Es una pena, pero
desde hace un tiempo (varios años), no suelo ver muchas películas alemanas, y
menos aún, series. Pero, en mi camino exploratorio por Netflix, hace un par de
semanas me topé con “El Flow de Kagoen”. Una serie alemana, de este 2026, con
una única temporada de nueve episodios, a la que le sobran, perfectamente tres
(y con una duración media cada uno, de unos 35 minutos), que gira en torno a un
humor absurdo, (alemán, claro está), que mezcla el drama de una familia un
tanto peculiar, la cultura del rap en Alemania, un pato que narra la historia
(rapero), y toda una serie de situaciones, algunas más delirantes que otras,
que quizás sean más graciosas en alemán, o para un germano-parlante, pero que
no siempre me han hecho levantar la ceja. Comedia satírica, podría definirse.
Aún así, la he ido viendo en una semana
y media, en nuestras noches de asueto, y a pesar de que ya os adelanto, le voy
a dar un 5 raspado de nota, no me ha llegado a convencer del todo, aunque
reconozco que te ofrece algunas reflexiones sobre la vida, los sueños que
persigues, la familia, y el fracaso, en todos los sentidos, bastante a tener en
cuenta, y con episodios, algunos, entretenidos.
¿Vale todo para conseguir superarte
personalmente, o quizás debemos renunciar a nuestros sueños por, por ejemplo,
un hijo? Por ahí va la moraleja de la serie, desarrollada en un pequeño y
ficticio pueblo alemán, cerca del río Havel, en la zona de Brandeburgo, alejado
de la civilización, de las grandes ciudades, que ayuda a remarcar las
diferencias entre rurales y urbanitas en algunas ocasiones.
Pero… ¿De qué va la trama de El flow
de Kagoen? En el primer capítulo nos presentan a Toni Fleischer, un hombre
de treinta y tantos años que lleva casi dos décadas intentando triunfar como
rapero, sin ningún éxito. Durante años ha vivido en Berlín, donde combina su
sueño artístico con su aspecto laboral, que es repartiendo pizzas.
A pesar de su constancia y de su entusiasmo por la música, Toni nunca ha logrado alcanzar el éxito que esperaba. Sus canciones no son conocidas, tiene más años que un puente romano, y las nuevas generaciones lo van dejando atrás.
Toni,
entonces, recibe una noticia inesperada: su madre ha muerto en un accidente
absurdo mientras intentaba rescatar un pato. Este suceso obliga a Toni a volver
a su pueblo natal, Kagoen, un lugar del que se había marchado años atrás con la
esperanza de no volver nunca.
El
regreso al pueblo se convierte rápidamente en una experiencia bastante negativa
para él. Se encuentra con viejos conocidos, con su familia (con la que tiene
una relación bastante tensa), y se entera de que tiene un hijo adolescente
llamado Charly.
Así
las cosas, Toni se enfrenta por primera vez a la responsabilidad de ser padre,
algo para lo que claramente no está preparado. Charly, por su parte, ve a Toni
como un extraño que aparece de repente en su vida sin haber estado presente
durante su infancia, y quiere un acercamiento, pero Toni está enfocado en su
carrera y en ver la película, que más le gusta de toda la historia, “Armagedón”,
cada hora y media. Este tema de la película es bastante curioso, y hasta vamos
a oír a hablar a Bruce Willis, al actor de doblaje, quiero decir, sobre la
película. Algo que, de delirante, me gustó mucho.
Otra
cosa es la crítica social que hay: hacia la familia, hacia los trabajos, los
políticos, los Estados Unidos, los alemanes… Hay cosas sutiles que me han
parecido bien acertadas.
Como
curiosidades, os puedo comentar que la historia está narrada por el pato rapero
Tupac, que creo que está poco explotado en la narrativa. Que el protagonista,
Anton Schneider, es en realidad un rapero alemán bastante conocido por aquellos
lares con el nombre de “Fatoni”. Que Sky Arndt, que interpreta a Charly, el
hijo adolescente de Toni, es una chica, una actriz haciendo un papel masculino.
Me parece interesante porque no suelo verlo en películas ni en series estos
roles. Otro dato: Gran parte de la serie fue rodada en pueblos reales de la
región de Brandeburgo.
En definitiva: Como os decía al principio… Entretenida, le sobran tres capítulos de rigor (esto se puede contar con menos), y sospecho que en su idioma original debe ser más graciosa, o llegarte más… En fin, la dejo a vuestra elección. Le dejo ese cinco de nota que os he comentado.











No hay comentarios:
Publicar un comentario