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jueves, 4 de enero de 2024

La Sociedad de la Nieve (Netflix, 2023)

 

La verdad es que cuando hace unos meses vi anunciada la última película de Bayona, “La Sociedad de la nieve”, pensé dos cosas: Esto ya se ha hecho, y, “A este hombre le gustan más las desgracias que a un tonto un lápiz”, pensando en joyas cinematográficas, por lo menos para mí, como “Lo Imposible” y “Un monstruo viene a verme”. Hoy, 4 de enero, se ha estrenado en Netflix España.


No fui al cine a verla, más siguiendo el primer pensamiento que el segundo, y ahora que la película se ha estrenado en Netflix en este enero del recién estrenado 2024, y tras haberla visto… Me arrepiento mucho, porque creo que esta película en pantalla grande debe ser la leshe, de esas que te dejan boquiabiertos al final, y de las que te levantas mientras aun estás asimilando toda la historia en su conjunto.


Se hizo en su momento, si, bajo el título de “Viven”, pero no es comparable. Esta versión le da varias vueltas a aquella realizada en los noventa, por el tratamiento, los efectos visuales, especiales, la fotografía y en general, todo, pero también es verdad que han pasado treinta años de “Viven”, y los medios son otros.


La narrativa, mundialmente conocida, no solo por la película mencionada, sino por libros, entrevistas a los supervivientes y documentales posteriores del Milagro, o más bien tragedia, de los Andes, gira en torno al vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, que en octubre de 1972 se fleta para llevar a un equipo de rugby, el uruguayo Old Christians, a Chile, estrellándose en mitad de la Cordillera de los Andes. De sus 45 pasajeros y tripulantes, solo 29 sobrevivieron en un principio, y cuando fueron rescatados, solo quedaron 16 en unas condiciones penosas, donde se llegó a recurrir a la antropofagia para poder sobrevivir, en un auténtico infierno blanco, y en una carrera contrarreloj, ya que su supervivencia final dependería de que los encontraran más pronto que tarde, antes de que el frío, los aludes, las heridas producidas… Acabaran definitivamente con todo el grupo.


Con un saco de premios a las espaldas, la verdad es que película me ha parecido bastante buena, de esas como os decía, de las que merece ver en pantalla grande, y que, al parecer, está basada en un libro publicado en Argentina en 2009 con idéntico título.


La fotografía, muy buena. El reparto, no lo conocía, pero en general hay que quitarse el sombrero. Efectos especiales y visuales, fantásticos, y el tratamiento de la historia se desenvuelve con una naturalidad y una frescura en la que Bayona demuestra sus tablas, que no son pocas, y que a mi en su manejo, me ha recordado a la manera de abordar la tragedia narrada en “Lo Imposible”.


Metraje de dos horas y quince minutos, y vosotros, que ya me conocéis, sabéis que huyo de cintas de excesivo recorrido, pero en esta ocasión no piaré ni diré nada al respecto, pues hay que narrar los meses de octubre a finales de diciembre del 72, y por ello creo que el metraje está bien utilizado y aprovechado.


En definitiva: Me ha parecido una buena película, acorde a los hechos que narra (hasta donde yo sé y recuerde), con un sabio uso de la voz en off, y con unos créditos finales de esos que ponen los pelos de punta, y te quedas viendo las fotografías de la época y los protagonistas de la historia. Personalmente, os la recomiendo y le doy un 7 de nota.


Lo dejo por aquí. Echadle un vistazo, y ya me diréis que os pareció a vosotros.

La Gran Fuga (Netflix, 2017)

 

“La Gran Fuga” (Netflix, 2017) entró con cierta fuerza hace una semana y media, como una de las películas más vistas en España, dentro de la plataforma Netflix, y la verdad es que, tras ver el tráiler, no me convenció porque me pareció la versión francesa de la saga “Fast and the furious” (o “A todo gas”), de las cuáles solo vi las dos primeras allá en el Paleolítico Superior, y de las que reconozco no ser muy seguidor…


Pero hoy me ha vuelto a salir en las recomendaciones, donde está en la mitad de la parrilla, en la quinta posición concretamente, y a pesar de que el nombre de Scott Eastwood no me dice mucho, o más bien nada, pues está a millas del padre en cuanto a interpretación, siempre es un placer ver a la guaperrima Ana de Armas, así que me he decidido verla, más por curiosidad antropológica que por verdadero interés cinematográfico.


En la narrativa: Los hermanastros Foster, que podrían haber sido primos perfectamente, se proponen robar un Bugatti de 1937 recién subastado por 41 millones de leuros. Solo hay dos en el mundo, y durante su traslado idean un plan para hacerse con él en una espectacular operación en la que no hay coches en la carretera a pesar de ser la típica nacional extremeña.


Pronto, te das cuenta que la película no ofrece nada original, y es una de esas en la que tienes que apagar el cerebro para disfrutarla, o ponerlo modo ameba: Coches de lujo, acción y chicas. Una formula más que trillada y que hoy en día ciertos sectores la miran por el rabillo del ojo…


Pero, sigamos con la narrativa: Una vez entregado el coche, se enteran de que se lo han robado al tipo equivocado, a un mafioso, a un traficante de Marsella, que colecciona coches históricos como yo deudas.


Para no llevarse un escopetazo de montería, le proponen al mafioso francés el robo de otro coche histórico, un Ferrari 250 GTO de 1962 con misiles Tierra-Aire, en manos de un multimillonario alemán, que está como una cabra en bicicleta.


Salvan la vida de momento, y los dos hermanastros montan un equipo integrado por ochocientos tipos, que parecen sacados de un anuncio de una marca de ropa, donde los tenemos de todo tipo, colores y pintas raras, pero que aparte de poner poses, hacen más bien poco… Con ayuda de dicho equipo se proponen robar el Ferrari, aunque pasan tan desapercibidos como Spiderman en un descampado. Pronto comienza el desfile de coches de infarto, tiros, persecuciones, diálogos y reflexiones de besugos y giros tan increíbles en la narrativa que casi me mareé al conocer los verdaderos planes de los dos hermanastros, y que nadie se ve venir ni harto de estramonio.


En definitiva: Película palomitera que se disfruta con el cerebro apagado, y que se olvida en un tris. Lo mejor es Marsella, sus paisajes, los carros y Ana de Armas; Lo Peor es su insufrible metraje de hora y media, su falta de originalidad y credibilidad, y la sobreactuación de algunos actores, como Freddie Thorp (que no me convence), además de que los coches, estando parados, suenen a todo motor. Completamente absurdo.


De nota, le doy un 4 con el cerebro en activo, y un 5 en off… Por lo tanto, un 4,5. Es un querer y no poder. Hay películas del género más amenas, mejor conseguidas y estructuradas que “La Gran Fuga”.

martes, 2 de enero de 2024

Miss Shampoo (Netflix, 2023)

 

Ya es casualidad que hace muy poco tiempo, en el último vídeo que preparé para despedir el 2023, revelara que “Las que no importan” fuera mi primera experiencia con el cine taiwanés, y que haya sido otra película de Taiwán, con la que he recibido el nuevo año.


En esta ocasión, ha sido la comedia “Miss Shampoo”, que de comedia tiene poco, y de teatro barato y champú de huevo, mucho.


Ignoro si en Netflix España ahora les va a dar por apostar por el cine taiwanés, igual que ya hicieron con las películas polacas, alemanas y turcas que invadieron nuestras parrillas durante el 2023, pero de ser así, habrá que ir rezándole a todos los santos conocidos, por la que nos pueda caer.


En la narrativa tenemos a una aprendiz de peluquería, Fen, que es una especie de Cindy Lauper de su barrio, y cuya peluquería está ubicada en un callejón random, cuyo milagro ya es que entre alguien por allí. Una noche normal y tormentosa, Fen estaba haciendo lo típico, practicar cortes de pelo con un busto masculino, mientras habla con amigos invisibles y ve un partido de beisbol en el móvil, que para eso es su deporte favorito y ella anda enamorada de cierto jugador.


En un callejón cercano, una banda de mafiosos cose a navajazos a los miembros de otra banda rival. Tai, uno de los mafiosos afectados por la lluvia de cuchilladas, se refugia en la peluquería de Fen, y a pesar de que los miembros de la banda rival, con su jefe a la cabeza, revisan los diez metros y medio de local, y Tai chorrea más sangre que agua lleva el Guadiana, no encuentran al tipo, e incomprensiblemente se van, dejando a Fen la papeleta de tener un mafioso acuchillado allí tirado.


Desde ese momento, Tai, que se queda prendado de Fen, vuelve continuamente a la peluquería, llevándose a sus esbirros también, agasajando a la chica, y haciéndole gasto continuamente, ya que cambia de estilo cada tres días, igual que los esbirros, y los pobres desgraciados a los que obligan a ir a aquel callejón meadero de gatos que ellos llaman peluquería.


Entre los dos, media un abismo social, pero poco a poco parecen ir acercándose, hasta llegar a enamorarse, algo que les llega a costar la vida, ya que tienen diferentes puntos de vista para enfocar la vida, hechos y milagros que se suceden a lo largo de la cinta.


Y es que durante una hora tenemos toda una ristra de situaciones, aparentemente graciosas, con las compañeras de trabajo de Fen, familiares, mafiosos y todo lo que se mueve, que a mi me han hecho bostezar lastimeramente con tanta sobreactuación y uso de clichés de todo tipo.


Finalmente, hace aparición el mafioso rival en la vida de Tai, y lejos de arreglar en algo la narrativa, es cuando te haces la tila para intentar sobrellevar la media hora final de este tostonazo épico.


Con dos horas de duración, a la que le sobra, como mínimo y me quedo corto, su medias hora de rigor, “Miss Shampoo” parte de una premisa que podría funcionar en otras manos, con otro planteamiento, pero la teatralidad y la sobreactuación de sus actores, que hacen de patéticos mafiosos, y la propia música que cobra demasiado protagonismo, y cuya presencialidad es igualmente excesiva, termina por hundir una trama prescindible, al menos que estés muy aburrido o hayas abusado de algunos psico-fármacos prohibidos en España.


El doblaje es hispano-americano, pero yo no tengo nada en contra en lo referente a esta cuestión, Dios me libre, ya me conocéis. Para finalizar os diré que hay unas escenas finales, mientras salen los créditos, que en tres o cuatro minutos intentan rematar algunas subtramas sueltas que el espectador podría llegar a plantearse sino fuera porque el desprendimiento de retina lo tiene pensando en otras cosas más importantes… Yo, que hoy me siento benevolente, le doy un 3 y la dejo a vuestra entera disposición.