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viernes, 30 de junio de 2017

Okja (2017)


        “Okja” es un bicho raro, un experimento biológico, un mutante, mitad rinoceronte, mitad cerdo y con algo de perro. Una nueva especie, rara de narices, creación de la Corporación Industrial “Mirando” para alimentar al mundo del mañana.


        El animal se ha criado con una niña surcoreana, Mija, y su abuelo, en un bucólico bosque, donde ha logrado tener una gran conectividad sentimental con la cría. Un buen día llegan los representantes de la empresa, con un presentador de televisión a la cabeza, para llevarse a Okja de vuelta, a Estados Unidos.


        Desde aquí comenzará la lucha por Mija por quedarse con Okja… Una película con su punto ecológico, con su crítica al sistema económico-social-comercial, una película sobre la crueldad hacia los animales y sobre la producción alimentaria a nivel mundial.



        Por supuesto, es una película muy entretenida, para todos los públicos, que no sé por qué, me ha recordado levemente, a ratos, a “Mi vecino Totoro” (será por la relación de la niña y Okja, que parece un enorme yokai), la mitad de la película está en coreano subtitulado y la otra mitad en castellano, y, por cierto, no os perdáis las escenas post-créditos (después de esperar diez minutos, claro está).

jueves, 29 de junio de 2017

Masaan (2015)


        “Masaan” (2015) es una coproducción franco-india que me ha llamado bastante la atención, ya que denuncia algunas cosas, algunos aspectos de la sociedad india actual, en pleno S.XXI.


        En primer lugar nos encontramos a una sociedad, con una policía político-religiosa al frente, que se sigue metiendo en la vida de los demás. En lo que hacen, con quien salen o con quien se acuestan. Una sociedad cerrada, de castas, estamentaria, típica de un país que en muchos aspectos está varios siglos aún por detrás de lo que es el mundo occidental.


        Nos encontramos en Benarés, la ciudad santa hindú a orillas del río Ganges, donde lo que manda es la tradición ancestral y anquilosada. En ella vemos como un estudiante, de una casta inferior, se enamora de una chica universitaria de una casta superior. Los chicos, que son pillados en un hotel, son maltratados y golpeados y él acaba suicidándose. El corrupto jefe policial que lleva el caso, intenta extorsionar al padre de la chica, chantajeándolo. A la vez vemos al niño Jhonta, que depende de este padre ultrajado, al que llama “amo” y que busca una vida, un futuro, una familia… Y la triste historia de otra pareja, enamorada, pero de castas distintas, a la que el destino juega una mala pasada…



        La cremación de cuerpos, a los que apalean los cráneos (para que se escape el alma), las inmersiones y apuestas con niños en el Ganges, las borracheras a las orillas del río sagrado, la constante corrupción, las estrictas normas sociales… “Masaan” es una película muy interesante y enmarcable dentro del Cine Social. Me ha gustado, sobre todo el final, y os la recomiendo.

The Lukers (2007) Steve Niles, Héctor Casanova

        “The Lurkers” (2007) es una historia de terror, recogida en cuatro volúmenes, (aunque el que yo tengo es el integral), y editado por Norma Editorial dentro de la serie “Made in Hell”.



        La acción transcurre en Los Ángeles. El detective Dietz es un veterano del cuerpo de policía. A lo largo de su carrera ha visto de todo, ha lidiado contra toda clase de criminales y personajes del hampa, pero el caso que se le viene encima supera a todo lo vivido hasta la fecha. En un cementerio, aparece profanada la tumba de un niño pequeño. El cadáver del niño aparece semidevorado… Por dientes humanos.



        Los hechos se repiten poco después, y todas las pistas llevan a Dietz a constatar que no se enfrenta a algo… Humano, sino a un diabólico ser necrófago, con varios cientos de años de existencia y, aparentemente, inmortal.


        Sin embargo, al detective Dietz, pronto se le suman unos aliados, de ultratumba, en su lucha contra la locura y el mal. El guionista Steve Niles nos ofrece una verdadera historia de terror, con altas dosis gore, magistralmente dirigida por el dibujo clásico, oscuro, de Héctor Casanova. Detectives y zombies, excelente combinación para pasar un terrorífico rato.

The Pro: La profesional (2002). Garth Ennis. Amanda Conner


        Me leí “The Pro: La profesional” (2002) hace quince años. Un año después de la caída de las Torres Gemelas. El mundo pasaba otro de sus grandes malos momentos, y la sociedad necesitaba héroes… O no. Me llamó la atención de: “Cómic extremadamente recomendable para adultos”, y claro, no podía dejar pasar aquella oportunidad.


        “The Pro” vino, en su día, a ridiculizar el mundo de los super-héroes, de capa y trajes raros, metiendo en el papel de super-heroína a una prostituta, deslenguada, descarada, madre de un bebé llorón y con muy mala hostia. Un extraterrestre, “El observador” le da los típicos poderes del gremio: Fuerza y la capacidad de volar, y enseguida es reclutada por un ridículo grupo, una parodia de La Liga de la Justicia de DC Cómics, con su particular “Super-hombre”, su “Caballero”, su “Mujer Maravilla”, etc.



        Lo malo es que “The Pro” no encaja con sus métodos tan gores, y tan poco sofisticados, en dicho grupo de clásicos héroes, y pronto surgirán desavenencias en torno a su persona. El cómic es una crítica mordaz, ácida, con muy buena dosis de humor descarado, del que te hace reír a carcajadas. Son 56 páginas a todo color, Garth Ennis como guionista, la fantástica Amanda Conner dibujando. Y la pena es, en mi opinión, que no se convirtiera en sus momentos, en una serie regular, porque estoy seguro que el personaje daba para ello. Recomendable, por supuesto.

miércoles, 28 de junio de 2017

Ragnarök (2012) Victor Santos, Pere Pérez


        “Ragnarök” significa en castellano “El destino de los dioses”, en la mitología nórdica es la batalla final entre los dioses, que no son eternos, liderados por Odin, y los gigantes dirigidos por Surt, junto al traidor Loki, que estará igualmente de su lado.


        De esta épica batalla, los propios dioses sabrán ya de antemano el resultado. Pues el destino, ya tejido, les es revelado, y cada uno sabe a quién matará y por quien será asesinado. La historia está escrita, y pocos sobrevivirán al desenlace final.



        Pues “Ragnarök” (2012) también es un cómic, publicado por Víctor Santos (guionista de “Los reyes elfos”) e ilustrado, con un dibujo preciosista, impresionante, por Pere Pérez (que yo conozco sobre todo por Dragonlance y Action Comics) sobre este acontecimiento mitológico: La caída de los dioses y su guerra final. Violento, algo gore y lleno de acción, el cómic está francamente bien, con 56 páginas de la historia en sí, y con otras 10 dedicadas a extras (dibujos y comentarios). Para iniciados.

martes, 27 de junio de 2017

Los años del elefante (2009) Willy Linthout


         He de reconocer que pocos cómics de los que he leído últimamente me ha impactado tanto como este “Los años del elefante” (2009) del escritor belga Willy Linthout (1953).


        Linthout es un autor de cómic, dibujante y guionista, muy famoso en su Bélgica natal, y también en Holanda, por la serie de cómics y tiras cómicas “Urbanus”, que comenzó en 1983 y de las que ya lleva 135 álbumes publicados de manera exitosa.

        Pero cuando comenzó a recibir mayor reconocimiento, a nivel internacional, fue cuando publicó “Los años del elefante” (2009). En 2006, a Willy se le suicidó su único hijo. Ambos, padre e hijo, estaban muy unidos. Y su vida dio, como imagináis, un giro completo…


        En “Los años del elefante”, un oficinista medio, Carl, sufre la misma horrible experiencia. Él y su mujer Simone, a la que apenas vemos, pierden a Wannes, su único hijo, que se tira del tejado del edificio donde viven. Carl no lo supera, y comienza un calvario particular por psicólogos, pastillas, visiones, falta de sueño… Que harán que pierda el trabajo, a su mujer, y el raciocinio. Su vida se convierte en una auténtica locura.


        Dibujado en un riguroso blanco y negro, este cómic, como os digo, impacta. Perder a un hijo debe ser una experiencia terrible, y Willy Linthout ha intentado con este álbum compartir parte de su infierno particular, a través de los lápices y su arte. Imprescindible.

lunes, 26 de junio de 2017

Los forajidos del Misisipí (2013). Allan Pinkerton


        Sin duda, el apellido Pinkerton está asociado, ineludiblemente, a las aventuras del Lejano Oeste. Detectives, forajidos, pistoleros, cuatreros, agentes de la Ley, desperados


        Allan Pinkerton, su fundador, era un escocés que recaló en Estados Unidos huyendo de su activismo Cartista en las islas. Tonelero, espía durante la Guerra de Secesión, y, posteriormente detective privado, Pinkerton y sus hijos fundaron una famosa agencia de detectives que trabajó, no solo para particulares, sino también para gobiernos como el norteamericano (fundaron el servicio secreto) y español (en la Cuba española).
(Pinkerton, a la izquierda de la imagen, durante La Guerra de Secesión 1861-65, con Lincoln en medio)


        En “Los forajidos del Misisipí”, Allan Pinkerton, metido a escritor (publicó una veintena de exitosas aventuras), nos cuenta una de las aventuras de la familia y agencia Pinkerton, concretamente el caso de la banda de los Farrington, atracadores de trenes, escurridizos como ellos mismos. Los Pinkerton y sus agentes, con William Pinkerton a la cabeza, se verán envueltos en tiroteos y persecuciones, pesquisas y pistas falsas, hasta dar con los cacos, con todos los elementos típicos de una buena aventura en el Oeste.



        Es un libro cortito, que concluye con una biografía de los Pinkerton (El pobre Allan murió tras morderse la lengua) y con un pequeño cómic (en inglés) en las páginas finales con una de sus aventuras. Un librito muy recomendable, que se disfruta, en once capítulos, desde la primera página. Os gustará.

domingo, 25 de junio de 2017

Wonder Woman (2017)


        Pues nada, aprovechando la sesión matinal, gran invento para un domingo por la mañana, fuimos a ver “Wonder Woman” (2017), con la guapísima modelo israelí Gal Gadot al frente.


        “Wonder Woman” es la típica película a la que vas con miedo a verla. El típico friki, metido a comentarista cinematográfico, delante del Pc de su casa, escribe que si no está debidamente adaptada al cómic, que si prefería la versión setentera, que si Gadot está muy buena pero no es buena actriz, etc. Pero yo, que venía de exclamar que de “BatmanVsSuperman: El amanecer de la Justicia” (2016), ella y su canción de batalla “Is she with you?” era lo que más me había gustado, tenía claro que iba a ver esta película Sí o Sí.


        Lo primero que nos encontramos es una bucólica isla, situada en el Mediterráneo (supongo), y oculta a los ojos humanos bajo un escudo de invisibilidad. En ella viven las míticas amazonas. Guerreras que viven y entrenan bajo el mandato de su reina Hipólita. Allí solo falta Xena, la Princesa Guerrera, dando mandobles. Diana es la única niña de la isla, una celestial criatura, hija de Hipólita (la hizo de arcilla y Zeus le insufló vida, parecido al mito de Pigmalión). La niña quiere aprender el noble arte de dar hostias, aunque la madre se niega repetidamente.


        Los años pasan y La Paz Armada que gozan las amazonas se verá interrumpida por la llegada de un Fokker alemán derribado y un desembarco teutón en la playa de las amazonas, que ríete tú de Normandía y de la playa de Omaha. Los alemanes iban detrás del piloto, un espía inglés, que acaba de robar un cuaderno con los malvados planes de la Doctora Veneno o Doctora Maru para los amigos (especialista en mostaza, en gas, no en la salsa) y que le hablará a Diana de La Primera Guerra Mundial. La joven amazona, creerá desde un primer momento que, detrás de dicho conflicto está el malvado Ares, Dios de la Guerra, y se apunta a la contienda con espada, látigo y escudo. Lo más normal del mundo. Nadie osa explicarle en ningún momento el asesinato del archiduque Francisco Fernando a manos de Gavrilo Princip, no vaya a ser que se nos enoje.


       En apenas una noche de velero, parten de la isla griega y llegan a la desembocadura del Támesis, donde la políglota Diana intentará ganarse el respeto de propios y extraños, y donde contrataran los servicios gratuitos de la versión “DC Cómics” de los marvelianos “Comandos Aulladores”, aquellos que en la versión Marvel comandaba Nick Furia y que era normal verlos junto al Capitán América en la Segunda Guerra Mundial. Aquí son: Un marroquí que se presenta en batalla con el fez o tarbush en la cabeza, corbata, y el abrigo de visón de su madre, un francotirador escocés borracho seguidor del Celtic de Glasgow (no podía ser de otra manera) y con un enorme parecido con el difunto actor Brion James, y un indio que andaba por la Bélgica ocupada.


        Y con estas, que no quiero contar más para no ser un malvado spoiler, se presentan en el frente en busca de Ares…


        ¿Nos ha gustado “Wonder Woman”? Si. Definitivamente sí. Lo mejor: Es una película entretenida, que enlaza muy bien con el final de “BatmanVsSuperman”, con una buena banda sonora, una pelazo Pantene que se gasta la Gador, un par de gags chistosos, escenas de hostias y acción muy buenas y algo de Steampunk. Lo peorcito: Otro par de escenas de vergüenza ajena, las escenas lentas (a lo “Matrix” que esperamos que no vuelvan, por Atenea).


        Lejos de analizar si se adapta al cómic o no, no quiero entrar en ese berenjenal, porque al fin y al cabo, yo soy más de Marvel, pero creo que el Universo DC no lo está haciendo mal, van bien encaminados y esperemos ver más veces a Gador dando latigazos, será buena señal. ¿Y a ti, qué te ha parecido?

viernes, 23 de junio de 2017

Las aventuras de Monsieur Vieux Bois (1837) Rodolphe Töpffer


        Si bien “El cuarto de Lautréamont” (1874) de Corcal&Édith se editó bajo el subtítulo de “La primera novela gráfica”, hay que reconocer que el mundo del cómic venía de más atrás, y no me estoy refiriendo a las paredes llenas de jeroglíficos y escenas cotidianas del Antiguo Egipto, o al Tapiz de Bayeaux (S.XI).


        Quizás, uno de los pioneros del cómic sea el suizo Rodolphe Töpffer (1799-1846), “El santo patrón del cómic” lo ha llegado a llamar Art Spiegelman, incluso de las tiras cómicas o historietas. Töpffer, hijo de un pintor aficionado, pronto se interesaría por las estampas de William Hogart, pero su carrera de pintor se comenzó a truncar a la temprana edad de veinte años. En 1819, viaja a París, en busca de los mejores oftalmólogos de Europa, para tratarse una constante pérdida de visión. Su madre, había muerto ciega, y de ella heredaría esta enfermedad ocular que haría que el joven Töpffer se inclinara más por la caricatura que por el preciosismo pictórico que demandaban los inicios del S.XIX.

        Una vez de vuelta en su Ginebra natal, Töpffer montará una escuela para estudiantes internos (1824) dirigida a todos los estudiantes de Europa (en gran parte pagada con la dote de su mujer). Padre de cuatro hijos, comenzará casi clandestinamente, bajo pseudónimos, su labor de viñetista y caricaturista, mientras se dedicaba a escribir, se metía a político del Partido Conservador suizo, pedagogo, y a teórico y ensayista artístico.


        Murió joven, posiblemente de una leucemia, a los 47 años, no sin antes publicar algún par de novelas (Novelas ginebrinas y Viajes en zigzag). “Las aventuras de Monsieur Vieux Bois” (1837) es una de esas obritas, pequeñas joyas del séptimo arte, en cuna en aquella etapa, que se componía de una pequeña escena y una frase explicativa de la misma. Grandes como el propio Goethe en sus tiempos, el propio Spiegelman (ganador del Pulitzer por “Maus”) o el historicista norteamericano Chris Ware (que tiene premios como yo empastes en la boca) reconocieron la maestría y el ingenio de Töpffer.


        Un clásico que merece una revisión y un reconocimiento, a tenerlo muy en cuenta.

Passengers (2016)


       En “Passengers” (2016), nos encontramos una enorme nave espacial, de diseño espiral, en la cual duermen hibernados, cinco mil colonos y doscientos y pico tripulantes. Su destino es un mundo lejano, Homestead II, un planeta para colonizar a 120 años luz de la decrépita Tierra, a la cual el ser humano, presumimos, ha dejado hecha unos ciscos y hay que abandonar para poder parasitar en otro idílico lugar, como corresponde.


       Todo va perfecto los treinta primeros años luz, hasta que la nave, llamada Ávalon, choca contra un enorme meteorito (mejor eso que encontrarse con la “Nostromo”), y de resultas, uno de los pasajeros, Jim Preston (Chris Patt) es despertado. Este pasajero no es capaz de volver a hibernar, desconoce los mecanismos para realizarlo, y empieza a dar vueltas por la nave, desesperado, hasta que se enamora de una bella durmiente, Aurora Lane (Jennifer Lawrence), a la que hace creer en un primer momento que ha sido la nave la que la ha despertado.

       La pareja intentará, por todos los medios, que la nave no se vaya al garete en varias y heroicas (e increíbles e imposibles) ocasiones. A ratos se llevan bien, a ratos ella lo quiere matar (con toda la razón). En un momento de la película aparece Laurence Fishburne, que se comió una vaca antes de embarcar en la nave, AKA Morfeo, (no es spoiler, es referir), dice dos o tres cosas sin demasiado sentido y se muere. Y aparece un barman-robot (Michael Sheen), que me recordó a cierta escena de “El resplandor” (1980), no sé si es porque el bar tiene unos aires “años veinte”, tipo Art-Decó, o por la escena en sí. La propia arquitectura de la nave parece orgánica, diseñada por Foster o por Wright. He de reconocer que, a ratos, también me recordó a “Wall-e” (2008), tampoco sabría decir el por qué. ¿Me habré pasado con la absenta?

(Se conoce que la comida de la nave es un asco)

        En fin, es una película entretenida, sin grandes pretensiones, de la que se podría haber hecho una trama más filosófica, que no hubiera dejado dinero en taquilla pero que la hubiera convertido en una cinta de culto, con los años. La recomiendo, ya me diréis que os ha parecido.