al 100% pero saben o sospechan que están vivos gracias a que las piedras cayeron encima de sus cuerpos muertos y resucitaron gracias a ellas.


Primero hay que pedirles las piedras de manera educada, contándoles que deberían estar muertos y que hay que restablecer el orden natural de las cosas, y en caso de negación, que es por otra parte lo más normal, arrebatárselas como sea.

Algunos de los que poseen las piedras, para colmo son personas nobles y buenas que se sacrifican por los demás, con altos ideales, por lo que el debate está servido.

Posteriormente, los kikimoras actúan en solitario, llegando a establecer vínculos sociales y emocionales con los humanos a los que deben quitar las piedras.

 Sobre el chico kikimora, que ya no se presenta como el marido amoroso del primer capítulo y que se siente atraído por una humana concreta en uno de los capítulos, algo que el propio Tezuka explica como una de las modificaciones de narrativa.


Por otro lado, estamos en 1969, y la gente se imagina el futuro lleno de naves espaciales, robots e inteligencias artificiales del tamaño de una casa, por lo que la naturaleza mágica de las piedras entran en conflicto con la Ciencia en el papel del típico científico loco que quiere recuperar a su mujer fallecida años antes a través de la robótica y el uso mágico de la piedra que le salvó del accidente.

Cada uno de los ocho personajes resucitados tiene una misión en la vida que creen que deben concluir, algunos batir un récord, otros, salvar a un condenado a muerte, por poneros un ejemplo. Creen que no han cerrado el círculo de la vida, y se resisten a irse sin más.


Con algunos vas a empatizar más que con otros, pero lo indudable es que juega muy bien con los sentimientos humanos ante el hecho de que hay que irse, y dejar atrás todo porque el tiempo se agotó, y la condición humana tiene que aceptarlo, llegando a convertirse el cómic en una verdadera intriga desde el principio hasta el fin.

Su mera existencia ha causado un desorden, y da igual que quieran aprovechar esa segunda oportunidad, que amen u odien, el error divino causado por la naturaleza, que no juzga ni siente, debe enmendarse a través de la muerte, y cada uno de ellos tiene un capítulo dedicado, ocho, como indica el título del cómic.


En definitiva: No entiendo bien por qué este cómic pasó tan desapercibido en su día, ya que se presenta como una metáfora atemporal sobre el tempus fugit, el memento mori y el vivir intensamente hasta el final. A pesar de sus cuatrocientas páginas, yo me lo leído en una horita y lo he disfrutado mucho, por lo que mi recomendación está asegurada. Es un cómic con un componente filosófico, moral, muy importante, y llega a ser hasta inquietante por lo que plantea, y te puedes llegar a plantear en su lectura.

Por cierto, el tomo comparte espacio con una historia corta final, “Bakaichi”, que yo desconocía completamente, y que para mí ha sido todo un descubrimiento, sobre un nene que tontea con la hipnosis y sus consecuencias, siendo también el elemento naturaleza muy importante en la historia, todo con el estilo caricaturesco que gustaba Tezuka en este tipo de historias.

Por cierto, su precio ronda los 26 euros, y merece cada uno de los euros que te gastes en el cómic.

jueves, 10 de abril de 2025

Heretic (2024)

 

           Cuatro meses después de su estreno (se estrenó en cines españoles el 1 de enero), me he atrevido a ver “Heretic”, película estadounidense de 2024 de terror psicológico que cuando la vino a presentar Hugh Grant a España en su día, me dio buenas vibras que se han confirmado tras su visionado, y que ya os adelanto, me parece uno de los papeles más interesantes de este actor británico encasillado en papeles de películas románticas, que hace treinta años lo petaban…

 En toda su carrera, por cierto, solo ha hecho dos películas de terror, esta y una de 1988, “La Guarida del Gusano Blanco”, basada en el último libro que escribió Bram Stoker, y que no tuvo mucho éxito ni bombo… Ni el libro ni la película.


        “Heretic” venía, viene, bajo esa interesante premisa de ver a un actor al que habíamos etiquetado, o se había etiquetado él solito, en un tipo de género, y que nos sorprende con una interpretación completamente distinta a la que nos tiene acostumbrados, y bajo la etiqueta de la productora cinematográfica A24, que tiene más de cien películas y producciones a sus espaldas, algunas bastante buenas, y otras no tanto…

“Heretic” costó diez millones de dólares, y lo petó en su recaudación, que entre unas cosas y otras alcanzó los sesenta millones siendo un exitazo en Estados Unidos cuando se estrenó la primera semana de noviembre de 2024. En España, por cierto, alcanzó poco más de un millón y medio de euros.


La película tiene una mezcla de varios géneros, lo cual me ha gustado mucho. Tenemos un fuerte terror psicológico, por un lado, que se entremezcla muy bien con reflexiones morales, religiosas, filosóficas y hasta musicales, si se me permite decirlo, con ciertas dosis de Cluedo (salvando las distancias). El personaje de Hugh Grant es el típico cultureta que sabe de todo, pero más inquietante que una rata en un vaso, y que cada vez que sonríe sube el pan.

La narrativa gira en torno a dos misioneras mormonas, que ya desde el inicio de la película andan reflexionando sobre tamaños de miembros, preservativos y temas ciertamente profundos. Van de casa en casa hablando de su fe, hasta llegar a una casa donde el tipo de la casa, el Señor Reed, las ha citado para que les hable sobre religión y sus creencias.


Las chicas confiadas, piden desde un principio la presencia de otra mujer para poder hablar con él, algo que desconocía completamente de los Mormones, y el Señor Reed las va toreando, diciendo que su mujer es muy tímida y chorradas parecidas, hasta que ya a los diez minutos las chicas se dan cuenta que están ante un tipo muy peligroso, y que, en realidad están retenidas en una casa de pesadilla, decorada por un primo de Rappel, y donde la luz funciona a 125 voltios, que las atiborra a cuestiones religiosas y existencialistas intentando quebrar la fe de las chicas, creando una atmósfera de miedo y manipulación bastante perturbadora.

Sustos, lo que se dice sustos en sí no te vas a llevar. “Heretic” no es la típica película que te revienta el tímpano con el chirrido de un violín atropellado a 55 mil decibelios, pero si logra crear una inquietud en ti, porque piensas a cada momento: ¿Por dónde va a salir el pavo este ahora? Y más cuando sale de escena, deja a las chicas reflexionar sobre el siguiente paso y él regresa con nuevas gilipolleces para comentar y reflexionar. Yo me lo hubiera cargado a los quince minutos.


Pero las chicas aguantan estoicamente el sadismo disfrazado de cortesía de un tipo que es una enciclopedia con patas, pero que está como una cabra en bicicleta, logrando que el espectador llegue a odiar las camisas a cuadros y las gafas grandes, y te llegas a plantear muchas de las cuestiones que plantea el individuo.

Por ejemplo, hay un momento en el que habla sobre dioses mitológicos y la relación con el monoteísmo de las tres religiones, y es muy interesante porque no se inventa nada. Cualquiera que haya leído sobre el tema lo sabe, pero la manera de presentar las cosas, la hostilidad manifiesta y la atmósfera de la casa, que tiene que tener billones de ácaros por metro cuadrado, logra que te tengas que quitar el sombrero, en mi caso la boina, ante uno de los mejores papeles que ha hecho Hugh Grant, como os decía anteriormente. Las actrices, Chloe East y Sophie Thatcher también dan una buena réplica, que pasan de ser unas beatillas a plantearse cosas, y por momentos crees que estás ante una representación teatral más que cinematográfica, lo cual también juega a favor del computo final de la película.


        En definitiva: Bien interpretada, gran nivel técnico y musical, bien planteada, con esa sensación asfixiante, quizás no sea una película que me haya marcado, pero si es una película que creo que merece un visionado. Personalmente, le doy un 6,5 de nota y os la recomiendo. Lo dejo por aquí.